Ciencias ómicas: moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

Ciencias ómicas: moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

Al mismo tiempo y sin saberlo, dos jóvenes investigadoras, una bióloga, de Bogotá, y una ingeniera electrónica, de Cali, trabajan con las ciencias ómicas para aportar conocimiento en dos áreas: la medicina y la agricultura. Estas ciencias permiten estudiar moléculas encargadas de gestionar el funcionamiento de organismos vivos, en escala de genes, proteínas y metabolitos, para mejorar, por ejemplo, el entendimiento de algunas enfermedades y los factores que influyen en el crecimiento de las plantas.

Tábata Barbosa e Isabella López se dedican a trazar nuevos caminos científicos. Barbosa investiga enfermedades neuronales, como el alzhéimer, y genéticas, como el cáncer, y López trabaja con el diseño de dispositivos a nanoescala que son útiles para el estudio de los factores asociados al estrés en los cultivos por el cambio climático, como altas y bajas temperaturas.

Y de niñas… ¿qué querían ser cuando fueran grandes?

La respuesta fue rápida y sin pensarlo dos veces: científicas. Barbosa creció en medio de enciclopedias infantiles con ilustraciones y experimentos que aún recuerda con mucho cariño; López, entre libros como Yo Robot de Isaac Asimov, películas como Harry Potter y caricaturas de Marvel y DC Comics.

Una es amante del reino animal, las plantas, la medicina y la naturaleza, en una familia de administradores y abogados, y la otra es una apasionada por la ciencia ficción y la nanotecnología, en una familia de ingenieros. Aunque se desempeñan en áreas del conocimiento distintas, tienen gustos en común, como el escritor y divulgador científico Michio Kaku, el alemán como tercera lengua y el amor por la ciencia.

tabataTábata Barbosa

Y ya de grandes…

En la Universidad, un destacado recorrido académico cobró protagonismo en la vida de ambas jóvenes investigadoras. López hizo parte del cuadro de honor por su excelencia académica durante sus dos primeros semestres y organizó varios cursos para el manejo de aplicaciones de ingeniería orientados a sus compañeros de pregrado. En séptimo semestre recibió la Beca Jóvenes Ingenieros, que ofrecían la Javeriana Cali, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD, por su sigla en alemán), para realizar un viaje de un año a Alemania. Allí cursó estudios en nanotecnología y realizó sus prácticas monito – reando obleas ―placas o láminas de material semiconductor que permiten desarrollar circuitos integrados― en Texas Instruments, una compañía líder en nanotecnología.

Cuando regresó a Colombia, López se contactó con el profesor Andrés Jaramillo Botero para construir lo que sería su proyecto de grado, al que le dedicó tres años de investigación. Su objetivo era crear un nanosensor para la detección de amilosa ―un polisacárido presente en el almidón― por medio de simulaciones computacionales. El almidón es un compuesto (metabolito) que permite monitorear el metabolismo de una planta y su proceso de crecimiento, pues está encargado de almacenar las reservas energéticas.

“Si una planta está bajo estrés, por el cambio climático, es posible reconocerlo antes que presente cambios físicos con la medición de metabolitos como el almidón, gracias a la nanotecnología. Hacemos pruebas por medio de química y electrónica computacional. Una vez comprobamos que funciona, podríamos ir a la fija con la fabricación de un sensor. Esto es importante porque permite detectar variaciones en tiempo real y tomar decisiones tempranas y rápidas para hacer los cultivos resistentes a esos factores. Además, podemos reducir costos porque evitamos la prueba y error experimentalmente”, explica la ingeniera.

isabella-lopezIsabella López

Barbosa, por su parte, ingresó en sexto semestre al semillero de Bioquímica Computacional y Experimental. En su tesis de pregrado buscó moléculas presentes en la placenta que podrían regular y detectar de manera temprana el cáncer. Según ella, la reproducción de células tiene en ambos procesos desarrollos similares. La diferencia es que dentro de un embrión existe una regulación milimétrica, y esas moléculas podrían ser beneficiosas para tratar la enfermedad.

Con el tiempo decidió trabajar en el área de biología computacional, que consiste en el uso de algoritmos, bases de datos, ordenadores y estadísticas para analizar grandes cantidades de información biológica.

Dice que puede pasar días completos escribiendo, modificando y observando códigos. Esto lo hace en el laboratorio del semillero o en su casa, lo único que necesita es un computador y poder conectarse a los servidores que le permiten controlar grandes flujos de información. El lenguaje de programación que utiliza se llama R, y cuenta con cuatro paneles negros en donde digita y modifica códigos.

El proyecto que realizó como joven investigadora e innovadora del Minciencias involucró dos partes y a otros científicos. Su objetivo era evaluar células neuronales ‘enfermas’ por palmitato ―un ácido graso saturado presente en el cuerpo―, para después observar los cambios que la tibolona ―un medicamento para la menopausia― producía en esas células y si ocurría o no un proceso de neurodegeneración. Los datos los tomaron del laboratorio de Bioquímica Experimental de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, con el apoyo del Hospital Universitario San Ignacio, y después observaron qué parte del metabolismo cambiaba en los perfiles de los pacientes. Encontraron que podría ayudar en la generación de nuevos vasos sanguíneos.

“La información que se produce a partir de los códigos ahorra dinero y tiempo, porque les dice a las personas ‘dónde poner el ojo’ y evita realizar experimentos que la biología computacional puede predecir que no funcionan”, explica Barbosa.

A través de la investigación en ciencias ómicas, estas jóvenes investigadoras aportan soluciones a problemas de insuficiencia alimentaria por el cambio climático y enfermedades como el cáncer y el alzhéimer, a través de diagnósticos tempranos y con información valiosa para los laboratorios.

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

Para pagar las deudas históricas que tiene el país con su producción y divulgación de ciencia, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo, atribuye unas responsabilidades puntuales al Estado, pero también pone su mirada en la apropiación social del conocimiento, una herramienta para que las investigaciones lleguen al ciudadano de a pie y los hallazgos en investigación impacten en la vida cotidiana.

En su editorial de Pesquisa 58, titulada Apropiación social del conocimiento: una oportunidad para el país, Renjifo cuenta cómo desde la academia, y sobre todo, desde la Javeriana, en donde se realiza el Congreso La Investigación o se producen publicaciones como Pesquisa Javeriana, que suman un grano de arena a la construcción del castillo de la divulgación científica en Colombia.

Para la edición 58, la última del año, Pesquisa reunió ocho investigaciones sobre diferentes temas que tienen en común un cuidadoso proceso de indagación y dan cuenta de distintas realidades, desde la cruda situación de los migrantes forzados que usan las fronteras de Colombia para viajar a otros países, hasta las difíciles preguntas que plantean algunos investigadores ante la posibilidad de conquistar Marte.

A continuación puede leer la nueva edición de Pesquisa en este formato interactivo:

O si prefiere navegar por el micrositio de la nueva Pesquisa Javeriana, presione este enlace. Mientras tanto, aquí le resumimos de qué trata cada tema de Pesquisa 58.

Portada:

Cruzar el desarraigo: cómo comprender la migración forzada

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Colombia es lugar de paso y de permanencia de fenómenos migratorios. ¿Cómo darle una mirada humana a la situación de miles de personas que dejan sus países de origen? ¿Qué pasa en Necoclí, Táchira y qué responsabilidades tienen los diferentes Estados? Conozca estas respuestas de la mano de dos investigadores expertos en migración.

 

Creación artística

¿Llegar a Marte para vivir como en la Tierra?

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Colonizar Marte también supone pensar qué tipo de sociedad se quiere exportar al universo. Un proyecto javeriano se hace preguntas como que complejizan este sueño tan añorado por la humanidad. ¿Cuáles especies llevaríamos para poblar Marte?, ¿bajo qué criterios?, ¿cómo sería la organización de Marte si la conquistan multimillonarios?

 

Entrevista

“Uno no hace transformaciones con un discurso”, María Adelaida Farah

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Es necesario analizar la vida académica e investigativa desde la perspectiva de género. ¿Cómo está la Javeriana vista desde este enfoque y qué aprendizajes pueden surgir para aplicar esta mirada en otros entornos universitarios y académicos? Esto se pregunta María Adelaida Farah, actual decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y recién nombrada vicerrectora de Extensión y Relaciones Interinstitucionales de la Javeriana cargo que ocupará a partir de enero de 2022.

Ciencia y sociedad

La palabra de Dios con perspectiva de género

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¿Qué sucede al analizar un relato bíblico que describe un feminicidio? Un grupo de investigadores estudiaron, de la mano de distintos colectivos de mujeres, uno de los pasajes más escabrosos del Antiguo Testamento: Jueces 29 o “El levita y su concubina”.

Investigar el país

Distracción en los hospitales: alivio para el paciente

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Una buena canción, un videojuego o ver alguna serie de televisión ayuda a aliviar la ansiedad y otras sensaciones de estrés en pacientes menores de edad durante procedimientos médicos.

Innovación

Sistema de monitoreo de ríos: para evitar tragedias

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Conozca cómo funciona el dispositivo que, a través de ultrasonido, vigila el crecimiento de los ríos Negro y Nare, en Antioquia, para alertar a los expertos y a la comunidad local con el fin de accionar planes de contingencia ante una creciente y salvar vidas.

 

Ciencia profunda

¿La sobrecalificación laboral produce frustración o motivación? El caso de Turquía

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Ocupar un cargo estando sobrecalificado no solo sucede porque el mercado no le esté pagando bien a los profesionales mejor preparados, también pasa porque el empleado busca otros incentivos más que el dinero. ¿Quiere saber más? Entérese aquí.

 

Jóvenes que investigan

Ciencias ómicas moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

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A través de predicciones y evidencias basadas en el estudio de genes, proteínas y metabolitos, dos jóvenes científicas ayudan a reducir el tiempo y los gastos en investigación en procesos de medicina y agricultura.

Novedades editoriales

El periodismo ambiental en Colombia: una historia de lucha, resistencia y supervivencia

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Una historia todavía verde. Así se llama el libro de Maryluz Vallejo, que reúne la visión de periodistas, líderes y ecologistas, entre otros, sobre la historia ambiental colombiana. Una guía para entender las preocupaciones y retos del país en este tema.

José María Velasco: el joven que investiga los usos medicinales de plantas endémicas

José María Velasco: el joven que investiga los usos medicinales de plantas endémicas

A los diez años José María Velasco España se aventuró a seguir los pasos de su abuelo: cultivar plantas. Por eso fue a una plaza, compró un cartucho por 2500 pesos y lo sembró en el huerto de su casa. Unos días después notó que su ‘plantica’ tenía un brote, era como un tubérculo alargado, un rizoma. Animado por su curiosidad, cortó las plantas en partes más pequeñas y las separó. Quería observar qué pasaría. Ese fue su primer laboratorio científico.

En el Valle de Atriz, donde se asienta la capital de Nariño, creció José María con su madre, Natalia España, en la casa de sus abuelos, Nabor España y Stella Paz. Con Nabor sembraba y cultivaba plantas y con Stella hacía pan. Cuando no estaba leyendo los libros de botánica y medicina de su abuelo o jugando con el microscopio que le regaló su madre, era fácil encontrarlo en la cocina experimentando con sabores y texturas, o en el jardín con las plantas: le gustaba abrirlas, ver qué tenían adentro, reproducirlas y hacer injertos. José María vivió entre aromáticas como el cedrón y la manzanilla, florales como el cartucho y las rosas, frutales como el níspero, las brevas, las moras y el motilón, y nueces como el nogal.

“En casa siempre hemos consumido muchas plantas, en especial aromáticas, porque mi bisabuelo era odontólogo y trataba a sus pacientes con medicina tradicional”, dice este investigador de 29 años.

Después de graduarse del colegio, a los 16 años, migró a Bogotá para estudiar gastronomía. Quería aprender sobre los diferentes procesos que ocurrían en el cuerpo humano al consumir gran variedad de alimentos, pero se encontró con otro tipo de enseñanzas: eran principalmente clases sobre producción y preparación de alimentos. Por eso terminó el tecnólogo en Gastronomía y de inmediato se inscribió en el programa de Nutrición y Dietética de la Pontificia Universidad Javeriana.

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En la Universidad hizo parte del grupo de investigación Bioquímica Experimental y Computacional. Ahí aprendió sobre el cultivo y el mantenimiento celular. Además, allí realizó su tesis y se desempeñó como joven investigador.

La profesora y bioquímica Sonia Luz Albarracín fue quien le abrió las puertas del laboratorio para realizar su proyecto de grado, que consistió en una investigación celular para observar si los estímulos de la uva caimarona y el corozo, cuando se incluyen en la dieta, pueden tener un efecto protector en enfermedades crónicas, como alzhéimer, párkinson y esclerosis lateral amiotrófica.

“El resultado general de mi proyecto de grado fue aprender a investigar. Es una sensación inexplicable y la satisfacción es inmensa, pero también es frustrante. La realidad del laboratorio es que las cosas nunca salen como se espera. Es muy difícil trabajar porque los seres vivos siempre hacen lo que quieren”, dice el hoy estudiante de la Maestría en Epidemiología Clínica de la Javeriana.

Después de graduarse de la carrera, se desempeñó como nutricionista educativo en el área de salud pública en la Subred de Suroccidente de la Secretaría de Salud de Bogotá y con el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar (ICBF), en temas de trastornos de alimentación y educación nutricional en niños y jóvenes.

Sin embargo, como si fuera un llamado ancestral, en 2019 regresó a los laboratorios de la Javeriana a investigar con plantas como joven investigador e innovador del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. El objetivo era encontrar, en extractos de gulupa, barba del viejo y pimienta negra, efectos protectores en las células no cancerígenas del cerebro que se ven afectadas por la quimioterapia y para la inflamación producida en pacientes con cáncer de mama. Aunque la investigación ya finalizó, aún está en proceso de publicación, por lo que no se pueden revelar resultados.

José María ahora habla de las plantas con la emoción de un niño y la experticia de un cien- tífico. Pero, sobre todo, recuerda los libros de su abuelo, la milanesa de pollo y la poleada de choclo que le hacía su abuela, y el gran huerto que esconde una casa en el centro de Pasto, en donde creció un científico que hoy descubre los beneficios de las plantas para ofrecer una mejor calidad de vida a personas que viven con cáncer y otras enfermedades crónicas.

La ingeniera que utiliza microorganismos para combatir contaminantes del petróleo

La ingeniera que utiliza microorganismos para combatir contaminantes del petróleo

Cuando ocurre un derrame de petróleo sufren los ecosistemas, su flora y su fauna: los pelícanos pierden su capacidad de volar por el aceite negro que cubre su plumaje, los caparazones de las tortugas se recubren con una capa brillosa, los delfines y las ballenas se estancan en las playas y gran cantidad de cadáveres de peces aparecen flotando en ríos, lagunas y océanos.

Además de las consecuencias que produce un derrame de crudo, la industria petrolera genera residuos tóxicos como los lodos aceitosos, que son una mezcla de agua, arena, hidrocarburos y metales que pueden ocasionar cáncer-cancerígenos- y mutagénicos (capaces cambiar la estructura del ADN de los seres vivos).

Cinthya Rondón es una joven ingeniera biotecnóloga que lleva cinco años investigando residuos como la cascarilla de arroz, de la palma de aceite y el estiércol de vaca para encontrar un microorganismo que permita la disposición adecuada de los residuos contaminantes del petróleo.

Cinthya Rincón, lodos aceitosos

Un laboratorio en casa

Desde pequeña, su madre, que es docente de biología y química, le inculcó el amor y el valor por el conocimiento. “Mi mamá siempre nos dijo, a mi hermana y a mí, que con la ciencia, la tecnología y la innovación se podían hacer grandes cambios en el mundo. Eso jamás lo he olvidado”, recuerda.

Cuando su madre les quiso explicar qué era el pH (la medida de acidez), lo hizo a través de sabores como el limón, el vinagre y la sal. En su nevera siempre había frascos con frijoles o lentejas en proceso de germinación y en su comedor volaron planetas del sistema solar, maquetas hechas de plastilina y mapas de Colombia en foami.

“En la adolescencia pensé en ser criminalista porque veía mucho CSI. Pero después me fui por otros caminos. Lo único que tenía claro era que soñaba con trabajar en un laboratorio, con un microscopio”, dice Rondón.

Joven investigadora colombiana, Cinthya Rincón

El camino a un laboratorio científico

Se inscribió al pregrado de Ingeniería Biotecnológica de la Universidad Francisco de Paula Santander a los 17 años. Esta rama de la ingeniería se ocupa de la aplicación de tecnología para la creación o modificación de productos por medio de sistemas biológicos y organismos vivos.

“En octavo semestre uno elige un grupo de electivas que hacen parte de las diferentes áreas de la biotecnología. Yo me inscribí al campo de la biorremediación. Esa área me pareció deslumbrante: es increíble que unos microorganismos que no son tan conocidos y muchas personas creen que son innecesarios o malos puedan hacer un proceso de recuperación en un ambiente contaminado”, comenta la joven investigadora.

La biorremediación es un proceso que utiliza microorganismos, hongos, plantas o sus enzimas para recuperar un medio ambiente alterado por contaminantes.

Un semestre después debía buscar sus prácticas. Pensó en hacerlas en un laboratorio de investigación y contactó a quienes estuvieran involucrados en el área de biorremediación en el país. Así fue como llegó a conocer a Fabio Roldán, de la Unidad de Saneamiento y Biotecnología Ambiental (USBA) de la Pontificia Universidad Javeriana, quien le abrió las puertas a un megaproyecto sobre el tratamiento de los lodos aceitosos que terminaría siendo su trabajo de grado.

Un laboratorio a gran escala

 En 2016 Rondón ingresó como pasante al laboratorio y terminó dedicándole cinco años a la investigación. Su trabajo consistió en utilizar sustratos agrícolas y microorganismos para favorecer la degradación de residuos petroleros, como los lodos aceitosos que genera la industria del petróleo en grandes cantidades.

“Lo que se hace es mezclar estos residuos con otros materiales, por ejemplo, sustratos orgánicos como la cascarilla de arroz, aserrín, sólidos de una planta de tratamiento de aguas residuales, estiércol de vaca, entre otros. Estos proporcionan microorganismos que pueden o no hacer la labor de degradación de los contaminantes del petróleo”, comenta la joven de 27 años.

Rondón primero trabajó a pequeña escala en el laboratorio: con bajalenguas, balanzas y cantidades pequeñas. Después, en la planta principal de la empresa que participó en la investigación, en el departamento del Meta, realizaron el proyecto a gran escala con retroexcavadoras, fraccionadoras y camiones.

Para esto construyeron biopilas de aproximadamente 30 metros cúbicos. “El paso número uno era mezclar los sustratos orgánicos-la cascarilla de arroz, aserrín, sólidos de una planta de tratamiento de aguas residuales y estiércol de vaca-. El paso número dos fue hacer un dique en donde se colocaban las sustancias contaminantes, o sea, los lodos aceitosos. El paso tres fue adicionar agua y finalmente mezclar todo”, describe Rondón, que también es magíster en Ciencias Biológicas de la Universidad Javeriana.

“La degradación que alcanzamos fue del 40 %, que no es tan alta, ni lo que esperábamos. Sin embargo, estos también son resultados valiosos porque nos indican que estos residuos requieren más estudios, caracterizaciones más amplias y una trazabilidad por parte de las petroleras. La realidad en el país es que no hay un control sobre los desechos y esta investigación lo demuestra”, expone Rondón.

“Cuando visito a mi mamá, todos sus compañeros de trabajo saben quién soy: la hija de la profesora Cinthya, la investigadora, la científica, me dicen: ella habla mucho de usted”, Cinthya Rondón

La joven ingeniera biotecnológica, que trabajó dos años como asistente de investigación en la USBA y en 2018 se presentó a la convocatoria 812 del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación como joven investigadora, en la que quedó seleccionada, considera que es fundamental continuar su carrera de investigación con la biorremediación de otros contaminantes.

Si bien cree que el petróleo sigue siendo una alternativa importante, le gustaría involucrarse con otras sustancias, como explosivos o pesticidas para poder, como le enseñó su madre, seguirle aportando su granito de arena a la ciencia.

 

Ciencia para conservar la tradición alimentaria: ¡Ya circula Pesquisa 57!

Ciencia para conservar la tradición alimentaria: ¡Ya circula Pesquisa 57!

Descubrir si hubo relación entre los antiguos pobladores de lo que hoy conocemos como Colombia y Venezuela o entender cómo ha evolucionado el oído medio de varias especies de lagartos. Aunque estos dos propósitos no surgen de un enigma cuya respuesta sea vital en la actualidad para la continuidad de la existencia humana, hacen parte de la indagación científica.

“La investigación no tiene como requisito exclusivo atender problemáticas inmediatas de la sociedad. La generación de nuevo conocimiento orientada por la curiosidad es tan necesaria como la investigación aplicada”, así lo señala Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana.

En el editorial titulado De la curiosidad a la solución de problemas concretos, que presenta la edición 57 de Pesquisa Javeriana, Renjifo explica que el conocimiento generado por la curiosidad motiva preguntas aparentemente lejanas al contexto actual, pero que cuyo seguimiento puede resultar imprescindible en cualquier momento, “y si no, ¿cómo se explica que, tras desatarse la pandemia, en menos de un año contáramos con vacunas para enfrentar la covid-19? Es muy claro: gracias a la histórica pesquisa sobre la evolución genética de virus (…) hoy se pueden desarrollar vacunas así de rápido”.

En la nueva edición de Pesquisa Javeriana se reúnen tanto investigaciones motivadas por la curiosidad de la ciencia básica, como por las posibilidades de atender problemáticas actuales. Con gusto le presentamos qué puede encontrar en esta nueva entrega de la revista:

Si quiere descargar el PDF, puede hacerlo a través de este enlace.

Portada / Campesinos y científicos: dos sabidurías para enfrentar el cambio climático

Varios años de trabajo entre investigadores de la PUJ y campesinos de Boyacá lograron establecer no una relación de benefactor y beneficiario, sino de pares, pues la academia ha llevado soluciones al campo y los agricultores han complementado el conocimiento gracias a su sabiduría ancestral.

Así las cosas, pequeños agricultores de tres municipios boyacenses –Ventaquemada, Turmequé y Tibasosa– unieron su conocimiento con el de la ciencia para lograr una alimentación saludable y adaptarse al cambio climático. A través de diversos proyectos de investigación han trabajado para aportar a la seguridad y a la soberanía alimentarias, y a la dinámica de adaptación al cambio climático, que les ha pegado duro a los campesinos.

Ciencia profunda / El bajo Magdalena y Venezuela, ligados genéticamente

En los años ochenta, Carlos Angulo Valdés, antropólogo colombiano, planteó una relación entre la población prehispánica del bajo Magdalena y la Orinoquía venezolana. Su idea solo estaba soportada en la similitud entre cerámicas de estas poblaciones que datan de hace tres mil años, por lo que no pudo comprobar su idea. Ahora, investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana y de la Universidad del Norte lograron identificar un vínculo genético a través del análisis de restos óseos hallados en su momento por Angulo Valdés, con lo que confirmaron su teoría.

Creación Artística / Aprender jugando para llegar al sol

¿Cómo enseñar la historia y arquitectura de las culturas maya, azteca, inca y tairona? Aunque los aprendizajes basados en el juego (ABJ) no son muy comunes en entornos universitarios, la profesora de la Facultad de Arquitectura y Diseño de la PUJ, Yenny Real, creó junto a sus estudiantes Camino al sol, un juego de mesa con el que profundiza de manera dinámica y lúdica en la enseñanza de la arquitectura prehispánica.

Paisajes Científicos / Un mundo pequeño con mucho ruido: El oído medio de los lagartos

Los biólogos Paola Sánchez y Julio Mario Hoyos, y el zoólogo Juan Diego Daza lograron caracterizar cómo han cambiado las estructuras del oído medio en diversos lagartos. “Tomamos los ejemplares y los pasamos por un procedimiento químico que nos permitió transparentar los especímenes y dejar visibles los huesos, como si fuera una radiografía, pero que se puede ver en 3D”, explica Paola Sánchez. “Esta investigación es una puerta de entrada a varias opciones de pregunta, por ejemplo, ¿cómo estas diferencias morfológicas podrían o no influenciar en la función del oído? O ¿esta evolución tiene alguna relación con los hábitos de los lagartos?”, resume Hoyos.

Javeriana Cali Investiga / Controlar los cultivos de arroz y su productividad, mejor desde el aire

Grandes extensiones de terreno y un tiempo entre cuatro y cinco meses son necesarios para producir una cosecha de arroz. El reto es lograrlo de la forma más productiva posible y responder oportunamente ante cualquier plaga, condición climática o inconveniente. Tres investigadores del Departamento de Electrónica y Ciencias de la Computación de la Pontificia Universidad Javeriana, seccional Cali, y uno más del Instituto de Tecnología de Grenoble, en Francia, llevan año y medio trabajando en una tecnología que permite hacer seguimiento a cultivos de arroz usando imágenes multiespectro recolectadas con drones.

Investigar el país / Rastreando a los rastreadores

Las enfermedades arbovirales, aquellas transmitidas por artrópodos —como los insectos—, han sido muy recurrentes en la historia, afectando a amplias franjas de población en el mundo. El Banco Interamericano de Desarrollo planteó un proyecto de investigación en el que participaron Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia y Chile con el objetivo de medir cómo estos países vigilan y responden ante el dengue, zika, chikunguña, fiebre amarilla (todas transmitidas por el mosquito Aedes aegypti) y malaria (transmitida por mosquitos del género Anopheles). ¿Cómo le ha ido a Colombia en esta vigilancia?

Jóvenes que investigan / El joven que investiga los usos medicinales de plantas endémicas

El abuelo de José María Velasco le inculcó la pasión por la botánica. Este hobby con el tiempo se convirtió en más que eso y la fascinación por las plantas lo llevó a estudiar cómo la uva caimarona y el corozo, cuando se incluyen en la dieta, pueden tener un efecto protector en enfermedades crónicas como alzhéimer, párkinson y esclerosis lateral amiotrófica. Conozca la historia de este joven investigador.

Ciencia y sociedad / El Sol: energía para la educación

En pleno siglo XXI es imposible pensar en educación de calidad sin acceso a, por lo menos, electricidad. Es por eso que un grupo de investigadores llevó paneles solares al Centro Etnoeducativo Nuestra Señora del Carmen de Kuisa, ubicado a cinco horas en carro desde Riohacha en el corregimiento de Taparragí.

“La instalación de los paneles solares significa un sueño hecho realidad, avance y progreso”, comenta Adelco Larrada Ipuana, autoridad ancestral de la comunidad de Kuisa. “Antes se tenía que tratar de hacer todo temprano, nuestros niños se tenían que acostar temprano y levantarse con la luz del día, lo cual limitaba el horario de clases. Ahora nuestros alumnos realizan sus tareas con tranquilidad y utilizan los medios tecnológicos que antes no podían usar”, complementa Larrada.

Novedades editoriales

Las desesperantes horas de ocio. Tiempo y diversión en Bogotá (1849-1900). Así se titula el libro escrito por Jorge Humberto Ruiz Patiño, quien estudió la función que desempeñaron el tiempo, el ocio y las diversiones en la construcción, transformación y legitimación del orden político republicano en Bogotá durante la segunda mitad del siglo XIX.

En esta investigación, publicada por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, Ruiz documenta cómo los juegos de azar, las fiestas en chicherías, las riñas de gallos y las corridas de toros a la vieja usanza dejaron de estar vinculados con las fiestas civiles y religiosas, y se convirtieron en parte de los ritmos del día a día. Incluso la fisonomía de la ciudad se vio afectada por este proceso de transición: las antiguas plazas coloniales, en donde antes se reunía la población y tenían lugar las fiestas, fueron remplazadas poco a poco por parques, en los que se podía pasear, admirar los jardines, escuchar conciertos al aire libre y ver todo tipo de exhibiciones.

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de “Ser médico nasa: el compromiso con toda una comunidad”.

En la cultura indígena nasa, la tulpa es el fogón, el lugar de encuentro con la sabiduría ancestral, donde el indígena y su familia comparten experiencias, alimentos, consejos de los mayores a los hijos y, por esa misma vía, toman decisiones importantes para su comunidad.

Justo alrededor de una tulpa en Jambaló, Cauca, una vez terminada su educación secundaria en 2011, Yerson Penagos, un aplicado joven indígena de 18 años, se reunió con sus mayores para decidir su futuro.

“Para la ruralidad es difícil acceder a la educación superior, porque nuestra formación académica no es buena y porque tenemos interiorizado que eso no es para nosotros”, comenta.

Sin embargo, dado el potencial que mostró al ganar varias veces matrículas de honor en secundaria y respondiendo con creces a las expectativas de su mamá, que a los 11 años lo llevó a estudiar a Santander de Quilichao porque la calidad educativa era mejor, la familia decidió que él no sería agricultor, profesor o tecnólogo, como la mayoría de sus pares. “Conversando llegamos a que nuestro territorio necesitaba un médico permanente”.

Con el convencimiento de no solo haber decidido su futuro, sino de asumir una responsabilidad con toda su comunidad, Yerson inició un camino lleno de retos.

El primero, conseguir cupo universitario. “Mis profesores me llevaban a ferias universitarias y así supe de una beca para minorías étnicas que tiene la Javeriana Cali”, recuerda. En el examen del Icfes había ocupado el séptimo puesto a nivel departamental y el decimoprimero en el contexto nacional, y, guiado por sus docentes, empezó a buscar universidades públicas, por las limitaciones económicas de su familia. “Siempre me aparecía la opción de Javeriana, entonces la abrí, me presenté y quedé; pero tenía que resolver cómo pagar. Participé para la beca, que era del 100 %, y la gané”.

El siguiente reto fue la adaptación, pues enfrentó experiencias de discriminación, por su forma de hablar o sus recursos limitados, y una crisis con su formación, cuando hacía sus rotaciones clínicas. “La interculturalidad no hace parte de la formación en salud. Nos cerramos a que el modelo biomédico es lo que debemos implementar y cuando llegan familias indígenas diciendo cosas que van en contra de eso, el argumento es: ‘Usted está mal, haga caso’… Estaba frustrado”.

Con apoyo de la universidad, Yerson se pudo tomar un semestre para volver con su familia. Regresar a la tulpa fue decisivo para retornar a la academia con mayor claridad.

Su misión no termina

“Al volver, la universidad me permitió hacer el primer semestre de la Maestría en Salud Pública en mi último año de pregrado. Fue un espacio de gente que tenía muy presente la importancia de la salud pública en nuestro país. Eso me amplió el panorama, pero sentía que necesitaba ver cómo funcionaba la ruralidad”. Terminó la universidad, en 2017 hizo su servicio social obligatorio en Jambaló y retomó la maestría, entendiendo qué pasaba con la salud en su territorio.

Su proyecto de tesis de maestría se concentró justamente en la sistematización de la experiencia de promotores en salud comunitaria en Jambaló, que, considera, debe formalizarse como programa intercultural, pues resulta clave para mejorar el acceso y la atención en salud, y garantizar el buen vivir (o wët wët fxizenxi, que en lengua nasa yuwe quiere decir ‘vivir sabroso’), desde una visión de diálogo entre el saber ancestral de su comunidad y el conocimiento científico occidental.

Hoy, Yerson es el médico permanente de Jambaló, dicta una cátedra sobre interculturalidad en la Javeriana seccional Cali, y no deja de tener presente su misión: “Bonito estar en esta publicación pues cumple un objetivo de mi proceso de caminar: motivar a los chicos a investigar, a que hagan preguntas. Si puedo generar ejemplo y motivación, me siento más que agradecido… La ruralidad necesita que la vean, que la investiguen, que la entiendan y la transformen”, concluye.

                          

La curiosidad cultivada en el jardín de la abuela: Alejandra Riveros

La curiosidad cultivada en el jardín de la abuela: Alejandra Riveros

A sus 22 años, María Alejandra Riveros ya es joven investigadora e innovadora del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, Minciencias. Su tema: migración, personas mayores, salud pública y salud mental. Se pregunta sobre la percepción que tiene el ciudadano común y corriente sobre las enfermedades. Por eso, finalizando su pregrado en Antropología ya está vinculada con el Instituto de Salud Pública de la Pontificia Universidad Javeriana y con Lancet Migration and Health – Latin America, red que agrupa actores de distintos sectores para fomentar la investigación en migración y salud, y traducirlas en acciones a nivel comunitario y regional.

La imaginación como fórmula creativa

Los primeros pasos de su camino como investigadora los dio cuando era niña en el jardín de la casa de su abuela. Allí tuvo un breve interés por la entomología (ciencia que estudia a los insectos), mientras observaba con asombro los bichos que aparecían sobre el terreno. En el mismo jardín también exploró la perfumería casera. Se dedicó a mezclar flores para crear fragancias que no terminaron contenidas en un frasco pero que sí cultivaron su curiosidad por la experimentación.

Después de la perfumería y los bichos llegó el colegio. Allí pensó en estudiar Medicina, pero con el tiempo empezaron a interesarle las ciencias sociales. Como monografía para obtener su título de bachiller realizó una propuesta para convertir la tienda de su colegio en una más saludable.

Riveros creció en Chía, un municipio de Cundinamarca, y desde niña labró dos cualidades que considera fundamentales para ser investigadora: el entusiasmo y la curiosidad. “Uno a medida que crece no puede perder esas dos cosas. Desde pequeña ambas me sacudieron”, dice.

“Nunca me he sentido pequeña y eso que mido 1.55 metros”, María Alejandra Riveros

Antropología, salud mental y migración

Riveros eligió estudiar Antropología en la Javeriana por el énfasis en salud, pues así podía combinar sus dos temas de interés: la medicina y las ciencias sociales.

Su primer paso fue ser parte del semillero Afro-Amazonas de la Facultad de Ciencias Sociales en el marco de un proyecto de migrantes que se desplazaban del Pacífico colombiano hacia la región amazónica.

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Para la estudiante, investigar sobre migración es fundamental porque es un proceso presente en la vida cotidiana de la mayoría de personas. “Cada vez que alguien cuenta una historia, desde el principio hay migrantes en ella. El relato de mis antepasados fue eso: migrar del campo, de Choachí, a la Sabana de Bogotá en busca de oportunidades”, menciona.

En los procesos migratorios, dice Riveros, existen otras circunstancias que los acompañan, por ejemplo, la imposibilidad de acceder a una atención médica. En especial, por las consecuencias que conllevaría ir a un centro de salud sin tener resuelta la situación migratoria, entre ellas, la deportación.

Riveros entró al programa de Jóvenes Investigadores e Innovadores del Minciencias para hacer parte de un grupo de científicos involucrados en un proyecto sobre salud mental y migración venezolana en Cúcuta, Colombia, y Florida, Estados Unidos, del Instituto de Salud Pública de la Javeriana y la Universidad de Central Florida.

En Cúcuta encontraron un panorama distinto al que está en el plan de respuesta al fenómeno migratorio en el campo de la salud. “Aunque el Ministerio de Salud ha hecho esfuerzos, todo lo hacen con las uñas. Si no hubiera cooperación internacional sería una situación más compleja”, dice.

Para la joven investigadora, un factor que no está presente en los estudios y en las políticas estatales es la salud mental de las personas migrantes. “Existe el síndrome del inmigrante sano, en el que solo se tiene en cuenta la salud física y no la mental. Es importante, en términos de salud pública, incluir ambas”, afirma.

La ciencia para alguien o para algo

Riveros planea seguir el camino de la investigación porque cree que es un recurso que aporta al momento de tomar decisiones de cualquier tipo, sean sociales, económicas o políticas.

Su tesis de pregrado consistió en describir la experiencia de las personas mayores y el impacto de factores sociales, individuales y políticos en personas mayores durante el confinamiento por la pandemia. “En este tiempo su experiencia estuvo marcada por la soledad, además de dificultades económicas. Las cuarentenas solo exacerbaron las desigualdades que están presentes en lo cotidiano de la vejez en Colombia”, comenta.

Actualmente está estudiando para certificarse como programadora digital porque abre horizontes a otros lenguajes, como el inglés o el francés, dice ella, para poder profundizar en la ciencia de los datos y confía en que eso le abriría un gran camino a su carrera profesional.

Ser investigadora le ha traído varios aprendizajes, entre ellos, no dejar a un lado su curiosidad, su entusiasmo y siempre ser perseverante. Se quiere dedicar a la ciencia aplicada de la salud pública y la migración, como dice ella, para alguien o para algo. “En eso estoy ahorita, tratando de seguir el camino de la investigación que, aunque no es fácil, es el que me gusta y lo que me hace feliz”, finaliza.

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

De los agujeros negros a los corales del Caribe colombiano: Pesquisa 56

Los pasados 29 de abril y 4 de mayo la Pontificia Universidad Javeriana realizó el foro La Vacunación, un asunto de todos, en el que participaron académicos y expertos de otros sectores para analizar cómo avanza la inmunización contra la covid-19 en Colombia y qué aportes podría brindar cada actor desde su especialidad.

Para Luis Miguel Renjifo, vicerrector de Investigación de la Javeriana, el conocimiento producido tanto en laboratorios como en el territorio resulta clave en esta coyuntura y, precisamente, es el tema que aborda en su editorial de la edición 56 de Pesquisa Javeriana. Aunque Renjifo toma como ejemplo el foro sobre vacunación, los demás artículos presentados en esta edición también responden al diálogo entre la academia y diferentes problemáticas en salud, deporte y ciencia, que requieren de la investigación y la innovación para ser resueltos.

Si quiere leer la revista en su versión en PDF puede hacer clic aquí, o si prefiere, navegue por el micrositio de la edición 56 de Pesquisa Javeriana a través este enlace.

Sin más preámbulo, ¡Acá le contamos cuáles son los temas de la nueva edición de Pesquisa Javeriana!

Portada:

¿Cómo mejorar el confort sobre la bicicleta para conseguir mejores tiempos en carrera? Esta investigación permite brindar orientaciones para que los pedalistas, a través de su postura, encuentren mejores condiciones aerodinámicas que los lleven a superar sus propios registros.

Ciencia profunda:

Explicar con palabras sencillas cómo funcionan los agujeros negros no es tan simple. Este artículo se propuso encontrar las palabras adecuadas para entender uno de los grandes misterios del universo, al mismo tiempo que se pregunta qué pasa si algo cae adentro de uno de ellos.

Ciencia y sociedad:

80 % de los colombianos pueden estar infectados con Helicobacter pylori, una bacteria que está asociada a la aparición de cáncer gástrico. Investigadoras javerianas son pioneras en el estudio de la fagoterapia (un tratamiento con virus) como posible alternativa para erradicar esta bacteria.

Salida de campo:

¿El turismo puede ser una amenaza para los corales del Caribe colombiano? Dos investigaciones javerianas indican que hay una relación entre esta actividad y la salud de sus ecosistemas.

Investigar el país:

¿Qué significado le dan las comunidades indígenas de Sibundoy a las fotos de sus ancestros tomadas por extranjeros hace cien años? Esta investigación es un ejercicio de volver a mirar cómo fue registrada “la historia” y qué nuevos aprendizajes se pueden obtener en el presente.

Innovación:

La lucha contra el licor adulterado es un asunto de salud pública. Así lo asumieron investigadores javerianos y la Gobernación de Cundinamarca en un trabajo articulado, crearon un dispositivo para detectar estas bebidas en menos de un minuto.

Jóvenes que investigan:

Esta es la historia de Yerson Penagos, un médico de la comunidad nasa que decidió estudiar esta carrera para mejorar el acceso a la salud de su natal Jambaló, ubicada en el Cauca.

Creación artística:

Preservar la memoria del cuidado del territorio en el campo podría ser una forma de preservar prácticas agropecuarias que se ven amenazadas ante el avance del monocultivo de caña de azúcar en el norte del Cauca. Mi Fink le apuesta a conservar las tradiciones agropecuarias a través de una aplicación.

Novedades editoriales:

¿Cómo usar la sistematización de experiencias para contribuir a la generación, difusión y uso de nuevo conocimiento? En el libro titulado Siembra y cosecha de conocimiento. Suyusama: 15 años de construcción de la vida querida con campesinos e indígenas en Nariño, escrito por Rosalba Frías-Navarro, la autora estudia las ventajas de adaptar modelos de creación de conocimiento organizacional en territorios rurales aquejados por el conflicto armado y problemas sociales.

Las pasiones de la sexualidad humana

Las pasiones de la sexualidad humana

Daniela Garrido Ríos se graduó del programa de Psicología en la Pontificia Universidad Javeriana en 2019, pero desde que estaba en el colegio, al ver algunos embarazos adolescentes en su entorno, comenzó a hacerse muchas preguntas sobre la sexualidad. Una vez ingresó a la carrera, buscó estar cerca de quienes tienen recorrido académico en el tema, lo que la llevó a tocar la puerta de la oficina de la profesora Linda Teresa Orcasita, sin saber en ese momento qué podía pasar.

Lo primero que le recomendó la profesora fue leer reseñas de artículos y textos científicos. De allí surgieron más preguntas que la docente poco a poco respondía, de modo que esa tarea de diez reseñas semanales fue siendo cada vez más enriquecedora. Después llegaron las monitorías de investigación, y en 2017 ingresó al semillero Conversex. Después de graduarse, su interés no decayó y se presentó a una convocatoria del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), con la que obtuvo la beca que hoy la tiene como asistente de investigación, produciendo y publicando artículos de la mano de su mentora.

Juan Sebastián Rueda Toro, por su parte, creció entre médicos: su abuelo y su padre, ambos epidemiólogos. Todo estaba servido para que siguiera por esta senda, pero sus intereses se fueron por el lado del comportamiento y la sexualidad humana. Su interés por investigar más el tema ratificó su inclinación a estudiar Psicología en la Pontificia Universidad Javeriana. También desde el comienzo de la carrera se interesó en las monitorías, y por allí comenzó su andadura como joven investigador. Pronto se vio inmerso en la dinámica de la producción académica y aceptó el reto de participar en la realización de un artículo científico sobre homoparentalidad.

En 2018, Juan Sebastián tuvo la oportunidad de realizar un semestre internacional en República Checa, y a su regreso también llegó hasta la puerta de la profesora Linda Teresa Orcasita. De la mano de su tutora, se enfocó en las dinámicas familiares. Entre abril de 2018 y diciembre de 2019 trabajó como monitor de investigación en la Línea de Familias, Género y Sexualidad. Desde febrero de 2020 es practicante de investigación del grupo Bienestar, Trabajo, Cultura y Sociedad (Bitacus), del Departamento de Ciencias Sociales de la Javeriana Cali.

Ni la curiosidad ni la disciplina han abandonado a estos dos jóvenes investigadores, que siguen trabajando en medio de las condiciones especiales de emergencia sanitaria del país, produciendo para el semillero Conversex, además de participar en el diseño de un juego didáctico para la educación sobre sexualidad.

Han aprendido a manejar la frustración que a veces genera la carrera del investigador, por ejemplo, en cuestiones como el rechazo de artículos por parte de las revistas científicas. “Uno aprende a ajustarse a los retos en el terreno, a ser paciente y a estar abierto a todas las posibilidades que se pueden presentar en un tema tan complejo como la sexualidad humana”, afirma Daniela.

Por su parte, Juan Sebastián no duda en señalar que ha crecido con la investigación y con su grupo de trabajo: “Pienso que ahora es muy difícil bajarse de la investigación, pues ya tengo un recorrido que empecé como monitor y que ahora me va a permitir, gracias a la beca de Minciencias, hacer otra pasantía internacional en la Universidad de Oldenburg, en Alemania”.

El talante de la juventud se mantiene en Daniela y Juan Sebastián. Disfrutan, como cualquiera, de las series de Netflix, la lectura, el buen cine y la pizza con los amigos. Sin embargo, saben poner límites a las distracciones sin que eso los vuelva aburridos. Ambos coinciden en una cosa: “Todo es cuestión de pasión por lo que uno quiere”.

 

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