¬

Jaime Alejandro Rodríguez
Posmodernidad en la novela colombiana. Narrativa colombiana de fin de siglo - Metaficción en la novela colombiana

¬

Luz Mery Giraldo B.
Narrativa colombiana: búsqueda de un nuevo canon

¬

Alvaro Pineda Botero
Del mito a la posmodernidad - La fábula y el desastre. Estudios críticos sobre la novela colombiana. [1605-1931]

¬

Raymond L. Williams
Novela y poder en Colombia - Posmodernidades latinoamericanas: La novela posmoderna.

¬

Bodgan Piotrowsky
La realidad nacional colombiana en su narrativa contemporánea

¬

Carmenza Kline
Apuntes sobre literatura colombiana -comp.-

¬

Peter G. Earle
Grabriel García Márquez

¬

Angel Rama
La narrativa de Gabriel García Márquez. Edificación de un arte nacional y popular

¬

William Rowe
García Márquez: La máquina de la Historia

¬

Rubén Jaramillo Vélez
La postergación de la experiencia de la modernidad en Colombia - Tolerancia e ilustración

¬

Treinta años después
Ponencias del IX Congreso Nacional de Literatura, Linguística y Semiótica

¬

Héctor H. Orjuela
El desierto prodigioso y prodigio del desierto" de Pedro Solís y Valenzuela. Primera novela hispanoamericana.

¬

Augusto Escobar
La violencia: ¿Generadora de una tradición literaria?

¬

María Elvira Villamil
La narrativa colombiana reciente

¬

María Helena Rueda
La violencia desde la palabra


Alvaro Pineda Botero: La fábula y el desastre. Estudios críticos sobre la novela colombiana. (1605-1931)


Yngermina (1844)

El titulo completo de esta novela es Yngermina o la hija de Calamar novela histórica, o recuerdos de la conquista, 1533 a 1537, con una breve noticia de los usos, costumbres, y religión del pueblo de Calamar. Su única edición se llevó a cabo en Kingston, Jamaica, en 1844. Su autor, Juan José Nieto (Baraona 1804 - Cartagena 1866), militar y político, luchó bajo la orientación del general José María Obando contra los intentos dictatoriales de Bolivar y participó en la guerra civil «De los supremos». Fue deportado a Jamaica y más tarde llegó a ser presidente del Estado Soberano de Bolivar (1859 )

Ya en el titulo de la novela aparecen varias claves: dice pertenecer al género de la «novela histórica», fija un periodo preciso de la Conquista y anuncia una «breve noticia» de carácter científico. La obra incluye, además, un «obsequio» o dedicatoria a dolía Teresa Cavero de Nieto, esposa del autor, de subido tono romántico. Aunque la breve noticia parece un agregado artificial y un alarde de erudición, luego el lector descubre su valor estructural: detalla la apariencia física de los indígenas, sus signatarios, las formas de gobierno, su organización social, alimentación, costumbres matrimoniales y funerarias, ritos, diseño de sus viviendas, informes todos necesarios para la ambientación y el desarrollo de la trama. En la Introducción (página V) se dice que fue «tomada de los fragmentos de una antigua crónica inédita de agustinos de Cartagena, por Fray Alonzo de la Cruz Paredes». La voz narrativa no explica como Regó a sus manos tal crónica antigua y si está disponible en algún archivo. Acude, pues, al tópico del manuscrito hallado, con el ánimo de sobrepujar la verosimilitud.

Tanto en la noticia como a lo largo de la narración aparecen notas de pie de página, en las cuales se insiste sobre la veracidad de los hechos. Algunas, sobre todo cuando se refieren a los protagonistas, incluyen la palabra «histórico»

En esta forma, más que la creación de una obra de arte, Nieto parece interesado en la recreación de los episodios fundacionales de su patria chica: narra la Negada de los primeros descubridores y conquistadores a la región de la actual Cartagena de Indias. Se mencionan personajes de la historia como Colón, Rodrigo de Bastidas (quien habría llegado en 1501), Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa (en 1509), los cuales fracasaron en su intento de fundar Cartagena; y, luego, la llegada, en 1533, de Pedro de Heredia y su hermano Alonso, con «trescientos Castellanos», quienes por la fuerza de su destacamento y con la ayuda de Catalina, una «india civilizadas que hacia las veces de traductora, lograron, ahora si, fundar la ciudad.

La tribu de los Calamares, palabra que significa «cangrejo», habitaba aquel territorio. El primer capítulo narra su desalojo, que ocurrió sin derramamiento de sangre, ya que el cacique Ostarón, conocedor de lo mortífero de las armas invasoras, decidió abandonar el poblado para evitar la matanza de sus gentes. Tenla la esperanza de reunir un ejército adecuado para enfrentar al enemigo. Nunca logró el apoyo de las tribus vecinas y, desde ese momento, los indios quedaron destinados a la esclavitud y al exterminio.

Personajes indígenas son el cacique Ostarón, su bella hija adoptada Yngermina, su hijo Catarpa, quien se revela contra su padre y contra los invasores, y, en el segundo tomo, el indio Gambaro, quien narra ciertos hechos desde la perspectiva indígena. A través de estos personajes, Nieto es el primer escritor colombiano en darle voz propia a los nativos del Nuevo Mundo.

De parte de los españoles, el protagonista es Alonso de Heredia, hermano menor del gobernador. Alonso conoce a Yngermina y desde el primer momento queda prendado de su belleza. Sus amores se desarrollan en un ambiente de intrigas y aventuras, de peripecias y anagnórisis dignas de la novela de caballerías Los protagonistas efectúan su periplo existencias en busca de felicidad, que esperan encontrar sólo en el matrimonio cristiano. Pero se interponen todo tipo de obstáculos. Pedro de Heredia, para consentir en el matrimonio de su hermano, exige primero que Yngermina conozca el idioma español, la doctrina cristiana y sea bautizada. Entre tanto ocurren expediciones y combates, nuevas fundaciones, conatos de sublevación y traiciones. La situación se complica por las intrigas de Peralta, alcalde del pueblo de Turbaco y, sobre todo, por la llegada de Badillo, quien ha sido nombrado nuevo gobernador.

Badillo reduce los Heredia a prisión, instaura el tráfico de indios esclavos hacia sus plantaciones de caña de azúcar de la isla de Santo Domingo, adelanta expediciones por el territorio de Antioquia, hasta Cartago y Anserma, y se enamora de Yngermina. Además, con el recurso de la historia intercalada, se amplia el ámbito de la ficción: otro español, Hernán Velásques, quien habla llegado en la expedición de Ojeda y convivido con los indígenas por décadas, narra con lujo de detalles su odisea.

En la descripción del paisaje se utiliza con intensidad el tópico del locus amoenus, que en la pluma de Nieto adquiere un tono romántico. Si hay nubes y tormentas es porque los protagonistas están tristes y amenazados. Si brilla el sol, hay florecillas, fuentes cristalinas, abundancia de frutas, es porque se aproxima un momento propicio para el amor. A la misma Yngermina se le atribuye una belleza occidentalizada:

Era Yngermina la joven áas bella de su pueblo: su tez casi blanca i sonrosado a que daban realce los rizos de su pelo color de azabache, su talle esbelto, sus maneras graciosas, sus facciones proporcionadas, i unos hermosos ojos negros interpretes de la alegiia y demás prendas de su alma; la sacian la reina de los amores, i el tormento de mas de un joven Calamareño que suspiraba por ella sin esperanza (TI, p. 16).

Al avanzar el relato, los indígenas hablan el más castizo español y han asumido valores de sus conquistadores. Usan el «vosotros» con propiedad. El discurso de Yngermina para rechazar las propuestas indecentes de Badillo parece calcado del de la más encopetada dama cervantina:

Desengañaos Señor, si habeis contado con mi fragilidad i condescendencia (..) yo no podré ser jamás de un hombre sino con honestos fines, i vos, además de no serio los vuestros, habeis ultrajado mi virtud, haciéndome conducir a vuestra casa, para proponerme mi deshonra ( .. ). Nada me importa el que pongais a mis pies vuestras riquezas i honores, como homenaje de vuestro amor, sino teneis sanas intenciones... (I:II, pp.31-32).

Al final del primer tomo se produce una anagnórisis que modifica el hilo de la narración: en medio del bosque aparece Velasques, quien canta romances renacentistas:

¡Ay risueña Andalucia!
¡Cuan dulce me es tu recuerda!
¡No volvere mas a verte, Estando de ti, tan lejos!
Aqui ignorado del mundo,
Bajo extraño clima y cielo,
De ti, me despido patria,
Que aqui yo dejo mis huesos.
(TI, pp. 73 - 74)

Es un andaluz viejo, de cabellos y barba blanca, rostro abrazado por el sol, vestido y armado como los indios. Narra su matrimonio con una mujer mora en Granada y sus viajes con Colón y con Ojeda. Luego de una excursión por tierra firme, sus compañeros lo dan por perdido y parten sin él. De eso hacia más de veinte años. Se acostumbró a vivir en contacto con la naturaleza, adoptó las costumbres de los nativos y logró ascendencia sobre ellos al enseñarles a cultivar la tierra. Tuvo relaciones con una indígena y, poco después, el lector descubre que se trata, nada menos, que del padre de Yngermina. La novela termina cuando el primer obispo de Cartagena, Fray Tomás del Toro, informa al Rey sobre las atrocidades de Badillo. El Rey nombra al licenciado Francisco de Santa Cruz como nuevo gobernador. Al llegar a Cartagena envía a Badillo a la cárcel. Pedro de Heredia regresa de España, absuelto por el Rey; esta circunstancia favorece el matrimonio de Alonso con Yngermina. Éste funda poco después la ciudad de Santa Cruz de Mompox.

Desde nuestra perspectiva critica de finales del siglo XX, la novela se nos presenta como una narración ingenua, llena de tópicos literarios precervantinos, que para el siglo XIX estaban ya desgastados en España Estas estrategias literarias, sin embargo, quizá fuesen las que mejor convenían a sus lectores inmediatos, que pertenecían a la clase cartagenera de origen español.

La visión de la cultura indíngena es anacrónica y europeizante: desde el comienzo muchas de las actuaciones de los indígenas comportan la tipología del buen salvaje roussouniano. La exaltación del indio ocurre, sobre todo, cuando éste abraza la ética del "civilizado". Así, se habla, en relación con le indígena, de honor y honra, de valentía y fidelidad, y, sobre todo, de libertad, entendida ésta dentro de la tradición de la revolución Francesa

La novela condena la actuación de algunos españoles como Peralta y Badillo, pero salva, en su conjunto, la empresa colonizadora: triunfa el impulso "civilizador". Del recién llegado, la virtud de Yngermina, el amor de Alonso, la caballerosidad y noblesa de Velasques, la hidalguía de Pedro de Heredia, la prudencia de Ostarón, la valentía de Catarpa. Triunfan los valores españoles más ranciso. Triunfa el buen salvaje quien, por su contacto con la naturaleza, le enseña al recién llegado las bondades de la tierra.

Llama la atención que Nieto aborde el tema del mestizaje sólo a partir de dos de las tres razas que lo conforman en Colombia. La introducción de esclavos negros en la Nueva Granada comenzó en los primeros años de la Conquista. Los llevaba Pedro d e Heredia en su expedición al Sinú. Aunque la novela describe esta expedición, no mencikona en relación con las conquistas emprendidas por Badillo en el territorio de Antioquia en 1537. El cronista Juan de Castellanos sí lo hace y además, los elogia con los siguientes versos:

Violes mucha gente de Guinea
que para los trabajos eran buenos,
pues en rigores tan intolerables
eran ellos los más infatigables.

En otras palabras, Nieto deja por fuera la raza negra, de la cual, posiblemente, él mismo era tributario. Es de notar, además, que por los años de la escritura de la novela, los negros todavía estaban sometidos al régimen de la esclavitud. ¿A qué se debe este silencio sobre la presencia de la raza negra en los momentos fundacionales de la identidad local? Quizás el autor buscaba evitar la polémica que por la década de 1840 se vivía en la República sobre la abolición de la esclavitud y sus efectos económicos en las regiones. Cartagena fue siempre un centro importante de trata de esclavos y es de suponer que muchos miembros de la burguesía local se beneficiaran con la esclavitud, burguesía a la cual pertenecía el propio Nieto, por causa de su matrirnonio.

También llama la atención el hecho que no se incluyan consideraciones sobre un territorio más amplio, que pudiera corresponder al de Colombia o al de la confederación que soñara Bolívar. El espacio de la novela es el de Cartagena y sus vecindades, es decir, el territorio que pocos años después seria considerado un «Estado Soberano» y del cual el propio Nieto llegaría a ser su Presidente. Por la época de la escritura estaban en juego las ideas federalistas frente a las centralistas, y la definición de identidades locales frente a las nacionales. Nieto defendía el federalismo.

Así, al leer Yngermina en este final del siglo XX, nos enterarnos más sobre la forma de pensar y sentir de Nieto y sobre la ideología que mejor le convenía para sus ambiciones políticas, que sobre los hechos «históricos» de la Cartagena del XVI. Al usar el género de «la novela histórica», reescribía la historia para llenar las necesidades de su propio presente.


1. Fue editada en dos volúmenes de 93 y 109 páginas, de ocho capítulos cada uno, en la imprenta de Rafael J. de Cordova, a «expensas de unos amigos del autor». En la última página del tomo segundo aparece la Esta de suscriptores que la financiaron.

2. Otras obras suyas son: Geografía histórica, estadística y local de la provincia de Cartagena (1839), Diccionario Mercantil (1841), y las novelas Los moriscos (1845) y Rosina o la prisión del castillo de Chagres (1850-1852). La vida de este autor y algunos comentarios sobre su obra, desde las perspectivas histórica y sociológica, pueden consultarse en Orlando Fais Borda (1986: Tll).

3. La información de las fechas queda desvirtuada en el texto, pues se incluyen hechos ocurridos desde la época de Colón, como veremos más adelante.

4. Susan M. Griffin (1966), citando a Alexander Welsh, explica que en la tradición -anglosajona del siglo XVIII las novelas, por lo general, se rodeaban de un marco falso de pretendida documentación con el objeto de ganar credibilidad. Esta práctica entró en desuso con la influencia de Fielding y otros autores, en cuyas obras la representación de la realidad se lograba con base en la coherencia interna y circunstancial.

5. Otra «traductora» famosa de la conquista española fue La Maliche, quien estuvo al servicio de Hernán Cortés en México. En ambos casos, el varón conquistador se vale de la mujer nativa para trascender la otredad indígena.

6. Éstas y otras novelas de aquellos primeros años republicanos pertenecen todavía a la tradición española. Al avanzar el siglo XIX, como veremos, cada vez serán mayores las influencias literarias francesas e inglesas en las novelas colombianas. Es interesante notar que mientras en México, Femández de Lizardi asumía el género de la picaresca como modelo para su novela el periquillo sarmiento (1816), Nieto asume los de las caballerías y la novela bizantina, por la proliferación de peripecias y anagnórisis que comporta la trama.

7. En ésta y en las siguientes citas conservo la ortografía del original.

8. Donald Mc Grady (1962: 64-65) la califica de "novelita". Afirma que Nieto "no domina la técnica (...) los personajes no ofrecen matices, pues la paleta del escritor romántico tiene sólo dos colores: el blanco de los buenos y el negro de los malos (...). Tampoco sabe crear diálogo. Tiene la tendencia a hacer que los personajes hablen en largas tiradas, con un estilo propio de acdémicos".

9. Aunque los hechos de la novela ocurren en la primera mitad del siglo XVI, Nieto no toca para nada el debate ideológico que se suscitó en España y las colonias por aquellos años, sobre si los indígenas tenían o no alma humana, y sobre la justicia de su escalvitu o exterminio. Nietoi adopta, sin ninguna discuión, la posición roussoniana.

10. cita es de Jaime Jaramillo Uribe (1967: 5 a 77), quien además afirma que «Cartagena fue nuestro principal puerto dedicado a la trata de esclavos desde el siglo XVI» (p.15) y que «a mediados de tal siglo la población negra era tan numerosa que el cabildo de la ciudad dictó una ordenanza para que los negros no andasen de noche después del toque de queda» (p.8). Por su parte, Juan Rodríguez Freile, en El Carnero ofrece testimonios sobre la presencia de negros al servicio de españoles en Santa Fe de Bogotá, hacia 1550 (1988: 76, 79, 102, 141, 15 l).

11. Lo afirma Fais Borda, op. cit.

12. En Colombia, la liberación definitiva de los esclavos sólo ocurrió en 1851.

13. Fals Borda así lo menciona. Dice, además, que Nieto, de origen humilde, logró ascender dentro de las jerarquías locales al casarse con una mujer de origen español y de alta posición en Cartagena, op. cit.



Subir


Programa de actividades

 ¬

Reseñas

 ¬

Foro virtual

 ¬

Talleres virtuales

 ¬

Ensayo final

 ¬

Manual de novela colombiana

 ¬

Síntesis de Modelos historiográficos

 ¬

Bibliografía virtual

 ¬

Bibliografía general

 ¬

Novela Colombiana en la red

 ¬

Contacto académico

 ¬


Pontificia Universidad Javeriana