12 preguntas para entender qué está pasando en Afganistán

12 preguntas para entender qué está pasando en Afganistán

Después de 20 años, Estados Unidos retiró todas sus tropas de Afganistán. El talibán retomó el poder. Miles de ciudadanos afganos huyen de su país como pueden. En la prensa y las redes sociales hay sobreinformación que puede llegar a confundir a quienes no le han seguido la pista a lo que ocurre en esa parte de Oriente Medio.

Por eso Felipe Medina Gutiérrez, magíster en Estudios de Asia y África, con especialidad en Medio Oriente por El Colegio de México y profesor de Estudios de Medio Oriente en la Facultad de Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana, responde doce preguntas claves para acercarse al tema.

Afganistan: Avion s više od 200 turskih državljana poletio iz Kabula

(Aykut Karadağ – Agencia Anadolu)

¿Qué es el talibán?

El grupo o movimiento talibán es una organización que tiene presencia en Afganistán y Pakistán, se fundó en 1994 (aunque tiene antecedentes en años anteriores, particularmente desde el impacto de la invasión de la Unión Soviética a Afganistán en 1979 para salvar al gobierno del PDPA -Partido Democrático Popular de Afganistán que ocupaba el poder un año antes-). Ello provocó el surgimiento de los famosos muyahidín (singular muyahid), quienes conformaron una amalgama de grupos. De allí saldría el futuro liderazgo talibán, participante de la guerra civil afgana hasta el 2001.

Para entender el credo del talibán a nivel religioso, es necesario considerar diversas fuentes. Su visión ultraconservadora es producto de la influencia del pensamiento wahabí (ideología sectaria con un discurso violento y fundacional del Reino de Arabia Saudí, vigente a pesar de las recientes reformas), de una interpretación de la escuela Deobandi (fundada en India en 1867) y de elaboraciones propias interpretativas de las fuentes del islam que a menudo contradicen los textos sagrados. Para entender al talibán también es necesario considerar elementos del pashtunwali, código de conducta de la comunidad pashtún (aunque haya pashtúnes en contra del talibán).

Como observamos, el reto en entender a este grupo que tiene una elaboración precaria a nivel ideológico, no es solo a partir del islam (que es supremamente diverso) sino de considerar otras variables, incluso el entorno de guerra afgano.

¿Por qué el talibán está ahora en el poder?

Son muchas las razones. Algunas de ellas son, por ejemplo, que el grupo, contrario a lo comúnmente establecido, no fue eliminado ni erradicado en 2001 cuando Estados Unidos invadió el país. Si bien fue desplazado de los principales centros urbanos, como Kabul, permaneció en zonas rurales restructurándose y aguardando un momento propicio para iniciar ofensivas militares.

Así, por ejemplo, en el 2006 el talibán retomó actividades militares. En 2014, con el plan de retiro de tropas anunciado por Barack Obama, el grupo siguió creciendo y consolidando una guerra de desgaste que alternó con diálogos tendientes a un proceso de negociación.

Para explicar la toma del poder en el 2021 hay que tener en cuenta este periodo de 20 años, pero también que en realidad no había fuerzas armadas afganas fuertes y consolidadas. Muchos soldados decidieron simplemente evitar el combate (no veían el propósito), algunos se aliaron con el talibán y otros, simplemente con la salida de EE. UU., no creían en el gobierno afgano de Ashraf Ghani.

El gobierno de Ghani y el del anterior presidente, Hamid Karzai, son importantes aquí porque el talibán se benefició del fracaso de estas administraciones, de sus múltiples señalamientos de corrupción (incluso de vínculos con el mercado ilegal del opio), ineficacia y de no crear un ambiente económico próspero y favorable para todos los habitantes del país.

¿Ya habían tenido el poder antes?

Así es. De esa experiencia derivan los grandes miedos de los afganos y habitantes de otros países del mundo. Se trató, en el contexto de la guerra civil, de poder territorial de 1996 a 2001. Ese periodo fue el escenario de grandes sucesos de crímenes y opresión a distintas comunidades.

¿Por qué numerosos ciudadanos afganos huyen de su país?

Por miedo, precisamente, al retorno de un talibán agresivo y opresor y porque no comparten o no desean vivir bajo este grupo.

Kabul: Brojni Afganistanci čekaju ispred aerodroma u želji da napuste zemlju

(Aykut Karadağ – Agencia Anadolu)
 

¿Qué sistema de gobierno rige en Afganistán?, ¿quién queda a la cabeza?

Luego de la consolidación en el poder del grupo talibán, por lo que es prematuro afirmar qué tipo de sistema rige. Lo que sí se ha escuchado estos días, directamente de sus portavoces, es que sin duda la forma de gobierno será la de un Emirato Islámico, en cuya cúspide del poder muy seguramente estará el emir Haibatulá Ajundzada. Inferimos que tendrá importante presencia en la toma de decisiones.

El sistema de shuras (o consejos) también será interesante, a la par de probablemente las yirga o asambleas tribales afganas. Está por verse qué tipo de sistema establecerán. En el fondo, también considero que sí han entendido y sabido leer el Afganistán de hoy, no podrán gobernar solos, así que la inclusión de otros sectores sociales y políticos será crucial para su estabilidad y permanencia.

¿Qué tiene que ver Estados Unidos en Afganistán?

Como lo mencioné anteriormente, Estados Unidos intervino en los asuntos afganos en múltiples ocasiones. Las más representativas sin duda fueron su apoyo logístico, financiero y militar a los muyahidín por intermedio de Arabia Saudí y Pakistán (servicio de Inteligencia) para combatir a la

Unión Soviética. Entre estos grupos había sectores integristas islámicos que Washington cobijó sin importarles su ideología sectaria y violenta, pero que fueron llamados “luchadores de la libertad” en diferentes posters publicitarios, lo que se puede reflejar en la participación del personaje Rambo en su tercera entrega fílmica.

Posteriormente, hacia el 2001, el país intervino para eliminar la presencia de al-Qaeda en Afganistán, que había sido permitida por el entonces mulá Omar, pero todo bajo la bandera de la venganza (paradójicamente ningún afgano participó del ataque aéreo a las Torres Gemelas del 11 de septiembre), de salvar a la mujer afgana y de la democracia. Todo esto fue una gran farsa, lastimosamente.

¿En qué consistió el Acuerdo para traer la Paz a Afganistán o Acuerdo de Doha?

En los diálogos de Doha, llevados a cabo en años recientes, desde la era de Barack Obama, Estados Unidos aceptó que no podía derrotar al talibán, que sumado a su deseo de retirarse de Afganistán, propuso un diálogo con este grupo que sería materializado por la administración de Donald Trump y apoyado luego por Joe Biden.

En general, supuso que EE. UU. se retiraría del país pero que el talibán se comprometería a no atacar a Washington ni permitir que en territorio afgano se estableciera un grupo que atente contra Estados Unidos o sus intereses. Como vemos, es una aceptación expresa y de “luz verde” para que el talibán tomara el poder mientras también argumentaban la necesidad de un diálogo con el gobierno afgano de turno (al que no invitaron).

Miles de personas huyen de zonas tomadas por los talibanes en Afganistán

KABUL, Afganistán, agosto 11. Miles de familias desplazadas llegan a Kabul, Afganistán. A pocos días de que Estados Unidos complete el retiro total de sus tropas, anunciado para el 31 de agosto, el terror de los talibanes se vuelve a tomar el país asiático. De acuerdo con reportes oficiales, hoy controlan seis ciudades y se disputan otras cinco. Aproximadamente 30.000 familias han sido desplazadas debido a los enfrentamientos entre el Gobierno afgano y los talibanes en las provincias del norte. ( Haroon Sabawoon – Agencia Anadolu )

El talibán ha hablado de una transición pacífica al poder, ¿esto ha sido así?

Si realizamos una comparación con la experiencia del año de 1996, cuando el talibán capturó Kabul, ejecutó al exgobernador Muhammad Nayibulá (exhibiendo su cuerpo en las calles), además de apedrear mujeres, practicar ejecuciones en estadios, reprimir a minorías y cortar extremidades de ciudadanos acusados de hurto, lo que vemos (por el momento) es una transición de tensa calma sin derramamiento de sangre. Esto al margen de las imágenes de caos en el aeropuerto de Kabul, que son estremecedoras, algunas protestas esporádicas y el reporte de una mujer asesinada. Muchas mujeres afganas están viviendo un infierno.

¿Qué opina la comunidad internacional de esta transición del poder?

Soy un crítico del concepto “comunidad internacional”, pues no sé si incluye a todas las naciones y pueblos del mundo o más bien a Estados Unidos y Europa occidental. Lo que hemos observado es una aceptación tácita de poderes como Rusia, China y el mismo Estados Unidos desde los diálogos de Doha. A nivel regional, vecinos como Irán, Pakistán e India no han manifestado su oposición a la llegada del poder del talibán.

¿Un gobierno talibán limita las libertades de las mujeres?

Si nos basamos en el talibán de 1996 sin duda no solo limita sino elimina libertades de las mujeres, que de hecho están consagradas por la religión del islam (de allí una de sus más grandes contradicciones).

Considero que el o la lectora de esta entrevista se proponga pensar: ¿Será el mismo talibán de hace más de 20 años? ¿Algo pudo haber cambiado? Si nos basamos en sus pronunciamientos de estos días, que nadie cree, incluyéndome, al parecer hay una nueva lectura de la realidad. Prometieron libertad de actuar de las mujeres pero bajo la difusa consigna de “los límites de Sharía” (que no traduce ley como se asegura en algunos medios de comunicación, sino como camino o sendero trazado por Dios para sus fieles).

Contrario a lo que podríamos encontrar en redes sociales, Afganistán antes del talibán (en este mes de agosto), tampoco era el país liberal del que todos elocuentemente hablan. Había restricciones a la mujer, especialmente en los ámbitos rurales, pues estamos ante una sociedad conservadora, que claro, tuvo algún avance en estos 20 años, (algunas mujeres pudieron ejercer el periodismo, ir a las escuelas, hubo una embajadora de Afganistán en Estados Unidos) pero está lejos de ser significativo. Desde el seno de las familias ya comienzan las restricciones.

La gente solo analiza Kabul, pero las zonas rurales, (entre 75 % y 80 % del país) está habitado por gente muy conservadora.

Miles de personas huyen de zonas tomadas por los talibanes en Afganistán

( Haroon Sabawoon – Agencia Anadolu)

¿Qué cambios se esperan en el corto plazo en la sociedad afgana?

Una mayor implementación de medidas ultraconservadoras en espacios urbanos, donde se sentirá más el cambio y lastimosamente el declive de la libertad de expresión, que incluso durante la época de la ocupación estadounidense, Afganistán era uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo.

En contexto de desinformación y opinadores que no han estudiado el tema, ¿a quiénes se puede acudir por información verídica de lo que está sucediendo?

Afganistán es un país complejo pero no por ello imposible de entender. Hasta la persona más conocedora de los aspectos de Afganistán debe regresar de nuevo a los apuntes y la historia, pues además de ser tremendamente extensa (y por eso nos sirve para leer el presente), el país es multiétnico con tradiciones religiosas diversas a considerar.

No creo en el monopolio del saber de los denominados “expertos”, pues desconfío de ellos, pero si el o la lectora tiene una comprensión básica del país, puede acudir por ejemplo, al menos, a publicaciones científicas que logran un filtro en las ideas plasmadas. Estamos en una época donde cualquiera puede difundir una idea en las redes y el público termina replicando. Hay que profundizar, complejizar y debatir siempre. Invito al o la lectora de esta entrevista, siempre a contrastar todas las opiniones expresadas.

Sin embargo, quisiera recomendar el trabajo de Clarissa Ward, corresponsal de CNN en Afganistán que está reporteando todos los días, con información sobre el terreno y en un idioma accesible (inglés). Seguramente ella seguirá reporteando hasta cuando se lo permitan. También sugiero visitar la página de Al Jazeera en inglés o ver sus transmisiones en Facebook y en Youtube.

Perfil del barrista de un equipo de fútbol: pasión, odio y amor

Perfil del barrista de un equipo de fútbol: pasión, odio y amor

A partir del siglo XXI, cuando surge la era industrial y la sociedad capitalista, aparece la categoría social histórica de juventud como evolución de la sociedad humana. Los jóvenes comienzan a ser protagonistas de las consecuencias del capitalismo y como resultado de esta situación deciden establecer una nueva forma de organización social desde lo tribal, conformando colectivos donde prima lo afectivo, lo emocional.

Algunos comparten varias ideologías, los mismos gustos o la pasión por algo que en muchas ocasiones es el fútbol o la música que se vuelve un pretexto para el desahogo de lo irracional; así aparecen las “tribus urbanas”, más conocidas como “subculturas juveniles”.

Para la mayoría de antropólogos y etnólogos este concepto de tribu dista mucho, pues consideran que le faltan muchas características de las tribus primitivas; sin embargo, los medios de comunicación han quedado seducidos por el nombre y a la equivalencia de andar en grupo para denominarlo tribu, así como un fenómeno de las grandes ciudades que no surge, de ninguna manera, en el contexto rural, solo urbano.

Los medios se han encargado de la divulgación del nombre, creando un imaginario en torno a toda manifestación juvenil, la cual ya está calificada bajo categorías: rastas, punketos, barras bravas, etc. El término barra brava se emplea en América Latina para designar a aquellos grupos organizados dentro de una hinchada que se caracteriza por producir diversos incidentes violentos dentro y fuera del estadio de futbol.

El fútbol y las barras bravas

El fútbol definido como uno de los fenómenos más importantes del siglo XX, es sinónimo de pasión, sentimientos, fiesta, danza, baile, música, odio, guerra simbólica, religión y política. Es precisamente una ocasión para expresar en forma colectiva un sentimiento, un mínimo cultural compartido que sella una pertenencia común.

Para el barrista, el balompié es, sin duda alguna, el deporte rey por su carácter deportivo, por su engalanado protocolo, por el gol o por la destreza de sus jugadores. Para la sociedad consumista, el fútbol es más que eso, es una pasión, parte de su vida, de una cultura que cada vez se expande y fortalece.

Sin embargo, no es imposible hablar de fútbol únicamente como el deporte que se presenta en la cancha, sino en la tribuna, y todo lo que gira y acontece alrededor de esta. Aquellos lugares donde los hinchas se reúnen antes, durante y después del compromiso; espacios en los cuales la tribuna y la ciudad nos muestran toda una dinámica social y simbólica específica a través de las barras bravas.

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¿Cómo son los barristas?

Estas barras nacen de una subcultura juvenil en donde lo que se busca es la pertenencia a un grupo determinado que comparten los mismos gustos, pensamientos radicales: nacionalismo, xenofobia, exaltación de la fuerza, virilidad agresiva, sentido del honor asociado con la capacidad de pelear y la demostración del más fuerte. Sus integrantes en su gran mayoría son jóvenes entre los 14 y 25 años, pertenecientes a distintos estratos y a diversas zonas de la ciudad, los cuales son considerados como un grupo vulnerable.

Las barras bravas son grupos de aficionados que apoyan en todo momento al equipo, siguen su trayectoria con especial fanatismo, no dudando sacrificarse por los colores de su club; hacen apropiación simbólica de algunos sectores y del estadio y defienden la ciudad donde su onceno es local.

Se reúnen en torno al fútbol creando nuevas formas de expresión: producción discursiva, símbolos y tradiciones. Nacen por necesidades de barrio y por promover algún gusto afín al fútbol. Son soñadores, idealistas, ilusos, agresivos, de amores, de odios, leales y guerreros, porque así son todas las necesidades de barrio.

Conciben el partido como un ritual en el que desempeñan un papel activo, hablan constantemente de su conjunto y de lo que ocurre con él, se dotan de emblemas y símbolos que llevan consigo o adhieren a su cuerpo con pintura y tatuajes. El sufrimiento y el compromiso no desaparecen luego de terminado el juego, hacen seguimiento permanente de las noticias en los medios de comunicación, se identifican con su divisa en cuerpo y alma, acuden siempre al estadio e incluso siguen a su conjunto en sus desplazamientos.

Generalmente, utilizan banderas, lienzos y diferentes instrumentos musicales; se caracterizan por ubicarse en las tribunas populares, aquellas que frecuentemente carecen de asientos y donde los espectadores deben ver el partido de pie. Tienden a presentar ciertos rasgos comunes: exaltación de la fuerza, el nacionalismo, el sentido del honor asociado con la capacidad de pelea, la necesidad de reafirmación, marginalidad urbana, y consumo de alcohol y drogas. Están conformadas por “parches” jóvenes, sus “capos” suelen ser de mayor edad.

Estas barras bravas han adquirido notoriedad progresivamente en Colombia desde comienzos de la década de 1990, época que representa a los aficionados reunidos en esos extraños colectivos que han hecho del estadio deportivo un elemento vital en cualquier sociedad, aunque también un campo de batalla en el cual quedan tirados los sueños y, a veces, las vidas de jóvenes que apenas empezaban a entender por qué eran tan agresivos y por qué no defendían ideologías, credos, doctrinas o metas. Solo defendían un equipo de fútbol.

Están conformadas por líderes y fanáticos que generalmente viven en el mismo sector de la ciudad, comparten el tiempo libre, el estudio, el sentido de dominio, de hermandad y el gusto por el fútbol. Reestructuran las marcas locales establecidas a partir de experiencias territoriales de arraigo en el espacio que habitan mediante la participación en redes de comunicación deslocalizadas construyendo nuevas identidades.

Se acompañan de un carnaval que es la fiesta que hacen antes, durante y después del partido de futbol, alentando al equipo y exponiendo varios símbolos muy significantes para la barra como los cantos y bailes (inspirados en la cumbia villera argentina característica de un barrista), las banderas (robarle la bandera a otra barra es el mayor motín y la peor humillación, es cuestión de honor para muchas y por ella se pelea hasta la muerte).4

Las mujeres en las barras bravas

Las barras integran parches o grupos conformados por hombres y mujeres. Estas últimas sienten pasión y sentido de pertenencia hacia su equipo, lo hacen a través de bailes, forma de hablar, signos, comportamientos y representaciones. Proponen encuentros, manejan procesos editoriales y coordinan reuniones. La barra es su espacio de expresión, actuación y gusto por el fútbol.

Cada fanática vive de una manera especial el futbol, practica un ritual que incluye dos procesos uno dentro del campo y uno fuera de él. Vive con fervor esta pasión por el fútbol e incluso se ha arraigado como parte importante en la barra, y busca el reconocimiento ante el grupo de hombres como la más grande y la mejor.

La mujer expresa fuertes lazos de solidaridad referidos a la defensa de su barra y sus integrantes como premisa fundamental de acción. Tanto mujeres como hombres en la barra configuran un campo productor de significados, ya que este grupo se ha convertido en un medio para construir identidades colectivas y generar una integración que no distingue las desigualdades y las diferenciaciones sociales.

La violencia

Las acciones violentas de las barras bravas son producto de un amor ciego y compulsivo hacia un equipo de fútbol que en algunos casos reemplaza el amor que falta en la casa del seguidor o en su vida íntima y social. Este amor; fanatismo y sentimiento, es el que los lleva a adquirir un sentimiento de odio contra el contendor. Asisten personas de todas las clases y formas de pensar. En la tribuna manifiestan los nacionalismos, las realidades étnicas y culturales asociadas a sentimientos nacionalistas

Expresan mensajes discriminatorios y humillantes de figuras públicas, estigmatizan movimientos políticos, defienden zonas de reserva campesina, promulgan por la familia como eje central de la sociedad, hacedoras de principios y valores, emprendedoras, amantes de las buenas costumbres, con afán por la preservación de sus raíces y tradiciones. Expresan su contracultura, adoptan el ideal de la lucha de clases para combatir al capitalismo, son racistas, fascistas, xenofóbicos, homofóbicos y creyentes de la teoría de la raza superior.

Ciudad, lucha de clases y territorialidad

Los barristas hacen alusión al vestuario como el conjunto de accesorios que no se trata solamente de un look sino de otorgar a cada prenda significación vinculada al universo simbólico que actúa como soporte para la identidad. Reinventan las modas que ofrece el mercado para imprimirles, a través de pequeños o grandes cambios, un sentido que fortalezca la asociación objeto-símbolo-identidad.

Estos comportamientos reflejan una inconformidad hacia lo impuesto, y junto a la moda, conforman una mezcla donde la diversidad de clases sociales agrupadas en las barras bravas desaparecen representándose como un grupo unido y fiel a su equipo que escenifica el juego, dramatiza la derrota o la victoria.

Los barristas se apropian de la metrópoli, la recorren, la exploran y dejan sus huellas, la conciben como suya, la luchan, la respetan y la aman, es su imaginario, es su sueño, son sus dueños. Las imágenes de la ciudad son múltiples y cada hincha va armando simbólicamente su propio territorio de acuerdo con los recorridos y con los deseos que pueda realizar en estos espacios.

El territorio surge y se transforma según el fanático ejerza las acciones de denominar su espacio y recorrerlo. Es el lugar donde el barrista ordena su mundo. Es el contexto cultural en el que se desarrollan las caracterizaciones de cada actor. Para el caso de los barristas, sus territorios son los escenarios donde confluyen todos los anhelos, mitos, símbolos, conflictos, ideas y pasiones desatadas en un ámbito propio y privado.

Las barras son un híbrido de manifestaciones sociales, en el que se mezclan elementos de lucha de clases, tendencias musicales, políticas, modas y copias de expresiones de otros países.

Con códigos políticos y hasta militares

Los barristas viven entre dos sentimientos encontrados: de inmensa fe en sus propias capacidades y de desconfianza en las instituciones. Se sienten divorciados de los actuales líderes de la política, de las fuerzas armadas, de los medios de comunicación, de los dirigentes deportivos y del sector empresarial.

Estos grupos se caracterizan porque abogan por la autonomía; por la existencia del derecho a la diferencia aunque sean ellos mismos que no la respeten en ocasiones. Son una amalgama de etnias, razas y tradiciones, invadidos por una cultura extranjerizante.

Transforman todo en accesorios coreográficos, de la religión adoptan los emblemas; de las organizaciones políticas los símbolos más provocadores; de los movimientos revolucionarios la imagen de sus ídolos: de la milicia el saludo con el brazo derecho en alto; y de los grupos militares algunos códigos. Integran todo elemento comunicativo que pueda aportar al espectáculo y a la barra con el fin de alentar al propio equipo o intimidar al adversario.

Los barristas buscan espacios para existir y unirse con los jóvenes; fomentan su barra o parche para tener más integrantes que apoyen sus expresiones; crean nuevas palabras, sitios de reunión, estilos de vestir, nuevos usos y desusos del cuerpo; hacen respetar su espacio, proponen razones para ejercer dominios y libertad para despistar la inconformidad, de la pasión mediante el amor hacia su equipo.

Lejos de ser una válvula de escape a las frustraciones y problemas de la vida diaria, el fútbol, el estadio y la ciudad, adquieren un sentido mítico el cual es proyectado en la escenografía elaborada durante los partidos. Ello permite entender por qué los fanáticos convierten la ciudad en una prolongación del terreno de juego, en un espacio de simbologías, territorialidad, de diseño de mapas, de identidad, en escenario de enfrentamientos sociales y políticos.

Entonces nos preguntamos ¿Qué podría suceder con estas barras? ¿Un vandalismo desatado, furioso? ¿Una nueva propuesta de prácticas comunicativas? ¿Nuevos territorios simbólicos por conquistar? ¿Una nueva forma de defender la ciudad? Son interrogantes para otra publicación con el fin de tratar de dar una interpretación dentro de un espacio y campo altamente subjetivo cómo es la participación de las barras bravas en el fútbol.

* William Ricardo Zambrano es posdoctorado en Dispositivos Digitales. Doctor en la Sociedad de la Información y del Conocimiento y magíster en Comunicación Social. Contacto: william_zambrano@cun.edu.co zambrano_william@hotmail.com.

¿Qué ven los indígenas en las fotos que tomaron de sus ancestros hace 100 años?

¿Qué ven los indígenas en las fotos que tomaron de sus ancestros hace 100 años?

Las fotos son recuerdo, memoria. Cuentan historias de lo que pasó, incluso de cómo pasó. Pero cada relato que cuentan depende de quien las mira y de lo que ese observador ve en ese retrato.

Cuando a comienzos del siglo XX viajó a Colombia el antropólogo sueco Gustaf Bolinder con el propósito de tomar fotografías del pueblo arhuaco para la colección del Museo de Gotemburgo, nunca imaginó que investigadores del siglo XXI las utilizarían en un proyecto que buscó darles un nuevo significado, esta vez con las actuales poblaciones indígenas, que tuvieron la oportunidad de reconocer en ellas a sus ancestros y ancestras.

Así lo expresaban. Ancestras. No importaba si en realidad eran sus abuelas. Porque Bolinder tomó fotos de mujeres indígenas y cien años después la socióloga Alexandra Martínez y la historiadora Amada Carolina Pérez buscaron sus fotos en archivos, bibliotecas y museos, nacionales y extranjeros, así como aquellas tomadas por las misiones de diferentes órdenes religiosas que las utilizaban para documentar su labor de evangelización, contenidas en libros, revistas, postales y exposiciones.

 

Las fotografías contaban la historia de las misiones desde su perspectiva, porque estas tuvieron la voz autorizada para hablar de ese proceso, pero ¿Qué piensan los grupos indígenas al respecto? Esa fue la pregunta de las investigadoras y hacia allí apuntaron su trabajo: a reinterpretar o resignificar una historia.

Esas fotos, que registraban ‘datos de la realidad’, de acuerdo con la mirada del hombre blanco, pueden mostrar ‘otra realidad’, según la mirada de las poblaciones indígenas. Y no solamente por los cien años que han pasado. “Por ejemplo la tulpa, que para nosotros era algo que no teníamos en nuestro registro, para los indígenas es un lugar de encuentro que todos reconocen fácilmente”, explica Pérez. O el bastón de mando, que fue lo primero que identificaron las comunidades indígenas cuando vieron una foto donde estaban las autoridades. “Nosotros veíamos a las autoridades vestidas y nuestra mirada cultural y social no nos permitía ver los bastones de mando. Son cosas que nosotros no podíamos identificar sin ese trabajo colectivo con las comunidades”.

 

En este link puede consultar el catálogo de obra y conocer más sobre Imagen, memoria y resignificación: museología social con los pueblos inga y kamëntsá del Valle del Sibundoy

El trabajo colectivo, la investigación intercultural

Luego de revisar archivos y tomar copias de las fotografías que serían el eje de la investigación, y tras sistematizarlas, clasificarlas y categorizarlas, las investigadoras establecieron contacto con los taitas, mamas y gobernadores de comunidades inga, kamëntsá (cabildos de San Francisco y San Andrés) y arhuaca (población de Gámake), con el fin de solicitar su autorización para realizar talleres con sus habitantes. Buscaban “construir nuevos relatos sobre la historia y la cultura propia en el Valle del Sibundoy y la Sierra Nevada”, dice la historiadora Pérez, y contrastarlos con los textos escritos por los frailes.

En esos encuentros participativos los indígenas vieron las fotografías, evocaron memorias de las historias que contaban sus abuelos y abuelas, e interpretaron las imágenes que veían de acuerdo con su cultura. A través de sus respuestas a preguntas de observación, y con la ayuda de acetatos que superponían a las fotografías, los indígenas iban describiendo cada detalle que les llamaba la atención de las imágenes.

“Descubrimos que la imagen era un punto de encuentro con las personas y que activaba no solamente esos recuerdos, sino todo un relato sobre lo que había sucedido allí”, afirma Martínez. “Además reflexionaban sobre esos procesos coloniales y misionales en su vida, en su experiencia como cultura, como personas, como familias, en todos los procesos de desarrollo y de comprensión del mundo”.

Y se sorprendieron cuando empezaron a entender el sentido de ‘lo colonial’. “Uno está atado a la historia oficial que cree que la Colonia terminó con la Independencia. Al principio caímos en el error de creer que confundían el periodo colonial y luego nos dimos cuenta de que las que lo confundían éramos nosotras. Para ellos no terminó. Para ellos lo que hicieron las misiones fue dar una continuidad a la Colonia, y luego de las misiones esta se mantuvo con el Estado”, explica Martínez. “Esa herida colonial no se ha sanado, sin duda, porque se trata de una herida que viene desde el pasado”. Es una herida heredada. Se ve en la mirada triste de los niños y las niñas.

Algunos elementos de las fotografías sorprendieron a los indígenas, que decían: “¡Ay! Ahora que veo la gente descalza, mi abuela andaba descalza y ella no quería ponerse zapatos”. O cuando detallaron la importancia de vestir la cusma, esa camisa tradicional que las abuelas no se quitaban y que incluso vestían cuando morían y las enterraban.

El taita Walter Leandro Chindoy, gobernador del Cabildo Indígena Kamëntsá Inga San Francisco, en diálogo con PESQUISA JAVERIANA, describió cómo el uso de la imagen había complementado la historia oral de su comunidad. Chindoy nunca había visto esas fotografías antiguas. Con ellas recordó “esa memoria que resalta muchos sentimientos, lo emocional, lo vivido” del pueblo indígena. “Hay mucho más por hacer”, continuó, porque aún hay datos por analizar. “Participar en los talleres me fortaleció, por ejemplo, el de fotografía”, que aprovechó incluso para crear un colectivo de comunicaciones en su comunidad.

 

Exposiciones con toque indígena

Y luego, con base en la teoría de la museología social “que busca transformar los sentidos del pasado y las nociones que tenemos sobre cuál es el uso que hacemos del pasado” acota Pérez―, organizaron talleres de imagen que alimentaron las exposiciones diseñadas, conceptualizadas y montadas por los propios participantes de las comunidades indígenas, en las que también incluyeron fotografías antiguas con sus interpretaciones y que estuvieron abiertas para toda la población. “Eso los sedujo mucho”, dice Martínez. Y en el caso de San Francisco invitaron a un taita armonizador para liderar un ritual, de tal manera que la exposición tuviera una buena energía.

¿El resultado? Una nueva forma de narrar la memoria, construida colectivamente. “En ese sentido, yo creo que se vuelve un ejercicio con mucha potencialidad, donde hay una innovación de la manera como la academia se aproxima a la sociedad y trata de establecer otros diálogos y otras formas de producir conjuntamente”, concluye Martínez.

Para Ana Camila Jaramillo, quien actuó como asistente de investigación y que antes de terminar la carrera de sociología estudió cine, el trabajo fue muy enriquecedor: “Hay una deuda muy grande en el cine con los indígenas, porque siempre han sido miradas que se imponen”, y la museología social “permite cambiar las lógicas de los relatos”.

Figura-7

Para leer más: Pérez Benavides, A. C. (2020). “Descolonizar el archivo y el museo: imágenes intervenidas y museología social con los pueblos inga, kamëntsá y arhuaco (Colombia)”. Iluminuras, 21(53), agosto. https://orcid.org/0000-0002-4731-0386

Martínez, A. (2020). “Miradas que se cruzan: imágenes de un antropólogo sueco sobre mujeres indígenas de la Sierra Nevada, Colombia”. Revista Brasileira de Sociologia da Emoção, 19(56), agosto.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Imágenes y usos públicos de la sociología y la historia: procesos de apropiación de memorias con los grupos étnicos del Valle del Sibundoy y la Sierra Nevada INVESTIGADORAS PRINCIPALES: Alexandra Martínez y Amada Carolina Pérez Benavides

COINVESTIGADORES: Camilo José Barreto, Ana Camila Jaramillo, Helena Barajas, Julio Sebastián Díaz, Juan David Mahecha, Valeria Miranda, Edison Arley Vergara y Vivian Villafaña (estudiantes de las carreras de Historia, Sociología y Ciencias Políticas de la Pontificia Universidad Javeriana); Jason Fonseca (diseñador); José Joaquín Jajoy, Víctor Hugo Jamioy, Gloria Esperanza Cuatindioy, Juan Manuel Sigindioy Jamioy, Walter Leandro Chindoy Jacanamejoy, Antonio Cuatindioy, Mama Rosa, Juan Rácigo y Jorge Aurelio Buendía (representantes de los pueblos inga, kamëntsá y arhuaco). Departamentos de Sociología e Historia Facultad de Ciencias Sociales

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2016-2020

                          

Carta a la nación: 7 propuestas para la transformación social colombiana

Carta a la nación: 7 propuestas para la transformación social colombiana

Algunos medios internacionales como El País, de España, BBC Mundo y France 24 califican de estallido social la situación colombiana de los últimos meses. Lo que comenzó como una muestra de rechazo de la ciudadanía a una reforma tributaria que afectaba el bolsillo de la clase media, se fue escalando y acrecentando y ni el retiro del proyecto ni la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, fueron suficientes para calmar los ánimos.

Ya los manifestantes no marchaban por la reforma tributaria, sino por la de la salud, la precariedad de las condiciones laborales, por los más de 21 millones de colombianos que viven en la pobreza y por la falta de acceso a la educación pública y gratuita, por el asesinato de líderes sociales y otras razones que al unísono conformaron un descontento nacional.

Carta a la nación colombiana
Fotografía: Shutterstock

Es la primera vez durante el siglo XXI que el país registra un paro de esta duración (más de dos meses, pues comenzó el 28 de abril), y las salidas dialogadas aún no llegan a buen término, pues ni el Comité del Paro (que reconoce que no representa a todos los ciudadanos descontentos), ni el presidente Iván Duque, quien solo cuenta con el 16 % de aprobación según la encuesta más reciente de Datexto, han encontrado la forma de hallar consensos que marquen el camino para solucionar los problemas estructurales que llevaron al país al estallido social del que hablan no solo medios internacionales, sino académicos locales.

“Colombia atraviesa por una profunda crisis social, económica y política que se expresa a través de grandes movimientos sociales de diferentes intensidades, modalidades, espacios y tiempos”, reza el preámbulo de la Carta a la Nación, un documento de siete puntos que busca crear espacios y conducir hacia un verdadero diálogo nacional e intersectorial para atender los principales problemas de esta crisis que se visibilizó en medio de la pandemia de la covid-19.

¿En qué consiste la Carta a la nación?

El estallido social en realidad no comenzó el 28 de abril. Las masivas manifestaciones de noviembre de 2019 revelaron este descontento histórico generalizado y la Pontificia Universidad Javeriana supo tomar atenta nota de lo que sucedía. A raíz de esa problemática, creó el espacio Foros javerianos sobre la coyuntura y el futuro de Colombia.

Carta a la nación colombiana

Fotografía: Shutterstock

Desde entonces (y con la pandemia en medio) se han realizado seis foros distribuidos en 22 sesiones que han abarcado temas como la inequidad de la educación colombiana, activismo y movimientos sociales, avances y enfoques para la paz.

Esos temas, sumados a otros cuantos, se encuentran en la misma línea de las sugerencias que siete rectores de igual cantidad de universidades colombianas le hicieron el pasado 5 de mayo a los diferentes actores coyunturales para superar esta crisis.

De las experiencias de los foros más la intención de los rectores por brindar aportes desde la academia surge la Carta a la nación, un documento para construir una Colombia “en paz, democrática, equitativa, incluyente y comprometida con el desarrollo sostenible, en un momento en que la sociedad reclama urgentemente la voz de la academia”.

Pesquisa Javeriana divulgó una a una las iniciativas y las dispuso un micrositio especialmente creado para visibilizar el proyecto. A continuación puede leer los 7 puntos de la Carta a la nación.

1: Derecho a la educación y acceso equitativo al conocimiento.

Durante décadas se ha discutido sobre las amplias brechas entre la educación rural y urbana y pública y privada en Colombia. Como si estos rezagos no fueran suficientemente problemáticos, en 2020 llegó la pandemia de la covid-19 y con ella los estudiantes, por más de un año, dejaron de asistir presencialmente a clases, lo que incrementó la desigualdad en el acceso a educación de calidad.

En esta propuesta, las profesoras Luz Karime Abadía, Alba Lucy Guerrero y la editora de Pesquisa Javeriana, Lisbeth Fog, proponen abordar una discusión planteada en seis puntos para asegurar una educación universal y de calidad que forme ciudadanos autónomos y socialmente responsables.

Las propuestas van desde implementar una formación ética, política, ciudadana y de las emociones en donde se puedan gestionar en clave de democracia emociones como el miedo y la ira, hasta impulsar unos currículos más pertinentes ante los retos actuales y ejecutar acciones para la disminución de las inequidades, educar a través del reconocimiento de la diversidad y motivar una construcción colectiva de la pedagogía nacional a través de pilares como la educación rural y el acceso equitativo al conocimiento.

Para consultar el texto completo de este punto puede entrar al micrositio desarrollado por Pesquisa Javeriana o hacer clic aquí.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio en el cual Pesquisa Javeriana reúne todos los documentos que invitan a la ciudadanía a involucrarse más en la acción democrática colombiana.

2: Ideas sobre la constitución

Bibiana Ortega, Juan Felipe García y Tania Luna, profesores de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Javeriana proponen re/activar la reflexión sobre el sujeto nacional que refrenda su voluntad política de vivir bajo el gobierno del Estado social de derecho.

Esto se lograría, según su iniciativa, entendiendo que Colombia no necesita una nueva constitución sino garantizar su cumplimiento. Además, recomiendan darles mayor poder local a las comunidades, en donde las veredas, comunas y corregimientos, por ejemplo, tengan mayor protagonismo en el ordenamiento territorial, que actualmente se basa en la dicotomía departamento/municipio.

Por otro lado, los académicos invitan a hacer un esfuerzo más profundo en devolverle la confianza a las instituciones y en ejercer la democracia más allá de solo votar, haciendo uso de la protesta pacífica y exigiéndole tanto a políticos como entidades de control y medios de comunicación que asuman sus responsabilidades con el Estado social de derecho.

Si quiere leer todo el documento puede hacer clic aquí o consultar el micrositio que Pesquisa Javeriana desarrolló para reunir todos los documentos que le apuestan a que la ciudadanía se involucre más en la acción democrática colombiana.

3: No estigmatizar la protesta social pacífica, propuestas para la transformación social colombiana

La estigmatización de las manifestaciones en Colombia y la represión estatal que en ocasiones vulnera el ejercicio de este derecho llevó a la profesora Marcela Ceballos y a los profesores Andrés Dávila y Norberto Hernández a proponer tres caminos con el objetivo de salvaguardar el derecho a ejercer una protesta pacífica.

Para superar la estigmatización, los académicos proponen reconocer la movilización y la organización social como formas de participación política legítimas y que se les garantice a quienes se movilizan el reconocimiento de ser unos interlocutores políticos válidos, para que la protesta deje de verse una amenaza para el orden público. Además, insisten en el cumplimiento de los mandatos constitucionales que protegen el ejercicio de la protesta pacífica y en la incorporación de otros documentos, como el Acuerdo de Paz y retomar la discusión sobre el Protocolo para la coordinación de las acciones de respeto y garantía a la protesta pacífica.

Entre otras ideas, Ceballos, Dávila y Hernández subrayan la urgencia de reformar la Policía Nacional, reforzando su carácter civil, revisar los protocolos del Escuadrón Móvil Antidisturbios (ESMAD) y abrir un diálogo con los sectores que no se sienten representados en un comité del paro.

Para conocer todo el documento puede hacer clic aquí o entrar al micrositio de la Carta a la nación creado por Pesquisa Javeriana.

4: Juventudes colombianas, inclusión e incidencia para la trasformación

Que las juventudes son el futuro de todas las sociedades es una idea que se convierte en paisaje cuando, con esta frase cliché, se evade la necesidad de entenderlas con sus problemáticas en tiempo presente. Por ejemplo, actualmente la juventud colombiana agrupa casi a once millones de personas, de las cuales, el 49.3 % ni trabaja ni estudia y, de estos últimos, la mitad abandona su educación por falta de recursos.

¿Qué hacer por esta población que representa al 33 % de los colombianos? Las profesoras Martha Gutiérrez, Minerva Campión y los profesores Ricardo Delgado y Mateo Ortiz plantean una hoja de ruta distribuida en cinco ejes. El primero, la protección de la vida enmarcada en un seguimiento de violencias y derechos humanos. El segundo, a través de la participación juvenil, con garantías de incidencia y confianza en las instituciones. Los demás pasan por ideas de institucionalidad pública para la juventud, trabajo, salud y derechos sexuales y reproductivos.

Si quiere saber cómo plantearon estas propuestas que ayudarían a robustecer las políticas públicas del futuro de la sociedad, no dude en hacer clic aquí o en entrar al micrositio de la Carta a la nación.

5: Implementación plena de los Acuerdos de Paz como condición de convivencia democrática

Los profesores Pedro Valenzuela, Manuel Sarmiento y el director del Instituto de Estudios Interculturales de Javeriana Cali, Manuel Muñoz, reconocen que el Acuerdo de Paz, firmado entre el Estado colombiano y las Farc en el 2016, tiene carencias, pero también incluye puntos y mecanismos de gran utilidad para la construcción de una paz sustentable en Colombia.

Carta a la nación Acuerdo de paz
Foto: Gabriel Leonardo Guerrero / Shutterstock

En ese sentido, los académicos argumentan la necesidad de garantizar la financiación del acuerdo que tiene puntos enfocados en, por ejemplo, la protección de los territorios y el capital biológico, cultural y político de comunidades indígenas y afro, además del fortalecimiento del diálogo entre la sociedad civil (históricamente afectada por el conflicto armado) y las instituciones, en donde cobren valor las asambleas comunitaria, comisiones municipales, un plan nacional de derechos humanos y la creación de un Consejo Nacional para la Reconciliación y la Convivencia.

Uno de los enfoques que proponen los académicos es no ver la paz solo como un silencio de las armas sino como una superación de situaciones estructuralmente violentas de pobreza, desigualdad, marginación y exclusión. Si hace clic aquí puede conocer más al respecto. También puede ver este y otros puntos de la Carta a la nación en este enlace.

6: Diálogos, deliberación y acción política por la salud de las poblaciones

Que se tenga que recurrir a una acción de tutela como último recurso para que las diferentes entidades de salud presten, por mandato de juez, el servicio esencial que están obligadas a cumplir, habla de la inseguridad que en ocasiones ofrece este sistema en Colombia. ¿De qué forma mejorarlo? El profesor Jaime Moreno, el director del Instituto de Salud Pública, Rolando Peñaloza y el decano de la facultad de Medicina, Carlos Gómez, tienen algunas ideas.

Carta a la nación: salud

Fotografía: Juancho Torres / Agencia Anadolu

La primera va encaminada hacia fortalecer los programas de salud pública y de atención primaria con enfoques que entiendan la diversidad en cuanto al territorio, las etnias, géneros, jóvenes, y adultos mayores con atención domiciliaria. La segunda idea es integrar las políticas de salud con las sociales para entender esta problemática como transversal y no independiente. Los académicos también hacen algunas propuestas sobre la garantía del financiamiento del sistema con el fin de garantizar los derechos de acceso y calidad del servicio de salud.

La coyuntura de la pandemia de la covid-19 más los retos de antaño que buscan? mejorar la salud en Colombia también han llevado a la posibilidad de construir una política y un plan nacional de reconstrucción de la salud y la vida.

Para saber más al respecto haga clic aquí o ingrese a este enlace.

7: Cerrando brechas históricas: agenda de políticas con enfoque de género para Colombia

Entre los reclamos históricos no atendidos que conllevaron al estallido social se encuentran algunos que a través del enfoque de género permitirían reconstruir la sociedad. Para este punto, las profesoras Paula Herrera, María Adelaida Farah, Juliana Flórez, Tatiana Sánchez, María Fernanda Sañudo, María Margarita Echeverry, Amparo Hernández, Juliana Morad y Ángela Fonseca, proponen 14 ideas para plantear políticas transversales con enfoque de género.

Las iniciativas van desde dignificar el trabajo doméstico remunerado hasta garantizar el empoderamiento integral de las mujeres rurales sobre la tierra. En este punto de la Carta a la nación también se contempla desarrollar una política criminal con perspectiva de género, además de incluir dentro de distintas políticas públicas la protección de las mujeres migrantes y fomentar esta perspectiva en organizaciones de economía solidaria.

Igualdad de las licencias parentales y consolidar beneficios pensionales para las mujeres también son ideas incluidas en esta propuesta que puede leer haciendo clic aquí o consultando el micrositio de la Carta a la nación.

Comprender las inversiones internacionales: una cuestión de riesgo

Comprender las inversiones internacionales: una cuestión de riesgo

Aparte de informar sobre los principales acontecimientos, en los noticieros hay una constante: a diario un presentador relata los indicadores económicos: a cómo se compra y se vende el dólar en el mercado y si las acciones de Ecopetrol y el café subieron o bajaron de precio. Esta información es tan cotidiana que creemos entenderla, pero es la punta del iceberg de un sistema altamente complejo del que poco se conoce, que opera globalmente y que tiene incidencias en la vida diaria de cada ciudadano… La cuestión es ¿qué tanto entendemos sobre el funcionamiento de la tasa de cambio y las acciones? Y ¿cómo comprenderlo puede ser valioso si usted es ―directa o indirectamente― un inversionista?.

El docente e investigador Jairo Andrés Rendón Gamboa, del Departamento de Administración de Empresas de la Pontificia Universidad Javeriana, ha indagado en estos temas buscando comprender las dinámicas de dos aspectos: por un lado, la manera en que los riesgos afectan la tasa de cambio y, por otro, cómo el riesgo cambiario afecta las acciones. En estos dos asuntos hay un elemento común sin el que sería imposible comprender la intrincada dinámica del mercado bursátil: el riesgo cambiario, pero ¿de qué se trata?.

 

A prueba de dummies

Si una persona decide poner cierto capital en el mercado bursátil internacional, lo primero que debe hacer es cambiar sus pesos a dólares. Esta inversión inicial puede dar ganancias o pérdidas, dependiendo de si las acciones de la empresa aumentan su valor en el mercado o si se deprecian; adicionalmente, también depende de si el dólar sube o baja de precio. Si sube, las ganancias también aumentan; pero si el dólar baja, las ganancias también bajan. Justamente, a la incertidumbre sobre el aumento o disminución del valor de la moneda se le llama riesgo cambiario.

Y… ¿de qué depende un mayor o menor riesgo cambiario?, ¿qué lo ‘mueve’? La literatura sobre el tema habla del ‘riesgo global’, es decir, de situaciones que afectan la economía en el mundo, como los asuntos políticos. En términos generales, si la economía global se ve afectada por algo (por ejemplo, una pandemia como la que vive actualmente el planeta), el riesgo cambiario aumenta, pero lo interesante es que no afecta de igual modo a todos los países. Ante momentos de incertidumbre, los inversionistas prefieren sacar sus recursos de economías más riesgosas, como las economías emergentes de los países suramericanos, y los llevan a economías más seguras, como las de Japón o los países de la Unión Europea. Estos movimientos inciden, a su vez, en el valor de las monedas.

La tasa de cambio, en palabras sencillas, se refiere a la equivalencia entre dos monedas. La más común para nosotros es la comparación entre una moneda con respecto al dólar, pero la hay con cualquier otra moneda. Es una regla de tres. Así, por ejemplo, para saber cuál es la equivalencia entre un peso colombiano y un peso argentino, basta con saber la equivalencia entre el peso colombiano y el dólar, y entre el peso argentino y el dólar.

 

Un nuevo tipo de riesgo

Si la literatura dice que uno de los riesgos que mueve la tasa de cambio es el riesgo global, dice Rendón, “hay unas dimensiones de riesgo que no son globales, sino locales. Yo las llamo riesgos regionales, y afectan los países de una misma región de manera similar”. Esto significa que así como hay países más y menos riesgosos, hay regiones más y menos riesgosas.
Los riesgos regionales pueden tener muchos orígenes. Aunque no fueron explorados por Rendón en su estudio, desde su conocimiento en el tema se aventuró a lanzar varias hipótesis: países de regiones similares comparten muchos elementos, como aspectos culturales, políticos e idioma, y, además, por estar más cerca, comercian más entre ellos. En esa medida, son interdependientes, de modo que algo que afecte a un país afecta también a sus principales socios.

Esto explica por qué las regiones propuestas por Rendón son geográficas: las Américas ―incluyendo toda Latinoamérica y Canadá―, los países africanos, los países de Asia, los países europeos y, finalmente, Oceanía, es decir, se dividieron en continentes. “De ellos”, dice Rendón, “los países más seguros son los europeos y los asiáticos, mientras los más riesgosos son los africanos y los latinoamericanos”.

 

¿Todos los huevos en la misma canasta? 

Rendón explica que la comprensión de la existencia de los riesgos regionales subraya la importancia de mantener un portafolio de inversión diversificado. “Tener todas las inversiones en Colombia es equivalente a tener ‘todos los huevos en la misma canasta’. Cuando tú inviertes en otro país, empiezas a cargar unos riesgos diferentes. La idea de la diversificación es encontrar el buen balance, de manera que si a una inversión le está yendo mal por un lado, a otra le está yendo bien. Por eso si inviertes toda tu platica en una sola empresa, empiezas a asumir todo el riesgo de esa empresa, como les ocurrió a las personas que solo tenían sus inversiones en Avianca”.

En este punto resulta muy relevante comprender los hallazgos del segundo estudio hecho por Rendón: el mismo concepto de la diversificación es aplicable a un contexto de inversión en el ámbito global. Si los mercados financieros estuvieran integrados, la literatura indica que no habría ventajas por diversificar internacionalmente, porque no se agregaría valor. Pero no es así.
“Exploré qué tanto de esa diferencia [en lo que se refiere a las ganancias]entre lo local y lo internacional lo puede explicar la tasa de cambio. Y la respuesta que encuentro es que la tasa de cambio te puede explicar algo, pero no todo, y que los factores de riesgo locales siguen pesando mucho en el desempeño de los portafolios”, explica el investigador.

Para finalizar, en palabras de Rendón, este sería el gran aprendizaje para un inversionista colombiano que quiera mejorar el desempeño de su portafolio: “Es buena idea diversificar e invertir en el extranjero, pero, ojo, que lo local todavía pesa mucho. Hay cosas locales que usted no va a encontrar afuera. Tenga cuidado: puede estar mejorando su retorno, pero también está asumiendo más riesgos que requieren manejo”.


Para leer más: Rendón, J. A. “Global and Regional Risks in Currency Returns”. International Journal of Theoretical and Applied Finance, 22 (8), 2019. DOI: 10.1142/S0219024919500468
Rendón, J. A. “Foreign Exchange Risk in Stock Returns”. Int. J. Fin. Econ., 25 (1), 2020, 430-443.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Global and Regional Risks in Currency Returns, y Foreign Exchange Risk in Stock Returns
INVESTIGADOR PRINCIPAL:
Jairo Andrés Rendón Gamboa
Departamento de Administración de Empresas
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN:
2017-2019

 

                          

Tres puntos claves de la reforma tributaria elaborada por las universidades

Tres puntos claves de la reforma tributaria elaborada por las universidades

Tras la ola de inconformismo social y las múltiples protestas que generó el proyecto de reforma tributaria presentado por el Gobierno nacional el pasado 15 de abril, el presidente Iván Duque se vio obligado a retirar dicha iniciativa y el entonces ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, tuvo que renunciar.

Según lo expresado por el nuevo ministro, José Manuel Restrepo, se necesita recaudar cerca de 16 billones de pesos en el recaudo para el 2022 y garantizar un aumento superior para el 2023, por lo que una reforma no solo es necesaria sino urgente.

Sin embargo, al día de hoy parece no haber un consenso sobre cómo debería plantearse la nueva propuesta, pero, si en algo coinciden los académicos es en que el país necesita implementar cambios para aumentar los ingresos fiscales sin afectar el bolsillo de la clase media.

¿Cómo lograr este objetivo en medio de la que, para expertos como Luis Carlos Reyes, director del Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, es considerada la crisis económica más dura de la historia del país? Reyes asegura que las medidas que se adopten deben ser audaces, creativas y ambiciosas, y que no se trata de crear impuestos sobre impuestos.

La reforma tributaria de las universidades

Por eso la Red de Trabajo Fiscal, un colectivo compuesto por ocho organizaciones académicas y de investigación entre las que se encuentran el Centro Externadista de Estudios Fiscales, Dejusticia y el Observatorio Fiscal de la Pontificia Universidad Javeriana, elaboraron el documento Una propuesta de reforma tributaria progresiva, la hoja de ruta para construir una política fiscal progresiva, es decir, una que le cobre un porcentaje más alto a quienes devenguen más dinero.

“Si yo me gano diez millones de pesos al mes y pago un millón en impuestos, y una persona que se gana cinco millones paga 500 mil pesos, la persona que gana menos paga el mismo porcentaje, así que no es un sistema tributario progresivo. Un sistema tributario progresivo implicaría que la persona que gana diez millones de pesos pague un porcentaje más alto que quien tiene menos ingresos”, explica Reyes.

La propuesta está encaminada a lograr consensos sobre puntos de gran polémica, como el impuesto a la renta de las personas naturales, de las empresas e incluye sugerencias para prevenir la evasión de impuestos, con lo que, según el documento, que se encuentra abierto al público, en el mediano plazo se podría aumentar sustancialmente el recaudo sin la creación de nuevos impuestos.

Reducción de impuestos

En esta iniciativa no se incluyen cambios significativos al impuesto al valor agregado (IVA) ni aumentos a ningún otro impuesto al consumo. Tampoco se tocan los ingresos de los trabajadores o los pensionados que ganen menos de seis millones de pesos.

Por otro lado, lo que sí propone es reducir los impuestos a las empresas pequeñas y medianas de 31 % a 24 %.

“Un elemento importante de esta propuesta es que es la única de todas las que se han presentado, con excepción de la del Gobierno, que viene con los artículos modificados; tanto así que, si el Ministerio de Hacienda tomara este articulado, lo presentara al Congreso y lo aprobaran, solucionaríamos el problema de recaudo que tenemos, obteniendo 20 billones de pesos eliminando beneficios tributarios a empresas y aumentando los impuestos de los colombianos de más altos ingresos”, agrega Reyes.

A continuación, Pesquisa Javeriana, a través de la voz de Luis Carlos Reyes, le cuenta sobre tres puntos clave de la iniciativa de la reforma elaborada por la Red de Trabajo Fiscal.

El impuesto a la renta de las personas naturales

La propuesta sobre este impuesto va encaminada en poner sobre la mesa unas condiciones más equitativas en las que las personas más ricas tributen de manera verdaderamente progresiva.

“Las personas que ganan más de un cierto monto cada año tienen que notificar al Gobierno cuáles fueron sus ingresos y tienen que pagar un porcentaje sobre sus rentas explica Luis Carlos Reyes, quien además señala que dicha renta puede provenir de muchas fuentes, no solo laborales sino las denominadas rentas de capital. Por ejemplo, “si yo soy el dueño de un local en un centro comercial y cobro arriendo por ese local, esa es una renta de capital” y debe notificarse.

Aquí la explicación:

El impuesto a la renta de las empresas

Si bien para los expertos el Gobierno planteaba una propuesta sensata en su proyecto, esta nueva versión, además de considerar los puntos positivos ya expresados en el antiguo proyecto, elimina las llamadas tarifas especiales, es decir, una serie de tratamientos preferenciales a empresas que no los necesitan; a esto se suma la eliminación del descuento del impuesto de Industria y Comercio (ICA), lo que beneficia a las pequeñas y medianas empresas y a las que no están generando utilidades.

Aquí la explicación:

Para que los que tengan que pagar, paguen

Según el director del Observatorio Fiscal de la Javeriana, la evasión o elusión de impuestos reduce de manera importante el recaudo, por lo que “la manera de combatir estas prácticas es empezar a ubicar cuáles son los tecnicismos de la ley en los cuales la gente se ha escudado para pagar menos impuestos. Esto pasa, por ejemplo, en casos como en los que algunas empresas, como las que pertenecen a las personas con más altos ingresos del país, aun siendo operadas por colombianos pero constituidas por fuera del país, son catalogadas legalmente como empresas extranjeras y reciben beneficios tributarios especiales”.

Aquí la explicación:

Para cerrar

Reyes argumenta que lo importante no solo es que esta propuesta la conozcan, por ejemplo, los congresistas, sino que la ciudadanía se pueda formar en una opinión estructurada, viendo que existen alternativas efectivas, pues la reforma que se implemente debe ser el resultado de un ejercicio de construcción colectiva en el que las voces de las personas de a pie, la sociedad civil, los pequeños y grandes empresarios y la academia aporten sus puntos de vista. “Nosotros estamos para ayudar a informar a la sociedad”, finaliza Reyes.

La Red de Trabajo Fiscal está conformada por el Centro Externadista de Estudios Fiscales, el Observatorio de Hacienda Pública y Derecho Tributario de la Universidad del Rosario; Cedetrabajo; Dejusticia; la Friedrich Ebert Stiftung en Colombia (Fescol), el Centro de Pensamiento de Política Fiscal (CPPF) de la Universidad Nacional de Colombia, la Maestría en Tributación de la Universidad de los Andes.

Para leer la propuesta completa: clic aquí.

Ciclismo: ¿comodidad o rendimiento? Esa es la cuestión

Ciclismo: ¿comodidad o rendimiento? Esa es la cuestión

¡Vaya espectáculo el que estamos viendo en este descenso, Santi! dice Rubén Darío Arcila.

Yo no soy capaz de pedalear en esa posición. Acá vemos a Froome, que no se tira más hacia adelante porque no lo admite la física, pero así va sacando más diferencia y tomando más velocidad, frente a un grupo atrás que va encabezando el team Movistar responde Santiago Botero.

[…] Está manejando esto como si fuera un triciclo, por delante el pecho en el manillar. ¡Qué manera! Para muchos causará risa, pero esto es el arriesgue total […] advierte Goga.

Esto es lo que vale un tour y una camiseta amarilla… se inventa cualquier posición. Único, exclusivo, esto no se ve todos los días recalca Arcila.

[Gana] unos 10 segundos… hay que proponer a Chris Froome para el Circo del Sol, porque eso es difícil de hacer, explica Botero.

Esta conversación entre el pedalista Santiago Botero y los comentaristas Rubén Darío Arcila y Georgina Ruiz Sandoval, Goga, destaca el impresionante descenso de montaña de Chris Froome en la octava etapa del Tour de Francia 2016. Colgada en internet, es una escena emblemática de una maniobra muy exigente y peligrosa en la que el célebre británico se bajó del sillín y quedó apoyado sobre el marco de la bicicleta para adoptar una posición ultra aerodinámica que lo convirtió en una bala humana. Logró una velocidad de 90 kilómetros por hora y conquistó el liderato de la etapa y la camiseta amarilla.

Investigadores javerianos crean metodología de medición de variables para buscar un punto medio entre el confort y el rendimiento, conforme a cada ciclista.

Su osadía fue clave para ganar la competición, pero no fue la única. El ciclismo ha dado muchas otras imágenes alucinantes y hasta suicidas que revelan esa tensión de acoger una postura agresiva y aerodinámica, sacrificando el confort y poniendo en jaque la entrega de potencia, con miras a lograr una meta. En muchas ocasiones, esas variables riñen y ponen a prueba la capacidad mental y física del ciclista, como lo vivió el mismo Santiago Botero en octubre de 2002, cuando se coronó campeón mundial de contrarreloj.

Con eso en mente, y movidos por la pasión del deporte, dos investigadores javerianos, junto con otros nacionales e internacionales, desarrollaron una metodología para integrar esas variables, en aras de definir los mejores escenarios de desempeño para un ciclista. El rendimiento se mide, fundamentalmente, en el tiempo de carrera, mientras que el confort se divide en dos indicadores: la presión en los puntos de contacto entre la persona y la bicicleta, y las vibraciones que se trasmiten a través de ellos.

“Creamos una herramienta que estima el tiempo de carrera y el confort de ciclistas para seleccionar objetivamente la mejor postura para cada uno, considerando simultáneamente su confort y desempeño”, explica Alejandra Polanco. “Fue necesario desarrollar instrumentación y adaptar métodos que cuantifican el arrastre aerodinámico, la capacidad de entrega de potencia, la presión en puntos de contacto y la transmisión de vibraciones para cada ciclista”, agrega esta ingeniera mecánica, cuyos estudios doctorales en la Pontificia Universidad Javeriana se desarrollaron bajo la guía de Daniel Suárez, coautor de la investigación.

El resultado de sus pruebas realizadas con varios ciclistas colombianos para optimizar su postura de contrarreloj individual demostró que no se puede determinar un patrón generalizado para lograr confort y rendimiento, pues estos dependen mucho de las características de la bicicleta (tamaño, materiales, componentes, entre otros) y de la persona (condiciones antropométricas y estado físico y mental).

Los investigadores hallaron que lo más importante a la hora de determinar la mejor postura es el análisis de qué tanto mejora el parámetro aerodinámico (la resistencia del viento sobre el cuerpo) respecto a la capacidad de entrega de potencia. Además, las condiciones de la carrera como la velocidad, la dirección del viento y la inclinación de la vía también son relevantes para optimizar el desempeño.

En el ámbito amateur y profesional existen diversos equipos y métodos para hacer esas mediciones, con distintos niveles de sofisticación y complejidad. Están, por ejemplo, los sensores y los túneles de viento que usan algunos de los 19 equipos de ciclismo que pertenecen al UCI World Tour (dato coctelero: en el INEOS Grenadiers, equipo al que pertenecía Froome, los test de aerodinámica se ejecutan en los túneles de viento usados en la casa Ferrari para los vehículos de Fórmula 1). “Como la disponibilidad de estas herramientas es limitada, quisimos definir métodos que pudiéramos implementar en el ámbito local y que arrojaran datos de buena calidad. Eso es un valor agregado de nuestra investigación”, afirma Polanco, triatlonista aficionada y quien arrancó el 2021 con Head of the Race Lab, su emprendimiento de ciclismo.

“Al margen de los secretos deportivos que los equipos no revelan, las herramientas existentes son muy exigentes y dispendiosas si se quieren implementar en ruta. Las que desarrollamos nosotros para medir vibraciones y resistencia aerodinámica son económicas y rápidas, y las usamos para analizar la postura sin ir en detrimento del rendimiento, que no es un asunto trivial, porque la incomodidad sostenida deriva fácilmente en lesiones que impactan la salud”, asegura Suárez, cuyos intereses en la bioingeniería y los deportes lo han llevado a estudiar otras disciplinas, como el karate y el atletismo. Añade que “el uso de la bicicleta no solo es un deporte, también un medio de transporte, y nuestra aspiración es que nuestras investigaciones tengan mayor impacto en la sociedad, al servir como insumo para diseñar equipos deportivos, estrategias de entrenamiento o ciclorrutas, y orientar políticas públicas deportivas”.

En eso coincide el entrenador y biomecánico Jairo Monroy, para quien este tipo de estudios son muy valiosos, pues le dan peso y rigor científico a una actividad acaparada por personas que no están formadas para ello y por tecnologías que se venden como soluciones milagrosas: “Hoy hay muchos instrumentos en el mercado y apps para el análisis biomecánico; estéticamente son muy vistosas pero científicamente, muy cojas”. Hay aplicaciones que hacen múltiples mediciones: la aerodinámica, a partir de una foto frontal del deportista y del cálculo de lo que ocupa su cuerpo dentro del espacio en determinada posición, los ángulos del cuerpo al montar la bicicleta (por ejemplo, ángulo tibia-peroné o fémur-espalda), el centro de gravedad del cuerpo, los tiempos de pedaleo para detectar y corregir momentos muertos en ese proceso, la antropometría de una persona con miras a comprar la bicicleta que más se ajusta a su perfil, entre muchas otras. “Pero todas son tan específicas que resultan insuficientes para capturar la globalidad y complejidad del ejercicio. Arrojan información como si fuera una verdad absoluta y eso es muy peligroso, porque ponen en riesgo la salud. No son fórmulas magistrales ni suplen la valoración humana y especializada”, sostiene Monroy.

Hay muchas apps para el análisis biomecánico para deportistas; estéticamente son muy vistosas pero científicamente, muy cojas. La valoración humana y especializada es irremplazable”. Jairo Monroy, entrenador de pista, Programa Talentos Colombia del Ministerio de Deporte

Como entrenador de pista en el programa Talentos Colombia, del Ministerio del Deporte, está de acuerdo en la necesidad de buscar un punto intermedio entre la comodidad y el rendimiento. No obstante, cuando se es deportista competitivo, el confort se busca dependiendo del objetivo: “Si la posición sobre la bicicleta mejora el rendimiento sin poner en riesgo la salud a corto y a largo plazo, el confort es lo de menos. El ciclista que corre una contrarreloj y quiere ser campeón no va cómodo, pero sabe que debe tener muy buenos abdominales y trabajo en dorsales, porque si no el dolor de espalda es insoportable. Hay que tener en cuenta la capacidad del ser humano de adaptarse a las condiciones del medio, y ahí juegan un papel muy importante el entrenador y el tiempo”. De ahí que el confort y el rendimiento sean progresivos, y deban ser guiados por un profesional.

Para leer más:

· Polanco, A. et al. (2020). “Influence of Wind Speed and Road Grade on the Estimation of Drag Area in cycling”. Sport Biomechanics. https://doi.org/10.1080/147631 41.2020.1837925
· § Polanco, A. et al. (2020). “Selection of Posture for Time-Trial Cycling Events”. Applied Sciences. https://doi. org/10.3390/app10186546
· § Doria, A. et al. (2020). “An Experimental-Numerical Method for the Prediction of On-Road Comfort of City Bicycles. Vehicle System Dynamics”. https://doi.org/1 0.1080/00423114.2020.1759810

 

                          

Con arquitectura y soberanía alimentaria se construye la paz en el Guaviare

Con arquitectura y soberanía alimentaria se construye la paz en el Guaviare

A inicios de 2017, unos meses después de la firma del Acuerdo de Paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionaras de Colombia, Farc, miles de guerrilleros marcharon con armas por última vez. Se dirigieron a las Zonas Veredales Transitorias de Normalización. En estos espacios comenzó su proceso de desmovilización y reincorporación a la vida civil. Uno de ellos se ubicó en la vereda Charras, a unas cuatro horas de San José del Guaviare.

“Cuando llegamos no había nada. Tuvimos que hacer campamentos como en el tiempo de lucha armada. Vivimos en pequeñas casas de plástico en plena sabana, en una zona que llega a los 32 grados centígrados”, recuerda Ricardo Semillas, actual líder de esta comunidad que recibió cuatro frentes del Bloque Oriental de las extintas Farc.

Banner y Charras10

En estas zonas de carácter temporal tendría lugar la dejación de armas y el proceso de reincorporación. Sin embargo, las dificultades de acceso y los procesos administrativos hicieron que el cronograma se retrasara por varios meses. Durante ese tiempo se creó la figura de voluntariados. Profesores y estudiantes universitarios viajaron a liderar actividades pedagógicas, de investigación y a llevar la academia al campo. “El mismo espíritu de los estudiantes de saber qué era lo que pasaba, los trajo. En 2018 tuvimos los primeros acercamientos con la Universidad Javeriana”, expresa Semillas.

Desde entonces, el Programa de Planeación Universitaria (PPU) Paz y Reconciliación de la Pontificia Universidad Javeriana, viene acompañando el proceso de paz en el Guaviare de la mano de los excombatientes. A partir del 2019, el PPU Alimento, Vida y Hábitat se unió a las actividades. Este trabajo transdisciplinario trabaja de forma integral en pro de la soberanía alimentaria y la construcción de paz con la participación de diferentes unidades académicas de la universidad.

Soñar con un nuevo hogar

Se planeó que estas zonas veredales transitorias durarían seis meses, por lo que algunos se instalaron temporalmente en terrenos con normativas especiales. Ya han pasado casi cinco años y dichas zonas han cambiado de nombre y de objetivos, pero allí siguen los firmantes del acuerdo. Once de estas comunidades en todo el país tendrán que ser relocalizadas en otros lugares, entre ellas la de Charras, pues, además de su lejanía, se encuentra en una zona de reserva forestal y las condiciones para la agricultura no son favorables.

Los excombatientes asentados en esta región formaron la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía, y desde que les anunciaron que serían trasladados han creado propuestas sobre cómo quieren construir el nuevo pueblo. “Pensamos que sería interesante crear un modelo de vivienda acorde al territorio, al clima, al tipo de ecosistema, es decir, construir un hábitat”, explica Semillas.

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Foto: Equipo de comunicaciones de la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía

Un vínculo entre la comunidad y la universidad

Aprovechando que contaban con el acompañamiento de académicos se acercaron a la universidad Javeriana para ser asesorados en este proceso. “Ellos nos pidieron que les ayudáramos a hacer una planeación y diseño de lo que sería el nuevo asentamiento para garantizar unos estándares de habitabilidad, de productividad y sostenibilidad”, explica Martín Anzellini García, director del Departamento de Arquitectura de la Javeriana.

Crearon un grupo interdisciplinar de profesores y estudiantes de la universidad que durante dos años ha venido trabajando con la comunidad para organizar dichas propuestas y plantear los lineamientos, desde lo urbanístico hasta lo arquitectónico, para generar una guía de cómo se debe hacer el nuevo asentamiento.

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Foto: Equipo de comunicaciones de la Comunidad Noble y de Paz Marco Aurelio Buendía.

Este trabajo permitió un análisis integral del territorio, de las necesidades de los excombatientes, de su forma de relacionarse, de los recursos con los que cuentan y de los proyectos que tienen a futuro. “No se trata de que vamos a construir unas casas, sino que en cabeza de los compañeros y con los profesores logramos construir toda una propuesta para adecuar un lugar con una mirada estratégica para nosotros y para las comunidades aledañas”, expone Semillas.

Un asentamiento por y para la paz

Producto de este trabajo se desarrolló el libro Hábitat para la paz, una guía técnica, arquitectónica y urbanística que, a manera de manual de instrucciones, plantea las sugerencias para buscar un nuevo asentamiento durable y apropiado.

“Es un libro muy gráfico que no pretende ser un documento puramente científico-académico. Allí ponemos todos sus lineamientos, unos 250, y cada uno va acompañado de ilustraciones, fotografías, planos, diagramas, tablas y textos sencillos que explican lo que se está indicando”, explica Martín Anzellini.

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Imagen del libro Hábitat para la paz.

Con este texto esperan que la comunidad pueda conocer cómo se debería hacer la construcción del nuevo pueblo. Además, es un avance importante en la primera etapa de este proceso. “Para cualquier persona que llegue a hacer los diseños, va a ser muy fácil porque además de que la comunidad ya está apropiada del proyecto, están todas las directrices para que se haga de una manera adecuada, apropiada y sostenible”, afirma Anzellini.

El libro se divide en cuatro capítulos que abordan la comprensión espacial de la comunidad en el mismo número de niveles. El primero analiza el territorio; el segundo, la configuración urbana y rural; el tercero la manzana y finalmente, la vivienda y la técnica.

Estos niveles de análisis están pensados de acuerdo al uso de cada espacio. Dentro del nuevo pueblo se plantea tener un área de bosque y potreros, en los que se cultivarán plantas medicinales, maderables, recuperadoras de suelo, ornamentales y alimenticias, entre otras. Estas plantas fueron evaluadas por expertos del PPU a partir del conocimiento indígena y campesino de la comunidad.

Contará, además, con áreas comunes para el desarrollo de los proyectos productivos, de los cuales ya hay cuatro aprobados y otros tantos en proceso. Entre ellos hay zonas de mercado, de producción agrícola, cría de animales y turismo. También se contempló un centro de salud, educativo, la estación de transportes y zonas deportivas y de entretenimiento.

En las zonas de alojamiento están pensadas unas copropiedades o manzanas que se agruparán entre 10 y 20 familias y que contarán con espacios para que cada unidad pueda hacer acciones comunitarias.

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Para las casas se planteó el diseño progresivo, un tipo de construcción en el que se entregan los espacios principales como cocinas y baños pero los demás espacios se pueden modificar a lo largo del tiempo dependiendo de las necesidades de cada familia. “Los módulos internos no son estáticos y son sencillos de adecuar”, explica Anzellini.

Todo el proyecto es sostenible para convivir en armonía con el entorno, así que temas como el manejo de residuos, cultivo, generación de energía o los requerimientos técnicos de servicios públicos, plantean alternativas de aprovechamiento y reutilización de recursos.

Actualmente, el equipo del PPU se encuentra haciendo la socialización de este libro, tanto con la comunidad como con las entidades nacionales y locales, acompañado con unas maquetas que le permiten a la comunidad visualizar e interactuar con lo que será su nuevo pueblo.

Más allá de las casas

Para Paula Caicedo, nutricionista dietista y directora de este Proyecto de Planeación Universitaria, la presencia de la Javeriana en esta comunidad de firmantes del acuerdo de paz ha sido todo un reto y la apuesta es hacer un acompañamiento integral.

Para ello ha incluido en el grupo de trabajo a arquitectos, ingenieros expertos en agua, biólogos, antropólogos, sociólogos, nutricionistas, diseñadores, bacteriólogos y microbiólogos. Todos bajo la sombrilla teórica de la soberanía alimentaria, el derecho que tienen las comunidades a definir sus propias políticas y estrategias de producción y consumo de alimentos.

Caicedo manifiesta que esa es la base de trabajo porque además de ser un derecho humano fundamental, permite construir y mantener un buen tejido social.

Imagen del libro Hábitat para la paz.
“Es todo un proceso que no solamente se traduce en lo que tienes en el plato, sino también los lugares, las personas, los actores humanos y no humanos que están involucrados en la producción de alimentos”, expresa la directora. Así que todo el proyecto se pensó desde el sistema alimentario, lo que necesita la comunidad para producir, almacenar y distribuir los alimentos.

“Esta es una apuesta javeriana para la construcción de paz porque creemos que es poner al servicio del país el activo de la universidad, que es el conocimiento; es poder entrar en un diálogo de saberes horizontal, siempre en igualdad para construir y empezar a edificar soluciones a la inmensa cantidad de problemas que hay”, sostiene Caicedo.

Los análisis de disciplinas tan diversas permitieron nutrir el debate y pensar el proyecto de forma más estratégica para que cada elemento se incluya con una intención clara. “En el libro se encuentran temas como las huertas, los cultivos de grandes extensiones, los sitios de acopio, organización, almacenamiento, pero también las casas, las cocinas y los espacios para los proyectos productivos. Es allí donde empiezan a conversar disciplinas que parecen tan distantes como la nutrición y la arquitectura”, manifiesta Caicedo.

En el mismo sentido, Niyereth Vélez, arquitecta del proyecto, resalta que aunque es importante el resultado físico final, es fundamental el trabajo con la comunidad en esta construcción colectiva. “El aporte que se logra hacer desde el PPU es ver la espacialidad, cómo es la organización de los espacios, de los sistemas productivos, de la vivienda, cómo se organiza el espacio de una manera más integral teniendo en cuenta a la comunidad y el mismo territorio”, afirma.

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Foto: Niyereth Vélez

El traslado de la comunidad

Las autoridades ya compraron el terreno donde quedará el nuevo pueblo. Está situado en Boquerón, un municipio a mitad de camino de la capital del departamento. “La ubicación del nuevo asentamiento en términos de conectividad, de transporte, se hace mucho más factible y trae más beneficios para las personas al estar más cerca del casco urbano de San José del Guaviare”, dice la arquitecta Vélez.

Sin embargo, considera que hay una serie de retos en cuanto al recibimiento de la comunidad, pues allí ya hay una población. Explica que “se debe llegar a consensos para que no existan choques en algún momento”.

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Imagen del libro Hábitat para la paz.

Para Martín Anzellini se requiere voluntad política por parte de las autoridades regionales y nacionales, pues viene la fase de diseño y licenciamientos que además necesitan recursos para su ejecución. “Hay muchos pasos por dar; con este documento y el liderazgo de la comunidad creemos que esto va a llegar a buen puerto, ¡tiene una inercia fuerte!”.

Mientras tanto los firmantes del acuerdo de paz están estudiando, trabajando en fincas cercanas o en sus proyectos productivos. Entre estos últimos hay propuestas de ecoturismo, de reciclaje, cría de gallinas y un taller de confección que ha donado miles de tapabocas a las comunidades cercanas.

Esperan el pronto traslado a Boquerón para construir su nuevo pueblo, porque desde hace años vienen trabajando en construir otras formas de vivir. “La gente está muy concentrada en su proceso de reincorporación, los niños están practicando danza, música. Buscamos tener ocupadas a las personas en su tiempo libre y trabajar muy fuerte con los niños y jóvenes para desmilitarizar y desmontar el tema de la guerra de sus cabezas”, finaliza Semillas.

 

Biodiversidad y salud humana

Biodiversidad y salud humana

Foto-de-columnista123¿Qué tienen en común la degradación de ecosistemas, la pérdida de biodiversidad y la salud humana? Nuestros escenarios de desarrollo, en donde prima la productividad inmediata para satisfacer nuestras demandas y niveles de consumo ha propiciado la aparición de amenazas como la sobreexplotación de especies (tráfico y consumo ilegal de fauna silvestre) que, asociada a la contaminación, potencian la fragmentación y perdida de hábitat. Estas amenazas favorecen que los efectos del cambio climático aceleren procesos de extinción de especies lo cual tiene consecuencias sobre la perdida de funciones esenciales de los ecosistemas, entre otras, aquellas que tienen que ver con el control de enfermedades que provienen de la naturaleza, y en particular de la fauna silvestre (zoonosis).

Hace ya varios años se viene evidenciado que la aparición de enfermedades, o zoonosis, denominadas emergentes, o la reaparición de otras que se creían eliminadas y denominadas reemergentes, guarda una relación con las amenazas que estamos generando sobre la fauna silvestre, como componente fundamental de la biodiversidad.

Cuando alteramos ecosistemas y eliminamos especies de flora y fauna estamos, por así decirlo, quitando los “seguros ecológicos” que tienen estos sistemas biológicos para el control de la dispersión de microorganismos, entre otros, como los virus (Ej. Hanta, ébola, SARS, fiebre amarilla), que, al carecer de mecanismos de control natural, pueden encontrar en otros organismos, incluido el nuestro, huéspedes perfectos para multiplicarse y persistir en el tiempo. Estos mecanismos de control dependen de las relaciones ecológicas que han establecido los virus con sus ambientes y sus vectores u hospederos, entre ellos, muchas especies animales (Ej. Garrapatas, mosquitos, monos, murciélagos, pangolines), a lo largo de su historia evolutiva.

Todos los seres vivos somos portadores de una carga de virus, y ellos viven en los ambientes de todas las especies que habitamos este. Cuando estos ambientes se desestabilizan por amenazas a la biodiversidad, los virus o se extinguen, o adquieren una capacidad mayor de multiplicarse y conquistar a otros organismos, es decir otros ambientes, y es en ese momento cuando pueden volverse patógenos, o generadores de enfermedad; recordemos que se pueden mover, con sus vectores u hospederos naturales, a estos nuevos ambientes. Esta capacidad de ser patógenos se potencia en la medida que presionamos a un número cada vez mayor de virus, que estaban controlados naturalmente, y los obligamos a que exploren posibilidades de colonización de nuevos ambientes.

Estas presiones ponen en funcionamiento mecanismos de selección que promueven la sobrevivencia de variedades más resistentes a los cambios ambientales, con incrementos importantes en la diversidad de agentes patógenos y con ello posiblemente más virulencia, lo que los convierte en los futuros invasores, competidores, depredadores y patógenos, no solo de nuestras especies nativas, sino también de nuestras especies domésticas y de nosotros mismos.

Así, la pérdida de biodiversidad contribuye a la pérdida de procesos claves como el control de enfermedades, un servicio fundamental desde la naturaleza, para nuestra propia supervivencia. Esta pérdida está reduciendo nuestra calidad de vida ya que cada vez será mayor la cantidad de retos que tendremos que enfrentar en ambientes cada vez más inciertos y cambiantes, y con más enfermedades. Si seguimos confiando nuestra suerte a modelos de desarrollo inmediatistas, los cuales nos ofrecen falsas promesas de bienestar, mediadas por el deterioro que generan sobre la biodiversidad y su capacidad de ejercer sus funciones de controlador natural, entre otros, el costo social, económico, y a final de cuentas ambiental, será muy alto. Podría decirse que un mundo menos biodiverso será, seguramente, un mundo más propenso a enfermarse.

Esto nos lleva a pensar que nuestra gestión para la conservación de la biodiversidad, en medio de escenarios de desarrollo, es muy pobre y que apenas se limita a tratar de cubrir el daño con soluciones “blandas” y mal panificadas que realmente no contribuyen a recuperar procesos y especies que generan relaciones importantes para el mantenimiento de procesos biológicos y evolutivos. El control de estas enfermedades, o zoonosis, es uno de estos.

Es necesario entonces incluir la gestión hacia la conservación adecuada de la biodiversidad, asociada a nuestros modelos de desarrollo. Este tipo de acciones seguramente permitirá que aumenten nuestras probabilidades de sobrevivencia y bienestar futuros, además de las del resto de las especies que conviven con nosotros en este planeta. Es urgente y necesario acudir al llamado que nos hace la naturaleza y rectificar nuestras relaciones negativas con la biodiversidad. No podemos seguir pensando que está ahí para que la arrasemos sin esperar consecuencia alguna, ya que esta actitud ingenua y despectiva nos pone en un camino muy difícil de sortear. La actual pandemia de la COVID-19 es un claro ejemplo de lo que sucede cuando no generamos relaciones positivas con la biodiversidad.

* Germán Jiménez es profesor asociado e investigador en manejo y conservación de fauna silvestre en la Unidad de Ecología y Sistemática (UNESIS), adscrito al Departamento de Biología de la PUJ, desde 2001. Biólogo Universidad de Los Andes, con maestría en Conservación de la Biodiversidad CATIE (Costa Rica) y doctorado en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

Los pasados 29 de abril y 4 de mayo la Pontificia Universidad Javeriana realizó el foro La Vacunación, un asunto de todos, en el que participaron académicos y expertos de otros sectores para analizar cómo avanza la inmunización contra la covid-19 en Colombia y qué aportes podría brindar cada actor desde su especialidad.

Para Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación de la Javeriana, el conocimiento producido tanto en laboratorios como en el territorio resulta clave en esta coyuntura y, precisamente, es el tema que aborda en su editorial de la edición 56 de Pesquisa Javeriana. Aunque Renjifo toma como ejemplo el foro sobre vacunación, los demás artículos presentados en esta edición también responden al diálogo entre la academia y diferentes problemáticas en salud, deporte y ciencia, que requieren de la investigación y la innovación para ser resueltos.

Si quiere leer la revista en su versión en PDF puede hacer clic aquí, o si prefiere, navegue por el micrositio de la edición 56 de Pesquisa Javeriana a través este enlace.

Sin más preámbulo, ¡Acá le contamos cuáles son los temas de la nueva edición de Pesquisa Javeriana!

Portada:

¿Cómo mejorar el confort sobre la bicicleta para conseguir mejores tiempos en carrera? Esta investigación permite brindar orientaciones para que los pedalistas, a través de su postura, encuentren mejores condiciones aerodinámicas que los lleven a superar sus propios registros.

Ciencia profunda:

Explicar con palabras sencillas cómo funcionan los agujeros negros no es tan simple. Este artículo se propuso encontrar las palabras adecuadas para entender uno de los grandes misterios del universo, al mismo tiempo que se pregunta qué pasa si algo cae adentro de uno de ellos.

Ciencia y sociedad:

80 % de los colombianos pueden estar infectados con Helicobacter pylori, una bacteria que está asociada a la aparición de cáncer gástrico. Investigadoras javerianas son pioneras en el estudio de la fagoterapia (un tratamiento con virus) como posible alternativa para erradicar esta bacteria.

Salida de campo:

¿El turismo puede ser una amenaza para los corales del Caribe colombiano? Dos investigaciones javerianas indican que hay una relación entre esta actividad y la salud de sus ecosistemas.

Investigar el país:

¿Qué significado le dan las comunidades indígenas de Sibundoy a las fotos de sus ancestros tomadas por extranjeros hace cien años? Esta investigación es un ejercicio de volver a mirar cómo fue registrada “la historia” y qué nuevos aprendizajes se pueden obtener en el presente.

Innovación:

La lucha contra el licor adulterado es un asunto de salud pública. Así lo asumieron investigadores javerianos y la Gobernación de Cundinamarca en un trabajo articulado, crearon un dispositivo para detectar estas bebidas en menos de un minuto.

Jóvenes que investigan:

Esta es la historia de Yerson Penagos, un médico de la comunidad nasa que decidió estudiar esta carrera para mejorar el acceso a la salud de su natal Jambaló, ubicada en el Cauca.

Creación artística:

Preservar la memoria del cuidado del territorio en el campo podría ser una forma de preservar prácticas agropecuarias que se ven amenazadas ante el avance del monocultivo de caña de azúcar en el norte del Cauca. Mi Fink le apuesta a conservar las tradiciones agropecuarias a través de una aplicación.

Novedades editoriales:

¿Cómo usar la sistematización de experiencias para contribuir a la generación, difusión y uso de nuevo conocimiento? En el libro titulado Siembra y cosecha de conocimiento. Suyusama: 15 años de construcción de la vida querida con campesinos e indígenas en Nariño, escrito por Rosalba Frías-Navarro, la autora estudia las ventajas de adaptar modelos de creación de conocimiento organizacional en territorios rurales aquejados por el conflicto armado y problemas sociales.