El hipertexto de ficción como convergencia de tecnología, mentalidad y pensamiento

Para una historia de la narrativa digital es preciso acudir a dos estrategias de exposición. Una consiste en describir eso que Landow ha caracterizado como una convergencia de literatura e informática. La otra exige admitir que la historia del hipertexto de ficción, es decir, el uso de las facilidades hipertextuales para producir objetos de ficción, es muy reciente y que, por lo tanto, apenas se construye.

En la primera línea de exposición, resulta interesante detallar cómo la carrera de las tecnologías informáticas (aunque también es necesario incluir aquí la historia de las tecnología de la conexión, así como la historia de las tecnologías de la ilusión perceptual) ha tenido su paralelo con un deseo, presente tanto en la crítica llamada posestructuralista como en la práctica literaria del posmodernismo: el deseo de ir  más allá del libro y de la escritura, en tanto objetos y prácticas sociales alienantes, que debían ser superados.

Esta convergencia puede explicarse observando  la tensión, presente en toda práctica social, entre necesidad y posibilidad. En efecto, la necesidad de contar con herramientas de procesamiento de información ágiles y eficientes es, esencialmente, la misma de contar en la literatura con formatos alternativos al del libro y la escritura tradicional. Pero la posibilidad de adquirir tales herramientas y formatos sólo se puede dar en tanto una visión de mundo basada en la centralidad y en la jerarquización de funciones empieza a quebrase para dar paso a una visión descentrada y flexible. Poder pensar y operar de una manera distinta crea las condiciones de posibilidad para desarrollar nuevas herramientas informáticas, y estas a su vez despliegan la materialización de los deseos apenas entrevistos teóricamente en otros campos, aparentemente tan alejados, como el de la literatura.  Al fin y al cabo, siguiendo a Lussato, la literatura, como el arte en general, es un tipo de información: la información añadida

En la segunda línea de exposición, la de una historia del objeto como tal (el hipertexto de ficción), se hace necesario tener en cuenta que la práctica de la narrativa hipertextual basada en tecnología electrónica (el relato digital) es demasiado reciente como para ofrecer hoy configuraciones estables. Por eso resulta útil incluir aquí dos conceptos: el concepto de pre-hipertexto y el de proto-hipermedia. El primero tiene que ver con los antecedentes literarios de la práctica hipertextual; el segundo se aplica a las actuales manifestaciones de dicha práctica. Esto implica reservar el término “hipertexto de ficción” a obras que, en el futuro, superen la actual etapa de consolidación genérica y tecnológica.

Pero también hay que decir que además de una historia de las tecnologías (de la información, de la comunicación y de la ilusión perceptual) y de una historia de la literatura, se debe recurrir a una historia de las mentalidades, en la medida en que el cambio de paradigma de un pensamiento centralista y jerárquico a uno descentrado y flexible sólo puede ser comprendido si se acude a una observación de larga duración donde sea posible vislumbrar la extensa lucha ideológica entre la imposición de una visión y los reclamos y resistencias de la otra. Una historia de las mentalidades también brinda la oportunidad para comprender la irrupción de la cultura electrónica en tanto acontecimiento y, por lo tanto, para discernir las resistencias y la distribución de los campos de poder que se configuran en los distintos escenarios culturales contemporáneos ante esa irrupción.

Finalmente, se hace necesario la sana relación entre una diacronía y una sincronía, esto es, entre una mirada al pasado y el parentesco y convergencia de las distintas manifestaciones culturales contemporáneas entre sí.  Sólo de esta forma es posible hallar y valorar las relaciones entre el hipertexto de ficción y gestos culturales de hoy como el gusto neobarroco, el carnaval y la estética anarquista, entre otras.

 
Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto