Entrevista: Jose Vicente Arizmendi La academia fue una de las mejores decisiones - Hoy en la Javeriana
José Vicente Arizmendi: La academia fue una de las mejores decisiones de mi vida
Melissa De La Hoz
Periodista, Dirección de Comunicaciones
Tras 23 años de trayectoria en la Pontificia Universidad Javeriana, José Vicente Arizmendi Correa cerró en 2026 un ciclo marcado por la academia, la comunicación y la radio cultural.
Fue el primer director de la carrera de Comunicación en la seccional Cali, decano de la Facultad de Comunicación y Lenguaje en Bogotá y, durante los últimos 12 años, director de Javeriana Estéreo.
Hoy, mientras descubre el ritmo pausado de la jubilación, habla con gratitud sobre la Universidad, recuerda los retos de transformar la enseñanza de la comunicación y reflexiona sobre el papel de la radio en tiempos de redes sociales. En conversación con Hoy en la Javeriana, José Vicente hace un balance de su camino profesional y personal dentro de la Universidad.
¿Cómo fue su inicio en la Javeriana? ¿Cómo llegó a la Universidad?
Yo llegué a la Javeriana de Cali. Me llamaron a participar en la convocatoria para el primer director de la carrera de Comunicación que se iba a abrir en el año 2002.
Yo dirigía un noticiero de televisión, llevaba diez años en ese trabajo en Cali y fue un cambio drástico de vida. La vida en un noticiero era muy agitada; además, era una época muy difícil en Cali, con guerrilla, narcotráfico y paramilitares. También tenía unas mellizas de un año y eso influyó mucho en la decisión.
Entrar a la Javeriana fue una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida.
Luego llegó a Bogotá y fue decano de la Facultad de Comunicación y Lenguaje. ¿Qué buscó impregnar en los estudiantes?
Encontré un panorama un poco inclinado hacia lo teórico y lo muy académico. Me parecía que la parte práctica de la carrera estaba un poco perdida.
Ático estaba recién inaugurado y sentí que la carrera de Comunicación no lo estaba aprovechando a fondo. Yo venía del “hacer”, entonces buscaba que los estudiantes usaran cámaras, escribieran, tomaran fotos y produjeran contenidos en todos los campos: radio, audiovisual, periodismo.
Ese fue uno de los enfoques de mi llegada a la decanatura.
¿Qué cree que nunca debería perder un comunicador, pese a todos los cambios tecnológicos?
Un comunicador debe gastar suelas de zapatos. No puede creer que su trabajo es únicamente de escritorio.
El comunicador tiene que salir a la calle, hablar con la gente, conocer a su público. Eso nunca se debería perder.
“La emisora tiene una universidad”
¿Cómo fue el salto de la decanatura a dirigir Javeriana Estéreo?
Cuando terminé mi etapa como decano, la Universidad me ofreció dos opciones: un trabajo en la Vicerrectoría Académica o dirigir Javeriana Estéreo.
La emisora me pareció un reto formidable y, después de pensarlo y hablarlo con mi esposa, decidí asumirlo. También fue una muy buena decisión.
¿Qué diferencia a una emisora universitaria de una emisora comercial?
Una emisora universitaria puede darse el lujo de proponer temas y maneras de hacer las cosas diferentes, incluso experimentales.
Puede ensayar formatos, hablar de asuntos que no están circulando en el mundo comercial y programar géneros musicales que no suenan en otras emisoras.
¿Cuál fue el sello que quisiste dejar en Javeriana Estéreo?
A mí me gusta pensar, como decía un colega de Javeriana Cali, que no es que la Universidad tenga una emisora, sino que la emisora tiene una universidad.
La emisora debía reflejar la investigación, la creación y el análisis de la Javeriana, pero también ayudar a que la propia Universidad entendiera el valor enorme que tenía contar con una emisora cultural.
Cuando llegué, incluso dentro del campus había personas que no sabían que existía la emisora. Hoy siento que estudiantes, profesores y administrativos son mucho más conscientes de lo que significa tener este espacio.
Una radio para acompañar la vida
¿Cuál ha sido el aporte cultural de Javeriana Estéreo a Bogotá y al país?
En la radio hablada, la emisora ha hecho un esfuerzo muy honrado por comunicar el conocimiento de manera amable, atractiva y desacartonada.
Y en la radio musical, la emisora tiene una riqueza enorme: más de 160 mil canciones cuidadosamente curadas durante casi 50 años. Hay música en muchos idiomas y géneros que no circulan en otras emisoras: flamenco, fado, blues, ciertos tipos de jazz, música clásica y hasta canciones en lenguas indígenas.
¿Hubo algún programa que te marcara especialmente?
Bitácora. Cuando lo diseñamos pensé que se podía agotar muy rápido. Era un programa de lunes a jueves, una hora diaria y varias entrevistas por emisión sobre investigación, análisis y creación.
Pero el programa se consolidó. En diez años salieron más de 1.700 programas al aire y miles de entrevistas. Ahí confirmé que había muchísimo de qué hablar.
En tiempos de redes sociales, ¿qué valor sigue teniendo la radio?
La radio sigue muy presente en la vida de la gente. Hoy está tanto en las ondas tradicionales como en streaming y en formato podcast.
Pero además tiene una ventaja única: es el único medio que uno puede consumir mientras hace otra cosa. Uno puede oír radio mientras cocina, maneja, trota o pasea al perro.
La radio no le quita tiempo a la gente, la acompaña. Puede convertirse en la pista sonora de la vida.
“La gratitud con la Javeriana es inmensa”
¿Cómo te gustaría que te recordaran en la Javeriana?
Como una persona muy comprometida en cada uno de los cargos que desempeñó.
Tengo una manera de ser muy enfocada: cuando asumía una responsabilidad me entregaba por completo a ella. Quisiera que me recuerden así.
¿Cómo han sido estos primeros meses de jubilación?
Como dijo un amigo mío, cuando uno se jubila todos los días son sábados.
He descubierto el lujo de ser dueño de mi tiempo. Después de tantos años de reuniones, horarios y entregas, ahora puedo decidir cómo vivir mis días. Eso es maravilloso.
¿Qué has aprendido sobre ti en esta nueva etapa?
He empezado a hacer balances. Me paro frente a mi biblioteca y pienso cuáles libros vale la pena releer y cuáles ya puedo regalar.
También estoy escribiendo mucho. Siento que estoy revisando la vida a través de libros, fotos y recuerdos. Me interesa vivir más liviano, conservar solo aquello que realmente tiene significado.
¿Qué es lo que más extrañas de la Javeriana?
A mis compañeros. Después de tantos años uno comparte historias, familias, hijos, vacaciones, afectos.
Afortunadamente esas relaciones permanecen y siempre habrá espacio para un café o una llamada.
¿Qué mensaje final quisieras dejarle a la Universidad?
Escucha aquí el mensaje que José Vicente le deja a la Javeriana.











