Lo que pretendo en esta conferencia o lección
es hacer una introducción a un texto muy leído en la antigüedad,
conservado hoy en forma sólo fragmentaria, sobre el que hay poca
literatura accesible, y que es muy útil para la comprensión
del pensamiento de Aristóteles, especialmente de su ética.
Haré la presentación histórica
del escrito y una síntesis de su contenido, y examinaré si
es un manifiesto platónico o un anticipo del aristotelismo.
En cuanto el tiempo me lo permita, referiré
la historia de la conservación, la pérdida y la recuperación
del texto, y me fijaré en algunos aspectos particulares.
Aristóteles en Atenas
El año 367 (a. C) llegó a Atenas,
para estudiar en la escuela fundada hacía unos 20 años por
Platón en los jardines del Gimnasio de la Academia, un joven de
17 años del norte de Grecia. Era hijo de un médico, ya fallecido,
de la corte real de Macedonia. Platón tenía entonces 60 años,
y estaba comprometido en intentos de hacer efectivas sus ideas políticas
en Siracusa, una ciudad griega de Sicilia. Pronto fracasaría y volvería
al trabajo "académico en la Academia".
Aristóteles permaneció en Atenas
20 años, en la Academia, hasta la muerte de Platón en 347.
Como meteco (griego de otra ciudad) no podía intervenir en política,
pero era un prestigioso y envidiado profesor y escritor, y hacía
parte de la élite intelectual y social de Atenas. Platón
le pondrá los sobrenombres de "nous", inteligencia, (tal vez recordando
unos versos del poeta Epicarmo: "la inteligencia ve, la inteligencia oye;
los demás son sordos y ciegos") y de "ho anagnostes", el lector.
Con él se pasa del uso de oir leer, a la lectura y los apuntes personales
(de la lectura en voz alta a la lectura privada). Para Aristóteles
Platón será siempre, a pesar de las diferencias teóricas,
el "amigo". Cuando regrese a Atenas, años después, erigirá
en su recuerdo un altar a la amistad.
Isócrates
Cuando llevaba apenas cinco años en la
Academia, hacia el año 362, se enfrenta en una discusión
pública con algunos discípulos de uno de los grandes personajes
de Atenas, Isócrates. Isócrates pertenecía a la oligarquía
ateniense. Fue un "makrobios", un longevo de gran vitalidad, que todavía
escribía discursos a los 97 años. Era ocho años mayor
que Platón, y murió de 98 años, en 338. Su escuela
de retórica (él la llamaba de filosofía) era rival
de la Academia de Platón, y se fundaba en principios educativos
contrarios: la valoración y aceptación de la opinión
recibida, la desconfianza en los saberes teóricos (desde las matemáticas
hasta la "dialéctica", en el sentido platónico), el entrenamiento
en elegancia del estilo y de la dicción, y no menos importante,
la promesa de pocos requisitos de admisión y una capacitación
rápida de los estudiantes.
En la Academia, en cambio, la base de la enseñanza
eran las matemáticas y la culminación, la dialéctica;
se creía en la necesidad de una fuerte fundamentación teórica,
se consideraba la opinión como una forma inferior de conocimiento,
y los estudios eran largos y exigentes.
Hacia el año 352, Aristóteles,
de 32 años, e Isócrates, de 84, se enfrentan de nuevo: en
su Antídosis
éste defiende su educación (la
llama paideia y filosofía), frente a las pretensiones para él
elitistas y teóricas de la Academia. Aristóteles publica,
dirigida a un hoy desconocido Temisio, autócrata o tirano de una
ciudad de Chipre, una invitación a la Filosofía, su Protréptico.
Un Protréptico era, estricta y
originariamente, un discurso de propaganda académica, lo equivalente
a la publicidad que hoy hacen las universidades e institutos. Con el Protréptico
de Aristóteles la palabra pasa a significar una exhortación
más general a dedicarse a una actividad del espíritu: así
habrá otros "protrépticos" a la Filosofía como el
de Epicuro, el de Jámblico o el Hortensio de Cicerón, el
Protréptico
a la Medicina de Galeno o el Protréptico a los Paganos de
Clemente de Alejandría (invitación a la fe cristiana).
El Protréptico de Aristóteles
fue muy leído en la antigüedad, más que muchas de las
obras que hoy conocemos de Aristóteles. Fue también imitado
y aún copiado por otros. A través del Hortensio de Cicerón
influye decisivamente en San Agustín. Sin embargo, desapareció,
como muchas otras obras antiguas, hacia el siglo V. Desde entonces y hasta
1869 sólo se conocían de él dos citas, hechas por
Alejandro de Afrodisia y Estobeo. Pero de esa fecha hasta hoy se ha ido
reconstruyendo hasta permitirnos tener en este momento un texto bastante
verosímil, de unas 20 a 25 páginas. Sin embargo, el orden,
la articulación y la extensión de los párrafos conservados
o reconstruidos no son muy seguros.
Resumen del Protréptico
En la introducción, Aristóteles
invita a Temisio a dedicarse a la filosofía, pues su posición
económica y social se lo permiten. Le advierte sin embargo que la
riqueza sin la sabiduría no es sólo inútil sino perjudicial.
En el resto del escrito se argumenta de diversos
modos para mostrar que hay que filosofar o, lo que para él
es lo mismo, que lo más estimable de las actividades del hombre
es la
phronesis entendida como saber teórico puro (sabiduría),
y en cuanto sea posible, como saber teórico de los principios.
1. Un famoso argumento, muy conocido (y discutido)
en la antigüedad:
O hay que filosofar
o no hay que filosofar.
Si hay que filosofar, hay que filosofar.
Si no, hay que filosofar (para demostrarlo)
2. La mayor parte de la argumentación se
fundamenta en la concepción finalística de la naturaleza:
el hombre es lo más excelente de la naturaleza, la actividad más
excelente del ser humano es conocer, y el conocer teórico que se
ejercita por causa de sí mismo, y sobre todo el más cognoscible
por sí y el mejor, es el conocimiento de los principios. Esta actividad
teórica es el constitutivo esencial de la eudaimonía (felicidad).
En esta argumentación, que ocupa la
mayor parte de los textos conservados, se exponen en forma absolutamente
clara tesis típicas de las obras maduras de Aristóteles.
Todo lo que obra, obra por un fin.
El bien es el fin de la actividad, no
una idea platónica.
Lo que se produce naturalmente es bueno,
y lo mejor.
La producción humana es complemento
e imitación de la naturaleza.
El conocimiento teórico es más
estimable que el productivo y que el práctico; es praxis pura, que
vale por sí misma.
El conocimiento más valioso es
el de los principios.
La actividad propia de un ser es de por
sí placentera.
3. Pero algunos de los argumentos corresponden a
formas de pensar típicas del Platonismo, rechazadas o silenciadas
en las obras maduras de Aristóteles. Este tipo de argumento se introduce
como una concesión a opiniones ajenas y se subordina a la argumentación
general.
Son principalmente dos:
-El saber teórico gobierna los otros saberes,
y la vida. Es el sabio quien debe gobernar.
-El saber teórico es útil para el
saber productivo, pues permite que la producción (el arte) sea imitación
de la naturaleza. Nótese que no se trata de contemplación
de las ideas, sino de la naturaleza.
¿Es Platónico o Aristotélico
el Protréptico?
Puede decirse, que el Protréptico
está dominado por dos tesis centrales y originales del Aristotelismo:
El finalismo naturalista y el saber teórico
como forma superior de la actividad humana, elemento esencial de la eudaimonía,
a la cual se subordinan las demás actividades.
Pero también hay posiciones típicas
aristotélicas que, dada la temática de la obra, deberían
aparecer y no aparecen: el concepto de virtud y la distinción entre
virtudes morales y virtudes intelectuales; y la distinción clara
entre entendimiento teórico y entendimiento práctico. El
que estas distinciones no estén hechas aún se manifiesta
en la manera como se expresa el objetivo del Protréptico:
mostrar que hay que filosofar, o dicho de otra manera, mostrar (por varios
caminos) que la actividad más estimable, el fin último del
hombre, es la sabiduría, entendida como saber teórico puro
y principalmente como saber de los principios. Aristóteles llama
a esta sabiduría "phronesis",
que era el término usado
por Platón (especialmente en la República) para la virtud
propia de quien conoce verdaderamente las ideas. En la obra madura de Aristóteles
la "phronesis" será la excelencia del saber práctico
o ético, (la "prudentia" del aristotelismo latino), inferior (y
en esto seguirá fiel a lo expresado en el Protréptico)
a la excelencia del saber teórico, la "sophia" (la "sapientia" del
aristotelismo latino).
Phronesis en el Protréptico
es normalmente intercambiable con otros términos nuevos usados (theoria,
sophia, philosophia). El adjetivo correspondiente es "phronimos".
Por supuesto el escrito es fiel a otras posiciones
platónicas que Aristóteles siempre sostuvo. Quiero resaltar
dos: la íntima unión entre excelencia ética y felicidad:
sólo
es feliz el hombre bueno; la exigencia del examen, del conocimiento,
para vivir bien. La vida sin examen no vale la pena vivirse (B41).
El epílogo del Protréptico
suele presentarse, a partir del libro de Werner Jaeger sobre Aristóteles,
como una muestra de platonismo radical, y si se quiere de "pesimismo místico
dualista". Compara primero Aristóteles la relación cuerpo-alma
con la tortura que se dice se infligía en Etruria: atar a un vivo
con un muerto, cara a cara y miembro a miembro. Y luego se dice que, "o
se debe filosofar o se debe partir de aquí, pues todo lo demás
es tontería y vanidad". Se trata de un texto chocante pero breve,
que a mi parecer debe entenderse, en el contexto, como una expresión
de la vanidad de la vida sin examen, y de la superioridad del saber como
liberador.
Creo que el
Protréptico es un
anuncio del pensamiento más original de Aristóteles, y no
es ya un escrito platónico. Como dice Ingemar Düring: "Cuando
Aristóteles, aproximadamente hacia 352/1, publicó su exhortación
a ocuparse de la filosofía, la gente de fuera de la Academia pudo
haberlo considerado como portavoz de esa escuela. La finalidad de su escrito
era, como lo expresa Platón, alabar la filosofía, y su ideal
de un filósofo era el mismo que Platón había descrito
en el Teeteto. Hemos visto cuántas ideas tomó de Platón,
entretejiéndolas con su propia filosofía. Pero, vista como
un todo, la filosofía en el Protréptico no es platónica,
pues la base es muy diferente. Como en los escritos éticos y en
la Física, también en el Protréptico
encontramos una cercanía a Platón en algunos detalles, unida
a una lejanía de él en lo fundamental. La originalidad en
la filosofía no consiste solamente en anunciar nuevos puntos de
vista que llamen la atención; reside también, en la síntesis
vigorosa, en la audaz combinación e integración de las ideas
en orden a un todo nuevo" (Düring 1990, 669).
Las vicisitudes del texto del Protréptico
El Protréptico tuvo temporalmente
como texto una gran fortuna: fue una obra conocida, criticada, y aun plagiada.
Aristóteles no publicó sino una parte de sus obras (probablemente
las destinadas a eso, al gran público). La otra, la que él
escribió para sus cursos o para su uso personal, la fue corrigiendo
y completando, como hacemos los profesores con nuestros apuntes. Las obras
publicadas tuvieron el destino de lo que se publica, sobre todo si es en
la juventud de un filósofo o un de científico: tarde o temprano
para los especialistas no tuvieron el valor de texto filosófico
sino de documento histórico.
Tal vez por eso, cuando la literatura griega
fue pasando del rollo de papiro a los libros en pergamino, el Protréptico
fue poco copiado y desapareció. Le pasó lo mismo también
al Hortensio de Cicerón, que reproducía muchos elementos
del Protréptico.
Como dije antes, hasta 1869 se sabía
que había existido esa obra y se conservaban dos citas: la dedicatoria
a Temisio y unas siete versiones del argumento aquel: o hay que filosofar
o no hay que filosofar.
En 1869 I. Bywater hizo caer en la cuenta de
que en el Protréptico de Jámblico (un filósofo
neoplatónico de los siglos III-IV) había largos párrafos
que por su contenido, estilo y vocabulario tenía que ser de Aristóteles,
y claramente del Protréptico de Aristóteles.
Desde entonces y hasta ahora se han completado
otras referencias y citas. Para algunos, como Ingemar Düring, hoy
podemos reconstruir verosímilmente casi toda la obra. Otros creen
que, sin poder reconstruirla, tenemos buena parte del texto. Otros, en
fin, creen que tenemos propiamente los dos textos que se conocían
desde antes, y una cantidad de material (topoi protreptikoi, lugares
protrépticos) seguramente de Aristóteles, provenientes de
la copia servil hecha por Jámblico.
Conclusión
Yo pienso que el texto que conservamos, aprovechando
el intento verosímil de reconstrucción por Düring (utilizado
por ejemplo en la edición inglesa de las Obras de Aristóteles,
de Jonathan Barnes), es muy útil para la comprensión del
pensamiento de Aristóteles, especialmente de la ética. Falta,
eso sí, en español una traducción correcta y directa
del griego. A la que se encuentra en la edición española
del libro de Düring le falta fluidez, y la versión de los términos
técnicos no es feliz ni coherente.
Bibliografía
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Aristotelis Fragmenta Selecta, edición de W.
D Ross, Oxford, 1955.
Aristotelis Opera, edición de I. Bekker, H. Bonitz y O.
Gigon, 5 vols., Berlin, 1931-1987.
The Complete Works of Aristotle, edición de J. Barnes,
2 vol., Princeton, 1984.
The Works of Aristotle, vol. 12, edición de W. D. Ross,
Oxford, 1952.
Otras obras:
Allan,
D.J., "Critical and Explanatory Notes on some passages assigned to Aristotle's
Protrepticus", en Phronesis No. 21, 1976, pp. 219-240.
Bignone,
Ettoxe, L'Aristotele perduto e la formazione filosofica di Epicuro,
2 vols., 2a. ed., Florencia, 1973.
Düring,
Ingmar, Aristótle's Protrepticus, Göteborg, 1961.
Düring,
Ingmar, Aristóteles: exposición e interpretación
de su pensamiento, México, 1990.
Guthrie,
W. K. C., Historia de la Filosofía Griega, vol. 6, Madrid,
1993.
Isócrates,Discursos,
2 vols., ed. de Juan Manuel Guzmán, Gredos, Madrid, 1979.
Jaeger,
Werner, Aristóteles: bases para la historia de su desarrollo
intelectual, México, 1946.
Lesky,
Albin, A history of Greek literature, Londres, 1966.
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