El arte del contacto

El arte del contacto

¿Cómo traducir Being touched? Emociones, sensaciones, formas, sentimientos, cuerpo y movimiento. Todo eso está en el arte, principalmente en el teatro, expresión artística y cultural a la que se ha dedicado la bailarina y académica británica Anna Furse desde que tenía tres años, cuando comenzó a tomar clases de ballet.

Durante su conferencia, Being Touched: Theatre as Ethical Practice, Furse fue llevando a su auditorio a un recorrido por el tacto, la piel, el contacto, mencionando datos históricos de dramaturgos de talla mundial como Bertolt Brecht y García Lorca, enfocando cada una de sus frases en el término TOUCH, y en sus innumerables significados: tocar, palpar, sentir, hacer contacto, rozar… Fue realmente un tratado sobre la palabra mágica, que la ha llevado a desarrollar su propia metodología de movimiento basada en una conjunción de diferentes prácticas artísticas. ¿De qué se trata?

Furse ha sido una de las primeras directoras de teatro en su país, enfocada en temas que van desde el feminismo hasta la propia investigación en su campo. Es miembro de la Royal Society of the Arts, conferencista internacional, directora y promotora de laboratorios experimentales en teatro y drama, entre otras actividades que reúne su larga experiencia. Esta trayectoria le permitió crear su propio modelo artístico basado en el contacto. Y es que esta característica la ha acompañado desde siempre:

La interdisciplinariedad es parte integral de sus producciones y Furse ha promovido proyectos en los cuales participan diferentes actores, en el sentido amplio de la palabra. La investigación científica y el arte, dice, “se tocan cuando los practicantes deciden hacer proyectos en conjunto”. Pero otro componente clave en sus producciones lo constituye la ética:

Anna Furse fue invitada a participar en el III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se realiza del 10 al 14 de septiembre de 2018. Estará trabajando con estudiantes javerianos en una puesta en escena que presentará el último día del evento.

La trasescena del teatro moderno en Colombia

La trasescena del teatro moderno en Colombia

En los albores del teatro en Colombia, los intelectuales y amantes del arte y la cultura se reunían para la lectura de obras teatrales, algunas de las cuales también eran representadas. En aquel entonces –entre 1900 y 1950– los dramas abordaban temas folclóricos, costumbristas y problemas cotidianos, como la tragedia familiar por el embarazo de una joven que aún no contraía matrimonio o la preocupación por el ‘naciente feminismo’, que llevaba a las mujeres a querer expresar sus ideas o salir solas a la calle.

Poco tiempo después ocurre algo inesperado: a partir de 1960 el teatro colombiano da un salto sin precedentes y se ubica en la vanguardia internacional. Aparece entonces el llamado Nuevo Teatro y con él se consolida el teatro moderno en el país. Se crean varios grupos de teatro independiente que trascienden el entretenimiento y que entienden el arte más como una herramienta poderosa de transformación de la realidad social y política.

Pero, ¿qué fue lo que ocurrió entre 1950 y 1960 para que el teatro colombiano pasara del costumbrismo a convertirse en un referente regional? Hacer frente a este ‘misterio’ fue el propósito de la socióloga e historiadora Janneth Aldana, líder del grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad, de la Pontificia Universidad Javeriana, quien a través de una minuciosa revisión de prensa logró comprender los antecedentes de esta transformación. “Sobre esto se ha escrito bastante, pero la historia contada recae en los recuerdos y en los intereses de las personas. Nosotros, a través de la revisión de los periódicos, reconstruimos el proceso en el momento en el que estaban ocurriendo los hechos”, explica Aldana.

La investigación se remontó a lo publicado sobre teatro en los periódicos El Espectador, El Tiempo, El Siglo y a documentos del archivo del Teatro Colón entre 1930 y 1950. Uno de los hallazgos más reveladores es que los intelectuales colombianos vivieron un verdadero remesón al intercambiar ideas con sus colegas extranjeros, quienes empezaron a llegar al país, al tiempo que ellos mismos viajaron a países como Francia, Alemania y Estados Unidos; esto les permitió experimentar en directo el teatro moderno de otras latitudes. Así, durante la década del 50 se dio una explosión de grupos teatrales independientes.

En prensa, Aldana y su equipo se toparon con cuadernillos que exponían cómo se formaban los grupos, quiénes los componían y cuál era su intensión, material con el que reconstruyeron cada historia. De la lista sobresalieron El Búho –primer grupo de teatro independiente en Colombia– y la Casa de la Cultura de Bogotá –que en 1972 se convirtió en el legendario Teatro La Candelaria–.


Salen a escena ‘Los independientes’: El Búho

Entre 1930 y 1940, a través de la Radio Nacional, los colombianos conocieron a Shakespeare, el teatro isabelino del Siglo de Oro y, en general, a los clásicos, que hasta ese momento nunca habían sido representados en el país. Posteriormente, entre 1950 y 1960, hizo su aparición el teatro experimental. De sus viajes al exterior, los amantes del arte dramático trajeron las obras de la vanguardia mundial. El reto era representarlas y consolidar un espacio de trabajo donde ensayar y poder presentarlas al público.

En esa década los temas dieron un vuelco total: se pasó de ‘la damisela que llora por suamor perdido’ a obras como la Conversación sinfonieta, de Jean Tardieu, en la que se traían a escena temas del existencialismo, expresado en el canto incoherente de seis coristas. En prensa se registraba la perplejidad de los espectadores: “aparecían opiniones como ‘Qué interesante ver el existencialismo francés’ o ‘Esto a todo el mundo lo aburre, aquí qué vamos a ser como los franceses […] esto es muy snob’ ”, indica Aldana. La incomprensión del público condujo a los nóveles directores a explorar otras formas de montaje, que es donde reside en gran medida su carácter experimental.

Estas exploraciones, a su vez, eran posibles en la medida en que los grupos lograran autofinanciarse, es decir, ser independientes. Surgieron entonces cantidad de grupos experimentales e independientes, entre los cuales se destacó El Búho, entre otras razones, porque fue el que más tiempo se sostuvo gracias a sus mecenas. Desde el punto de vista artístico, El Búho se preocupó por traer teatro de vanguardia que en Colombia nunca se hubiera visto. “Adicionalmente, son los primeros que cuentan con personas que están pensando exclusivamente en la creación teatral: el montaje y la formación. Ellos realmente estaban innovando”, comenta la investigadora.

Teatro P43 2


La Casa de la Cultura de Bogotá

Por su parte, la Casa de Cultura de Bogotá, posteriormente La Candelaria, se formó con exintegrantes de El Búho que también buscaban “la independencia en todo sentido: creativa, ideológica, política”. Como indica Aldana, sus fundadores finalmente “tuvieron su propio espacio y buscaron la sostenibilidad del mismo”. A partir de allí, se extendió por el país un teatro de creación colectiva, como el que caracterizó a la Casa de Cultura.

Interesada desde sus comienzos en los problemas que aquejaban a los sectores más vulnerables de la sociedad –  por ejemplo, luchas populares como las de los comuneros–, la Casa de la Cultura implementó una metodología consistente en elegir un tema, investigarlo, hablar con expertos, viajar, para posteriormente hacer improvisaciones y armar varias escenas, de las que el director elegía algunas con las cuales construía un todo coherente; finalmente, se presentaba la obra y se la calibraba y ajustaba.

Este es el principal antecedente del teatro de creación colectiva, políticamente comprometido, que entre 1960 y 1970 se consolidó como el Nuevo Teatro. Solo desde entonces se habla propiamente de un arte dramático colombiano, interesado en nuestras problemáticas, que además innova en los métodos de creación artística y marca de manera definitiva la historia del teatro en Colombia.

Con esta investigación, que esclarece aspectos poco conocidos de los antecedentes del teatro moderno, se abren nuevos horizontes de interés, por ejemplo sobre el teatro universitario, y aparecen inquietudes hasta ahora no resueltas, para por fin entender por qué, si se hace teatro de calidad, la gente no asiste a las salas. Temáticas que seguramente seguirá explorando el grupo Cultura, Conocimiento y Sociedad en futuras indagaciones sobre la dinámica social del arte dramático en el país.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: “El desarrollo experimental del grupo de teatro El Búho y la Casa de la Cultura de Bogotá. Transformaciones culturales en la sociedad colombiana a mediados del siglo XX.
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Janneth Aldana | Facultad de Ciencias Sociales | Grupo de investigación Cultura, Conocimiento y Sociedad.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012

Continue reading

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Desde hoy, la edición 43 de Pesquisa Javeriana

Las elecciones para Congreso y Presidencia han marcado el inicio de este 2018. Siendo un tema de trascendencia, Pesquisa Javeriana le ha dedicado su informe especial de la edición 43, la primera del año, al análisis académico sobre cómo los partidos y los candidatos han configurado la actual campaña y qué pueden esperar los votantes en el corto plazo.

También lo invitamos a leer en este número:

  • Nuestra editorial sobre el papel que la ciencia está jugando en el actual panorama político.
  • Un reportaje sobre cómo se está transformando la Amazonía andina por cuenta de los proyectos hidroeléctricos en su cuenca.
  • La investigación que recaba información genética para prevenir o tratar tempranamente el cáncer de seno y de ovario en las mujeres.
  • El Proyecto Tramas, iniciativa de la Pontificia Universidad Javeriana Cali, que rastrea las prácticas de prevención del VIH en la comunidad homosexual femenina.
  • La crónica sobre la transformación del teatro costumbrista colombiano al teatro moderno.
  • Analizamos cómo el cine documental está representando a las víctimas de la violencia.
  • La iniciativa académica de Colombia, Argentina y México para fortalecer la democracia en torno al manejo de los recursos naturales.
  • Infografía sobre los aportes que las investigadoras javerianas han realizado a la ciencia y el arte del país.

Si usted desea acceder a estos contenidos y no es suscriptor de El Espectador, puede descargar la edición digital (PDF) de nuestro número 43 en este enlace.