El periodismo ambiental en Colombia: una historia de lucha, resistencia y supervivencia

El periodismo ambiental en Colombia: una historia de lucha, resistencia y supervivencia

Mantener la temperatura global por debajo de los 2 ºC y hacer lo posible para que no supere los 1,5 ºC. Estos parámetros, propuestos en los Acuerdos de París de 2015, se han convertido en verdaderos mantras contemporáneos para los políticos, los ambientalistas y las organizaciones civiles de todo el mundo. No obstante, la realidad parece no coincidir con las promesas y los compromisos a los que se llega en las asambleas internacionales. De hecho, el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente estima que, a este paso, la temperatura de la Tierra aumentará en un 2,7 ºC para el fin del siglo.

Esta crítica situación se ve reforzada por la falta de políticas efectivas, la desinformación de los ciudadanos y la falsa concepción de que esta es una problemática reciente. La lucha por la conservación y la recuperación del medio ambiente tiene una historia rica y extensa, y en ella han puesto su esfuerzo y su vida un gran número de personas que se han encargado de denunciar los abusos y los excesos que se cometen contra el clima, la fauna y los recursos naturales en todo mundo.

El caso colombiano no es la excepción, y esto queda demostrado en el reciente libro de Maryluz Vallejo Mejía, Una historia todavía verde, publicado por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana. Esta obra recoge la singladura de los periodistas, naturalistas, líderes sociales, ecologistas, religiosos y publicaciones periódicas que han marcado la historia ambiental del país y que han influido en la implementación de políticas ambientales, el seguimiento de su cumplimiento y la denuncia de aquellas actividades y proyectos que han intentado explotar y lucrarse de la enorme diversidad nacional.

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Empezando con los naturalistas ilustrados de finales del siglo XVIII, esta historia construye un puente entre la divulgación científica, impulsada por proyectos monumentales como la Expedición Botánica de José Celestino Mutis y las dos etapas de la Comisión Corográfica de la segunda década del siglo XIX, con unos primeros intentos a inicios del siglo XX por promover un pensamiento ecológico en publicaciones como la revista Caldasia, y con las denuncias y las investigaciones de la revista Semana y del periódico El Espectador.

Luego, se centra en la labor incansable del padre Enrique Pérez Arbeláez, uno de los exponentes más destacados del periodismo ambiental en Colombia, a quien la autora considera su padre fundador. Por medio de sus denuncias en su columna de El Tiempo, su trabajo como botánico y sus múltiples viajes y proyectos en defensa del medio ambiente, el padre Pérez Arbeláez marcó toda una generación de periodistas y científicos que se encargarían de velar por la conservación de los recursos naturales en Colombia.

La segunda mitad del siglo XX se caracteriza por la consolidación del periodismo investigativo ambiental, gracias al trabajo de Daniel Samper Pizano y Alberto Donadio en la Unidad Investigativa de El Tiempo; a la tribuna y los diversos escritos de Álvaro Torres Barrero; a varios artículos de la revista Alternativa; a las campañas conjuntas en defensa de los ríos Magdalena y Amazonas, de la sierra de la Macarena y del Parque Natural de Salamanca; y a un creciente número de denuncias públicas en contra del tráfico de fauna, la contaminación ambiental y el uso de pesticidas venenosos.

Al terminar el siglo XX y empezar el XXI, esta historia de Maryluz Vallejo rescata las nuevas voces del periodismo ambiental en el país, trasladando su investigación del discurso histórico a un escenario contemporáneo en el que entrevista a los periodistas Olga Cecilia Guerrero Rodríguez, Ruby Marcela Pérez Jiménez, Pablo Correa Torres y Tatiana Pardo Ibarra.

Este libro termina con una advertencia, pues la lucha contra el cambio climático y por la conservación de los recursos naturales no solo no ha terminado, sino que se está perdiendo. En uno de los países más biodiversos del mundo, las políticas de doble filo, los ‘micos’ legales y los contratos multimillonarios parecen a veces tomar la ventaja, por lo que el trabajo de los periodistas ambientales y de las asociaciones civiles y la presión popular son vitales. Tal vez así podremos admirar las maravillosas fotografías tomadas por el padre Pérez Arbeláez que se encuentran al final del libro y sentir orgullo frente a lo que se ha conservado y no nostalgia por aquello que ya no se podrá recuperar.

Ciencias ómicas: moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

Ciencias ómicas: moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

Al mismo tiempo y sin saberlo, dos jóvenes investigadoras, una bióloga, de Bogotá, y una ingeniera electrónica, de Cali, trabajan con las ciencias ómicas para aportar conocimiento en dos áreas: la medicina y la agricultura. Estas ciencias permiten estudiar moléculas encargadas de gestionar el funcionamiento de organismos vivos, en escala de genes, proteínas y metabolitos, para mejorar, por ejemplo, el entendimiento de algunas enfermedades y los factores que influyen en el crecimiento de las plantas.

Tábata Barbosa e Isabella López se dedican a trazar nuevos caminos científicos. Barbosa investiga enfermedades neuronales, como el alzhéimer, y genéticas, como el cáncer, y López trabaja con el diseño de dispositivos a nanoescala que son útiles para el estudio de los factores asociados al estrés en los cultivos por el cambio climático, como altas y bajas temperaturas.

Y de niñas… ¿qué querían ser cuando fueran grandes?

La respuesta fue rápida y sin pensarlo dos veces: científicas. Barbosa creció en medio de enciclopedias infantiles con ilustraciones y experimentos que aún recuerda con mucho cariño; López, entre libros como Yo Robot de Isaac Asimov, películas como Harry Potter y caricaturas de Marvel y DC Comics.

Una es amante del reino animal, las plantas, la medicina y la naturaleza, en una familia de administradores y abogados, y la otra es una apasionada por la ciencia ficción y la nanotecnología, en una familia de ingenieros. Aunque se desempeñan en áreas del conocimiento distintas, tienen gustos en común, como el escritor y divulgador científico Michio Kaku, el alemán como tercera lengua y el amor por la ciencia.

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Y ya de grandes…

En la Universidad, un destacado recorrido académico cobró protagonismo en la vida de ambas jóvenes investigadoras. López hizo parte del cuadro de honor por su excelencia académica durante sus dos primeros semestres y organizó varios cursos para el manejo de aplicaciones de ingeniería orientados a sus compañeros de pregrado. En séptimo semestre recibió la Beca Jóvenes Ingenieros, que ofrecían la Javeriana Cali, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Servicio Alemán de Intercambio Académico (DAAD, por su sigla en alemán), para realizar un viaje de un año a Alemania. Allí cursó estudios en nanotecnología y realizó sus prácticas monito – reando obleas ―placas o láminas de material semiconductor que permiten desarrollar circuitos integrados― en Texas Instruments, una compañía líder en nanotecnología.

Cuando regresó a Colombia, López se contactó con el profesor Andrés Jaramillo Botero para construir lo que sería su proyecto de grado, al que le dedicó tres años de investigación. Su objetivo era crear un nanosensor para la detección de amilosa ―un polisacárido presente en el almidón― por medio de simulaciones computacionales. El almidón es un compuesto (metabolito) que permite monitorear el metabolismo de una planta y su proceso de crecimiento, pues está encargado de almacenar las reservas energéticas.

“Si una planta está bajo estrés, por el cambio climático, es posible reconocerlo antes que presente cambios físicos con la medición de metabolitos como el almidón, gracias a la nanotecnología. Hacemos pruebas por medio de química y electrónica computacional. Una vez comprobamos que funciona, podríamos ir a la fija con la fabricación de un sensor. Esto es importante porque permite detectar variaciones en tiempo real y tomar decisiones tempranas y rápidas para hacer los cultivos resistentes a esos factores. Además, podemos reducir costos porque evitamos la prueba y error experimentalmente”, explica la ingeniera.

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Barbosa, por su parte, ingresó en sexto semestre al semillero de Bioquímica Computacional y Experimental. En su tesis de pregrado buscó moléculas presentes en la placenta que podrían regular y detectar de manera temprana el cáncer. Según ella, la reproducción de células tiene en ambos procesos desarrollos similares. La diferencia es que dentro de un embrión existe una regulación milimétrica, y esas moléculas podrían ser beneficiosas para tratar la enfermedad.

Con el tiempo decidió trabajar en el área de biología computacional, que consiste en el uso de algoritmos, bases de datos, ordenadores y estadísticas para analizar grandes cantidades de información biológica.

Dice que puede pasar días completos escribiendo, modificando y observando códigos. Esto lo hace en el laboratorio del semillero o en su casa, lo único que necesita es un computador y poder conectarse a los servidores que le permiten controlar grandes flujos de información. El lenguaje de programación que utiliza se llama R, y cuenta con cuatro paneles negros en donde digita y modifica códigos.

El proyecto que realizó como joven investigadora e innovadora del Minciencias involucró dos partes y a otros científicos. Su objetivo era evaluar células neuronales ‘enfermas’ por palmitato ―un ácido graso saturado presente en el cuerpo―, para después observar los cambios que la tibolona ―un medicamento para la menopausia― producía en esas células y si ocurría o no un proceso de neurodegeneración. Los datos los tomaron del laboratorio de Bioquímica Experimental de la Facultad de Ciencias de la Javeriana, con el apoyo del Hospital Universitario San Ignacio, y después observaron qué parte del metabolismo cambiaba en los perfiles de los pacientes. Encontraron que podría ayudar en la generación de nuevos vasos sanguíneos.

“La información que se produce a partir de los códigos ahorra dinero y tiempo, porque les dice a las personas ‘dónde poner el ojo’ y evita realizar experimentos que la biología computacional puede predecir que no funcionan”, explica Barbosa.

A través de la investigación en ciencias ómicas, estas jóvenes investigadoras aportan soluciones a problemas de insuficiencia alimentaria por el cambio climático y enfermedades como el cáncer y el alzhéimer, a través de diagnósticos tempranos y con información valiosa para los laboratorios.

¿La sobrecalificación laboral produce frustración o motivación? El caso de Turquía

¿La sobrecalificación laboral produce frustración o motivación? El caso de Turquía

Después de liderar el departamento de mercadeo de una compañía farmacéutica, Patricia Suárez* pasó a ser directora de producto en otra empresa del sector. Para muchos, el cambio fue un retroceso en su trayectoria y proyección profesional, pero para ella fue la oportunidad de atender y disfrutar de su familia y desarrollar otros intereses personales, al tener menos responsabilidades y mayor control de su tiempo y espacio.

Su decisión, consciente e intencionada, es atípica, pero no es el único escenario en el que una persona decide aceptar un trabajo a sabiendas de que está sobrecalificada. La mayoría lo hace por necesidad, y en vista de la sobreoferta laboral existente en algunos campos, las empresas pueden darse el privilegio de escoger un perfil más alto del que requiere un cargo; de hecho, no solo es una tendencia de empresas multinacionales, que lo hacen por si acaso a futuro requieren las habilidades y competencias del seleccionado, sino de compañías locales grandes que quieren exportar, internacionalizarse y abrir oficinas en otros países. También ocurre porque un empresario aspira a que esa persona crezca dentro de la organización y, en ciertos casos, le apunta, además, a que haga parte del equipo de relevo generacional, según explica el head hunter Francisco Silva.

No obstante, en la realidad, las expectativas de unos y otros pueden ser muy asimétricas. “Aunque la literatura señala que la percepción de sobrecalificación es considerada una barrera para el compromiso y la retención del personal, hay evidencia científica emergente que señala que bajo ciertas condiciones sentirse sobrecalificado puede tener consecuencias positivas y derivar en comportamientos proactivos y propositivos, para el individuo y la organización”, asegura la administradora de empresas Aysegul Karaeminogullari, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana desde 2018.

En conjunto con investigadoras de la Portland State University y la California Polytechnic State University, desarrolló un estudio para evaluar en qué condiciones un trabajador sobrecalificado podría ser beneficioso o dañino para una compañía. Según sus resultados, los valores, las creencias y el modo de actuar de un individuo juegan un papel muy importante para determinar ese impacto. “Si una persona está sobrecalificada pero lo que cree y piensa armoniza con la misión, la visión y la ética corporativas, es positivo para ambos”, sostiene esta doctora en administración. “Solo en este escenario, el empleado se siente incentivado a compartir su conocimiento, ir más allá de sus responsabilidades y contribuir en lo que se necesite”, agrega.

Esa es la conclusión de una investigación realizada con funcionarios públicos de Turquía —país de origen de Karaeminogullari—, donde ella personalmente entrevistó y encuestó, en 2015, a 332 empleados que les reportaban a 41 supervisores, de una de las 39 municipalidades de Estambul. Durante cuatro meses realizó tres tipos de encuestas buscando respuestas a dos variables de comportamientos extralaborales: la disposición de ayudar y guiar a los colegas y la capacidad de tener voz tanto para cuestionar algunos planteamientos corporativos con la intención de proponer mejoras, como para aconsejar a compañeros en situaciones particulares.

C o n f o r m e a l o s hallazgos, solo ante una gran sintonía de idiosincrasia entre una persona y una organización se configura un ambiente laboral beneficioso en el que un trabajador sobrecalificado puede poner libremente su conocimiento y competencias al servicio de los demás, sintiéndose bien de hacerlo. De lo contrario, si no existe esa armonía, más temprano que tarde esa relación entre empleado y empleador se resquebraja y fácilmente se cae, como un castillo de naipe.

Para Silva, socio de la firma TalentP, todo está centrado en la personalidad: “Aun cuando un sobrecalificado se sienta identificado con una empresa, es su personalidad la que lleva la batuta en determinar qué efecto causará dentro de una organización. Bien puede jalar un equipo y sacar la cabeza, o bien constituirse en alguien con quien nadie quiera trabajar por ser el sabiondo o preferir trabajar solo. De cualquier forma, todo obedece al carácter, no a la sobrecalificación. Hay personas que pueden calzar muy bien con una compañía, pero no les interesa en lo más mínimo compartir lo que son”.

De ahí que la voluntad sea el punto de partida del seleccionado, cuyo verdadero interés en ayudar y servir de consejero le daría un capital social dentro de la organización que de cierta manera compensaría no tener un mayor rango salarial y ocupacional; en otras palabras, haría parte de lo que se concibe como salario emocional. “Aunque nuestro estudio no tiene los datos para cuantificarlo, sí pienso que el sentirse motivado y tener la voluntad de aconsejar a los colegas y ayudarlos compensa los sentimientos negativos de sentirse sobrecalificado”, afirma esta investigadora en psicología y sociología laboral, para quien es claro que en la esfera laboral también echa raíces aquel refrán que dice que “si ayudas a los demás te ayudas a ti mismo”.

Y definitivamente no se trata de un asunto relegado a los libros de autoayuda ni a las cátedras sobre felicidad. Se trata de decidir qué actitud tomar y cómo vivir en el espacio-tiempo en el que un ser humano pasa, en promedio, la tercera parte de su vida: el trabajo. *Nombre cambiado por solicitud de la entrevistada.

Para leer más: § Erdogan, B., Karaeminogullari, A. y Bauer, T. N. (4 de octubre de 2018). Perceived overqualification at work: Implications for extra-role behaviors and advice network centrality. Recuperado de https://doi.org/10.1177/014920631880433

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:
Perceived overqualification at work: Implication for extra-role behaviors and advice network centrality

INVESTIGADORA PRINCIPAL:
Aysegul Karaeminogullari

Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas Departamento de Administración
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-202

La palabra de Dios con perspectiva de género

La palabra de Dios con perspectiva de género

La violencia puede tomar formas muy diversas, la más drástica de todas es el asesinato. Y cuando el motivo se relaciona con que la víctima es mujer, se le llama feminicidio. Pero ¿qué significa esto realmente? La activista Diana Russell lo explicaba de manera sencilla diciendo que es cuando los hombres matan a las mujeres motivados por el odio, el desprecio, el placer o por la suposición de propiedad sobre ellas. Esta problemática, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), es particularmente preocupante en América Latina, en donde están las tasas más altas del mundo en este tipo de violencia.

Aunque la palabra feminicidio es relativamente nueva, el acto que conlleva no lo es. Viene ocurriendo desde hace cientos o incluso miles de años y, de hecho, está descrito en la Biblia. Uno de los pasajes más escabrosos del Antiguo Testamento en los que se narra un feminicidio, y quizá también uno de los menos conocidos, es Jueces 19 o “El levita y su concubina”, en el que una mujer es violada por desconocidos y luego asesinada y cortada en pedazos por su esposo.

Justamente este relato es un elemento crucial dentro de una investigación en torno a la violencia de género llevada a cabo por docentes de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana, quienes a lo largo de dos años estuvieron reuniéndose periódicamente con cuarenta mujeres pertenecientes a tres organizaciones sociales, con quienes desarrollaron una investigación en torno a la lectura contextual de este pasaje.

“Trabajamos con Huellas de Arte, un grupo de personas que vive y convive con VIH. La mayoría son mujeres de familia infectadas por sus parejas. También involucramos a Sueños sin Límites, un colectivo de mujeres que ejercen la prostitución. Y a Lideresas de la Alianza, un grupo acompañado por la Comunidad de las Hermanas Adoratrices [y cuyas integrantes]estuvieron en el mundo de la prostitución y ahora están en una etapa de resignificar sus vidas”, explica el investigador José Luis Meza Rueda.

Con los tres grupos de mujeres, el grupo de investigación Didaskalia trabajó el relato de Jueces 19 desde la lectura contextual, es decir, interpretando este pasaje tanto desde el contexto histórico en el que fue producido como desde la historia de vida de cada una de las mujeres participantes.

“Hay dos maneras de hacer teología: una desde el escritorio, donde, como dice el teólogo latinoamericano Pedro Trigo, ‘yo leo 50 libros y, luego, produzco el libro 51’, pero no salgo de mi estudio. La otra forma, partiendo de la realidad. En esta puedo hacer desde la fe una lectura contextual, histórica, encarnada y pública de lo que les sucede a los hombres y mujeres de hoy. Se trata de una teología que se interesa por los problemas de las personas, de las comunidades y qué es lo que están viviendo. Y mirando estos tres grupos de mujeres, ahí había un aporte por hacer a nivel teológico, trabajando con ellas”, manifiesta el investigador.

“Ya me di cuenta”

El estudio se realizó utilizando la metodología de investigación acción participativa (IAP), que busca transformar la realidad social de las comunidades involucradas. Para el profesor Meza, este cambio se produjo a través de un proceso de ‘concienciación’, que las mujeres nombraron como autoagenciamiento o empoderamiento. “Cuando ellas decían: ‘¡Ah, ya me di cuenta!’, ‘¡no sabía que yo tenía derecho a…!’. Eso es empoderamiento. ‘Yo puedo vivir sin estar sometida a nadie’, ‘esto vale la pena, la vida no acaba ahí’. Frases como estas revelan ese cambio”, explica.

“Para mí fue una experiencia interesante porque una de las cosas que decíamos era que el empoderamiento femenino no es una herramienta que te traen otras personas, sino que se construye”, comenta Laura Algarra Gil, integrante de Huellas de Arte. Por su parte, Mayerline Vera, directora de esta misma organización, destacó: “Yo tenía una predisposición a pensar que había un adoctrinamiento desde la lectura bíblica, pero fue un proceso bonito. No nos sentimos como un ‘objeto de investigación’ sino como sujetos participativos de la investigación. En las discusiones tanto el conocimiento técnico como el conocimiento de la vida cotidiana tenían valor. Era un intercambio de saberes”.

La lectura de Jueces 19 involucró actividades, lecturas y reflexiones en torno a este relato crudo y violento. Meza explica que una de las preguntas que se les hizo a las participantes fue si conocían historias similares a las de la concubina. Esto llevó a que compartieran relatos sobre otras mujeres y sobre ellas mismas en los cuales habían sido víctimas de violencia por parte de sus parejas. En algunos casos las historias se mezclaban con drogadicción, desaparición y feminicidio.

“Me marcó que dentro de las reflexiones que hacíamos surgieron experiencias personales de las compañeras. En los procesos organizativos de lucha, por decirlo de alguna manera, nos conocemos y hay confianza, pero con ese ejercicio de lectura salieron experiencias que no habíamos compartido antes, que habíamos dejado de lado”, comenta Laura, y agrega: “Hay muchas cosas detrás del trabajo de las causas sociales y es detenerse a mirarnos: ayudarnos entre nosotras mismas, identificar si la otra necesita o no algo, hacer una pausa, mirarse al detalle y mirar a la otra como mujer, como compañera, como amiga”.

“Puedo vivir por mi propia cuenta”

Otro ingrediente clave del proceso de investigación fueron los proyectos productivos que las mujeres propusieron y desarrollaron en la última fase, llamada ‘propuesta de transformación’, con los que plantearon realizar cambios concretos en sus realidades. “En esta fase las mujeres llegan a conclusiones como ‘yo puedo vivir por mi propia cuenta’ o ‘no tengo que depender de alguien’. Una de ellas, por ejemplo, sabía hacer muffins, pero lo consideraba un hobby. En el proceso se dio cuenta de que eran muy buenos. Ahora está viviendo de ese proyecto productivo”, recuerda Meza.

Entre las cosas que destaca el investigador está que en los procesos realizados a través de la IAP la transformación ocurre en doble vía, es decir, los investigadores viven su propia transformación. “Al final se forjó un vínculo con los tres grupos. Yo estuve al frente del trabajo con Huellas de Arte y con ese grupo se formó una relación muy bonita, incluso seguimos apoyando algunos de sus eventos”, comentó. Sobre este vínculo, Mayerline agrega: “Hubo un intercambio de valores como la amistad, la bondad, de una u otra manera la ternura y el respeto. Me permitió entender que el conocerse con otros e intercambiar vale la pena y que la investigación no es una cosa cuadriculada”.

Finalmente, al indagar con el profesor Meza acerca de los grandes retos que tienen hoy en día la teología y la academia, señaló que, si esta quiere ser pertinente, deberá trabajar seriamente con los empobrecidos y marginados de nuestro tiempo: desplazados, campesinos, minorías étnicas y sexuales, reinsertados, migrantes y jóvenes, entre otros.

Para leer más:

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:

Aproximación teológica a la justicia y la equidad de género desde la investigación acción participativa. Lectura contextual de Jueces 19.

INVESTIGADORES:

Gabriel Alfonso Suárez Medina, José Luis Meza Rueda, Víctor Martínez Morales, Juan Alberto Casas Ramírez, Edgar Antonio López López, Adriana Alejandra Hoyos Camacho Ana Isabel Mendivelso Gil.

Grupo Didaskalia
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Javeriana

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-2018

 

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

De la migración forzada a la conquista de Marte: ¡Ya circula Pesquisa Javeriana 58!

Para pagar las deudas históricas que tiene el país con su producción y divulgación de ciencia, el vicerrector de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Miguel Renjifo, atribuye unas responsabilidades puntuales al Estado, pero también pone su mirada en la apropiación social del conocimiento, una herramienta para que las investigaciones lleguen al ciudadano de a pie y los hallazgos en investigación impacten en la vida cotidiana.

En su editorial de Pesquisa 58, titulada Apropiación social del conocimiento: una oportunidad para el país, Renjifo cuenta cómo desde la academia, y sobre todo, desde la Javeriana, en donde se realiza el Congreso La Investigación o se producen publicaciones como Pesquisa Javeriana, que suman un grano de arena a la construcción del castillo de la divulgación científica en Colombia.

Para la edición 58, la última del año, Pesquisa reunió ocho investigaciones sobre diferentes temas que tienen en común un cuidadoso proceso de indagación y dan cuenta de distintas realidades, desde la cruda situación de los migrantes forzados que usan las fronteras de Colombia para viajar a otros países, hasta las difíciles preguntas que plantean algunos investigadores ante la posibilidad de conquistar Marte.

A continuación puede leer la nueva edición de Pesquisa en este formato interactivo:

O si prefiere navegar por el micrositio de la nueva Pesquisa Javeriana, presione este enlace. Mientras tanto, aquí le resumimos de qué trata cada tema de Pesquisa 58.

Portada:

Cruzar el desarraigo: cómo comprender la migración forzada

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Colombia es lugar de paso y de permanencia de fenómenos migratorios. ¿Cómo darle una mirada humana a la situación de miles de personas que dejan sus países de origen? ¿Qué pasa en Necoclí, Táchira y qué responsabilidades tienen los diferentes Estados? Conozca estas respuestas de la mano de dos investigadores expertos en migración.

 

Creación artística

¿Llegar a Marte para vivir como en la Tierra?

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Colonizar Marte también supone pensar qué tipo de sociedad se quiere exportar al universo. Un proyecto javeriano se hace preguntas como que complejizan este sueño tan añorado por la humanidad. ¿Cuáles especies llevaríamos para poblar Marte?, ¿bajo qué criterios?, ¿cómo sería la organización de Marte si la conquistan multimillonarios?

 

Entrevista

“Uno no hace transformaciones con un discurso”, María Adelaida Farah

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Es necesario analizar la vida académica e investigativa desde la perspectiva de género. ¿Cómo está la Javeriana vista desde este enfoque y qué aprendizajes pueden surgir para aplicar esta mirada en otros entornos universitarios y académicos? Esto se pregunta María Adelaida Farah, actual decana de la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales y recién nombrada vicerrectora de Extensión y Relaciones Interinstitucionales de la Javeriana cargo que ocupará a partir de enero de 2022.

Ciencia y sociedad

La palabra de Dios con perspectiva de género

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¿Qué sucede al analizar un relato bíblico que describe un feminicidio? Un grupo de investigadores estudiaron, de la mano de distintos colectivos de mujeres, uno de los pasajes más escabrosos del Antiguo Testamento: Jueces 29 o “El levita y su concubina”.

Investigar el país

Distracción en los hospitales: alivio para el paciente

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Una buena canción, un videojuego o ver alguna serie de televisión ayuda a aliviar la ansiedad y otras sensaciones de estrés en pacientes menores de edad durante procedimientos médicos.

Innovación

Sistema de monitoreo de ríos: para evitar tragedias

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Conozca cómo funciona el dispositivo que, a través de ultrasonido, vigila el crecimiento de los ríos Negro y Nare, en Antioquia, para alertar a los expertos y a la comunidad local con el fin de accionar planes de contingencia ante una creciente y salvar vidas.

 

Ciencia profunda

¿La sobrecalificación laboral produce frustración o motivación? El caso de Turquía

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Ocupar un cargo estando sobrecalificado no solo sucede porque el mercado no le esté pagando bien a los profesionales mejor preparados, también pasa porque el empleado busca otros incentivos más que el dinero. ¿Quiere saber más? Entérese aquí.

 

Jóvenes que investigan

Ciencias ómicas moléculas que trazan los caminos de jóvenes investigadoras

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A través de predicciones y evidencias basadas en el estudio de genes, proteínas y metabolitos, dos jóvenes científicas ayudan a reducir el tiempo y los gastos en investigación en procesos de medicina y agricultura.

Novedades editoriales

El periodismo ambiental en Colombia: una historia de lucha, resistencia y supervivencia

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Una historia todavía verde. Así se llama el libro de Maryluz Vallejo, que reúne la visión de periodistas, líderes y ecologistas, entre otros, sobre la historia ambiental colombiana. Una guía para entender las preocupaciones y retos del país en este tema.

¿Se ha preguntado qué sucede si un objeto cae en un agujero negro?

¿Se ha preguntado qué sucede si un objeto cae en un agujero negro?

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de “Viaje sin regreso al interior de un agujero negro”.

Los físicos teóricos simplifican los problemas: inventan nombres curiosos, resuelven ecuaciones, investigan durante años, proponen modelos y discuten quién tiene la razón.

En el caso de los agujeros negros dicen que son los sistemas físicos más simples que existen. Y esto lo argumentan porque ―eso explican― los agujeros negros no tienen pelo. Sí: son calvos, rapados, pelones. Es decir, que así como las personas sin pelo se caracterizan por no tener pelo ―simple―, los agujeros negros se caracterizan tan solo por tres parámetros: masa (M), carga (Q) y momentum angular (L) ―simple―. Por ejemplo, a la atmósfera terrestre, que es un sistema físico, se le asignan magnitudes como masa, presión, temperatura, velocidad de rotación, entre muchas otras… O sea, es peluda: la atmósfera terrestre, como la inmensa mayoría de sistemas físicos, está compuesta por muchos pelos.

Durante más de setenta años, físicos de todo el mundo han investigado y pensado los agujeros negros, y una de las preguntas más recurrentes es qué pasa cuando un objeto cae adentro: ¿qué pasa con su información y sus características? ¿Se transforman? ¿Se pierden? Y si se pierde, por ejemplo, una estrella o un planeta o una galaxia, ¿la información que había de ese cuerpo ―sus características― se destruye? Si la respuesta es sí, la mecánica cuántica ―la rama que estudia la naturaleza a escalas espaciales pequeñas, una de las piedras angulares de la física moderna― fallaría.

“Es casi un pecado. Si se pierde la información cuando un objeto cae a un agujero negro, se están rompiendo todas las leyes de la naturaleza. Ningún sistema físico, hasta ahora, se ha destruido completamente”, advierte Javier Cano, físico teórico y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana.

“Si se pierde la información cuando un objeto cae a un agujero negro se están rompiendo todas las leyes de la naturaleza”. Javier Cano

La paradoja de la pérdida de información

El nombre agujero negro lo acuñó, en 1969, el físico estadounidense John Wheeler. Y lo hizo porque, uno, estos sistemas físicos no se pueden ver (son negros) y, dos, porque son huecos en su interior (son agujeros).

Los agujeros negros son estrellas que pierden su combustible nuclear y se recogen ―como cuando da retortijones el estómago― y colapsan ―¡bum!― por efecto de la gravedad (colapso gravitatorio), generando una fuerza tan intensa que empiezan a arrastrar no solo su propia luz ―dejándolas negras― sino todo lo que hay alrededor.

“Nada puede escapar de un agujero negro”, escribió Stephen Hawking en Historia del tiempo: “Ni siquiera los astronautas imprudentes”. Hawking, a mediados de los setenta, descubrió que los agujeros negros emitían radiación y que esta era producto de la destrucción de los cuerpos que entraban en el agujero a través de su ‘boca’, lo que los físicos llaman horizonte de eventos. A esa emisión se le conoció como radiación Hawking, y por eso las leyes de la termodinámica,

desde entonces, son parte esencial del estudio de estos sistemas ―vistos como cuerpos que emiten partículas con un espectro térmico debido a la destrucción de los objetos tragados―. Mejor dicho, si un astronauta cae en un agujero negro no habría forma de saber algo de él, solo que se convirtió en radiación, en luz emitida por el horizonte de eventos: ni cenizas quedarían. Eso dijo Hawking.

“Nada puede escapar de un agujero negro, ni siquiera los astronautas imprudentes”. Stephen Hawking

Esas no cenizas o no pelo son el centro del debate sobre la paradoja de la pérdida de información: si se acepta que la información se pierde ―como propuso Stephen Hawking―, pues la mecánica cuántica estaría errada, y, si se acepta que no se pierde, ¿en dónde queda la información?

¿Qué pasa entonces?

Teniendo en cuenta lo anterior, los profesores y físicos teóricos Javier Cano y Walter Pulido ―el primero del Departamento de Física de la Javeriana, y el segundo del Departamento de Física de la Universidad Nacional de Colombia― hicieron una investigación en la que muestran el origen de la paradoja ―su formulación y antecedentes― y comparten las distintas soluciones que se han formulado hasta la actualidad.

Los investigadores revisan, explican ―a través de ecuaciones― y dividen las soluciones de la paradoja en dos ‘equipos’: el team Stephen Hawking, que dijo que se debía admitir que la información se pierde, y el team cuántico, representado por cuatro soluciones que piensan que la información se conserva: la de Preskill, el principio holográfico, la pared de fuego y la probabilidad de tunelamiento.

La primera consiste en cinco posibles respuestas planteadas por el físico estadounidense John Preskill: que la información se transmite por la radiación del agujero, que la información se retiene por un agujero negro ‘sobrante’, que la información sale en la radiación emitida al final, que la información no se envía por la radiación térmica y, por último, que la información escapa a un universo bebé (un agujero que se encuentra dentro del agujero).

“Cada dos meses se publican nuevas respuestas a la paradoja de la información, pero muchos se quedan en argumentos bonitos… Hacen falta las pruebas”. Javier Cano

Ahora, con base en la teoría de cuerdas ―que propone, en general, que las partículas están formadas por objetos extendidos unidimensionales (las cuerdas) ―, se formuló el principio holográfico, el cual propone que no hay una respuesta única y que las dos opciones de la paradoja son válidas (complementarias). Es decir, que cuando un observador mira el agujero desde fuera es testigo de cómo los objetos caen, se vaporizan y emiten radiación, en cambio; si un observador cae dentro del agujero “no nota ninguna temperatura ni incomodidad hasta que las fuerzas de marea se hacen finalmente tan fuertes que lo destruyen”, escriben los investigadores.

La tercera solución es la pared de fuego, que plantea que la boca del agujero (el horizonte de eventos) es una suerte de anillo de fuego que quema cualquier objeto que lo atraviesa y la información queda incinerada en el horizonte, sin perderse.

Finalmente, el modelo de probabilidad de tunelamiento ― “el que pretende salvarlo todo”, dice Cano― propone que la información atraviesa el horizonte de eventos y allí queda, y lo que hay que hacer es ‘tunelarla’ para recuperarla ―lo que aún no se ha explicado satisfactoriamente―.

“Sí, el trabajo de años y años nos ha llevado a nuevos enfoques, pero, hasta ahora, nadie ―nadie― ha hecho un cálculo real de las soluciones. Y es que cada dos meses se publican nuevas respuestas a la paradoja de la información, pero muchos se quedan en argumentos bonitos… Hacen falta las pruebas. Llevamos 47 años pensando en eso”, indica Cano.

Los investigadores concluyen que si bien no hay respuesta definitiva a la pregunta (a la paradoja), por ahora, sin duda el desarrollo de la teoría cuántica de la gravedad ―que integra la mecánica cuántica y la gravedad― llevaría a una respuesta, porque “nos permitiría saber cuál es la estructura del universo, conocer cómo está conformado y contar sus hilos”, explica Cano, que añade: “Y mientras eso pasa hay que seguir construyendo nuevos enfoques, nuevas partes para este monstruo de Franskenstein”.

¿Se pierde la información en el proceso de evaporación de los agujeros negros?, preguntan los físicos. “¿Cómo se relacionan el encubrimiento de la muerte y la alternancia del adentro? ¿A dónde fue a parar el vino que investigó salivas de la luna?”, pregunta el poeta Juan Gelman. No hay ninguna conclusión, por ahora.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:

La paradoja de la pérdida de la información en los agujeros negros

INVESTIGADORES: Javier Cano y Walter Pulido – Facultad de Ciencias – Departamento de Física – Pontificia Universidad Javeriana – Facultad de Ciencias – Departamento de Física – Universidad Nacional de Colombia

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-2018

 

                          

Con la aplicación Mi Fink se cuida el territorio para la vida

Con la aplicación Mi Fink se cuida el territorio para la vida

En el valle geográfico del río Cauca, en Colombia, está Cali, conocida también como la Sucursal del Cielo y la Capital Mundial de la Salsa. A solo 30 minutos, en el polo de desarrollo agroindustrial del suroccidente colombiano, se encuentra Villa Rica, población rodeada de extensos cultivos de caña de azúcar.

Allí, donde los perfumes de cimarrón y perejil, de mango y de limón, se esparcen por la brisa cálida, las fincas tradicionales de sus pobladores están en vía de extinción a causa del monocultivo de caña de azúcar. La esperanza para el cuidado de la diversidad y de la vida está en manos de sus nuevas generaciones.

“La agroindustria de la caña de azúcar, en este caso, produce desarrollo y crecimiento económico capitalista. Sin embargo, también disminuye la posibilidad de cultivar alimentos, actividad de gran importancia para las comunidades, que acaban por ser invisibilizadas cuando se privilegia el cultivo de caña a gran escala”, dice Isabel Cristina Tobón Giraldo, doctora en Ciencias Sociales y Humanas, magíster en Gestión Ambiental y arquitecta, profesora de la Pontificia Universidad Javeriana, quien además asegura que con la expansión de monocultivos también llega el despojo, no solo de la tierra, sino de los saberes, “pues los saberes ancestrales y la lucha por la tierra se hacen frágiles. Como resultado, las nuevas generaciones dejarían de reconocer los valores de conservar sus prácticas tradicionales de cultivo y cuidado del territorio”.

Ante la necesidad de activar las memorias en torno al cuidado del territorio, investigadores de la Javeriana encabezados por Tobón estrecharon lazos con los líderes de la Corporación Colombia Joven, con quienes emprendieron un proyecto de investigación-creación para la apropiación social del conocimiento por medio de ‘encuentros de saberes’. El director de la Corporación Colombia Joven, Carlos Edwin Ararat, y su equipo de colaboradores convocaron a niños, niñas y jóvenes para activar las memorias de la finca tradicional afrocaucana en encuentros de cocreación artística con los profesores.

Contexto de una lucha histórica: la tierra como símbolo de libertad

Desde la época de la Colonia, el poder en Colombia se centró en condiciones de dominio territorial. En el contexto de la trata de personas desde África y los procesos de esclavitud, los cautivos que pudieron fugarse de las haciendas se establecieron en palenques. “En el Cauca, esos espacios de libertad conquistados por los afrodescendientes, tras múltiples luchas, continúan siendo disputados frente a las élites sociales, económicas y políticas del país”, expone Tobón.

La finca es una resistencia, es la libertad, afirma Nicolás Possu, habitante de la región, “esto lo hicieron nuestros antepasados, que fueron esclavos; siempre pegaban para el monte y ellos sembraban de lo que hubiera, porque tenían la esperanza de volver, de ser libres […]. Entonces la finca es un poder y una oportunidad de vivir en libertad, porque en la finca uno no se humilla, nadie lo está acosando ‘venga, madrugue, está muy tarde’; uno se puede dar el lujo y el orgullo de vivir su vida como uno quiera”, dice este campesino caucano.

Después de la abolición de la esclavitud, los lamentables episodios no terminaron para las comunidades afro. Más adelante la opresión continuó con la expropiación ilegal de tierras, y la intimidación con quemas y fumigaciones. El deterioro de los sistemas productivos y la precarización del trabajo tienen amenazada esta forma de vida tradicional campesina con promesas incumplidas.

Al respecto, Tobón señala que los pobladores pasaron de ser campesinos libres a esclavos asalariados: “Las promesas fueron vanas y las formas tradicionales de vida, como la siembra de cultivos de consumo diario, quedaron acechadas por los empresarios de la caña de azúcar, quienes fueron englobando lotes de tierra cada vez mayores, sin formalizar títulos de propiedad ni contratos de alquiler”.

Pero, actualmente, a pesar de que la finca tradicional afrocaucana está en vía de extinción, hay quienes continúan en la lucha por el territorio, como lo hicieron don Luis Mina y doña Leonila Dinas, pobladores mayores, quienes siempre afirmaron que de sus tierras no salían. Doña Leonila es categórica: “Aquí estoy en mi finca y la gente me dice que la venda, que tumbe para que siembre caña y no, eso no es para mí. Que siembren caña cuando yo me muera, pero mientras yo esté viva, aquí estaré”.

 

¿Es posible mantener vivas las producciones alternativas al monocultivo?

En el marco de una región cada vez más sumida en el cataclismo de la industria capitalista y su capacidad de explotación de la tierra, como expresa Tobón, resulta asombrosa la capacidad de agencia de los jóvenes pobladores, quienes están dotados de un inmenso poder creativo. “Como investigadores somos conscientes de que los niños, jóvenes y adolescentes están destinados a continuar con ese proceso de defensa y cuidado del territorio.

Si ellos lo hacen para ellos y sus familias, lo harán para todos”, complementa la docente. La investigación “Recreando territorios” es un desafío colectivo por mantener las memorias ancestrales afro y por reconocer en las fincas tradicionales un espacio de esperanza para las nuevas generaciones.

“Lo que hicimos fue trabajar con los más jóvenes, implementando un proceso de innovación social que consistió en un ejercicio de cocreación”, explica Tobón. Los académicos trabajaron en talleres con niños, niñas y jóvenes expertos. Algunas de las herramientas que sirvieron como medios movilizadores para revivir memorias de la finca tradicional fueron la animación en stop motion y la programación digital, combinadas con narrativas y dibujos en torno a las tradiciones de sus mayores y a las memorias del lugar.

“El resultado, además de ser fascinante por la alegría, frescura y sensibilidad de los niños y las niñas, con su espontaneidad, también nos permitió ver a una comunidad más consciente de su realidad social, así como de los desafíos que enfrenta el territorio afronortecaucano, incluida la población infantil”, asegura la investigadora.

Aplicación Mi Fink

La aplicación interactiva Mi Fink fue uno de los resultados de los encuentros de saberes creativos entre miembros de la academia y del territorio. Para la profesora Isabel Tobón y sus compañeros de investigación, Mi Fink representa uno de los logros del proyecto, ya que cumplió el objetivo de activar las memorias de diferentes generaciones para reivindicar las prácticas agrícolas y culturales tradicionales, el trabajo comunitario y las expresiones afro, desde la innovación y el arte.

Al descargar Mi Fink en un teléfono móvil, el usuario puede agregar nuevas animaciones incluyendo imágenes propias con música, sumadas a las creaciones elaboradas por niños y niñas villarricences. Estas piezas digitales “abren posibilidades que actualizan formas de lucha por el territorio, por la defensa de la vida, y a su vez abren camino para establecer puentes con otras organizaciones sociales de diferentes lugares con las que se comparten objetivos, necesidades y oportunidades. El desafío ahora es visibilizar y difundir las reivindicaciones entre diversos colectivos sociales a través de la cocreación, para que se produzcan las transformaciones deseadas”, finaliza Tobón.

aplicacion-mi-fink
Para leer más:
Sitio web del proyecto: https://www.mifink.com/
https://catalogodeobras.javeriana.edu.co/catalogodeobras/items/show/513

Tobón Giraldo, I. (2019). Territorio en movimiento(s): ausencias y emergencias en torno a la finca tradicional afrocaucana, Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana. https://doi.org/10.11144/Javeriana.9789587814200

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN:
Re-creando territorios: los aportes de niños y niñas para la defensa de sus territorios de vida a través del arte

INVESTIGADORA PRINCIPAL: Isabel Cristina Tobón Giraldo

COINVESTIGADORES: Andrés Eduardo Nieto Vallejo y Carlos Torres Parra, Departamento de Arquitectura, Departamento de Diseño, Facultad de Arquitectura y Diseño

PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2018-2019

 

                          

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

El joven nasa que estudió Medicina para mejorar la salud en Jambaló, Cauca

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de “Ser médico nasa: el compromiso con toda una comunidad”.

En la cultura indígena nasa, la tulpa es el fogón, el lugar de encuentro con la sabiduría ancestral, donde el indígena y su familia comparten experiencias, alimentos, consejos de los mayores a los hijos y, por esa misma vía, toman decisiones importantes para su comunidad.

Justo alrededor de una tulpa en Jambaló, Cauca, una vez terminada su educación secundaria en 2011, Yerson Penagos, un aplicado joven indígena de 18 años, se reunió con sus mayores para decidir su futuro.

“Para la ruralidad es difícil acceder a la educación superior, porque nuestra formación académica no es buena y porque tenemos interiorizado que eso no es para nosotros”, comenta.

Sin embargo, dado el potencial que mostró al ganar varias veces matrículas de honor en secundaria y respondiendo con creces a las expectativas de su mamá, que a los 11 años lo llevó a estudiar a Santander de Quilichao porque la calidad educativa era mejor, la familia decidió que él no sería agricultor, profesor o tecnólogo, como la mayoría de sus pares. “Conversando llegamos a que nuestro territorio necesitaba un médico permanente”.

Con el convencimiento de no solo haber decidido su futuro, sino de asumir una responsabilidad con toda su comunidad, Yerson inició un camino lleno de retos.

El primero, conseguir cupo universitario. “Mis profesores me llevaban a ferias universitarias y así supe de una beca para minorías étnicas que tiene la Javeriana Cali”, recuerda. En el examen del Icfes había ocupado el séptimo puesto a nivel departamental y el decimoprimero en el contexto nacional, y, guiado por sus docentes, empezó a buscar universidades públicas, por las limitaciones económicas de su familia. “Siempre me aparecía la opción de Javeriana, entonces la abrí, me presenté y quedé; pero tenía que resolver cómo pagar. Participé para la beca, que era del 100 %, y la gané”.

El siguiente reto fue la adaptación, pues enfrentó experiencias de discriminación, por su forma de hablar o sus recursos limitados, y una crisis con su formación, cuando hacía sus rotaciones clínicas. “La interculturalidad no hace parte de la formación en salud. Nos cerramos a que el modelo biomédico es lo que debemos implementar y cuando llegan familias indígenas diciendo cosas que van en contra de eso, el argumento es: ‘Usted está mal, haga caso’… Estaba frustrado”.

Con apoyo de la universidad, Yerson se pudo tomar un semestre para volver con su familia. Regresar a la tulpa fue decisivo para retornar a la academia con mayor claridad.

Su misión no termina

“Al volver, la universidad me permitió hacer el primer semestre de la Maestría en Salud Pública en mi último año de pregrado. Fue un espacio de gente que tenía muy presente la importancia de la salud pública en nuestro país. Eso me amplió el panorama, pero sentía que necesitaba ver cómo funcionaba la ruralidad”. Terminó la universidad, en 2017 hizo su servicio social obligatorio en Jambaló y retomó la maestría, entendiendo qué pasaba con la salud en su territorio.

Su proyecto de tesis de maestría se concentró justamente en la sistematización de la experiencia de promotores en salud comunitaria en Jambaló, que, considera, debe formalizarse como programa intercultural, pues resulta clave para mejorar el acceso y la atención en salud, y garantizar el buen vivir (o wët wët fxizenxi, que en lengua nasa yuwe quiere decir ‘vivir sabroso’), desde una visión de diálogo entre el saber ancestral de su comunidad y el conocimiento científico occidental.

Hoy, Yerson es el médico permanente de Jambaló, dicta una cátedra sobre interculturalidad en la Javeriana seccional Cali, y no deja de tener presente su misión: “Bonito estar en esta publicación pues cumple un objetivo de mi proceso de caminar: motivar a los chicos a investigar, a que hagan preguntas. Si puedo generar ejemplo y motivación, me siento más que agradecido… La ruralidad necesita que la vean, que la investiguen, que la entiendan y la transformen”, concluye.

                          

¿Los corales del Caribe colombiano están siendo amenazados por el turismo?

¿Los corales del Caribe colombiano están siendo amenazados por el turismo?

Este texto se publicó originalmente en la edición 56 de Pesquisa Javeriana bajo el título de «El turismo pone en jaque a los corales».

Nadar en aguas diáfanas y azules, donde abundan peces, crustáceos, corales y plantas marinas se ha convertido en atractivo turístico en Colombia. Los arrecifes de coral se extienden por 2860 kilómetros cuadrados del territorio nacional y, según el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Social, el 99 % de ellos están en la región Caribe. Dos investigaciones de las facultades de Ciencias y de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana evidencian que el sobreuso para fines turísticos es una posible amenaza para este tipo de ecosistemas.

En uno de los senderos del Parque Nacional Corales del Rosario y San Bernardo estuvo Florina Jacob, ecóloga de la Universidad, quien estudió los impactos de una de las principales actividades económicas que allí se desarrollan: el careteo o snorkelling.

Esta es una actividad marina en la que el turista usa una careta y un tubo de respiración para poder ver los corales sin necesidad de sumergirse. Es popular en la zona, pues no requiere conocimientos de buceo autónomo para su práctica.

El estudio, que formó parte de su tesis de pregrado, evidencia que hoy en día hay pocos corales en el lugar y que, en la parte del sendero más cercana a la costa, hay mayor cantidad de sustrato muerto, posiblemente producto de las pisadas humanas. “Esto nos lleva a pensar que tal vez el turismo evita o dificulta la recuperación del ecosistema, porque hay turistas constantemente”, afirma Jacob.

Alerta la investigadora sobre el hecho de que, a pesar de desarrollarse en una zona marina protegida, el careteo es una actividad económica altamente informal, que no cuenta con herramientas adecuadas y aplicables para proteger el ecosistema.

Las estructuras de agarre para los nadadores son insuficientes, y el movimiento de las olas provoca que las personas pisoteen los corales. Tampoco hay zonas de anclaje, por lo que las anclas de las lanchas también son una amenaza, y la alimentación de los peces con pan y galletas representa un riesgo de alteración del ecosistema y su funcionalidad.

María Ángela Echeverry, directora de la Maestría en Conservación y Uso de Biodiversidad de la Universidad Javeriana, quien también participó en esta investigación, explica la falta de control por la brecha entre la normativa y la práctica. El cumplimiento de la reglamentación está a cargo de Parques Nacionales, sin embargo, “los funcionarios suelen ser uno por cada 30 000 o 40

000 hectáreas, tienen que hacer monitoreo, investigación y control. La regulación existe, pero es de muy difícil verificación”, explica.

Turismo a gran escala

También en el Caribe, pero más al noroeste, el profesor Alberto Acosta hizo monitoreo al estado de la Dendrogyra cylindrus, una especie de coral que se encuentra principalmente en Providencia y Santa Catalina, y a la que le ha hecho seguimiento por décadas.

Esta especie es muy particular, porque es la única en el Caribe que crece de forma vertical. Una colonia puede llegar a medir tres metros de altura y expandirse hasta cuatro metros. Incluso, si se fractura y cae al piso, tiene la capacidad de regenerarse verticalmente.

Con estas características y dimensiones, se ve como un candelabro gigante en el fondo del mar que, además, genera un ambiente propicio para la biodiversidad. “Estos corales pueden atraer gran cantidad de otras especies, por lo que una sola colonia podría convertirse en un miniarrecife”, explica el investigador.

En este estudio comparó colonias de dicha especie en 2002 como línea de base para evaluar su cambio poblacional en 2012, en un área de 16 kilómetros cuadrados en el Archipiélago de San Andrés y Providencia. “Nos dimos cuenta de que esas columnas gigantescas que existían en Providencia ya desaparecieron. Además, el arrecife ha perdido su cobertura de tejido vivo, que años atrás podía llegar a un 40 %, pero hoy en día está por debajo del 10 %”, afirma.

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Diez años de estudiar el coral Dendrogyra cylindrus demuestran que esta especie está desapareciendo en Providencia y Santa Catalina.

Acosta califica de dramática esta situación, porque un arrecife que baja del 20 % de cobertura de tejido vivo pierde su funcionalidad y ya no constituye un epicentro de biodiversidad. La cobertura viva de coral encontrada en Providencia está entre el 6 % y el 7 %. “Desde mi opinión como científico, ya es irrecuperable, y los esfuerzos que hace el Estado por restaurar y rehabilitar allí ya no tienen sentido”, puntualiza.

Según su análisis, haber llegado a este punto de deterioro en la zona se debe a la sobreexplotación turística, que ha impactado negativamente en la calidad del agua, por la cantidad de sedimentos y aguas residuales que se expulsan desde las islas.

Anualmente llega más de un millón de turistas al archipiélago que, sumados a la deforestación, hace que constantemente caigan al mar basuras, residuos humanos, de ganadería y de actividades agrícolas. Esto genera exceso de nutrientes y sedimentos que, con el aumento de la temperatura del agua, crea un ambiente favorable para especies como las cianobacterias, microorganismos que se han multiplicado al punto de que son visibles en el agua y crean una capa sobre los corales que los termina ahogando.

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«Las pisadas de los turistas que hacen careteo deterioran los corales. Urgen medidas de protección.» width=»800″ height=»526″ /> Las pisadas de los turistas que hacen careteo deterioran los corales. Urgen medidas de protección.

Ambos trabajos dejan muchas dudas sobre la compatibilidad del turismo con la salud de los arrecifes, o por lo menos en la forma como se ha llevado hasta ahora. “En países que tienen gran diversidad se ha propuesto que el turismo sea un motor de desarrollo. ¿Será que es la nueva panacea y va a salvar el medio ambiente y las comunidades?”, es el interrogante que deja la investigadora Echeverry, quien también llama a pensar nuevas formas de turismo que generen menos impactos en los ecosistemas.

Título de la investigación: Análisis ecoturístico de la actividad de snorkelling en Majayura (Cartagena, Colombia)
Investigadora principal: Florina Jacob
Coinvestigadora: María Ángela Echeverry, Carrea de Ecología, Facultad de Estudios Ambientales y Rurales.
Periodo de la investigación: 2017

Título de la investigación: Decadal change in the population of Dendrogyra cylindrus in Old Providence and St. Catalina Islands, Colombian Caribbean
Coinvestigadores: Alberto Acosta, Katherine Bernal-Sotelo, Jorge Cortés, Unidad de Ecología y Sistemática (Unesis), Departamento de Biología, Facultad de Ciencias.
Periodo de la investigación: 2002-2020

                          

La cepa colombiana de Helicobacter pylori y la fagoterapia como alternativa para combatirla

La cepa colombiana de Helicobacter pylori y la fagoterapia como alternativa para combatirla

María Belén Jaimes sintió dolor en el abdomen, sensación de llenura constante e indigestión, así que su médico le ordenó una endoscopia y una biopsia. El diagnóstico fue positivo para Helicobacter pylori (H. pylori), una bacteria que se adquiere en la infancia y permanece en el organismo durante toda la vida si no se trata con antibióticos para erradicarla.

Para el tratamiento se administran dos o tres antibióticos combinados con un inhibidor de bomba de protones (esomeprazol u omeprazol), durante 14 días. La primera terapia de María Belén no funcionó, y lo mismo ocurrió con la segunda, con la tercera, hasta que tuvo éxito con la cuarta. “Mi gastroenteróloga me explicó que, de no haber funcionado, hubiese tenido que seguir en controles y biopsias, pues la bacteria altera la mucosa y puede causar cáncer gástrico, eso era lo que me preocupaba”, recuerda Jaimes.

Según la Guía de práctica clínica para el diagnóstico y tratamiento de la infección por H. pylori en adultos, publicada en 2016 por la Asociación Colombiana de Gastroenterología, el 50 % de la población mundial y el 80 % de los colombianos están infectados con H. pylori. Se calcula que en el país, durante los últimos años, la prevalencia se ha reducido entre un 60 % y 70 %.

En 2017, la Organización Mundial de la Salud (OMS) invitó a los investigadores de todo el mundo a realizar estudios para buscar alternativas, pues H. pylori hizo parte de su listado de ‛patógenos prioritarios′, que incluye doce familias bacterianas que han presentado resistencia a los antibióticos y que son peligrosas para la salud humana. “Así que, motivados por esto, empezamos a buscar nuevas estrategias para eliminar la bacteria”, cuenta Alba Alicia Trespalacios, doctora en Ciencias Biológicas de la Pontificia Universidad Javeriana y quien lleva casi 15 años estudiando esta bacteria.

Fagoterapia: una alternativa terapéutica

A este camino de investigación también se sumó Ángela Bibiana Muñoz, quien durante los últimos cuatro años, y en el marco de su doctorado en Ciencias Biológicas en la Javeriana, ha hecho equipo con Trespalacios.

La intención era retomar las terapias emplea – das antes del descubrimiento de los antibióticos, en las que se usaban bacteriófagos o fagos (virus que infectan y matan a las bacterias).

Los fagos tienen dos mecanismos de ata – que a la bacteria: el más efectivo es aquel en el que infecta la bacteria y la lisa (o la destruye), llamado ciclo lítico, y el otro consiste en la integración del fago en el cromosoma de la bacteria sin matarla, denominado profago.

Existen algunas estrategias para activar los profagos, recuperar su actividad lítica y usar – los como terapia. En general, emplear fagos para el control de infecciones recibe el nombre de fagoterapia, “un tratamiento que cada día toma más fuerza, porque tiene un alto índice terapéutico, pues los virus seleccionan a su blanco, en este caso a la bacteria específica, y no tocan a las demás. Tampoco le hacen daño al huésped. Es una ventaja terapéutica porque evitamos efectos adversos”, ilustra Trespalacios, quien acaba de asumir como decana de la Facultad de Ciencias de la Javeriana.

Fagoterapia para tratar helicobacter pylori

Profagos con línea evolutiva propia en Colombia

Para conocer la viabilidad de esta alternativa, había que estudiar cómo son los fagos de H. pylori que circulan en Colombia. “Realizamos un análisis genómico de la bacteria y sus profagos, y utilizamos un banco de cepas que el Grupo de Enfermedades Infecciosas de la Facultad de Ciencias de la Pontificia Universidad Javeriana ha ido nutriendo durante diez años. Hallamos que los profagos han seguido una línea evolutiva diferente a la descrita inicialmente en Europa y en Asia. Este estudio se constituye como el primer acercamiento de análisis de profagos en H. pylori del continente americano”, señala Muñoz.

“Adicionalmente, nuestra investigación de – mostró que muchas de las cepas de H. pylori que se aíslan en Colombia pertenecen a una nueva población. No es europea, ni amerindia, ni africana, sino una mezcla de todas, con un componente genético principalmente europeo. Esas diferencias se han dado por las migraciones. Con el arribo de población europea y africana también llegaron sus patógenos y reemplazaron la población de H. pylori presente en los aborígenes americanos, dando origen a una nueva línea evolutiva. Además, el profago que venía dentro de la bacteria que llegó con los colonizadores también evolucionó”, puntualiza Muñoz.

La pandemia de la COVID-19 ha frenado la investigación en campo, lo que ha impedido que parte del estudio continúe, pues uno de los retos es encontrar el virus ideal que pueda ser usado como fagoterapia en pacientes colombianos. Para avanzar en esta línea, es necesario retomar la búsqueda de fagos líticos en aguas residuales, materia fecal y biopsias.

Hasta el momento las investigaciones han aportado conocimiento de los fagos inserta – dos en el genoma de H. pylori en Colombia, lo cual es un conocimiento de gran utilidad, no solo para entender la evolución de la bacteria en nuestro entorno, sino también para definir alternativas que activen estos virus que están en el genoma e inducir su fase lítica, lo cual sería una solución complementaria a la fago – terapia tradicional.

Esta investigación se suma a los esfuerzos por hallar moléculas que sean alternativa a los antibióticos disponibles para tratar H. pylori, ya que muchas de las terapias actuales, debido a la resistencia de la bacteria, han perdido su eficacia. La primera terapia puede fallar en 25-30 de cada 100 pacientes, lo que conlleva situaciones como la de María Belén Jaimes, en la que se reciben dos y hasta cuatro esquemas de tratamiento para eliminar la bacteria.

Varios estudios resaltan el beneficio de la erradicación de la bacteria antes de los 50 años, pues en la actualidad es la mejor estrategia para prevenir el cáncer gástrico, una importante causa de mortalidad que en el mejor de los casos tiene una sobrevida de cinco años. “El éxito de estas investigaciones puede convertirse en una nueva opción para reducir la aparición de cáncer gástrico asociado a la infección por H. pylori”, finaliza Trespalacios.

Para leer más:
Trespalacios, A. A.; Muñoz, Á. B. et al. (2020). “Bacteriophages of Helicobacter pylori”. Frontiers in Microbiology. DOI: 10.3389/fmicb.2020.549084

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: An American lineage of Helicobacter pylori prophages found in Colombia
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Ángela Bibiana Muñoz
COINVESTIGADORAS: Alba Alicia Trespalacios y Filipa F. Vale, Grupo de Enfermedades Infecciosas, Facultad de Ciencias
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2017-2020