Escuela Javeriana de Gobierno y Ética Pública

La Pontificia Universidad Javeriana es una universidad privada colombiana fundada en 1623. Es una de las universidades jesuitas más importantes de América Latina. Entre sus egresados figuran Expresidentes y Ministros de nuestro país, además de líderes mundiales en innovación en políticas públicas como Vicky Colbert (Premio WISE 2013) y Alejandro Jadad (Fundador del Centre for Global eHealth de la Universidad de Toronto). También líderes extranjeros como Ryad Al-Maliki, anterior Ministro de Asuntos Exteriores de la Autoridad Nacional Palestina.

La EJG tiene como propósito estar a la vanguardia del estudio de la administración pública en América Latina y preparar a quienes la ejercen para liderar los debates sobre las responsabilidades éticas de políticos, servidores públicos y ciudadanos.

No hay un único tipo de administración pública. Los programas de la Escuela estarán diseñados para desarrollar las habilidades para pensar crítica, creativa y sistemáticamente sobre las posibles formas de organización, más allá de las tendencias políticas y administrativas dominantes. En su primera etapa la EJG, estará enfocada en ofrecer cursos cortos. En la segunda etapa, ofrecerá una Maestría y un Doctorado en Administración Pública con alcance e influencia regional (Centro y Suramérica).

 

EVENTO: LOS DERECHOS HUMANOS Y LA ERRADICACIÓN DE LA CORRUPCIÓN

 

El escenario de transición y construcción de paz que atraviesa Colombia demanda el desarrollo de procesos políticos, estatales y judiciales; pero también el diseño e implementación de políticas públicas y privadas y la transformación  de ciertas prácticas sociales.  LA responsabilidad en la consolidación de una paz duradera involucra a todos los colombianos: al Estado, a las organizaciones sociales y la ciudadanía, a los gremios, los empresarios y comerciantes. En relación con estos últimos, se entrelazan dos elementos en su rol como actores de paz en Colombia: por un lado, la transparencia, y en especial la erradicación de la corrupción. Por otro lado, el respeto de los derechos humanos.

La corrupción y las vulneraciones o impactos en los derechos humanos se encuentran íntimamente ligados. En el plano de lo público, la corrupción aumenta las brechas de inequidad y desigualdad social. En plano de lo privado, la falta de transparencia en las operaciones empresariales impide la veeduría ciudadana y estatal, incluyendo los impactos que puedan producirse sobre los derechos humanos. Adicionalmente, la corrupción estatal no sucedería sin la connivencia de los actores privados.

Las empresas se encuentran obligadas a respetar los derechos humanos. Una actuación empresarial responsable y respetuosa de los derechos humanos es transparente frente a la ciudadanía, contribuye a la generación de valor económico, social y ambiental para la compañía como para las comunidades y grupos de interés. Estas reflexiones toman relevancia en la construcción de la paz y posicionan a las empresas como actores fundamentales en la sostenibilidad de la misma.