Esta quiere ser una sección en la que se narre... en la que se narre con las caricias de las manos y la tinta, pero también con la sequedad de la buena filosofía. Esta quiere ser una sección en la que se narre; y si es cierto que quiere ser, es porque finalmente no ha nacido, no es. Por ello si realmente lo que queremos es vivir dentro (para) de esta sección, darle vida, lo primero es fundarla, darle un nombre... ¡Ya viene! ¡Ya viene el tiempo apasionante del alumbramiento! Aquí está el niño, los padrinos, el agua, el incienso, el hisopo... Pero tal vez en lo que consista tal fundación sea en introducir el signo portador de significación que ponga fin a la relatividad y al desorden. Algo de esta naturaleza señala una orientación o decide una conducta. Vivir en el mundo, sí, pero una vez, antes, éste ha sido fundado. Nadie, ni el más tránsfuga, vive sin algunas leyes. He aquí la conducta que propongo.

El autor

* * *

La sección aún se encuentra en construcción. De manera que como esta es una sección para comediantes, y, además, como es tan difícil en estos días encontrar buenos comediantes, ésta es la propuesta de trabajo que les propongo a ustedes, lectores, para la sección. Espero aumenten unos cuantos kilos, esto es, espero les guste. ¡Qué este de rechupete!

Me parece que el título que mejor cuadraría para esta sección sería el siguiente: duendes, dipsómanos... héroes galicosos. ¿Por qué? Porque...

De entre la literatura que estuve consultando hallé el siguiente lema para la sección, que juzgué adecuado:

Amigos lectores que este libro leéis, renunciad a toda afección, y al leerlo, no os escandalicéis: no contiene mal ni infección, aunque tampoco gran perfección. Si no aprendéis, reiréis al menos; mi corazón no puede otra materia elegir al ver el pesar que os consume y mina; mejor es de risa que de llanto escribir, pues lo propio del hombre es reír.

Esa es a especie de epístola al lector que Rabelais incrusta al comienzo de su librito Gargantúa y Pantagruel.

Posiblemente lo que mejor defina esta sección sea procurar algún deleite a quien leyendo lo comprendiera, y a dios pluguiera, que si fuese así, cualquiera se animase a participar en la sección. Eso es lo que se quiere: participación-electrónico-animada-en-forma-deleitogalicosa-disparada-al-espacio-infinito-de-Internet. En otros términos: que mis palabras puedan acariciar unos oídos benévolos, con suaves murmullos...

¡A reír entonces!, porque un hombre malhumorado es la mayoría de las veces un mal crítico.

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