Ciencia Javeriana de alcance mundial

Ciencia Javeriana de alcance mundial

Tras un riguroso análisis que llevó poco más de seis meses, el comité evaluador escogió dos proyectos liderados por la Pontificia Universidad Javeriana como ganadores de la Segunda Convocatoria de Ecosistema Científico, la cual hace parte del programa Colombia Científica con la que el gobierno busca tanto promover la investigación y la innovación científicas como fortalecer la calidad de la educación superior, al igual que facilitar el ingreso de estudiantes colombianos a programas de doctorado.

El proyecto de Bogotá es dirigido en su componente científico por Susana Fiorentino, bacterióloga javeriana, investigadora con postdoctorado en Inmunoterapia Antitumoral, y busca la generación de terapias alternativas contra diferentes enfermedades, entre ellas el cáncer, a partir de fitomedicamentos procesados de más de 20 plantas, algunas nativas, como el anamú, el divi divi, la guanábana o la pimienta.

En esta propuesta participan 17 instituciones universitarias y empresas tanto colombianas (las universidades del Valle, de Antioquia, la Surcolombiana, el Instituto Tecnológico del Putumayo, la Corporación Universitaria Juan N. Corpas, la Corporación Universitaria LaSallista, el Hospital Universitario San Ignacio y la firma barranquillera Procaps) como extranjeras (las universidades Sorbona y Nantes, de Francia; Federal de Rio de Janeiro y São Paulo, de Brasil; la University College of London y el Imperial London College, del Reino Unido; el Instituto Ludwig, de Suiza; y el Instituto Motffit, de Estados Unidos).

“La investigación va más allá del estudio de los componentes de las plantas; es la interacción de sistemas complejos”, comenta Fiorentino, quien explica que cada institución, a su vez, se encargará de un subproyecto que permitirá transformarlos en fitomedicamentos a través de procesos de investigación y comparación de metabolitos (metabolómica), genes (genómica) y  proteínas (proteómica): “Esos componentes mezclados pueden tener un efecto positivo en la regulación del equilibrio del cuerpo y favorecen la eliminación propia del organismo de las células tumorales”.

María Fernanda Gutiérrez, doctora en Virología y directora de Fortalecimiento Institucional del proyecto, resalta las sinergias y los apoyos que desde la Javeriana y las universidades del Valle y de Antioquia se establecerán para contribuir a los procesos de acreditación de las demás instituciones universitarias participantes de este ecosistema.


Aporte a la investigación agrícola

El proyecto de Cali es liderado por Andrés Jaramillo, ingeniero electrónico javeriano, investigador de la sede en Cali con postdoctorado en Ciencia e Ingeniería de Nanoescala; su propósito es transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y la caña de azúcar, para producir semillas más resistentes a cambios del clima, con un mejor rendimiento en la cosecha y que contribuyan a disminuir la emisión de gases de efecto invernadero.

En este ecosistema participan 16 entidades colombianas (Universidad Javeriana con sus sedes de Bogotá y Cali, las universidades Icesi, de los Andes, de Ibagué, del Quindío y de los Llanos, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), Cenicaña, Fedearroz y la firma Intelecto) y del exterior (el California Institute of Technology y la Universidad de Illinois at Urbana Champagne, de Estados Unidos; la Ghent University, VIB, de Bélgica; el National Institute of Agricultural Botany, del Reino Unido; y la Universidad de Tokio, en Japón).

La ‘Segunda Convocatoria de Ecosistema Científico para la Financiación de Programas de I+D+i’ fue lanzada por el presidente Juan Manuel Santos en marzo de 2017, con el propósito de desarrollar el potencial científico de las regiones colombianas y alinear la innovación científica con las necesidades del sector productivo. El programa, convocado por Colciencias, Icetex y los Ministerios de Educación y de Industria, Comercio y Turismo, contempló una financiación de más de $150.000 millones provenientes de un préstamo del Banco Mundial.

 

Ciencia en época electoral

Ciencia en época electoral

Lisbeth

La comunidad científica se está moviendo. En diferentes espacios se reúnen los investigadores  para analizar, debatir, consensuar y hacer sus propuestas con miras a sacar adelante al sector porque lleva tiempo en una situación lamentable. Colciencias continúa, afortunadamente, pero me da la impresión de que el Gobierno  en ese aspecto espera que llegue pronto agosto para no tener que pensar en el siguiente director que tendrá que nombrar. Se le volvió al Presidente Santos un dolor de cabeza, a veces comprensible con todas las otras jaquecas que ha padecido en estos años de mandato.

Pero les comentaba de las reuniones de la comunidad científica. Por un lado, los exdirectores de Colciencias, liderados por el primero en la entidad, el capitán  Alberto Ospina Taborda, y con el concurso de otros investigadores, pusieron en circulación el documento titulado Diez propuestas cruciales para una Colombia mejor, con fecha de 15 de abril pasado.

Por otro lado, la Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales lideró un encuentro en Paipa, Boyacá, a finales de enero de este año, en el que participaron algunos de sus miembros, así como de las academias de Economía y de Medicina, invitados de universidades y representantes de asociaciones como Ascun y ACAC, entre otros, 31 en total, que debatieron sobre el estado de la ciencia, la tecnología, la educación y el medio ambiente; en un documento que está empezando a circular, titulado Manifiesto de la ciencia, Desafíos para el 2030, ofrecen 45 propuestas concretas, 13 en ciencia y tecnología, 17 en educación y 15 en medio ambiente.

Se tomaron su tiempo los primeros en varias reuniones y los segundos en armar el documento producto de las discusiones en Paipa, y en líneas generales les presento lo que a mi juicio son las coincidencias y las diferencias, que, más que eso, son temas complementarios:

¿En qué coinciden?

  1.  Ambos buscan llegar con sus propuestas a manos de los candidatos a Presidente de la República, o al menos a sus asesores, pero también advierten que se trata de documentos que bien pueden servirles al sector privado, a la sociedad civil y el de la Academia sostiene que al sector educativo, puesto que, además de ciencia y tecnología, trata temas de educación y de medio ambiente.
  2. Ambos coinciden en recordar las recomendaciones de la Misión de Sabios de 1994, que nunca llegaron a ser una realidad pero cuyos postulados continúan vigentes.
  3. Ambos urgen aumentar el presupuesto para ciencia y tecnología y dan diferentes alternativas. ¿Para qué? Será una respuesta interesante para quienes no son cercanos al sector. Los exdirectores de Colciencias responden: “Fortalecer el sector de ciencia, tecnología e innovación del país para enfrentar el subdesarrollo, la desigualdad y la pobreza”. El Manifiesto responde: “Invertir en ciencia, tecnología e innovación nos ayudará a construir un país con más oportunidades, equidad, justicia y desarrollo económico”. ¿Hay que explicar más?
  4. Ambos destacan su preocupación por la asignación de los dineros de las regalías para la ciencia y la tecnología. El Manifiesto de la ciencia apoya el proyecto de ley que cursa en el Congreso actualmente y pretende enderezar el proceso para adjudicar los dineros a proyectos de investigación científica, modificando el parágrafo 5 del artículo 361 de la Constitución Política.
  5. Creo entender en ambos que la propuesta es fortalecer los centros de investigación y desarrollo tecnológico, centros de innovación y de pensamiento, incubadoras de empresas, en lugar de crear nuevos centros –como lo están ofreciendo algunos candidatos–. Apoyar lo presente para lograr su solidez es muy acertado porque su existencia no ha sido fácil y muchos de ellos están en las últimas.
  6. Ambos urgen la institucionalidad de la ciencia, la tecnología y la innovación para el desarrollo del país y proponen nombrar un Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, que sea el que le hable al oído al propio Presidente y al Gobierno Nacional en general.

¿En qué se complementan?

El de los exdirectores de Colciencias propone la construcción de una cultura científica y “asegurar que los líderes responsables por la conducción de los destinos del país comprendan la importancia de la ciencia para el desarrollo y se comprometan a proveer los medios para generar cultura científica en toda la población”. También se refiere a la importancia de promover la investigación en ciencias sociales y humanas “para garantizar la dimensión ética, estética y ambiental”.

Este documento propone invertir en formación y preparación del talento humano, en investigaciones en salud y en las nuevas tecnologías como la ingeniería biomédica, la biónica y la práctica de telemedicina, en los problemas y retos del agua, la biodiversidad y las consecuencias del cambio climático, en estudios sociales que pueden dar al país ventajas comparativas como la producción de alimentos, la bioprospección, la generación de energías limpias, entre otras, en las tecnologías como la genómica, la biotecnología, la nanotecnología, la tecnología digital, las TIC y las tecnologías del espacio.

Por su parte, el Manifiesto de la ciencia urge la autonomía del sector de ciencia y tecnología, se detiene en la educación como “camino para consolidar la paz y el desarrollo”, y profundiza en el tema del medio ambiente con propuestas para garantizar la calidad ambiental para los ciudadanos y cumplir con los compromisos adquiridos por el país en el contexto internacional, como los Objetivos de Desarrollo Sostenible promovidos por las Naciones Unidas.

Se trata de dos derroteros que bien vale la pena analizar y, si es que los candidatos a la Presidencia tienen interés en el tema, ayudarán a tener una visión más clara del camino que pueden tomar para lograr un país mejor. Pero por favor, que no nos prometan más que invertirán el uno por ciento del PIB en investigación y desarrollo. Actúen.

EE.UU. patenta tecnología javeriana para producir luz con mínimo impacto ambiental

EE.UU. patenta tecnología javeriana para producir luz con mínimo impacto ambiental

Profesores del Departamento de Física de la Pontificia Universidad Javeriana recibieron, de manos de la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos, el reconocimiento de patente por su tecnología OLED/cristales coloidales, investigación que viene desarrollándose desde 2010 y que utiliza la nanotecnología, para favorecer procesos ambientalmente amigables. Este trabajo se enfoca en el modelamiento, diseño y fabricación de dispositivos electroluminiscentes basados en moléculas orgánicas y partículas coloidales (microscópicas, de origen orgánico).

Esta innovación javeriana, denominada OLED, pretende mejorar la tecnología LED que actualmente se utiliza para sistemas de iluminación y en pantallas de alta definición, principalmente en televisores. Al utilizar material orgánico con propiedades de semiconductor de energía, este sistema puede consolidar ventajas competitivas clave, como un bajo costo de producción, un gasto limitado de energía y una mayor emisión de luz.

Su proceso de patente inició en 2014, cuando el grupo de investigación de Películas Delgadas y Nanofotónica (GPD&NF), con la certeza de que la investigación cumplía con el nivel inventivo mínimo como para aspirar a una patente de invención, inició el respectivo trámite de la mano de la Dirección de Innovación, de la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.. Un análisis preliminar definió que, efectivamente, existía un desarrollo científico-tecnológico que debía ser protegido, por lo cual se realizaron estudios de novedad y de patentabilidad para tramitar la solicitud de patente nacional ante Superintendencia de Industria y Comercio, con el título “Método para la fabricación de una película delgada formada por un cristal coloidal infiltrado con el polímero luminiscente MDMO-PPV formado a partir de esferas de sílice (SiO2) con estructura cúbica centrada en las caras (FCC)”.

En diciembre de 2015 la investigación recibió la patente en Colombia y, en ese mismo año, la Dirección de Innovación hizo la solicitud PCT (Patent Cooperation Treaty) de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, la cual busca la protección en otros países ahorrando costos. Después del correspondiente estudio de mercado, se presentó la tecnología en Estados Unidos y Corea del Sur, considerando que una posible transferencia tecnológica sería más probable en lugares con una destacada infraestructura para la fabricación de dispositivos como celulares, tabletas, televisores, computadores y, en general, en la industria de iluminación. Luego de esas valoraciones, la Oficina de Patentes y Marcas de Estados Unidos aprobó la solicitud; aún se está a la espera de la respuesta de Corea del Sur.

Juan Carlos Salcedo, postdoctor en física y nanotecnología, profesor asociado del Departamento de Física de la Javeriana y líder de la investigación, plantea que este logro “pone de nuevo sobre la mesa el problema del rezago científico-tecnológico de más de 200 años que tiene el país. Ni las instituciones financiadoras nacionales, ni los centros de investigación o desarrollo tecnológico ni la comunidad científica, ni la sociedad en general, tienen claro qué es la ciencia, particularmente las llamadas ciencias físicas, exactas y naturales, ni mucho menos para qué sirve. La posición generalizada es que la ciencia es importante en la medida en que genera beneficios económicos a sectores empresariales bien definidos, lo cual no garantiza efectos necesariamente positivos en el desarrollo de procesos de conocimiento científico que corran, efectivamente, las barreras del conocimiento con independencia de su aplicación inmediata o determinada”.

Por su parte, Helena Jiménez, asesora de la Dirección de Innovación, reitera que el compromiso institucional sobre el desarrollo de procesos de protección intelectual y tecnológica se centra en los procesos de transferencia del conocimiento desde la académica hacia los diferentes sectores de la sociedad. “Desde esta oficina se hacen los esfuerzos necesarios para la búsqueda de aliados estratégicos con el fin de transferir la tecnología, ya que su misión más importante es lograr impactar el sector productivo a nivel nacional o internacional con las investigaciones que se generan al interior de la Universidad”. Asimismo, explica que, debido a las limitaciones de la industria colombiana, se buscaron mercados externos para consolidar esta transferencia.

Patente Rec2

Ciencia en Colombia, ¿una utopía?

Ciencia en Colombia, ¿una utopía?

Lisbeth

La gota que rebosó la copa de la situación actual de Colciencias y del Sistema Nacional de Ciencia, tecnología e Innovación fue la expedición de la Ley 1286 de 2009. Por muchas razones, entre ellas porque puso a la ciencia, la tecnología y la innovación (CTI) al servicio de un modelo productivo “para darle valor agregado a los productos y servicios de nuestra economía y propiciar el desarrollo productivo y una nueva industria nacional”, dejando el apoyo a la generación del conocimiento, que no necesariamente tiene utilidad inmediata, en el último rincón de las prioridades. Así se demostró en 2015 cuando los científicos sociales se sintieron marginados por el desinterés en las convocatorias de Colciencias frente a este tipo de investigación, pero también porque el concepto de innovación se asumió exclusivamente desde la perspectiva “productivista”, sin tener en cuenta que el proceso para lograr innovaciones de impacto exige tiempo para pensar, investigar, crear, ensayar, aprender sobre la teoría y la práctica y sobre el conocimiento histórico, enfrentar el error y construir sobre él, así como generar alianzas entre diferentes disciplinas y, sobre todo… contar con tiempo. Las innovaciones no surgen frotando lámparas.

Pasaron por la dirección de Colciencias Jaime Restrepo –fue uno de los autores de la Ley junto a la hoy candidata presidencial Marta Lucía Ramírez–, Jorge Cano, Carlos Fonseca, Paula Marcela Arias, Alicia Ríos (QEPD), Yaneth Giha, Alejandro Olaya, César Ocampo y ahora, nuevamente, el economista Olaya, cada uno con enfoques diferentes, con muy poco tiempo para diseñar su ‘política científica’ –ni siquiera alcanzan a activarla cuando salen de su cargo– y lograr resultados.

Se necesitaba tiempo también para sentarse a armar esta nueva institución y proyectarla hacia 2050, con visión de largo plazo, como lo exige la investigación en CTI. La ley tiene párrafos interesantes que podrían haber guiado una política coherente, por ejemplo, preguntándose: ¿cómo lograr que el país, como dice la ley, incorpore “la ciencia, la tecnología y la innovación como ejes transversales de la política económica y social del país”? ¿Cómo insertar la CTI y comprometer a todas las instancias que nos gobiernan, a aquellas del sector industrial, a las familias, al sector educativo, a las comunidades minoritarias, etc., etc., para que las incluyan en su ‘canasta familiar’, como proponía el propio Gabriel García Márquez en 1994 cuando integró la Misión de Sabios? ¿Qué se puede rescatar de las recomendaciones de dicha Misión?

No hubo tiempo. Las responsabilidades asumidas bajo el nuevo estatus de la entidad se multiplicaron –la ley ascendió a Colciencias de Instituto a Departamento Administrativo– y la inversión del gobierno fue disminuyendo sistemáticamente en los últimos cinco años, lo que demuestra falta de coherencia. ¿Cómo pensar en entrar a la OCDE en esa situación? Se necesitan hechos, no palabras. Pero la promesa ha sido que lograremos llegar a una inversión del 1% del PIB para CTI… y tampoco. Ni siquiera hemos llegado a la tercera parte.

Con la expedición de la ley, el gobierno prometió ampliar la nómina de Colciencias: con más responsabilidades se necesitaba más gente para cumplir. Pero el número de funcionarios de planta hoy no supera los 130 –cifra muy similar a la de 2008–, y los contratistas –que llegan a ser 300, de acuerdo con el actual director Olaya– no tienen estabilidad por las características de sus contratos, y así no es posible pensar en la Colombia ‘científica’ del largo plazo.

La ley 1286 constituyó un Consejo Asesor que no se reúne con regularidad, o cuando se cita es cancelado porque no asiste alguno de los cuatro ministros o el director del DNP que no pueden delegar su asistencia, y cuando logran reunirse, y en el mejor de los casos asesorar, lo máximo que alcanzan las propuestas de sus miembros es quedar en el acta.

Se asoman algunas iniciativas que pueden ser exitosas, como Colombia Bio –aún no es tiempo de cantar victoria– o los resultados que pueda estar generando el Programa Ondas, pero no ve uno coherencia en el nivel del diseño de una política integral, que lleve a la CTI a posicionarse, actuar en el concierto nacional y traspasar fronteras. ¿Cuántas veces el Consejo de Ministros ha citado al director(a) de Colciencias? Es que ni siquiera el propio presidente Santos los recibe en su despacho, a excepción, muy probablemente, de la actual ministra Giha, con quien tiene una mayor cercanía, y con quien firmó el enorme cheque en el que se comprometieron a invertir el 1% del PIB en Actividades de CTI –no en Investigación y Desarrollo, que es diferente–, “con al menos 50% de inversión privada” para agosto de 2018. Les quedan menos de siete meses para alcanzar esa meta y no se vislumbra que lo logren.

Por último, aunque podría ir párrafo por párrafo demostrando lo absurdo de la práctica de la Ley 1286, se establece que “el Conpes determinará anualmente, las entidades, la destinación, mecanismos de transferencia y ejecución y el monto de los recursos en programas estratégicos de ciencia, tecnología e innovación, para la siguiente vigencia fiscal, mediante la expedición de un documento de política, en el cual además, se especificarán las metas e indicadores de resultado sobre los cuales se hará medición del cumplimiento”. ¿Dónde están esos Conpes? El único que se elaboró en decenas de versiones se archivó como ‘borrador’.

Desidia total por parte de los tomadores de decisión en las altas esferas. Politización e incoherencia en el gobierno, por un lado quitándole recursos de regalías a la ciencia para destinarlas a carreteras mientras aprueba un préstamo del Banco Mundial para hacer lo que hubiera podido ejecutar con recursos de regalías.

Buena parte de la Ley 1286 se ha quedado en letra muerta. Por eso difícilmente lograremos metas como entrar a la OCDE, o volver a Colombia la más educada, o consolidar a la comunidad científica, o ser visibles a nivel nacional e internacional, o lograr una cultura científica nacional. No sé cómo ha resistido Colciencias este abandono. Las circunstancias en que despierta en este 2018 de elecciones no permiten ser positivos. Lástima.

La investigación y la innovación, más vivas que nunca en la Javeriana

La investigación y la innovación, más vivas que nunca en la Javeriana

La investigación y la innovación están más vivas que nunca en nuestra institución. Así lo percibí en el XIV Congreso La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana. En esta versión, que tuve el privilegio de liderar como vicerrector, mi perspectiva se amplió para reconocer la prolífica producción intelectual de los colegas. También observé con agrado y esperanza el empoderamiento de nuestros estudiantes al presentar sus trabajos académicos frente a investigadores de par a par. Sin duda, esos cuatro días de septiembre fueron reveladores y gratificantes para mí.

Esta perspectiva guarda coherencia con el resultado de la última versión de la clasificación Times Higher Education, en donde la Universidad se ubica en el primer lugar (incluyendo Bogotá y Cali) gracias a las citaciones que reciben los trabajos de investigadores javerianos. En esta era de rankings nacionales e internacionales es valioso atender lo que nos dicen, sin la necesidad de trabajar exclusivamente centrados en ellos. Además, cuando palpamos y evidenciamos los importantes avances de la ciencia producida y gestada desde la Javeriana, se ratifica lo dinámica que está nuestra productividad académica.

En este encuentro bianual se presentaron 108 ponencias, 130 posters de investigación y 9 tecnologías y prácticas artísticas de javerianos de ambas sedes. Entre nuestros expositores estuvieron profesores de planta y cátedra, estudiantes y egresados de doctorado, maestría, pregrado; además, contamos con una participación muy nutrida de semilleros de investigación. Nuestras jornadas de ‘Vinos, cervezas, tapas y posters’ fueron un rotundo éxito. Tener la oportunidad de exponer y dialogar sobre los hallazgos científicos con un público interesado sin la presión apremiante del tiempo fue un factor relevante para promover espacios alternativos a las presentaciones formales ante auditorios numerosos.

El Congreso también permitió a los asistentes, tanto de la Javeriana como fuera de ella, encontrar nuevas alianzas y perspectivas diversas para trabajos a futuro. Por solo mencionar un caso, los profesores Helberg Asencio –del Departamento de Ciencias Básicas de la Salud en Cali, quien presentó una ponencia sobre la prevalencia en diabetes y amputación de miembros inferiores– y Martha Zequera –del Departamento de Electrónica de Bogotá, quien tiene una importante trayectoria en el manejo ergonómico del pie diabético– identificaron colaboraciones entre sus grupos. Ese es el propósito final de este tipo de eventos académicos: divulgar resultados de investigación e innovación para conocer personas y grupos con quienes podamos colaborar.

Por último, quiero resaltar nuestra apuesta temática de 2017. El Congreso fue un momento importante para reflexionar sobre el papel de la Universidad en la generación de nuevo conocimiento que interpele a nuestra sociedad aquí y ahora, con una visión propositiva de futuro. Los investigadores tenemos este reto, pero no solo a través de nuestra producción académica y la formación de nuestros estudiantes, sino a través de nuestra interlocución con los actores locales, regionales, nacionales e internacionales.

Por ello, el tema central no pudo ser otro en este momento histórico del país que la ’Investigación para la paz y la reconciliación’. De ahí la importancia de contar con el padre Francisco de Roux, S. J. como conferencista; escuchamos su experiencia y reflexión sobre la investigación en un contexto de posacuerdo. Así mismo, Flor Edilma Osorio, presidenta del XIV Congreso y profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, nos ofreció en su discurso inaugural un contexto histórico de cómo se ha desarrollado la investigación en la Universidad y nos recordó los paralelismos entre el periodo en que se hizo el primer congreso (durante la búsqueda de acuerdos de paz del gobierno de Virgilio Barco) y el momento actual. Los retos como país y como productores de conocimiento siguen sin cesar y la socialización de los avances de la ciencia son una oportunidad fundamental para que la ruta esté iluminada para los tomadores de decisión. Este puede ser nuestro grano de arena para aportar en la construcción de una nación hacia el fin del conflicto.

Quienes quieran conocer las memorias del XIV Congreso La investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, sus conferencias, simposios, posters y demás, pueden consultar en este enlace.

 

Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

Innovaciones javerianas, soluciones para los empresarios de la región

El Open Innovation Summit se realiza esta semana por primera vez en Colombia para generar conexiones estratégicas entre empresas, universidades y emprendedores. Cientos de diálogos uno a uno de carácter académico, otros comerciales y unos más inspiradores: todos con el fin último de conocer la oferta de la academia para brindar solución a las necesidades del país. Este encuentro, que se realiza por diferentes lugares del mundo, llegó en 2017 a Colombia y reúne la Quinta Rueda de Innovación y 100 Open Startups para estar al día con las tendencias de innovación empresarial. Tendrá, entre otras actividades, la exhibición de tecnologías de punta, charlas que inspiran, citas con empresas, universidades y emprendimientos emergentes, y la presencia de los 100 mejores emprendedores de la Alianza del Pacífico.

La Pontificia Universidad Javeriana participa con 19 grupos de investigación bajo el liderazgo de la Dirección de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, con una oferta de proyectos que comprende desde alternativas para atender integralmente al adulto mayor hasta una tecnología de punta para mejorar los OLED. Pesquisa Javeriana entrevistó a Fanny Almario, directora de esta oficina, con el propósito de conocer la importancia de este evento y conversar sobre su percepción frente a cómo avanza el ecosistema de la innovación en Colombia.

Pesquisa Javeriana: ¿Cuál es la particularidad del Open Innovation Summit frente a otros espacios de encuentro universidad-empresa?
Fanny Almario: No será solamente el tradicional encuentro uno a uno para conversar sobre necesidades individuales de las empresas, como ocurre en este tipo de eventos, sino que se han establecido tres espacios importantes. El primero es el más familiar, que llamamos citas o rueda de negocios, en el cual empresarios establecen retos y la academia presenta sus capacidades o soluciones a esos desafíos. Cuentan con 20 minutos para plantear una alternativa y, ojalá, dejar la puerta abierta para la construcción de proyectos de consultoría o de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i). El segundo espacio es Galería de Innovación, una exposición de las tecnologías más representativas y en estado avanzado de transferencia, con el fin de que puedan utilizarse en la solución de requerimientos nacionales e internacionales. El último espacio es una estrategia que ha venido liderando Connect Bogotá que se llama ConnecTechs: allí participa un panel de expertos, quienes escuchan las propuestas tecnológicas universitarias más maduras e identifican posibles aliados estratégicos interesados en adoptarlas.

PJ: ¿Cuáles son las necesidades del sector industrial que han identificado desde la Dirección de Innovación?
FA: La necesidad de tener una visión integral de las problemáticas. Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación; por ejemplo, buscan alternativas que suplan las necesidades de compañía y de comunicación de las personas mayores. Allí, ingeniería podría hacer el software, pero se necesita comprender desde la psicología qué entiende una persona mayor por compañía; también se requiere saber desde la educación cómo podemos enseñarle a utilizar la aplicación en un smartphone, es decir, hay que mirar cómo y dónde se va a instalar esa aplicación y cómo le enseñamos a este público a usar la plataforma. Nos ha llamado la atención que los empresarios de la región busquen adaptar y adoptar tecnologías de la información y soluciones para el manejo logístico que brinden soluciones eficaces y rápidas a sus clientes.

“Para la empresa es importante encontrar una solución que implique trabajo conjunto de los grupos de investigación”.

PJ: Luego de participar en estos eventos, ¿qué queda para la investigación y desarrollo de conocimiento en las universidades?
FA: Yo creo que su importancia radica en varios aspectos. El primero, porque son eventos en los cuales uno siembra. Cuando empezamos estas actividades hace varios años, el público que asistía, tanto los profesores como las empresas, no era amplio porque consideraban que no se daban diálogos constructivos, pero en la medida en que hemos madurado estos espacios encontramos que las empresas están mucho más animadas a participar, definen mejor su necesidad y se comunican con la academia de manera más cualificada. Segundo, permite mostrar lo que se tiene en las universidades en cuanto a capacidades artísticas, científicas y tecnológicas para brindar respuestas a las necesidades locales. Por último, la posibilidad de generar trabajo en red entre grupos de investigación de la Javeriana y entre otras universidades. Sobre este último punto se destaca nuestra universidad, ya que fomentamos el trabajo interdisciplinario y multidisciplinario al presentar a profesores de diferentes áreas del saber en una misma reunión con empresarios para dar una solución integral. Creo fundamental trabajar de manera colaborativa y considerar que todos tenemos que sumar. Si tenemos un proyecto donde a mí me falta una capacidad que tiene la otra universidad, hay que tener la flexibilidad de vincularla y hacer proyectos colaborativos.

PJ: ¿Las ruedas de innovación son un espacio para abrir puertas?
FA: El trabajo fuerte viene después de estos encuentros. Los diálogos en las ruedas entre profesores y empresarios son una posibilidad para que se conozcan mutuamente e identificar posibilidades de resolver necesidades. Luego, comienza la Dirección de Innovación a apoyar a los profesores en el proceso de interlocución, de generación de confianza y respaldo al empresario, enviando el mensaje de que hay una unidad al interior de la Universidad para estructurar un proyecto, negociar cuidando el manejo de propiedad intelectual y buscando beneficios y relaciones de suma cero.

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Profesores javerianos en charla uno a uno durante el Open Innovation Summit 2017. / Foto: Carolina Gómez

PJ: ¿Cuáles son las diferencias entre el ecosistema de innovación nacional y el de otros países? ¿Qué tenemos para aprender en esta relación Universidad-Empresa?
FA: Obviamente las diferencias son abismales. No podemos hacer una comparación frente a países como Estados Unidos o, por ejemplo, la Universidad de Utah, con la que tenemos constante diálogo, que está inserta en un ecosistema de innovación regional muy dinámico y activo. En esa experiencia lo que se evidencia es el rol que puede jugar una universidad para dinamizar este tipo de ecosistemas. La Universidad de Utah hace varios años empezó a construir su ecosistema de innovación con la participación de inversionistas y filántropos que pusieron recursos para refinarlo. Ese tipo de articulación es el que debemos aprender acá, unirnos entre diferentes actores para jalonar nuestro ecosistema. En Colombia existe un caldo de cultivo interesante de tecnologías y soluciones innovadoras, lo que nos falta es hacernos visibles y que los empresarios reconozcan nuestras capacidades.

PJ: ¿Y el Estado cómo participa en esta dinámica del ecosistema de innovación?
FA: Creo que ha habido buenas intenciones, pero hace falta la visión a largo plazo. Me explico mejor: si hablamos de procesos de innovación desde la academia, hay que tener en cuenta que no significa que la investigación se hace en un año y queda lista para llevar un producto al mercado. La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones. En este punto estamos fallando porque no hay recursos para fortalecer la investigación básica, y allí está la génesis de la tecnología de punta y la innovación real. Si yo produzco un desarrollo tecnológico y no tengo capacidad para mejorarlo con procesos de investigación, difícilmente seguiré aportándole al mercado mejoras para que ese producto sea más competitivo. Colciencias ha creado convocatorias para proseguir en esos procesos de avance tecnológico, desafortunadamente no ha habido continuidad en estas oportunidades de financiación. En algún momento fuimos beneficiados con una de esas convocatorias y nos sirvió bastante para madurar unas tecnologías que sabemos que, el año entrante, estarán en un nivel adecuado para ser aceptadas por una empresa o el mercado.

 “La innovación requiere procesos investigativos de calidad, rigurosos y dispendiosos que implican una financiación importante desde sus primeras exploraciones”.

PJ: Entonces, ¿falta tener una perspectiva de largo aliento?
FA: Estas son actividades de muy largo plazo. Un proceso de investigación, dependiendo la tecnología, puede demorar de dos a diez años y su proceso de trasferencia puede ser igualmente largo. Ahí es donde necesitamos herramientas e instrumentos de financiación que apoyen a los grupos de investigación para lograr ese match entre ciencia y el mercado.

PJ: ¿La innovación tiene sintonía con el posconflicto colombiano? ¿Tiene algo para aportar en este proceso de transición?
FA: Es muy importante porque hay que hacer una claridad: la innovación no son equipos, no son máquinas ni aplica solamente a empresas para hacerlas más competitivas. La innovación impacta en el día a día de cualquier organización, en la forma de hacer las cosas para convertirlas en más efectivas. Entonces, si hablamos de innovación y posconflicto, su rol es muy importante ya que aporta la creatividad y la posibilidad de tener una perspectiva diferente. Si nos basamos en nuestro conocimiento, será mejor moldeada la forma en que brindaremos soluciones para generar nuevos tipos de empresa y alternativas para trabajar con comunidades. Sin duda, esto ayudará al proceso de perdón, paz y reconciliación. Será necesaria una serie de metodologías, de procesos y de formatos que hagan que este tránsito hacia la paz sea mucho más efectivo y eficiente. Hay muchos retos que nos atañen en este momento y donde el conocimiento de las ciencias sociales, aplicados con administración y con tecnología –llámese ingeniería, ciencias u otras áreas del saber–, tiene que trabajar mancomunadamente para dar solución y respuestas a diferentes retos que nos genera este proceso de construcción de paz en el país.

Las encrucijadas de la ciencia colombiana

Las encrucijadas de la ciencia colombiana

Para esto, no solo se requieren excelentes equipos de investigadores e innovadores y buenas prácticas de gestión de la investigación, sino un conjunto articulado de instituciones, reglas de juego e instrumentos de financiación, así como una definición clara de las apuestas del país en ciencia, tecnología e innovación.

Más que sumarme a la gran cantidad de voces de lamento sobre las encrucijadas de la ciencia colombiana, quiero proponer puntos concretos de reflexión y acción sobre estas problemáticas. Estamos ante un nuevo proceso electoral que será determinante para Colombia en varios frentes, el cual plantea a su vez grandes desafíos para la comunidad científica en términos de su participación en la definición y rediseño de instrumentos como el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, y en la construcción de políticas de fomento a la investigación y la educación, articuladas entre Colciencias, los ministerios y otras entidades del Gobierno nacional.

En cuanto a las apuestas nacionales en ciencia, tecnología e innovación (CTeI), así como las relativas a la educación en general, será determinante examinar con el espíritu crítico y reflexivo propio de las comunidades académicas cada una de las propuestas de los candidatos. Es preciso tener claro que en estos campos se juegan en buena medida los cambios que requiere el país en lo referente a inclusión, paz y prosperidad. Igualmente, sería muy valioso que los candidatos contaran con los aportes de la comunidad científica para el diseño de una política pública que apunte a fortalecer tanto la educación como la ciencia y la innovación. Este reconocimiento recíproco de políticos y científicos será uno de los factores diferenciadores de una política de CTel que aspire a articular a los actores claves y a perdurar en el largo plazo.

En lo relativo al rediseño de instrumentos, como el Fondo de Ciencia, Tecnología e Innovación del Sistema General de Regalías, quiero llamar la atención sobre dos puntos: el primero, ya mencionado, tiene que ver con la forma como las instituciones nacionales valoran y propician la participación de la comunidad científica en dicho rediseño. El segundo, y más apremiante, está relacionado con la articulación de las entidades que forman parte del ciclo de formulación, priorización y aprobación, ejecución y seguimiento, y cierre de los proyectos en el marco de dicho fondo. Las universidades y grupos de investigación estamos expuestos a todo tipo de desafíos y adversidades para acceder a la información sobre tiempos, procedimientos y oportunidades para participar en la construcción de las agendas departamentales y regionales sobre CTeI.

Vemos con gran inquietud la manera como el país desaprovecha la capacidad institucional de Colciencias, entidad que cuenta con la experiencia requerida para hacer un seguimiento de la ejecución de este tipo de proyectos, cuyas particularidades, a diferencia de los proyectos de infraestructura, hacen que sea necesario un conocimiento especializado sobre las dinámicas propias del sector de la ciencia y la innovación.

Por último, preocupa el continuo recorte presupuestal a Colciencias. Según las últimas noticias, se disminuirán notablemente los recursos para el último año de gobierno. Si bien la financiación a través del Sistema General de Regalías se concibe como una opción, quedan vacíos, por ejemplo, en los casos de investigaciones que por su naturaleza no apuntan a dar respuestas inmediatas de conocimiento aplicado, como ocurre en la ciencia básica en sus primeras fases.

Así pues, los elementos señalados en esta columna –como la necesidad de articulación institucional con los diferentes actores y la coherencia de las políticas de ciencia, tecnología e innovación con aquellas que apuntan a fortalecer la educación superior y a impulsar desarrollos en las TIC y las tecnologías agropecuarias, entre otras políticas sectoriales– se hacen indispensables en procura de propósitos y mecanismos de fomento de largo plazo para lograr transformaciones profundas en el país. Esta, en últimas, debería ser la apuesta de la ciencia y la innovación.


Luis Miguel Renjifo Martínez
Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

De plantón se va la ciencia

De plantón se va la ciencia

“Cultura, educación y ciencia están al final de la lista desde hace muchos años”, aseguró Enrique Forero, presidente de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, durante una rueda de prensa en respuesta al recorte anunciado por el Gobierno de 40% al presupuesto del sector de ciencia, tecnología e innovación para 2018. Por esa razón, la comunidad científica y académica está convocando a un plantón que se llevará a cabo mañana jueves, 24 de agosto de 2017, en diferentes ciudades del país.

Citó cifras contundentes: mientras un país vecino como Brasil invierte al año 473 dólares por habitante en ciencia, Colombia no alcanza a invertir siquiera dos dólares. “Es una vergüenza”, dijo, y agregó que mientras Brasil tiene 800 investigadores por millón de habitantes, en Colombia solo hay 180.

Por su parte, Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, aseguró que “para llevar a cabo un proceso de paz exitoso y para salir de la crisis económica, hay que invertir en investigación y desarrollo”.

El plantón de los científicos tendrá lugar en Bogotá, Medellín, Cali, Armenia, Manizales, Bucaramanga y Tunja. Pesquisa Javeriana se enteró de que otras ciudades se están uniendo a dicha movilización.

Finalmente, Forero dijo que, como “con este Gobierno no tenemos futuro por la falta de comprensión absoluta de la importancia de la ciencia y la tecnología”, la Academia está invitando a los precandidatos presidenciales a su sede –ya lo ha hecho con tres de ellos– para que incluyan este tema en sus planes de desarrollo y lideren una política de ciencia, tecnología e innovación de largo plazo.

Aquí puede encontrar las ciudades y las horas de convocatoria de este plantón por la ciencia:Plantón

La ciencia colombiana no tiene doliente

La ciencia colombiana no tiene doliente

Lisbeth

El Gobierno propone una reducción del 40% en el presupuesto de ciencia y tecnología para 2018. ¿Se podría esperar un escenario diferente? No lo creo: una cosa son las intenciones, y otra, las actuaciones.

El Gobierno dice que se prepara para ser miembro de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero recorta el presupuesto para la ciencia, sabiendo que es un requisito importante para lograrlo; el Gobierno ofrece dineros de regalías para que todas las regiones inviertan en ciencia y tecnología, y luego se los quita para construir vías terciarias; el Gobierno se ufana de apoyar la formación de doctores, pero no se da cuenta de que, una vez formados, el país no está en la capacidad de ofrecerles espacios dignos para dedicarse a producir nuevo conocimiento; el Gobierno dice que cree en la ciencia y la tecnología, pero está ocupado en asuntos del día a día, vive en el corto plazo y no planea a futuro; el Gobierno dice que Colombia será el país más educado de América Latina en 2025, pero aún la calidad de la educación está estancada y no promueve el pensamiento crítico y curioso. La misma OCDE, en su documento de revisión de la política educativa del país (2016), reconoce que aunque el sistema educativo colombiano “ha experimentado una transformación fundamental”,  actualmente enfrenta altos niveles de desigualdad desde los primeros años de educación y un bajo nivel de calidad en el sistema educativo.

Y, a todas estas, ¿dónde están los científicos colombianos? Abrumados. No es su estilo salir a las calles a alzar su voz frente a la situación, son tímidos ante a los medios. Pronto enviarán cartas, organizarán espacios de análisis y reflexión, le pedirán cita a los altos funcionarios y todo se quedará en el mismo punto en el que comenzaron, estirando los pocos fondos que puedan tener, buscando otras fuentes de financiación y viendo, con nostalgia, una Colciencias que necesita combustible para despegar con decisión.

¿Y dónde está la ciudadanía que vele por un país en el que los valores individuales conlleven a un desarrollo colectivo y a su bienestar en la realidad y no solo en el discurso? ¿Dónde está esa ciudadanía que cree y le interese una cultura científica? Son pocas las iniciativas y menos las que logran sensibilizar y formar ciudadanos empoderados.

El problema es que el país ni conoce ni cree que Colombia tiene un gran potencial en ciencia, tecnología e innovación.

Ya circula la edición 40 de Pesquisa Javeriana

Ya circula la edición 40 de Pesquisa Javeriana

Gracias a la alianza con El Espectador, la edición 40 de la revista Pesquisa Javeriana circula este 23 de julio con la edición dominical del diario dirigida a sus suscriptores.

Para esta edición, Pesquisa Javeriana presenta:

  • Editorial sobre la innovación en las universidades.
  • Investigación multicéntrica en enfermería de América Latina.
  • Perfil de la investigadora en temas rurales Flor Edilma Osorio.
  • Informe especial sobre la atención a menores víctimas de violencia sexual.
  • Entrevista con Alba Alicia Trespalacios, investigadora de la bacteria que puede generar el cáncer gástrico.
  • Perfil de Sebastián Velandia, joven investigador dedicado a la educación en poblaciones vulnerables.
  • Reseña sobre la medición de audiencias en los medios masivos.
  • Investigación sobre las imágenes infrarrojas en cámaras de seguridad.
  • Recomendaciones de la Editorial Javeriana.
  • Las nuevas tecnologías desarrolladas desde la Universidad Javeriana para los industriales colombianos.

Asimismo, hacemos una invitación a todos los interesados en el XIV Congreso La Investigación en la Pontificia Universidad Javeriana, que se llevará a cabo en nuestra sede de Bogotá entre el 11 y el 15 de septiembre de 2017.

Quien desee acceder a los contenidos de Pesquisa Javeriana y no sea suscriptor de El Espectador, puede descargar la versión digital (PDF) de la edición 40 en nuestra página web.