Pájaros, bandoleros y sicarios.
Para una historia de la violencia en la narrativa colombiana
   (Un enfoque desde la Historia de las Mentalidades)  
 
La violencia en Colombia  

 

 Introducción
 

Relaciones entre literatura e historia de las mentalidades

 

El proceso modernizador en Colombia

 La violencia en Colombia
 Estudio del personaje abyecto
 Ejercicios de análisis: Pájaros, bandoleros y sicarios
 

Crónicas de la violencia de los años 50. El Pájaro

 Crónicas de la violencia guerrillera. El Bandolero
 Crónicas de la vilencia del narcotráfico. El Sicario
 Constancias y congruencias
 

Bibliografía

 

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Los impulsos de modernización tienen en Colombia un correlato: la guerra. Esto es lo que afirma el historiador Gonzalo Sánchez G.  al respecto:

... durante su vida republicana, Colombia ha pasado por tres etapas de lucha guerrillera, diferenciables a su vez, por tres elementos fundamentales, a saber: el contexto general en que estas guerras se producen, el carácter de los protagonistas que han participado en cada una de ellas y las motivaciones u objetivos que las han suscitado (20).

Según Sánchez, el primer tipo es el de las Guerras Civiles, que se desarrollaron en el siglo pasado y que tuvieron como motivación las pugnas internas entre la clase dirigente. Ésta participaba proporcionando tanto la orientación política como la dirección militar: "se trataba en últimas de guerras entre caballeros de un mismo linaje y por eso al término de las mismas era frecuente una mutua complicidad en la preservación  de sus respectivas propiedades", afirma Sánchez (Sánchez, 20).

El segundo tipo es el que se produce a mediados del presente siglo, en el periodo que se conoce como "la violencia". Según Sánchez en esta guerra, la dirección política la ejerce la clase dominante, a través de los partidos tradicionales, pero la conducción en el plano militar la hace el pueblo mismo, especialmente el campesinado. "Este desfase entre dirección ideológica y conducción militar es el que explica en buena medida su doble movimiento: por un lado, sus expresiones anárquicas, y, por otro, su potencial desestabilizador y sus efectos de perturbación sobre el conjunto de la sociedad" (Sánchez, 21).

En una tercera etapa, que comienza al rededor de los años sesenta, tanto la orientación ideológica como la conducción militar ya no la ejercen las clases dominantes. "Su objetivo declarado, afirma Sánchez, no es ya la simple incorporación al estado..., sino simple y llanamente la abolición del régimen existente" (Sánchez, 21). Es la guerra que surge como confrontación entre la guerrilla revolucionaria y el estado.

Para la situación contemporánea, la guerra se ha complejizado tanto, que ya no es posible hablar de una sola guerra, sino más bien de muchas que se entrecruzan: pervive la lucha guerrillera con sus dos manifestaciones más claras: la que ejerce la guerrilla de izquierdas (a su vez fragmentada en varios grupos) y que se  desarrolla militarmente a través del enfrentamiento entre guerrilla y ejercito; y políticamente entre guerrilla y estado. La otra cara de esta guerra es el enfrentamiento entre guerrilla y grupos paramilitares; estos últimos surgidos inicialmente como "autodefensas" campesinas organizadas y financiadas por miembros de la clase dominante que combaten así en forma paralela al estado el avance de la guerrilla. La otra guerra es la que se produce como efecto del crecimiento desmesurado del narcotráfico como forma de vida.

En esta guerra, el objetivo es la consolidación de un poder económico, pero las estrategias militares se basan más en el terrorismo que en la lucha guerrillera tradicional. Su dirección no la ejerce la clase dominante, ni el pueblo, sino un grupo de personas, sin orientación política o ideológica, y la desarrolla a través de mercenarios y sicarios cuya única motivación es el beneficio económico. No se pretende la abolición del régimen, sino la participación en el estado, y en esto hereda de las guerras civiles y de la violencia unos objetivos, que ya no provienen o se legitiman políticamente.  El narcotráfico, ha sido el factor que mayor complejidad le ha dado al estado de guerra del país en la actualidad: no sólo es capaz de corromper la fuerzas estatales, sino a otros actores como la guerrilla misma y los paramilitares. Es por eso que hoy, en Colombia, los muertos en la guerra no se sabe de dónde vienen: las relaciones corruptas entre narcotráfico, guerrilla, estado y paramilitarismo han impedido cualquier acción conjunta de reacción. Siguiente

  Jaime Alejandro Rodríguez
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