Institucional
Reconocimiento
Agosto 31, 2026

Celebrar el Servicio: 20 años de la Convocatoria San Francisco Javier

Por: Daniel Eduardo García Suárez,
Jefe de la Oficina para el Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria- Rectoría 

La convocatoria lleva el conocimiento hasta los rincones más alejados del país con el propósito de atender las necesidades de las comunidades más vulnerables y desfavorecidas.  

Dicen los historiadores que Francisco Javier, además de cofundador de la Compañía de Jesús, también es recordado por su inagotable espíritu misionero que lo llevó a ir más allá de las fronteras. En su honor, hace poco más de 400 años, fue fundada la universidad que lleva su nombre, la “Javeriana”, y hace dos décadas también nació la iniciativa de responsabilidad social insignia de esta Alma Mater: la convocatoria de proyectos de la función sustantiva del servicio San Francisco Javier. 

Ese espíritu misionero y visionario pasó del fundador a la “Javeriana” y a la misma Convocatoria, ya que desde 2006 profesores, estudiantes, egresados y personal administrativo de esta comunidad educativa se han empeñado en llevar el conocimiento, que brota de la investigación y circula en la docencia, hasta los rincones más alejados del país con el propósito de atender las necesidades de las comunidades más vulnerables y desfavorecidas.  

Evento conmemorativo por los 20 años de la Convocatoria San Francisco Javier 


Así, a través de 141 proyectos de servicio, con la participación de todas las facultades de la Universidad, se han logrado beneficiar de forma directa 35.865 personas y otras 171.084 indirectamente con variados ejes temáticos y modos de intervención, dejando ver la creatividad de los docentes. Entre otros, han surgido proyectos de fortalecimiento de capacidades comunitarias y locales,  equipamiento básico e infraestructura, gestión comunitaria de recursos como el agua o los residuos, recuperación de la memoria y la identidad cultural, acompañamiento a víctimas del conflicto armado, emprendimientos comunitarios, trabajo con jóvenes, estrategias de nutrición y cuidado de la salud, conservación y recuperación medioambiental, huertas urbanas, muralismo, museología social y mitigación de los efectos del cambio climático.  

Cada uno de estos proyectos han sido desarrollados por más de 200 personas, la mayoría de ellas profesores e investigadores, que han tomado la iniciativa de formularlos y llevarlos a cabo en más de 20 departamentos, entre ellos: Guajira, Cesar, Magdalena, Atlántico, Bolívar, Córdoba, Chocó, Norte de Santander, Santander, Boyacá, Tolima, Huila, Cundinamarca, Meta, Guaviare, Vichada, Caquetá, Putumayo, Nariño, Amazonas, Valle del Cauca y la ciudad de Bogotá.  

En la ceremonia de aniversario se reconoció a las personas que han hecho parte de la Convocatoria San Francisco Javier 


A los profesores e investigadores los han estado acompañando diversos equipos técnicos, como la Oficina para el Fomento de la Responsabilidad Social Universitaria, la Dirección Jurídica, la Secretaría General, las facultades y las vicerrectorías Administrativa y de Investigación. 

 

La convocatoria San Francisco Javier en relación con las Preferencias Apostólicas Universales 

De acuerdo con el llamado del General de la Compañía de Jesús, padre Arturo Sosa, SJ, que invitó en 2018 a los jesuitas en el mundo entero a trabajar en las Preferencias Apostólicas Universales como signo de esperanza en un mundo devastado por la guerra, la desigualdad, los excesos frente al medio ambiente, el extractivismo y el paradigma tecnocrático, tan criticado en su momento por el papa Francisco, dos de dichas Preferencias, tienen estrecha relación con los proyectos desarrollados en el marco de la Convocatoria San Francisco Javier: caminar junto a los pobres y descartados del mundo y el cuidado de la casa común.  

Efectivamente, el grito de los pobres y el grito de la tierra se entrelazan para clamar por una justicia socioambiental, que incluya a todas aquellas poblaciones y grupos humanos en las periferias geográficas y culturales, así como a los demás seres de la naturaleza que comparten la existencia en nuestra casa común. Estos llamados interpelan a toda la sociedad, y, por supuesto, han encontrado eco en la Pontificia Universidad Javeriana desde hace mucho tiempo. 

 

 A través de 141 proyectos de servicio, con la participación de todas las facultades de la Universidad, se han logrado beneficiar de forma directa 35.865 personas y otras 171.084 indirectamente 

 

Servicio social que trasciende generaciones 

En esta efeméride, con motivo de los 20 años de la Convocatoria San Francisco Javier, vale la pena hacer memoria de quienes han dado los pasos que han dejado una huella imborrable en la comunidad educativa y en muchos lugares de nuestra geografía aferrados al deseo de servir y a la convicción profunda que conlleva el compromiso social. En primer lugar, está el rector que en 2006 tuvo el liderazgo oportuno para encausar los anhelos universitarios de contribuir a la sociedad desde la academia mediante proyectos de naturaleza social: el padre Gerardo Remolina Vargas, SJ. Este jesuita, que se convirtió en un referente indiscutido para la Provincia Colombiana, estableció los fundamentos conceptuales para entender la responsabilidad social universitaria, y así, dar inicio a la Convocatoria.   

Continuando esta iniciativa, los padres rectores Joaquín Emilio Sánchez García, SJ, y Jorge Humberto Peláez Piedrahíta, SJ, no solo fortalecieron cada uno a su modo la Convocatoria, sino que mantuvieron el norte de esta propuesta y garantizaron su viabilidad económica e institucional.  

La Convocatoria ha permitido que se articulen otras experiencias académicas, como asignaturas de aprendizaje servicio, programas sociales, consultorios, proyectos de investigación con apropiación social del conocimiento, apuestas territoriales como el Programa Amazónico Javeriano, los Proyectos de Planeación Universitaria PPU, las prácticas sociales con Obras de la Compañía de Jesús, el voluntariado, cursos de Educación Continua y alianzas interinstitucionales. Igualmente, junto con los recursos económicos asignados a los proyectos de la Convocatoria, la Universidad ha hecho donaciones en especie, como equipos de cómputo, paneles solares, mobiliario y muchos otros elementos. 

San Ignacio de Loyola decía algo muy importante en sus célebres Ejercicios Espirituales: “El amor se ha de poner más en las obras que en las palabras”. Lo que muestra el camino recorrido en estas dos décadas de la Convocatoria es que la Universidad ha traducido de forma innovadora este mensaje a su propio lenguaje y forma académica de hacer las cosas, es decir, a través de proyectos que, así como sucede con la investigación, tienen un presupuesto establecido para ser ejecutado en lo social, unos objetivos planteados, unas metodologías particulares y un alto nivel de pertinencia e impacto. De esta manera, profesores, estudiantes, egresados y voluntarios siguen sembrando las semillas de un futuro esperanzador y el padre Gerardo Remolina, SJ, quien falleció el año pasado, no se ha ido del todo, pues su esfuerzo da frutos aún.