La sonrisa vertical (óperra vaginiana)

Andrés Felipe Gómez Shool
Filosofía
Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá D.C.
 
 

CuadrantePhi No. 06

 

...mejor es de risa que de llanto escribir,

pues lo propio del hombre es reír.

Rabelais

 

A ella

 

Treo en popa discurriendo sobre río en vientos ineluctables, tan móviles, tan móviles. Vanando variando y ondeando suspendidos en profusas lámparas somos. ¿Y el estar aquí ahora? Temblar de pasión por hermosa vista ante océano donde sol moja su carro. Irse lejos. Mañana cuando me vaya tasando el bien y el mal, ¿qué diré de lo dejado en el mundo cuando la oscura entraña me sorprenda? El juvenil pensamiento se sacude por sonrisa loca. ¿La gracia? Leves vanas humeantes carnihuesudas briznas en humus sostenidas al viento y al azar. Muerte espera. Ten presente el fin. Derrochando mi nombre sobre temblorosa almadía que se desgaja en la incertidumbre. ¿Qué será de mi? Ir vagando a través del mundo donde es fácil perder el habitual sostén de la existencia. Puestas mis manos sobre una mesa coja. Pensamientos danzando sobre el candil carnoso empapados de ron. ¿Dónde está el que soy? Yambos en marcha: agúzate que te están velando... ¡Me cago en la leche!: ¿es esto filosofía? Tan de inmediato el problema se le acercó al cerebro hambreado por saber que mudó el estilo. Su cerebro se rindió, y un perfume de visos cognoscitivos, creación de conceptos asaltó por entero a la filosofía. Me gusta el orden en todas las cosas. Primero: el tema. Si el asuntico es la muerte, las palabras no pueden ser corteses sino descompuestas untuosas lépricas. A cada quisque lo suyo; si el olfato y la respiración se truncan a la par con la muerte, el estilo, la filosofía, las palabras también tienenqueser víctimas de ella para no ser como aquellos de que habla La Escritura, que tienen ojos y no ven, oídos y no oyen.

Pedidle la llave al poeta que ayonoséhablar y mi boca aplaude vulgaridad. ¿No la entrega? Nalgueemos, pues, cortesía y seriedad sorbiendo con lengua tremola en babilónicas aguas. ¡Beber! Sencillo placer, veo ahora. Verter pies sobre suelo, dejando que el iridiscente huevo homosapiense. Job arrancó tan de inmediato lamentación al pensamiento que el rijoso homínido cayó. Entretanto la desdentada filosofía, la jodencita abstracción quiso reemplazar la idea de que «esoes», por el inverosímil comentario –tras inesperado solevamiento de terreno— de que es píamente imposible de que «esosea». Blandamente la Idea se balancea en su pureza, bajando en Val purga noche hacia los hechosdelmundo: réplicas de los acontecimientos reales. Con el trasero coagulado estoy para siempre en lo negro adiáfano, a menos que alargue pie y de la caverna salga. Vientre de pecado por los siglos de los siglos, en este escenario aviesoymurmurante nunca puede vivirse una experiencia verdaderamente primera. Esa filosofía niega lo quehay, explica lo que nohay. ¡Tilintilin!, y dos calles más allá el almaenlacárceldelcuerpo. Pero hoy, hoy al bajar la hostia y revolver la prosa con objeto «el canuto intonso», hablo acerca de la escriturasobreelcuerpo. Las rodillas peladas, Monserrate encima de cabeza. Oh no, desciende, desciende huvano: nunca serás santo. El caso es que no tenemos otra cosa que la empantanada bahía. La uca acolinada por lo sagradodesteñido. Nosotros, los pantagruelistas, a la lluvia gritamos: ¡mujeres desnudas! ¡Tajos comoson! ¡El cuerpocontraelalma! En chirona esbirros verticalizan historia: el cuerpo tintineando dolor y olor, a través de un desencajado laberinto que nos muestra que en el ritmo orgulloso de lobueno hay cráneos apilados. El sol está allí, y el zumo del busilis es saber quién leche escribe la historia. Hundamos pies deslizando vista hacia un único tema por ahora: ensabanando universo hay alguien que tiene la llave, ¿quién la cogerá? Bien dicho: el coger.

Pelo en boca abofeteando aliento con amomo. Estoy aquí, navegando a través de sábanas limpias y cuerpotibio. Bogando en río que circunvala nuestros adioses. ¿Qué dijeron las circunflejas cejas adámicas el día del desalojo? El cogollo del meollo del mundo está en el acto genésico. Vomitando en el orden del espacio y del tiempo infinitasfiguras, nos explica su naturaleza y marcha... del mundo. Esta es la razón por la cual se le haya llamado árboldelaciencia, pues cuando deshojado es, todo conocido es. ¿Qué antifonó natura? Después que los gusanos hagan jaleo, cuerpo descompuesto yacerá donde se estanca lo nonacido. Erguido es el hombre, él solo, pero se tumba a descansar para el sueño, la muerte y el sexo. En efecto...

La sexualidad nos iguala, mejor; nos priva de misterio. Nada menos público que lo sexual, pero nada más público que el acto sexual. Cuando lo practicamos refrendamos nuestra ciudadanía en el orden de la naturaleza ¿Qué dice a viva voz la realidad de los órganos? Despotismo de la especie. La verdadera vida, ¡ja!, una falsedad en la materia. Hombreymujer vadeando mundo en amoroso juego, cantando ruiseñoras notas de deseo. Melifluo juego. Broma empalagosa. «¿Quieres cielito mío aquella tímida estrella que atraviesa el oscuro rectángulo? ¿Sí? Bueno, primero alfiler en zagalejo». El amor se desvanece. Golondrina de suspiros emigra. Comienza el follacto, y la gracia suave desaparece quedando en el espacio acoñado de su ausencia una profunda seriedad: los animales no ríen. La pesada carga del follacto actúa seriamente en todas partes. Si sonrientes pudiéramos saborear el sexo (y a la muerte) únicamente en tanto voluptuosidad, entonces podríamos despellejarnos tranquilos en tal experiencia. Pero no: al sexo (y a la muerte) lo sentimos como otro, a un lado, indiferente a lo que nosotros seamos. Expoliándonos de todo, nos lo ofrece todo en ese mismo gesto. Devenir orgiástico que en tanto futuro nada nos deja. Encaje adornado de indiferencia que pide desembuche: resumen de lo que fuimos y del que la naturaleza se sirve para permanecer: un brote más. Su culo es una hucha y mi erecta polla es cómplice de sonrisa divina. A ella no la pude aconsejar, y ofidioconmanzana en río viperino a todos nosembarcóencaída. Sobre hégiro campo se contoneó nuestra suerte: el sexo (y la muerte) no es otra cosa que la estrategia de nuestros adioses y la bienvenida reiterada de esos adioses: un nuevo ser.

No hay que presionar la mente: la vida empieza en cualquier momento como un acto de materialización. No hay más que auscultar el tiempo y se verá como el copulativo chismorreo nos manda hacia la sublime incubación. Vivir es la actividad que anhela la carne. Del hambre al hombre. Por ella se vive y se suspira; por ella se muere y se expira y el melenudo huevo no fija atención en ella más que cuando ya no se tiene juerza para aire engullir. Viejo mamón, cabeza de pimentón: ¡no ves más allá de tus narices! El corazón alienta quejumbrosos coñores. Olorasal. Y la muchachita atufando pasiones se burla del llanto de los almidones carnihuesados. Los brincamuslos y las discurregüevos: exhibidores de núbiles misivas. Tú, aflautado escritor, sigue aclareando y vennopreguntestanto. En lo que IVA: las bragas restriegan las benditas cenizas. Asícomoansaacabas. Si lo sabré yo.

El sexo enluta, pues qué más sino duelo y larguísimas lágrimas es amor. El sexo ennegrece, y la chunga hechapolvo. Vaya con tu sucia jeta. Pero, aguarda: ¿estuviste forzando codo en cantina, culona? Tu hijo, el adinerado de estupideces, puñeteramente encartado con sus manchas, ha estado pidiendo óbolo para comprar pelotas y jugar con los ceñudos dioses. Oh Adán y Eva: ¿aquello huele a lavanda o alabandonado a su desgracia? Se ganaron manzana agusanada y perdieron edémico sitio. Al arrullo de las bestias y los dioses, ruega por nosotros salteadores. Pero, en definiticaca, ¿hacia qué meado sitio se inclinaban las braguitas fáciles de quitar?

Que somos ganado, no hay que olvidarlo. Todos morimos; casi nadie vive realmente. El asunto aquel del nacimiento –en levante de nombre ante note río y aguillotinamiento de cordón umbilical— de que senacevivo es un cuentazo. No hay de otra: senacearrumado. ¿Y las esperanzas y sueños, logros y expectativas? Oquedades. Suciedad contraída. ¿Por qué los ambages? Un tiempo sin cabeza antes de que naciéramos; habrá otro, una eternidad que se muerde la cola, después que, presa de los verdaderos sabios nos pudramos. Todas las míseras miserias tocando una misma puerta para darle asueto al averno en tierra: instante enceguecedor de la pasión que no sabe de vergüenzas. ¿Y el sexo? Viento de aúpa que cachetea barca huvana. ¡Paint it black! El tiempo que todo lo arrea prosigue. El hombre rodando de aquíparaallá con sarracinoso escándalo: Imperativo hético que viene donde no se le quiere. ¿Eh? ¿Loco? Servilismo y truhanería: precisas palabras que alumbran faroles morales. ¡Qué leche!: allí donde arrojado por el destino he sido, vistos por mis ojos monstruos con el mismo aspecto que cuando me miro al espejo visviseando desgracias en boca helada. Esquejes de escuálida raíz huvana, hablando comiendo vistiendo lo mismo que uno y nos persiguen como perros en feoménico mundo. «¡Soy menos que uno!», dice Jean Valjean. Brote ic(s)térico del presuroso paso del homínido: sifilización. Sigamos. Retiro ahora almadura, y retorno al callejón de lo hablado.

Frente a ramillete de doncellas nohayque bajar laguardia. Con instructiva inocencia nos instriñen sobre nuestros asuntos. Agrandecida imagen en el espejo. Dadme un coño de apoyo y abarcaré la humaespecie. Toda forma y poder, toda configuración vital proviene y sumerge sus raíces en el prurito terrenal. ¿Podremos mencionar algún placer más fuerte y más vivo que el placer sexual? No, ni tampoco alguno más próximo a la locura. El amor en el mundo real constituye uno de los más fuertes y siempreenmente resortes. De hecho, el garbeo definitivo de toda empresa amorosa, lo mismo si se inclina a la romeojulietada que a lo comijocosóño es, en realidad, entre los diversos fines de la vida huvana el más grave e importante mereciendo un calordistinto. Aquel tremoloso instinto llamado amor repletando pecho con profundos ardores y sospiros, alimentando con melosa aguadepanela innumerables maniobras, rodeos y esjuerzos que comunican importancia a los más ligeros incidentes, y de esos tormentos infinitos para conseguir el ser amado, ahínca sus raíces en la constitución de un nuevo ser. Romo y Judienda. Tristón e Isolfa. El sexo con su determinación absolutamente individual, empuja nuestra existencia mediante la persecución de tantos trabajos y esjuerzos para la constitución de una nueva generación. Ese acaramelado rostro que tú tienes se com penetra con el tímido miembro lactoso. Ese es si se quiere nuestro «deber metafísico»: repetirnos. La historia real es nominalista, pues no existe presencia que pueda constituirse en ella. A cada instante el mundo se arruina.

He aquí como vamos. Bailando y bebiendo sobre agua amniótica la sexualidad se ha convertido en objeto de sospecha, cuando en rubórica comparsa atraviesa nuestra conducta marcándole el paso a nuestra existencia. El devenir primaveral de tus botones aviva y abreva todos los instantes anímicos de vida. Irme quiero, pero el himieneo inminente de natura acecha: todo yacer para el amor es siempre también un yacer para la muerte. Nacer para entalamarse, sencillo y tosco argumento de la bostezona y llorosa noverla de la vida. La muerte es la contraparte del nacimiento. Así son las cosas y nunca másnunca serán de otromodo desde que el abuelo adámico sacó culo de paraíso. Sin la muerte (y el sexo) difícilmente podríamos pensar la vida tal como y la conocemos entre aflorado mundo de percances. Himentrastanto, el pizarrín se ayunta con querida mientras reluce la dorada juventud. Pero, ¡salve, oh María!, ¡llena!: si los jódenes supieran lo que ancianos no pueden, pues Chochilia: tienes las notas. Para aplacar el dolor del mero celo el sexo está agraciado en los hombres con el amor, y aquél que toca esa gracia ve la realidad: belleza, amor y procreación son una misma cosa con la realidad. El árbol de la ciencia ha sido desvirgado; todo es conocido.

Suponiendo que la verdad fuese mujer, nada cambiaría el estremecimiento que vive desde que los hombres tienen calzas. El sexo es el gran ausente del dischorro filosófico. Los momentos singulares del mundo bajo una filosorda teoría de lo real son bagatelas: nimiedades retrasadas de argumento que se congelan en el concepto. El filosordo nada atiende al bemol coñoncierto. Las flautoras notas de un quejido no van con él. La vulvanidad cara de arrebato no es percatada por la impasiblecara. En lugar de una edulcoñada carcajada a punto de tragar capullito, uncaradura que lo quiere todo saber pero hacemutis cuando la carretilla subefaldas. Él, el filosordo amigodeloimperecedero encaramándose en espejo ve avestruz. Esa tierna criatura idearlista que piensa: ejem, ejem, cerrando yo lo ojos cazador desaparece. Pero aún el tensaescrotos continúa, y la boca que no muy a menudo habla aquestas tierras pide espacio. Pero basta: forma lisa tu aplicación, coño. El amor y la muerte. Peloenpecho, velloprivado. ¡Qué sencillo! Ay, muchas gracias. Pero, un momenticoplis. Coged este libro y mirad si tienefondo y suberficie profundidad. ¿Ya? ¿Qué dice? Cogido, ergo Jodido sum. Oh, quéybien: os deseo unos felices coñores y una prosmuertosa nabívida. Loado sea nuestro calvo padre y nuestra peluda madre, y que bienalto el gallo cante para que la pollaselevante. ¡Firmes! ¡Firmes!

Las armas han cedido el puesto a la toga. Virginal cara perfilando en ruborosa mejilla el candor y la simpatía, bajo monjil rasgo que ajunta a la vez el amor y las debidasgracias. En términos cambiados al do menor: muchacha de bermejos colores cuando cuerpo apena la pena de entro meterse. La filosofía ardiendo en deseos cognovisitivos, se mantiene a raya en la observación pura cual garbeo angelical en terrenomundoinmundo. Todo ello en bienclasificada e impoluta caja abstractivayprecisa, para no desfallecer y malquedar a la hora de explicar ante inocentes e ino culiantes alumnos. Se saca el tomo grueso de biblioterca, y de manera más o menos cientificticia, más o menos ortocojóndoxa, el culo, coño, falo son presentados en coetánea casilla discursiva. Resultado: un objetodesaber inocuo y miope que no nos pueda sorprender y hacernos ¡nunca! daño. Así: ...y en arrebato cognovisitivo mordió labioenclave el joven filosordo de veintidósaños sin sonrisaenboca desbridando el untuoso frenillo de novia, despojándola de metafísica enagua en presencia de proxeneta cual pavo real sabioído. ¡Cucurrucucu, paloma! Y en fin, del inaneyo complicado en el mismísimo miesterio eleusino, pudriéndose. La hembrina nariz se percató, y en defensa de la exuberancia corruptora de su sexo, promotora de crímenes y robaestrellas abofeteó al carilargoytieso filosordo. Yes: ¡I love you! ¡ I love you!, ya estoy amamamada. De los excesos carnales niputaidea. La profilaxia por ataxia. La rubigazmoña señorona fisga conclusiabstractiva mirada en cosas recipiendarias, formando tumulto con Teoría de la Reslidad Hegelral: esto es esto y no aquello, señores doctos. Pareciese que el despecho por la representación de la cosa antes que por la cosa, es impulso inhibitorio de exponer el pecho a la carga trágica o jubilatoria del momento particularizado del mundo. Y en eso se basa toda filosofía del infierno, caso de una falsificación constante, pues conozco a uno que esyalaveznoes. ¡Bienvenidoido!: el moribundo. Respiro y hecho atrás muerte. Leo y anda con cuidado tedio. Nazco y muero para el mundo. Intento recomponerme y me descompongo. Todoyacerparaelamorestambiénunyacerparalamuerte. Casi se saborea: un ser que es, siempre es otro ser. El moribundo. Pero sigamos chequeando mamancona.

Mi mal es ir a tientas, ciego, sin lazarillo. Mi pena, percibir acertadamente, y el peor de mis males, eludir las consecuencias... parece decir el filosordo que queriéndolo todo saber, nada quiere saber del espasmo que le pone en situación supina o prona. El orgasmo jamás ha sido un acontecimiento filosófico. En el pequeñísimo diccionario Larousse de la filosofía palabras tales como vulva falo coño tajo culo picha pilila furor uterino etc., no existen. No oscurante: la filosofía no es teneduría de libros. Bueno, es mi teoría. Pero deja que te enmiele la luna, mi amor. Ven conmigo soñadora, y te mostraré el origen del borboteo del amor y los poemas. Ya estoy que (me) corro. You really got me, girl

Escondido el habrasevisto cinismo tras bragas camina hacia poniente. Escuchad. El arte de la vergüenza virginal que las mujeres ocultan con sus faldas. La frialdosaindiferencia, el rostro severo, el unosecree que ellas no saben de eso –lo cierto es que lo saben mejor que nosotros. Todo eso, digo, ¿merced de qué viene? Es menester creer que el cajón de su pecho les tiembla de espanto aullando de desconocimiento decausa, que el son de nuestras palabras hieren la purísima pureza de sus oídos –María llena eres de grasa— que ellas fruncen ceño buscando con sus centelleantes hoyuelos guerra, accediendo sólo por fuerza en demanda de lanza y espuela a nuestros importunos deseos. Parece que no; parece que de ese modo las almas despiertan del sueño y ociosidad en que tan larga tranquilidad el olvido y el silencio las había sumido. Esto no es otra cosa sino la prueba más contundente de lo siguiente: lo ilícito es ingrato, lo ilícito nos espolea. Los ojos de los amantes –cada uno lleva el deseo del otro en el reflejo de las miradas. La flavescente cabellera enredada en los brazos del jodencito: algo deberías hacer con esa boca mujer, pues mi sexo está seco en mi entrepierna. ¡Ay, azacada!: desgraciado es aquel del que sus goces tiene por delitos.

Lo que ocurre en la noche entre los amantes es oscuro reflejo partícipe de una oscuridad aun mayor, trasunto de turbulentas tempestades. Implacable sigue el afán terrenal, inextinguible el fuego, fuego. El amor sigue expansivo y caprichosamente entregado con total desprecio de todoloterreno al almenado arco de la nada. Nada más que un pensamiento se agita sobre la bóveda en la que se entregan los amamantes: fuera del tiempo zurea la tempestad. ¿Qué va ser de ti hombrezuelo en tálamo concebido y en yacija llorado? Animal afligido con rabo entre las patas es el hombre, pues después de cumplido aquello que el apetito quiso, el mayor gusto que puede venir es apartarse de donde le alcanzaron. Después de la cópula todo animal siente una dejadez y un relajamiento momentáneo de todas sus juerzas. En algunos insectos tal relajación es lo último. Furricoso y el sudor anda perlando frente, hombre que la fuerza de la polla novacontigo, esto es, que hacia fin caminas. Estas consideraciones demuestran que en el fondo la vida del individuo está tomada de la especie — todosmorimos;casinadieviverealmente—, y que toda fuerza vital no es más que un dospordossoncuatro de la corriente principal genésica. La conciencia viva de lo que acecha a la carne debería cansarnos tanto del amor como del odio. Oh, chufreteiro destino. Veamos.

¿De qué sitio proviene la fibrosa figura esbelta rellenando espectacular canesú? De la misma parte de nuestras delicias, esto es, de nuestros excrementos. Relación extraña entre el Príncipe Pipí y la Reina Semeinal. Pipa llena, corazón recoqueto. Voluptuosidad suprema en besorelamido. Uno, el beso: en sedosa figura –ella se paseaba por los campos arrebatando los vientos y arrebolando y dejando intranquilos antílopes con su caminar. Dos, el lamido: en moñón alimento para cría de moscas. Puff, puff, puff. Un hombre y una mujer forman el espectáculo de los dioses juguete suyo. Don’t speak!.

El sexo (y la muerte) es el dueño legítimo del universo. Con él nos tropezamos omnipotente. Y como dueño absoluto, se mofa de los esjuerzos intentados para sacudir su dominio. El mundo y sus necesidades son todo ello el comentario y la paráfrasis del acto de generación igualmente degenerativo, y lo que nos hace dignos de burla es que, siendo negocio capital para todos, es conducido con el mayor misterio y aparente mente parece que nadie piensa en él. El propio acto mediante el cual se da origen al hombre se realiza en cuarto oscuro, pues si fuésemos sorprendidos experimentaríamos igual vergüenza que si nos hubieran cogido cometiendo un crimen. Y, sin embargo, la huvanidad existe a condición de perpetrar incesantemente un acto de esta índole. En síntesis, el sexo (y la muerte) es desde el comienzo un momento configurador de nuestro transcurso vital al estar ligado con la unidad abarcadora de la vida. Sin su existencia, sin su función inmanente la vida sería inimaginablemente otra.

El círculo se ha cerrado; la vida vuelve a empezar. ¿He de morir?: gime el labio al repetirlo, duda el alma al pensarlo, tiembla el cuerpo al decirlo, se pega la voz a la garganta. Sexo: no hay camino que no dé en tu mano. Vida: ¿es verdad lo que ves?

¿Quién lo diría? El amor es asunto de imbéciles e incluso de insensibles. Trátese de distinguir el rostro de uno arrebatao’ por dedodo, dedadada amor del de un idiota. Imposible. Eso de estar enamorados casi siempre es una pura canitaalaire, si es que intuyéndonos por introspección nos descubrirnos depravados en esencia. Para no perder la fe en nosotros (como reproductores) y en los demás (como reproductores), la naturaleza nos ha hecho opacos a nosotros mismos precisamente allí donde más nos importa. ¿Qué es el mundo y qué tipo de gobierno tiene? Una ceguera; un simple y llano carácter ilusorio. ¿Qué sería entonces un ver claramente? Dos posibilidades. La única manera de escapar al yugo de la especie es una «malversación de fondos»: perversión. De este modo: ... y en lascivo vaivén de caderas flotantes, aquel ser del que de la costilla se sacó cuanto al género huvano en suspiros se permite, en uno y otro lado del cuartucho, un pufff qué loca salido de mi boca, forzó a los vecinos a quincalleros aguacates, llamar, pues en este paísdecabeza lo primero es la yousticia. ¿Otra? bien:... batiendo mantecas remangó su falda y al recoñocido mono le dio su parte. Del ojo airoso propulsó hombrecillos con estrepitosa derrama. Mucho sollozaron cual gamberro pasando lengua. La ventana ululó. Recostada en alfeizar la negra tormenta susurró: ¡habrase visto cosa semejante! Gózala, gózala

La segunda, la de los reidores: aquellos que tienen en las verrugas de su frente este lema: hasta que no perdí la esperanza no supe lo que era la felicidad. Un renacimiento por el amor. La dialéctica de la especie cede el lugar a la vida, y la conciencia elabora algo completamente distinto, algo que no se desgasta ni se oxida nunca, algo a lo que no le salen cascajos: un «te quiero, te quiero» Quizá, entonces, suene un «Si nos dejan» que relaje nuestros oídos. Oh sí, saca tu guitarra de besos y requiebros que yo te acompaño con el pum pum de mí pecho ahejorrado por tu mano enguantada. ¿Estás dispuesta a compartir mi suerte, cualquiera que sea? ¿Te hallas pronta a seguirme donde yo vaya?... etc. ¿Queréis otra educanción? Ritmo enloquecido de querubines alumbrando camino Apple íneo:

There’s nothing you cant do that can’t be done. Nothing you can sing that can’t be sung. Nothing you can say, but you can learn how to play the game, it’s easy …etc. Ding, dong, ding, dong, son las cosas del amor

Ya para llegar al Finn thisistheend de este escrito péptico pelético pelempenpéptico, lanudo peludo pelempen pudo, digodigo lo siguiente dos puntos así, toda carne despierta sed, epulónica costumbre desde la raja a la mortaja hasta que la muerte nosepare.

 

Hebicho

 

Dado en Repúbica cafetera.

Pogotá en lontananza

Babalú conmigo anda

 

Este es un adiós.

 

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