RESEÑA HISTÓRICA

 

Signo y Pensamiento, revista académica especializada en temas de comunicación y de publicación semestral ininterrumpida desde 1982 llega a sus 25 años de existencia.

En países como los nuestros, donde las publicaciones académicas y culturales se enfrentan al apremiante reto de la perseverancia que significa sobrepasar la barrera de los primeros números, la celebración de este nuevo aniversario de la revista constituye para nosotros un motivo más de satisfacción pero, sobre todo, es la reafirmación del compromiso fundacional que hicimos con nuestros lectores en el sentido de consolidarnos como un espacio creíble de encuentro y debate intelectual.

Estos 25 años de Signo y Pensamiento encarnan el esfuerzo de un equipo de trabajo plural y cambiante a lo largo del tiempo que, desde sus inicios se trazó el objetivo de participar en la consolidación de una comunidad académica en el campo de la comunicación, siguiendo una triple perspectiva: crítica, ética y política. Crítica, por cuanto es una revista que se ha orientado a la divulgación de conocimiento científico mediante una labor pedagógica que ha buscado ser un canal entre las comunidades académicas nacionales e internacionales a través de la publicación de teorías, posturas, alcances y avances de los estudios de la comunicación en sus diversas manifestaciones: periodismo, información, medios, mensajes, procesos, prácticas, usos y enseñanza de la comunicación. Ética, porque nuestro horizonte de acción se ha enmarcado en los contornos de la responsabilidad social y en la convicción de que los intereses privados deben estar articulados a la construcción de un orden colectivo como vía para construir sociedades donde la vida sea significativamente digna y justa. Y, finalmente, política, en la medida que esta revista no ha entendido la labor intelectual como una “huída hacia delante” sino como un compromiso crítico, ético y creativo con las diversas formas de expresión, libertad y reconocimiento propias del ideal democrático.

A lo largo de estos 25 años hemos estado atentos a las transformaciones, desplaza-mientos y rupturas en los modos de asumir la comunicación en Colombia y América Latina. Valga aquí nuestra gratitud para todos los colaboradores y colaboradoras de la revista por ayudarnos durante estas dos décadas a invertir el lugar de las preguntas “perder el objeto para ganar el proceso”, en palabras de Jesús Martín Barbero e incluir en nuestras páginas un vocabulario acaso más inestable y complejo sobre los temas y problemas de la comunicación en el país y el contenido: mediaciones, sentidos, narrativas, discursos, prácticas, procesos, matrices, identidades, hegemonía, moder-nidad, consumo, recepción, cultura, vida cotidiana y política cultural.

Igualmente, hemos presenciado no pocas frustraciones, inercias y desengaños. Cuando Signo y Pensamiento nació, en 1982, todavía se respiraba un aire en el que la labor intelectual estaba comprometida con la utopía del cambio social. Eran los tiempos en los que aún se escuchaban los estertores de los álgidos debates sobre el Nuevo Orden Mundial de la Información y la Comunicación (NOMIC), las Políticas Nacionales de Comunicación (PNC) y, por supuesto, de la Comunicación Alternativa y la Comunicación para el Desarrollo, ya no en su vertiente modernizadora, es decir, de la comunicación como difusión de actitudes modernas para salir del atraso, sino en clave de lucha social llevada a cabo por diversos sectores de la sociedad en el propósito de democratizar el acceso a los medios de comunicación y ampliar la libertad de expresión: “dar voz a los que no la tienen”. De esos años heroicos pero también frustrantes para la democratización de la comunicación, nos queda pensar hoy el sentido de la derrota y la reconfiguración de la mirada. Como lo dijera en una ocasión Rubén Sergio Caletti, “los grandes acontecimientos que aguardábamos no se produjeron. Cambios sí los hubo, y estruendosos, pero con sentidos bastante diferentes a los anhelados. Porque no fue la realidad la que se transformó al ritmo de nuestras comunicaciones sino más bien debieron ser nuestros enfoques los que tuvieron que hacerse cargo de los nuevos acontecimientos”.

Claro que también hemos sido testigos de la persistencia de preguntas que hoy conservan toda su carga y mantienen vigentes los itinerarios de la reflexión en una época de creciente centralidad mediática. Interrogantes que interpelan lo que somos y lo que deseamos ser, y que nos llevan a trazar viejos/nuevos mapas de la modernidad descentrada que habitamos, la cultura de masas que vivimos, las tecnologías que nos agobian, recomponen y seducen, las fracturas de convivencia democrática que sufrimos y las violencias por las que matamos y morimos. Preguntas plurales y contingentes que, en fin, se resisten a sucumbir ante los avatares de la hegemonía mediática de nuevo cuño, según la cual “lo que pasa por los medios, no existe”, ni merece la pena ser tenido en cuenta.

Finalmente queremos compartir con ustedes los 25 años de Signo y Pensamiento a través de este CD conmemorativo, agradecer a todos aquellos que con sus invaluables reflexiones han participado en este esfuerzo, y reiterar nuestro propósito de hacer de nuestra publicación un espacio continuo de renovación y discusión académica en materia de comunicación para América Latina.