Problemáticas del proceso creativo en la narrativa hipertextual

Troncoso (284 - 286) propone entender la creación artística como un proceso dialéctico en el que el sujeto y sus circunstancias (el yo) actuarían como tesis, y un cierta realidad concreta (el mundo) como antítesis. La síntesis (el quid distinctum) sería resultado del choque dialéctico entre el yo y el mundo y se entendería como la necesidad de expresar esa cierta realidad que el yo ha percibido como buena y necesaria.

El proceso a su vez, pasaría por tres fases: el contacto mismo, el primer resultado (quid distinctum o necesidad de expresar) y la plasmación. En esta última fase, el yo busca un lenguaje adecuado a su necesidad y emprende la tarea de realizar la obra (segundo resultado).  Es aquí donde el hipertexto pude apreciarse como herramienta de expresión: un cierto lenguaje, una cierta técnica a disposición del yo creador, quien la pone en función de su necesidad expresiva.

Sin embargo, el hipertexto no es un lenguaje del tipo artístico como la pintura o la música o la literatura, lenguajes que han acumulado posibilidades expresivas. Es más bien una técnica o una herramienta de registro de información cuyo potencial expresivo apenas si ha sido entrevisto y practicado por unos pocos. De otro lado, el hipertexto ha sido valorado como una afortunada convergencia entre ciertas investigaciones en torno al registro informático y el ideal expresivo que han anticipado las teorías posestructuralistas.

Tanto para los escritores que, animados por esta convergencia, han emprendido la tarea de expresarse a través del hipertexto, como para aquéllos que le niegan cualquier posibilidad de expresión comparable al de la escritura creativa, esta herramienta se ha experimentado como un auténtico acontecimiento. Unos, presienten que el hipertexto permitirá generar efectos inéditos de sentido y universalidad; otros se resisten a considerarla siquiera equiparable al lenguaje literario.

De cualquier modo, quedan en el ambiente de la discusión varios asuntos que podrían sintetizarse así:

¿Es el hipertexto (y su parafernalia técnica), un lenguaje lo suficientemente desarrollado como para competir con otros tradicionales como el literario o con lenguajes recientes tan potentes como los de la realidad virtual, la multimedia o los videojuegos?

¿Es la hiperficción una práctica equiparable a la obra literaria en la cultura de lo impreso? ¿Podría llegar a poner en juego la manifestación artística de la nueva situación epistemológica, generada por una imposición del modo de ver inherente a la imagen electrónica (Kernan)?

¿Cuál es la audiencia del hipertexto? ¿De dónde proviene: de la literatura o del ciberespacio? ¿Cómo lee esa audiencia las hiperficciones?, ¿cuál es su psicodinámica (Ong), su pragmática (Lyotard), ¿hay que reeducar para pensar, imaginar, crear, conocer en formato hipertextual, o es algo connatural (Landow)?

Ahora, más allá de considerarlo una técnica, el hipertexto, como técnica expresiva, podría afectar el proceso creativo al menos de dos maneras:

En primer lugar, o bien creando nuevas posibilidades expresivas (en la medida en que el lenguaje se refine y afloren sus potencias), o bien generando nuevas necesidades de expresión. Así por ejemplo, lo que permitiría expresar el hipertexto sería una nueva posibilidad de comprender el sentido o la universalidad humana (Lévy), ya no atada a la totalidad-secuencialidad como a la conectividad simultánea, no al signo, como a la semiósis infinita.

En segundo lugar, afectando nuestra manera de percibir el proceso creativo o el lugar de la obra misma (Quéau).

Finalmente, ¿no sería posible más bien pensar que la hipertextualidad podría constituir una modificación o recuperación de estructuras antropológicas de la imaginación?

¿Cuál es ese nuevo sustrato de una imagen que ya no sería la icónica, sino la imagen virtual (Abril) : el caos, el rizoma (Deleuze), la lógica difusa, el pensamiento complejo, la inteligencia conectiva?

¿A qué nos invita el hipertexto: a usar otra herramienta o a crear de una manera inédita?

¿No hay, pues, que replantear el esquema del comienzo y abordarlo no desde un sujeto aislado, sino desde un sujeto interconectado (KerkhoveZima) que se enfrenta a una realidad virtualizada?

Y, ya delirando: ¿no hay que plantear que la hipertextualidad hecha carne evidencia una nueva tensión evolutiva humana, no sólo de nuestras estructuras antropológicas, sino de nuestra configuración neurológica?

¿No estamos a punto de mutar dramáticamente?

Temas relacionados

Hipertexto como acontecimiento - Psicodinámicas de la hipertextualidad (Algo connatural) - Donde está la audiencia del hipertexto - Caos - Hipertexto: un lenguaje en competición - conectividad - Reconfiguraciones neurológicas - Convergencias - Nueva creatividad - El lugar de la obra - Estructuras antropológicas de la imaginación - Hipertexto - Inteligencia conectiva - La plasmación - Lógica difusa - En la multimedia no existe placer de leer - Mutantes - Pensamiento complejo - Ideales posestructuralistas - Pragmática del hipertexto - Quid Distinctum - La Realidad virtual - Lo virtual - Registros informáticos - Resistencia al hipertexto - Rizoma - La expresión en el hipertexto - Lo universal totalizador - Por una práctica equiparable - Videojuegos - Metáforas - Interés pos la escritura - Hipertexto y escritura - Protohipertextos

 
Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto