Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Comienza como una tos latosa, persistente, que lentamente va generando un dolor constante en el pecho. Progresivamente, a medida que estos síntomas se van agravando, pueden aparecer trazas de sangre al toser, se hace cada vez más difícil respirar y suelen presentarse inflamaciones tanto en el cuello como en la cara.

Aquellos primeros síntomas, de no ser tratados a tiempo, pueden derivarse en una noticia peor: el padecimiento del cáncer pulmonar, enfermedad que en el mundo cobra la vida de 1,59 millones de personas al año (se estima que en Colombia, 4.000 pacientes mueren debido a ella).

Con el objetivo de encontrar respuestas ante esta enfermedad desde la perspectiva de la epigenética (la ciencia que estudia la expresión de elementos fundamentales, como las proteínas, en el genoma humano), la Pontificia Universidad Javeriana acogerá, el 9 y 10 de agosto, el simposio internacional II Taller de Control Epigenético: Mecanismos y Aplicaciones, liderado por el Grupo de Epigenética y Cáncer de Pulmón de la universidad, el Instituto de Genética Humana y el Hospital San Ignacio. Allí se presentarán los resultados de investigaciones realizadas en Chile, Argentina y Colombia.

El evento, en el cual también se realizará el Simposio de Cáncer de Pulmón, contará con la participación de invitados internacionales como Gertrud Lund, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México; Brigitte van Zundert, miembro del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; Martín Montecino, director del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; y Eduardo Cánepa, director del Laboratorio de Neuroepigenética y Adversidades Tempranas, de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

La agenda se llevará a cabo en el auditorio Félix Restrepo S.J., de la Javeriana, con entrada libre.

Sobre los distintos temas que se tratarán en el evento, Pesquisa Javeriana habló con  Van Zundert, Montecino y Adriana Patricia Rojas, profesora del Instituto de Genética Humana, sobre el trabajo en epigenética desarrollado durante los últimos años por investigadores suramericanos.

 

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Las universidades tienen la responsabilidad de trascender los muros de sus aulas para dialogar con las comunidades, con la empresa y con la sociedad en general. En esta conversación, la búsqueda de soluciones a necesidades que enfrentamos a diario se sustenta en el conocimiento crítico y el desarrollo de nueva tecnología, es decir, en la movilidad del conocimiento. Esta apuesta histórica de la Pontificia Universidad Javeriana, en sus sedes de Bogotá y Cali, nos hizo ganadores de dos de los cuatro proyectos que aprobó el programa Colombia Científica, articulado por el Banco Mundial, Colciencias, Icetex y los ministerios de Educación Nacional y de Comercio, Industria y Turismo.

Sin duda, los dos ecosistemas científicos que liderará la Javeriana en este programa responderán también de manera natural a la inspiración de nuestra misión, que concibe “la creación y el desarrollo de conocimiento y de cultura en una perspectiva crítica e innovadora, para el logro de una sociedad justa, sostenible, incluyente, democrática, solidaria y respetuosa de la dignidad humana”: una sintonía armoniosa, además, entre nuestras funciones sustantivas de realizar docencia, investigación y servicio con excelencia y perspectiva global e interdisciplinar. Una parte de esto se refleja en los dos proyectos que lideraremos. Me explico a continuación.

Por los próximos cuatro años, la sede Bogotá de la Javeriana tendrá la responsabilidad de indagar y explorar terapias alternativas contra diferentes enfermedades, entre ellas el cáncer, a partir de fitomedicamentos procesados de más de 20 plantas, algunas nativas, como el anamú, el dividivi o la guanábana. Este proyecto estará en cabeza de la bacterióloga Susana Fiorentino, investigadora con posdoctorado en inmunoterapia antitumoral. Para ello, 17 entidades nacionales e internacionales vigorizarán sus redes académicas, generarán acciones con el sector industrial y fortalecerán instituciones educativas.

Además, con un proyecto que coordina el ingeniero electrónico Andrés Jaramillo, con posdoctorado en ciencia e ingeniería de nanoescala, nuestra seccional de Cali tendrá el reto de transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y la caña de azúcar para producir semillas más resistentes a los cambios del clima. Esta apuesta científica espera impactar positivamente en el rendimiento de la cosecha y en la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.

Más de 100 investigadores con doctorado estarán aportando desde sus experticias a la comprensión de los fenómenos que buscamos transformar: por un lado tenemos una enfermedad como el cáncer y, por el otro, una forma de aprovechar mejor nuestros recursos naturales para proponerle alternativas de seguridad alimentaria al país. Entre los resultados esperados se encuentran 156 artículos científicos, desarrollos que permitan la solicitud de diez patentes, la formación de más de 50 estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, y el fortalecimiento institucional de universidades con menores estándares de calidad: muchos logros para las academias. Pero allí no termina el impacto de estos proyectos.

Una convocatoria como Colombia Científica es una oportunidad para robustecer capacidades y consolidar redes de trabajo, no solo en el interior de la academia sino en ese tridente de universidad-empresa-Estado, que debería ser constante. Gracias al manejo de recursos por más de $18.000 millones por proyecto, nunca antes vistos en convocatorias nacionales de investigación en el país, podemos pasar de proyectos puntuales de corto aliento a una concepción de ciencia vigorosa, rigurosa y de talla internacional.

No desconocemos que estas son apuestas ambiciosas, que plantean retos innumerables en cuanto a coordinación institucional y manejo de estos recursos públicos que, en últimas, vienen de su bolsillo y del mío. Pero reconocemos, sobre todo, que trazan inmensos desafíos en esta idea de hacer ciencia pertinente para nuestra sociedad, que brinde soluciones concretas a necesidades latentes y actuales, como la salud y la seguridad alimentaria. Así pues, confirmamos que tenemos la camiseta puesta para hacer ciencia y fortalecer la academia, para cumplirle a la sociedad colombiana.


Luis Miguel Renjifo Martínez

Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Ciencia Javeriana de alcance mundial

Ciencia Javeriana de alcance mundial

Tras un riguroso análisis que llevó poco más de seis meses, el comité evaluador escogió dos proyectos liderados por la Pontificia Universidad Javeriana como ganadores de la Segunda Convocatoria de Ecosistema Científico, la cual hace parte del programa Colombia Científica con la que el gobierno busca tanto promover la investigación y la innovación científicas como fortalecer la calidad de la educación superior, al igual que facilitar el ingreso de estudiantes colombianos a programas de doctorado.

El proyecto de Bogotá es dirigido en su componente científico por Susana Fiorentino, bacterióloga javeriana, investigadora con postdoctorado en Inmunoterapia Antitumoral, y busca la generación de terapias alternativas contra diferentes enfermedades, entre ellas el cáncer, a partir de fitomedicamentos procesados de más de 20 plantas, algunas nativas, como el anamú, el divi divi, la guanábana o la pimienta.

En esta propuesta participan 17 instituciones universitarias y empresas tanto colombianas (las universidades del Valle, de Antioquia, la Surcolombiana, el Instituto Tecnológico del Putumayo, la Corporación Universitaria Juan N. Corpas, la Corporación Universitaria LaSallista, el Hospital Universitario San Ignacio y la firma barranquillera Procaps) como extranjeras (las universidades Sorbona y Nantes, de Francia; Federal de Rio de Janeiro y São Paulo, de Brasil; la University College of London y el Imperial London College, del Reino Unido; el Instituto Ludwig, de Suiza; y el Instituto Motffit, de Estados Unidos).

“La investigación va más allá del estudio de los componentes de las plantas; es la interacción de sistemas complejos”, comenta Fiorentino, quien explica que cada institución, a su vez, se encargará de un subproyecto que permitirá transformarlos en fitomedicamentos a través de procesos de investigación y comparación de metabolitos (metabolómica), genes (genómica) y  proteínas (proteómica): “Esos componentes mezclados pueden tener un efecto positivo en la regulación del equilibrio del cuerpo y favorecen la eliminación propia del organismo de las células tumorales”.

María Fernanda Gutiérrez, doctora en Virología y directora de Fortalecimiento Institucional del proyecto, resalta las sinergias y los apoyos que desde la Javeriana y las universidades del Valle y de Antioquia se establecerán para contribuir a los procesos de acreditación de las demás instituciones universitarias participantes de este ecosistema.


Aporte a la investigación agrícola

El proyecto de Cali es liderado por Andrés Jaramillo, ingeniero electrónico javeriano, investigador de la sede en Cali con postdoctorado en Ciencia e Ingeniería de Nanoescala; su propósito es transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y la caña de azúcar, para producir semillas más resistentes a cambios del clima, con un mejor rendimiento en la cosecha y que contribuyan a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

En este ecosistema participan 16 entidades colombianas (Universidad Javeriana con sus sedes de Bogotá y Cali, las universidades Icesi, de los Andes, de Ibagué, del Quindío y de los Llanos, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), Cenicaña, Fedearroz y la firma Intelecto) y del exterior (el California Institute of Technology y la Universidad de Illinois at Urbana Champagne, de Estados Unidos; la Ghent University, VIB, de Bélgica; el National Institute of Agricultural Botany, del Reino Unido; y la Universidad de Tokio, en Japón).

La ‘Segunda Convocatoria de Ecosistema Científico para la Financiación de Programas de I+D+i’ fue lanzada por el presidente Juan Manuel Santos en marzo de 2017, con el propósito de desarrollar el potencial científico de las regiones colombianas y alinear la innovación científica con las necesidades del sector productivo. El programa, convocado por Colciencias, Icetex y los Ministerios de Educación y de Industria, Comercio y Turismo, contempló una financiación de más de $150.000 millones provenientes de un préstamo del Banco Mundial.

 

Mutaciones en genes de colombianas predisponen a cáncer

Mutaciones en genes de colombianas predisponen a cáncer

Genéticamente hablando, se tiende a pensar que cuando se crea un ser humano las células deben contener una misma información y organizarse de cierta manera, como quien coge fichas de Lego para construir una pirámide y no una montaña. Y esa idea es especialmente persistente cuando se piensa en defectos en los genes. Pero no hay un molde de ser humano. Por algo el universo nos creó únicos, así tengamos muchísimas similitudes con individuos de nuestra misma especie e incluso con los de otras. Sin embargo, hay variaciones en la forma como están dispuestas las cuatro bases genéticas (adenina, timina, citosina y guanina) en un camino de unos 3200 millones de unidades de información que constituyen el ADN. Estas son variaciones o mutaciones que aumentan el riesgo de sufrir enfermedades con componente genético, como el cáncer.

Auscultar cuáles son esas variaciones en las colombianas con cáncer de seno y/u ovario se convirtió en la pasión de la microbióloga Diana Torres, cuyos estudios de doctorado y posdoctorado en genética del cáncer le permitieron identificar cinco condiciones genéticas transmisibles de generación en generación que son características de nuestra población y que aumentan las probabilidades de desarrollar estos dos males. Saberlo es particularmente importante, porque el cáncer de mama es la primera causa de muerte por cáncer en mujeres en el país: en 2016 murieron 3157 mujeres, y hasta agosto de 2017 se reportaron 2108 casos, según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE). La incidencia anual es de 36 personas por cada 100 000 habitantes.

Desde que en 2003 empezó la genómica oncológica a nivel mundial, el blanco de las investigaciones han sido las poblaciones de origen europeo, norteamericano y surasiático. Gracias a ellas se sabe, por ejemplo, que alteraciones en los genes BRCA1 y BRCA2 –Breast Cancer 1 y 2– generan una gran susceptibilidad de desarrollar cáncer de seno y de ovario. Pero hasta hace menos de una década nada se sabía sobre la prevalencia genética de esta enfermedad en la población colombiana.

Los estudios realizados por Torres, con la dirección de su tutora prof. Dr. Ute Hmann, título honorífico luego de concluir su doctorado, del Instituto Nacional de Cáncer de Alemania, y en asocio con otros expertos nacionales e internacionales, permitieron identificar cuatro mutaciones puntuales fundadoras –es decir, con origen común y alta frecuencia en una población dada– y un gran rearreglo genético –o gran reconfiguración del ADN, con pérdida superior a 7 000 pares de bases–. Así se vio que estas mutaciones son recurrentes en las colombianas y las predisponen al cáncer de seno y/u ovario, dos en el gen BRCA1 y tres en el BRCA2.

“Todas estas mutaciones son patogénicas, pero no son cien por ciento penetrantes, lo que significa que no necesariamente quien las porte va a desarrollar con toda seguridad la enfermedad. Sin embargo, esa probabilidad puede llegar hasta 95 %, de pendiendo de los antecedentes familiares y del tipo de mutación”, explica Torres, quien determinó que el mayor riesgo lo tienen las portadoras de una de las alteraciones de BRCA2. Las variaciones están presentes en población española y por eso se podría pensar que llegaron a esta parte del continente con la colonización.


La muestra en colombianas

Fueron varias las investigaciones que en el lapso de unos 15 años hicieron posible esta identificación y descripción. La primera incluyó a 53 familias de pacientes y familiares en primer, segundo y tercer grado, y después a 68 familias más. Además, se quiso evaluar la frecuencia y prevalencia de las alteraciones halladas, para lo cual se hizo un estudio de casos y controles con 1022 pacientes –con o sin antecedentes familiares de estos cánceres– y el mismo número de sujetos sanos. Conforme este último análisis, la frecuencia de todas las mutaciones en los casos estudiados fue de 7 %, mientras que en los controles (personas sin la enfermedad) no fueron identificadas. Las muestras provinieron principalmente de las regiones Andina y Caribe que, junto con la Orinoquia, son las de mayor riesgo, según el Atlas de Mortalidad por Cáncer en Colombia, disponible en línea.

Toda esta información es muy valiosa, no solo para prevenir estos tipos de cáncer ante su posible desarrollo en mujeres con antecedentes familiares, sino para detectarlos en estadios tempranos y lograr tratamientos más efectivos con fármacos que se ajusten al perfil genético de las pacientes. Las mutaciones descritas en las investigaciones referenciadas son hereditarias y explican cerca de 10 % de todos los tipos de cáncer. Pero la mayor parte de las mutaciones presentes en un cáncer son somáticas: las adquiere una persona a lo largo del tiempo por distintas circunstancias de vida.

Es vital tener presente, por tanto, que el cáncer es un mal en el que se conjugan muchos factores: ambientales, hormonales, estilo de vida, entre otros. Particularmente, en el cáncer de mama intervienen la obesidad, el sedentarismo, el estrés, la edad tardía del primer embarazo, la baja paridad, la no lactancia materna y el uso de anticonceptivos orales. Con ello en mente, vale decir que a nadie condena la variabilidad genética o, en otras palabras, el acervo genético único y especial con el que nace un individuo, pero tampoco a nadie lo salva.

 


TÍTULO DE LAS INVESTIGACIONES:
High proportion of BRCA1/2 founder mutation in Hispanic breast/ovarian cancer families from Colombia
Prevalence and penetrance of BRCA1 and BRCA2 Germline mutations in Colombian breast cancer patients
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Diana Torres
COINVESTIGADORES: Ute Hamann, Muhammad Usman Rashid, Fabián Gil, Ángela Umaña, Giancarlo Ramelli, José Fernando Robledo, Mauricio Tawil, Lilian Torregrosa, Ignacio Briceño, J. Lorenzo Bermejo, A. Beltrán y V. Ariza.
Instituto de Genética Humana,
Instituto Nacional de Cáncer de Alemania
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2005- en ejecución

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Las elecciones para Congreso y Presidencia han marcado el inicio de este 2018. Siendo un tema de trascendencia, Pesquisa Javeriana le ha dedicado su informe especial de la edición 43, la primera del año, al análisis académico sobre cómo los partidos y los candidatos han configurado la actual campaña y qué pueden esperar los votantes en el corto plazo.

También lo invitamos a leer en este número:

  • Nuestra editorial sobre el papel que la ciencia está jugando en el actual panorama político.
  • Un reportaje sobre cómo se está transformando la Amazonía andina por cuenta de los proyectos hidroeléctricos en su cuenca.
  • La investigación que recaba información genética para prevenir o tratar tempranamente el cáncer de seno y de ovario en las mujeres.
  • El Proyecto Tramas, iniciativa de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, que rastrea las prácticas de prevención del VIH en la comunidad homosexual femenina.
  • La crónica sobre la transformación del teatro costumbrista colombiano al teatro moderno.
  • Analizamos cómo el cine documental está representando a las víctimas de la violencia.
  • La iniciativa académica de Colombia, Argentina y México para fortalecer la democracia en torno al manejo de los recursos naturales.
  • Infografía sobre los aportes que las investigadoras javerianas han realizado a la ciencia y el arte del país.

Si usted desea acceder a estos contenidos y no es suscriptor de El Espectador, puede descargar la edición digital (PDF) de nuestro número 43 en este enlace.

La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

La senda para curar a los pacientes de VIH enfermos por cáncer

Grupo de Inmunobiología y Biología Celular¿Qué relación tienen el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH) y la aparición del cáncer? Aparentemente, ninguna. Pero para Sandra Quijano, bacterióloga, doctora en biología y clínica del cáncer, y docente investigadora del Departamento de Microbiología de la Pontificia Universidad Javeriana, se ha convertido en su motivación para encontrar una solución a dos intensas enfermedades que causan grandes estragos: según la Organización Mundial de la Salud, en 2016 se registraron más de un millón de muertes relacionadas con el VIH, mientras que, en el caso del cáncer, su tasa de mortalidad anual se eleva a más de 8,8 millones de casos.

Ante esta realidad, el Grupo de Inmunobiología y Biología Celular de la Javeriana, liderado por Quijano, adelantó una investigación centrada en buscar la existencia de marcadores en la sangre de pacientes portadores de VIH del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI), con el fin de identificar la probabilidad de desarrollo de tumores invasivos y cáncer.  Según la investigadora, estos tumores suelen ser altamente invasivos y causan una elevada tasa de mortalidad entre quienes los padecen.

Esta investigación, titulada Evaluación de la clonalidad B en pacientes VIH positivos en distintos estadios clínicos de la enfermedad y su asociación con la infección con el virus del Epstein Barr, fue galardonada con el Premio a la Investigación Científica 2017, entregado por la Academia Nacional de Medicina por ocupar el primer puesto en la categoría de Ciencias Clínicas. Esta organización reconoce el trabajo de investigadores en áreas de la salud con el fin de estimular el avance de la ciencia médica en el país.

Todo este proyecto fue posible gracias a un trabajo articulado entre el Servicio de Infectología del HUSI, el Grupo de Patología de la Fundación Santa Fe de Bogotá y el Grupo de Biotecnología de la Fundación Cardiovascular de Colombia en Bucaramanga.

Patente javeriana en lucha contra el cáncer

Patente javeriana en lucha contra el cáncer

Luego de más de 15 años de investigación sobre la planta Caesalpinia spinosa, comúnmente conocida como dividivi, investigadores de la Pontifica Universidad Javeriana y de la Fundación Universitaria Juan N. Corpas recibieron la aprobación en los Estados Unidos de una patente para producir fitomedicamentos (medicamentos derivados de una planta) para el tratamiento del cáncer.

La patente aprobada protege una combinación de compuestos derivados del ácido gálico presente en el dividivi, árbol que crece en la región andina colombiana. Dicha combinación ya fue patentada en Colombia en 2015 y actualmente se encuentra en trámite una solicitud de patente en Brasil y otra en Canadá.

Luego de un estudio de patentabilidad (proceso para definir si la tecnología es apta para ser patentada), la Dirección de Innovación de la Javeriana apoyó a los investigadores en la redacción de la solicitud de patente y los asesoró en la definición de los países donde debería presentarse para su aprobación. Esta estrategia engloba mucho más que solo la patente y le apuesta a la creación de una empresa productora y comercializadora de fitomedicamentos que sirvan como coadyuvantes en los tratamientos convencionales contra el cáncer.

Susana Fiorentino, docente investigadora del Departamento de Microbiología de la Javeriana y líder de la investigación, asegura que esta nueva protección le da mayor valor al futuro fitomedicamento, generando así transferencia de conocimiento para que las empresas que adquieran la patente tengan mayor probabilidad de desarrollar productos con un alto impacto en el mercado.

El trabajo con el dividivi que ha realizado con su grupo de investigación y los resultados de sus investigaciones para realizar fitomedicamentos han sido publicados anteriormente por Pesquisa Javeriana.


 

Dividivi C

Combatiendo al virus silencioso

Combatiendo al virus silencioso

Tras cumplir los 45 años, toda mujer enfrenta una fase de alto peligro para su salud. Esto no se debe a cambios hormonales en su cuerpo o a una baja de defensas, sino a que en esta etapa es más propensa a sufrir una de las enfermedades que, en Colombia, más vidas femeninas cobra. Según el estudio Globocan 2012, de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer cervical ocupa el segundo lugar de incidencia y mortalidad por cáncer en mujeres; los expertos calculan que alrededor de 500 casos se reportan al año.

Lo más preocupante es que este cáncer es sumamente difícil de predecir, en esencia porque es asintomático. La forma de prevenirlo es a través de una citología, prueba que los expertos recomiendan a todas las mujeres hacerse anualmente tan pronto inicien su vida sexual. Es gracias a este procedimiento que se pueden evidenciar las lesiones que, de no tratarse, derivarían en cáncer.

“La mujer no siente nada: son lesiones silenciosas, muy diferente a una gonorrea u otra infección donde hay evidencia de un síntoma”, explica Adriana García, doctora en Ciencias Biológicas y docente de Odontología de la Pontificia Universidad Javeriana, quien desde el inicio de su doctorado en 2011 investiga el papel que juega el virus del papiloma humano (VPH) en esta enfermedad y las formas de prevenirlo.

El VPH es, de hecho, un serio problema para la salud sexual. Aparece debido a una infección del aparato reproductor, tanto masculino como femenino, pero en éste último encuentra las condiciones óptimas para que ocasione lesiones. Los científicos han determinado 100 tipos virales distintos de este virus y consideran que son 15 los más propensos a ocasionar cáncer.

Aunque se han encontrado casos en los que el VPH ha derivado en cáncer de pene y anal en hombres (asociado por relaciones homosexuales), en Colombia las mujeres son sus principales víctimas debido al alto número de casos reportados de cáncer cervical y de cuello uterino (el 99% de esta estadística se debe al virus).

Por eso es tan importante la práctica de la citología. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2015, promovida por Profamilia y el Ministerio de Salud y Protección Social, en Colombia el 94,6% de las mujeres entre los 21 y los 69 años se ha realizado una en algún momento de sus vidas.

Pero más allá de esta realidad, el peligro se mantiene latente. “Tal vez una de las causas por las que la incidencia de cáncer cervical no ha disminuido es que la lectura de lesiones tiene un 60%, o menos, de sensibilidad. O sea, una mujer puede ir cada año a la citología y le pueden decir que es negativa cuando, en realidad, es positiva”, afirma García, cuya tesis doctoral se centró en la búsqueda de biomarcadores genéticos más precisos que indiquen la presencia de esta enfermedad.

Años más tarde, cuando entró a trabajar en la Javeriana, su trabajo de investigación se centró en un área menos documentada: la incidencia del VPH en el cáncer de cabeza y cuello.

Desde 2014, y gracias a una convocatoria de la Universidad Javeriana, la doctora García, en conjunto con Alveiro Erira, magíster en Bioquímica y docente de posgrado de Odontología, y Fredy Gamboa, doctor y docente de Microbiología, iniciaron su trabajo de investigación sobre esta materia.

Tras publicar algunos artículos sobre el estado del arte de esta enfermedad, donde encontraron unos 200 casos reportados en el país y una incidencia del 30% relacionada con VPH, se dieron a la tarea de contactar a los 21 cirujanos que en todo el territorio atienden a quienes la padecen, pues se considera que la intervención quirúrgica es la primera línea para tratarla antes que la quimio y la radioterapia.

Este tipo de cáncer suele presentarse por la aparición de pequeñas masas en la cavidad oral. “Si está presente en la encía, amigdala y ha comprometido el hueso, hay que quitarla. Por eso muchas veces se debe remover media mandíbula o el paladar; en ocasiones, por cercanía al pulmón, puede hacer metástasis”, explica Erira.

De igual manera que el cáncer cervical, el de cabeza y cuello es mucho más difícil de detectar en su forma temprana porque los odontólogos no suelen tener protocolos de identificación y tratamiento de estas lesiones. Por esta razón es muy poco lo que se sabe sobre su origen, salvo que, en los casos en los que está relacionado con el VPH, se debe a prácticas de sexo oral. Pero no es la única causa: las bacterias, la ingesta de alcohol y el consumo del cigarrillo también pueden generarlo.

En su investigación, los docentes recolectaron pruebas de pacientes con esta enfermedad en Bogotá, Manizales y Bucaramanga, en las cuales, tras un análisis genético, determinaron que en cáncer de cabeza y cuello el 24% era positivo para la infección con VPH. Además, consultaron la expresión genética del virus e identificaron su presencia en las células de forma mixta: integrado (como parte del cromosoma) y episomal.

Aún en sus fases iniciales, los cinetíficos esperan que estas investigaciones les permitan halar biomarcadores para, en el futuro, prevenir eficazmente el cáncer de cabeza y cuello asociado a VPH.
Aún en sus fases iniciales, los científicos esperan que estas investigaciones les permitan halar biomarcadores para, en el futuro, prevenir eficazmente el cáncer de cabeza y cuello asociado a VPH.

Estos hallazgos quedaron registrados en la revista indexada Universitas Odontologica, de la Universidad Javeriana y en la revista Biomédica. Sin embargo, el interés de los autores persiste en un proyecto derivado, cuyo principal objetivo es el hallazgo de biomarcadores para predecir la presencia de cáncer de cabeza y cuello en pacientes.

El proyecto aún se encuentra en fase de investigación, pero de momento han identificado tres genes estadísticamente significativos para la enfermedad, los cuales esperan estudiar a fondo en Alemania, donde realizarán pruebas de metilación de ADN para entender, y tal vez proponer, un set de genes como marcadores para predecir qué pacientes tienen mayor probabilidad de desarrollar el cáncer. Asimismo, Erira trabaja en el hallazgo de biomarcadores para la saliva: “Cuando las células se vuelven cancerígenas, malignas, comienzan a secretar unas proteínas. Posiblemente ellas puedan detectarse tempranamente”, explica.

A futuro, esperan que los pacientes puedan contar con un método acertado y rápido para detectar el cáncer de cabeza y cuello, el cual podría manifestarse en una plataforma que leyera los biomarcadores de la saliva o, incluso, proponer el uso de la vacuna que inhiba el VPH también en los hombres, pues la actual está diseñada para mujeres debido a los altos casos reportados de cáncer cervical.

Pero se trata de un futuro muy lejano. Por eso, para concentrarse en la problemática del presente, ambos investigadores coinciden en la importancia de la medicina preventiva: por un lado, que el paciente tome conciencia de que ciertos hábitos, como el consumo del cigarrillo, son mucho más dañinos de lo que cree; y por otro, entrenar muy bien al personal médico y odontológico en formas efectivas de detectar los primeros indicios de la enfermedad.

“El equipo médico también debe tomar conciencia de que su paciente debe hacerse la prueba de VPH, y hacer fuerza para que la vacuna cobije a hombres”, resume García.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN (1): Genotipificación, niveles de expresión y estado de integración del virus del papiloma humano en el carcinoma orofaríngeo de células escamosas.
INVESTIGADORA: Adriana García.
COINVESTIGADORES: Leidy Angélica Motta, Alveiro Erira y Andrés Chalá.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2016.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN (2): Evaluación de biomarcadores pronósticos en cáncer cervical y carcinomas orofaríngeos de células escamosas asociados a infección por Virus de Papiloma Humano(VPH) en población colombiana.
INVESTIGADORA: Adriana García.
COINVESTIGADORES: Alveiro Erira y Fredy Gamboa.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-actual.

Facultad de Odontología.
Pontificia Universidad Javeriana.

Ya circula la edición 40 de Pesquisa Javeriana

Ya circula la edición 40 de Pesquisa Javeriana

Gracias a la alianza con El Espectador, la edición 40 de la revista Pesquisa Javeriana circula este 23 de julio con la edición dominical del diario dirigida a sus suscriptores.

Para esta edición, Pesquisa Javeriana presenta:

  • Editorial sobre la innovación en las universidades.
  • Investigación multicéntrica en enfermería de América Latina.
  • Perfil de la investigadora en temas rurales Flor Edilma Osorio.
  • Informe especial sobre la atención a menores víctimas de violencia sexual.
  • Entrevista con Alba Alicia Trespalacios, investigadora de la bacteria que puede generar el cáncer gástrico.
  • Perfil de Sebastián Velandia, joven investigador dedicado a la educación en poblaciones vulnerables.
  • Reseña sobre la medición de audiencias en los medios masivos.
  • Investigación sobre las imágenes infrarrojas en cámaras de seguridad.
  • Recomendaciones de la Editorial Javeriana.
  • Las nuevas tecnologías desarrolladas desde la Universidad Javeriana para los industriales colombianos.

Asimismo, hacemos una invitación a todos los interesados en el XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, que se llevará a cabo en nuestra sede de Bogotá entre el 11 y el 15 de septiembre de 2017.

Quien desee acceder a los contenidos de Pesquisa Javeriana y no sea suscriptor de El Espectador, puede descargar la versión digital (PDF) de la edición 40 en nuestra página web.

Actividad genética de planta resolvería enigma del cáncer

Actividad genética de planta resolvería enigma del cáncer

Muchos interrogantes tuvo que despejar el biólogo Mauricio Quimbaya, desde su pregrado, para llegar a plantear en su doctorado una estrategia que permitiera entender el mecanismo de división celular alterada característico de las células cancerosas en los seres humanos. La pregunta más desafiante en este proceso fue cómo explicar el cáncer a partir de una planta si estas no lo sufren.
En su blog de divulgación científica Biogenic, el profesor Quimbaya usa una metáfora para explicar esta aparente contradicción. Apela al libro de la vida, conocido como genoma, para señalar que allí están las claves de la constitución e interacción entre las moléculas que nos constituyen como seres vivos.

En su labor investigativa partió de dos genomas, el del ser humano y el de una planta que no crece en Colombia y que es necesario importar del Reino Unido o de los Estados Unidos para usos científicos, conocida como Arabidopsis thaliana. El reto de su investigación, Implementación de una estrategia para la detección y caracterización de nuevos genes reguladores de ciclo celular en Arabidopsis thaliana y potenciales oncogenes y/o supresores tumorales en humanos” consistió en identificar genes con funciones desconocidas pero que estuvieran involucrados en los procesos de división celular. “El proyecto se fundamentaba en proponer una metodología experimental que permitiera asociar causalmente genes a los cuales aún no se les hubiera encontrado una función molecular específica, con procesos relacionados con el inicio o progreso de la transformación cancerígena”, señala el doctor Quimbaya, quien hace parte del Grupo de Investigación en Conservación y Biotecnología, de la Facultad de Ingeniería en la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali.

Un ratón de laboratorio vegetal

La Arabidopsis thaliana es una celebridad en los laboratorios de investigación gracias a su maleabilidad experimental, sencillez genética y a su capacidad de producir generaciones sucesivas en siete semanas, lo cual es un tiempo relativamente corto. Comparte esta condición con otros ‘organismos modelo’ como los ratones de laboratorio, la mosca de la fruta, el pez cebra, la levadura utilizada en la fabricación de cerveza, la bacteria E.coli o la rana africana Xenopus laevis.

Esta planta se da en forma natural en climas templados de Europa, Norteamérica y el norte de África. Existen registros de investigaciones con esta especie desde finales de 1800. Desde esta época se reconoce su facilidad de manejo en condiciones controladas y de manipulación genética que permite la generación de individuos mutantes. Otro criterio para trabajar con esta planta es de carácter económico, ya que experimentar con animales elevaría tremendamente los costos. “Con esta planta es como tener un ratón de laboratorio de bajo costo”, precisa el investigador.

Destaca que casi el 80% del conocimiento que a nivel biológico se tiene sobre las plantas de la Tierra ha iniciado con la exploración experimental en Arabidopsis thaliana. Esto abarca desde los textos básicos de biología del bachillerato hasta los artículos científicos especializados que son publicados en revistas de alto impacto.

Entender el cáncer, objetivo primordial

Para la investigación en humanos, el doctor Quimbaya se asoció con patólogos y oncólogos para poder realizar observaciones en células cancerosas. “Hicimos observaciones especialmente en pacientes con cáncer de colon”, explica.

“Lo fundamental era identificar qué genes intervienen en el proceso de división celular descontrolada que caracteriza los tumores malignos. El reto consistía en demostrar que estudiando genes de plantas uno podría encontrar moléculas o genes hermanos en los humanos para entender el cáncer. No se trataba de buscar una cura, sino más bien comprender lo que pasa con la enfermedad desde una perspectiva comparativa entre plantas y humanos”.

Esto hizo necesario realizar observaciones que partían desde las células de las plantas hasta la clasificación histopatológica de distintos tejidos, tanto sanos como afectados por la enfermedad, procesos que necesariamente deben hacerse de forma interdisciplinaria con profesionales de las ciencias médicas.

La utilidad de las mutaciones

En su laboratorio, el profesor Mauricio Quimbaya trabaja con individuos mutantes de Arabidopsis thaliana, importados desde Europa y Estados Unidos, después de cumplir con los múltiples trámites ante el ICA, entidad que tardó más de un año en autorizar la llegada de las semillas transgénicas.

En todos los seres vivos, los genes guardan la información para producir proteínas o enzimas que tienen funciones específicas en los organismos. A pesar de toda la investigación que se ha realizado y que se realiza actualmente, se desconocen las funciones de cerca del 60% de los genes de la Arabidopsis thaliana. Por eso, resulta útil trabajar con plantas modificadas genéticamente. “Los mutantes se comportan como los X-Men del cine. Si le falta uno o varios genes a la planta lo que uno hace es observar qué pasa. Puede ser que la ausencia de un gen determine que tenga una raíz más corta, que no produzca flores o que varíe su tamaño. Por esta vía tratamos de descubrir cuáles son las funciones de determinados genes”, explica el biólogo.

Depurando dos genomas

El corpus de la investigación partió del genoma humano, con cerca de 32 mil genes, y el de la planta Arabidopsis thaliana, que consta de unos 30 mil. “Estos dos genomas se encuentran totalmente secuenciados y, a su vez, son ricos en información tanto estructural como funcional plenamente libre para la comunidad científica. El paso siguiente fue ponerme en contacto con un brillante bioinformático del Vlaams Instituut voor Biotechnologie (VIB), de Bélgica, quien me ayudó a refinar la estrategia computacional necesaria para comparar los dos genomas, además de ayudarme a desarrollar las herramientas bioinformáticas necesarias para inferir relaciones funcionales de genes específicos que me permitieran encontrar genes con una alta probabilidad de estar implicados en procesos carcinogénicos”, explica el doctor Quimbaya en su blog de divulgación científica.

Agrega que gracias a esta metodología, tuvo la oportunidad de estudiar un par de genes homólogos en profundidad, no solamente asociándolos con el proceso de división celular tanto en plantas como en humanos, sino también ahondando en la función molecular que desempeñan. “El gen ETG1 de Arabidopsis y su hermano MCMBP en humanos son nuevos reguladores del proceso de división celular controlando no solamente la replicación del ADN, sino también la división equitativa de los cromosomas”.

Quimbaya explica que, al realizar estudios en cultivos de células humanas, se demostró que el gen MCMBP es un nuevo elemento que controla los procesos de división celular tanto en plantas como en humanos y, además, es un factor clave para comprender el proceso carcinogénico, por lo menos en el caso particular del cáncer de colon.

Gracias a este descubrimiento, se pudo descifrar la función que cumple el gen MCMBP, desconocida hasta entonces. Este hecho representa un logro en la validación de la metodología del doctor Quimbaya, quien en 2015 continúa con su investigación gracias a recursos provenientes de la convocatoria interna de la Oficina de Investigación, Desarrollo e Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali y de algunas entidades externas.

Gracias a investigaciones basadas en esta planta, se han logrado importantes avances en otras áreas de la salud, como en el estudio del Alzheimer y también en la comprensión de patrones inmunitarios típicos de los humanos. Quimbaya espera que, en el mediano plazo, la línea de investigación en ciclo celular y cáncer con sede en la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, genere respuestas biológicas pertinentes que permitan el entendimiento de los eventos moleculares involucrados en el cáncer, una enfermedad que cobra la vida de más de 33.000 personas al año en Colombia, de acuerdo con datos recientes del Instituto Nacional de Cancerología.


Para saber más:
  • » Quimbaya, M. (2012). Si a las plantas no les da cáncer, ¿podrían ayudarnos a entender qué sucede en el proceso carcinogénico? Disponible en: http://goo.gl/c2b3wb
  • » Quimbaya, M. et ál. (2014). Deregulation of the Replisome Factor MCMBP Prompts Oncogenesis in Colorectal Carcinomas through Chromosomal Instability 1,2”. Disponible en: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC4235010/

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