Editorial: Horizontes de la cultura y etica del cuidado - Hoy en la Javeriana
Horizontes de la cultura y ética del cuidado
Luis Fernando Múnera Congote, SJ.
Rector Pontificia Universidad Javeriana
Hoy en la Javeriana es un espacio natural de encuentro para que, como comunidad universitaria, avancemos en la comprensión y apropiación de la planeación institucional 2025-2030, su propósito superior y las cuatro megas que nos impulsan y congregan en este periodo de nuestra historia*.
En el Editorial de julio, los invito a explorar el sentido profundo de la mega “Cultura y ética del cuidado”**, reconocer los elementos que la componen, detenernos en los conceptos que le dan fuerza y proyectarla a partir de sus fundamentos y relaciones.
Qué cuidamos y cómo lo cuidamos en nuestra Universidad son preguntas que se abren cuando las acciones movilizadoras de esta mega nos comprometen a consolidar, fortalecer y promover rasgos esenciales de una manera de comprender la misión universitaria: humanismo ignaciano, identidad javeriana, relaciones solidarias, esperanzadoras y responsables.
La mega nos recuerda que el cuidado integral —físico, mental, emocional, espiritual y social— es un pilar esencial para la proyección de nuestra Misión. Nos convoca a cultivar un entorno universitario en el que la corresponsabilidad, el acompañamiento, la inclusión, la ciudadanía y la participación se vivan cotidianamente, inspirados en la espiritualidad ignaciana y en el compromiso con el bien común.
Conceptos como el cuidado corren el riesgo de desgastarse cuando se repiten sin suficiente hondura o se reducen a una expresión general de buena voluntad. En nuestra Universidad, el cuidado tiene un arraigo en el ser y el actuar de la tradición educativa jesuita. No se limita al bienestar ni a la atención de situaciones particulares: nos lleva a interrogar la manera como enseñamos, investigamos, acompañamos, gestionamos, comunicamos, tomamos decisiones y nos vinculamos con la sociedad. En un momento como el que vivimos, ese ejercicio implica afinar la lectura de un contexto que presenta signos de debilitamiento de los vínculos comunitarios, desconfianza institucional, múltiples fragmentaciones, aceleración del desarrollo tecnológico con impactos en la vida laboral y académica, sobreinformación e importantes transformaciones en el aprendizaje y los procesos formativos.
Bajo esta perspectiva, es indispensable situar a la persona, con todas las dimensiones de su humanidad, en el centro, orientar el conocimiento hacia el bien común y construir vínculos capaces de sostener el vigor de la comunidad universitaria para atender los desafíos que emergen de un entorno cambiante y así servir más y mejor a la sociedad.
Una universidad que cuida no renuncia al rigor y a la excelencia, pero los acompaña de sentido humano y de las condiciones necesarias para que cada persona pueda desplegar sus capacidades y responsabilidades.
Entendemos que cuidar a la persona no significa protegerla de las exigencias propias del mundo académico, la gestión institucional y la vida en sociedad. Una universidad que cuida no renuncia al rigor y a la excelencia, pero los acompaña de sentido humano y de las condiciones necesarias para que cada persona pueda desplegar sus capacidades y responsabilidades. Nuestra misión nos demanda entornos formativos y de trabajo exigentes y profundamente humanos. No desconocemos las tensiones que en este sentido debemos asumir en una época de múltiples fragilidades, desafíos en la salud mental y mediaciones tecnológicas con gran impacto en la convivencia, el aprendizaje, la comunicación, las emociones y el ámbito laboral.
En la Javeriana, el cuidado se extiende al conocimiento, la ciencia, la investigación, la creación intelectual y cultural. La labor que desarrollamos en estos ámbitos es central, pero exige hoy una conciencia más explícita de sus implicaciones. Cuidarlos supone velar por su calidad, integridad y pertinencia, así como examinar sus usos, impactos y formas de comunicación. Requieren libertad, método, rigor y apertura al debate, y, fundamentalmente, responsabilidad ética.
La cultura y ética del cuidado nos permite comprender que las decisiones universitarias producen efectos. En un currículo, un proyecto, un proceso, una política, una evaluación, una directriz, un protocolo, una publicación en redes sociales, el cuidado se traduce en criterios de discernimiento institucional y personal. De ahí que en la toma de decisiones sea necesario hacernos preguntas como estas: ¿están convocadas las voces pertinentes en cada conversación?, ¿a quién y cómo se afecta?, ¿qué daño debe prevenirse?, ¿contribuyen las decisiones a fortalecer la confianza y el sentido de pertenencia?, ¿se fundamentan en información rigurosa y confiable?, ¿priman los principios de justicia, bien común y cuidado de la dignidad humana?
La propia naturaleza universitaria se nutre de las diferencias de pensamiento, generaciones, disciplinas, enfoques epistemológicos, sensibilidades y maneras de comprender el mundo. Lo que la ética del cuidado propicia en una comunidad como la nuestra no es la ausencia de conflictos, desacuerdos o tensiones, sino la capacidad de tramitarlos y transformarlos de forma adecuada. Cuidar la palabra, la comunicación y la calidad de las relaciones; en este sentido, resulta una práctica universitaria ineludible, que se acompaña del desarrollo intencional de la empatía, la responsabilidad social y la ciudadanía, así como del fortalecimiento de las capacidades para el diálogo, la negociación, la opción por la no violencia y la mediación reconciliadora.
Recordemos que el cuidado comienza en lo más íntimo: en escuchar, en mirar al otro con atención, en reconocer su singularidad, en asegurar atmósferas de mutua comprensión. Nuestra Universidad se construye en esa interacción delicada y poderosa, y en la certeza de que al cuidar unos de otros también cuidamos de algo mucho más grande: la posibilidad de un futuro compartido. En esto, la pedagogía de la cooperación, la conversación, la confianza y la solidaridad, es indispensable.
Con frecuencia se habla de la Universidad como si fuera una realidad externa a quienes la constituyen. Nuestra Javeriana es una comunidad organizada alrededor de una misión. Cuidarla significa asumir que su valor depende de la responsabilidad compartida. En este horizonte, el cuidado también se expresa en la pregunta por el país, por la justicia, por la democracia, por las desigualdades, por las exclusiones y por las formas de sufrimiento que reclaman nuestra presencia universitaria. Cuidar la relación con la sociedad significa salir al encuentro y construir con otros con la certeza que debemos hacerlo sosteniendo el sentido social, de rigor intelectual, ético y humanista de nuestro proyecto universitario.
El cuidado se extiende también a la casa común. Reconocer la interdependencia entre lo humano, lo social, lo económico, lo espiritual y lo ecológico exige formar una conciencia que piensa en el largo plazo, que comprende las consecuencias de los propios hábitos y que asume que las generaciones futuras son interlocutoras de nuestras decisiones presentes.
La mega “Cultura y ética del cuidado” tiene, por tanto, un alcance profundo. Su fuerza está en la capacidad de ser coherentes con su fundamento y de desplegarla en nuestro modo cotidiano de proceder. De ahí, también, que no pueda delegarse o corresponder exclusivamente a algunas áreas, cargos, funciones o responsabilidades. Ella cobra vida y se expresa en la docencia, en la investigación, en el servicio, en la gestión, en la comunicación, en los laboratorios, en las prácticas, en las plataformas digitales, en las decisiones, en los múltiples espacios y frentes que nos convocan como personas y como comunidad.
En este horizonte, “Cultura y ética del cuidado” dialoga estrechamente con “Ecosistema Javeriano de Conocimiento y Formación Integral”, “Universidad en salida para el mundo” y “Una casa para siempre” y debe contribuir decididamente a fortalecer nuestra identidad y a responder de manera ética, solidaria, fraterna y humanista a las realidades contemporáneas.
El cuidado, en esencia, es una bella experiencia de vínculo.
* Propósito superior: la fuerza que nos impulsa en el próximo quinquenio (agosto 2025); Megas que movilizan la transformación de realidades (febrero 2026); Ser ecosistema: conexiones y vínculos que nos proyectan (mayo 2026).
** Mega “Cultura y ética del cuidado”: “Consolidar una cultura y ética del cuidado que, inspirada en el humanismo ignaciano, fortalezca la identidad javeriana, y promueva relaciones solidarias, esperanzadoras y responsables entre todas las personas de la comunidad universitaria y con quienes acompañamos”. Contexto y fundamento: “La Universidad Javeriana reconoce que el cuidado integral —físico, mental, emocional, espiritual y social— es un pilar esencial para el bienestar de su comunidad y la proyección de su Misión. En un entorno cambiante que exige resiliencia y capacidad de adaptación, una cultura y ética del cuidado se convierte en un principio que fortalece la identidad institucional y permite responder de manera ética, solidaria y humanista a las realidades contemporáneas. Esta Mega busca consolidar un entorno universitario donde el acompañamiento, la inclusión, la ciudadanía y la participación se vivan cotidianamente, inspirados en la espiritualidad ignaciana y en el compromiso con el bien común”.











