Sobre la diferencia entre conflicto y guerra, y la relación entre diferencia y desigualdad

Coordinador: Eduardo Restrepo, director del Departamento y de la Maestría de Estudios Culturales

Antropólogo de la Universidad de Antioquia con maestría y doctorado en Antropología de la Universidad de Carolina del Norte, donde hizo énfasis en estudios culturales. Sus áreas de interés son la teoría social contemporánea, antropologías del mundo, estudios culturales, políticas de la representación, articulaciones étnicas y raciales, etnografía digital y cibercultura, población afrodescendiente y región del Pacífico colombiano. Es director del Departamento y de la Maestría en Estudios Culturales de la Facultad de Ciencias Sociales de la Pontificia Universidad Javeriana.

Las expectativas en la convocatoria para recibir ponencias en este panel era contar con ponencias basadas en resultados de investigación que abordaran problemas políticos en el enfoque de conflictos, hegemonías y resistencias o que mostraran asuntos de despojo y desigualdad en el país.

Con una mirada muy amplia, se convocó a diferentes facultades, por ejemplo, la de Estudios Ambientales y Rurales o de las biomédicas. El propósito fue no solo contar con la participación de las Ciencias Sociales, que sería lo más evidente, sino tener contribuciones de facultades de la Javeriana interesadas en aportar insumos para lo que puede significar un periodo posconflicto en Colombia y debatir en el marco del Congreso sobre la densidad y complejidad de las relaciones de poder que nos estructuran como colombianos.

De esta manera se recibieron 49 propuestas de las cuales se seleccionaron 16 de todos los estamentos: estudiantes, profesores y egresados de las facultades de Educación, Ciencias Sociales, Ciencias, Ciencias Económicas y Administrativas, Enfermería, Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Comunicación y Lenguaje, Teología, Estudios Ambientales y Rurales, Arquitectura y Diseño, Ciencias Jurídicas y el Instituto de Estudios Interculturales, de la seccional de Cali.

En este panel se presentaron resultados de investigaciones que estudiaron temas que van desde el riesgo frente al VIH en mujeres homosexuales de Cali, la equidad de género en el cuidado de la salud en los hogares en Colombia, los estándares de calidad periodística de los medios colombianos en el cubrimiento del proceso de paz hasta el movimiento social agrario frente las negociaciones de La Habana.

La primera reflexión giró en torno a la diferencia entre conflictos y guerras. La sociedad se estructura por conflictos, la idea de armonía, de un cielo en la tierra teórica y políticamente hay que desterrarla de la imaginación, concluyeron. "Por lo tanto hay que pensar en lo que está sucediendo ahora en términos de las dinámicas de las guerras, no una en particular, sino muchas. Esas guerras no se explican por un sujeto moral malévolo unificado, que entonces estaría claramente articulado por las Farc. Por tanto, no hay una sociedad de posconflicto".

Este grupo no se preguntó tanto por el papel que jugarán las universidades sino por cuál es la responsabilidad que han tenido en la actual situación que enfrenta el país porque, según ellos, los académicos, haciendo o dejando de hacer, tienen alguna responsabilidad frente a la situación. Reflexionaron sobre los privilegios desde los cuales habitan el mundo y la manera para descentrarlos, porque el problema no es algo que se viene, sino algo de lo que han sido parte y responsables, concluyeron.

Se habló sobre la relación entre diferencia y desigualdad y cómo las desigualdades se reproducen a partir de unas diferencias patologizadas, criminializadas, anormalizadas, marcadas. También, cómo las desigualdades están siendo afianzadas por diferencias planteadas para problematizar las mismas. Por ejemplo, cómo en el caso de Cartagena, en Montes de María o en el Cauca se producen unas imágenes como las de lo indígena en aras de intervenir en ciertas relaciones de desigualdad, pero al tiempo esas imágenes promueven conflictos que no existían. Cómo las desigualdades pasan por articular diferencias y cómo estas pueden reforzar la inequidad.

En cuanto a la dimensión metodológica de lo que puede significar una situación de posacuerdo en La Habana, se insistió en que los actores locales y aquellos sujetos que han estado por fuera de la posibilidad de enunciarse en sus propios términos deben ser protagónicos, ya que el único conflicto no es el que se expresa en términos armados, sino que existen múltiples conflictos que se van a potenciar, incluso después de la firma. Esto se debe a que en un importante sector de la élite el asunto pasa por la profundización de modelos de desarrollo que son precisamente sobre lo que no se pregunta a la gente, pero sobre lo que está en disputa un montón de posibilidades o imposibilidades de ser. En términos metodológicos el lugar de lo local, de las voces para problematizar supuestos de lo que se viene en términos del posacuerdo.

 

                                                            

 

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