La ilustración científica se toma a Bogotá

La ilustración científica se toma a Bogotá

Generar espacios de encuentro entre personas e instituciones que se dedican a la ilustración científica a nivel nacional y dar a conocer la importancia del dibujo como herramienta para la divulgación del conocimiento son los objetivos del primer Encuentro Colombiano de Ilustración Científica: El arte de ilustrar la ciencia.

Este evento se realizará entre el 27 y el 29 de junio en las instalaciones de la Javeriana y contará con la participación de expertos en ilustración científica de países como México, Ecuador, Chile, Perú y Colombia, quienes presentarán sus experiencias sobre ilustración botánica contemporánea, fundamentos de la ilustración digital aplicados a la ilustración científica y desarrollo de diseños e impresión 3D en medicina y bioimpresion de tejidos; también dictarán talleres de acuarela, técnicas mixtas y lápiz grafito.

Los invitados al encuentro son Geraldine MacKinnon, artista visual chilena; Juan Carlos Pérez, diseñador gráfico ecuatoriano; Rosa Alves Pereira, brasileña, licenciada en artes visuales; Óscar Vilca, pintor y escultor peruano; la colombiana Marie Joëlle Giraud, especialista en ilustración e ingeniera geológica, y el bogotano Jaime Bonilla, máster en arte médico de la Universidad de Dundee en Escocia.

Adicionalmente, durante esta semana se conformará la primera Red Iberoamericana de Ilustración Científica y se presentará un encuentro de saberes entre Abel Rodríguez, Uldarico Matapí y Carlos Rodríguez, quienes se hablarán sobre la ilustración científica desde la visión indígena.

El arte de ilustrar la ciencia es un sueño cumplido, una iniciativa gestionada por el artista Juan Pablo Vergara, docente de la Facultad de Artes de la Universidad Javeriana, en un trabajo conjunto con el Jardín Botánico José Celestino Mutis, la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia -ACAC-, la Academia de Artes Guerrero y la American Society of Botanical Artists, entre otros.

Por eso, luego de más de 30 años ilustrando para organizaciones como el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia, el Instituto Alexander Von Humboldt, o El Tiempo Casa Editorial, Vergara le cuenta a Pesquisa Javeriana cómo inició su pasión por la ilustración, cuáles son las habilidades que debe tener quien desee dedicarse a este oficio y extiende la invitación al encuentro El arte de ilustrar la ciencia.

Trascender hacia la fantasía

Trascender hacia la fantasía

Imagínese recorrer un pasillo que parece no tener fin y que pertenece a un edificio que existió muchos años atrás, colmado con el sonido de mil máquinas de escribir. Ese fue el detonante para Fabricia, animación con la que Cecilia Traslaviña ganó el Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana que se entregó en septiembre de 2014, en el marco de primer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad. Era también la primera vez que la Universidad reconocía el talento creativo. Los 18 años de hacer escuela, de romper los límites estéticos y la reflexión constante sobre su campo, hicieron merecedora a Traslaviña de esta distinción.

Esa remembranza de su infancia, en la que quizás solo fueron diez señoras que trabajaron con máquinas de escribir junto con su madre en la Registraduría Nacional del Estado Civil, fue el recuerdo motivador para que la profesora de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana le diera vida a uno de sus personajes consentidos. Ése que, además, le ha devuelto muchas sonrisas y reconocimientos. Además del premio javeriano, Traslaviña ha presentado esta obra de animación en espacios nacionales e internacionales como la Cinemateca Distrital de Bogotá, , el XVI Festival de Cine de Santa Fe de Antioquia, el V Festival de Cine Corto de Popayán, la Muestra de Cine en Femenino, Chilemonos en Santiago de Chile, Panorama du cinema Colombien de Paris, 20th KROK International Animated Film Festival, en Ucrania, entre otros.

“Lo que brinda Fabricia es la posibilidad de abrirse a la fantasía”, asegura la creadora de esta historia que cuenta cómo una niña llega a una fábrica que la asusta terriblemente y que a través de la imaginación logra huir de ese espacio que la agobiaba. Agrega Traslaviña que, a pesar de vivir en un mundo complicado y difícil, la imaginación es el poder esencial para encontrar salidas a lo creativo. Ese es el mensaje que ha buscado transmitir a lo largo de su carrera como profesora desde 1989 cuando comenzó su experiencia docente en diseño de textiles en Talleres Esperanza. Luego, cuando pasó a la Javeriana en 2000, su pasión artística y foco académico se concentraron en la animación y el cine experimental. En casi dos décadas, junto a otros profesores, ha fortalecido esta área artística en la Facultad de Artes, destacándola en el campo artístico nacional tanto por las producciones realizadas como por los reconocimientos obtenidos.

La preocupación por impulsar las obras de sus estudiantes es palpable. “A cualquier festival donde vaya llevo un compilado de animaciones colombianas y de los estudiantes; así no sea parte de los programas oficiales de los eventos, trato de empujar para que lo vean”, explica. Asegura que la animación colombiana tiene actualmente un fuerte dinamismo, sin embargo, las producciones de las universidades suelen quedarse en el entorno académico, no trascienden. Por ello visibilizarlas en cuanto espacio encuentra es una consigna asumida. Además, porque está convencida de que el sello de la Javeriana está en esas apuestas experimentales de búsqueda de narrativas poco convencionales y arriesgadas, de no contar las historias y los personajes desde una estructura solamente tradicional sino con una propuesta estética y emotiva que conmocione a quien la ve.

En la trayectoria de Traslaviña se destaca la producción de más de diez piezas audiovisuales en animación desde 1988, las cuales han participado en festivales a lo largo del planeta:

  • Almas Santas Almas Pacientes, 2007
  • Una vez fuimos peces, 2008
  • La Casa del Tiempo, 2009
  • Álbum, 2009
  • El silencio habita en tu ventana, 2010
  • Presencias/Ausencias, 2012
  • Fabricia, 2013
  • Perpetuum Mobile 2014
  • Memorias y Caminos 2015
  • Movimientos en el sótano 2017
Imagen de 'Fabricia'.
Imagen de ‘Fabricia’.


Los cambios del campo en Colombia

Cecilia Traslaviña es reflexión viva sobre su quehacer y el de sus estudiantes. La creación propia y colectiva es constante, cuenta con más de 15 piezas de su autoría y otras colaboraciones, así como el acompañamiento de 19 trabajos de grado de estudiantes en dos décadas. Pero las inquietudes artísticas no se quedan allí. Su cuestionamiento por ampliar los límites de las posibilidades de la creación hace parte de su cotidianidad. “Yo insisto mucho en eso, un artista tiene que crear su propio mundo y jalar hacia algún lado, proponiendo siempre. No quedarse solo en lo que funciona, sino que amplíe el medio. En últimas, eso es lo que lo enriquece”, asegura. Comprende que en los trabajos hay que dar respuestas a inquietudes comerciales, pero eso no debe impedir que en el mundo propio se sigan experimentando y explorando rumbos genuinos.

No es desconocido para la profesora que es un choque fuerte cuando los estudiantes terminan su carrera en la universidad y se enfrentan al mercado que condiciona la creación. “Ahí el problema no es que trabajen en una empresa, sino que no olviden su proyecto personal, seguirlo haciendo de manera independiente. Porque o si no es venderle el alma al diablo”, sentencia. “Y lo digo ahora con el tiempo porque ya pasé por esas. También lo sufrí un montón”.

Recuerda cuando en la Javeriana no había ni siquiera mesa de animación, tampoco el país tenía muchos recursos para producir estas piezas audiovisuales. El cambio y crecimiento de este campo de creación es notorio, por ejemplo, con el diplomado en animación experimental que se ofreció entre 2005 y 2015 por medio del programa de Educación Continua en la Javeriana, con la creación en 2016 del pregrado Realización en Animación de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la Especialización en Animación de la Universidad Nacional de Colombia, el aumento en premios del Fondo de Desarrollo Cinematográfico o la convocatoria en animación creada por el Instituto Distrital de las Artes–Idartes. “El campo se ha ido abriendo y es en la medida en que viene más gente estudiando animación”, asegura.

También han surgido cambios en las convergencias de áreas artísticas y del uso de la tecnología. La tendencia ahora es a combinar la animación con artes electrónicas, con cine expandido o la animación documental y la de ensayo. “Es decir, se ha ido abriendo a otros campos y eso la enriquece un montón. Empieza uno a ver una paleta de obras muy amplia”. En cuanto a las preocupaciones temáticas, Traslaviña ha identificado que la memoria, tanto colectiva como personal, suele ser el recurso más constante en la producción de sus estudiantes; también el uso experimental de la forma o buscar transformaciones basadas en la música. Otros temas suelen ser de carácter fantástico. Últimamente, ha sentido una preocupación por los asuntos actuales del país.


La reflexión académica también cuenta

En su producción intelectual, cuenta con artículos sobre animación experimental y cine de animación. Ha sido ganadora de premios a mejor animación en el V Festival Internacional de cine El Espejo (Bogotá, 2008), I Festival Internacional de Cine de Mompox (Bolívar, 2008) y estímulo para la realización de cortometrajes del Fondo de Desarrollo Cinematográfico en 2005 y 2010. Su línea de investigación está enfocada en Pedagogía, tecnología y sociedad en las artes visuales, y ha realizado diferentes textos académicos y divulgativos alrededor de las prácticas, la historia, los actores y los modos de la animación en el país.

La profesora Cecilia Traslaviña se ha hecho un nombre en el campo de la animación en Colombia.
La profesora Cecilia Traslaviña se ha hecho un nombre en el campo de la animación en Colombia.

“Sigo entusiasmada y queremos seguir haciendo investigaciones en el campo de la animación”, asegura Traslaviña, y explica los documentales sobre animación que hizo con Mauricio Durán y Gilberto Andrés Martínez, titulados Perpetuum Mobile (capítulos I, II y III), que están en el Catálogo de Obras Artísticas de la Pontificia Universidad Javeriana. Este proyecto nació como una necesidad de presentar la animación más allá de una técnica audiovisual o de un producto exclusivo para el público infantil. Para aclarar ese supuesto, los profesores realizaron entrevistas a animadores y no animadores, con el objetivo de indagar por las formas de trabajo y los puntos de partida para crear, descubriendo un amplio espectro de modos de realizar sus proyectos –por ejemplo, varios creadores hacían guion, otros no; algunos creaban tres cosas simultáneamente–. Es decir, concluyeron que hay tantas posibilidades de trabajo como personas haciéndolo y que no hay una regla fija que condicione la creación en animación.

El primer capítulo se enfocó en la noción de espacio-tiempo y cómo, desde la animación, se descompone el tiempo para recomponerlo después. Era la mirada de artistas sobre cómo crean ese espacio en animación y cómo evidencian que ella hace parte del arte; el segundo trató de las metodologías de trabajo y cómo la animación puede hablar de la realidad, planteando así la disruptiva de que solo el documental puede retratar los hechos reales. Es decir, comprender la animación como herramienta para contar la realidad. El tercer capítulo abordó la relación entre la tecnología y las artes desde la experiencia personal hasta situaciones más elaboradas, y cómo la tecnología ha cambiado todas las maneras de hacer en todas las disciplinas, no solamente en la creación sino en cualquier campo del conocimiento.

Esta amplia y valorada trayectoria, la preocupación por su campo, la formación de escuela y su constante evolución en las piezas de animación y cine experimental, fueron aspectos tenidos en cuenta para que Cecilia Traslaviña fuera la primera artista reconocida con el Premio Bienal a la Creación Artística Javeriana. Asegura que fue una fantástica sorpresa, que todavía la emociona al contarla, sobre todo porque es un espaldarazo a su trabajo y a los esfuerzos de sus compañeros por posicionar un campo poco tradicional en medio de artes con trayectorias históricas.

¿Víctimas en el arte o víctimas del arte?

¿Víctimas en el arte o víctimas del arte?

A principios de 2015, los profesores Juan Carlos Arias y José Alejandro López, de la Facultad de Artes de la Pontificia Universidad Javeriana, en Bogotá, retomaron un tema que parecía finalizado: las construcciones discursivas en lo audiovisual. En 2008 habían desarrollado un proyecto de investigación y creación sobre el documental y los límites entre la ficción y la realidad. En ese entonces llegaron a la conclusión de que todas las imágenes son ficción, pero algunas se muestran ‘objetivas’, porque el autor las construye a partir de su técnica de montaje –o sea, seleccionando y ajustando los elementos para que parezcan ‘reales’–.
Así, pues, publicaron dos textos académicos y crearon una pieza audiovisual, con lo que cerraron el proyecto. Después cada uno viajó fuera del país a ocuparse de sus propios problemas académicos. Arias se fue a la Universidad de Illinois, Estados Unidos, a hacer su doctorado en Historia del Arte, y López partió a la Universidad Federal de Río de Janeiro, en Brasil, a hacer su doctorado en Artes Visuales.

“Estábamos finalizando nuestros estudios y empezamos a intercambiar correos electrónicos”, cuenta Arias. “Yo le conté a José Alejandro sobre una inquietud que me estaba rondando, a propósito del diálogo de paz entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y a él le interesó. “Entonces compartimos bibliografía y coincidimos en que queríamos crear algo y decidimos formular un proyecto de investigación”.

Apenas volvieron a Bogotá se presentaron a la convocatoria de Creación de la Asistencia para Creación Artística, resultaron beneficiados e iniciaron el proyecto –o lo reiniciaron– que se llamó “Las ‘víctimas’ en el arte: procesos de visibilización y representación”. Así como en la investigación de 2008 se preguntaron en términos discursivos qué definía al cine documental, buscaron precisar –de nuevo en términos discursivos- cómo definía este a la víctima. La intención no era cuestionar su realidad, sino la noción de “víctima” y su experiencia en las representaciones del medio.

“Nuestro trabajo no pretender esolver un problema
–cerrarproyectos–, sino darle  cara a unproblema…
Eso es lo que debehacer la inve stigación en arte”.
Juan Carlos Arias.

“Nuestro interés radicó en cuestionar un supuesto fundamental del cual parten la mayoría de representaciones audiovisuales de las víctimas en Colombia: su preexistencia como realidad autónoma por fuera de sus mismas representaciones”, dice Arias, y ejemplifica el asunto a través de los microdocumentales de la iniciativa La Ruta Unidos, de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas. Estas piezas narran –a través del testimonio de las víctimas– cómo la guerra llegó a ciertos territorios del país.

La forma en que se logra lo anterior es simple: un personaje describe el lugar en el pasado (idílico, tranquilo, en paz), luego el argumento gira para contar cómo irrumpió la violencia en las vidas de los habitantes, provocando el desplazamiento y el miedo entre ellos; finalmente, luego de la tempestad, una voz narra el cambio y la esperanza puesta en el futuro, después de la guerra. Esto se repite una y otra vez dentro y en cada pieza documental: las víctimas interpretan el mismo papel. Las experiencias no dan cuenta de una singularidad –de un contexto– mientras que la repetición de los códigos –la música, el discurso, la narración- invisibiliza la voz. Al final las voces resultan sobre expuestas.

Victimas P43 1

“Este es el tipo de oportunidades que puede asumir la academia… No es cuestión de destruir por destruir, sino de desarmar, para dar cuenta de la complejidad de las relaciones”, aclara el profesor Arias. Para lograr lo anterior, los investigadores desarrollaron la crítica de la categoría “víctima” en dos artículos de investigación –uno que se publicará el primer semestre de 2018 y otro que está en proceso de redacción– y también problematizaron el tema mediante dos piezas de arte. Una de ellas se llamó Copistas y se exhibió en la Fundación Gilberto Alzate Avendaño, en Bogotá, en 2016. La otra pieza, una videoinstalación creada por Arias, se llamó En la ventana y fue expuesta en la sección de Documental Expandido, de la Muestra Internacional Documental de Bogotá, en 2016.

“Las obras no aplican los conceptos de los artículos. No. No se trata de que una sea el resultado de la otra”, dice Arias: “Hay cosas que no da lo académico, pero sí lo visual. Así mismo, hay cosas que no nos da la imagen, como sí ofrece la performance. En ese sentido, las obras artísticas fueron una estrategia para que la voz se dislocara, para mostrar distintos modos de visibilización y deconstrucción: afectar la voz de la víctima y mostrar su complejidad”. Hace una pausa y termina: “Nuestro trabajo no pretende resolver un problema –cerrar proyectos–, nuestro trabajo pretende darle cara a un problema… Eso es lo que debe hacer la investigación en arte”.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Las “víctimas” en ela rte: procesos de visibilización y representación
INVESTIGADOR PRINCIPAL: José Alejandro López
COINVESTIGADOR: Juan Carlos Arias
Facultad de Artes, Departamento de Artes Visuales
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-2017

La infancia en la pintura histórica

La infancia en la pintura histórica

¿Qué es la infancia? Esta fue la pregunta que se planteó el doctor Gabriel Lago Barney cuando asumió un proyecto convocado por la Presidencia de la República a inicios de los años 90. En aquel tiempo Colombia vivía momentos difíciles, con el protagonismo violento de Pablo Escobar, el desarrollo de la epidemia del VIH, la catástrofe de Armero, la toma del Palacio de Justicia y, posteriormente, los asesinatos de candidatos presidenciales, algunos llevados a cabo por menores de edad. Ante este contexto y con la iniciativa de una nueva Constitución Política, Lago, junto a un grupo de profesionales, llevó a cabo aquel proyecto con el fin de abordar el tema del maltrato infantil desde una perspectiva científica.

Gabriel Lago estudió medicina, se especializó en pediatría, hizo maestría en Administración en Salud y Seguridad Social en la Pontificia Universidad Javeriana, y posteriormente su doctorado en Ciencias de la Educación en la Universidad Complutense de Madrid. Si bien en su formación académica no encontramos estudios relacionados con el arte, ha hecho un recorrido exhaustivo por esta área, especialmente a partir de la pintura, con el fin de entender cómo se ha representado la infancia a lo largo de la historia.

Sobre el proceso de rastreo de la infancia, en el proyecto de la Presidencia de la República, Lago recuerda: “Cuando pidieron las estadísticas a distintas áreas para construir los denominadores y los índices de maltrato infantil en el país, el área de salud reportaba datos referenciando a los menores de 15 años; el área de justicia, a los menores de 18; el área trabajo, a los menores de 12; y el área de bienestar, a los menores de 7. En conclusión, no había un parámetro general que definiera el concepto de niño”. Un dato esencial, pues los expertos, considerando que su trabajo debería centrarse en la alta mortalidad infantil y los procesos judiciales que se acumulaban por cuenta de la violencia al interior de las familias, dieron con el concepto de ‘menor de edad’.

“En aquel momento se estaba desarrollando la nueva Constitución, la cual contempla los artículos 42 y 44 que hablan de la familia, los hijos y los derechos fundamentales de los niños, lo cual dio bases para que se generara el actual Código de Infancia”, agrega Lago, quien, al notar que existía cierta ambigüedad en la conceptualización de la niñez, optó por investigar el tema históricamente. Al buscar en la bibliografía se dio cuenta de que el concepto de infancia no estaba bien construido desde la antigüedad, lo que explica que, por ejemplo, Puyi -el último emperador chino- fuera proclamado como tal a los dos años de edad. Sin embargo, el pediatra encontró que la literatura no abarca este tema con la suficiente profundidad y, de hecho, son muy pocos los autores que hablan de manera conceptual del tema.

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‘Baco’, de Pieter Paul Rubens (hacia 1640). /Pinterest


Una percepción de los niños no muy acertada

Cuando Lago inició su búsqueda en el arte, se dio cuenta de que en la Grecia antigua se les daba mayor importancia a los amigos por encima de la familia, lo cual daba la posibilidad de que se dieran amistades entre los adultos y los adolescentes, muchas veces retratadas en pinturas de bacanales. “En el arte de Grecia y Roma se aprecia la desnudez de los niños como un signo de pureza”, comenta.

Posteriormente, durante un largo periodo, se percibe la ausencia de niños en el arte y vuelven a aparecer con la representación de tres personajes clave. La primera es en la Edad Media en la representación de la Virgen María con el niño Jesús; en esta primera imagen, Lago resalta que los niños “tienen corporalidad de adultos, es decir, son adultos miniatura y adicionalmente se muestran inexpresivos”. Posteriormente se representa a María siendo niña y, en varias pinturas, siendo educada en la lectura de los evangelios; al igual que en la primer imagen, la representación es de una mujer en miniatura. La tercera es la representación de San Juan Bautista jugando con Jesús.

Santa Ana y la Virgen niña, de castillo (siglo XVII). /Pinterest
‘Santa Ana y la Virgen niña’, de Castillo (siglo XVII). /Pinterest


Los niños protagonizando pinturas

'Niña pelando papas', de Albert Anker (1886). /Wikimedia
‘Niña pelando papas’, de Albert Anker (1886). /Wikimedia

En el Renacimiento empieza a quedar en un segundo plano la importancia de representar lo divino y se le da mayor foco a retratar a las personas. El condado de Holanda (actualmente Holanda) y España fueron los primeros en representar en la pintura a los niños con su corporalidad, la imagen retratada se acerca mucho más a la real. Posteriormente se empiezan a hacer mucho más notables pinturas de niños y niñas. Pintores como Bartolomé Esteban Murillo y Francisco de Goya retratan paisajes con niños y familias; a su vez, se hacen notables sus roles en las pinturas, como en el caso de las realizadas por Pieter Brueghel el Viejo en 1560 con más de 230 niños en escena jugando.

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‘Niño durmiendo en el heno’, de Albert Anker (1897). /Kunstkopie

“Los niños son representados en el medio externo acompañados de medios de transporte como caballos y vehículos, mientras que las niñas son retratadas en roles maternos u hogareños, acompañadas de muñecas”, comenta Lago. Estos elementos característicos van definiendo poco a poco ciertos roles sociales que se empiezan a atribuir según el género: por ejemplo, al retratar las actividades de la infancia, se muestra a las niñas al interior del hogar dedicadas al aseo, la cocción de alimentos, el cuidado de la casa y de otros niños, a aprender de la mano de otra mujer cómo leer, bailar y tocar instrumentos musicales o a acicalarse. Muy pocas veces se retratan niñas en el exterior de su hogar y, cuando sucede, no están solas sino en compañía de adultos realizando actividades como recogiendo flores o leña, mercando o lavando la ropa, mientras que, en el caso de los niños, se retratan generalmente fuera del hogar jugando en la calle, hablando con sus amigos o, simplemente, descansando.

Al retratar el contexto escolar de los niños, en primera estancia, se hacen visibles escuelas masculinas y, a medida que pasa el tiempo, las niñas van apareciendo de manera marginal, sentadas en la parte de atrás del salón de clases o en bancas laterales. “Es hasta el siglo XIX que aparecen retratos de escuelas femeninas y mujeres enseñando en el aula; sin embargo, la representación de los profesores hombres es mucho más rígida y estricta en comparación de la representación de profesoras, en donde se ve perdido ese rigor”, explica el doctor Lago.

'Escuela de pueblo', de Morgan Weistling (1857). /Pinterest
‘Escuela de pueblo’, de Morgan Weistling (1857). /Pinterest


La infancia como un tema importante

Fotografía de Mary Ellen Wilson (1874). /Wikimedia
Fotografía de Mary Ellen Wilson (1874). /Wikimedia

El arte pasó por distintas corrientes, como el Romanticismo y el Impresionismo, hasta surgir el abstracto. Al aparecer la fotografía, se retoma el registro de lo que está sucediendo socialmente con la infancia para capturar fielmente el contexto, y solo a partir del siglo XIX surge una oleada de sucesos que marcan la historia de la infancia. Lago resalta el ejemplo de Mary Ellen Wilson, la niña que protagonizó el primer rescate por una asociación protectora de animales (en la época no existía el concepto de maltrato infantil ni la sociedad se movilizaba a favor de los infantes) que sufrió por sus padres adoptivos. Con este tipo de historias se alzó la voz para hacer realidad la adopción de la Declaración de Ginebra por parte de la Sociedad de Naciones en 1924, donde por primera vez se reconoce el hecho de que los niños tienen derechos y los adultos una responsabilidad sobre esta población vulnerable.

“Todo lo que abarca el término de infancia es una construcción social con una trayectoria histórica”, concluye Lago. Aspectos como la nutrición, la higiene, la educación, la apariencia, la obediencia y la familia son parámetros que se fueron estableciendo a lo largo del tiempo como condiciones necesarias que debían tener los niños. “Pero, -dice- en el análisis situacional del proyecto de la Presidencia de la República surgió un punto de discordancia: los adolescentes”.

Ellos eran los tristes protagonistas de la violencia en Medellín, considerada a inicios de los años 90 como la ciudad más violenta del mundo por cuenta del narcoterrorismo y el sicariato. “En un mes se llegó a registrar que el 90% de homicidas y el 95% de víctimas eran menores de edad. Era casi lógico pensar en que no se podía tratar a los adolescentes como niños, por esto el Código de Infancia contempla un manejo jurídico diferente sin dejar de reconocer su condición de menor de edad. Por ello su articulado contempla conceptos como ´menor maduro´ o ´menor emancipado´, teniendo en cuenta aquellos menores en capacidad de hacer ciertas cosas que, de pronto, no todos los demás tenían la madurez de hacer. Al final, las dos variables trazadoras que pueden definir la infancia en Colombia son la reproducción de la niña y la posibilidad de fuerza laboral del niño”, reflexiona Lago.

Eso sí, resalta que, ante todo, deben ser protegidos por la ley ya que son personas en proceso de desarrollo, pero, al fin y al cabo, personas: “No podemos permitir que los niños solo tengan derechos y no deberes porque, en últimas, lo que se busca es formar personas autónomas. La autonomía conlleva responsabilidad, entonces se debe volver a los niños responsables”.

Gabriel Lago, médico pediatra e investigador de la Facultad de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana. /Felipe Abondano
Gabriel Lago, médico pediatra e investigador de la Facultad de Medicina en la Pontificia Universidad Javeriana. /Felipe Abondano
Breve recorrido por el arte oculto del ‘Museo Bogotá’

Breve recorrido por el arte oculto del ‘Museo Bogotá’

El espacio público de Bogotá es como un gran museo que alberga obras de arte recientes y otras de hace más de 100 años. A lo largo de calles y avenidas, ellas hablan de la historia de la ciudad, de las relaciones y sentidos que establecen los ciudadanos y el Estado con ellas… Algunas demuestran cuidado y sentido de pertenencia, otras están en completo abandono.

La Secretaría de Cultura indica que existen cerca de 700 esculturas y monumentos en las calles capitalinas, una gran parte de las cuales se encuentra ubicada en la Calle 26 y en la Carrera 7ª, vías que históricamente han sido relevantes para Bogotá. Estas piezas suscitan todo tipo de interacciones: desde las que son veneradas, visitadas y aseadas; las que llaman la atención y generan curiosidad pero de las que el ciudadano poco sabe; las que tienen buen lejos, pero que de cerca exponen desgaste y abandono por múltiples motivos (como que están siendo afectadas por la lluvia y el sol) y, otras –además– porque están cubiertas por grafitis y carteles publicitarios.

El proyecto de creación artística Geografías Ocultas, liderado por Jainer León, profesor del Departamento de Artes Visuales de la Pontificia Universidad Javeriana, buscó generar una reflexión entre los estudiantes –y que se extendiera también a toda la ciudadanía– para revelar, a través de lo visual, detalles ocultos en las superficies de las esculturas, sus texturas, relieves y gestos. “Estos componentes del lenguaje plástico que acompañan la forma visual de estas esculturas pasan desapercibidos para los transeúntes”, explica el investigador León.

Geografías Ocultas expone, sobre todo, reflexiones asociadas a los criterios bajo los cuales una obra se ubica en un espacio, a partir de la pregunta: ¿arte en espacio público o arte para el espacio público? Así, el ejercicio de observación puso en evidencia que muchas obras no son pensadas para motivar conexiones, diálogos, interacciones y encuentros con los transeúntes, sino que son ubicadas en lugares incluso inaccesibles para las personas.

Algunas de ellas se encuentran en lugares de alto tráfico, donde la gente no tiene acceso (como una parte de las esculturas de la Calle 26), en algunos casos hay malos olores, inseguridad y vandalismo. El llamado de atención del proyecto es hacia el papel que cumple o debería cumplir la obra de arte en el espacio público, dado que, como recalca León, “estos objetos se instauran para generar memoria y promover la identidad”. Y lo que está ocurriendo, en muchos casos, es que han sido invisibilizados y poco cuidados.

León propone apostarle a obras pensadas para el espacio público, lo que implica tener en cuenta las características del lugar, el Plan de Ordenamiento Territorial existente y los usuarios que se vincularán directamente con el objeto. “Se necesitan obras para la lúdica, para el descanso, que promuevan otro tipo de relación a la que genera la obra colocada en un pedestal”, agrega el investigador.


EL ‘MUSEO BOGOTÁ’

De las 61 esculturas analizadas por el investigador León, Pesquisa Javeriana destaca ocho que bien vale la pena mirar con atención.

Carrera Séptima

Museo 1
1. Homenaje a Gandi
Técnica:
Ensamblaje
Ubicación: Carrera 7ª con Calle 100
Chatarra hecha arte, así podría definirse Homenaje a Gandi, una de las obras más importantes de la fallecida escultora colombiana Feliza Bursztyn. La pieza, que pesa cuatro toneladas, ha estado varias veces en riesgo de desaparecer por culpa del vandalismo. Esta obra de arte expone diferentes grados de oxidación, pues, antes de unirse, cada una de las piezas tenía una historia distinta.


Museo 2 P
2
. Ciervos
Técnica: Bronce fundido
Ubicación: Carrera 7ª con Calle 72
En pleno corazón financiero de Bogotá y en medio de altos edificios, pastan tres ciervos; alguno, incluso, mira desprevenidamente al transeúnte. El artista colombiano Nadín Ospina, su autor, es reconocido por sus obras de arte inspiradas en el arte precolombino, mezcladas con personajes de la cultura popular como Mickey Mouse y Bart Simpson.


Museo 3
3
. Rita 5:30 p.m.
Técnica:
Ensamblaje en acero
Ubicación: Carrera 7ª con Calle 39
Rita es la mujer negra que acompaña a los transeúntes y vendedores ambulantes del Parque Nacional. Se apellida 5:30 p.m. porque para Enrique Grau, su autor, esa es la hora más feliz del día: es el momento en que termina el trabajo. Ella llama la atención por su gran tamaño y su liguero. “Rita alberga en sus piernas de bronce grafitis de enamorados y demonios, lo hace con paciencia y amor, porque en sus piernas negras y voluptuosas solo hay espacio para la tristeza y el desahogo”, describe una ciudadana, Andrea Corredor, en su blog.


Museo 4
4
. Fuente con reproducción del Mono de la pila
Técnica: Talla
Ubicación: Calle 27, entre carreras 7ª y 10ª
Esta fuente es la reproducción de la obra original (siglos XVI y XVII), en su momento muy significativa para la ciudad porque fue su primera fuente pública de agua. La figura desnuda que aparece en la parte superior sería San Juan Bautista. El apelativo de ‘mono’ podría provenir de la expresión popular para referirse a extranjeros o personas de cabello claro. La famosa frase “vaya a quejarse al mono de la pila” indicaría lo improductivo de las quejas hacia la incompetencia de los gobernantes de la Nueva Granada.


Calle 26
Museo 5
5. Cronos
Técnica: Talla
Ubicación: Portal del Cementerio Central
Muchos lo confunden con Hades, dios griego relacionado con la morada de los muertos, o con la muerte misma, pero realmente la escultura que está en el portal de la entrada del Cementerio Central es del rey griego del tiempo: Cronos. La obra, elaborada por el suizo Colombo Ramelli, se inauguró en 1906. Su brazo derecho está apoyado en un reloj de arena mientras su mano izquierda sostiene una guadaña, símbolo de que el tiempo se agota y la vida llega a su final. Lo acompaña la frase Espectamus resurrectionem mortuorum (esperamos la resurrección de los muertos).
Museo 6
6. Leo Kopp
Técnica: Bronce fundido
Ubicación: Cementerio Central de Bogotá
¿Le parecería extraño escuchar que la gente le habla al oído a una escultura para pedirle algo? Es la escena diaria en el Cementerio Central, donde reposa la escultura realizada por el colombiano Víctor Machado, sobre la tumba de Leo Kopp. La figura, que está inspirada en la imagen de El Pensador de Rodin, es una especie de santo popular que tomó fuerza a raíz de la fama de buen empleador que tuvo Kopp, fundador de la cervecería Bavaria. La leyenda urbana indica que se debe frotar para sacarle brillo y pedirle, al oído y con fe, trabajo.
Museo 7
7. La ventana
Técnica: Mixta
Ubicación: Calle 26 con Carrera 92
En esta obra, hecha en lámina de hierro pintada, es posible observar un cuadro vivo de la ciudad que cambia según la hora, el clima y el ángulo desde el cual se le mire; este portal, del artista colombiano Carlos Rojas González, es un dibujo tridimensional en el que no hay un adentro ni un afuera: todo es paisaje.
Museo 8

8. El Viajero
Técnica:
acero pintado
Ubicación: Calle 26, vía al Aeropuerto Internacional El Dorado
Al ir de afán para el Aeropuerto, resulta casi inevitable sentirse identificado con este hombrecillo gigante, de paso largo y aspecto ejecutivo. Su creador es el artista argentino Antonio Segui, en cuya obra pictórica es posible observar en repetidas ocasiones a este mismo personaje de ‘cabello engominado gardeliano’. Al verlo en detalle se puede detectar que, mientras camina, parece estar haciendo ‘pistola’. También es visible su deterioro.

 

PESQUISA-JAVERIANA-42-BAJA

 

Para leer más
http://catalogodeobras.javeriana.edu.co/catalogodeobras/items/show/7
http://geografiasocultas.wixsite.com/geografiasocultas


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN-CREACIÓN: Geografías Ocultas
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Jainer León
Facultad de Artes
Departamento Artes Visuales
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014

La Claraboya de Pesquisa | Episodio 1: Arrullos y currulaos (parte 2)

La Claraboya de Pesquisa | Episodio 1: Arrullos y currulaos (parte 2)

¡Hola de vuelta!

Hoy tenemos como invitada a Ana Camila Jaramillo, estudiante de Sociología de la Pontificia Universidad Javeriana y artista visual. Ella recorrió Colombia de norte a sur para registrar con su cámara cómo el arte ha contribuido a la sanación de las víctimas del conflicto armado. En esta ocasión conversa con Óscar Hernández, quien dirige las iniciativas de Creación Artísticas de la Vicerrectoría de la Javeriana, sobre el poder de catarsis de la música y el arte.

También destacamos el libro Arrullos y currualos, escrito por Juan Sebastián Ochoa, Leonor Convers y Óscar Hernández, el cual recopila todo el conocimiento recogido a través de la investigación y se convierte en un material para abordar el aprendizaje de la música tradicional del Pacífico surcolombiano.

Más información en: http://arrullosycurrulaos.tumblr.com/
Encuentra aquí nuestro videorreportaje sobre el trabajo de Ana Camila Jaramillo.

La Claraboya de Pesquisa | Episodio 1: Arrullos y currulaos (parte 1)

La Claraboya de Pesquisa | Episodio 1: Arrullos y currulaos (parte 1)

Bienvenidos a La Claraboya de Pesquisa, nuestro podcast de ciencia para personas que no son expertas en ciencia.

En este primer capítulo presentamos a Óscar Hernández, quién dirige las iniciativas de Creación Artística en la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana. Su investigación sobre la música tradicional del Pacífico sur colombiano lo llevó a trazar una ruta para entender la influencia de las diferentes formas del arte en la construcción de la identidad regional y nacional.

Él será nuestro guía por este apasionante universo musical de los arrullos y currulaos.

Más información en: http://arrullosycurrulaos.tumblr.com/

Aquí, el segundo capítulo de esta conversación.

El arte, una forma de sanar y perdonar

El arte, una forma de sanar y perdonar

En un mismo día le propusieron dos proyectos con propósitos parecidos. El primero, trabajar con la Unidad para la Atención y Reparación Integral de las Víctimas en la producción de una serie de microdocumentales de reparación colectiva sobre 25 pueblos en Colombia; el segundo, realizar un documental sobre el Grupo por la Defensa de Tierra y Territorio en Córdoba (GTTC) para el Centro de Investigación y Educación Popular (CINEP). “No los busqué, pero llegaron a mí”, afirma Ana Camila Jaramillo, realizadora audiovisual desde hace cinco años y actual estudiante de Sociología de la Pontificia Universidad Javeriana. Ella aceptó ambos.

Fueron 14 meses de entrevistas con las víctimas, grabaciones, edición y viajes a Sucre, Magdalena, Cesar, Córdoba, Antioquia, Nariño, Valle del Cauca, Amazonas y Cundinamarca. Ana cuidó los detalles que consideraba importantes para los microdocumentales. Por ejemplo, registrar que Don Miguel, un señor que vive en Córdoba, siempre asistió a todas las reuniones con un periódico que cuenta la noticia de una masacre en su región, y que guarda desde entonces. Además, en su posición de observadora, se dio cuenta de que había un factor común: en cada una de las zonas que visitaba, las víctimas creaban obras de teatro y danzas, escribían poemas, componían canciones, tejían y pintaban dibujos que relataban las historias por las que ellos y sus regiones vivieron, como si esas expresiones artísticas fueran una necesidad que sale naturalemente de ellas.

 “Ayer lloraba un abuelo,
entonces le pregunté
por qué es que lloras mi viejo,
por qué es que llora usted.
Yo quiero vivir en paz, el abuelo contestó.
También yo quiero regresar
allá de onde vine yo”
Relato de Pedro Ramón Gonzáles, en Córdoba.

Así, su cámara se fue llenando de grabaciones de versos como Anhelos y Esperanza, de Germán Agámez, y fue conociendo expresiones como las obras de teatro de la organización juvenil Talento y Futuro, que son creadas para recordar, mejorar y construir realidades nuevas porque “así, como se construye un guión para una obra de teatro, se lo construye para la propia vida”, según Ramón García, uno de sus integrantes.

En un semillero sobre el desarraigo y justicia social que se llevó a cabo en la Pontificia Universidad Javeriana, Ana explicó que los trabajos que realizó no solo se trataron de empoderar a las víctimas con la cámara sino colaborar en conjunto con ellas para hacer un reconocimiento de emociones y atmósferas que sean transmitidas. De esa manera, buscó la perspectiva de las víctimas pero también la de ella como artista externa a las diferentes historias. “El artista puede ver cosas que una víctima, como lo vivió, no lo puede analizar de la misma forma. Esas dos visiones en conjunto son las que se necesitan y las que apoyan a un país en posconflicto”, asegura.

“Resistente en él estoy,
de mi pueblo yo no me voy.
Esta vieja trocha por donde voy
me atrapa el recuerdo de lo que soy.
Supervivientes con corazones de valientes
soportamos la violencia y nos apodan resistentes.
¡Valientes! Eso gritaba mi gente,
cuando ya estaba cansada
del maltrato delincuente”.
Fragmento de la canción Supervivientesdel grupo de rap Afromúsica, en Sucre.

“El desarraigo es una pérdida de sentido, tanto simbólico como físico, y desde Aristóteles el arte es un acto de reconocimiento”, dice Ana. Así, concluye que esas diferentes expresiones artísticas que fue encontrando son una forma que tienen las víctimas de construir ese sentido perdido, hacer catársis y perdonar.

El arte puede ser de mucha ayuda para los lugares que han pasado por periodos de extrema violencia y las producciones audiovisuales pueden aportar a que esas historias no solo sean conocidas, sino que por medio de ellas se visualice el porvenir y la superación de las distintas situaciones por las que han pasado las víctimas.

Realizar estos trabajos le ha dado pie a Ana para cuestionarse sobre la historia del conflicto armado, la función que la producción audiovisual tiene en la construcción de esa historia, el problema de difusión que existe con este tipo de proyectos y el porqué no son tan conocidos en un país que está en pleno posconflicto; sin embargo, haber trabajado en ellos la ha encaminado para querer seguir haciendo de la producción audiovisual y la sociología su proyecto de vida.

En Bogotá suenan los cerros orientales

En Bogotá suenan los cerros orientales

Antes de entrar en materia, pido al lector que se imagine los siguientes lugares: un desierto, una playa, un bosque. Seguramente vendrán a su mente objetos visuales que podrá describir con detalle. Pero, ¿y los sonidos? Lo más probable es que no los haya imaginado. Roberto Cuervo, profesor del Departamento de Diseño de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la Universidad Javeriana, explica que cuando se habla de ‘imagen’ hay una referencia inmediata a algo visual, pero “es un modo de representación mental, que también puede ser sonoro”.

Desde hace seis años, Cuervo ha intentado hacerle resistencia al discurso hegemónico de lo visual. Aclara que no cree que lo visual sea malo, pero sí está convencido de que regirse únicamente por este aspecto elimina la posibilidad de tener un contacto más amplio con el entorno. “Desde lo acústico se pueden generar otras sensibilidades y contar otro tipo de historias”, asegura el profesor, cuya investigación- creación consiste en la grabación del paisaje sonoro de los cerros orientales de Bogotá, su composición y posterior reproducción en el espacio público a través de lo que él llama “artefacto sonoro urbano”.

La ciencia de la grabación y de la ‘escucha’ Cuervo propone la ‘escucha atenta’, que combina tres tipos de escucha ideales para realizar paseos sonoros: la causal, que determina la causa del sonido (el ladrido de un perro); la semántica, que establece el significado del sonido (una sirena de ambulancia que anuncia una emergencia), y la reducida, que precisa las cualidades del sonido en sí mismo (la altura, el timbre, la intensidad y/o la duración). Las grabaciones se hicieron durante más de un año, una vez al mes, en diversos recorridos por la montaña. Cada una se registró en una ficha técnica en la que se diligenciaron diferentes casillas como, por ejemplo, las coordenadas, la hora, la descripción del lugar (urbano, rural, parque…), los tipos de sonidos y su duración, el tipo de grabación, la grabadora utilizada y las especificaciones técnicas, entre otras.

sonoro


“Se llama Con-traste sonoro
porque quería comprender estos
dos ejes paralelos que recorren
la ciudad de norte a sur, y
establecer ese gran contraste
que hay en tan corta distancia”.
Roberto Cuevo,
investigador principal


Luego, Cuervo diseñó una estructura básica de composición sonora (no musical) que instaló en el andén de la carrera 7.a con calle 41 en agosto de 2015, la cual fue montada nuevamente en el marco del evento Artistas al Tablero en agosto de 2016 por medio de una instalación cuadrafónica con cuatro parlantes y dos sensores infrarrojos de movimiento.

Cuervo montó su composición sonora en el evento Artistas al Tablero.
Cuervo montó su composición sonora en el evento
Artistas al Tablero.

La interactividad se iniciaba cuando los peatones pasaban frente al artefacto sonoro, de manera que la composición podía ser modificada por ellos mismos: los sensores de movimiento capturaban la figura de las personas y les daban cualidades a sus movimientos horizontales, verticales y de profundidad. Con el desplazamiento del espectador, los sonidos se hacían más agudos o más graves; aumentaban o disminuían su volumen, lo que modificaba la mezcla y la composición en tiempo real.

A través de esta instalación de arte sonoro, los transeúntes de la carrera 7.a pudieron desarrollar una nueva sensibilidad hacia la riqueza ecológica de los cerros orientales bogotanos. De acuerdo con el profesor Cuervo, “el paisaje sonoro, al igual que las referencias visuales, genera identidad urbana”, por lo que se siente satisfecho cuando los peatones, en medio de tantos sonidos de altos decibeles que compiten por las mismas frecuencias, se detienen a escuchar lo que no pueden ver desde allí (los cuerpos de agua, los insectos, los pájaros…) y son conscientes de su existencia.

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Andrés Buitrago ¿un nuevo Joker?

Andrés Buitrago ¿un nuevo Joker?

Andrés se viste de colores oscuros —en especial de negro— que destacan su melena rubia y su aire de metalero. Al lado de su motocicleta luce como todo un renegado y, de hecho, lo es desde que empezó a llamarse ‘postartista’. Le gusta tatuarse y en este momento lleva en su piel las imágenes de un tigre y un dragón.

Como los superhéroes, Andrés tiene una doble vida: de día es profesor de artes en el Colegio Ciedi y en las noches ‘lucha contra el crimen’, es decir, emplea su tiempo libre para hacer una de las cosas que más le ha valido reconocimientos, la crítica de arte, a veces bajo el seudónimo de Jack Napier (nombre verdadero
del Joker, de Batman).

Poderes: Andrés usa la pedagogía para transformar la mente de sus estudiantes de primaria y bachillerato: “las clases de arte me permiten, más que formar artistas, formar ciudadanos”, dice. Otro de sus poderes es su pensamiento agudo, en el que se mezclan el arte y los estudios culturales para dar como resultado una perspectiva crítica con un impecable uso del lenguaje, preciso y argumentado.

Historia: Desde muy joven, su pasión por la pintura y el dibujo lo llevaron a estudiar Artes Visuales en la Pontificia Universidad Javeriana. Allí surgió su interés por interpretar el arte desde una perspectiva social y política.

Su nueva identidad: Y aunque en un comienzo quiso ejercer como artista e incluso produjo obra, en 2011 nació su identidad como postartista, cuando empezó a estudiar la Maestría en Estudios Culturales en la Universidad Nacional; ahora se enfoca no en el arte, sino en la cultura visual. “Mi postura implica reconocer de qué manera las imágenes pueden servir como producción de conocimiento y ayudar a pensar cuestiones vitales, como las relaciones personales; pero también implica reconocer cómo el arte es excluyente cuando se ve desde perspectivas como la de clase, género o raza”.

Hazañas, parte I: Andrés se inauguró en el mundo de la crítica publicando un artículo en el portal Esferapública sobre la artista Sophie Calle, invitada en 2012 a exponer en el Museo de Arte del Banco de la República. “El artículo generó un debate interesante y me permitió ir delineando mi postura crítica”, dice.

Hazañas, parte II: Su segunda publicación fue resultado de la beca que obtuvo como Joven Investigador de Colciencias, en la que plasmó algunos resultados de su tesis de maestría, que fue meritoria. Allí buscó comprender la configuración contemporánea del nacionalismo en Colombia, analizando las campañas publicitarias Vive Colombia, viaja por ella y Vive Colombia, el país que llevas en el corazón.

Hazañas, parte III: Su última publicación fue ¿A qué suena La Perse?, ganadora del Premio Nacional de Crítica 2015 luego de que el jurado considerara que, de los 37 textos participantes, el de Jack Napier era “relevante, novedoso y coherente”. El texto inaugura una crítica al sistema del arte y a su configuración discursiva. “Quiero que me sirva para plantear una ética, una política y una estética de la vida misma, es decir, pensar los ejercicios creativos para proyectar la vida de otra manera”.

¿Para qué sirve la crítica?: “Si la crítica no cumple funciones pedagógicas, no está sirviendo para nada, pues debe poner a disposición de otros herramientas y estrategias que permitan la apropiación social del conocimiento”, asegura.

Sus retos: Le inquieta cómo la investigación, la producción y la circulación del conocimiento sirven para ser mejor persona: “le apuesto a una producción de conocimiento socialmente útil, ¡un reto grande! Por ejemplo, quizá, una de las cosas más relevantes, en lo personal, es que más allá de hacer crítica, con lo que me he enfrentado es conmigo mismo, con la necesidad de transformarme”.