La ciencia nos debería importar a todos en Colombia

La ciencia nos debería importar a todos en Colombia

Carlos A. Ordóñez-Parra*

Andrés Ordóñez P

La ciencia colombiana está amenazada como nunca. A finales de 2017 el Gobierno presentó un borrador del presupuesto nacional de 2018, que incluía un recorte de 42% del rubro asignado a Colciencias, el cual, luego de un cubrimiento mediático y un pronunciamiento por parte de la comunidad académica colombiana, “afortunadamente” no fue sino del 11%. A inicios de este año se destituyó a su Director, convirtiéndolo en el octavo en su cargo en los últimos ocho años. Incluso ahora en pleno periodo de propaganda electoral han comenzado a difundirse rumores de la desaparición de esta institución. Pero mientras el país –que invierte 1,54 dólares por habitante al año en ciencia– pone su casa en orden, debo decirles que nosotros, que nos hacemos llamar científicos o que estamos aprendiendo a serlo, tenemos gran parte de la culpa en esta crisis.

Para mí nunca fue un secreto que eran pocas las personas que deseaban ser científicos. Al tomar mi anuario y contar cuántos de mis compañeros escogieron una carrera en ciencias, difícilmente tendría que usar los dedos de una mano. La mayoría de ellos optaron por carreras en Administración, Derecho o Medicina (y no precisamente por la investigación que se desarrolla en esta última). Incluso, aquellos que se decidieron por alguna Ingeniería lo hicieron en aquellas relacionadas con finanzas o la industria. Ahora, que estoy próximo a terminar mis estudios, no sólo sé que mis compañeros de carrera pasaron por situaciones similares sino que esto es un reflejo de la realidad de nuestro país. Sólo basta con revisar el listado de las carreras más estudiadas por los beneficiados por el programa Ser Pilo Paga para darse cuenta de lo que les digo.

Esto no ocurre solamente entre los más jóvenes. Incluso mi mamá –que está enterada de lo que hago en mi carrera y los sueños que tengo de ser investigador– dice que se siente “excluida de ese mundo” y que, al ver las noticias de la crisis científica en Colombia, cree que no es algo que la afecta directamente sino que le concierne a unos pocos. Estoy seguro de que mi mamá no es la única que piensa así y, si no me cree, tómese la molestia de preguntarle a la persona a su lado.  Sé, casi que con toda seguridad, que le dará una respuesta similar.

¿Por qué ocurre esto? ¿Por qué los colombianos sienten que la ciencia es algo que unos pocos hacen y que no pueden acceder a ella? Hay múltiples razones, pero hoy quiero que los científicos pensemos –y que aquellos que comparten el pensamiento de mi mamá les exijan a ellos que se lo pregunten–  en lo siguiente: ¿Qué hemos hecho para enamorar a Colombia de la ciencia? Yo diría que muy poco.

Puedo decir sin miedo que quienes hacemos ciencia sentimos que nuestro corazón late fuertemente cuando hacemos nuestros estudios, que nuestra mente vuela al discutir sobre los descubrimientos que hacemos y que nuestro espíritu investigador está ávido de emprender nuevos proyectos aún cuando los viejos no han acabado. Lastimosamente, todas las experiencias se traducen en un manuscrito donde las emociones son reemplazadas por jerga científica que solo captan los entrenados para leerla. Esto descarta a un público indiscutiblemente más grande que el científico. Ahora, no estoy diciendo que debamos dejar de escribir artículos científicos –aún siendo el principal criterio para calificar a los científicos en Colombia– pero no podemos permitirnos que eso sea lo único que hagamos, ya que es lo que tiene a los colombianos desligados y desencantados de la ciencia: no entenderla.

Grandes personalidades como Stephen Jay Gould, Carl Sagan y Richard Dawkins han hecho grandes esfuerzos por llevar el conocimiento científico a todos los públicos sin permitir que, al hacerlo, se vuelva menos riguroso o valioso. Incluso Kristin Sainani, doctora en epidemiología de la Universidad de Stanford, dicta un curso en línea llamado Writing in the Sciences, el cual inicia diciendo que para escribir lo que más se necesita es tener una historia y que los científicos tenemos muchas por contar. Siendo así, solo nos falta empezar a contarlas. Sé que esto ha sido discutido antes, incluso por personas con mayor trayectoria académica. Pero, ¿no creen que una Colombia más cercana a su ciencia saldría a las calles a protestar junto a los científicos del mismo modo en el que marchan por la salud o la educación?

Solo resta una cosa más por decir: científicos colombianos, ¡enamoremos a Colombia de la ciencia! Unámonos para hacer lo que hicieron todos estos científicos que les presento y logremos que personas como mi mamá sientan también lo que nosotros sentimos al investigar. Se acercan tiempos difíciles para la ciencia de nuestro país, pero ahora es justo el momento de hacer que el público no-científico –nuestras familias, amigos, vecinos, conocidos y todos los colombianos– se sientan incluidos en la ciencia y les duela también lo que le pasa en Colombia.


* Estudiante de Ecología y Biología de la Pontificia Universidad Javeriana. Coordinador del Semillero de Investigación en Ecofisiología de Semillas y Plántulas, del Departamento de Biología (Facultad de Ciencias).

El futuro del periodismo científico

El futuro del periodismo científico

Lisbeth

El periodismo científico tiene futuro, es mi conclusión, después de haber participado en la X Conferencia Mundial de Periodismo Científico que tuvo lugar en San Francisco, California, y donde nos reunimos alrededor de 1.400 científicos y periodistas que cubrimos ciencia, representando a 75 países. Y son miles las posibilidades de hacerlo y hacerlo bien, a pesar de todos los obstáculos que puedan presentarse en el camino.

Como por ejemplo, que somos pocos y muchas veces “el patito feo del medio”, o que falta fortalecer mucho más los espacios de formación de quienes nos dedicamos a esta labor, o que, aunque los investigadores nos han perdido un poco el miedo, hay momentos en que la comunicación no fluye, o no entendemos bien las estadísticas o las simplificamos erróneamente.

Pero sí hay futuro porque cada vez surgen nuevas maneras de empaquetar la información científica y es más diversa la forma de presentar los contenidos, con más ilustración, más conversación, más interacción, mejor calidad y mucho más creatividad. Contar un proceso de investigación en una secuencia de viñetas, en un minuto o en 140 caracteres son algunos de los retos que nos imponen las nuevas tecnologías de la comunicación.

El mayor desafío, a mi modo de ver, es combatir a quienes producen pseudociencia, porque rápidamente están aprendiendo a comunicar de manera convincente. Si los científicos y los periodistas no nos ponemos las pilas, se irán desvaneciendo las posibilidades de futuro del periodismo científico. Es necesario actuar ya.

¡Bienvenidos a la nueva versión de Pesquisa Javeriana!

¡Bienvenidos a la nueva versión de Pesquisa Javeriana!

Conocer para actuar, conocer para utilizar, conocer para tomar decisiones informadas, es el gran objetivo de Pesquisa Javeriana. Con diez muy activos años en la versión impresa, a partir de hoy amplía su cobertura e irrumpe con decisión en las redes sociales.

Esta revista de divulgación de las investigaciones, innovaciones y creaciones artísticas que produce la comunidad científica javeriana en sus sedes de Bogotá y Cali, abre su abanico de lenguajes para convertirse en una revista multiplataforma con el propósito de conquistar nuevas audiencias e interactuar con ellas.

Los 10 años de Pesquisa

Los 10 años de Pesquisa

Mientras la revista Cromos cumple cien años, nuestra querida Pesquisa completa su primera década, con el número 38. Esta revista nació en la Facultad de Comunicación y Lenguaje con el apoyo de la Oficina de Fomento a la Investigación (OFI) —hoy Vicerrectoría de Investigación— de la Pontificia Universidad Javeriana. Desde entonces ha circulado de forma continua, al tiempo que se ha pensado a sí misma para lograr cada vez un mejor producto que entusiasme a sus lectores a informarse sobre diferentes campos de la ciencia, la tecnología y, más recientemente, la innovación

Pero esta búsqueda de la excelencia significa abordar muchos aspectos del campo de la divulgación de la ciencia —por cierto, novedoso e interesante—, lo que implica llegar a públicos no científicos, si se quiere, a la población general. La producción de la revista ha sido un aprendizaje para los comunicadores que la hacen posible, para los científicos de la universidad que la alimentan y para todos aquellos involucrados en las diferentes etapas que permiten poner en circulación tanto su versión impresa como Pesquisa web.

Las ideas para las casi 200 historias de ciencia que ha publicado Pesquisa en sus 38 números provienen de nuestra comunidad de investigadores javerianos, de Bogotá, y desde hace dos años también proceden de nuestra seccional en Cali. La comunidad investigativa se ha ido consolidando gracias al decisivo apoyo de la Universidad, en cuanto forma parte del desarrollo de su política científica para todas sus unidades académicas, pero también en respuesta a la política nacional e internacional de ciencia, tecnología e innovación.

Con cada edición de Pesquisa, la selección de propuestas de temas se hace más compleja, porque cada vez son más las investigaciones y proyectos que se proponen al comité editorial. Nos sorprendemos en ese espacio de decisión cuando nos presentan un abanico de posibilidades y debemos priorizar unas historias sobre otras y, por supuesto, sacrificar o dejar para siguientes ediciones algunos de los interesantes temas en los que trabajan los investigadores javerianos.

Los articulistas inician luego su relación con los científicos líderes y coinvestigadores de los proyectos, labor que cada vez fluye más espontáneamente, gracias a que los científicos javerianos se han dado cuenta de la importancia de no solamente publicar para sus colegas, sino de apoyarse en comunicadores para llegar con los resultados de sus investigaciones a diferentes tipos de ciudadanos. Quienes escriben, por su parte, se convierten en los pocos ejemplos de periodistas que cubren ciencia, respondiendo al desafío que implica esta línea del periodismo en un país donde la cultura científica es incipiente. Y aquí, aunque aún el camino es largo, la Javeriana ya lleva un recorrido que bien vale la pena continuar explorando.

La producción de contenidos científicos para revistas que, en este caso, circulan a través de medios masivos de comunicación, tiene sus retos porque, ¿dónde están las revistas colombianas de divulgación científica que han allanado un poco ese camino, formando lectores o públicos sensibles a ‘consumir’ contenidos científicos? Diseñadores, correctores de estilo, fotógrafos, infógrafos, editores, entre otros profesionales, completan el equipo que hace posible, cada tres meses, que ustedes puedan leer en casa sobre todas las disciplinas científicas en las que investiga nuestra comunidad de científicos.

En sus primeros diez años, Pesquisa se ha posicionado como una de las revistas de divulgación científica que visibiliza el nuevo conocimiento generado en Colombia, cuyos resultados y procesos han servido para diseñar políticas públicas. También ha sido útil como herramienta pedagógica en algunas escuelas del país y ha apoyado actividades del sector empresarial, de organizaciones no gubernamentales y de poblaciones en diversas regiones de la geografía colombiana. Para orgullo nuestro, algunos de los artículos publicados han representado nuevos recursos económicos a algunas investigaciones para el desarrollo de nuevos proyectos, así como la generación de nuevas preguntas o aplicación de los resultados en la práctica.

Los próximos diez años serán de expansión: conquistaremos con decisión las redes sociales y los nuevos medios, incursionaremos en programas radiales, produciremos videos cortos. Queremos no solamente producir Pesquisa, sino ponerla en diálogo con los diferentes sectores de la población. Para lograrlo, la propuesta es llegar a más audiencias y lograr que se apropien, usen, trabajen con el material de Pesquisa. La decisión está tomada.

 

Pesquisa se extiende al occidente del país

Pesquisa se extiende al occidente del país

Desde hace siete años la Pontificia Universidad Javeriana se embarcó en el reto de poner a circular en los principales diarios nacionales un producto de divulgación de la ciencia, la tecnología y la innovación con sello javeriano. Bajo la premisa de que el conocimiento que no se comunica no existe, surgió Pesquisa para mostrar los resultados, procesos, análisis, reflexiones y debates derivados de la investigación realizada por profesores y estudiantes de la institución. Luego de este lapso, aumentaron los desafíos y la proyección se acrecentó.

En un comienzo, El Tiempo y El Espectador fueron los canales para que Pesquisa llegara a los colombianos, principalmente de Bogotá, Cali, Medellín y Barranquilla. A partir de esta primera edición de 2014 la revista abarca más regiones: se extiende hacia el occidente, el suroccidente y el oriente del país. Además, llegará al Eje Cafetero y a la ciudad de Valledupar. Igualmente, su tiraje aumenta en un 20 % con respecto al año anterior y comienza a circular a través de uno de los diarios regionales más importantes de nuestro territorio nacional: El País. Esta alianza nos permite acercarnos a nuevos lectores de Pasto, Popayán y Palmira.

A lo largo de su historia Pesquisa ha tenido un crecimiento constante y paulatino. Pasamos de 40.000 ejemplares dos veces al año a distribuir 120.000 por trimestre. Sin duda continuamos siendo el segundo suplemento científico universitario de mayor distribución en el país. Sin embargo, los números por sí solos no dan cuenta del progreso. Los procesos dentro de la universidad también han sido interesantes. Tania Arboleda, quien fue profesora de la Facultad de Comunicación y Lenguaje, fue la primera editora de la revista, y en 2010 la experimentada periodista Marisol Cano asumió este cargo. La Editorial Javeriana ha puesto su cuota en la producción, lo cual le otorga el respaldo de una sólida empresa de publicación y distribución de libros y revistas universitarios.

El año pasado Pesquisa comenzó a ser dirigida por la Vicerrectoría de Investigación. Desde sus inicios, ha publicado artículos sobre las investigaciones de interés para el público general, ha divulgado los perfiles de científicos debutantes, ha dado a conocer redes de investigación y ha contado con la colaboración de periodistas científicos de reconocida trayectoria y relevancia académica. Ahora bien, al vincular a la sede de Cali, incorporando proyectos de investigación de esta seccional, la revista pasó a ser parte de la iniciativa Javeriana Colombia, con el fin de visibilizar las investigaciones desarrolladas en diferentes regiones del país con impacto nacional.

En esta etapa del camino la publicación enfrenta importantes retos. De un lado, el propósito de incluir en sus páginas la actividad investigativa de las dos sedes de la universidad, y consolidarse como un canal de diálogo entre la academia y la sociedad, para contribuir con el objetivo de una investigación pertinente y acorde con las necesidades del entorno. De otro lado, continuar aportando al debate nacional de la ciencia, la tecnología y la innovación con la producción de conocimiento de los investigadores y creadores de la Pontificia Universidad Javeriana.

Los invitamos a seguir acompañándonos en esta apuesta por crecer y acercarnos cada vez más a la diversidad territorial a través del nuevo conocimiento y la innovación. Como bienvenida a los lectores del occidente colombiano, presentamos en este número una investigación de la Universidad Javeriana, sede Cali, sobre participación juvenil en Aguablanca (Valle del Cauca) en el marco de un año electoral. Este es el artículo central de Pesquisa 27 y está acompañado por los hallazgos de la investigación sobre la respuesta inmune hacia el virus de Epstein-Barr en pacientes con síndromes linfoproliferativos crónicos, ganadora del Premio Nacional de Medicina 2014 que otorga la Academia Nacional de Medicina; igualmente, por el proyecto colaborativo entre la Universidad Nacional de Colombia, la Universidad de Antioquia y la Universidad Javeriana sobre la diversidad de familias de insectos en el país, y por último, por una propuesta de la Facultad de Ingeniería para el aprovechamiento de materiales de escombros en procesos del sector de la construcción.

Recordamos que también pueden explorar la producción intelectual javeriana a través de nuestro nuevo portal www.javeriana.edu.co/investigacion.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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Editorial 23

Editorial 23

¿Cuál es el papel de una revista universitaria de divulgación de ciencia?

En primer lugar, facilitar la comunicación del enorme acervo de conocimiento que se produce en torno a la actividad investigativa dentro de la universidad, para que sea conocido por ciudadanos que quieren estar al tanto de nuevos descubrimientos, tendencias y tecnologías. En segundo lugar, constituirse como órgano de difusión distinto y más amplio que aquel que compone las publicaciones del circuito científico. Una revista como Pesquisa está destinada a presentar noticias de ciencia que se derivan del proceso de indagación de su comunidad académica, y hacerlo de tal manera que resulte inteligible para los legos por fuera del ámbito académico.

En el mundo contemporáneo, caracterizado por la hiperespecialización de disciplinas cada vez más enclaustradas en lenguajes ininteligibles para los demás, la apertura de canales de comunicación externos a esos perímetros cerrados y autorreferidos es necesaria y deseable. Así es como la producción en los campos de la ciencia y de los saberes puede impactar a la sociedad, pues es de ella que deriva y a ella debe servir.

Precisamente pensando en esta sociedad, el artículo central de este número de Pesquisa habla sobre ruralidad. En momentos en que todo el país tiene sus ojos puestos en las conversaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla, el tema agrario y de tierras no solamente se encuentra en primer lugar en la agenda de discusión sino que parecería que la solución a este problema resuelve de manera nodal los demás puntos de la agenda de paz. Con una tradición de varios decenios en estudios sobre temas rurales y campesinos, los investigadores hoy día reunidos en la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales (FEAR) de la Pontificia Universidad Javeriana se han dedicado a indagar lo que constituye el campo y lo rural; un ámbito que en un momento, se pensó, sería “superado” por la producción industrial y de servicios que lo harían obsoleto. Sin embargo, lo rural se ha negado a engrosar los modos de producción arcaicos; por el contrario, su forma de vida y la cultura que lo acompaña siguen siendo realidades que impregnan la vida del país y de millones de personas en el orbe.

Por otra parte, tres artículos de este número reseñan procesos investigativos en diversos campos del conocimiento: genética, música e ingeniería de sistemas.

En el primer caso, se trata de una investigación en el campo de la genética, con más de 18 años de recorrido en indagación sobre enfermedades visuales y auditivas de origen genético, bajo el liderazgo de Martalucía Tamayo del Instituto de Genética Humana. El segundo caso presenta una investigación de docentes del Departamento de Música sobre el arrullo cantado por mujeres afrodescendientes del Pacífico colombiano. Esta incursión en música popular colombiana y sus intérpretes, como expresión de manifestaciones artísticas nacidas del folclor y halladas por fuera de la academia y de los conservatorios, es una línea de trabajo de investigadores de la Facultad de Artes que anteriormente han publicado sobre los gaiteros de San Jacinto y próximamente lo harán sobre músicos autóctonos del Pacífico. Como tercer caso, se presentan los resultados de una investigación realizada en colaboración entre docentes del Departamento de Ingeniería de Sistemas y la empresa Heinsohn Business Technology, para la generación de un marco o framework con el fin de producir software generador de aplicaciones.

En la sección “Tejiendo redes” presentamos el Observatorio de Territorios Étnicos, una iniciativa del Departamento de Desarrollo Rural y Regional de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, dirigido por la profesora Flor Edilma Osorio. Este programa se erige en defensa de las comunidades rurales en sus territorios, en especial, de los grupos étnicos y las comunidades campesinas.

Finalmente, en la sección “¿Qué hay de nuevo?”, presentamos el Centro de Investigaciones Odontológicas. Si bien dos decenios atrás no se podía afirmar que la Universidad Javeriana se destacaba por su investigación en este campo, en el presente es posible decir que su Facultad de Odontología cuenta con la infraestructura de equipos, laboratorios y el personal necesarios para la producción de nuevo conocimiento en este campo del saber.

Con esta nueva entrega de Pesquisa queremos contribuir a la tarea de difundir el saber de la universidad para pasarlo al ámbito de toda la sociedad, de manera que no se quede en las paredes de la academia.

Consuelo Uribe Mallarino
Vicerrectora de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

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