Molinos de piedra: alternativa para conservar la producción de trigo en Boyacá

Molinos de piedra: alternativa para conservar la producción de trigo en Boyacá

Dos bloques de piedra giran velozmente uno sobre otro, chocando entre sí con la fuerza que genera el caudal de varias quebradas en la provincia de Valderrama, en el departamento de Boyacá. Su labor es trillar los granos de maíz hasta convertirlos en una harina fina que con el tiempo pasará al centro de la mesa de familias campesinas en forma de pan.

Aunque milenaria, esta tecnología de molienda llegó a Colombia en el siglo XVI durante la época de la Conquista y se distribuyó a lo largo de la región andina. Se llegaron a tener 250 molinos de piedra en todo el territorio para 1900, lo cual facilitó la elaboración de sopas, tamales y pan blanco. A pesar de que la molinería ha sido una práctica cultural importante durante centenares de años, hoy esta tradición ancestral ha menguado y la historia construida piedra sobre piedra con estas obras arquitectónicas está en decadencia. En la actualidad, quedan seis molinos en pie en los municipios de Socha y Socotá, en Boyacá.

Para preservar el saber ancestral de la molinería artesanal, estimular el cultivo de trigo en estos municipios y conservar el patrimonio de la región, desde 2014 investigadores de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana adelantan un proyecto dividido en tres fases.

Los molinos de piedra son una tecnología foránea que usa la fuerza del agua y de la piedra para moler semillas.

Foto 1. Pie de fotoLas familias de Socha y Socotá conservan una práctica milenaria en el manejo de molinos de piedra.

Molinos de piedra para la reactivación del patrimonio cultural y productivo

El primer paso de los investigadores para desarrollar la etapa inicial del proyecto consistió en identificar el estado del patrimonio local de molienda en los municipios mencionados, a través de revisión documental y visitas a campo. Esta tarea les permitió encontrar hitos históricos que han ocasionado el deterioro de los molinos de piedra en el país hasta hoy:

  • La introducción de harinas extranjeras provenientes de EE.UU. y Canadá a Colombia en los años ochenta disminuyó la demanda nacional, lo que mermó la producción de trigo en la región.
  • La migración de jóvenes campesinos a la ciudad y el desinterés de ellos en esta práctica ancestral ocasionó el deterioro gradual de estas tecnologías tradicionales.
  • La sequía de los ríos, producto de la expansión minera, limitó el funcionamiento de la rueda hidráulica de los molinos.
  • La dinamización de la actividad ganadera en la región reemplazó la actividad agraria y las prácticas de molienda.

Posteriormente, con esta información y luego de un proceso de acercamiento a las comunidades en 2018, el grupo de investigadores recurrió a la Confederación Agrosolidaria Colombia en el departamento de Boyacá con el objetivo de diseñar en conjunto una propuesta de recuperación patrimonial y desarrollo económico para comercializar las harinas de la región a través de la búsqueda de nichos de mercado y el fortalecimiento del ecoturismo, aprovechando la ubicación privilegiada de los molinos de piedra sobre la Ruta Libertadora y su cercanía al Parque Nacional Natural Páramo de Pisba.

“Los molinos expresan la historia de los cereales en Colombia. Su conservación no solo es importante para el patrimonio del país, sino para la economía campesina local”, explica Victoria Eugenia Guáqueta, profesora de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y coinvestigadora del proyecto.

La riqueza nutricional de las semillas

Históricamente, Socha y Socotá son reconocidos por su rica cultura inmaterial ejemplificada en sus mitos y leyendas, y por contar con prácticas ancestrales de molienda. Por eso, para implementar la estrategia de recuperación patrimonial de los molinos de piedra, identificar el potencial de las harinas producidas en dichos artefactos y encontrar nichos de mercado que reconozcan el valor de estos productos y promuevan la producción de trigo en la zona, en 2019 se inició la tercera fase del proyecto con el apoyo de la Oficina de Fomento y Responsabilidad Social de la Universidad Javeriana.

Para el desarrollo de esta etapa, el grupo de investigadores se dedicó a analizar las características microbiológicas y nutricionales de las harinas a la luz de la Norma Técnica Colombiana 267 del Instituto Colombiano de Normas Técnicas y Certificación (Icontec), con el fin de realizar experimentos a través de los cuales se identifiquen sus cualidades y potencialidades para elaborar diversos productos como panes, galletas, pastas, entre otros.

El documento NTC 267 presenta criterios físico-químicos, microbiológicos y nutricionales de la harina de trigo para ser comercializada y consumida.

De este ejercicio fue posible descubrir no solo la existencia de 12 tipos diferentes de semillas, sino también encontrar que si bien los granos de los municipios boyacenses tienen un potencial nutricional superior con respecto a las que están en el mercado, todavía existen retos locales en materia de la manipulación de las harinas y el manejo de la producción del trigo que deben ser superados antes de iniciar cualquier proceso de comercialización.

Foto 2. Pie de fotoLas semillas de Socha y Socotá son un producto único que por su potencial nutricional se diferencian de las semillas comunes que se encuentran en el mercado.

La información recolectada fue validada con la población local en espacios de diálogo, con los que lograron visibilizar con ellas la necesidad de conservar la tradición molinera en la región, identificar las oportunidades y desafíos que como comunidad tienen al entrar en el mercado y la importancia de planificar la cadena de valor que les permitirá dinamizar y reactivar la economía local de sus municipios.

“La única alternativa viable que puede reactivar la molinería y conservar tan importante legado es a través de la comercialización. Si las familias ven en la molinería una alternativa para mejorar sus medios de vida, seguro ellos y sus hijos protegerán este patrimonio local”, puntualiza Victoria Guáqueta

Así, luego de recoger estos hallazgos y a la espera de que se restablezca la economía del país por causa de la Covid-19, actualmente el grupo de investigación se prepara para reiniciar el proyecto. Por eso, planean implementar actividades comunitarias que permitan mejorar prácticas de manejo de los molinos de agua, de las semillas y sus harinas y de esa manera impulsar la consolidación de un plan de negocios que a mediano plazo garantice un producto de calidad para poner en el mercado.

Foto 3. Pie de fotoActualmente, el restaurante WOK acompaña la segunda fase del proyecto con el fin de adherirse a la estrategia de comercialización de las harinas de la región.

Las consultoras: culpa y descargo

Las consultoras: culpa y descargo

En 1951, la firma McKinsey publicó un artículo en la Harvard Business Review que acaparó la atención de la élite empresarial estadounidense. Mostraba cómo el salario de empleados de rango medio crecía tres veces más rápido que el de los ejecutivos de primer nivel, quienes, por supuesto, querían hacer algo al respecto. Las consultoras entraron en escena y una de las consecuencias fue un contundente recorte de personal. Y eso dejó servida en bandeja de plata la posibilidad de que los pagos de los chief executive officer’s (CEO) recieran 937 % entre 1978 y 2013, según el columnista Michael Skapinker, del Financial Times.

Este es un ejemplo icónico de lo que un estudio realizado por dos investigadores del área de economía y negocios comprobó: una organización se siente mucho menos culpable de tomar una decisión impopular cuando ha recibido el consejo de hacerlo de parte de un consultor. Aunque es una idea muy intuitiva, los economistas Lucas Coffman, del Boston College, y Alexander Gotthard-Real, de la Pontificia Universidad Javeriana, quisieron someter al análisis científico esta hipótesis con 716 estudiantes de la Universidad de Ohio, donde ambos laboraban cuando iniciaron el experimento.

Los académicos los convocaron a participar en un juego de roles con decisores, consejeros y observadores que juzgaban las acciones de cada quien en la tarea de cuidar su propia cuenta de tres tokens, cada uno equivalente a seis dólares. Se enfrentaban a un escenario sencillo y abstracto en el que debían decidir si salvaban su cuenta quitándole tokens al otro o cooperaban entre ellos. No fueron expuestos a casos hipotéticos para no darles pistas de lo que los científicos estaban auscultando y reducir la emocionalidad y los prejuicios que una situación particular despierta. Al final del juego, sus determinaciones definían su pago: los más egoístas terminaban con más plata en el bolsillo que los más cooperantes.

La conclusión fue clara: tener un asesor disminuye la percepción de responsabilidad de un tomador de decisión, el cual aumenta en 27 % la incidencia de sus acciones egoístas y disminuye en 18 % la percepción de inmoralidad y castigo. “Aunque hay que hacer estudios complementarios, uno podría pensar que este principio es relevante en el contexto de las firmas consultoras, que son expertas en saber arreglar problemas, pero también proveen la oportunidad de diluir la responsabilidad del tomador de decisiones”, asegura Gotthard-Real, para quien es notorio que muchas veces las compañías ya saben lo que quieren, pero les es difícil tomar unilateralmente una determinación, y por eso llaman a las consultoras. De ahí que se diga con insistencia que estas existen para decirles a las directivas empresariales, sus contratantes, lo que quieren escuchar, y eso pone sobre el tapete un evidente conflicto de interés. “Y aunque los consejeros no tengan

la intención de diluir responsabilidades, lo que probamos en el laboratorio es que ese efecto está presente”, añade este mexicano asentado en Colombia hace un lustro y quien dirige el Departamento de Administración de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Javeriana.

 

Es solo un juego

¿Acaso una prueba de laboratorio alcanza a abordar las tensiones y presiones —con su consecuente carga emotiva— que una crisis corporativa genera? No. La realidad es irremplazable. ¿Cuál es la arena que se pisa para definir lo que es moral y lo que no? Eso depende de cada ejercicio, y la respuesta es muy relativa. Sin embargo, estos juegos son el pan de cada día de los economistas experimentales en el estudio de lo que se denomina ‘economía de comportamiento’. Y pese a ser juegos, ofrecen validez científica a lo que puede ocurrir en un campo donde es muy difícil recolectar información certera, principalmente por estar blindado con acuerdos de confidencialidad, que hacen que escudriñar sea imposible.

“El valor de este estudio está en mostrar que la moralidad tiene varios elementos que la pueden manipular en una u otra dirección, y en eso venimos trabajando ya muchos investigadores”, sostiene Juan Camilo Cárdenas, exdecano de la Facultad de Economía de la Universidad de los Andes. “Esta investigación aporta una palanca más que mueve las cosas: la licencia moral que da un ‘asesor calificado’. Es fascinante entender cómo se puede reducir la prosocialidad y la responsabilidad moral del decisor cuando el consejo llega de afuera y no de un juicio moral interno”.

No obstante, para Cárdenas, realizar estos experimentos sin un marco de referencia resulta problemático: “El laboratorio siempre tendrá niveles de abstracción, pero el riesgo de hacerlo tan abstracto es que no sabemos si la persona está embebida en las condiciones cognitivas y emocionales que se están tratando de modelar. No sabemos cuál framing está usando el jugador si no le damos uno mínimo”.

Entre tanto, una asesora entra a capotear. No niega que en el mundo de la consejería se presenten este tipo de situaciones, pero advierte que cada vez ocurren con menor frecuencia, por varias razones. “Las consultoras han migrado de ser netamente estrategas a implementadoras de sus planteamientos, y eso las hace cada vez más corresponsables”, asevera Natalie Nehme, consultora senior de una firma con sede en Londres. “Así, dentro de cada compañía contratante hay grupos internos que validan esas estrategias y trabajan en equipo con la consultora, en un esquema de par-par. Y es mala idea venderle pajaritos en el cielo al cliente, porque una consultora tiene una reputación que velar, y si sus propuestas son desfasadas, no solo pone en riesgo la estabilidad corporativa de su cliente, en un ambiente altamente cambiante y vulnerable a múltiples variables, sino la posibilidad de continuar trabajando con él en el mediano y largo plazo”.

Estos juegos de poder no tienen lugar solamente en el sector privado ni exclusivamente por medio de una relación contractual. También se dan en la palestra pública, en la que los planteamientos de organismos multilaterales, como el Fondo Monetario Internacional o la Organización Mundial de la Salud, podrían facilitar a los gobiernos tomar decisiones impopulares y disminuir su percepción de responsabilidad, bajo el amparo de la fórmula ‘esta fue la recomendación o la condición de esa entidad’.

Quizá una coyuntura tan desafiante como la COVID-19, que ha alterado sin resquemor todos los aspectos de la vida humana, sea una prueba de fuego para determinar la contundencia del principio expuesto por los investigadores. ¿Esta pandemia nos ha hecho más prosociales y, por ende, más resistentes a las influencias negativas de los demás? Ya la historia lo dirá.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Moral Perceptions of Adviced Actions
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Alexander Gotthard-Real y Lucas Coffman
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Departamento de Administración
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2019

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Nautilus, la web para navegar en las reflexiones de la pandemia

Nautilus, la web para navegar en las reflexiones de la pandemia

¿Estamos ante una época de cambios o estamos en un cambio de época? Esa es una de las preguntas abordadas por un grupo de profesores de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Javeriana durante el lanzamiento del ambiente académico digital: Nautilus, una página web diseñada por el Laboratorio interdisciplinario SensoLab, que ofrece pensamientos, respuestas y alertas sobre temas de coyuntura nacional, como la actual crisis sanitaria.

“Nautilus es un espacio creado para tener el gusto de escribir con libertad; la ventaja es que allí se podrán publicar podcast, videos y diversos formatos que aporten múltiples visiones para percibir la situación actual y darle profundidad al momento que estamos viviendo”, asegura Germán Mejía Pavony, decano de esta facultad. Facultad de Ciencias Sociales.

Durante el lanzamiento de esta plataforma, el 17 de junio del 2020, los profesores y estudiantes javerianos presentaron una serie de pensamientos sobre la pandemia, la forma cómo la humanidad la ha asumido y las posibles consecuencias sociales del periodo postCovid-19 tomando como base cuestionamientos de carácter cultural, económico, histórico y sociológico.

Algunas de estas reflexiones sugieren que la actual crisis financiera por la que atraviesa el mundo, exacerbada por la pandemia, se debe al grado de descomposición del esquema económico producido por el capitalismo, así como el grave problema de desigualdad que generan los modelos contemporáneos de empleo, de acuerdo con los docentes Samuel Vanegas y Marta Cecilia Cortés, de Departamento de Sociología.

Estas preocupaciones también llaman la atención sobre las prácticas sociales relacionadas con la administración de la información a altas velocidades, la vulnerabilidad humana ante las noticias falsas o fake news, y la urgencia colectiva por controlar el futuro y el tiempo, uno que es especialmente incierto frente a la “nueva normalidad” que impone la pandemia. De allí la pregunta, “¿Cómo soportar la espera ante la crisis en medio de un mundo que nos enseñó a no esperar?”, afirma el profesor Eduard Moreno Trujillo, del Departamento de Historia.

Estos ‘desdoblamientos’, término que los académicos usaron para referirse a sus reflexiones, están publicados actualmente en Nautilus; además, cada uno de ellos aborda los desafíos que vive la humanidad desde polos opuestos: el mundo tal y como se conocía hace algunos meses y la “nueva realidad” postCovid-19.

Conozca los nueve ‘desdoblamientos’ aquí.

Reviva el lanzamiento de Nautilus aquí.

Nautilus

 

Pensamientos en tiempos de crisis

La plataforma Nautilus es además el repositorio del libro Pensamientos virales: Las creencia sociales y humanas en tiempos de crisis, una obra cuyo eje transversal es el término “pandemia” y cómo este se ha convertido en un actor histórico que en pocos meses se ha expandido, conquistado territorios y pueblos alrededor del mundo.

Esta obra, conformada por diez ensayos y 175 páginas, retrata la lectura de profesores y estudiantes del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas sobre cómo el mundo está asumiendo la crisis ocasionada por la Covid-19 y pone sobre la mesa temas de interés colectivo. Por ejemplo, debate sobre cómo la pandemia podría socavar las democracias, la forma en la que las sociedades cambian sus prioridades cuando se prolonga la crisis y cómo la magnitud de la coyuntura visibiliza las fragilidades sociales que hoy se han generado producto de la disminución del papel del Estado.

“Tanto en estos tiempos de pandemia como en los tiempos por venir, es fundamental continuar con una reflexión amplia y profunda sobre los modelos de sociedad, de sistema económico y de desarrollo sobre los cuales está soportado el mundo contemporáneo”, puntualiza en el libro Amada Carolina Pérez, doctora en historia y directora del Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas.

Descargue el libro Pensamientos virales: Las creencia sociales y humanas en tiempos de crisis, aquí.

Las ‘conversaciones inusuales’ de los científicos javerianos

Las ‘conversaciones inusuales’ de los científicos javerianos

Este jueves 15 de octubre, a las 5:00 p.m., varios expertos en ciencia de la Pontificia Universidad Javeriana participarán en las ‘Conversaciones inusuales’, que realiza el museo Interactivo Maloka cada jueves.

En esta ocasión, los ‘Científicos sin bata’ Susana Fiorentino, Carlos Javier Alméciga, Sandra Baena y Carlos Rivera dialogarán sobre sus experiencias en el campo de las ciencias en el entorno de la Universidad Javeriana. Con ellos estará Lisbeth Fog Corradine, editora general de Pesquisa Javeriana, quien sin ser científica, desde hace décadas se dedica a contar las historias de los proyectos de investigación que realiza la comunidad científica colombiana y sobre sus protagonistas, los científicos del país.

A través de estos enlaces puede seguir la transmisión:

Facebook Pesquisa JaverianaFacebook Maloka y Youtube Maloka

Reviva aquí la transmisión.

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

El celular: una “prótesis afectiva” del ser humano en la era digital

¿Qué es lo primero que hace al despertar en las mañanas y lo último antes de ir a la cama? Seguramente, mirar su celular; tal vez para darle una ojeada a sus redes sociales, responder mensajes en WhatsApp, verificar su agenda en el calendario o apagar la alarma. Aunque este dispositivo es relativamente joven (creado en la década del ochenta) cuando se compara con la historia de la humanidad, los hábitos sociales arraigados a este dispositivo han cambiado las prácticas culturales durante los últimos años.

Por eso, interesado en entender los cambios que han suscitado los teléfonos móviles en las personas, Jorge Alberto Palomino, doctor en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana, desarrolló su tesis doctoral sobre este tema.

Luego de una revisión juiciosa de la literatura, Palomino, quien actualmente es profesor del Departamento de Lenguas de la Universidad Javeriana y del Departamento de Comunicación de la Universidad Central, notó que a pesar de que la mayoría de las investigaciones y medios de comunicación conciben a la tecnología como un problema de los jóvenes al estar inmersos en sus celulares y redes sociales, este también es un asunto que debe estudiarse de forma intergeneracional ya que permea los hábitos de los adultos jóvenes, adultos y de población de la tercera edad. Esta razón llevó a este apasionado por el arte pop y el cine a realizar su tesis doctoral sobre la comprensión de las transformaciones que los teléfonos móviles han generado en las personas y sus emociones, sentimientos y afectos.

Para desarrollar su proyecto*, Palomino se propuso identificar los usos y sentidos que tiene el celular en la vida cotidiana de las personas a través de una etnografía virtual-digital; es decir, una combinación de metodologías que permite revisar elementos de las prácticas de conexión on line (en línea) y off line (fuera de línea) de hombres y mujeres en sus dispositivos móviles y cómo conforman las experiencias afectivas. Tal es el caso de las conversaciones que intercambian las personas vía WhatsApp, ya que son una combinación entre el mundo virtual y el mundo real porque aunque el contenido no es público como en Facebook o Twitter, este sí circula en internet.

“La interacción en los entornos digitales no implica una ruptura de la realidad, sino todo lo contrario; el tipo de experiencias que los sujetos tienen mediante el uso de tecnologías móviles son formas de acceder a otros planos de la realidad”, puntualiza Palomino en su tesis doctoral.

¿Qué tiene por contar la lista de contactos?

El primer paso en el desarrollo del ejercicio etnográfico fue registrar los usos que él mismo hace de su celular mediante el registro de actividades en un diario de campo, esto con el fin de tener material suficiente para diseñar un instrumento de recolección de información; así identificó prácticas comunes como las experiencias sociales al hacer parte de grupos en WhatsApp o salir de ellos, la interacción con sus amigos y familiares, y la recurrencia al abrir nuevas cuentas en diferentes plataformas para entender el comportamiento de las personas en las plataformas digitales.

Luego de este proceso, el investigador recurrió a la lista de contactos de su celular para recoger los datos y las prácticas frecuentes que estos tienen al tomar el dispositivo móvil entre sus manos; para conseguir esta información desarrolló entrevistas grupales, entrevistas en profundidad y ejercicios observación, y posteriormente los comparó con los resultados de su experiencia auto-etnográfica y el concepto ‘Figuración’ de Donna Haraway, que consiste en reconfigurar el concepto del desarrollo técnico-científico alrededor del celular.

Conocer las prácticas que no son tan visibles en las redes sociales y aquellas que son un poco secretas en WhatsApp como a quién dejar en visto (ver el mensaje y no responderlo) en qué momento silenciar un grupo o las condiciones para tomarse una selfie y decidir a quiénes compartirla fueron algunos de los temas hallados por Palomino durante la implementación de los ocho grupos focales a 30 personas entre 18 y 45 años de edad y las 34 entrevistas a profundidad a hombres y mujeres entre 18 y 73 años de edad y de diferentes orientaciones sexuales.

Con estas entrevistas, el investigador encontró que el celular y el escenario on-line altera la sensibilidad de las personas e intensifica sus sentimientos y las expresiones de afecto en el espacio off-line. De ahí que es usual notar que las relaciones que más trabajo les cuestan conformar a los jóvenes y los jóvenes adultos en redes sociales son aquellas con sus amigos y sus parejas, mientras que para la población adulta y adulta mayor, son las relaciones con su familia.

Por ejemplo, piense en el grupo familiar al cual pertenece en WhatsApp. Quizá allí está una tía, la misma que suele enviarle imágenes con un mensaje de buenos días. ¿Cuál es el común denominador ante esto? Generalmente la mayoría de personas la dejan en visto. Pero, ahora imagine que un amigo o su pareja le envía un mensaje, lo más seguro es que su respuesta sea casi inmediata desarrollando proceso intenso de comunicación en vivo. ¿Qué es lo que ocurre allí?

“En este caso hay un cambio en el concepto de lo íntimo, porque si bien decimos que nuestras relaciones más importantes son las relaciones con la familia, estas son con las que menos implican trabajo y son a las que menos se les invierte tiempo”, puntualiza Palomino.

Celular foto interna

Asimismo, plataformas de comunicación como WhatsApp o redes sociales como Facebook, Instagram y Twitter, entre otras, ofrecen múltiples elementos comunicacionales como emoticonos, stickers, fotos, audios -alternos a la escritura- que permiten identificar lo que el interlocutor está diciendo y allí cobra sentido el concepto de “interpretación”. Por ejemplo, durante el proceso de conquista, “ligue” o seducción, Palomino encontró que los jóvenes suelen estar atentos a las reacciones como ‘Me gusta’, ‘Me encanta’, ‘Me divierte’, que eligen sus parejas en las publicaciones de Facebook con el fin de generar todo un proceso de interpretación alrededor de las implicaciones de dichas expresiones.

“Yo pensaba que en estos casos de conquista existía un ejercicio de interpretación solitario pero encontré que hay personas que mandan capturas de pantallas con el ‘Me encanta’ a sus grupos de amigos para tratar de interpretar colectivamente qué es lo que está pasando en la conversación”, agrega Palomino.

Con respecto a los hábitos ocultos de la lista de contactos, surgieron varios temas como el sexting, una práctica que consiste en el envío de mensajes sexuales, eróticos o pornográficos a través de los dispositivos móviles; el concepto de stalkear, que pone en evidencia rutinas de vigilancia o espionaje a exnovios(as), amigos e incluso enemigos mediante de plataformas digitales, y la creación de perfiles falsos en redes sociales con el fin de obtener información privilegiada que proporciona el anonimato. A través del análisis de estas prácticas, el investigador concluye en su estudio que hay una migración del concepto de lo íntimo del entorno off-line al on-line.

Prótesis afectiva: una reconfiguración del concepto ‘celular’

¿Alguna vez ha experimentado la frustración, intranquilidad, culpa e inclusive ira que puede generar darse cuenta de que olvidó su celular en casa? ¿o qué tal aquel sentimiento de angustia al extraviarlo? Atendiendo a estas reacciones, comprendiendo las dinámicas de dependencia de las personas a estos instrumentos tecnológicos y evidenciando el resultado de su investigación, Palomino concluye que “el teléfono móvil actúa como una prótesis afectiva, como un artefacto tecnológico que intensifica las emociones de las personas debido a la conexión permanente con aquellos con quienes tienen experiencias afectivas cotidianas”.

Por lo anterior, el llamado final con este trabajo es tener claridad sobre las diferencias entre la tecnofilia -afición hacia la tecnología y dispositivos móviles- y tecnofobia –aversión a las nuevas tecnologías-; a generar un debate sobre las tecnologías móviles y a comprender que “las tecnologías no son una cosa únicamente de los jóvenes y que los adultos mayores también usan sus aparatos tecnológicos porque los requieren y porque son importantes y relevantes para sus vidas”, finaliza Palomino.

*Tesis doctoral: De prótesis afectivas y otras (Con)figuraciones: Sobre cuerpos, subjetividades y afectividad en la era del celular.

Barú: un paraíso sin tierra para su pueblo

Barú: un paraíso sin tierra para su pueblo

Hace más de 300 años, la isla de Barú se convirtió en el refugio de un grupo de cimarrones, hombres negros, fuertes y de mirada profunda, que huyeron de las murallas de Cartagena. Se trataba de una comunidad afrodescendiente que escapó de los conquistadores españoles con el fin de preservar sus costumbres, reivindicar sus derechos y ser un pueblo libre. Con los años, cuidadora de sus tradiciones, la comunidad de Barú se dedicó al cultivo de coco, ciruela, papaya, níspero y yuca; a la pesca y a la celebración de fiestas patronales al ritmo de tambora.

Sin embargo, fue hasta la abolición de la esclavitud en 1851 que el pueblo barulero pudo comprar siete caballerías (2961 hectáreas) para formalizar la propiedad de sus tierras. Aunque el quilombo de sonrisas blancas y manos laboriosas se apropió e instaló en la isla, hoy, cerca de tres siglos después, la comunidad ancestral aún le reclama al Estado el reconocimiento de la titularidad de sus predios.

En septiembre de 1969, el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora), hoy Agencia Nacional de Tierras (ANT), señaló que “los predios que existían en la isla de Barú habían salido del patrimonio del Estado y eran de propiedad privada”. Esta decisión, el desconocimiento de la pertenencia de las tierras a sus habitantes originales y el crecimiento acelerado del turismo durante los últimos 30 años han cercado y reducido el asentamiento de la comunidad afro un 20 %, modificando drásticamente el ecosistema y transformando las prácticas culturales de la población.

 

El contexto territorial de Barú

Estudiar las dimensiones territoriales, históricas, sociales y ambientales de los baruleros fue la primera fase de un proyecto que inició en 2011. Un equipo de investigadores, tesistas y practicantes visitó Barú e implementó un trabajo cartográfico para dar cuenta de la existencia de esta comunidad y de su relación patrimonial con la tierra. Allí encontró una población profundamente arraigada a sus costumbres, responsable del legado ancestral de preservar su territorio, inmersa en conflictos con el Estado y con la industria hotelera por la ocupación de sus predios, y estrechamente vinculada con el ecosistema, que está en riesgo debido a la tala de manglares, bosques secos y la erosión marino-costera.

“Este es un tema dramático en términos ambientales, porque las intervenciones humanas están fragmentando los ecosistemas”, afirma Johana Herrera, ecóloga y líder de la investigación. “Es un tema complejo en términos sociales, porque a pesar de que las lagunas marino-costeras contribuyen a la regulación de agua dulce para la comunidad de Barú, otros actores las desecan para construir playas”, continúa Herrera, quien actualmente es la directora del Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos de la Pontificia Universidad Javeriana.

Ante esta situación, en 2015 se desarrolló el diplomado Herramientas para la Autonomía Territorial, con el fin de proporcionar a los baruleros lineamientos conceptuales y metodológicos que les dieran alternativas para proteger su territorio. Luego de este ejercicio y de la reflexión de la comunidad, en junio de 2017 el Consejo Comunitario de Barú le solicitó a la ANT iniciar el trámite de titulación de su territorio. Sin embargo, en abril de 2019, la ANT negó la petición, por tratarse de un área insular privada. En respuesta, el Consejo Comunitario interpuso en enero de 2020 una tutela ante el Tribunal Superior del Distrito de Bogotá, demandando al Estado y a la ANT por su negligencia en el procedimiento.

Según el Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos de la Javeriana, aún hay pendientes al menos 271 solicitudes de titulación colectiva a nivel nacional, de las cuales 132 están en el Caribe colombiano.

 

 

 

Un trabajo con y para las comunidades

Conscientes de la negativa de la entidad territorial, en 2019 los investigadores iniciaron la tercera fase del proyecto, para contribuir con documentación académica y jurídica al proceso legal, a favor de la comunidad. “Encontramos que estas tierras sí son susceptibles de titulación colectiva y que el manglar, el bosque seco y las lagunas marino-costeras estarían mejor preservadas bajo figuras de administración y manejo en las que participe la comunidad”, puntualiza Herrera.

Durante la investigación, y por solicitud del pueblo de Barú, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) entregó en noviembre de 2019 el Concepto E-2019- 562045, en el que confirma que los baruleros son una comunidad ancestral y que, en tanto el Estado no proporcione protección, estaría expuesta a una extinción cultural.

“Si no se titula colectivamente el territorio, la comunidad puede desaparecer; eso es matar al pueblo, acabar con un legado, destruir una cultura. Eso significa arrasar con todo, porque la vida del nativo es su tierra y sus ecosistemas”, afirma Ruby Arcila, gestora del Consejo Comunitario de Barú y habitante de la isla, quien a su vez hace un llamado a la conservación y preservación del territorio.

Por el momento, la comunidad avanza en un proceso de consciencia social sobre la titulación colectiva y la preservación de sus tradiciones, mientras que el Observatorio gestiona recursos para capacitar a jóvenes de la región, con los objetivos de profesionalizar sus prácticas ancestrales y mejorar sus actividades de pesca, lectura de instrumentos cartográficos, restauración del ecosistema, entre otros aspectos.

“Las comunidades locales tienen un conocimiento ecológico tan sofisticado como el que nosotros tenemos a partir de los métodos basados en la ciencia. Hay un saber que reside en la racionalidad de la gente de Barú y que está en diálogo con nosotros, los investigadores. A eso lo llamamos en el Observatorio co-construcción de conocimiento”, precisa Herrera.

La titulación colectiva es el derecho que tienen las comunidades afrodescendientes a administrar legalmente su territorio.

 

Documental sobre Barú: 300 años de historia afrodecendiente

 

Para leer más: Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos (2020). Barú: Territorio colectivo desde 1851. Análisis ambiental y cartográfico 2020. Bogotá: Rights Resources-Consejo Comunitario de Barú-Pontificia Universidad Javeriana.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Tenencia colectiva en las playas, áreas de bajamar y manglares de Barú.
INVESTIGADORES PRINCIPALES: Johana Herrera Arango y Manuel Pérez Martínez
COINVESTIGADORES: María José Arrieta, Paula Kamila Guerrero, Lina María Cortés, Dicky Pacheco, Ruby Arcila, Ivonne Vargas, Mónica Narváez, Cristian Guerrero y Elías Helo
INVESTIGADORES JURÍDICOS: Silvio Garcés, Óscar Chávez, Juan Fernando Sánchez. Facultad de Estudios Ambientales y Rurales Observatorio de Territorios Étnicos y Campesinos Pontificia Universidad Javeriana. Consejo Comunitario de la Comunidad Negra de Barú B20
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2011-2019

 

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De colegiales y poder en las élites de la Colonia

De colegiales y poder en las élites de la Colonia

Mientras hacía su tesis doctoral en España, la historiadora Juana María Marín Leoz empezó a sospechar algún tipo de poder que determinaba dónde estudiaban los jóvenes santafereños a finales del siglo XVIII. Profesora hoy del Departamento de Historia de la Pontificia Universidad Javeriana, su sospecha se convirtió en una investigación histórica en la que descubrió detalles sobre los pulsos de poder social durante la Colonia.

La tesis era sobre Pedro Mendinueta y Múzquiz, virrey de la Nueva Granada (1797- 1803). La profesora intuyó que en esa época los descendientes de los conquistadores, a los que generalmente se les llamaba beneméritos, estudiaban en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario (actualmente más conocido como Universidad del Rosario), mientras que los descendientes de los españoles que trabajaban para las instituciones, lo que hoy conocemos como funcionarios, lo hacían en el Real Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé de Santafé (hoy Colegio Mayor de San Bartolomé), manejado por los jesuitas. Pero ¿por qué?

La investigación corroboró la sospecha y mostró un elemento más allá del lugar común que indicaba que se trataba de dos bandos aparentemente contrarios: los criollos y los peninsulares. Encontró que los enfrentamientos se daban entre diferentes facciones de las élites. Para la investigadora, lo interesante es que cada uno de estos grupos se sentía, en alguna medida, menos que el otro. “Son pares, pero construyen unas diferencias entre ellos para tener prerrogativas y premios frente a la Corona, que al final es la que los premia y los utiliza en su beneficio”, explica.

Era la competencia de dos colegios por demostrar cuál formaba la verdadera élite de la época, a los poderosos.

“El proyecto pasaba por estudiar quiénes eran los colegiales de San Bartolomé y cuál era su proceso de selección, tomando como eje vertebral la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767”, continúa la profesora Marín. “Se fue juntando todo, la posibilidad de consultar parte del Archivo Histórico Javeriano, la pregunta que tenía desde mi investigación doctoral y una que surgió por el camino, y era qué había pasado en el Colegio San Bartolomé después de la expulsión de los jesuitas, porque siguió abierto, lo que no pasó con la Universidad Javeriana, clausurada ese año”.

 

En la Santafé de Bogotá de finales del siglo XVIII, dos colegios de prestigio siguen caminos distintos luego de la expulsión de la Compañía de Jesús.

 

Cuando Marín se planteó el objetivo de la investigación, el archivo del Colegio San Bartolomé estaba cerrado al público, pero en el Archivo Histórico Javeriano encontró parte del material: 110 microfilmes con aproximadamente 1500 folios.

La investigación analizó los interrogatorios a los que se debían someter quienes querían entrar a estos colegios, encontrando que debían demostrar la limpieza de su sangre, que eran hijos de matrimonios legítimos, que no habían desempeñado oficios mecánicos, ni habían sido sentenciados por la Inquisición ni por ningún otro tribunal, y que, por ende, eran distintos a los que sí tenían algunas de estas condiciones.

La historiadora encontró que la expulsión de la Compañía de Jesús en 1767 coincidió con el aumento de la exigencia y de las preguntas de los interrogatorios en el Colegio San Bartolomé, pues los encargados de dirigir la nueva fase del colegio querían demostrar que sus colegiales eran igual de nobles que los rosaristas. Concluyó que los cambios tenían más que ver con una confrontación con el Colegio del Rosario, lo que, de nuevo, confirma una pugna entre diferentes sectores de la élite capitalina.

Marín explicó que el hecho de que la Compañía de Jesús educara a los hijos y nietos de quienes manejaban las instituciones de Gobierno, es decir, a quienes iban a heredar esos cargos, generó una relación de poder. “Cuando se expulsa a la Compañía, por supuesto que es un trauma, pero quienes van a dirigir el Colegio de San Bartolomé, aunque no son jesuitas, son formados por ellos”, lo que, según la profesora, evitó que hubiera grandes cambios, a pesar de que ya no estuvieran los jesuitas. Eso explica que el colegio siguiera funcionando sin mayores traumatismos.

“Investigaciones históricas como esta rompen mitos y ayudan a esclarecer lugares comunes, la identidad como país, así como saber de dónde venimos”, concluye Marín.

 

Para leer más: Marín Leoz, J. M. Institucionalidad y poder. La expulsión de los jesuitas y los colegiales reales del Real Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé, Santafé de Bogotá. Revista de Indias, 2018, 78(273), 459-503. Recuperado de https://revistadeindias.revistas.csic.es/index.php/revistadeindias/article/view/1077


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: La familia bartolina. Los colegiales del Real Colegio Mayor y Seminario de San Bartolomé, 1742-1792
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Juana María Marín Leoz
COINVESTIGADORES: Erika Parrado Pardo, Andrés Farfán Castillo y Jorge Mestre Acuña
Facultad de Ciencias Sociales Departamento de Historia Grupo Cultura, Conocimiento y Sociedad
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2013-2015

 

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¿Los correos electrónicos contaminan el medio ambiente?

¿Los correos electrónicos contaminan el medio ambiente?

Hace un tiempo, tal vez el año pasado, ví un video en YouTube que hablaba acerca de las emisiones de carbono que generan los correos electrónicos y cómo lo hacen. Si les soy sincera no quedé muy convencida con el tema y aunque lo tuve entre mis pendientes, lo deje ahí esperando. En estos días, en una cuenta de Instagram llamada @reals_lab publicaron un reto con el hashtag #limpiomicorreo, el cual trajo a mi mente este tema. Por eso, decidí investigarlo un poco más con el fin de encontrar la relación entre el envío de correos electrónicos y el impacto en los ecosistemas.

Resulta que cuando nos hablan de huella de carbono o acciones que impactan el medio ambiente, normalmente pensamos en carros, motos, fábricas o plástico, pero pocas veces nos viene a la cabeza el uso que le damos a la energía, a las redes sociales y a nuestros correos electrónicos. Los datos, especialmente aquellos que se encuentran en los e-mail, deben ser almacenados en centros de datos o servidores; y, aunque se encuentran a kilómetros de nosotros y por ello no es visible el impacto, requieren grandes cantidades de agua y energía para su funcionamiento porque pueden sobrecalentarse y necesitar procesos de enfriamiento.

Así mismo, según un estudio realizado en Reino Unido por la compañía energética Ovo, enviar correos también genera un gasto de energía porque se necesita de ella para que tanto los centros de datos como los dispositivos electrónicos envíen, filtren, lean y entreguen los correos. Para el estudio realizado por esta compañía, llama especialmente la atención aquellos correos que se envían con un único contenido; es decir, mensajes prescindibles como “gracias”, “recibido”, “saludos”. En 2017, un informe de la consultora Two Sides indica que la actual circulación de correos electrónicos llegaría a equivaler a la huella de carbono producida por cerca de 890 millones de automóviles en un año. Por supuesto, es importante señalar que la huella de carbono de los correos electrónicos depende de su contenido: es mayor si tiene archivos adjuntos y se incrementa si el correo se reenvía.

Según el medio La Vanguardia, de Barcelona (España), en entrevista con Ana Figaredo, eliminar 30 correos de nuestra cuenta puede ahorrar 222 Watts, que es aproximadamente el gasto de energía de una bombilla ahorradora encendida durante un día. Así mismo, según Ovo, si cada una de las personas de Reino Unido prescindieran de correos que pueden ser considerados innecesarios, no emitirían 16.433 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera en lo corrido de un año.

A partir de mi investigación, yo podría hacerle un par de sugerencias: si usted tiene miles de correos en su cuenta que no usa o no necesita, elimínelos. Recuerde que para que pueda consultarlos en cualquier momento, estos correos deben estar alojados en servidores que requieren energía y agua. También, si puede evitar correos innecesarios como aquellos que tienen un contenido corto y que incluso usted puede comunicar a su compañero de trabajo o amigo de forma personal, hágalo; de esta manera también estará disminuyendo su huella de carbono.

Puede ser que aún leyendo esto, cuando piense en el impacto de un correo electrónico sobre el medio ambiente le parezca poco, pero imagínese las cuentas de e-mail de todo el mundo, quizás ya no sea tan pequeño. Ahora, suponga que todos conocieran esta información y pudieran aportar con un clic al eliminar correos innecesarios o evitar otro clic para no enviar correos innecesarios. Estaríamos haciendo mucho.

Más información aquí.


* Bióloga, Magíster en Educación.
Instagram: @karoltvera

Las verdades de Justicia y Paz

Las verdades de Justicia y Paz

El 14 de diciembre de 2006, en Barranquilla, alias el Loro dio sus primeras palabras. Frente a él, atentos, estaban algunas víctimas, magistrados, fiscales, testigos, periodistas, entre otros. Ese acto representó el inicio de la tercera fase del proceso de justicia transicional entre los paramilitares y el Estado colombiano, conocido como Justicia y Paz. Ese día iniciaron las ‘versiones libres’ de paramilitares desmovilizados. Wilson Salazar Carrascal, el Loro, fue el primero.

La fecha quedó en la memoria de algunos y, a partir de entonces, surgieron varias inquietudes: ¿será que Justicia y Paz es un sistema judicial efectivo?, ¿habrá impunidad?, ¿repararán a las víctimas?, y… ¿habrá verdad?

En 2016, Andrés Dávila Ladrón de Guevara y Juan David Velasco, politólogos y profesores de la Pontificia Universidad Javeriana, decidieron conmemorar los 10 años de las confesiones del Loro, tratando de establecer, precisamente, la calidad de la verdad judicial de Justicia y Paz.

¿Cómo evaluar ―medir― el cumplimiento del derecho a la verdad en Justicia y Paz de forma objetiva? Esa era la cuestión.

Entendiendo la magnitud del proyecto, Dávila y Velasco ―con un equipo de ocho investigadores―encontraron que las sentencias condenatorias realizadas por las salas de Justicia y Paz eran instrumentos cuantificables, y que en ellas había todo un universo de verdad judicial.

Recolectaron las 51 sentencias proferidas entre 2006 y 2017 ― cada una con cerca de 600 páginas― y, a partir de su revisión, teniendo en cuenta los estándares nacionales e internacionales del contenido del derecho a la verdad en instrumentos judiciales (razones de hecho, no repetición, reparación y señalamientos), analizaron y clasificaron la verdad revisando cuatro variables: la determinación de los móviles del delito, la determinación de las circunstancias de tiempo y lugar, la determinación de los responsables y la prevalencia del testimonio considerado.

Mejor dicho, buscaron responder ¿cuántas sentencias determinaron los móviles del delito?, ¿cuántas determinaron las circunstancias de tiempo y lugar?, ¿cuántas determinaron a los responsables?, ¿cuántas les dieron prevalencia a las víctimas en el testimonio?

Y, con base en esas respuestas ―las variables―, midieron el cumplimiento de los mínimos del derecho a la verdad de las víctimas y, adicionalmente, la calidad de la verdad: a mayor cantidad de elementos, la sentencia tenía una calidad alta, sin que su ausencia significara una calidad mala.

“Nosotros propusimos una metodología inédita en las mediciones de la verdad judicial de todo el mundo. Creamos un índice y un porcentaje del valor y, con estos elementos, valoramos la calidad de la verdad judicial en Justicia y Paz, clasificamos las redes de apoyo al paramilitarismo y analizamos cómo las víctimas contribuyeron o no a la narración de los hechos judiciales”, explica Velasco, quien además trabaja como asesor de la Dirección de la Unidad de Investigación y Acusación de la Justicia Especial para la Paz (JEP).

 

“No pretendíamos decir qué tan buena o mala es Justicia y Paz, sino bajo qué medida la verdad judicial se cumplía en mayor o menor medida”. Lina Chaparro, investigadora javeriana

 

Las cifras consignadas en el libro La verdad en las sentencias de Justicia y Paz arrojaron que la calidad de la verdad judicial en Justicia y Paz era baja en un 44 %, media en un 55 % y alta en un 1 %. También se evidenció que en el 72 % de las sentencias hay 573 señalamientos contra terceros (Ejército Nacional, Policía Nacional, Armada Nacional y empresarios) como presuntos miembros de la estructura paramilitar. Y, finalmente, entre otros hallazgos, se reveló que la fuente de los hechos legalizados se corresponde en su mayoría con las versiones de paramilitares (79 %), mientras que los testimonios de las víctimas ocuparon tan solo un 6 % del total.

Esas cifras y muchas otras se hicieron públicas en marzo de 2019, cuando el grupo de investigadores presentó el libro. Días después, El Espectador publicó un texto titulado “La verdad que aún nos debe la Ley de Justicia y Paz”, en el que citaba las cifras de la investigación, y comentaba: “Resulta muy difícil hablar de verdad cuando lo más básico para encontrarla no se logra determinar”.

 

El derecho a la verdad

“En su momento la investigación fue descontextualizada”, dice Lina Chaparro, investigadora y profesora de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Javeriana, “nuestra intención era clasificar más que calificar. No pretendíamos decir qué tan buena o mala es Justicia y Paz, sino de qué manera podían medirse los esfuerzos por el cumplimiento de los estándares jurídicos de verdad judicial en justicia transicional. Y en ese sentido son sentencias de gran calidad”.

“Lo que nosotros hacemos en el informe es valorar, a pesar de sus limitaciones, falta de recursos y demoras, el proceso de Justicia y Paz”, dice Andrés Dávila. “Lo que se contó y se cuenta gracias a Justicia y Paz ―incluyendo la voz de las víctimas y sus testimonios― devela lo que hicieron los paras en el conflicto junto con otros actores ―como los empresarios y las Fuerzas Militares―, y eso es supremamente valioso”.

Es tal el valor de Justicia y Paz ―coinciden los investigadores― que muchos mecanismos fueron adaptados o aprehendidos por la JEP. La experiencia de Justicia y Paz, y de sus magistrados y fiscales, en temas como desaparición forzada, homicidio e investigaciones de contexto ha sido vital para el desarrollo de la JEP. También han sido vitales, por ejemplo, los registros de las víctimas de secuestro con que cuenta Justicia y Paz, que fueron el primer insumo de la JEP para involucrar a las víctimas de ese crimen a manos de las FARC-EP.

“Aunque la JEP fue muy crítica con Justicia y Paz, aprendió y se nutrió de lo bueno y lo malo… pero eso casi nadie lo va a reconocer”, afirma Dávila. Y concluye: “En esta investigación estamos, en el fondo, haciendo justicia a una cantidad de información que está en las sentencias y que no se está aprovechando”.


 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: La verdad en las sentencias de Justicia y Paz
INVESTIGADOR PRINCIPAL: Juan David Velasco
COINVESTIGADORES: Mónica del Pilar Burgos, Lina Chaparro, Vanessa Clavijo, Andrés Felipe Gómez, Claudia Medina Aguilar, Paula Angélica Muñoz y Diana Katherine Rico
Centro Internacional de Toledo para la Paz (CITpax), Instituto de Salud Pública, Pontificia Universidad Javeriana, Facultad de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Departamento de Ciencia Política, Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2018

 

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“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

“Es posible tejer desde la diferencia”, Edgar Puentes

Cuatro miembros del Foco de Industrias Creativas y Culturales de la Misión Internacional de Sabios estarán este 18 de septiembre a las 4:00 p.m. en un panel previo a la clausura el IV Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad.

Edgar Puentes Melo, Lina Rodríguez Fernández, Oscar Hernández Salgar y Eliécer Arenas Monsalve conversarán sobre el libro Arte, cultura y conocimiento. Propuestas del Foco de Industrias Creativas y Culturales, volumen 8 el primero que fue publicado de los ocho focos en los que se dividió el trabajo de la Misión durante 2019.

Pesquisa Javeriana dialogó con el Maestro Edgar Puentes Melo, coordinador del Foco ICC, encargado de trazar la hoja de ruta para incluir los procesos de creación como formas de generación de conocimiento, desarrollo tecnológico e innovación. Habló sobre recomendaciones, retos, desafíos y articulaciones para hacer realidad todo lo planteado en este documento de 256 páginas.
Pesquisa Javeriana: ¿Cómo se articulan en la sociedad colombiana las recomendaciones del Foco de Industrias Creativas y Culturales?

Edgar Puentes: La misión planteó tres grandes retos de país: Colombia productiva y sostenible (Crecimiento basado en ciencia), Colombia Bio diversa (Innovación basada en la diversidad natural y cultural) y Colombia Equitativa (Conocimiento y educación para la inclusión social), los cuales serán implementados a través de cinco misiones emblemáticas. Dentro de las apuestas fundamentales para su realización se requiere, como objetivos fundamentales, el reconocimiento de los colombianos de su patrimonio cultural y natural, la generación de valor agregado a partir de la diversidad y el conocimiento, para lograr la transformación de la estructura productiva del país hacia un modelo sostenible y equitativo.

Se proponen varios frentes; el primero y tal vez el más importante, es la búsqueda de su implementación a través de la generación de políticas de estado en el desarrollo del modelo previamente descrito; por otro lado, la articulación con el estado en la ejecución de las diversas recomendaciones de la misión.

Igualmente, seguimos buscando dar a conocer en diversos niveles de la sociedad las recomendaciones de la Misión y de nuestro foco, con el propósito de permear, de permitir el acceso de cada colombiano a esta propuesta; es importante resaltar que nuestro propósito, si bien ha sido generar un modelo de país en el más alto nivel del Estado, también propone que su construcción y apropiación depende de un modelo “bottom – up”, donde su incorporación y reflexión en la vida cotidiana de cada colombiano, es fundamental para su desarrollo.

 

PJ: ¿Cuáles son los mayores desafíos?

EP: En el contexto de nuestro foco, son varios aspectos; uno de los más importantes, es el desarrollo de una política de formación artística y cultural para el país. Esta es una de las recomendaciones fundamentales, vinculada directamente con la propuesta de implementar la formación artística y cultural de manera obligatoria en todo el sistema educativo; plantear modelos de apropiación de nuestro patrimonio, el reconocimiento de nuestra historia y nuestra identidad como colombianos, la diversidad y riqueza cultural y biológica de nuestras regiones, la aceptación de la diferencia como valor de crecimiento son aspectos fundamentales con miras a cumplir los tres grandes retos propuestos por la misión.

Como un modelo de complejidad, es importante establecer vínculos y puentes entre las diversas manifestaciones culturales de nuestro país. En la medida que esto ocurra, el lenguaje particular y colectivo se enriquecerá, permitiendo un fortalecimiento cultural y el desarrollo de iniciativas, propuestas, emprendimientos con amplias posibilidades de circulación y apropiación nacional e internacional.

Finalmente, el gran reto es lograr que las recomendaciones de la Misión sean acogidas por el gobierno nacional; una vez logrado esto, un reto mayor será su implementación y articulación con los diversos estamentos de la sociedad colombiano desde el ámbito política hasta la comunidad.

 

PJ: ¿ Cómo ha reaccionado el sector cultural?

EP: Siento que el sector cultural ha recibido este ejercicio de diversas maneras. Si bien nuestro trabajo estuvo enmarcado en el contexto de lo que se definió como Industria Creativa y Cultural, el énfasis fue dado en nuestras discusiones tanto en factores fundamentales de este enunciado, como en discusiones profundas en torno al reconocimiento patrimonial y cultural, a la importancia de la formación artística en todos los niveles, al desarrollo de una postura profunda en una formación estética y sensible, a la implementación y validación de los modelos de creación e investigación – creación como líneas de generación de conocimiento entre otros temas.

De igual manera, se plantearon temas como por ejemplo, una reflexión fundamental sobre los puntos de encuentro entre el arte y la ciencia, en el contexto de un sistema nacional de ciencia tecnología e innovación. En este sentido, percibo en general en nuestro sector y en otros, una amplia aceptación e interés por el trabajo que realizamos al interior de nuestro foco.

 

PJ: ¿ Cómo se articula la parte cultural y creativa con la ciencia?

EP: Muy importante, y creo que uno de los temas centrales de nuestro foco ha sido posicionar a la creación e investigación – creación (i+c), como modelos fundamentales de investigación y generación de conocimiento. Al hablar de un ecosistema ampliado, y de una sociedad del conocimiento, el papel del pensamiento artístico y su desarrollo a través de la creación son fundamentales, mucho más en el contexto de amplia diversidad cultural de Colombia. De igual manera, plantear las relaciones posibles entre diversas formas del conocimiento y los resultados posibles de estos entrecruzamientos, son dinámicas fundamentales y necesarias para la investigación del país y del mundo.

Por otro lado, desarrollar en los modelos de formación de nuestro país la práctica y formación artística en todos los niveles, fundamentará y fortalecerá los procesos propios del pensamiento científico, mucho más cuando se abordan conceptos como la creatividad o la innovación. Tan importante como esto, es la generación de una nueva conciencia, sobre el papel transformador de la ciencia y la cultura, en la construcción de nuevos imaginarios de sociedad, en los que conceptos como la preservación, la protección, el reconocimiento y la validación de los ecosistemas, ocupen un lugar fundamental. No es posible apreciar y apropiar el conocimiento científico, sin un pensamiento sensible y profundo desde lo estético; de igual manera, no es posible validar y apropiar nuestras manifestaciones culturales y artísticas, sin un conocimiento profundo de sus orígenes, su historia, sus técnicas y sus posibilidades de diálogo, con los campos de la ciencia. Es vital retornar a un nuevo concepto de cultura, donde el arte y la ciencia sean comprendidos de manera equitativa, dentro del mismo ecosistema, siendo necesarios el uno para el otro, tal como ha ocurrido en muchos momentos de la historia y siendo tal vez el más reconocido, el renacimiento.

 

PJ: Teniendo en cuenta el tiempo que lleva dedicado al desarrollo cultural del país, ¿por qué considera importante que se Incluyera el Foco ICC dentro de la Misión de Sabios?

EP: Creo que ha sido un aspecto crucial y fundamental para nuestro sector. El ser incluidos en una reflexión de país para la construcción de política de Estado a 30 años, propone automáticamente el reconocimiento de la importancia del sector cultural, artístico y creativo para el desarrollo de nuestra sociedad. Si revisas el contexto de los tres grandes retos de país y las cinco misiones para su cumplimiento, es posible observar el papel trascendental que ocupan la diversidad natural y cultural, la diversidad territorial, en la construcción de modelos innovadores de desarrollo para el país. Lograr modelos de aprovechamiento y uso consciente y sensible de nuestros recursos, requiere de un profundo conocimiento de nuestro patrimonio, nuestra historia, nuestro entorno natural y nuestros ecosistemas, como de la amplia diversidad de nuestras manifestaciones artísticas y culturales.

 

PJ: ¿Qué significó coordinar y lograr articularse con los otros focos?

EP: Creo que ha sido un ejercicio increíblemente valioso y significativo, dado el proceso de aprendizaje, de construcción como equipo y finalmente de experiencia colectiva al integrar los ocho focos de la Misión en una visión. Existieron tensiones naturales pero la gran lección al final de este proceso, fue cuando pudimos compartir con la Presidencia de la República nuestras conclusiones siendo la que narro a continuación una de ellas, una de las que me llevo en mi corazón con profunda esperanza:

“Colombia es un país posible…uno en el que si logramos superar nuestros temores naturales, nuestra incapacidad a la tolerancia, nuestra arrogancia y pretensión desde las orillas particulares de conocimiento a tener la razón, el futuro será simplemente el resultado de la suma y multiplicación de particularidades e individualidades, distantes y diversas, que en su tejido, como fue parte de la construcción social de nuestras comunidades indígenas, permitirá el desarrollo de una sociedad en la que exista un lugar para todos, un lugar que acepte y valide las diferencias y que permita desde estas distintas orillas, la construcción de una nueva nación”.

Para mí, este fue uno de los grandes logros de la Misión y un ejemplo para un país históricamente dividido como el nuestro. Es posible tejer desde la diferencia entendiendo que ella es nuestro mayor patrimonio, nuestro mayor tesoro, nuestra mejor posibilidad.

A continuación vea la transmisión completa del conversatorio.


* Estudiante de la maestría en Periodismo Científico, Pontificia Universidad Javeriana