Carta a la nación: ¡Por los 5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan!

Carta a la nación: ¡Por los 5 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan!

La Carta a la nación es una hoja de ruta planteada por la Pontificia Universidad Javeriana que busca guiar un diálogo que invite a solucionar las demandas sociales expresadas desde el paro nacional del 2019 y que continuaron con las manifestaciones que comenzaron el pasado 28 de abril.

Las propuestas fueron elaboradas por académicos javerianos y reúnen ideas que abordan desde cómo garantizar el cumplimiento de la Constitución de 1991 hasta el desarrollo de políticas públicas con enfoque de género.

Durante las próximas semanas, Pesquisa Javeriana divulgará una a una las iniciativas a través de este espacio y de un micrositio especialmente creado para visibilizar el proyecto. A continuación puede leer el punto más reciente de la Carta a la nación.

Punto 4 de la Carta a la nación: las Juventudes colombianas inclusión e incidencia para la trasformación

Que las juventudes son el futuro de todas las sociedades es una idea que se convierte en paisaje cuando, con esta frase cliché, se evade la necesidad de entenderlas con sus problemáticas en tiempo presente. Por ejemplo, actualmente la juventud colombiana agrupa casi a once millones de personas, de las cuales, el 49.3 % ni trabaja ni estudia y, de estos últimos, la mitad abandona su educación por falta de recursos.

¿Qué hacer por esta población que representa al 33 % de los colombianos? Las profesoras Martha Gutiérrez, Minerva Campión y los profesores Ricardo Delgado y Mateo Ortiz plantean una hoja de ruta distribuida en cinco ejes. El primero, la protección de la vida enmarcada en un seguimiento de violencias y derechos humanos. El segundo, a través de la participación juvenil, con garantías de incidencia y confianza en las instituciones. Los demás pasan por ideas de institucionalidad pública para la juventud, trabajo, salud y derechos sexuales y reproductivos.

Si quiere saber cómo plantearon estas propuestas que ayudarían a robustecer las políticas públicas del futuro de la sociedad, no dude en hacer clic aquí o en entrar al micrositio de la Carta a la nación.

Punto 3 de la Carta a la nación: no estigmatizar la protesta social pacífica: propuestas para la transformación social colombiana

La estigmatización de las manifestaciones en Colombia y la represión estatal que en ocasiones vulnera el ejercicio de este derecho llevó a la profesora Marcela Ceballos y a los profesores Andrés Dávila y Norberto Hernández a proponer tres caminos con el objetivo de salvaguardar el derecho a ejercer una protesta pacífica.

Para superar la estigmatización, los académicos proponen reconocer la movilización y la organización social como formas de participación política legítimas y que se les garantice a quienes se movilizan el reconocimiento de ser unos interlocutores políticos válidos, para que la protesta deje de verse una amenaza para el orden público. Además, insisten en el cumplimiento de los mandatos constitucionales que protegen el ejercicio de la protesta pacífica y en la incorporación de otros documentos, como el Acuerdo de Paz y retomar la discusión sobre el Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta pacífica.

Entre otras ideas, Ceballos, Dávila y Hernández subrayan la urgencia de reformar la Policía Nacional, reforzando su carácter civil, revisar los protocolos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y abrir un diálogo con los sectores que no se sienten representados en un comité del paro.

Para conocer todo el documento puede hacer clic aquí o entrar al micrositio de la Carta a la nación creado por Pesquisa Javeriana.

Punto 2 de la Carta a la nación: ideas sobre la constitución

Bibiana Ortega, Juan Felipe García y Tania Luna, profesores de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Javeriana proponen re/activar la reflexión sobre el sujeto nacional que refrenda su voluntad política de vivir bajo el gobierno del Estado social de derecho.

Esto se lograría, según su iniciativa, entendiendo que Colombia no necesita una nueva constitución sino garantizar su cumplimiento. Además, recomiendan darles mayor poder local a las comunidades, en donde las veredas, comunas y corregimientos, por ejemplo, tengan mayor protagonismo en el ordenamiento territorial, que actualmente se basa en la dicotomía departamento/municipio.

Por otro lado, los académicos invitan a hacer un esfuerzo más profundo en devolverle la confianza a las instituciones y en ejercer la democracia más allá de solo votar, haciendo uso de la protesta pacífica y exigiéndole tanto a políticos como entidades de control y medios de comunicación que asuman sus responsabilidades con el Estado social de derecho.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio que Pesquisa Javeriana desarrolló para reunir todos los documentos que le apuestan a que la ciudadanía se involucre más en la acción democrática colombiana.

Punto 1: Derecho a la educación y acceso equitativo al conocimiento.

Durante décadas se ha discutido sobre las amplias brechas entre la educación rural y urbana y pública y privada en Colombia. Como si estos rezagos no fueran suficientemente problemáticos, en 2020 llegó la pandemia de la covid-19 y con ella los estudiantes, por más de un año, dejaron de asistir presencialmente a clases, lo que incrementó la desigualdad en el acceso a educación de calidad.

En esta propuesta, las profesoras Luz Karime Abadía, Alba Lucy Guerrero y la editora de Pesquisa Javeriana, Lisbeth Fog, proponen abordar una discusión planteada en seis puntos para asegurar una educación universal y de calidad que forme ciudadanos autónomos y socialmente responsables.

Las propuestas van desde implementar una formación ética, política, ciudadana y de las emociones en donde se puedan gestionar en clave de democracia emociones como el miedo y la ira, hasta impulsar unos currículos más pertinentes ante los retos actuales y ejecutar acciones para la disminución de las inequidades, educar a través del reconocimiento de la diversidad y motivar una construcción colectiva de la pedagogía nacional a través de pilares como la educación rural y el acceso equitativo al conocimiento.

Para consultar el texto completo de este punto puede entrar al micrositio desarrollado por Pesquisa Javeriana o hacer clic aquí.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio en el cual Pesquisa Javeriana reúne todos los documentos que invitan a la ciudadanía a involucrarse más en la acción democrática colombiana.

¿De dónde surge la motivación de la Carta a la nación?

Algunos medios internacionales como El País, de España, BBC Mundo y France 24 califican de estallido social la situación colombiana de los últimos meses. Lo que comenzó como una muestra de rechazo de la ciudadanía a una reforma tributaria que afectaba el bolsillo de la clase media, se fue escalando y acrecentando y ni el retiro del proyecto ni la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, fueron suficientes para calmar los ánimos.

Ya los manifestantes no marchaban por la reforma tributaria, sino por la de la salud, la precariedad de las condiciones laborales, por los más de 21 millones de colombianos que viven en la pobreza y por la falta de acceso a la educación pública y gratuita, por el asesinato de líderes sociales y otras razones que al unísono conformaron un descontento nacional.

Carta a la nación colombiana
Fotografía: Shutterstock

Es la primera vez durante el siglo XXI que el país registra un paro de esta duración (más de dos meses, pues comenzó el 28 de abril), y las salidas dialogadas aún no llegan a buen término, pues ni el Comité del Paro (que reconoce que no representa a todos los ciudadanos descontentos), ni el presidente Iván Duque, quien solo cuenta con el 16 % de aprobación según la encuesta más reciente de Datexto, han encontrado la forma de hallar consensos que marquen el camino para solucionar los problemas estructurales que llevaron al país al estallido social del que hablan no solo medios internacionales, sino académicos locales.

“Colombia atraviesa por una profunda crisis social, económica y política que se expresa a través de grandes movimientos sociales de diferentes intensidades, modalidades, espacios y tiempos”, reza el preámbulo de la Carta a la Nación, un documento de siete puntos que busca crear espacios y conducir hacia un verdadero diálogo nacional e intersectorial para atender los principales problemas de esta crisis que se visibilizó en medio de la pandemia de la covid-19.

¿En qué consiste la Carta a la nación?

El estallido social en realidad no comenzó el 28 de abril. Las masivas manifestaciones de noviembre de 2019 revelaron este descontento histórico generalizado y la Pontificia Universidad Javeriana supo tomar atenta nota de lo que sucedía. A raíz de esa problemática, creó el espacio Foros javerianos sobre la coyuntura y el futuro de Colombia.

Carta a la nación colombiana

Fotografía: Shutterstock

Desde entonces (y con la pandemia en medio) se han realizado seis foros distribuidos en 22 sesiones que han abarcado temas como la inequidad de la educación colombiana, activismo y movimientos sociales, avances y enfoques para la paz.

Esos temas, sumados a otros cuantos, se encuentran en la misma línea de las sugerencias que siete rectores de igual cantidad de universidades colombianas le hicieron el pasado 5 de mayo a los diferentes actores coyunturales para superar esta crisis.

De las experiencias de los foros más la intención de los rectores por brindar aportes desde la academia surge la Carta a la nación, un documento para construir una Colombia “en paz, democrática, equitativa, incluyente y comprometida con el desarrollo sostenible, en un momento en que la sociedad reclama urgentemente la voz de la academia”.

 

Tres puntos claves de la reforma tributaria elaborada por las universidades

Tres puntos claves de la reforma tributaria elaborada por las universidades

Tras la ola de inconformismo social y las múltiples protestas que generó el proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno nacional el pasado 15 de abril, el presidente Iván Duque se vio obligado a retirar dicha iniciativa y el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, tuvo que renunciar.

Según lo expresado por el nuevo ministro, José Manuel Restrepo, se necesita recaudar cerca de 16 billones de pesos en el recaudo para el 2022 y garantizar un aumento superior para el 2023, por lo que una reforma no solo es necesaria sino urgente.

Sin embargo, al día de hoy parece no haber un consenso sobre cómo debería plantearse la nueva propuesta, pero, si en algo coinciden los académicos es en que el país necesita implementar cambios para aumentar los ingresos fiscales sin afectar el bolsillo de la clase media.

¿Cómo lograr este objetivo en medio de la que, para expertos como Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, es considerada la crisis económica más dura de la historia del país? Reyes asegura que las medidas que se adopten deben ser audaces, creativas y ambiciosas, y que no se trata de crear impuestos sobre impuestos.

La reforma tributaria de las universidades

Por eso la Red de Trabajo Fiscal, un colectivo compuesto por ocho organizaciones académicas y de investigación entre las que se encuentran el Centro Externadista de Estudios Fiscales, Dejusticia y el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, elaboraron el documento Una propuesta de reforma tributaria progresiva, la hoja de ruta para construir una política fiscal progresiva, es decir, una que le cobre un porcentaje más alto a quienes devenguen más dinero.

“Si yo me gano diez millones de pesos al mes y pago un millón en impuestos, y una persona que se gana cinco millones paga 500 mil pesos, la persona que gana menos paga el mismo porcentaje, así que no es un sistema tributario progresivo. Un sistema tributario progresivo implicaría que la persona que gana diez millones de pesos pague un porcentaje más alto que quien tiene menos ingresos”, explica Reyes.

La propuesta está encaminada a lograr consensos sobre puntos de gran polémica, como el impuesto a la renta de las personas naturales, de las empresas e incluye sugerencias para prevenir la evasión de impuestos, con lo que, según el documento, que se encuentra abierto al público, en el mediano plazo se podría aumentar sustancialmente el recaudo sin la creación de nuevos impuestos.

Reducción de impuestos

En esta iniciativa no se incluyen cambios significativos al impuesto al valor agregado (IVA) ni aumentos a ningún otro impuesto al consumo. Tampoco se tocan los ingresos de los trabajadores o los pensionados que ganen menos de seis millones de pesos.

Por otro lado, lo que sí propone es reducir los impuestos a las empresas pequeñas y medianas de 31 % a 24 %.

“Un elemento importante de esta propuesta es que es la única de todas las que se han presentado, con excepción de la del Gobierno, que viene con los artículos modificados; tanto así que, si el Ministerio de Hacienda tomara este articulado, lo presentara al Congreso y lo aprobaran, solucionaríamos el problema de recaudo que tenemos, obteniendo 20 billones de pesos eliminando beneficios tributarios a empresas y aumentando los impuestos de los colombianos de más altos ingresos”, agrega Reyes.

A continuación, Pesquisa Javeriana, a través de la voz de Luis Carlos Reyes, le cuenta sobre tres puntos clave de la iniciativa de la reforma elaborada por la Red de Trabajo Fiscal.

El impuesto a la renta de las personas naturales

La propuesta sobre este impuesto va encaminada en poner sobre la mesa unas condiciones más equitativas en las que las personas más ricas tributen de manera verdaderamente progresiva.

“Las personas que ganan más de un cierto monto cada año tienen que notificar al Gobierno cuáles fueron sus ingresos y tienen que pagar un porcentaje sobre sus rentas explica Luis Carlos Reyes, quien además señala que dicha renta puede provenir de muchas fuentes, no solo laborales sino las denominadas rentas de capital. Por ejemplo, “si yo soy el dueño de un local en un centro comercial y cobro arriendo por ese local, esa es una renta de capital” y debe notificarse.

Aquí la explicación:

El impuesto a la renta de las empresas

Si bien para los expertos el Gobierno planteaba una propuesta sensata en su proyecto, esta nueva versión, además de considerar los puntos positivos ya expresados en el antiguo proyecto, elimina las llamadas tarifas especiales, es decir, una serie de tratamientos preferenciales a empresas que no los necesitan; a esto se suma la eliminación del descuento del impuesto de Industria y Comercio (ICA), lo que beneficia a las pequeñas y medianas empresas y a las que no están generando utilidades.

Aquí la explicación:

Para que los que tengan que pagar, paguen

Según el director del Observatorio Fiscal de la Javeriana, la evasión o elusión de impuestos reduce de manera importante el recaudo, por lo que “la manera de combatir estas prácticas es empezar a ubicar cuáles son los tecnicismos de la ley en los cuales la gente se ha escudado para pagar menos impuestos. Esto pasa, por ejemplo, en casos como en los que algunas empresas, como las que pertenecen a las personas con más altos ingresos del país, aun siendo operadas por colombianos pero constituidas por fuera del país, son catalogadas legalmente como empresas extranjeras y reciben beneficios tributarios especiales”.

Aquí la explicación:

Para cerrar

Reyes argumenta que lo importante no solo es que esta propuesta la conozcan, por ejemplo, los congresistas, sino que la ciudadanía se pueda formar en una opinión estructurada, viendo que existen alternativas efectivas, pues la reforma que se implemente debe ser el resultado de un ejercicio de construcción colectiva en el que las voces de las personas de a pie, la sociedad civil, los pequeños y grandes empresarios y la academia aporten sus puntos de vista. “Nosotros estamos para ayudar a informar a la sociedad”, finaliza Reyes.

La Red de Trabajo Fiscal está conformada por el Centro Externadista de Estudios Fiscales, el Observatorio de Hacienda Pública y Derecho Tributario de la Universidad del Rosario; Cedetrabajo; Dejusticia; la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (Fescol), el Centro de Pensamiento de Política Fiscal (CPPF) de la Universidad Nacional de Colombia, la Maestría en Tributación de la Universidad de los Andes.

Para leer la propuesta completa: clic aquí.

Ciclismo: ¿comodidad o rendimiento? Esa es la cuestión

Ciclismo: ¿comodidad o rendimiento? Esa es la cuestión

¡Vaya espectáculo el que estamos viendo en este descenso, Santi! dice Rubén Darío Arcila.

Yo no soy capaz de pedalear en esa posición. Acá vemos a Froome, que no se tira más hacia adelante porque no lo admite la física, pero así va sacando más diferencia y tomando más velocidad, frente a un grupo atrás que va encabezando el team Movistar responde Santiago Botero.

[…] Está manejando esto como si fuera un triciclo, por delante el pecho en el manillar. ¡Qué manera! Para muchos causará risa, pero esto es el arriesgue total […] advierte Goga.

Esto es lo que vale un tour y una camiseta amarilla… se inventa cualquier posición. Único, exclusivo, esto no se ve todos los días recalca Arcila.

[Gana] unos 10 segundos… hay que proponer a Chris Froome para el Circo del Sol, porque eso es difícil de hacer, explica Botero.

Esta conversación entre el pedalista Santiago Botero y los comentaristas Rubén Darío Arcila y Georgina Ruiz Sandoval, Goga, destaca el impresionante descenso de montaña de Chris Froome en la octava etapa del Tour de Francia 2016. Colgada en internet, es una escena emblemática de una maniobra muy exigente y peligrosa en la que el célebre británico se bajó del sillín y quedó apoyado sobre el marco de la bicicleta para adoptar una posición ultra aerodinámica que lo convirtió en una bala humana. Logró una velocidad de 90 kilómetros por hora y conquistó el liderato de la etapa y la camiseta amarilla.

Investigadores javerianos crean metodología de medición de variables para buscar un punto medio entre el confort y el rendimiento, conforme a cada ciclista.

Su osadía fue clave para ganar la competición, pero no fue la única. El ciclismo ha dado muchas otras imágenes alucinantes y hasta suicidas que revelan esa tensión de acoger una postura agresiva y aerodinámica, sacrificando el confort y poniendo en jaque la entrega de potencia, con miras a lograr una meta. En muchas ocasiones, esas variables riñen y ponen a prueba la capacidad mental y física del ciclista, como lo vivió el mismo Santiago Botero en octubre de 2002, cuando se coronó campeón mundial de contrarreloj.

Con eso en mente, y movidos por la pasión del deporte, dos investigadores javerianos, junto con otros nacionales e internacionales, desarrollaron una metodología para integrar esas variables, en aras de definir los mejores escenarios de desempeño para un ciclista. El rendimiento se mide, fundamentalmente, en el tiempo de carrera, mientras que el confort se divide en dos indicadores: la presión en los puntos de contacto entre la persona y la bicicleta, y las vibraciones que se trasmiten a través de ellos.

“Creamos una herramienta que estima el tiempo de carrera y el confort de ciclistas para seleccionar objetivamente la mejor postura para cada uno, considerando simultáneamente su confort y desempeño”, explica Alejandra Polanco. “Fue necesario desarrollar instrumentación y adaptar métodos que cuantifican el arrastre aerodinámico, la capacidad de entrega de potencia, la presión en puntos de contacto y la transmisión de vibraciones para cada ciclista”, agrega esta ingeniera mecánica, cuyos estudios doctorales en la Pontificia Universidad Javeriana se desarrollaron bajo la guía de Daniel Suárez, coautor de la investigación.

El resultado de sus pruebas realizadas con varios ciclistas colombianos para optimizar su postura de contrarreloj individual demostró que no se puede determinar un patrón generalizado para lograr confort y rendimiento, pues estos dependen mucho de las características de la bicicleta (tamaño, materiales, componentes, entre otros) y de la persona (condiciones antropométricas y estado físico y mental).

Los investigadores hallaron que lo más importante a la hora de determinar la mejor postura es el análisis de qué tanto mejora el parámetro aerodinámico (la resistencia del viento sobre el cuerpo) respecto a la capacidad de entrega de potencia. Además, las condiciones de la carrera como la velocidad, la dirección del viento y la inclinación de la vía también son relevantes para optimizar el desempeño.

En el ámbito amateur y profesional existen diversos equipos y métodos para hacer esas mediciones, con distintos niveles de sofisticación y complejidad. Están, por ejemplo, los sensores y los túneles de viento que usan algunos de los 19 equipos de ciclismo que pertenecen al UCI World Tour (dato coctelero: en el INEOS Grenadiers, equipo al que pertenecía Froome, los test de aerodinámica se ejecutan en los túneles de viento usados en la casa Ferrari para los vehículos de Fórmula 1). “Como la disponibilidad de estas herramientas es limitada, quisimos definir métodos que pudiéramos implementar en el ámbito local y que arrojaran datos de buena calidad. Eso es un valor agregado de nuestra investigación”, afirma Polanco, triatlonista aficionada y quien arrancó el 2021 con Head of the Race Lab, su emprendimiento de ciclismo.

“Al margen de los secretos deportivos que los equipos no revelan, las herramientas existentes son muy exigentes y dispendiosas si se quieren implementar en ruta. Las que desarrollamos nosotros para medir vibraciones y resistencia aerodinámica son económicas y rápidas, y las usamos para analizar la postura sin ir en detrimento del rendimiento, que no es un asunto trivial, porque la incomodidad sostenida deriva fácilmente en lesiones que impactan la salud”, asegura Suárez, cuyos intereses en la bioingeniería y los deportes lo han llevado a estudiar otras disciplinas, como el karate y el atletismo. Añade que “el uso de la bicicleta no solo es un deporte, también un medio de transporte, y nuestra aspiración es que nuestras investigaciones tengan mayor impacto en la sociedad, al servir como insumo para diseñar equipos deportivos, estrategias de entrenamiento o ciclorrutas, y orientar políticas públicas deportivas”.

En eso coincide el entrenador y biomecánico Jairo Monroy, para quien este tipo de estudios son muy valiosos, pues le dan peso y rigor científico a una actividad acaparada por personas que no están formadas para ello y por tecnologías que se venden como soluciones milagrosas: “Hoy hay muchos instrumentos en el mercado y apps para el análisis biomecánico; estéticamente son muy vistosas pero científicamente, muy cojas”. Hay aplicaciones que hacen múltiples mediciones: la aerodinámica, a partir de una foto frontal del deportista y del cálculo de lo que ocupa su cuerpo dentro del espacio en determinada posición, los ángulos del cuerpo al montar la bicicleta (por ejemplo, ángulo tibia-peroné o fémur-espalda), el centro de gravedad del cuerpo, los tiempos de pedaleo para detectar y corregir momentos muertos en ese proceso, la antropometría de una persona con miras a comprar la bicicleta que más se ajusta a su perfil, entre muchas otras. “Pero todas son tan específicas que resultan insuficientes para capturar la globalidad y complejidad del ejercicio. Arrojan información como si fuera una verdad absoluta y eso es muy peligroso, porque ponen en riesgo la salud. No son fórmulas magistrales ni suplen la valoración humana y especializada”, sostiene Monroy.

Hay muchas apps para el análisis biomecánico para deportistas; estéticamente son muy vistosas pero científicamente, muy cojas. La valoración humana y especializada es irremplazable”. Jairo Monroy, entrenador de pista, Programa Talentos Colombia del Ministerio de Deporte

Como entrenador de pista en el programa Talentos Colombia, del Ministerio del Deporte, está de acuerdo en la necesidad de buscar un punto intermedio entre la comodidad y el rendimiento. No obstante, cuando se es deportista competitivo, el confort se busca dependiendo del objetivo: “Si la posición sobre la bicicleta mejora el rendimiento sin poner en riesgo la salud a corto y a largo plazo, el confort es lo de menos. El ciclista que corre una contrarreloj y quiere ser campeón no va cómodo, pero sabe que debe tener muy buenos abdominales y trabajo en dorsales, porque si no el dolor de espalda es insoportable. Hay que tener en cuenta la capacidad del ser humano de adaptarse a las condiciones del medio, y ahí juegan un papel muy importante el entrenador y el tiempo”. De ahí que el confort y el rendimiento sean progresivos, y deban ser guiados por un profesional.

Para leer más:

· Polanco, A. et al. (2020). “Influence of Wind Speed and Road Grade on the Estimation of Drag Area in cycling”. Sport Biomechanics. https://doi.org/10.1080/147631 41.2020.1837925
· § Polanco, A. et al. (2020). “Selection of Posture for Time-Trial Cycling Events”. Applied Sciences. https://doi. org/10.3390/app10186546
· § Doria, A. et al. (2020). “An Experimental-Numerical Method for the Prediction of On-Road Comfort of City Bicycles. Vehicle System Dynamics”. https://doi.org/1 0.1080/00423114.2020.1759810

 

                          

Con arquitectura y soberanía alimentaria se construye la paz en el Guaviare

Con arquitectura y soberanía alimentaria se construye la paz en el Guaviare

A inicios de 2017, unos meses después de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia, Farc, miles de guerrilleros marcharon con armas por última vez. Se dirigieron a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización. En estos espacios comenzó su proceso de desmovilización y reincorporación a la vida civil. Uno de ellos se ubicó en la vereda Charras, a unas cuatro horas de San José del Guaviare.

“Cuando llegamos no había nada. Tuvimos que hacer campamentos como en el tiempo de lucha armada. Vivimos en pequeñas casas de plástico en plena sabana, en una zona que llega a los 32 grados centígrados”, recuerda Ricardo Semillas, actual líder de esta comunidad que recibió cuatro frentes del Bloque Oriental de las extintas Farc.

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En estas zonas de carácter temporal tendría lugar la dejación de armas y el proceso de reincorporación. Sin embargo, las dificultades de acceso y los procesos administrativos hicieron que el cronograma se retrasara por varios meses. Durante ese tiempo se creó la figura de voluntariados. Profesores y estudiantes universitarios viajaron a liderar actividades pedagógicas, de investigación y a llevar la academia al campo. “El mismo espíritu de los estudiantes de saber qué era lo que pasaba, los trajo. En 2018 tuvimos los primeros acercamientos con la Universidad Javeriana”, expresa Semillas.

Desde entonces, el Programa de Planeación Universitaria (PPU) Paz y Reconciliación de la Pontificia Universidad Javeriana, viene acompañando el proceso de paz en el Guaviare de la mano de los excombatientes. A partir del 2019, el PPU Alimento, Vida y Hábitat se unió a las actividades. Este trabajo transdisciplinario trabaja de forma integral en pro de la soberanía alimentaria y la construcción de paz con la participación de diferentes unidades académicas de la universidad.

Soñar con un nuevo hogar

Se planeó que estas zonas veredales transitorias durarían seis meses, por lo que algunos se instalaron temporalmente en terrenos con normativas especiales. Ya han pasado casi cinco años y dichas zonas han cambiado de nombre y de objetivos, pero allí siguen los firmantes del acuerdo. Once de estas comunidades en todo el país tendrán que ser relocalizadas en otros lugares, entre ellas la de Charras, pues, además de su lejanía, se encuentra en una zona de reserva forestal y las condiciones para la agricultura no son favorables.

Los excombatientes asentados en esta región formaron la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía, y desde que les anunciaron que serían trasladados han creado propuestas sobre cómo quieren construir el nuevo pueblo. “Pensamos que sería interesante crear un modelo de vivienda acorde al territorio, al clima, al tipo de ecosistema, es decir, construir un hábitat”, explica Semillas.

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Foto: Equipo de comunicaciones de la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía

Un vínculo entre la comunidad y la universidad

Aprovechando que contaban con el acompañamiento de académicos se acercaron a la universidad Javeriana para ser asesorados en este proceso. “Ellos nos pidieron que les ayudáramos a hacer una planeación y diseño de lo que sería el nuevo asentamiento para garantizar unos estándares de habitabilidad, de productividad y sostenibilidad”, explica Martín Anzellini García, director del Departamento de Arquitectura de la Javeriana.

Crearon un grupo interdisciplinar de profesores y estudiantes de la universidad que durante dos años ha venido trabajando con la comunidad para organizar dichas propuestas y plantear los lineamientos, desde lo urbanístico hasta lo arquitectónico, para generar una guía de cómo se debe hacer el nuevo asentamiento.

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Foto: Equipo de comunicaciones de la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía.

Este trabajo permitió un análisis integral del territorio, de las necesidades de los excombatientes, de su forma de relacionarse, de los recursos con los que cuentan y de los proyectos que tienen a futuro. “No se trata de que vamos a construir unas casas, sino que en cabeza de los compañeros y con los profesores logramos construir toda una propuesta para adecuar un lugar con una mirada estratégica para nosotros y para las comunidades aledañas”, expone Semillas.

Un asentamiento por y para la paz

Producto de este trabajo se desarrolló el libro Hábitat para la paz, una guía técnica, arquitectónica y urbanística que, a manera de manual de instrucciones, plantea las sugerencias para buscar un nuevo asentamiento durable y apropiado.

“Es un libro muy gráfico que no pretende ser un documento puramente científico-académico. Allí ponemos todos sus lineamientos, unos 250, y cada uno va acompañado de ilustraciones, fotografías, planos, diagramas, tablas y textos sencillos que explican lo que se está indicando”, explica Martín Anzellini.

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Imagen del libro Hábitat para la paz.

Con este texto esperan que la comunidad pueda conocer cómo se debería hacer la construcción del nuevo pueblo. Además, es un avance importante en la primera etapa de este proceso. “Para cualquier persona que llegue a hacer los diseños, va a ser muy fácil porque además de que la comunidad ya está apropiada del proyecto, están todas las directrices para que se haga de una manera adecuada, apropiada y sostenible”, afirma Anzellini.

El libro se divide en cuatro capítulos que abordan la comprensión espacial de la comunidad en el mismo número de niveles. El primero analiza el territorio; el segundo, la configuración urbana y rural; el tercero la manzana y finalmente, la vivienda y la técnica.

Estos niveles de análisis están pensados de acuerdo al uso de cada espacio. Dentro del nuevo pueblo se plantea tener un área de bosque y potreros, en los que se cultivarán plantas medicinales, maderables, recuperadoras de suelo, ornamentales y alimenticias, entre otras. Estas plantas fueron evaluadas por expertos del PPU a partir del conocimiento indígena y campesino de la comunidad.

Contará, además, con áreas comunes para el desarrollo de los proyectos productivos, de los cuales ya hay cuatro aprobados y otros tantos en proceso. Entre ellos hay zonas de mercado, de producción agrícola, cría de animales y turismo. También se contempló un centro de salud, educativo, la estación de transportes y zonas deportivas y de entretenimiento.

En las zonas de alojamiento están pensadas unas copropiedades o manzanas que se agruparán entre 10 y 20 familias y que contarán con espacios para que cada unidad pueda hacer acciones comunitarias.

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Para las casas se planteó el diseño progresivo, un tipo de construcción en el que se entregan los espacios principales como cocinas y baños pero los demás espacios se pueden modificar a lo largo del tiempo dependiendo de las necesidades de cada familia. “Los módulos internos no son estáticos y son sencillos de adecuar”, explica Anzellini.

Todo el proyecto es sostenible para convivir en armonía con el entorno, así que temas como el manejo de residuos, cultivo, generación de energía o los requerimientos técnicos de servicios públicos, plantean alternativas de aprovechamiento y reutilización de recursos.

Actualmente, el equipo del PPU se encuentra haciendo la socialización de este libro, tanto con la comunidad como con las entidades nacionales y locales, acompañado con unas maquetas que le permiten a la comunidad visualizar e interactuar con lo que será su nuevo pueblo.

Más allá de las casas

Para Paula Caicedo, nutricionista dietista y directora de este Proyecto de Planeación Universitaria, la presencia de la Javeriana en esta comunidad de firmantes del acuerdo de paz ha sido todo un reto y la apuesta es hacer un acompañamiento integral.

Para ello ha incluido en el grupo de trabajo a arquitectos, ingenieros expertos en agua, biólogos, antropólogos, sociólogos, nutricionistas, diseñadores, bacteriólogos y microbiólogos. Todos bajo la sombrilla teórica de la soberanía alimentaria, el derecho que tienen las comunidades a definir sus propias políticas y estrategias de producción y consumo de alimentos.

Caicedo manifiesta que esa es la base de trabajo porque además de ser un derecho humano fundamental, permite construir y mantener un buen tejido social.

Imagen del libro Hábitat para la paz.
“Es todo un proceso que no solamente se traduce en lo que tienes en el plato, sino también los lugares, las personas, los actores humanos y no humanos que están involucrados en la producción de alimentos”, expresa la directora. Así que todo el proyecto se pensó desde el sistema alimentario, lo que necesita la comunidad para producir, almacenar y distribuir los alimentos.

“Esta es una apuesta javeriana para la construcción de paz porque creemos que es poner al servicio del país el activo de la universidad, que es el conocimiento; es poder entrar en un diálogo de saberes horizontal, siempre en igualdad para construir y empezar a edificar soluciones a la inmensa cantidad de problemas que hay”, sostiene Caicedo.

Los análisis de disciplinas tan diversas permitieron nutrir el debate y pensar el proyecto de forma más estratégica para que cada elemento se incluya con una intención clara. “En el libro se encuentran temas como las huertas, los cultivos de grandes extensiones, los sitios de acopio, organización, almacenamiento, pero también las casas, las cocinas y los espacios para los proyectos productivos. Es allí donde empiezan a conversar disciplinas que parecen tan distantes como la nutrición y la arquitectura”, manifiesta Caicedo.

En el mismo sentido, Niyereth Vélez, arquitecta del proyecto, resalta que aunque es importante el resultado físico final, es fundamental el trabajo con la comunidad en esta construcción colectiva. “El aporte que se logra hacer desde el PPU es ver la espacialidad, cómo es la organización de los espacios, de los sistemas productivos, de la vivienda, cómo se organiza el espacio de una manera más integral teniendo en cuenta a la comunidad y el mismo territorio”, afirma.

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Foto: Niyereth Vélez

El traslado de la comunidad

Las autoridades ya compraron el terreno donde quedará el nuevo pueblo. Está situado en Boquerón, un municipio a mitad de camino de la capital del departamento. “La ubicación del nuevo asentamiento en términos de conectividad, de transporte, se hace mucho más factible y trae más beneficios para las personas al estar más cerca del casco urbano de San José del Guaviare”, dice la arquitecta Vélez.

Sin embargo, considera que hay una serie de retos en cuanto al recibimiento de la comunidad, pues allí ya hay una población. Explica que “se debe llegar a consensos para que no existan choques en algún momento”.

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Imagen del libro Hábitat para la paz.

Para Martín Anzellini se requiere voluntad política por parte de las autoridades regionales y nacionales, pues viene la fase de diseño y licenciamientos que además necesitan recursos para su ejecución. “Hay muchos pasos por dar; con este documento y el liderazgo de la comunidad creemos que esto va a llegar a buen puerto, ¡tiene una inercia fuerte!”.

Mientras tanto los firmantes del acuerdo de paz están estudiando, trabajando en fincas cercanas o en sus proyectos productivos. Entre estos últimos hay propuestas de ecoturismo, de reciclaje, cría de gallinas y un taller de confección que ha donado miles de tapabocas a las comunidades cercanas.

Esperan el pronto traslado a Boquerón para construir su nuevo pueblo, porque desde hace años vienen trabajando en construir otras formas de vivir. “La gente está muy concentrada en su proceso de reincorporación, los niños están practicando danza, música. Buscamos tener ocupadas a las personas en su tiempo libre y trabajar muy fuerte con los niños y jóvenes para desmilitarizar y desmontar el tema de la guerra de sus cabezas”, finaliza Semillas.

 

Biodiversidad y salud humana

Biodiversidad y salud humana

Foto-de-columnista123¿Qué tienen en común la degradación de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y la salud humana? Nuestros escenarios de desarrollo, en donde prima la productividad inmediata para satisfacer nuestras demandas y niveles de consumo ha propiciado la aparición de amenazas como la sobreexplotación de especies (tráfico y consumo ilegal de fauna silvestre) que, asociada a la contaminación, potencian la fragmentación y perdida de hábitat. Estas amenazas favorecen que los efectos del cambio climático aceleren procesos de extinción de especies lo cual tiene consecuencias sobre la perdida de funciones esenciales de los ecosistemas, entre otras, aquellas que tienen que ver con el control de enfermedades que provienen de la naturaleza, y en particular de la fauna silvestre (zoonosis).

Hace ya varios años se viene evidenciado que la aparición de enfermedades, o zoonosis, denominadas emergentes, o la reaparición de otras que se creían eliminadas y denominadas reemergentes, guarda una relación con las amenazas que estamos generando sobre la fauna silvestre, como componente fundamental de la biodiversidad.

Cuando alteramos ecosistemas y eliminamos especies de flora y fauna estamos, por así decirlo, quitando los “seguros ecológicos” que tienen estos sistemas biológicos para el control de la dispersión de microorganismos, entre otros, como los virus (Ej. Hanta, ébola, SARS, fiebre amarilla), que, al carecer de mecanismos de control natural, pueden encontrar en otros organismos, incluido el nuestro, huéspedes perfectos para multiplicarse y persistir en el tiempo. Estos mecanismos de control dependen de las relaciones ecológicas que han establecido los virus con sus ambientes y sus vectores u hospederos, entre ellos, muchas especies animales (Ej. Garrapatas, mosquitos, monos, murciélagos, pangolines), a lo largo de su historia evolutiva.

Todos los seres vivos somos portadores de una carga de virus, y ellos viven en los ambientes de todas las especies que habitamos este. Cuando estos ambientes se desestabilizan por amenazas a la biodiversidad, los virus o se extinguen, o adquieren una capacidad mayor de multiplicarse y conquistar a otros organismos, es decir otros ambientes, y es en ese momento cuando pueden volverse patógenos, o generadores de enfermedad; recordemos que se pueden mover, con sus vectores u hospederos naturales, a estos nuevos ambientes. Esta capacidad de ser patógenos se potencia en la medida que presionamos a un número cada vez mayor de virus, que estaban controlados naturalmente, y los obligamos a que exploren posibilidades de colonización de nuevos ambientes.

Estas presiones ponen en funcionamiento mecanismos de selección que promueven la sobrevivencia de variedades más resistentes a los cambios ambientales, con incrementos importantes en la diversidad de agentes patógenos y con ello posiblemente más virulencia, lo que los convierte en los futuros invasores, competidores, depredadores y patógenos, no solo de nuestras especies nativas, sino también de nuestras especies domésticas y de nosotros mismos.

Así, la pérdida de biodiversidad contribuye a la pérdida de procesos claves como el control de enfermedades, un servicio fundamental desde la naturaleza, para nuestra propia supervivencia. Esta pérdida está reduciendo nuestra calidad de vida ya que cada vez será mayor la cantidad de retos que tendremos que enfrentar en ambientes cada vez más inciertos y cambiantes, y con más enfermedades. Si seguimos confiando nuestra suerte a modelos de desarrollo inmediatistas, los cuales nos ofrecen falsas promesas de bienestar, mediadas por el deterioro que generan sobre la biodiversidad y su capacidad de ejercer sus funciones de controlador natural, entre otros, el costo social, económico, y a final de cuentas ambiental, será muy alto. Podría decirse que un mundo menos biodiverso será, seguramente, un mundo más propenso a enfermarse.

Esto nos lleva a pensar que nuestra gestión para la conservación de la biodiversidad, en medio de escenarios de desarrollo, es muy pobre y que apenas se limita a tratar de cubrir el daño con soluciones “blandas” y mal panificadas que realmente no contribuyen a recuperar procesos y especies que generan relaciones importantes para el mantenimiento de procesos biológicos y evolutivos. El control de estas enfermedades, o zoonosis, es uno de estos.

Es necesario entonces incluir la gestión hacia la conservación adecuada de la biodiversidad, asociada a nuestros modelos de desarrollo. Este tipo de acciones seguramente permitirá que aumenten nuestras probabilidades de sobrevivencia y bienestar futuros, además de las del resto de las especies que conviven con nosotros en este planeta. Es urgente y necesario acudir al llamado que nos hace la naturaleza y rectificar nuestras relaciones negativas con la biodiversidad. No podemos seguir pensando que está ahí para que la arrasemos sin esperar consecuencia alguna, ya que esta actitud ingenua y despectiva nos pone en un camino muy difícil de sortear. La actual pandemia de la COVID-19 es un claro ejemplo de lo que sucede cuando no generamos relaciones positivas con la biodiversidad.

* Germán Jiménez es profesor asociado e investigador en manejo y conservación de fauna silvestre en la Unidad de Ecología y Sistemática (UNESIS), adscrito al Departamento de Biología de la PUJ, desde 2001. Biólogo Universidad de Los Andes, con maestría en Conservación de la Biodiversidad CATIE (Costa Rica) y doctorado en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

Los pasados 29 de abril y 4 de mayo la Pontificia Universidad Javeriana realizó el foro La Vacunación, un asunto de todos, en el que participaron académicos y expertos de otros sectores para analizar cómo avanza la inmunización contra la covid-19 en Colombia y qué aportes podría brindar cada actor desde su especialidad.

Para Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación de la Javeriana, el conocimiento producido tanto en laboratorios como en el territorio resulta clave en esta coyuntura y, precisamente, es el tema que aborda en su editorial de la edición 56 de Pesquisa Javeriana. Aunque Renjifo toma como ejemplo el foro sobre vacunación, los demás artículos presentados en esta edición también responden al diálogo entre la academia y diferentes problemáticas en salud, deporte y ciencia, que requieren de la investigación y la innovación para ser resueltos.

Si quiere leer la revista en su versión en PDF puede hacer clic aquí, o si prefiere, navegue por el micrositio de la edición 56 de Pesquisa Javeriana a través este enlace.

Sin más preámbulo, ¡Acá le contamos cuáles son los temas de la nueva edición de Pesquisa Javeriana!

Portada:

¿Cómo mejorar el confort sobre la bicicleta para conseguir mejores tiempos en carrera? Esta investigación permite brindar orientaciones para que los pedalistas, a través de su postura, encuentren mejores condiciones aerodinámicas que los lleven a superar sus propios registros.

Ciencia profunda:

Explicar con palabras sencillas cómo funcionan los agujeros negros no es tan simple. Este artículo se propuso encontrar las palabras adecuadas para entender uno de los grandes misterios del universo, al mismo tiempo que se pregunta qué pasa si algo cae adentro de uno de ellos.

Ciencia y sociedad:

80 % de los colombianos pueden estar infectados con Helicobacter pylori, una bacteria que está asociada a la aparición de cáncer gástrico. Investigadoras javerianas son pioneras en el estudio de la fagoterapia (un tratamiento con virus) como posible alternativa para erradicar esta bacteria.

Salida de campo:

¿El turismo puede ser una amenaza para los corales del Caribe colombiano? Dos investigaciones javerianas indican que hay una relación entre esta actividad y la salud de sus ecosistemas.

Investigar el país:

¿Qué significado le dan las comunidades indígenas de Sibundoy a las fotos de sus ancestros tomadas por extranjeros hace cien años? Esta investigación es un ejercicio de volver a mirar cómo fue registrada “la historia” y qué nuevos aprendizajes se pueden obtener en el presente.

Innovación:

La lucha contra el licor adulterado es un asunto de salud pública. Así lo asumieron investigadores javerianos y la Gobernación de Cundinamarca en un trabajo articulado, crearon un dispositivo para detectar estas bebidas en menos de un minuto.

Jóvenes que investigan:

Esta es la historia de Yerson Penagos, un médico de la comunidad nasa que decidió estudiar esta carrera para mejorar el acceso a la salud de su natal Jambaló, ubicada en el Cauca.

Creación artística:

Preservar la memoria del cuidado del territorio en el campo podría ser una forma de preservar prácticas agropecuarias que se ven amenazadas ante el avance del monocultivo de caña de azúcar en el norte del Cauca. Mi Fink le apuesta a conservar las tradiciones agropecuarias a través de una aplicación.

Novedades editoriales:

¿Cómo usar la sistematización de experiencias para contribuir a la generación, difusión y uso de nuevo conocimiento? En el libro titulado Siembra y cosecha de conocimiento. Suyusama: 15 años de construcción de la vida querida con campesinos e indígenas en Nariño, escrito por Rosalba Frías-Navarro, la autora estudia las ventajas de adaptar modelos de creación de conocimiento organizacional en territorios rurales aquejados por el conflicto armado y problemas sociales.

¿Se ha preguntado qué sucede si un objeto cae en un agujero negro?

¿Se ha preguntado qué sucede si un objeto cae en un agujero negro?

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de “Viaje sin regreso al interior de un agujero negro”.

Los físicos teóricos simplifican los problemas: inventan nombres curiosos, resuelven ecuaciones, investigan durante años, proponen modelos y discuten quién tiene la razón.

En el caso de los agujeros negros dicen que son los sistemas físicos más simples que existen. Y esto lo argumentan porque ―eso explican― los agujeros negros no tienen pelo. Sí: son calvos, rapados, pelones. Es decir, que así como las personas sin pelo se caracterizan por no tener pelo ―simple―, los agujeros negros se caracterizan tan solo por tres parámetros: masa (M), carga (Q) y momentum angular (L) ―simple―. Por ejemplo, a la atmósfera terrestre, que es un sistema físico, se le asignan magnitudes como masa, presión, temperatura, velocidad de rotación, entre muchas otras… O sea, es peluda: la atmósfera terrestre, como la inmensa mayoría de sistemas físicos, está compuesta por muchos pelos.

Durante más de setenta años, físicos de todo el mundo han investigado y pensado los agujeros negros, y una de las preguntas más recurrentes es qué pasa cuando un objeto cae adentro: ¿qué pasa con su información y sus características? ¿Se transforman? ¿Se pierden? Y si se pierde, por ejemplo, una estrella o un planeta o una galaxia, ¿la información que había de ese cuerpo ―sus características― se destruye? Si la respuesta es sí, la mecánica cuántica ―la rama que estudia la naturaleza a escalas espaciales pequeñas, una de las piedras angulares de la física moderna― fallaría.

“Es casi un pecado. Si se pierde la información cuando un objeto cae a un agujero negro, se están rompiendo todas las leyes de la naturaleza. Ningún sistema físico, hasta ahora, se ha destruido completamente”, advierte Javier Cano, físico teórico y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana.

“Si se pierde la información cuando un objeto cae a un agujero negro se están rompiendo todas las leyes de la naturaleza”. Javier Cano

La paradoja de la pérdida de información

El nombre agujero negro lo acuñó, en 1969, el físico estadounidense John Wheeler. Y lo hizo porque, uno, estos sistemas físicos no se pueden ver (son negros) y, dos, porque son huecos en su interior (son agujeros).

Los agujeros negros son estrellas que pierden su combustible nuclear y se recogen ―como cuando da retortijones el estómago― y colapsan ―¡bum!― por efecto de la gravedad (colapso gravitatorio), generando una fuerza tan intensa que empiezan a arrastrar no solo su propia luz ―dejándolas negras― sino todo lo que hay alrededor.

“Nada puede escapar de un agujero negro”, escribió Stephen Hawking en Historia del tiempo: “Ni siquiera los astronautas imprudentes”. Hawking, a mediados de los setenta, descubrió que los agujeros negros emitían radiación y que esta era producto de la destrucción de los cuerpos que entraban en el agujero a través de su ‘boca’, lo que los físicos llaman horizonte de eventos. A esa emisión se le conoció como radiación Hawking, y por eso las leyes de la termodinámica,

desde entonces, son parte esencial del estudio de estos sistemas ―vistos como cuerpos que emiten partículas con un espectro térmico debido a la destrucción de los objetos tragados―. Mejor dicho, si un astronauta cae en un agujero negro no habría forma de saber algo de él, solo que se convirtió en radiación, en luz emitida por el horizonte de eventos: ni cenizas quedarían. Eso dijo Hawking.

“Nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera los astronautas imprudentes”. Stephen Hawking

Esas no cenizas o no pelo son el centro del debate sobre la paradoja de la pérdida de información: si se acepta que la información se pierde ―como propuso Stephen Hawking―, pues la mecánica cuántica estaría errada, y, si se acepta que no se pierde, ¿en dónde queda la información?

¿Qué pasa entonces?

Teniendo en cuenta lo anterior, los profesores y físicos teóricos Javier Cano y Walter Pulido ―el primero del Departamento de Física de la Javeriana, y el segundo del Departamento de Física de la Universidad Nacional de Colombia― hicieron una investigación en la que muestran el origen de la paradoja ―su formulación y antecedentes― y comparten las distintas soluciones que se han formulado hasta la actualidad.

Los investigadores revisan, explican ―a través de ecuaciones― y dividen las soluciones de la paradoja en dos ‘equipos’: el team Stephen Hawking, que dijo que se debía admitir que la información se pierde, y el team cuántico, representado por cuatro soluciones que piensan que la información se conserva: la de Preskill, el principio holográfico, la pared de fuego y la probabilidad de tunelamiento.

La primera consiste en cinco posibles respuestas planteadas por el físico estadounidense John Preskill: que la información se transmite por la radiación del agujero, que la información se retiene por un agujero negro ‘sobrante’, que la información sale en la radiación emitida al final, que la información no se envía por la radiación térmica y, por último, que la información escapa a un universo bebé (un agujero que se encuentra dentro del agujero).

“Cada dos meses se publican nuevas respuestas a la paradoja de la información, pero muchos se quedan en argumentos bonitos… Hacen falta las pruebas”. Javier Cano

Ahora, con base en la teoría de cuerdas ―que propone, en general, que las partículas están formadas por objetos extendidos unidimensionales (las cuerdas) ―, se formuló el principio holográfico, el cual propone que no hay una respuesta única y que las dos opciones de la paradoja son válidas (complementarias). Es decir, que cuando un observador mira el agujero desde fuera es testigo de cómo los objetos caen, se vaporizan y emiten radiación, en cambio; si un observador cae dentro del agujero “no nota ninguna temperatura ni incomodidad hasta que las fuerzas de marea se hacen finalmente tan fuertes que lo destruyen”, escriben los investigadores.

La tercera solución es la pared de fuego, que plantea que la boca del agujero (el horizonte de eventos) es una suerte de anillo de fuego que quema cualquier objeto que lo atraviesa y la información queda incinerada en el horizonte, sin perderse.

Finalmente, el modelo de probabilidad de tunelamiento ― “el que pretende salvarlo todo”, dice Cano― propone que la información atraviesa el horizonte de eventos y allí queda, y lo que hay que hacer es ‘tunelarla’ para recuperarla ―lo que aún no se ha explicado satisfactoriamente―.

“Sí, el trabajo de años y años nos ha llevado a nuevos enfoques, pero, hasta ahora, nadie ―nadie― ha hecho un cálculo real de las soluciones. Y es que cada dos meses se publican nuevas respuestas a la paradoja de la información, pero muchos se quedan en argumentos bonitos… Hacen falta las pruebas. Llevamos 47 años pensando en eso”, indica Cano.

Los investigadores concluyen que si bien no hay respuesta definitiva a la pregunta (a la paradoja), por ahora, sin duda el desarrollo de la teoría cuántica de la gravedad ―que integra la mecánica cuántica y la gravedad― llevaría a una respuesta, porque “nos permitiría saber cuál es la estructura del universo, conocer cómo está conformado y contar sus hilos”, explica Cano, que añade: “Y mientras eso pasa hay que seguir construyendo nuevos enfoques, nuevas partes para este monstruo de Franskenstein”.

¿Se pierde la información en el proceso de evaporación de los agujeros negros?, preguntan los físicos. “¿Cómo se relacionan el encubrimiento de la muerte y la alternancia del adentro? ¿A dónde fue a parar el vino que investigó salivas de la luna?”, pregunta el poeta Juan Gelman. No hay ninguna conclusión, por ahora.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:

La paradoja de la pérdida de la información en los agujeros negros

INVESTIGADORES: Javier Cano y Walter Pulido – Facultad de Ciencias – Departamento de Física – Pontificia Universidad Javeriana – Facultad de Ciencias – Departamento de Física – Universidad Nacional de Colombia

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-2018

 

                          

¿Qué ven los indígenas en las fotos que tomaron de sus ancestros hace 100 años?

¿Qué ven los indígenas en las fotos que tomaron de sus ancestros hace 100 años?

Las fotos son recuerdo, memoria. Cuentan historias de lo que pasó, incluso de cómo pasó. Pero cada relato que cuentan depende de quien las mira y de lo que ese observador ve en ese retrato.

Cuando a comienzos del siglo XX viajó a Colombia el antropólogo sueco Gustaf Bolinder con el propósito de tomar fotografías del pueblo arhuaco para la colección del Museo de Gotemburgo, nunca imaginó que investigado- res del siglo XXI las utilizarían en un proyecto que buscó darles un nuevo significado, esta vez con las actuales poblaciones indígenas, que tuvieron la oportunidad de reconocer en ellas a sus ancestros y ancestras.

Así lo expresaban. Ancestras. No importaba si en realidad eran sus abuelas. Porque Bolinder tomó fotos de mujeres indígenas y cien años después la socióloga Alexandra Martínez y la historiadora Amada Carolina Pérez buscaron sus fotos en archivos, bibliotecas y museos, nacionales y extranjeros, así como aquellas tomadas por las misiones de diferentes órdenes religiosas que las utilizaban para documentar su labor de evangelización, contenidas en libros, revistas, postales y exposiciones.

 

Las fotografías contaban la historia de las misiones desde su perspectiva, porque estas tuvieron la voz autorizada para hablar de ese proceso, pero ¿Qué piensan los grupos indígenas al respecto? Esa fue la pregunta de las investigadoras y hacia allí apuntaron su trabajo: a reinterpretar o resignificar una historia.

Esas fotos, que registraban ‘datos de la realidad’, de acuerdo con la mirada del hombre blanco, pueden mostrar ‘otra realidad’, según la mirada de las poblaciones indígenas. Y no solamente por los cien años que han pasado. “Por ejemplo la tulpa, que para nosotros era algo que no teníamos en nuestro registro, para los indígenas es un lugar de encuentro que todos reconocen fácilmente”, explica Pérez. O el bastón de mando, que fue lo primero que identificaron las comunidades indígenas cuando vieron una foto donde estaban las autoridades. “Nosotros veíamos a las autoridades vestidas y nuestra mirada cultural y social no nos permitía ver los bastones de mando. Son cosas que nosotros no podíamos identificar sin ese trabajo colectivo con las comunidades”.

 

El trabajo colectivo, la investigación intercultural

Luego de revisar archivos y tomar copias de las fotografías que serían el eje de la investigación, y tras sistematizarlas, clasificarlas y categorizarlas, las investigadoras establecieron contacto con los taitas, mamas y gobernadores de comunidades inga, kamëntsá (cabildos de San Francisco y San Andrés) y arhuaca (población de Gámake), con el fin de solicitar su autorización para realizar talleres con sus habitantes. Buscaban “construir nuevos relatos sobre la historia y la cultura propia en el Valle del Sibundoy y la Sierra Nevada”, dice la historiadora Pérez, y contrastarlos con los textos escritos por los frailes.

En esos encuentros participativos los indígenas vieron las fotografías, evocaron memorias de las historias que contaban sus abuelos y abuelas, e interpretaron las imágenes que veían de acuerdo con su cultura. A través de sus respuestas a preguntas de observación, y con la ayuda de acetatos que superponían a las fotografías, los indígenas iban describiendo cada detalle que les llamaba la atención de las imágenes.

“Descubrimos que la imagen era un punto de encuentro con las personas y que activaba no solamente esos recuerdos, sino todo un relato sobre lo que había sucedido allí”, afirma Martínez. “Además reflexionaban sobre esos procesos coloniales y misionales en su vida, en su experiencia como cultura, como personas, como familias, en todos los procesos de desarrollo y de comprensión del mundo”.

Y se sorprendieron cuando empezaron a entender el sentido de ‘lo colonial’. “Uno está atado a la historia oficial que cree que la Colonia terminó con la Independencia. Al principio caímos en el error de creer que confundían el periodo colonial y luego nos dimos cuenta de que las que lo confundían éramos nosotras. Para ellos no terminó. Para ellos lo que hicieron las misiones fue dar una continuidad a la Colonia, y luego de las misiones esta se mantuvo con el Estado”, explica Martínez. “Esa herida colonial no se ha sanado, sin duda, porque se trata de una herida que viene desde el pasado”. Es una herida heredada. Se ve en la mirada triste de los niños y las niñas.

Algunos elementos de las fotografías sorprendieron a los indígenas, que decían: “¡Ay! Ahora que veo la gente descalza, mi abuela andaba descalza y ella no quería ponerse zapatos”. O cuando detallaron la importancia de vestir la cusma, esa camisa tradicional que las abuelas no se quitaban y que incluso vestían cuando morían y las enterraban.

El taita Walter Leandro Chindoy, gobernador del Cabildo Indígena Kamëntsá Inga San Francisco, en diálogo con PESQUISA JAVERIANA, describió cómo el uso de la imagen había complementado la historia oral de su comunidad. Chindoy nunca había visto esas fotografías antiguas. Con ellas recordó “esa memoria que resalta muchos sentimientos, lo emocional, lo vivido” del pueblo indígena. “Hay mucho más por hacer”, continuó, porque aún hay datos por analizar. “Participar en los talleres me fortaleció, por ejemplo, el de fotografía”, que aprovechó incluso para crear un colectivo de comunicaciones en su comunidad.

 

Exposiciones con toque indígena

Y luego, con base en la teoría de la museología social “que busca transformar los sentidos del pasado y las nociones que tenemos sobre cuál es el uso que hacemos del pasado” acota Pérez―, organizaron talleres de imagen que alimentaron las exposiciones diseñadas, conceptualizadas y montadas por los propios participantes de las comunidades indígenas, en las que también incluyeron fotografías antiguas con sus interpretaciones y que estuvieron abiertas para toda la población. “Eso los sedujo mucho”, dice Martínez. Y en el caso de San Francisco invitaron a un taita armonizador para liderar un ritual, de tal manera que la exposición tuviera una buena energía.

¿El resultado? Una nueva forma de narrar la memoria, construida colectivamente. “En ese sentido, yo creo que se vuelve un ejercicio con mucha potencialidad, donde hay una innovación de la manera como la academia se aproxima a la sociedad y trata de establecer otros diálogos y otras formas de producir conjuntamente”, concluye Martínez.

Para Ana Camila Jaramillo, quien actuó como asistente de investigación y que antes de terminar la carrera de sociología estudió cine, el trabajo fue muy enriquecedor: “Hay una deuda muy grande en el cine con los indígenas, porque siempre han sido miradas que se imponen”, y la museología social “permite cambiar las lógicas de los relatos”.

Figura-7

Para leer más: Pérez Benavides, A. C. (2020). “Descolonizar el archivo y el museo: imágenes intervenidas y museología social con los pueblos inga, kamëntsá y arhuaco (Colombia)”. Iluminuras, 21(53), agosto. https://orcid.org/0000-0002-4731-0386

Martínez, A. (2020). “Miradas que se cruzan: imágenes de un antropólogo sueco sobre mujeres indígenas de la Sierra Nevada, Colombia”. Revista Brasileira de Sociologia da Emoção, 19(56), agosto.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Imágenes y usos públicos de la sociología y la historia: procesos de apropiación de memorias con los grupos étnicos del Valle del Sibundoy y la Sierra Nevada INVESTIGADORAS PRINCIPALES: Alexandra Martínez y Amada Carolina Pérez Benavides

COINVESTIGADORES: Camilo José Barreto, Ana Camila Jaramillo, Helena Barajas, Julio Sebastián Díaz, Juan David Mahecha, Valeria Miranda, Edison Arley Vergara y Vivian Villafaña (estudiantes de las carreras de Historia, Sociología y Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana); Jason Fonseca (diseñador); José Joaquín Jajoy, Víctor Hugo Jamioy, Gloria Esperanza Cuatindioy, Juan Manuel Sigindioy Jamioy, Walter Leandro Chindoy Jacanamejoy, Antonio Cuatindioy, Mama Rosa, Juan Rácigo y Jorge Aurelio Buendía (representantes de los pueblos inga, kamëntsá y arhuaco). Departamentos de Sociología e Historia Facultad de Ciencias Sociales

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2020

                          

¿Qué le espera a la ciencia en Colombia con el nuevo ministro?

¿Qué le espera a la ciencia en Colombia con el nuevo ministro?

Si no fuera porque hay una comunidad científica que produce investigación y logra resultados, la ciencia colombiana estaría infectada, en cuidados intensivos y a punto de fallecer sin una posible vacuna que con varias dosis la recupere.

Ante el nombramiento de Tito Crissien como ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación llovieron cartas de reconocidos organismos de ciencia en el país, editoriales y columnas de opinión aduciendo los casos de plagio en artículos científicos, entre otras actividades que generan dudas sobre la idoneidad del nuevo ministro.

“El nombramiento de un ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación debe consultar con estrictos criterios de competencia y ética, cualidades esenciales para que él o ella cuente con el respeto, la confianza y el apoyo generalizado de científicos, empresariado, comunidades, público en general, colegas ministros y otros funcionarios”, dice la carta de quienes actuaron como directores de Colciencias y dirigieron al presidente Iván Duque. “Las capacidades y ética de la persona escogida han de estar por encima de cualquier duda”.

“Un mensaje muy negativo”

La Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (AvanCiencia) le preguntó al presidente Duque cómo es posible que un administrador de empresas con MBA sea coautor de un artículo científico sobre nanopartículas de carbón, lo que “requiere gran conocimiento en química inorgánica”. La firman su presidente, el físico Eduardo Posada Flórez y su directora, María Piedad Villaveces.

“Que el señor Crissien llegue a ocupar el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, en circunstancias que están lejos de aclararse, le haría grave daño a ese nuevo Ministerio cuyo funcionamiento debe estar orientado por los paradigmas internacionalmente aceptados de la investigación y la generación de conocimiento, partiendo del respeto a parámetros como rigor, excelencia, mérito, transparencia y confiabilidad”, dice la carta de la Fundación Alejandro Ángel Escobar, firmada por el presidente del Consejo Directivo y exministro de ambiente, Manuel Rodríguez Becerra y la directora ejecutiva Verónica Hernández.

Y la Junta directiva de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales (ACCEFyN) expresó extrañeza y desaliento ante este nombramiento: “Esta designación constituye un mensaje muy negativo para la sociedad colombiana, y en particular para las nuevas generaciones, al ignorar prácticas antiéticas mundialmente rechazadas por la comunidad científica y académica”.

Pero no es la primera vez que hay controversia. Miembros de la comunidad científica tampoco reconocieron el nombramiento de la primera ministra Mabel Torres.

Tampoco han valido los argumentos de defensa de Crissien, quien niega el plagio. En entrevista con El Tiempo, el nuevo ministro de Ciencias dijo que su nombre fue incluido sin autorización en el artículo científico mencionado, e hizo énfasis en que en septiembre del año pasado inició un proceso legal para esclarecer el tema.

La mirada del gobierno

El gobierno habla de los aciertos y algunos investigadores colombianos trinan indignados por el rumbo del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación; y se preguntan cuál ha sido el beneficio de haberle subido el estatus a Colciencias, qué pasa con las quejas de quienes han sido seleccionados en el programa de becas crédito para doctorados, y ahora, ¿cuál será el rumbo del Minciencias con Crissien como ministro?

Sergio Cristancho, viceministro de Conocimiento, Innovación y Productividad desde hace unos tres meses, asegura que ha habido logros, como el aumento de laboratorios de biología molecular: hoy hay más de 90 ubicados en casi todas las regiones del país, como respuesta a la pandemia, financiados con recursos de regalías. “Han ayudado muchísimo en identificación, diagnóstico, mitigación de la pandemia y en el seguimiento incluso en los procesos de vacunación”.

Doctor en Psicología cultural y Ambiental de la Universidad de Illinois, investigador científico desde hace más de dos décadas y exvicerrector de investigación de la Universidad de Antioquia, destaca también la puesta en marcha de las recomendaciones de la Misión Internacional de Sabios entregadas a finales del 2020. “Ya se lanzó la [convocatoria]de bioeconomía y las de Colombia equitativa y Colombia productiva se lanzarán antes de que termine el año”, dice.

Cristancho considera que la comunidad científica colombiana se ha consolidado en los últimos tiempos, ofreciendo respuestas en muchas áreas del conocimiento a las necesidades del país.

En eso están de acuerdo muchos de sus miembros, entre ellos el vicerrector de investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo: “En las últimas dos décadas el fortalecimiento de las capacidades de investigación en el país es impresionante, así como la evolución en calidad de formación de los profesores en las universidades”. Es “sustancial”, complementa, porque es en las universidades donde se produce la mayor parte del nuevo conocimiento en el país.

¿Para dónde va la ciencia en el país?

Indudablemente Cristancho hace todo lo que puede. Pero es mucho lo que es necesario hacer. Por ejemplo, no hay una política de ciencia, tecnología e innovación desde hace varios años. Existe un documento CONPES que, dice Cristancho, está en revisión para ajustes, hay un decreto esbozado que define la gobernanza del Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), pero la Corte Suprema declaró la inexequibilidad diferida a la ley que creó el Minciencias (Ley 1951 de 2019). Así que es necesario trabajar también para darle una respuesta a la Corte. Este punto además se lo recomendó especialmente el presidente Duque al nuevo ministro Crissien en el momento de posesionarlo.

“Me preocupa que a pesar de ser Ministerio, no tengamos una visión de largo plazo, ni peso político”, opina la exdirectora de Colciencias y hoy senadora María del Rosario Guerra. “Cuando hablo de peso político no es partidista, es voz ante la opinión pública, es dinámica frente a los ciudadanos de que este país está mirando hacia adelante, se está anticipando, se está preparando y está dando lineamientos”.

Por su parte Villaveces, de AvanCiencia, dice que lo primero que ha debido hacer el Minciencias era generar una política, pero en eso “no ha tenido liderazgo. Estamos viviendo con la política del siglo pasado”, le dijo a Pesquisa Javeriana.

El exviceministro e investigador de la Universidad Nacional de Colombia, Diego Hernández, dejó un borrador de decreto que buscaba modificar objetivos, componentes y actores del SNCTI, e imprimirle una “gobernanza de alcance nacional y regional en términos de las instancias, composición, funciones, así como aspectos relacionados con su organización, relacionamiento, coordinación y cooperación, que permitan el logro de las metas propuestas y el fortalecimiento del sector”.

Todo esto lo debe liderar el Minciencias, de acuerdo con la exviceministra de Talento y apropiación social, Sonia Monroy, investigadora y profesora titular de la Universidad Nacional. “Yo creo que la presentación de la nueva ley es una oportunidad para hacer los ajustes en la nueva estructura”, dice; “de todas maneras, dado que uno de los problemas más grandes del SNCTI en este momento es la gobernanza, si el Ministerio no lidera, otra entidad lo hará”.

Los colombianos, la pandemia y la ciencia

María del Rosario Guerra es optimista cuando dice que gracias a tener un Minciencias, “hoy siento que cuando a alguien le hablan de ciencia y tecnología sabe que eso es importante para el país y que hay que apoyar y seguir trabajando”.
Villaveces la secunda: “Yo veo que hay un posicionamiento de la ciencia. No había una comprensión dentro de la sociedad de la importancia, de la relevancia, de generar procesos de investigación científica”. Y la pandemia ha ayudado a que los ciudadanos entiendan la importancia de la ciencia.
El senador Iván Darío Agudelo sugiere hacer ´viral´ la ciencia. “La pandemia nos cambió las preguntas”, dice; “las respuestas deben provenir de parte de la ciencia y de los científicos”.

Cristancho hace suyas las palabras del presidente Duque cuando dice que es necesario posicionar al país como una sociedad del conocimiento y entre los retos menciona “mejorar esfuerzos en comunicación pública de la ciencia para que la ciudadanía pueda tener una mayor comprensión de los aportes que hace la ciencia a los problemas estructurales del país”.

Pero lo que necesita Colombia son unos tomadores de decisión que realmente estén convencidos de la importancia de la ciencia porque, de acuerdo con el exsubdirector de Colciencias, Hernán Jaramillo, “un país que desprecia la ciencia no tiene futuro”.

Financiar la ciencia

Respecto a la financiación de la ciencia, Colombia está en deuda desde hace décadas y peor ahora por las consecuencias de la pandemia en los niveles económico y social.

“En el Presupuesto General de la Nación es donde quisiéramos tener de manera más permanente unos recursos disponibles. Pero con la situación de país sabemos que eso es difícil, entonces hay que buscar otras fuentes alternativas de financiación”, dice Cristancho, y menciona las bondades de los recursos provenientes de las regalías, los beneficios tributarios para el sector privado y la cooperación internacional. “La estrategia actual del Minciencias es consolidar alianzas y articular a los actores claves del Sistema”.

Los directores de Colciencias, conocedores de la situación, aseguran que “el Ministerio solo podrá impulsar el conocimiento como motor del desarrollo y la transformación de la economía y la sociedad si su financiación corresponde a las necesidades de un país que está comprendiendo el papel que puede desempeñar la ciencia, la tecnología y la innovación en asegurar el bienestar de sus ciudadanos”.

Renjifo lo dice en una frase: “Falta tener una inversión mucho más contundente en investigación y tener una institucionalidad más robusta”.

Corolario

La situación puede haber cambiado con la posesión del exrector de la Universidad de la Costa, CUC, como ministro. ¿Qué le espera entonces a la ciencia colombiana?

Queda la duda de si fue un avance lo que nos han vendido como la ´creación´ del Ministerio de ciencias. “No estábamos creando algo nuevo”, confesó a Pesquisa Javeriana el senador Iván Darío Agudelo, líder de la propuesta de tener un Ministerio de ciencias, “sino transformando a Colciencias en Ministerio”. Cambio de letrero, con un agravante. Prima un criterio de ajedrez político antes que las cualidades de los posibles aspirantes a ministro.

Una voz autorizada de la comunidad científica, la bacterióloga javeriana y miembro de la Academia de Ciencias, Susana Fiorentino, trinó: “Nos deja sin palabras que a pesar de las múltiples denuncias, Iván Duque haya hecho caso omiso de las recomendaciones de la academia, priorizando los intereses políticos por encima del hecho que Minciencias puede ser la luz en el camino del desarrollo sostenible del país”.

“Mucha gente de la comunidad científica creía, y a mí me parece un poco ingenuo, que el ministerio iba a solucionar los problemas”, asegura Villaveces, de Avanciencia. “Es un puesto más en el Consejo de ministros, pero si uno no tiene credibilidad, si uno no tiene una política clara y si uno no tiene recursos, pues se convierte solamente en que está sentado ahí nada más”.

Y recomienda tres puntos: más diálogo entre el ministerio y la comunidad científica sobre temáticas relevantes para el fortalecimiento de la ciencia en Colombia, que el ministerio lidere la promulgación de proyectos de ley ante el Congreso y lo tercero, “llevaría con mucha seriedad una política de ciencia y tecnología al Conpes para que tengamos un lineamiento claro desde el sector público hacia dónde va esa política de ciencia y tecnología en este país”.
Lo dijo Moisés Wasserman, comisionado de la Misión de Sabios: “Uno debe llegar a un cargo por ser importante, no para ser importante”.

¿Y la vacuna para sacar a la ciencia de cuidados intensivos? Velar siempre por la ética y la competencia académica como pilar fundamental para lograr resultados y proponer soluciones viables a los problemas del país, donde la ciencia, la tecnología y la innovación sean sus aportantes más idóneos y competentes.

Educación para la paz: una opción para reconocer a los que no han sido víctimas ni victimarios

Educación para la paz: una opción para reconocer a los que no han sido víctimas ni victimarios

En tiempos en que los crímenes contra líderes sociales se cuentan casi a diario y en que distintos actores violentos continúan sembrando el miedo en regiones que han sido estratégicas rutas del narcotráfico, la educación para la paz es una oportunidad de construcción de país, de darles trámite a los conflictos y de “liderar el futuro mientras emerge”. Así lo concluye la investigadora Sandra Liliana Londoño Calero, profesora del Instituto de Estudios Interculturales de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, en su investigación incluida en el libro Hacia la reconciliación: Una mirada compartida entre el País Vasco y Colombia. 

Más allá de la firma del acuerdo entre el Estado y las FARC en 2016, son diversos los ámbitos que requieren atención para la construcción y consolidación de una paz estable y duradera. Entre esos retos se encuentran las formas de representación, narración y aprendizajes de medio siglo de conflicto, el más antiguo y extenso de Latinoamérica. 

Y en ese contexto, la socialización del informe de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, que se entregará a finales de este año, requiere de una pedagogía para que la sociedad se apropie de esa verdad que tendrá entre manos, diseñe mecanismos sobre cómo manejarla y reconstruya un futuro colectivo e incluyente. 

Eso sí, sin perder la utopía que tiene todo proyecto educativo. “No pretendo una idealización de la convivencia humana ni una ausencia de tensiones, sino una manera diferente de tramitarlas, resolverlas, gestionarlas, y de construir formas de convivencia que no sean violentas”. A eso, asegura la investigadora javeriana, debe apuntar la suma de las iniciativas de educación para la paz. 

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Experiencias de educación para la paz 

El capítulo escrito por la investigadora javeriana desarrolla una reflexión sobre las formas de construir paz. Para ello, presenta un estado del arte de iniciativas en Colombia llevadas a cabo en escenarios formales y no formales, desde el arte o implementadas en zonas urbanas y rurales. Entre sus hallazgos identifica que hay esfuerzos más robustos orientados a las ciudades, pero que lo son menos para el campo, a pesar de que las regiones rurales han sido las más azotadas por el conflicto. Por ello, plantea que una perspectiva de territorialidad e interculturalidad llenaría ese vacío. 

Igualmente, resalta los desafíos que tiene la Cátedra de la Paz, esa iniciativa gubernamental que, a través del Decreto 1038 de 2015, encarga a los colegios del país la tarea de desarrollarla en sus currículos. Uno de los retos es el perfeccionamiento en la asignación de los profesores que la imparten, pues, según la investigadora, falta formación e interés en muchos de ellos, y eso redunda en el desconocimiento de sus alumnos sobre estos temas. Los estudiantes deberían ser los llamados a transformar la narrativa de violencia en Colombia. 

La educación para la paz tiene que estar sustentada en la vivencia de la gente. Esperamos que el informe de la Comisión de la Verdad traduzca esa experiencia vivencial y plantee recomendaciones hacia una paz real, integral y duradera para Colombia. Alejandra Miller, Comisionada de la verdad 

 

Una excepción a la regla se encuentra en Tumaco, Nariño, con la apuesta que lidera Stella Rocío Ramírez Villegas, rectora de la Institución Educativa General Santander. En 2018, comenzó a implementar su tesis doctoral, en la que propuso lineamientos educativos para atender contextos de conflicto armado. Para ello, concibió la escuela como la ‘capa protectora’ de sus estudiantes, porque en ese lugar lograban suplir necesidades básicas de alimentación, por ejemplo, o aislarse de los ‘héroes falsos’ que se encuentran en sus barrios o de la muerte violenta que los ronda con desconcertante naturalidad.  

Asegura esta profesora, con más de 36 años de experiencia docente, que con la Cátedra Paz y Sociedad, nombre que se le ha dado en Tumaco a la Cátedra de la Paz, han sembrado la semilla para la transformación de sus estudiantes desde preescolar hasta los últimos grados. Un resultado concreto de ello es que “ahora dialogan más en momentos de conflictividad, incluso entre chicos que hacen parte de los grupos al margen de la ley y otros que fueron desvinculados del conflicto”. Tanto la experiencia de Tumaco como las que se encuentran en todo el territorio nacional evidencian una amplia diversidad de propuestas de educación para la paz. Esto permite diferentes maneras de aproximarse a distintos públicos, como los adultos mayores, los jóvenes o los niños, explica la profesora javeriana en el artículo académico. 

Además, ese abanico de opciones permite pensar en “educar menos en una paz ideal y enfocarse en cómo se construyen paces locales, paces imperfectas que fortalezcan la convivencia y el diálogo social”. Esta perspectiva de sumar esfuerzos puntuales, como las propuestas territoriales, fortalece la gobernanza de los actores en la ruralidad y los empodera para nuevos diálogos sociales que se encaminen a la construcción de una paz imperfecta y que mengüen, entre otras tensiones, la extrema polarización del país.

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Educación para ‘los ofendidos’ 

En medio de la polarización, abundan ‘los ofendidos’, sentencia Sandra Liliana Londoño, haciendo referencia al concepto de la científica social Ivonne Leadith Díaz, también profesora de la Javeriana, seccional Cali. Estos ofendidos, dice, son “las personas que no han vivido directamente el conflicto, no son víctimas ni victimarios, pero se sienten afectadas y tienen una opinión sobre lo que se debería hacer (guerra o paz), conforme a sus valores y experiencia”. 

“El reconocimiento del otro y promover que las iniciativas de reconciliación surjan desde las comunidades son los principales aprendizajes del caso colombiano” Félix Arrieta, investigador español 

La educación para la paz, entonces, resulta ser una respuesta para esa gran parte de la población, con el fin de que no continúe siendo inadvertida en un proceso de paz reconocido mundialmente por centrar la atención en las víctimas directas. Para poner las cosas en perspectiva, bastaría decir que casi la quinta parte de Colombia ha sido víctima de la guerra, esto es, más de ocho millones de personas. ¿Y el resto de colombianos que no han tenido un vínculo directo con el conflicto, qué?  

De acuerdo con la investigadora, esta mayoría no está exenta de los daños colaterales, y la educación para la paz debe apuntar a esa gran población, a esos “40 millones de potenciales ofendidos”, para construir una paz sostenible y, también, para amplificar los mensajes a las nuevas generaciones en lo tocante a la no repetición, la reparación y la resignificación de las comunidades. 

Puntos de encuentro entre el País Vasco y Colombia 

Este libro es una publicación de “experiencias no comparadas, sino compartidas” entre el País Vasco (España) y Colombia, señala Félix Arrieta, uno de los autores españoles. Surgió de encuentros en Bilbao y en Cali, desde 2017, entre profesores de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, y de la Universidad de Deusto. La idea no era comparar los conflictos, sino identificar historias en común para explorar reflexiones sobre alternativas de reconciliación.  

Para los investigadores javerianos, el País Vasco pudo transitar hacia otras realidades más rápidamente que Colombia, sin embargo, esta comunidad autónoma española continúa con una herida profunda arraigada en su pasado. Sin embargo, ha desarrollado más homenajes simbólicos y reflexiones colectivas sobre su situación. De todos modos, no es aplicable una comparación directa, pues “nosotros nos encontramos en momentos distintos, apenas estamos en una etapa de posacuerdo”, asegura Londoño Calero. 

Hay que apostarle a la interculturalidad: esa es la conclusión del libro. Sobre todo cuando se considera que el origen de los conflictos en Colombia está en las diferencias culturales y en los procesos históricos de despojo y de colonización de las tierras. Por ello, dice la investigadora, también hay que centrar la atención en “la educación propia, es decir, desde los valores y las perspectivas de los pueblos originarios y de las comunidades étnicas afro, indígena y rom, que conjugan no solo las aspiraciones de tener un mejor nivel de vida o un cambio económico, sino la pervivencia como sociedades y como cultura”. 

 

Para leer más: Arrieta, F. y Boffey, G. (eds.). Hacia la reconciliación. Una mirada compartida entre el País Vasco y Colombia. Madrid: Los Libros de la Catarata. Ramírez Villegas, S. R. y Londoño Calero, S. L. (2020). La escuela y el niño como víctima del conflicto armado en Tumaco – Colombia. Jangwa Pana, 19(2). https:// doi.org/10.21676/16574923.3610

Ramírez Villegas, S. R. ., & Londoño Calero, S. L. . (2020). La escuela y el niño como víctima del conflicto armado en Tumaco, Colombia. Jangwa Pana, 19(2), 245–260. https://doi.org/10.21676/16574923.3610

 

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Un camino y múltiples recorridos en la educación para la paz en Colombia
INVESTIGADORA: Sandra Liliana Londoño Calero
Instituto de Estudios Interculturales
Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-2019