Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Los niños preguntan sobre contaminación ambiental; la ciencia responde

Hay datos que preocupan hasta a los más pequeños. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, el mundo ha perdido el 70 % de sus zonas húmedas naturales en el último siglo. Además, las personas son las causantes de un calentamiento global de 1°C por encima de los niveles preindustriales. Inquietos por esta situación, cerca de 130 estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont se reunieron virtualmente con Luis David Gómez, profesor de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana, para conversar acerca de la acción contaminante del hombre y las alternativas que como niños pueden tomar para darle un respiro al planeta, especialmente en materia de degradación de plásticos.

A continuación, le invitamos a conocer las preguntas de los estudiantes y profesores de la institución educativa sobre este tema y las respuestas del investigador javeriano, quien además es líder de semillero de investigación Degradación en Polímeros Plásticos Contaminantes de la misma universidad.

 

¿Cómo distinguir la contaminación de la niebla?

 

¿Por qué el ruido es contaminación?

 

¿El humo de las fábricas afecta los mares y los océanos?

 

¿Quiénes crearon las islas de basura?

 

¿Los microorganismos se pueden comer el plástico?

 

¿Qué hay dentro de un microorganismo?

 

Los estudiantes de grado cuarto del Colegio Gimnasio Vermont vienen generando estrategias para la degradación de plásticos. Haga clic en el siguiente audio para conocer en qué consiste.

 

Esta jornada se desarrolló en el marco de la clase STEAM de la institución educativa Colegio Gimnasio Vermont, cuya sigla corresponde a la articulación de las disciplinas Science, Technology, Engineering, Art y Mathematics, en inglés; es decir, Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas, en español.

¿Reactivar la economía? O más bien ¿repensarla?

¿Reactivar la economía? O más bien ¿repensarla?

La sesión plenaria de la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) aprobó, en 2009, una declaración formal que reconocía a las cooperativas como promotoras de desarrollo social. Esta declaración, sin duda, apalancó y afianzó estas organizaciones como un componente importante ―más allá de las empresas capitalistas― en la estructura económica de los países. Sin embargo, lo anterior no ha sido suficiente para que se potencie su visibilidad en el ámbito territorial por parte de los gobiernos. Tampoco ha hecho que los investigadores, en los centros educativos, generen evidencia documentada de la potencialidad de las cooperativas ―que hacen parte del conglomerado empresarial― para construir progreso social en Colombia. 

Eso, por lo menos, es lo que piensa Juan Fernando Álvarez, profesor de planta del Departamento de Desarrollo Rural y Regional, de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, de la Pontificia Universidad Javeriana: “Tradicionalmente, el estudio de este tipo de organizaciones solidarias no se cubre de manera transversal, cuando de organizaciones se trata. Esto ni en antropología, ni en sociología, ni en administración, ni en derecho… Mucho menos en economía. Se cree que la única forma de organización es la empresarial, la capitalista. Por eso no existen muchos acercamientos empíricos y conceptuales que demuestren la incidencia de las cooperativas en aspectos como la sostenibilidad empresarial, la dinamización de los territorios y las condiciones para el desarrollo local, lo que es problemático, porque no se tienden puentes entre las economías solidarias, la academia, la sociedad y los gobiernos”. 

Por eso, desde hace varias décadas, el profesor Álvarez, junto con el equipo de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales, ha desarrollado proyectos investigativos que evidencian, de manera empírica, la potencialidad e importancia de las cooperativas en la sociedad en general, desde la aplicación de metodologías cuantitativas.  

Una de esas investigaciones, que desarrolló con el profesor Miguel Ángel Alarcón Conde, de la Universidad de Castilla La Mancha, en España, relacionó las contribuciones de las cooperativas ―a través de sus siete Principios Cooperativos― en las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). 

¿Cuánto aportan los resultados de las cooperativas a los ODS? Esa fue la cuestión. 

Y para responderla, los profesores Álvarez y Alarcón se valieron de dos metodologías. La primera es la encuesta Delphi, con base en la cual los investigadores indagaron entre 16 líderes de cooperativas colombianas y estudiosos cuál podría ser la relación entre los Principios Cooperativos y los ODS. A partir de ese resultado estadístico, desarrollaron la segunda metodología: el análisis de redes sociales, un método matemático en el que se entrelazan nodos ―en este caso, los Principios Cooperativos con más incidencia sobre los ODS― para expresar lazos entre ellos. De esta manera, aplicando una escala de las aportaciones de los Principios a los ODS, identificaron las relaciones más intensas y, a partir de estas, demostraron el impacto, en general, que puede tener, por ejemplo, un principio cooperativo específico ―como la igualdad― en un ODS específico ―el fin de la pobreza―. 

Con base en lo anterior, los investigadores encontraron, por ejemplo, que las cooperativas destinan cerca de un cuarto de sus excedentes a acciones que contribuyen a los ODS, sobre todo en “actividades de preservación medioambiental, captura de carbono, trabajo decente y educación”, de acuerdo con el documento académico.

También descubrieron que más de un 80 % de las cooperativas realiza o financia iniciativas sostenibles. Adicionalmente, entre otros hallazgos, evidenciaron que el principio cooperativo que más contribuye a los ODS es la preocupación por la comunidad, y que este tiene un impacto significativo en dos objetivos: ciudades y comunidades sostenibles, y educación de calidad. 

En ese sentido, concluyen ―a partir de indicadores verificables y contrastables― que las prácticas de algunas cooperativas en Colombia, gracias a su “no prioridad del ánimo de lucro personalista”, están en sintonía con los ODS. 

Ahora bien, advierte el profesor Álvarez, estos resultados son tan solo una generalización: “Son una aproximación susceptible de debates y mejoras y, a su vez, abiertas a su réplica en diferentes contextos”. 

De cualquier forma, la investigación y sus resultados son un aporte a la consolidación del cooperativismo ―y, en general, al estudio de las economías solidarias― desde una perspectiva académica. Ese es su valor: “Imagínate un iceberg. En la punta están todos los estudios económicos sobre el impacto de las empresas capitalistas a la economía, pero abajo están las otras formas de hacer economía y también las otras formas de estudiar y medir los beneficios, que van más allá de los valores monetarios. Bueno, eso es lo que hacemos: medir lo de abajo del iceberg”. Y concluye: “Nosotros insistimos en medir lo que importa medir. ¿Y qué es? ¡Pues el resultado! La capacidad de transformar […]. El indicador no es el dinero”. 

Al profesor Álvarez lo acusaban de “soñador” ―aún hoy― por este tipo de comentarios y apuestas. ¿Cómo así que la plata no es el indicador estrella del éxito de una empresa? 

Pensaban que éramos un grupo dogmático. Nos preguntaban qué habíamos tomado para plantear que la medición de las organizaciones está en su capacidad de generar transformaciones”, sonríe. “Y mira, en octubre el papa Francisco publicó su encíclica social Fratelli tutti y en esta él nombra 14 veces a las economías solidarias y a las cooperativas como una forma para cambiar nuestros hábitos de consumo y producción”, vuelve a sonreír.  

El papa Francisco también es parte de este grupo de supuestos dogmáticos. Ahí está la prueba.

LOS SIETE PRINCIPIOS COOPERATIVOS SON:  

  • Asociación voluntaria y abierta 
  • Control democrático de los miembros 
  • Participación económica de los asociados 
  • Autonomía e independencia.
  • Educaciónformación e información 
  • Cooperación entre cooperativas 
  • Preocupación por la comunidad. 

LOS ODS CON MAYOR IMPACTO GRACIAS A LOS PRINCIPIOS COOPERATIVOS SON:   

  • Ciudades y comunidades sostenibles 
  • Educación de calidad. 

 

Para leer más:  Alarcón Conde, M. Á. y Álvarez Rodríguez, J. F. “El balance social y las relaciones entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Principios Cooperativos mediante un análisis de redes sociales”. Revista de Economía Pública, Social y Cooperativa, 2020, (99), 57-87. 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: El balance social y las relaciones entre los Objetivos de Desarrollo Sostenible y los Principios Cooperativos mediante un análisis de redes sociales.
INVESTIGADORES: Juan Fernando Álvarez Rodríguez y Miguel Ángel Alarcón Conde.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2019-2020.

 

                            

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

Este domingo circula la edición 54 de Pesquisa Javeriana

La edición 54 de Pesquisa Javeriana también ofrece en sus contenidos un encuentro con temáticas que se destacan en la agenda científica nacional: estudio y aprovechamiento de la flora colombiana, economía solidaria, análisis de microorganismos y soluciones para enfrentar la COVID-19. Además, la revista tiene como artículo central el reporte de un estudio que evidencia la detección de residuos de plástico, moléculas de diferentes medicamentos y hormonas en algunas fuentes hídricas de Bogotá y Cali.

Por supuesto, en las páginas de nuestra publicación siempre hay un espacio para resaltar a las personas que contribuyen al desarrollo de la ciencia en el país. En esta ocasión, la sección Huellas está dedicada a la inmunóloga Susana Fiorentino, que gracias a su labor en la producción de fitomedicamentos se están encontrando opciones para combatir el cáncer a partir de plantas.

En esta misma línea, en la sección Jóvenes que investigan, usted podrá conocer a Carolina Casallas, una microbióloga que se dedica a estudiar microorganismos que pueden limpiar suelos contaminados con residuos generados por diferentes industrias o por explosivos.

Estos son otros de los artículos incluidos en las secciones habituales de Pesquisa Javeriana:

  • En el Editorial, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, hace una reflexión sobre la reacción científica en escenarios de pandemia, destacando que la ciencia pura es fundamental para proyectar soluciones a largo plazo, lo que no fue posible con la COVID-19 por la escasez de tiempo.
  • En Ciencia Profunda les presentamos a la Capuchina, una planta con potencial poco explorado en el sector alimenticio y podría contribuir a prevenir enfermedades crónicas.
  • En Innovación exaltamos la creación de programas asociativos entre el Gobierno, la empresa y la academia que impulsan proyectos novedosos centrados en soluciones a la crisis en salud ocasionada por la COVID-19.
  • En Ciencia y Sociedad se reporta la labor de investigadores javerianos que desarrollan un dispositivo capaz de detectar explosivos en campo con una precisión de hasta un 80 %.
  • En Investigar al país proponemos un artículo sobre la importancia de las economías solidarias y su valor en términos de cooperación, así como su aporte a los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
  • La Javeriana Cali también hace su aporte a esta edición con una investigación sobre el seguimiento que se les hace a los fetos para prevenir enfermedades cardíacas en adultos.
  • Las Novedades Editoriales traen las tres habituales referencias bibliográficas, que puede conocer en este enlace. Son cuatro.
Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Brechas de género: cada vez más amplias por la pandemia

Ante las cifras sobre desempleo, horas de trabajo no remunerado y otros indicadores del panorama económico del país, las brechas de género son cada vez más evidentes. Pese a la importancia de las mujeres para el mercado laboral, los avances hasta ahora, aunque destacables en muchos casos, han sido lentos, irregulares, insuficientes y diferenciados.

Esta es la principal conclusión de un estudio divulgado en noviembre por el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) a través de la publicación Mujeres y hombres: brechas de género en Colombia.

Para profundizar en este análisis, Pesquisa Javeriana dialogó con Paula Herrera Idárraga, profesora del Departamento de Economía de la Pontificia Universidad Javeriana. Actualmente lidera los informes sobre brechas de género en el Mercado Laboral en Colombia durante la Pandemia, junto al proyecto Género y Economía y el Dane.

 

Pesquisa Javeriana: ¿De dónde surgen las brechas de género?

Paula Herrera Idárraga: Depende de la óptica desde donde uno las analice, pero yo diría que las brechas de género surgen por una cuestión de roles que son una construcción social, es decir, la sociedad es quien decide cuál es el rol del hombre y de la mujer dentro de la misma. En esta lógica, a las mujeres desde hace mucho tiempo se les ha dado el rol de quienes cuidan y quienes hacen labores domésticas dentro del hogar, mientras que al hombre se le ha dado un rol de proveedor -quien lo sustenta.

 

PJ: Se creería que los departamentos con economías más fuertes tienen mayor participación laboral de las mujeres, como es el caso de Cundinamarca, Valle del Cauca o Santander. Pero ¿qué está haciendo La Guajira, por ejemplo, para tener una de las cinco tasas globales de participación femenina más altas en el país?

PHI: Hay que tener en cuenta que la participación laboral tiene un comportamiento de ‘U’ con respecto al desarrollo económico. Puede ser muy alta en el despegue de la economía porque las mujeres están vinculadas como trabajadoras familiares o en procesos productivos como los agrícolas, siendo parte de la mano de obra.

En la medida en que las economías empiezan a desarrollarse, la participación laboral de las mujeres cae porque hay más desarrollo, más ingresos y las actividades ya no se llevan a cabo en estructura familiar, sino en estructuras de mercado, en las cuales las mujeres empiezan a perder ese estatus que antes tenían cuando el desarrollo era incipiente.

Finalmente, cuando el desarrollo es aún mayor, la participación laboral femenina se incrementa porque aumentan los niveles educativos de las mujeres, sus oportunidades y su remuneración.

También podríamos pensar que la participación laboral femenina no solo depende del desarrollo territorial, sino también de otras variables como los aspectos culturales que pueden ser distintos entre regiones igualmente desarrolladas, por ejemplo, Antioquia, que está por debajo del promedio nacional en esta tasa. Allí puede que los factores culturales primen más que los económicos.

 

PJ: ¿Se podría decir que la maternidad se convierte en un obstáculo para el desarrollo laboral de las mujeres?

PHI: Sí. La razón de ello tiene que ver con los roles de género porque las mujeres terminan siendo las responsables y quienes más tiempo dedican a los cuidados de los menores, los hijos y de los mayores.
Incluso, como lo ha analizado la economista Claudia Goldin, una vez nacen los hijos las mujeres se ausentan del mercado laboral, eso genera un espacio en su trayectoria en donde no acumulan experiencia y tienen depreciación de su capital humano. Cuando vuelven a vincularse, la única forma como lo logran es con salarios menores que los de sus pares hombres, que no tuvieron esa ausencia durante la crianza de los hijos.

 

PJ: Además de promover la educación de las mujeres, ¿qué otros aspectos se deberían fortalecer para eliminar las brechas de género?

PHI: Es importante pensar en políticas públicas y mecanismos que les permitan a las familias disminuir esas cargas de cuidado de los menores, es decir, pensar en guarderías y colegios de jornada única más larga, en lo ideal subvencionadas o gratuitas por parte del Estado, que coincidan con los horarios laborales de los padres. Ante esto, también se podrían pensar tipos de trabajos más flexibles para poder conciliar la vida familiar con la laboral.

Por ejemplo, en el caso particular colombiano se está hablando de una licencia de paternidad similar a la de las mujeres para que las empresas perciban igualmente costoso contratar a una mujer que a un hombre.

 

La discriminación positiva consiste en poner cuotas para la contratación de mujeres.

 

PJ: ¿Por qué hoy aún persisten los sesgos en las profesiones que las mujeres eligen?

PHI: Esto es como el problema de cuál fue primero: el huevo o la gallina. Si una mujer percibe que aunque estudia mucho y trata de ir hacia profesiones que son masculinizadas y romper los ‘techos de cristal’, no consigue ocupar los mismos cargos que los hombres y ganar los mismos salarios, en muchos casos la señal que se envía a otras mujeres es que a pesar de los esfuerzos no va a lograr lo mismo que un hombre.

En la medida en que las mujeres no vean referentes femeninos en cargos de poder, esto será una señal que les seguirá demostrando que es difícil llegar allí.

 

PJ: ¿Para romper las brechas, las mujeres se estarían recargando de trabajo tanto remunerado como no remunerado?

PHI: Sí, las mujeres lo están haciendo. Yo creo que se les está pidiendo demasiado. Aquí es cuando hablamos de la súpermujer que puede hacer todo. Lo cierto es que si una de ellas quiere tener familia, trabajo, hijos y ser una gran profesional, en muchos casos tendrá unas jornadas muy largas o la ayuda de otras mujeres, lo que se conoce en la literatura como las ‘cadenas de cuidado’. Esto significa que las súpermujeres muchas veces realmente lo logran a ‘costillas’ de otras que están dejando sus hogares y aquí es donde viene otro concepto del que casi no se habla: los ‘pisos pegajosos’.

 

PJ: ¿Cómo ve las brechas de género después de la pandemia?

PHI: Aumentando. Los datos ya lo indican. Incluso nosotros venimos alertando sobre estas brechas desde que se publicaron los dos primeros informes sobre Brechas de género en el mercado laboral colombiano – impactos COVID-19, desarrollados en conjunto con el Dane. Por ejemplo, en octubre la tasa de desempleo de las mujeres aumentó 7,6 puntos porcentuales con respecto a 2019, mientras que los hombres 2,9.

Durante la pandemia todos estos indicadores los estamos tratando como una crisis, pero resulta que las mujeres en octubre de 2019 ya enfrentaban una tasa de desempleo del 12,5% y nadie estaba hablando de eso, entonces eso es lo que nos muestra que las mujeres siempre hemos estado en aprietos en temas de desempleo.

Lea la Gran Encuesta Integrada de Hogares (GEIH) Octubre 2020.

 

PJ: ¿Cuál es el desafío para hombres y mujeres?

PHI: Cualquier cambio en donde para uno de los grupos suponga sacrificios y cambio de mentalidad, va a existir incomodidad. Creo que se debe tener un cambio de conciencia desde temprana edad, es decir, estamos frente a una sociedad muy machista y cuando hablamos de machismos no solo es por el lado de los hombres, sino también por el lado de las mujeres.

Cuando uno mira el porcentaje tan grueso de hombres y mujeres que están de acuerdo con afirmaciones sobre cuáles son los roles de género del tipo “el deber de un hombre es ganar dinero y el de la mujer es cuidar del hogar y la familia”, vemos una realidad en donde tenemos un gran reto por delante y es deconstruir esas formas como la sociedad ha decidido que los hombres y las mujeres deben comportarse y asumir ciertas responsabilidades al interior del hogar.

Transparencia y lucha contra la corrupción: decisión de país

Transparencia y lucha contra la corrupción: decisión de país

¿Es la corrupción una causa o un efecto? Desde la apreciación de la ruptura de los valores y principios, es lo segundo. ¿Efecto con base en qué causa?

La evidencia ha demostrado que esta consecuencia, denominada corrupción, ha migrado de escenarios locales (vicios en los programas de alimentación escolar, entrega de servicios de salud, tráfico de influencias en todos los ámbitos, caso Interbolsa, ‘Cartel de la Toga’, etc.) a convertirse en operaciones transnacionales como el caso Odebretch; Operación Lava Jato (Brasil); las controversias de empresas como Enron y Parmalat, ‘Fifa Gate’, ‘Paradise papers’, Siemens y sus gastos útiles, entre otros, generando consecuencias de mayor implicación y efectos en la economía y el desarrollo social de los países en donde esta práctica es un flagelo.

Mediante el Índice de Retorno Social de la Inversión se ha estimado que por cada unidad monetaria implicada en casos de corrupción se dejan de invertir tres unidades monetarias en políticas sociales.

Son diferentes los índices que miden la percepción de la corrupción. El más conocido es el de Transparencia Internacional, que sitúa a Colombia en la más reciente métrica del 2019 en el puesto 96 de 180 países, con 36 puntos sobre 100. El comportamiento del país en este índice ha estado alrededor de los 36 y 37 puntos, desde 2012 (2016: puesto 90 con 37 puntos; 2017: puesto 96 con 37 puntos; 2018: puesto 99 y 37 puntos).

Más allá de las posiciones ocupadas por Colombia, el planteamiento de los gobiernos de turno debe estar dirigido hacia qué estrategias implementan las naciones, no para mejorar la posición, sino para aumentar la eficacia de la administración de los recursos públicos y privados dentro el contexto de la transparencia.

La sociedad colombiana está en mora de plantear la reconstrucción de la caracterización de principios y valores que identifiquen a cada ciudadano, apropiarse de ellos y reconocer la reputación del país a nivel mundial.

Es innegable que aquí se ha realizado un copioso ejercicio de lucha contra la corrupción desde lo jurídico en diferentes entornos. En el orden internacional se destacan los diferentes compromisos como la Convención de las Naciones Unidas de la Lucha contra la Corrupción, la Convención Interamericana contra la Corrupción, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y con base en la inclusión de Colombia como país miembro de la OCDE, la nación debe cumplir con los requerimientos que esta organización tiene alrededor del tema, de manera específica, la Convención Anticohecho o las directrices en materia de Lucha Contra La Corrupción e Integridad en las Empresas Públicas, entre otros.

A nivel interno, las herramientas legales generadas por los diferentes poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) son numerosas. Una de las más recientes es el Estatuto Anticorrupción (Ley 1474 de 2011), que busca fortalecer los mecanismos de prevención, investigación y sanción de actos de corrupción y la efectividad del control de la gestión pública.

Esta normativa presenta diferentes reformas que implican modificaciones en temas como trámites innecesarios en la administración pública; modernización de la organización y funcionamiento de los municipios; responsabilidad de las personas jurídicas por actos de corrupción transnacional; nuevo código disciplinario (Ley 1952 de 2019); Plan Nacional de Desarrollo (Ley 1955 de 2019); fortalecimiento del control fiscal; adopción de cambios en las medidas sobre contratación estatal en el marco Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica (Decreto Legislativo 537 de 2020).

Lo que se observa con este tejido jurídico es buscar la sanción de la corrupción y la prevención, en la que no se ha llegado a la base de la causa.

Hay que encontrar la sostenibilidad de la administración de los recursos públicos con probidad y su distribución de forma equitativa en políticas públicas sociales, que garanticen la oportunidad de mejores índices de desarrollo humano en sectores como educación, salud, justicia y desarrollo. Incluso, en el ejercicio de la democracia que demanda un país como Colombia, debe haber una política de transparencia que se vea reflejada en los comportamientos de la célula núcleo de la sociedad: la familia. A partir de ella se deben escalar, crear y desarrollar herramientas en los escenarios educativos (primaria, secundaria, universidad).

Esta política pública de transparencia debe buscar la cohesión de sus tres clases (activa, pasiva y participativa) y propender por patrocinar los resultados propositivos de forma individual y grupal mediante el empoderamiento de los ciudadanos con su ejercicio sin indiferencia, buscando el bien común y que consolide resultados y efectos prospectivos en lo social, económico y ambiental.

A partir de lo anterior, hay que tener los ojos bien abiertos: a raíz de la COVID-19, todos los mecanismos de control están activos pues los recursos destinados para cubrir las necesidades de partidas para mitigar los riesgos de la propagación del virus están alrededor de los 117 billones de pesos, según declaraciones emitidas por el Ministro de Hacienda, valor que fue confirmado por el Contralor General de la República en un foro denominado “¿Cuánto le ha costado la pandemia a Colombia? A su vez, la Contraloría evidenció una adición presupuestal por 28,9 billones de pesos.

*Doctora en Ciencias Empresariales, docente de cátedra Pontificia Universidad Javeriana, consultora en sostenibilidad corporativa y administración del riesgo.

¿Cómo comunicarnos sin daño?

¿Cómo comunicarnos sin daño?

El señor Palomar está en la orilla del mar mirando cómo van y vienen las olas. “No se puede observar una ola –dice– sin tener en cuenta los aspectos complejos que concurren a formarla, y los otros igualmente complejos que provoca”.

La reflexión del personaje del escritor Italo Calvino, en su obra Palomar, es precisa. Observar con detenimiento las acciones humanas, personales y sociales, se ha vuelto cada vez más importante. Y en la medida en que las sociedades se tornan más complejas, la necesidad se acentúa y acrecienta. Las razones son muchas: los problemas necesitan conocerse para poder generar soluciones efectivas y creativas; la participación se ha convertido en una dimensión fundamental de la vida social y el aprendizaje permite que no se cometan errores que han sido suficientemente detectados.

La comunicación ha ido ganando protagonismo de una manera generalizada y vertiginosa. Los medios de comunicación pertenecen desde hace tiempo a la rutina de la vida diaria y son uno de los instrumentos para circular información, generar imaginarios y producir representaciones sobre los problemas de una sociedad. Es verdad que su papel se ha ido transformando y que ellos mismos están sumergidos en una crisis de grandes proporciones, que ha fracturado su modelo de negocio, sus relaciones de confianza con la comunidad y, finalmente, su mayor capital: la credibilidad. Aunque siguen siendo importantes, los medios de comunicación ya no tienen el poder, ni el alcance que tenían en el pasado.

Entretanto, el paisaje de la comunicación se ha poblado de nuevos habitantes. Las tecnologías han sofisticado los soportes y las infraestructuras de transmisión de información, las redes sociales se han convertido en uno de los lugares privilegiados para la interacción entre los seres humanos, y los computadores, internet y los teléfonos móviles forman parte activa de la vida comunicativa de todas las personas, particularmente de los jóvenes.

En un estudio reciente sobre la apropiación social de las tecnologías (2020), el Centro Nacional de Consultoría constató que Internet ya es el medio más importante para acceder a la información general en Colombia, con un 50 %, seguido por la televisión (37 %) y muy lejos por la radio (8 %) y la prensa (5 %). En valoración de información confiable aparece en primer lugar la televisión (37 %), seguida de cerca por internet (33 %), la radio (16 %) y la prensa (15 %).

Lo que llama la atención de este análisis de la apropiación social de las tecnologías es la caída de la confianza en los medios de comunicación. Cuando se consultan los datos por edad, se constata que los jóvenes confían más en internet (41 %) que en cualquier otro medio.

 

La comunicación más allá de medios y redes

Sin duda la comunicación es mucho más que medios, internet y redes sociales. Forma parte de la vida diaria, se manifiesta en los diálogos y en las formas de interacción cotidianas, permea las relaciones familiares, las celebraciones o los duelos, los contextos de la educación, el mundo de los afectos y del trabajo. Lo interesante de esta ampliación de la comunicación es que las personas, sin exclusiones, pueden llevar a cabo prácticas comunicativas que no produzcan daño.

Este es uno de los objetivos del proyecto titulado Comunicación para la reconciliación y la salud mental, de las Facultades de Medicina y de Comunicación y Lenguaje de la Pontificia Universidad Javeriana.

¿Cómo unir medicina y comunicación en la perspectiva de los cambios que está viviendo nuestro país? ¿Cómo poner a dialogar a la salud con los diversos caminos de la comunicación para encontrar buenas prácticas que promuevan la paz, la convivencia y la reconciliación?

La evidencia sugiere que una gran variedad de problemas o síntomas de la esfera mental como por ejemplo, insomnio, angustia constante, miedo sin causa aparente y tristeza intensa, están asociados a formas problemáticas de comunicación. Sus repercusiones van más allá de lo personal y el malestar interfiere con el normal funcionamiento familiar, social, laboral y académico del individuo. En otras palabras: la comunicación puede intervenirse o modificarse para estar atentos a las situaciones de conflicto y las vulneraciones que genera y aportar a su solución.

El Observatorio para comunicarnos sin daño, en marcha desde 2019, entiende la comunicación como una apuesta ética y política que involucra a diferentes sujetos y sectores sociales y va mucho más allá de la emisión de mensajes y la difusión de contenidos sobre la reconciliación y la salud mental. Cuenta con un equipo interdisciplinario y la convocatoria a jóvenes estudiantes para incorporarse a la iniciativa. De esa manera se conjugan el observatorio, que tiene reminiscencias de la astronomía, y el semillero, que nos recuerda los afanes de la agricultura. Mirar al cielo y tener polo a tierra, son buenas metáforas para definir un observatorio.

En la comunicación, el Observatorio explora aquellas prácticas que pueden producir daño y se proponen esas otras que ayudan a superarlo. Por ejemplo, a veces la comunicación prioriza información para confirmar creencias o suposiciones, ignorando alternativas que las controviertan. Esta acción, que puede ocasionar daño, se puede contrastar con el pluralismo, la verificación juiciosa y la crítica de los prejuicios.

Hay muchas más posibilidades: frente al uso de una sola fuente está la opinión diversificada; frente al horror que seduce está el contexto que garantiza memoria e historia; frente a la revictimización está la dignidad de toda persona.

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La comunicación desde sus relatos

En un comienzo el Observatorio funcionó a partir del análisis de tres clases de relatos: los relatos mediáticos, que son las narraciones, informaciones y noticias producidas por los medios de comunicación; los relatos digitales, que tramitan significados que circulan especialmente por redes sociales como Twitter y que son generados por líderes de opinión; y los relatos vitales, que son mensajes construidos a partir de las historias de ciudadanos, colectivos e instituciones tras su experiencia del conflicto y su trabajo por la reconciliación y su papel como veedores.

El país ha vivido durante décadas un conflicto interno, con repercusiones psicosociales de enorme gravedad, degradación e injusticia que inclusive ha adquirido formas nuevas, se ha concentrado en regiones y ha visto aparecer a nuevos actores que acuden a la violencia por afirmar su poder y hegemonía en los territorios. Por eso, los relatos que inicialmente se han analizado en el Observatorio han tenido que ver con el proceso de paz, el post acuerdo y la reconciliación.

La polarización y la estigmatización de los otros, las confusiones y la generación intencionada de desinformación son algunas de las características que no cesan. Basta ver los acontecimientos recientes.
Si bien la comunicación sin daño tiene sus actores entre los periodistas y editores, los productores sonoros y visuales, los constructores de opinión a través de las redes sociales y los grupos e instituciones que inciden comunicativamente en los procesos de paz, no está circunscrita solamente a ellos. Al acudir a diario a muchas formas de comunicación, todas las personas están llamadas a revisar sus prácticas comunicativas y evitar todo aquello que produzca daño a sí mismo y a otros.

La observación de los relatos mediáticos mostró que una parte importante de sus historias respeta la dignidad de los protagonistas y suscita interés y confianza. Pero falta contexto, las fuentes son poco diversas y los géneros reducidos especialmente a las noticias.

En los relatos digitales la interacción se construye a través de identidades de grupo muy marcadas y excluyentes, que rápidamente se posicionan alrededor de líderes de opinión y que suelen estar apoyadas en la simplificación, en la repetición obsesiva de los puntos de vista y, no pocas veces, en emociones desbordadas.

Además de lo que sucede en los medios y en las redes, el Observatorio se ha preocupado por analizar la comunicación en los liderazgos comunitarios. En ellos se ven matices importantes y en cierta forma diferentes. Muchos de ellos han sido afectados directa o indirectamente por el conflicto armado colombiano, y entre sus discursos es valioso identificar cómo están entendiendo la reconciliación y cómo la aplican en sus procesos cotidianos En sus respuestas, los entrevistados subrayaron su relación con las comunidades, resaltando su proximidad con el proceso de paz, sus propósitos de movilización y su estrecha conexión con problemas concretos que sus comunidades vivieron como el desplazamiento o la violencia sexual. Un alto porcentaje utiliza un lenguaje sencillo y una parte de ellos recurre a apoyos audiovisuales en su tarea comunicativa. Hay una certeza en la comprensión de que las soluciones no pueden ser individuales sino colectivas y todos trabajan pensando en lo comunitario más que en lo personal.

El Observatorio ha asumido una tarea social muy importante. Ya ha empezado a hacer aportes al explorar los relatos que sobre la paz y la reconciliación están haciendo los medios, las nuevas tecnologías y los liderazgos comunitarios. Y al hacerlo está mostrando los caminos para llevar a cabo una comunicación sin daño.

Para leer más:
“Comunicación sin daño: convivencia y salud mental”, Editorial Pontificia Universidad Javieriana, 2020. https://doi.org/10.11144/Javeriana.9789587815610

* Directores e integrantes del Observatorio para comunicarnos sin daño en su versión 2019. Facultad de Medicina y Facultad de Comunicación y Lenguaje, Pontificia Universidad Javeriana

Acuerdo de Paz: reflexiones sobre su implementación en el Pacífico

Acuerdo de Paz: reflexiones sobre su implementación en el Pacífico

Líderes territoriales y académicos de la Pontificia Universidad Javeriana concuerdan en que el Acuerdo de Paz, firmado entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC-EP, necesita repensarse y proponen figuras legales para respaldarlo.

Una de ellas es la iniciativa legislativa, un derecho político de los ciudadanos que les permite proteger proyectos normativos como el Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y no Repetición (SIVRJNR), incorporado a la Constitución Política en abril del 2017 y que tiene como fin garantizar procesos legales frente a graves violaciones de los derechos humanos y asegurar el esclarecimiento de la verdad y la rendición de cuentas por lo ocurrido, entre otros propósitos.

El pasado 24 de noviembre el país conmemoró cuatro años desde la firma del Acuerdo de Paz para la Terminación Definitiva del Conflicto entre el Gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, Ejército del Pueblo (FARC-EP); sin embargo, durante este periodo han surgido fuertes posiciones políticas alrededor de su implementación y del papel del SIVRJNR, administrado por la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP).

Ante esto, el Doctorado en Ciencias Sociales y Humanas de la Pontificia Universidad Javeriana llevó a cabo el conversatorio El sistema de reparación integral: avances y contradicciones entre la implementación y las reformas a través de referendos. Se trató de un encuentro en el que líderes de instituciones territoriales, académicos de otras universidades y estudiantes del programa doctoral javeriano conversaron sobre los avances y dificultades del Acuerdo de Paz desde un enfoque social y territorial y las implicaciones que tendría un referendo sobre su consolidación.

Orlando Pantoja, director de Cococauca, organización de Guapi que trabaja por los derechos de las comunidades afro en el litoral, considera que para comprender la implementación del proceso de paz con un enfoque territorial es necesario recordar que el Gobierno instauró en 1959 la Ley 02 con el fin de apostarle a la economía forestal y la protección de los suelos, las aguas y la vida silvestre en Colombia; sin embargo, esta legislación también dio paso a la segmentación de tierras baldías. “De un plumazo desconocen y rompen lo que significa la presencia de los grupos étnicos asentados en el Pacífico, principalmente de negros e indígenas. Bajo el rótulo del ‘desarrollo del país’ se han violentado otras formas de vida y por eso la discusión debe estar centrada en tomar acciones políticas que reafirmen lo planteado en la Constitución de 1991 y el estado social de derechos en el que la democracia no es representativa, sino participativa”, puntualizó este líder, que también es Secretario de la Comisión Interétnica de la Verdad del Pacífico.

Asimismo, Albeiro Parra, sacerdote y director de la Coordinación Regional del Pacífico Colombiano, señaló que en el Pacífico, particularmente en el Chocó, ha habido una violación constante y sistemática del estado social del derecho, y que, además de nada sirve habitar el territorio si sus pobladores no tienen derecho a él. “Acá nunca se ha hecho una reforma agraria real. A las víctimas se les deben devolver sus derechos y repararlas, y a las comunidades negras entregarles el derecho a la territorialidad”, explicó Parra.

 

El Estado Social de Derecho es el marco jurídico y político propuesto en la Constitución de 1991 que promueve el respeto de la dignidad humana y la prevalencia del interés general sobre el particular.

 

Una apuesta por el diálogo y el compromiso como país

Ante estas preocupaciones, varios asistentes evidenciaron distintas iniciativas a las que pueden recurrir las comunidades para enfrentar los problemas territoriales que dificultan la implementación del Acuerdo de Paz. Por ejemplo, el fortalecimiento intercultural regional a través de alianzas entre instituciones culturales; el apoyo y reconocimiento para la construcción de la pos verdad de las colectividades frente a la violación de sus derechos y la importancia de “mantener estos temas en la agenda mediática y de entender el territorio como la forma de vida de los pueblos colombianos”, según dijo Clara Ávila, comunera del Resguardo Indígena de Canoas, de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca.

En esta misma vía, Luis Fernando Sánchez, miembro de la Academia Colombiana de Jurisprudencia, aseguró que a pesar de que pareciera que la Constitución Política de 1991 está escrita para abogados, existen mecanismos de participación ciudadana que respaldan no solo la protección de los derechos fundamentales, sino también los derechos económicos, sociales y culturales, y que además protegen la incorporación de cualquier acto legislativo en la Constitución como es el caso del SIVJRNR. Lo afirma en respuesta al posible referendo derogatorio de la JEP, propuesto recientemente por el expresidente colombiano Álvaro Uribe Vélez.

“Existen seis herramientas de participación política: el referendo, plebiscito, voto, cabildo abierto, revocatoria del mandato y la iniciativa legislativa, esta última es la vía mediante la cual las comunidades pueden proponer proyectos de ley y activar al sector legislativo para ponerlo a trabajar en defensa de la constitucionalidad”, especificó Sánchez.

Este conversatorio cerró con una mirada optimista y a la vez desafiante frente al papel que debe desempeñar la ciudadanía en las grandes urbes y las comunidades en las regiones, y una mirada crítica en relación con la responsabilidad del Gobierno de cumplir sus compromisos de Estado con las víctimas del conflicto armado.

“Si algo les hemos aprendido a los pueblos indígenas es que con el diálogo y la palabra se llega a acuerdos. Por eso, para construir paz en el territorio necesitamos que el Gobierno trabaje en el cese bilateral y cumpla los pactos a los que se ha comprometido con las regiones”, finaliza Albeiro Parra, quien es pieza clave en la construcción de diálogos de paz territoriales y de acuerdos humanitarios en el Pacífico.

Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Más profesionales en STEM ¡sí, pero no así!

Abunda la propaganda por atraer talento a las áreas de Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, carreras del futuro que buscan más mujeres en esos campos. Sin embargo, parece que en Colombia esto solo se quedará en un discurso bien elaborado: las políticas educativas para incentivar la ciencia y la tecnología no despegan y hay un gran porcentaje de personas con título de doctor en Filosofía (PhD) que están desempleados.

¿Por qué el gobierno no da ejemplo? ¿Qué cambiaría en el país si un requisito para entrar en el empleo público fuese una preparación con alto nivel académico? ¿Qué necesita Colombia para que las áreas STEM sean un motor de desarrollo y no solamente un discurso?

El panorama: Un sistema educativo que promueve las carreras científicas como una oportunidad para la transformación del país, alentando una nueva generación de innovadores, emprendedores y destacados profesionales de las ciencias. La imperante necesidad de tener personal preparado en las especialidades mencionadas redunda aún más cuando se habla de la participación de mujeres.

La propaganda sobre mujeres en la ciencia, el homenaje a aquellas que aportaron al viaje del hombre a la luna y la estimulación para que más de ellas ingresen a la educación superior invitan a la idea de suscitar vocaciones científicas en los últimos 10 años.

Sin embargo, el panorama laboral y el emprendimiento de base científica están en ‘pañales’. El sistema laboral carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas. La cultura de contratación de científicos e innovadores en Colombia aún está iniciando; una organización no contrata doctores porque los considera sobrecalificados o porque no se conoce sobre la transferencia de habilidades de la academia a la industria y el emprendimiento. Además, porque tampoco se tienen en cuenta las capacidades de innovación y de traer ideas nuevas a la compañía. Es nefasto que en Colombia se esté hablando del posdoctorado como un escalón educativo, el cual, a pesar de su componente de aprendizaje, constituye en sí mismo una experiencia laboral en investigación.

 

El sistema laboral colombiano carece de incentivos para contratar personas altamente calificadas.

 

El ejemplo: una de las razones por las que los colombianos hacen sus estudios en el exterior es la de adquirir herramientas, habilidades e ideas que pueden agregar valor a su participación en una empresa u organización. En el discurso está funcionando, en la práctica, no tanto.

Conozco una científica del Putumayo que se graduó con honores, con doble programa en Física e Ingeniería, hizo una maestría en una universidad de renombre en el exterior y le apostó a hacer un doctorado en Colombia en el sector de nanotecnología. Prometedor perfil y una inspiración para las niñas que sueñan con ser científicas.

La realidad es que ella lleva tres años sin empleo. “Tomé la decisión de dedicarme a la investigación en el año que busqué trabajo como ingeniera en Colombia. No lo encontré porque me decían que estaba sobrecalificada, dado que hice mi maestría en Francia inmediatamente terminé el pregrado. Cuando regresé, me postulaba a las convocatorias y me decían: ‘usted no tiene experiencia laboral, me sale más barato contratar a un recién graduado del pregrado; además tiene maestría, habla inglés y francés y es demasiado para nosotros”, narra la científica, entusiasta de la promoción de carreras STEM para niñas en zonas rurales y con muchas ganas de transformar el país a sus 34 años.

La reflexión: necesitamos más mujeres y profesionales en los campos mencionados ¡sí, pero no así! El discurso de la promoción de las carreras en Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas no se ve reflejado en el actual panorama para los científicos en Colombia. Se está demostrando que esa hoja de ruta que marcó la Misión de Sabios en 2019, que apuntaba a incentivar la participación de profesionales altamente calificados (con maestrías y doctorados) en el sistema laboral colombiano, no despega.

El gobierno debería dar ejemplo con esta tarea clave para la innovación del país y emplear un alto porcentaje de los PhD que regresan al país en sus institutos de investigación, abrir oficinas de innovación y vacantes suficientes en cada uno de los despachos de gobierno. Ojalá hubiera una ‘avalancha’ de estos investigadores empleados como docentes rurales y en centros de educación terciaria, no solamente universitaria para estimular la educación de alta calidad e investigación desde los colegios, y por qué no, nuevos centros nacionales que apunten a los objetivos de desarrollo del país.

*Científico en ScienteLab, miembro de Clubes de Ciencia Colombia y líder en Educación STEM. Becario del Programa de Liderazgo en Competitividad Global de la Universidad de Georgetown, Washington D.C.

Fotos de los pacientes, un desafío para la ética médica

Fotos de los pacientes, un desafío para la ética médica

“Médica cirujana, suspendida por aparecer en una foto mientras operaba. Equipo médico, sancionado por tomarse una foto durante una cesárea. Estudiantes de medicina, suspendidos por tomarse una foto atendiendo partos”. Estos son algunos titulares de prensa que llaman la atención sobre las consecuencias de prácticas inadecuadas y cuáles deberían ser las conductas de las personas del sector de la salud. Estas situaciones son mencionadas en el prólogo del libro Ética en el uso de imágenes clínicas, publicado recientemente.

En una época donde compartir fotos, videos y gráficas en las redes sociales y en los servicios de mensajería instantánea es una acción cotidiana, aparecen retos de gran envergadura para el personal médico con el fin de proteger la privacidad y dignidad de los pacientes.

Esa fue una de las razones para que los doctores Lilian Torregrosa Almonacid y Fritz Eduardo Gempeler Rueda se decidieran a redactar una guía que permita a sus colegas y a los trabajadores del sector de la salud saber cómo proceder frente a la utilización adecuada de las fotos y videos que se recopilan en su ejercicio profesional.

“Empezamos a notar que en las redes aparecían imágenes muy cuestionables que pueden llegar a generar disputas y problemas médicos-legales, que afectan la imagen de nuestra profesión. Es algo que nos preocupa mucho y que representa una nueva amenaza al profesionalismo médico”, explica la doctora Torregrosa, profesora de la Facultad de Medicina de la Pontifica Universidad Javeriana, quien además llama la atención sobre la prioridad que tiene el juramento que realizan al graduarse, que incluye el respeto a la dignidad de sus pacientes y la confidencialidad de la información

A lo anterior, esta especialista y actual presidente de la Asociación Colombiana de Cirugía complementa que las fotos son una herramienta muy valiosa para enseñar y documentar el conocimiento a las nuevas generaciones de médicos, que en su mayoría son “nativos digitales”, por lo que están acostumbrados a comunicarse por redes sociales y chats a través de imágenes. Además, agrega que esa es una razón más para trazar una línea clarificadora sobre cómo deben actuar sus colegas, respetando siempre los derechos de los pacientes y la confidencialidad de los datos obtenidos.

Un ejemplo que menciona Torregrosa es la publicación de fotos en las que aparecen rostros con algún tipo de distorsión o líneas gruesas oscuras en los ojos con la intención de ocultar la identidad de las personas. “Hay un punto en el libro en el que hablamos sobre la ‘anonimización’ de las imágenes, porque es un concepto en el que la gente tiene confusión. Se cree que si se publica la imagen de un paciente con una franja negra en sus ojos, ya no se va a saber de quién se trata”, detalla. No obstante, la doctora afirma que hay otros elementos dentro de la fotografía como tatuajes, joyas, otros rasgos físicos y textos complementarios que permitirían reconocerlo.

Este libro también es una herramienta para que las personas conozcan cuáles son los derechos que tienen en una consulta médica o en un quirófano. Según explica esta cirujana, los pacientes deben dar como mínimo un permiso verbal para cualquier registro fotográfico, pero lo ideal es poder dar el aval a través de un formato escrito para que las fotos se usen solo en el procedimiento o de manera comercial. Incluso en este texto se propone uno para adultos y otro para menores de edad. “La norma es pedir siempre el permiso del paciente y hablar de manera honesta sobre cuáles serán los usos de la imagen”, asevera.

 

Los pacientes deben dar como mínimo un permiso verbal para cualquier registro fotográfico, pero lo ideal es poder dar el aval a través de un formato escrito.

 

Adicionalmente, los doctores Gempeler y Torregrosa hacen énfasis en este nuevo producto bibliográfico sobre el deber de los médicos de incorporar en su ejercicio prácticas basadas en el respeto de la autonomía y privacidad de los pacientes.

“Hay una costumbre de tomar fotos sin preguntarle al paciente y esa imagen podría terminar en una cadena de chat o en redes sociales y esa persona ni siquiera piensa en que tiene derecho a decir que no”, insiste la doctora, que finalmente predice que este tipo de comportamientos se incrementarán en el sector de la salud debido a la lógica de los ecosistemas digitales y la manera como se usan las redes sociales y los programas de mensajería instantánea, en los que circulan con mucha facilidad fotos y videos que vulneran el derecho a la privacidad.

Si desea adquirir el libro Ética en las imágenes clínicas, ingrese a este enlace.
Si desea conocer más sobre este libro, aquí puede encontrar la tabla de contenido:

Así previenen las enfermedades generadas por los cerdos en Restrepo, Valle

Así previenen las enfermedades generadas por los cerdos en Restrepo, Valle

Acompañe un “cof, cof” con un estornudo y un carraspeo leve en la garganta, en público. ¿Cuál cree que será la reacción de las personas que se encuentran a su alrededor? Seguramente podrían pensar que se trata de un caso de Covid-19, ajustarán rápidamente su tapabocas y se retirarán de allí. Pero ahora piense, ¿qué reacción hubiera tenido usted frente a una persona con estos síntomas hace uno o dos años atrás? Esta es la “nueva realidad” con la que la humanidad está aprendiendo a convivir y que es producto del SarsCov-2, una enfermedad infecciosa que puso en evidencia un problema histórico de salud pública del que no todos conocen: las zoonosis.

Tal vez le resulte familiar escuchar acerca de enfermedades como dengue, ébola, chikunguña, AH1N1, también conocida como la gripa porcina que le dio la vuelta al mundo entre 2009 y 2010, salmonelosis y cisticercosis. Lo curioso es que todas, además de ser provocadas por virus, bacterias, parásitos u hongos, también se transmiten entre los animales y las personas en doble vía.

 

Las enfermedades zoonóticas se transmiten entre los animales y las personas por contacto directo o a través de los alimentos, el agua y el medio ambiente.

 

En ese sentido y considerando que la carne de cerdo es el producto cárnico que más se consume a nivel mundial, según el Centro para la Seguridad Alimentaria y Salud Pública de la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), desde el 2018 investigadores de los departamentos de Microbiología, Nutrición, Medicina Preventiva y Social de la Pontificia Universidad Javeriana y del Programa Voluntariado Javeriano del Centro Pastoral San Francisco Javier (CPSFJ), vienen trabajando en el diseño e implementación de una estrategia educativa para la prevención de la transmisión de enfermedades zoonóticas relacionadas con prácticas porcícolas en el municipio de Restrepo, en el Valle del Cauca, Colombia.

 

En el municipio de Restrepo, las principales actividades económicas son la producción agrícola, pecuaria (cerdos, aves y vacas) y forestal.
En el municipio de Restrepo, las principales actividades económicas son la producción agrícola, pecuaria (cerdos, aves y vacas) y forestal.

 

Una estrategia basada en el diálogo con las comunidades

A propósito de los riesgos que genera para la salud pública la transmisión de enfermedades zoonóticas y el surgimiento de nuevas patologías cuyo origen animal, en muchas ocasiones, es difícil de determinar, desde el año 2000 entidades como la Organización Mundial de la Salud, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE) trabajan en el concepto de Una sola salud. Se trata de una iniciativa global que promueve el diseño de programas, estrategias y políticas de gobierno que abordan las preocupaciones mundiales alrededor de la salud humana, animal y ambiental.

Además de tener en cuenta este enfoque, el equipo interdisciplinar javeriano también tomó como insumo cinco momentos formativos del Paradigma Pedagógico Ignaciano (PPI)*, con el fin de desarrollar su estrategia educativa en el marco de acciones que le apunten a “Una sola salud”.

El inicio de esta estrategia educativa consistió en conocer el contexto de las comunidades, sus hábitos personales, familiares y laborales a través de la aplicación de encuestas a 152 personas en 53 granjas. Esto les permitió a los investigadores identificar que a pesar de que los pobladores dicen que lavan sus manos después de estar en contacto con los animales o que se quitan sus uniformes de trabajo al llegar a casa, no lo hacen con regularidad.

Esta fase también mostró que para el caso de las granjas traspatio, en las que los habitantes del hogar conviven estrechamente con los animales, se evidenciaron prácticas como caminar descalzo, alimentar a los cerdos con desechos de las mesas familiares y tener contacto con los afluentes hídricos a los que suelen caer desechos porcícolas, entre ellos las heces de los cerdos, comportamientos que aumentan el riesgo de transmisión de enfermedades zoonóticas como la salmonelosis (causada por Salmonella spp.) o la cisticercosis (parásito, comúnmente llamado solitaria), tanto en las personas como en los animales.

“Algunos pobladores no tenían claro qué son las enfermedades zoonóticas y los riesgos que tienen al trabajar con cerdos, sin adoptar buenas prácticas de manejo. Nuestro reto fue, desde una óptica interdisciplinar, educar sobre transformaciones positivas en sus prácticas con los animales y no imponer cambios de conducta”, describe Francisco Palencia, profesor del Departamento de Medicina Preventiva y Social de la Universidad Javeriana, quien junto con las profesoras Adriana del Pilar Pulido y Rubiela Castañeda, lideraron una revisión de la literatura científica del tema, desarrollada con el apoyo de estudiantes de décimo semestre de su misma facultad.

 

El inadecuado manejo de residuos de las granjas no tecnificadas e informales, puede ser fuente potencial de contaminación ambiental y de transmisión de enfermedades zoonóticas.
El inadecuado manejo de residuos de las granjas no tecnificadas e informales, puede ser fuente potencial de contaminación ambiental y de transmisión de enfermedades zoonóticas.

 

Posteriormente, los investigadores y estudiantes del Semillero de Enfermedades Infecciosas Veterinarias y Zoonosis de la Universidad Javeriana y con base en la trayectoria del CPSFJ, implementaron talleres experienciales con los pobladores, en los que les entregaron afiches sobre las diferentes enfermedades zoonóticas que se pueden transmitir mediante el contacto con los animales; les llevaron parásitos reales como Taenia solium, que mide cerca de cuatro metros, y  Ascaris suum, para que las personas los observaran con estereoscopios (dispositivo parecido al microscopio) y generaran experiencias prácticas de apropiación social del conocimiento.

También aplicaron juegos tipo “concéntrese” para que la comunidad identificara parejas de virus, parásitos y bacterias, y la “lotería”, con la que identificaron Buenas Prácticas Porcícolas (BPP); además se les capacitó sobre la importancia de la implementación de las buenas prácticas para la manipulación de alimentos a través de la cocción de un plato típico de la zona: el lomo relleno “Restrepeño”, y finalmente, realizaron una sesión sobre el manejo y aprovechamiento de residuos orgánicos para la producción de compost para las granjas.

“Al diseñar estos talleres tuvimos que cambiar el léxico con la comunidad, porque nosotros no podíamos llegar allí y hablar con los términos científicos y técnicos que usamos en la Universidad. Fue un cambio de chip, de entender que la ciencia se le debe presentar a las personas de forma amigable”, reflexiona Adriana Pulido Villamarín, profesora del Departamento de Microbiología de la Universidad Javeriana, producto del trabajo colaborativo entre lo investigativo y las comunidades.

 

El buen manejo de residuos asegura la salud ambiental, la salud animal y la salud humana, es decir, una sola salud.

 

Así, producto de esta reflexión y con la experiencia de los pobladores de Restrepo durante la implementación de los talleres, los académicos javerianos construyeron un plan de acción con los habitantes de la región a través del desarrollo de la cartilla Prevención de las enfermedades zoonóticas relacionadas con la producción porcícola. Por una buena salud humana, animal y ambiental. Se trata de una guía ilustrada que recoge, a manera de cómic, las normas de seguridad y salud en el trabajo que deben tener en cuenta las comunidades para evitar la propagación de enfermedades zoonóticas, las buenas prácticas para la administración de sus granjas y consejos para evitar la adquisición de Enfermedades Transmitidas por Alimentos (ETA). Algunas de las recomendaciones que aparecen allí son:

  • Usar guantes durante el contacto con animales
  • Lavar frecuente sus manos
  • Revisar periódicamente el estado de salud de los cerdos en compañía de un veterinario
  • Comprar los alimentos en lugares confiables
  • Evitar la manipulación de los alimentos en caso de tener gripa
  • Lavar con agua hervida las frutas y verduras, entre otros

 

Descargue aquí la cartilla. 

Debido al periodo de confinamiento y actual aislamiento preventivo decretado por el Gobierno Nacional, el grupo de investigación se prepara para retomar sus actividades en campo en 2021 con el fin de continuar con la quinta y última fase de la estrategia educativa: la evaluación, en la que esperan hacerle seguimiento a la apropiación de los conocimientos ofrecidos a la comunidad durante los talleres y socializar el resultado final de la cartilla impresa con las familias de la zona, la alcaldía de Restrepo, la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria y el Hospital San José, entidades aliadas que colaboraron en el desarrollo del proyecto.

 

Cuidar la salud de los animales es cuidar también la salud de los humanos.
Cuidar la salud de los animales es cuidar también la salud de los humanos.

 

*Metodología ignaciana:

La metodología se enfocó en conocer el contexto de la población del municipio de Restrepo, luego desarrollar talleres prácticos y experienciales con las comunidades asociados con sus hábitos en las granjas, en especial sobre su contacto con los cerdos y las enfermedades zoonóticas; posteriormente tener periodos de reflexión producto del contacto con los investigadores; la formulación de acciones conjuntas para mejorar sus prácticas porcícolas diarias y finalmente, un proceso de evaluación del proyecto.