La acción en Hannah Arendt*
Indhira Camelo Sierra
Maestría en Filosofía
Pontificia Universidad Javeriana
Bogotá D.C.
 
 

Contenido

1. Introducción

2. Diferencia entre labor y trabajo

3. La acción

4. ¿Cuál es la diferencia entre poder y fuerza?

5. Conocer y hacer

6. El poder del perdón

Bibliografía

comentarios

 

La condición política del hombre, es la capacidad de consensual por medio de la palabra y la acción.

1. Introducción

En la capital de Prusia Oriental, Königsberg, (ciudad natal de Kant), nace una mujer de sangre judía, quien posteriormente mostraría interés por la filosofía, pero esto no significa que se le denomine como filósofa pues en uno de los apartes de la Introducción, de su obra titulada: "La Condición Humana", Hannah Arendt, afirma: " no me siento filósofa de ninguna manera y tampoco creo que haya sido recibida en el círculo de los filósofos." Es así que, frente a esta postura es difícil encasillarla en alguna escuela filosófica, por lo tanto la denominaré pensadora.

Además de ser pensadora, haré énfasis en su origen judío y resalto el término origen como nacimiento, el cual es el motivo que me inspiró para el presente artículo y cuyo desarrollo tratare más adelante.

Esta pensadora nace y crece en Alemania hasta la II Guerra Mundial, el vivir en Alemania hace que viva dentro de una sociedad antisemita. Este vivir "con", y subrayo la preposición "con" por su importancia dentro de lo que significa en la acción. Con los alemanes permite que dicha pensadora se inquiete y reflexione acerca de su condición judía, su condición humana, hasta el punto de manifestarlo a su maestro filósofo y amigo paterno, Karl Jaspers: "Mi madre siempre me inculca -uno debe defenderse por uno mismo- queriéndome decir que la judeidad hace parte de mí, sólo en mí está el asimilarla con grandeza y sentirme orgullosa de ella". (ARANGO, 1990. Bogotá, P.8.) Rechazar la identidad con que se nace, la que el nacimiento imprime, es rechazar la posibilidad de una existencia digna. Ese "defenderse" significa aprender a vivir consigo mismo para así poder vivir con el otro, con la alteridad, o sea, ver al otro como referencia: "Yo estoy en el otro". En palabras de Hannah Arendt: "... Cuando jugaba con los niños yo tenía aspecto judío...Esto es que yo aparecía un poco diferente al resto; pero esto nunca me hizo sentir inferior...Mi madre siempre me insistía en que yo no debo humillarme de mi misma." (ARANGO, 1990. Bogotá, P.7.) Es así como lo mejor es no aislarse; ahí esta el quid del asunto.

Pero antes de tratar el tema, el de la acción, hay que decir que existen dos actividades humanas que la anteceden: la Labor y el Trabajo.

2. Diferencia entre labor y trabajo

La Labor, tal como la define Hannah Arendt: "es una actividad que corresponde a los procesos biológicos del cuerpo."(ARENDT, Barcelona. 1993. P. 21.) Por medio de dicha labor, los hombres producen lo vitalmente necesario que debe alimentar el proceso de la vida, del cuerpo humano, tal como es el comer, el beber, el respirar, el vestirse, el dormir, entre otros. Y dado que este proceso vital, a pesar de conducirnos en un progreso rectilíneo de declive, lo que significa nacer, crecer, reproducir y morir, es en sí mismo circular. Esto implica que la propia actividad de la labor debe seguir el ciclo de la vida, el movimiento circular de nuestras funciones corporales, es decir que la actividad de la labor no conduce nunca a un fin, mientras dure la vida es indefinidamente repetitiva. A diferencia del trabajo, actividad que corresponde a lo no natural de la exigencia del hombre, proporcionando un artificial mundo de cosas, cosas que perduran. Por supuesto, la durabilidad del mundo de las cosas no es absoluta, o sea, no consumimos las cosas, como dice Locke, "por la necesidad de subsistir", que es lo que ocurre en la labor. En el trabajo, las cosas las usamos, como el caso de un par de zapatos, los cuales no se estropean si no los llevo puestos, son objetos y, por consiguiente, poseen por sí mismos cierta independencia objetiva con relación al sujeto, pues usados o sin usar permanecerán en el tiempo a menos que sean destruidos accidentalmente. Es así como "aquel par de zapatos, por ser un bien de uso, posee dos características: durabilidad y objetividad, resultados del proceso de fabricación," (ARENDT, Barcelona. 1993. P. 53.) donde el hombre, el fabricante, el artífice de su propio mundo es dueño y señor, no sólo porque se ha impuesto como el amo de toda la naturaleza al violentarla, al matar el animal y así obtener de éste su piel para fabricar el par de zapatos, sino porque es dueño de sí mismo y de sus actos. La labor es diferente porque en ella el sujeto permanece atado a sus necesidades vitales. Volviendo al caso del Trabajo, esta violencia emplea medios para obtener el producto final, como se diría en el argot popular, "el fin justifica los medios", más aún los produce y organiza.

Es así como el fin justifica la violencia ejercida sobre la naturaleza para obtener el material, tal como el cuero justifica que matemos el animal y los zapatos justifica la destrucción del cuero. Es una cadena de medio- fin que no se agota con el producto final pues esos zapatos no son fin en sí mismos, al menos no mientras sean objeto de uso, pues se actualizan cada vez que son usados.

Otro tipo de trabajo, independiente de "hacer zapatos", es la obra de arte, un producto del trabajo, llámese escribir una poesía, pintar una imagen, componer una pieza de música. Es hacer del pensamiento una realidad, y para producir dichos objetos del pensamiento, se requiere de un instrumento, el mismo que hizo los zapatos, "las manos".

Es así como, el hombre al trabajar, fabrica primordialmente con sus manos los objetos de uso, claro está, que además de éstas, requiere de otros instrumentos, como las máquinas, pero siempre necesita de las manos como la labor necesita del cuerpo.

3. La acción

Ahora bien, siendo la labor la actividad que consiste en hacer posible la vida, surge en el hombre la acción como respuesta al hecho de haber nacido, es la única actividad que se da entre hombres sin la mediación de cosas, correspondiendo así a la condición humana de la pluralidad, es decir, vivir como ser distinto y único entre iguales. Por lo tanto, todos somos lo mismo, humanos, dicha humanidad, la cual se construye a partir del hombre individual, es lo que nos hace distintos entre nosotros porque cada hombre es único y esto lo muestra con hechos y palabras, dentro de la esfera política, al compartir palabras y actos manteniendo la singularidad dentro de la pluralidad, esa es la clave. Sólo cuando el hombre se comprende como unidad, y como tal comprende que todos sus sentimientos, intenciones, acciones y negaciones están reflejadas en la realidad que lo rodea, a partir de ella logra saber que del modo en que viva y asuma esa relación consigo mismo y con la realidad estará capacitado para desarrollar una vida política. Es así como el hombre es un ser político y como tal es un ser comprometido, un ser que participa entre iguales en la esfera política, donde el hombre persuade a través de la palabra, y no como ocurre cuando se está al margen de la esfera política, como en el caso de la familia, en la cual se da una relación vertical y desigual porque el señor gobierna con poderes despóticos y; de la misma manera, el esposo a la esposa. En la esfera doméstica los hombres viven juntos para satisfacer sus necesidades vitales, el hombre proporciona el alimento y la mujer da a luz. Por lo tanto, los integrantes de la esfera familiar están sujetos a la necesidad, esta necesidad hace que surja la violencia, esa violencia es la negación de lo político, en virtud del sometimiento de la esposa por el esposo y del amo sobre el esclavo. Debido a lo anterior, el hombre, el jefe de hogar, pasa de la necesidad en la esfera privada a la de la esfera política, donde se es libre, libre de la desigualdad presente en la esfera familiar, pues se trata de un espacio en el que no existen gobernantes ni gobernados absolutos, sino que todos pueden consensual. Por lo tanto, la libertad es la capacidad propia del ser político.

Entonces, de acuerdo con el planteamiento anterior, ¿Qué papel cumple el individuo dentro de dicha esfera política? El individuo se descubre a sí mismo, se revela por el discurso y la acción, pasando a primer plano sólo cuando las personas están con otras, ni a favor ni en contra, es decir, en pura inmediatez humana, pero si se pierde dicha inmediatez la acción pierde su específico carácter y pasa a ser una forma más de realización entre otras. Es así como la acción sin una identidad, sin un nombre, es frágil, pero si se une el quién adquiere significado.

Ese discurso y esa acción son los modos en que los seres humanos se presentan unos a otros como hombres formando en la esfera política, en el espacio de la polis, la trama de las relaciones humanas que existen donde quiera que los hombres vivan juntos.

Debido a esta trama, la acción produce historias con o sin intención, de manera natural, así como la fabricación produce cosas tangibles; se trata de historias que son el resultado de la acción y del discurso, y las cuales revelan un agente, pero éste no es autor, ni productor. Alguien la comenzó y es su protagonista en el doble sentido de la palabra, o sea, su actor y paciente. Es así como la cultura griega es teatro, pero no como espectáculo sino como el espacio de aparición en el cual se da la posibilidad de que todos se estén mirando, todos se miran la existencia del otro, una existencia que no se da por respirar sino por ser un hombre ético y el hombre ético en Grecia es la representación, la puesta en escena de lo que la vida es. En el mundo moderno, caso concreto, Colombia, la historia que cada uno vive carece de un hombre ético. El término "ético" viene siendo lo específicamente humano, es decir, en los actos humanos que el hombre ejecuta según los principios especificativos de inteligencia y voluntad, esta inteligencia y voluntad implican la libertad, es decir, los actos humanos vienen a ser prácticamente lo mismo que actos libres, a diferencia de los actos del hombre que no están regidos por la inteligencia y la voluntad como es el caso de cerrar los ojos o el latido del corazón. En el conflicto armado colombiano no hay un hombre ético semejante, pues lo que se vive es la violación de la existencia y no la posibilidad de que todos se estén mirando la existencia del otro, ocurre más bien la violación de un estar frente a, la violación de un estar con. El concepto de "existencia" ha sido considerado como acción desde los griegos.

Ahora bien, una vida sin acción ni discurso, está literalmente muerta para el mundo.(ARENDT, Barcelona. 1993. P. 202.)Una vida donde la palabra y el acto se han separado, donde las palabras son clichés (frases hechas), pues el discurso se ha acabado y los hechos son brutales, en una vida así el poder carece de realidad; pues lo que primero socava y luego mata a las sociedades políticas es la pérdida de poder; éste no puede almacenarse ni mantenerse en reserva para hacer frente a emergencias, como los instrumentos de la violencia, sino que existe cuando hay consenso entre hombres libres e iguales, cuando el pueblo actúa concertadamente, es el poder del pueblo el que mantiene la existencia de la esfera política.

4. ¿Cuál es la diferencia entre poder y fuerza?

Mientras que la fuerza se da en el individuo es fuerza vital, el poder surge en la pluralidad entre los hombres, cuando actúan juntos, y desaparece cuando se dispersan. (ARENDT, Barcelona. 1993. P. 223.) Esto no implica que el poder se dé por el número de hombres que actúan juntos o que a mayor número mayor poder, sino por la calidad, por la vitalidad; es así como el poder no es cuantificable, sino cualificable, como en el caso de un grupo pequeño de hombres bien organizado, el cual puede gobernar a grandes y populosos imperios, pues donde no hay una estructura vertical no hay gobernados ni gobernantes. Una monarquía donde cada individuo es soberano dentro del consenso asume el papel del monarca entre los súbditos, pero a la vez hace el papel de un súbdito; claro está que existe un problema en la gobernabilidad, el destierro de los ciudadanos de la esfera política y la insistencia para que se ocupen de sus asuntos privados, ya que sólo el gobernante debe atender los asuntos públicos, o sea que los ciudadanos no tendrán participación en los asuntos comunes de la polis. Esto supone escapar de la acción espontánea y asumir una cierta clase de conducta mediante la imposición de normas por parte del gobierno, generándose así una relación vertical, donde los hombres sólo pueden vivir juntos, legal y políticamente, cuando algunos tienen el derecho a mandar y los demás se ven obligados a obedecer, tal como ocurre en la familia. La relación vertical no obstante, ha desempeñado su papel más decisivo en la organización de los asuntos públicos, los cuales están relacionados con la política y en donde el papel del "soberano" es el de gobernar sobre quienes son capaces de cumplir órdenes; de manera tal que el ser político como tal se elimina y pasa a ser el que obedece órdenes. Saber qué hacer y hacerlo se ha escindido en dos actividades diferentes.

5. Conocer y Hacer

Platón vigoriza la sustitución del gobierno por acción, mediante una interpretación más razonable, en términos de hacer a través de obtener la idea de las experiencias en la esfera de la fabricación, ahí observa que la división entre conocer y hacer es extraña, puesto que en la vida contemplativa no era la acción, sino el trabajo la más alta actividad, siendo la política desarrollada de la misma manera que la actividad del artesano, como un trabajo.

Teniendo en el horizonte la filosofía platónica, "el mundo de las ideas", las ideas se presumen obtenidas de las experiencias en la esfera de la fabricación, donde se capta la imagen o aspecto del producto que se va a hacer, luego se organizan los medios y se comienza la ejecución. Todo ello se da en la república; allí se transforman las ideas en normas de conducta.

Dicha transformación es necesaria para aplicar la doctrina de las ideas a la política, a un propósito político, el de eliminar el carácter de fragilidad del poder; pues como la política se da en la pluralidad corre riesgos, está amenazada; es así como el filósofo –rey quien desea gobernar los asuntos humanos, debe volver a la oscura caverna para vivir de nuevo con sus semejantes y no quedarse fuera, solo, bajo el firmamento de las ideas. Al interior de la caverna el filósofo necesita de las ideas, como normas, para que le guíen y así poder clasificar la variedad de actos y palabras humanas.

De acuerdo con lo anterior, el filósofo-rey aplica las ideas, hace su ciudad, como el artesano lo hace con sus normas. Esto implica, según Platón y Aristóteles, que los asuntos políticos se manejan a la manera de la fabricación.

Es así como, el tratar los asuntos humanos, como productos planeados de la fabricación humana, se ha canalizado la capacidad humana a través de los nuevos y espontáneos procesos encaminados hacia la acción del hombre en la naturaleza, como el caso de la exploración de las leyes naturales y la fabricación de objetos, a partir del material que brinda la naturaleza. Un ejemplo de esto es el par de zapatos.

Dichas ciencias naturales se han convertido exclusivamente en ciencias de proceso, pues para el hombre no es suficiente observar registros y contemplar lo que la naturaleza produce, sino que él provoca procesos naturales a través de "la habilidad para comenzar" nuevos procesos sin precedente como el caso de la clonación, cuyo resultado aún se esta investigando.

Lo anterior, hace que surja el siguiente interrogante: ¿ A qué se llama comienzo?

El lapso de la vida del hombre en su carrera hacia la muerte llevaría a todo lo humano a la destrucción si no fuera por la facultad de interrumpirlo y comenzar algo nuevo, facultad que va de la mano de la acción, a manera de recordatorio. Hay que recordar continuamente que los hombres, aunque han de morir, no han nacido para tal fin, sino para comenzar, para renovar el mundo.

Es así como la fuerza del proceso de la acción nunca se agota, por el contrario, crece y se multiplica, a diferencia de la fuerza del proceso del trabajo la cual queda agotada por el producto final, aunque su huella perdure.

El poder surge entre los hombres cuando actúan juntos y desaparece cuando se dispersan, eso que los mantiene juntos es la fuerza de la mutua promesa. Esta facultad de prometer es la única alternativa a un dominio que confía en ser dueño de uno mismo y así gobernar a los demás; corresponde exactamente a la existencia de una libertad que se concedió bajo la existencia de no soberanía. Ningún hombre es soberano estando solo, pues un solo hombre no habita la tierra, sino que los hombres obedecen a un consenso; el cual representa el sentimiento de todos, el sentimiento de la polis, y es así como el hombre es un ser total, un ser consciente de su vida exterior como ser social, como ser con identidad, sometido al transcurrir del tiempo, a la preservación de la especie y al mismo tiempo consciente de su vida interior, de sus pensamientos y sentimientos, pero principalmente de su origen. Así lo relevante en la acción es el compromiso que la persona hace de vivir siempre de acuerdo consigo misma, a partir de su natalidad. Pero, ¿Qué significa la categoría "natalidad", en la acción? Significa poder de iniciativa, es ser original, ser nuevo en la medida que renueva el mundo.

6.El poder del perdón

El perdón es una acción que busca un recomenzar, donde no se olvida que hay heridas, huellas pero aún así no hay venganza, es una acción que hace posible el renacimiento del sentido de la comunidad, en el interior de los individuos, de los grupos. Es la vuelta hacia el propio interior para descubrir la relación profunda que me une al otro y el impulso para que reconozca en sí mismo el valor de su propia humanidad, busca hacer que el otro se libere de ser dominado por los actos del pasado y asuma lo incierto e inseguro del futuro mediante las promesas, cuyo carácter de obligatoriedad hace que se mantengan las identidades sin ser condenados a vagar solitarias y atrapadas en contradicciones y equívocos. Para tal situación la única salida es estar con los demás en presencia del otro, quien confirma dicha identidad entre el que promete y el que cumple y sólo se logra esto en la esfera pública.

Es así como las dos facultades, el perdonar y el cumplir la promesa, dependen del vivir como ser distinto y único entre iguales, o sea en la pluralidad de la presencia y la actuación de los otros, ya que el individuo solo y aislado carece de realidad, pues nadie puede perdonarse ni prometerse a sí mismo, ello supone la experiencia con los demás. En la esfera política, de la manera como uno se gobierna, como uno reina, como cada uno es gobernante y gobernado dentro de la polis- así gobernará a los demás. Por lo tanto, el grado y los modos de ser perdonado y prometido determina las formas como uno puede perdonarse o mantener las promesas que sólo le incumben a uno mismo.

Ahora bien, se perdona porque se ha pecado y este hecho hace parte de la cotidianidad, del diario vivir, el cual se radica en la trama de las relaciones humanas, las cuales necesitan del perdón, del acto de la reconciliación, para que la vida continúe. Se trata de una cadena de pecar y perdonar, y donde la acción es la fuerza vital del perdón. El surgimiento de esta cadena de pecar y perdonar, significa que el perdón no es de nuevo la misma acción sino que actúa de forma diferente e inesperada, no está condicionado por el acto que la provocó. En este sentido podemos decir que es más libre quien perdona que quien es perdonado. Este perdón y la relación que establece siempre son un asunto personal en lo que lo hecho se perdona por amor a quién lo hizo.

Es así como ese perdón se abre hacia una significación futura, hacia un acto de creación por el que se reconstituye el sentido originario sobre la destrucción causada por el mal. No se trata de ignorar el pasado o de restituirlo, sino de darle oportunidad a un camino nuevo, a inéditas acciones por donde pueda fluir el espíritu originario.

Por lo tanto, el quién revelado en la acción y en el discurso sigue siendo el mismo sujeto del perdón, y ésta es la razón más profunda de por qué nadie puede perdonarse a sí mismo, pues dependemos de la relación con los otros. Cabe aquí señalar que de vivir encerrados en nosotros mismos nunca podríamos perdonarnos, pues la capacidad permanente de rectificar el camino hacia la realización de toda persona y de buscar el reencuentro y la reconciliación con la verdad de la realidad humana, negada o pretendida en muchos hombres, es el perdón. (ARANGO, Universitas Philosophica. Volumen 14. Junio de 1990. Bogotá, .P. 19.)


* Única actividad que se da entre hombres sin la mediación de cosas o materia, corresponde a la condición humana de la pluralidad, al hecho de que los hombres, no el hombre, vivan en la tierra y habiten en el mundo. En: ARENDT, Hannah. La condición humana. Paidós. Barcelona. 1993. P. 22 y 23.

 

Bibliografía
* ARANGO, Marta Olga. Acción política y condición humana según Hannah Arendt. En: Universitas Philosophica. Volumen 14.Junio de 1990. Bogotá, D.C.

* ARANGO, Marta Olga. La condición humana en la acción Política según Hannah Arendt. En: La Tesis de Maestría en filosofía. Junio de 1990. Bogotá, D.C.

* ARENDT, Hannah. De la historia a la acción. Paidós. Barcelona. 1996.

* ARENDT, Hannah. La condición humana. Paidós. Barcelona.1993.

 


 

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