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UNA CARACTERIZACION GENELOGICA DE LA CIENCIA FICCION : 18 PUNTOS DE DISCUSION acerca de la ciencia ficción en Colombia

Ricardo Burgos

Tomado de: La ciencia ficción en Colombia. Tesis de Maestría. Bogotá: Universidad Javeriana, 1998


Como ya hemos visto en la introducción, la caracterización de un género demanda determinar qué temáticas aborda, cuáles son sus intenciones comunicativas y qué clase rasgos formales utiliza (1). Además tal caracterización debe esclarecer su evolución histórica y su grado de universalidad (en qué modo se hace presente el genero en distintas culturas y lenguas) (2) . En este apartado intentaremos esa caracterización genológica, advirtiendo eso sí que no incluiremos la historia del genero y su grado de universalidad, pues estos tópicos se profundizan en apartes posteriores (el grado de universalidad sobre todo, lo examinaremos en relación con la ciencia ficción en América Latina y en Colombia). Así mismo, aclaramos que las temáticas de la ciencia ficción se tocan tangencialmente, pues también serán objeto de ampliación en otro apartado. De igual modo, consideramos importante especificar que de ninguna manera la enumeración ulterior puede considerarse la última palabra al respecto; la verdad es que ningún género puede delimitarse exhaustivamente, y cualquier taxonomía deja algo por fuera. Las posiciones posteriores más bien son aproximaciones a la ciencia ficción, cuyo valor es sobre todo heurístico (es decir, su validez radica en proporcionarnos un marco para adelantar la investigación, más que en contestar definitivamente algo).

Recapitulando lo que hasta ahora hemos dilucidado acerca de la ciencia ficción en los sub. Capítulos 1 a 5, podríamos apuntar las siguientes líneas generales (3)

•  Aunque fundamentalmente la ciencia ficción es una “literatura de ideas”, en el momento actual la profusión de tendencias al interior del género permite argüir que no es exclusivamente eso. A pesar de no constituir la mayor parte de la producción en el género, la ciencia ficción que enfatiza la exploración interior de los personajes y la experimentación formal y de lenguaje, sí constituye una fracción suficientemente significativa como para matizar aquella afirmación.

•  Para usar palabras de Rebetez, cada vez más se tiene hacia la ciencia ficción ontológica” (4) . El género ha comprendido que sus problemas no son tanto los epistemológicos (los derivados del conocimiento científico o no) sino los mismos de la literatura naturalista: deshumanización, enajenación, soledad, comunicación con el otro, etc. La diferencia con la literatura naturalista estaría en que la ciencia ficción es uno de los géneros que para abordar el misterio humano no renuncia ni a la aventura ni a los significantes exóticos.

•  Junto a la vertiente antológica, cada vez es más claro que la ciencia ficción también pretende ser un juicio histórico. Los motivos típicos de la ciencia ficción son sobre todo un medio para evaluar la época o ambiente empírico que rodeaba al autor al momento de crear la obra. Contra lo que se cree, los motivos el progreso científico-técnico o del futuro, son más medios que fines del género.

•  Al hablar de la relación literatura fantástica (a la cual perteneced prioritariamente la ciencia ficción) y literatura naturalista, más que de corriente principal y corriente subterránea de la literatura debe hablarse de dos corrientes principales del arte literario occidental en la Modernidad. Lo que sucede es que a la literatura fantástica se la cargó con el pecado de gustarle a la gente y no sólo a los críticos del establecimiento.

•  La vertiente básica de la ciencia ficción es la racionalista pero aquí también sucede lo de la primera tesis: No es exclusivamente eso. Junto a esa vertiente aparecen también la antirracionalista (ya sea en modalidad mística, mítica o gótica, que propone paradigmas y cosmovisiones alternas a la racional) y la irracionalista (o ciencia ficción nihilistica y del vacío que nada propone ) (5).

•  En general el género muestra una punzante conciencia de la relatividad. Como acontece con la literatura desde la Modernidad , absolutamente todo se considera modificable y sujeto a crítica.

Para el género no hay estructuras ni poderes sociales inmutables, el hombres e haya en permanente evolución (6) . De hecho, la ciencia ficción podría definirse muy sencillamente como la literatura que de modo constante insiste en que la historia no ha terminado con la sociedad posindustrial (7) , como la literatura que rachaza el fin de la historia (por supuesto, esto no es totalmente válido en las líneas no racionalistas).

•  En la vertiente racionalista, las condiciones básicas del género son el extrañamiento y la cognición, el ocurrir dentro y no por fuera de la historia, la suposición neutral respecto de los esfuerzos humanos, la exclusión de lo sobrenatural. Las líneas no racionalistas sólo comparten con la racionalista la condición del extrañamiento pero pueden alterar todas las demás.

•  Por ser habitualmente (no siempre) “imaginación razonada” (raciocinio a partir de un hecho fantástico) la ciencia ficción es concebible como un híbrido de literatura fantástica y naturalista.

•  La ciencia ficción por lo menos se mueve en dos niveles distintos: En el primero responde primariamente al deseo de maravillas e historias propio del hombre, se limita a buscar el asombro, el juego, quiere emocionar y no tanto simbolizar. En este nivel (8) el género responde al deseo perenne del hombre de conocer aventuras fabulosas, peripecias que agiganten al hombre. En el segundo –además de los objetivos del primer nivel- quiere proponerse como un símbolo y como un motivo de meditación, quieren como apuntan Acholes y Rabkin- servirse de la narrativa para ingresar al terreno de la ética, de la filosofía practica y especulativa (9) . A la hora de juzgar la ciencia ficción es básico determinar el nivel en que se mueve el texto.

•  Otra perspectiva para la ciencia ficción revela que es necesario distinguir la ciencia ficción de folletín (o ciencia ficción subliteraria) de la ciencia ficción más sugerente y madura.

•  A despecho de distintos autores que cierran en exceso al ámbito de la ciencia ficción y expulsan de su seno a la opera especial, la novela de espada y brujería, el “romance científico” a lo Verne y tantos otros subgéneros, nuestro criterio es le de suponer la ciencia ficción desde una perspectiva generosa y pluralista donde tienen cabida disímiles subgéneros y tendencias. No llegaríamos al extremo de proclamar –como hace el crítico y autor Reginald Bretner- que la ciencia ficción es “un genero mucho más amplio que todo el resto de la literatura en su conjunto” (10) ; no obstante, compartimos la aseveración de Gattégno según la cual, la palabra “género” resulta insatisfactoria para aplicarla a la ciencia ficción pues en ella pueden encontrarse prácticamente todos los estilos, todas las formas clásicas y modernas de la literatura naturalista (11) . Nos parece evidente que la ciencia ficción en la actualidad ha crecido tanto respecto de sus comienzos, que de pronto por esa misma desmesura ya no es tan fácil visualizarla ( y quizá también por ello autores como Aldiss o Rebetez han supuesto que la ciencia ficción como género ya no existe). Si por ciencia ficción se entiende una mirada estrictamente racionalista como la predominante en los años 40 y 50 en los Estados Unidos, es incuestionable que entonces la ciencia ficción no existe, pues la línea racionalista ya no constituye “la ciencia ficción” sino “una más de las cienciasficciones”. Si por ciencia ficción se entiende la línea humanista de ella, entonces la ciencia ficción no existe, porque esa es hoy, sólo una más de la cienciasficciones. En tanto ha multiplicado sus direcciones, estilos, subgéneros y cruces con la otra tradición de la literatura occidental moderna, tal vez sería mejor hablar de las cienciasficciones” que de la ciencia ficción” (término que de algún modo da a entender una unidad o uniformidad de criterios y estilos que está muy lejos de poseer). Dado el hervidero de cambios que hoy la recorren, es que resulta cierto que para cualquier afirmación válida sobre la ciencia ficción siempre es factible hallar su contraafirmacion también válida. Por ahora, sin pretender zanjar la discusión, contentémonos con visualizar la ciencia ficción como un macrogénero o tradición afortunadamente integrada por distintas cosmovisiones y ópticas, y no tanto por un solo enfoque. Convengamos en que llamaremos “género” a la ciencia ficción más por comodidad de análisis, que por estar convencidos de que tal término refleje su naturaleza (12) . Recordemos –esos sí- que la extensión del campo obliga a matizar constantemente cualquier información que pueda proponerse.

•  Cada vez más la ciencia ficción tiende a concebirse como puro artefacto de lenguaje; por ello, si hasta los años 60, el género era fantástico sustancialmente por lo que narraba y no por el modo de hacerlo, en la década referida tiende a tornarse fantástico en los dos sentidos.

Sintetizadas así las líneas generales hasta ahora reseñadas, enumeremos entonces otras particularidades que una delimitacion genológica debería contemplar.

•  Existe una discusión acerca de cual es el modelo básico de la ciencia ficción: Si el de extrapolación o el de analogía. Según los primeros, la función básica de la ciencia ficción es hacer futurología, determinar cuáles pueden ser las consecuencias futuras de eventos actuales (13) (esa por ejemplo es la opinión de Campbell para quien –siguiendo la línea Verne- la ciencia ficción es sobretodo una herramienta predictiva (14), y en general esa es una tesis muy recurrente al hablar del género; Rebetez –por ejemplo- manifiesta que “el escritor de ciencia ficción… se dedica al ejercicio de la profecía, una profesión ingrata si las hay” ) (15): Según los segundos, la función básica de la ciencia ficción es la analógica al presente del autor. Para los partidarios de esta segunda posición, el modelo extrapolatorio no considera que la transformación científico-técnica conlleva también transformaciones de carácter valorativo y social, y habitualmente- como hacía Verne o aún lo hace la opera espacial- presenta un mundo tecnológicamente avanzado pero conviviendo con las mismas relaciones humanas y los mismos valores del presente. La ciencia ficción de extrapolación supone que en el futuro sólo se modificará la tecnología pero sin tener en cuenta el impacto que ello entrañaría en otros órdenes sociales (16) . A nuestro modo de ver, la ciencia ficción sólo es extrapolatoria accidentalmente pero en cambio es analógica de modo sustancial. Contra lo que algunos pregonan, la predicción en ciencia ficción es un accidente pero no un objetivo, lo que sucede es que los escritores de ciencia ficción han escrito tanto y sobre tantas cosas que es irremediable que un montón de estas “profecías” se realicen (17) . El valor de la ciencia ficción-fuera de los apuntados en primer nivel: emocionar, divertir, jugar- está sobretodo en posibilitarnos una visión crítica del presente que rodea al autor y no en que acierte o no una predicción. Como ya se anotó desde el principio, la ciencia fisión es un modo de poner en perspectiva nuestra cultura al compararla con otra. Es un modo de hablar de nosotros mismos aunque para ello use el marciano de diminuta estatura, gran cabezota y piel verde. Como enseñaba Borges: “hay unas pocas experiencias fundamentales y es indiferente que un escritor, para transmitirlas, recurra a lo “fantástico” o a lo “real”, a Macbeth o a Raskolnikov, a la invasión de Bélgica en agosto de 1924 o a una invasión de Marte” (18) .

•  Usando la clasificación de Northrop Frye acerca de las formas de ficción en prosa, encontraríamos que el grueso de la ciencia ficción es una “Anatomía”: una narración basada en ideas más que en vidas, de las que el ejemplo paradigmático son los cuentos filosóficos del siglo XVIII (19) . La anatomía trata de acritudes mentales y no de gente real, es más alegórica que naturalista y por ende no es juzgable desde los criterios de la novela psicológica (20) (o por lo menos lo es, pero invocando bastantes salvedades).

•  El extrañamiento (o marco formal no mimético) propio de la ciencia ficción se consigue mediante la introducción de un “Novel”. El novum es un fenómeno o realización totalizadora que se desvía de la norma de la realidad del autor o lector implítico; es una innovación que modifica todo el universo. Como novum pueden actuar una invención (un aparato, una técnica, un fenómeno, una relación), un ámbito (una ubicación espacio-temporal dada), un agente (personaje o personajes principales) o relaciones nuevas y desconocidas en el contexto que rodea el autor (ejemplo sería la mano izquierda de la oscuridad (1969) de Ursula K. le Guin donde toda la obra está determinada porque un humano visita un planeta de seres ambisexuales, individuos que pueden actuar indistintamente como hombres o como mujeres, y que por ello no son ni hombres ni mujeres sino sexualmente neutros). El novum se considera tal desde el punto de vista del ambiente que envuelve al autor, pues el devenir histórico puede transformar en algo corriente lo que en otra época se consideraba una novedad. sí mismo, ese novum debe ser hegemónico en el relato, determinar de modo capital la lógica total del mismo, un relato no se cataloga como ciencia ficción sólo porque introduzca algún novum accesorio (como sucede en la serie de James Bond que no es ciencia ficción aunque, por ejemplo, el agente inglés pueda estar armado de un reloj que dispare ratos láser, perfectamente la narración podrá prescindir de este novum adventicio sin sufrir mayor menoscabo). En la ciencia ficción racionalista el novum se halla validado cognoscitivamente por la lógica científica, en la ciencia ficción no racionalista se admite un novum validado por lógicas distintas (21)

•  La ciencia ficción es una literatura de estirpe clásica que en especial desde la década del 60, acusa cada vez más una vertiente barroca. La mayor parte de la ciencia ficción es una literatura donde prima lo que se cuenta, la unidad, la organización, la premeditación sobre la incoherencia. Es literatura –como acota Borges- que “tiene la virtud de recordar a los autores que la obra de arte debe tener un principio, un medio y un fin”, que ha de mostrar orden y regularidad (22) . De hecho, el descuido formal de muchos textos de ciencia ficción no es óbice para crear obras validadas, un ejemplo es Hacedor de Estrellas (1937) de Olaf Stapledon, texto en quien Borges ve un estilo descuidado que no le impide calificarla de “prodigiosa novela”(23), otra muestra serian las novelas de Arthur C. Clarke, obras catalogadas como de prosa mediocre que sin embargo no les impiden ser textos fascinantes (24) . La ciencia ficción desafía la supersticiosa “ética del lector” en tanto demuestra que se pueden crear libros buenos con prosa áspera y color incluso más pobre cuando recordamos las espantosas traducciones que además ha debido padecer al vertirse al español. Pero bien ese no es el caso. Por ahora nos basta anotar que desde los 60 se abre paso una ciencia ficción más caótica, más consciente de la forma, más preocupada por eso que Unanumo llamaba “tecniquerías”. La ciencia ficción barroca podría entenderse como un rango más que demuestra la plena madurez del género.

•  Desde el punto de vista de las formas, la ciencia ficción es un género que usa primordialmente las de géneros fantásticos que le procedieron como las variedades mítico-folclóricas, las utopías y pastorales. Así mismo usa un género limítrofe entre la literatura naturalista y la fantástica, que es la novela de aventuras bajo la modalidad del viaje maravilloso. No obstante, si las anteriores podrían ser las formas básicas del género, también se pueden anotar otras con las cuales actualmente no cesa de cruzarse y de las cueles ya citamos algunos ejemplos, como la literatura de terror, la policial, el cuento de hadas, la literatura del absurdo y la metaficcional.

Sobre los temas de la ciencia ficción existen múltiples respuestas. Según Acholes y Rabkin son de dos clases: mundos imaginarios o temas de origen físico (viajes espaciales y viajes temporales con todo lo que de allí se deduce) y seres imaginarios o temas de origen biológico (seres no humanos ya sean construcciones artificiales (robots y androides) o extraterrestres, problemas de carácter sexual y racial que de allí podrían derivarse) (25) . Para Gattégno los tres temas básicos son: la relación hombre-sociedad (donde se analizan utopías, impacto de la tecnología, progreso de los conocimientos, y futuro del hombre), mundos extraños y extraterrestres (exploraciones espaciales y contacto con los seres de esos mundos) y el tiempo (26) . Según Mora Vélez también serían tres: viajes en el tiempo, viajes en el espacio, y problemas originados por las ciencias y por la evolución del hombre y la sociedad (27) . La verdad es que cualquier clasificación podría ser útil y por lo menos para nuestro caso consideraremos una similar a la de Mora Vélez. De acuerdo con ella, dividiremos en cuatro los temas del género: Viaje en el tiempo, Viaje en el espacio, problemas derivados de la ciencia y la tecnología, y por último utopías y

1 Ryan, op. Cit., p. 260-263

2 Guillén, op. Cit., capítulo XII

3 Soy conciente de que varias de estas afirmaciones pueden resultar repetitivas pero también es cierto que tal inconveniente me parece preferible a una caracterización genológica incompleta.

4 Entrevista personal, Bogotá, Octubre 8 de 1996.

5 O más, bien que propone el vacío.

6 Manuel Baldomero y Gloria Martínez, La ciencia ficción, un género literario en manos de científicos. En Manuel Baldomero et al, Julio Verne, Cali, Editorial Norma, 1980, pp. 45.

7 Suvin, op. Cit., p. 118.

8 Fernando Savater, Sobre el pasado fantástico y el futuro imposible, En Savater, op., cir. P. 136.

9 Acholes y Rabkin, op. Cit., p. 211

10 Amis, op. Cit., p. 53

11 Gattégno, op. Cit., p. 103

12 Como bien anota Rebetez, el nombre de “ciencia ficción” ya le queda estrecho.

13 Suvin, op. Cit., p. 108.

14 Steven Tagle, Science Fiction as Simulation Game, en Thomas D. Clareson (Editor), op. cit., p. 224.

15 René Rebetez, El mito de la ciencia ficción, En René Rebetez, Ellos lo llaman amanecer y otros relatos, Bogotá, Tercer Mundo Editores, 1996, p. xii.

16 Suvin, op. Cit., p. 110-111.

17Gattégno, op. Cit., p. 93

18 Jorge Luís Borges, Prólogo a “Crónicas Marcianas”, En Ray Bradbury, op. Cit., p. 9.

19 Guillén, op. Cit., p. 153.

20 Suvin, op. Cit., p. 79

21 Ibíd..., p. 94-102.

22 María Esther Vásquez, op. Cit., p. 126

23 Jorge Luís Borges, Nota preliminar a “Hacedor de estrellas”, en Olaf Stapledon, Hacedor de estrellas, Barcelona, Ediciones Minotauro, 1985 (1937), p. 7-9.

24 Barceló, op. Cit., p. 360.

25 Scholes y Rabkin, op. Cit., p. 193-194.

26 Gattégno, op. cit., p. 33-90.

27 Antonio Mora Vélez, Ciencia Ficción: El humanismo de hoy, en Antonio Mora Vélez, op. Cit., p. 12.

 


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