Un mecanismo preventivo, a sus pies

Un mecanismo preventivo, a sus pies

Cuando el páncreas no produce insulina suficiente o cuando el organismo no utiliza eficazmente la insulina que produce, se origina la diabetes. Aunque esta enfermedad es mortal, su adecuado y oportuno control permite garantizar una vida larga y saludable al paciente. Sin embargo, si la diabetes no logra controlarse, puede acarrear consecuencias nefastas para el organismo, como graves daños en varios órganos y sistemas del cuerpo, especialmente en los nervios y en los vasos sanguíneos.

Una de las complicaciones más preocupantes de esta patología, por la afectación en la calidad de vida de los diabéticos, es la aparición de úlceras en los pies.

El pie diabético está definido como una infección, ulceración o destrucción de los tejidos profundos que se relaciona con alteraciones neurológicas y distintos grados de enfermedad vascular periférica en las extremidades inferiores. Esta alteración no se desarrolla en todos los pacientes diabéticos; su complicación depende en gran medida del control que se tenga de la enfermedad, de los factores intrínsecos y ambientales asociados al paciente y, en definitiva, del estado evolutivo de la patología de base.

Sus manifestaciones son variadas. Su afectación en los nervios hace que el diabético pierda la sensibilidad al dolor y a la temperatura, y que los músculos se atrofien, lo que favorece la aparición de deformidades en el pie. Al perder la sensibilidad en el pie, el paciente no se percata de un mínimo roce o, lo que es peor, no siente alguna herida, la hiperpresión en un punto determinado o una exposición excesiva en fuentes de calor o frío.

El alarmante problema del pie diabético, así como su incremento en los últimos años (más del 15% de los pacientes con diabetes), ha despertado el interés de un grupo de investigación en el que participan profesores de diferentes disciplinas del Departamento de Electrónica de la Facultad de Ingeniería
de la Pontificia Universidad Javeriana. Así lo explica la profesora de ese departamento, la doctora Martha Zequera: “La diabetes es una pandemia mundial vigente hace más de diez años que viene afectando no solamente a la población colombiana, sino también a la población mundial, y una de las complicaciones más graves de la enfermedad es el pie diabético, que conduce directamente a una amputación de miembros inferiores en muy poco tiempo, lo que desencadena altos costos por su tratamiento y rehabilitación, tanto para el Gobierno y la familia, como para el paciente”.

Esa preocupación, la de una enfermedad que constituye uno de los problemas sanitarios de mayor trascendencia tanto por su extraordinaria frecuencia como por su enorme repercusión social y económica, hizo que Zequera realizara su tesis doctoral sobre este tema en Gran Bretaña. En los últimos nueve años ha venido haciendo investigaciones en el mismo campo con el apoyo de un grupo de profesores y estudiantes de maestría y pregrado de las facultades de Medicina, Ingeniería, Odontología y Microbiología; con los grupos javerianos de investigación Bioingeniería, Análisis de Señales y Procesamiento de Imágenes (Baspi) y Sistemas Inteligentes, Computación Gráfica y Bioinformática (Takina); así como también con médicos especialistas del Hospital San Ignacio, quienes se interesan en entender las alteraciones biomecánicas del pie y utilizan las últimas tecnologías de la información y la comunicación. Para ello, nos cuenta Zequera, el Centro Ático y los laboratorios de electrónica de la Universidad Javeriana han sido lugares dotados de recursos tecnológicos idóneos financiados por la Oficina de Fomento de la Investigación de la Universidad, lo que ha permitido desarrollar con éxito buena parte de su proceso investigativo, tecnológico y científico con miras a obtener resultados prácticos, facilitadores y útiles para los pacientes con pie diabético.

El compromiso social de un trabajo en equipo

Al pensar en soluciones de prevención de úlceras en pacientes diabéticos, el grupo multidisciplinario se dio a la tarea de diseñar un modelo para el diagnóstico temprano de las complicaciones del pie diabético. Puntualmente, dentro de su línea de proyectos desarrolló un dispositivo que permitiera la evaluación del comportamiento biomecánico del tejido blando plantar del pie, con o sin apoyo, mediante el uso de ultrasonido para posteriormente ser implementado para la evaluación del deterioro del tejido blando plantar en diabéticos. Este es uno de los factores de riesgo fundamentales en la investigación para detectar de manera temprana los cambios del tejido y poder intervenir con una plantilla ortopédica antes de que las complicaciones de la enfermedad desencadenen lesiones.

Una de las grandes preocupaciones del equipo de trabajo era definir cuál sería el tamaño y el área de la superficie efectiva de captura del material utilizado en el dispositivo mecánico para la realización del estudio de manera confortable y confiable con los pacientes. Estos fueron determinados gracias a diferentes estudios técnicos previos que se realizaron con el fin de establecer las condiciones de resistencia, dimensión y las propiedades mecánicas del material incorporado en el diseño mecánico.

Para estipular el máximo ancho del antepié, se fundamentó en un estudio previo sobre una muestra de 74 personas con diabetes escogidas en forma aleatoria, todas ellas pacientes del Hospital San Ignacio, con diferentes rangos de edades en quienes se realizaron mediciones en el pie. De esa manera se determinaron las dimensiones para el dispositivo que se diseñó, lo que hizo posible la ubicación anatómica del paciente en posición bípeda.

El dispositivo: sus componentes y su utilidad

El dispositivo consta de una superficie de material rígido cuyas propiedades físico-mecánicas admiten la propagación de las ondas del ultrasonido para la captura de la imagen del tejido. También consta de una mesa con estructura metálica de aluminio versátil que permite ajustar la lámina rígida con un sistema de tornillos de rosca fina. El sistema graduable de pasamanos ubicado a los lados garantiza la posición bípeda y segura del paciente durante su valoración. Por último, el sistema escualizable de escalerillas facilita la ubicación del paciente sobre la mesa y sobre la superficie del material que registra la densidad del tejido, el cual se obtiene utilizando un transductor de un equipo marca Toshiba.

Para su uso, el paciente debe firmar un consentimiento informado en el que se detalla cada uno de los procedimientos que se le van a realizar, documento que fue aprobado previamente por un comité de ética de la Universidad. En este documento se aclara que los procedimientos son seguros y no invasivos; esta formalidad es practicada y supervisada por un médico también participante del proyecto de investigación.
El contacto del paciente y el dispositivo ocurre de la siguiente manera: el paciente debe ubicarse sobre la superficie de la estructura en posición bípeda y anatómica, mientras es asistido por los investigadores del proyecto. Seguidamente, se aplica gel sobre la cara inferior de la superficie de la lámina del dispositivo, en donde están los tejidos blandos de las cabezas de los metatarsianos de los pies del paciente en apoyo.

El transductor cumple una tarea especial, pues es el encargado de realizar un barrido sobre la superficie para identificar la posición de las cabezas que son registradas por el equipo de ultrasonido en la pantalla. De esa manera se puede obtener la captura de la imagen y, posteriormente, establecer la ubicación de los huesos con relación a la superficie del tejido blando; así mismo, realizar la medición del espesor en compresión del tejido de las zonas de interés con el uso de técnicas de procesamiento de imágenes, para avanzar en otros estudios que hacen parte del modelo de diagnóstico que está desarrollando actualmente el grupo de investigación con el fin de prevenir las complicaciones del pie.

Pero, en términos de prevención, ¿cuál es la mayor utilidad del dispositivo? Además de contribuir a la visualización del deterioro gradual de los tejidos plantares por causa de la enfermedad, permite la selección de los materiales adecuados para la fabricación de plantillas ortopédicas que posibiliten la protección y distribución de áreas de mayor presión de las zonas anatómicas en que se presenta este deterioro, y de esta manera favorece el diagnóstico oportuno de uno de los factores de riesgo que pueden desencadenar úlceras.
El grupo de investigación Baspi ha creado un semillero de investigación a lo largo de nueve años por el que han pasado estudiantes de pregrado y maestría de distintas ciencias del saber. Actualmente está trabajando con el grupo de investigación Takina y con profesores de otras unidades académicas, especialmente con la Facultad de Medicina y con empresas en telemedicina y del sector de calzado para avanzar en su modelo de diagnóstico.

Su misión es continuar actualizando sus investigaciones bajo la mira de un alto impacto social. Por eso el grupo hoy se encuentra asociado a redes internacionales de bioingeniería e ingeniería biomédica en Estados Unidos, América Latina y Europa, escenarios que les han permitido asistir a eventos en los que encuentran tecnologías avanzadas para seguir contrarrestando las complicaciones de la pandemia del siglo XXI, la diabetes. Es su interés consolidarse como un grupo que promueva la innovación social desde la docencia, la investigación y el servicio.


Para leer más…
+“Estudiantes desarrollan un dispositivo para disminuir deformaciones en los pies”. Disponible en: https://
www.colombia.com/vida-sana/noticias/sdi/19559/estudiantes-desarrollan-un-dispositivo-para-disminuir-deformaciones-en-los-pies
. Recuperado en 20/04/2012.
Zequera, M.; Manrique, M.; Yamure, G.; Uriza, F.; Medina, A.;
+Unigarro, D. & Sarmiento, J. (2008, septiembre). “Diseño de un dispositivo mecánico que permita la evaluación del comportamiento biomecánico del tejido blando plantar mediante el uso de ultrasonido”. En Scientia et Technica XIV (39): 422-427. Disponible en: https://redalyc.uaemex.mx/redalyc/pdf/849/84920503077.pdf. Recuperado en: 20/04/2012.

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Vecinos para prevenir el desplazamiento

Vecinos para prevenir el desplazamiento

Somos el número uno. No es Irak, no es Sudán, tampoco Afganistán. Colombia tiene el primer puesto en desplazados forzados por el conflicto armado, según reveló la Consultoría para los Derechos Humanos y el Desplazamiento (Codhes). En total, 5,2 millones de colombianos han sido víctimas de este delito, considerado un crimen de guerra por el Derecho Internacional Humanitario (DIH). Para verlo más claro, 12 de cada 100 colombianos han sido obligados por algún actor armado a abandonar su hogar, lo que paradójicamente equivale al mismo 11,5% del total que aportó el sector de la agricultura al PIB en 2007.

A pesar de ello, la agricultura en este país puede ser tan peligrosa como productiva. Los campesinos están constantemente en el ojo del huracán, presionados por la guerrilla, por los paramilitares y por la misma fuerza pública, porque en sus manos está lo que siempre ha valido más para el hombre: la tierra. Algunos pensarían que con la Política de Seguridad Democrática, implementada por el gobierno Uribe entre 2002 y 2010, las cosas cambiaron. Sin embargo, las estadísticas demuestran lo contrario: un tercio de las 280.000 personas que se vieron obligadas a desplazarse en 2010 provenía de zonas cuyo control había sido “retomado por la fuerza pública de manos de grupos armados”, informó Codhes. Eso ha cambiado un poco con la actual Ley 1448 de Víctimas y Restitución de Tierras, pero la iniciativa hasta ahora empieza.

Y es por esa razón que la comunidad internacional y la academia tienen puestos sus ojos constantemente en posibles soluciones para las víctimas. Es el caso de los profesores de la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Javeriana, quienes decidieron trabajar en conjunto con la Universidad de Deusto, en Bilbao, España, para presentar una investigación —que posteriormente cobraría vida en un libro— que ayudara a dar más luces en el tema del desplazamiento forzado.

El proyecto, titulado “El papel de la cooperación internacional en la prevención del desplazamiento forzoso y la protección de la población desplazada en Colombia”, se inició en 2009 con el apoyo financiero de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid) y la participación de investigadoras como la antropóloga holandesa Donny Meertens, quien fue la encargada en Colombia de reunir los escritos de varios analistas sociales que quisieran contribuir al descubrimiento de mejores políticas, más integrales, en pro de iluminar la tarea del Gobierno de proteger, de la comunidad internacional de apoyar, y de las víctimas de retornar a sus tierras y además ser reparadas.

El conocimiento del contexto de la guerra —en el caso de los profesores en Colombia— se complementó con la experiencia en el apoyo a proyectos de cooperación internacional de sus colegas españoles. La academia hizo un esfuerzo por complementar la construcción de paz desde un ángulo que invita a integrar mejores estrategias orientadas a la seguridad y el bienestar de la comunidad desplazada.

Como objetivos específicos, el grupo se propuso “profundizar en el análisis de las causas que generan desplazamiento” y la “interrelación entre conflicto, planes de desarrollo y propiedad de la tierra” como variables fundamentales en las nuevas políticas. Además, se pretendió determinar qué se entiende por una política integral, en materia de derechos humanos, y proponer un conjunto de indicadores que permitan medir la vulnerabilidad de una comunidad “como herramienta eficaz de prevención” en un futuro próximo. Como último punto, Meertens y sus colegas quisieron analizar las estrategias de los actuales programas de cooperación internacional, en especial el caso español.

En total ocho artículos conforman el libro que nació de esta investigación, compilado por Meertens y la directora del máster NOHA Mundus, Cristina Churruca, e impreso en Medellín. En este, se observa el fenómeno del desplazamiento desde puntos de vista tan diversos como el jurídico, el sociológico y el filosófico. Con ello, se logra una mirada comprensiva y eficaz del problema y se avanza hacia la construcción de paz a partir de actores sociales y políticos empoderados.

Diálogo y reflexión de un equipo

La investigadora Joana Abrisketa se sumergió en uno de los capítulos para analizar “Los estándares normativos internacionales y la Sentencia T-025 de 2004 de la Corte Constitucional colombiana: su incidencia en la población internamente desplazada”. Visto del lado positivo, Abrisketa señala que, en la formulación de sus fundamentos, la Corte ha logrado interpretar el “estatus de población desplazada como de ciudadano y ciudadana en situación de desplazamiento con una connotación de sujeto activo de derecho”, además de influenciar la agenda gubernamental. Lastimosamente, sus expectativas son de difícil cumplimiento en el contexto actual colombiano, y muchas sentencias se quedan en la teoría.

Para la jurista, frases de gobernantes anteriores como “aquí no hay conflicto armado porque justificaría un estado de beligerancia para actores como la guerrilla” (aunque estos últimos claramente violan la normativa de la guerra establecida en el DIH) niegan a su vez los derechos de las víctimas y generan confusión. Por eso es importante ver la ley desde los derechos humanos, no solo para darles estatus a las víctimas, sino porque así tales derechos se entienden como un deber para el Estado. Pero aún falta mucho por hacer y “la actual política gubernamental deslegitima la sentencia de la Corte Constitucional”, concluyó Abrisketa sobre el periodo del presidente Álvaro Uribe.

Para seguir ampliando la información relativa al valioso contenido de este libro, vale la pena destacar otro de sus capítulos, esta vez de corte sociológico, “La neutralidad como estrategia para la protección de la población civil en conflictos armados internos: un estudio de caso”, del politólogo Pedro Valenzuela. La neutralidad es un fenómeno especialmente interesante para el grupo pues representa una estrategia de prevención del desplazamiento desde la comunidad, como alternativa ante la falta de apoyo. La decisión colectiva de un pueblo, y en particular la estudiada por Valenzuela en San José de Apartadó, demuestra que es posible separarse de las dinámicas de la guerra “mediante el rechazo a cualquier forma de cooperación con los actores armados, declarando en efecto su neutralidad en el conflicto”.

Esta estrategia significa un ejemplo para las otras comunidades bajo presión y puede, según los investigadores, ser “objeto de apoyo por parte de la cooperación internacional”. El Urabá antioqueño se ha caracterizado por la constante disputa entre FARC y autodefensas. Su “Comunidad de Paz” es una autodenominación que solo funcionó después de años de resistencia, de ir pero también de volver, y entre 2006 y 2009 se registró un solo caso de desplazamiento en la zona. Podría decirse que esta reducción en el número de desplazamientos fue consecuencia de muchos factores, pero la influencia de esta iniciativa fue decisiva.

Por otro lado, el filósofo David Suárez dedicó su capítulo en este libro a “Las consecuencias morales del desplazamiento: una demanda por la reconstrucción del ‘proyecto de vida’”, y allí demanda una reflexión profunda, de corte sicológico, sobre cómo el desarraigo también es un daño de tipo moral y la importancia que tiene incluirlo en una política integral de reparación. La destrucción de un plan de vida —la idea de dejar de cultivar tabaco o cuidar el ganado y llegar a la jungla de una ciudad desconocida y fría— plantea un desafío para el ente reparador: asistir, pero también rehabilitar al sujeto moral y político, empoderarlo de nuevo. Este, según Suárez, es el único enfoque capaz de afrontar las consecuencias morales profundas de la violencia.

Las mujeres y la guerra

Pero hay un tema que cautivó especialmente en esta pesquisa y fue el efecto del desplazamiento en un grupo ya de por sí discriminado y doblemente victimizado por la guerra como es el de las mujeres. El estudio de caso se hizo en el lugar de una de las masacres más desoladoras de la historia colombiana: la de El Salado, en el departamento de Bolívar, la cual desplazó a cerca de 5.000 personas, traumatizadas luego de presenciar la tortura sangrienta y la matanza de 66 de sus paisanos, cometida por miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC).

Luego de tres días negros en febrero de 2000, el pueblo entero huyó dejando sus muertos, sus casas y sus perros. Dos años más tarde, en noviembre de 2002, 120 personas, entre ellas 20 mujeres, retornaron al pueblo hundido entre la maleza y los recuerdos amargos. Algunas de ellas, viudas convertidas en cabezas de familia, inspiraron a la Fundación Mujer y Futuro para empezar su reparación moral y dotarlas de conocimiento para defender esos derechos que tanto les violaron. Y es allí, en ese corregimiento del que nadie hubiera oído hablar si no hubiera sido por su dolor, que la antropóloga y una de las compiladoras del libro encontraron la inspiración para su aporte a la publicación: “El empoderamiento de las mujeres como elemento estratégico en la prevención del desplazamiento: políticas y prácticas en Montes de María”.

Sin embargo, Meertens no quiso enfocarse en el pasado de estas mujeres, sino en su presente: muchas de ellas se habían convertido en terratenientes, ganaderas, líderes y sujetos activos de su comunidad. “Quise mostrar un aspecto diferencial. La mujer sufre de amenazas y riesgos concretos, que reflejan de alguna manera las discriminaciones históricas contra las mujeres y los tradicionales roles de ella en lo doméstico y en la producción. El desarraigo es más fuerte para ellas que para los hombres, aunque paradójicamente son las primeras en lograr una supervivencia en la ciudad. Se adaptan más fácil a la necesidad del rebusque, por ejemplo”, comentó.

En su capítulo, la también profesora de la Universidad Javeriana plantea una importante perspectiva para tener en cuenta: “en la prevención del desplazamiento se requiere de estrategias que aborden las violencias y discriminaciones de género en la sociedad, tanto en el marco del conflicto armado como en la vida cotidiana”. Esa labor debe ser de largo aliento, paralela al trabajo de fortalecimiento institucional, precisamente para que las mujeres que superen su pérdida y crezcan a raíz de ello no vuelvan a ser atacadas jamás y se conviertan en líderes respetadas y comprometidas con el desarrollo de sus nuevas comunidades.

La presión sobre las líderes de restitución de tierras se ha venido multiplicando a la par del desplazamiento en los últimos años. Según Codhes, entre 2002 y 2010, 44 dirigentes de desplazados fueron asesinados en Colombia, y durante el gobierno del presidente Santos 11 más han perdido la vida en manos de grupos delictivos. Sumando, 14 mujeres hacen parte de esa macabra lista.

Una de ellas, Ana Fabricia Córdoba, es probablemente la líder que más ha generado recordación en este país desmemoriado y anestesiado ante el dolor. El 8 de junio de 2011, Ana viajaba en un bus por las calles de un barrio de Medellín adonde fue a parar luego de diez éxodos violentos que le quitaron dos maridos y dos hijos y le dejaron una tristeza en el alma tras ver cómo su hija era abusada sexualmente. Seguramente iba pensando en alguno de esos dolores morales cuando un tipo le disparó varias veces, y cumplió así las amenazas que ella misma había ido a denunciar ante la Mesa Metropolitana de Derechos Humanos, en la Fiscalía, en la Personería y en todos los brazos del Gobierno nacional, departamental y local.

Ana venía de Apartadó; tal vez eso explica su rebeldía, su amor por la tierra que le quitó gente de aquí y allá. Pero ese amor no fue suficiente porque estaba sola. No hubo Estado que la protegiera ni que la acogiera. Y esta es una historia con la que esperan no volverse a topar los autores de este libro. Probablemente, a ellos y al resto de los colombianos les gustaría ver a las mujeres de El Salado convertidas en líderes, como por ejemplo Ana, y que les quitaran el castigo por empoderarse luego de haber sufrido el desplazamiento. Que ellas se animaran y quisieran convertirse en luchadoras, como Carmen Palencia.

Carmen, cordobesa, llegó a pagar hasta doce millones de pesos mensuales para que el “patrón” paramilitar de la zona del Urabá los dejara quedarse a ella y a su amenazada familia en un ranchito. Fue por eso que fundó la ONG Tierra y Vida y está convencida de que a través de esta podrá cambiar las historias de tres mil campesinos ayudándoles a recuperar el dinero que alguna vez les fue extorsionado. Pero por esa lucha Carmen tuvo que huir a Bogotá y andar por las calles en su moto, abrazada a un escolta. Espera que no la maten por pelear por lo que era suyo.

“Las mujeres de El Salado, como estas otras mujeres emblemáticas, están aprendiendo que todo empieza por entender sus derechos. Y hoy es asombroso verlas tan fuertes. Varias de ellas, incluso, me reclamaron la última vez que las vi porque no les llevé el libro”, confiesa Meertens, entre risas. “Me dijeron: ‘Es nuestro derecho leerlo’”.

La idea es que estos consejos y análisis sean escuchados por el Gobierno y que las iniciativas que surjan de ahora en adelante incluyan ese enfoque de derechos, “que la protección no sea solo una conversación legal […] sino que se cuente con las personas protegidas”. En otras palabras, que la ley no sea trabajada solamente por los congresistas en las ciudades, sino que integre las voces de ellas, de ellos, de los que siguen vivos.

Una de las conclusiones principales del equipo de investigadores es que el desplazamiento existe no solo por la pobreza sino por las amenazas. “En el campo los hombres y las mujeres tienen trabajo, en las ciudades, hambre”, dice la compiladora. Entonces, el concepto de seguridad que tanto se ha defendido hasta ahora (y que sin duda ha logrado resultados positivos) ha estado mal enfocado con respecto a las víctimas; si no fuera así, no se estarían desplazando todavía. “La política pública en materia de justicia transicional invisibiliza […] la problemática del desplazamiento forzado”. ¿La respuesta? Prevención, atención y reparación. Y en cuanto al apoyo internacional, este debe estar pensado a largo plazo, más allá de los proyectos cortos que, aunque ayudan, son insuficientes para el proceso de recuperación de una víctima. El libro propone, por ejemplo, que las estrategias de supervivencia sean apoyadas por la cooperación internacional.

Alberto Salcedo Ramos, periodista, escribió una crónica sobre la masacre de El Salado y en ella nos deja —a esos 88 de los 100 colombianos que no se han visto afectados por el desplazamiento y las masacres— un sinsabor ineludible: “Porque, dígame usted, y perdone que sea tan crudo, si no fuera por esa masacre ¿cuántos bogotanos o pastusos sabrían siquiera que en el departamento de Bolívar, en la costa caribe de Colombia, hay un pueblo llamado El Salado? Los habitantes de estos sitios pobres y apartados solo son visibles cuando padecen una tragedia. Mueren, luego existen”.

Y con todo y ese infierno, esos campesinos y otros muchos en este país tuvieron la valentía de volver. “El Estado no es el único que ha atropellado a esta gente”, termina por decir Salcedo en su crónica. Y es cierto, ayudar no es tarea solamente del Estado o de la comunidad internacional.

En la carátula del libro hay un dibujo. Una niña pintó lo que para ella fue el retorno a su hogar en El Salado. Atrás quedaron los muñecos que sangraban, los uniformados bailando en la cancha de fútbol mientras degollaban y violaban. Esta vez, una mariposa vuela bajo un arcoíris y una niña la ve pasar en el jardín desde su salón de clases. Su profesor, un mamarracho rubio y ojiazul (probablemente miembro de una comisión internacional) le enseña en el tablero tres palabras: DIH, Aecid y Acnur. Esta niña hoy tiene mejores armas que las de la guerra.


Para leer más…
<style=”color: #999999;”>+Churruca, C. & Meertens, D. (comp.). (2010). Desplazamiento en Colombia. Prevenir, asistir, transformar. Cooperación internacional e iniciativas locales. Medellín: La Carreta Editores.
+Salcedo Ramos, A. (2009, 22 de julio). “El pueblo que sobrevivió a una masacre amenizada con gaitas”, Soho 111. Disponible en: https://www.soho.com.co/zona-cronica/articulo/el-pueblo-que-sobrevivio-a-una-masacre-amenizada-con-gaitas/10614. Recuperado en: 02/05/2012.

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El renacer de los tubérculos andinos

El renacer de los tubérculos andinos

El eco de un anuncio en las emisoras locales llamó la atención de 35 campesinos de los municipios de Turmerqué y Ventaquemada. Durante su faena cotidiana de labrar la tierra oyeron por el inseparable transistor una voz que convocaba a quienes cultivaran ibias, cubios y rubas a compartir su experiencia y a participar en un proceso de investigación.

Han pasado cuatro años desde aquel primer encuentro en el que muchas preguntas rondaban en el ambiente: ¿quiénes siembran, en dónde y qué variedades de ibias, cubios y rubas?, ¿por qué los niños y los jóvenes rechazan su consumo?, ¿en qué radica la fuerza cultural e identitaria de estos productos?, ¿en qué tipos de contextos sociales y culturales se conservan?, ¿qué significa para la agrodiversidad, la seguridad alimentaria, la cultura y la historia que desaparezcan?

Neidy Lorena Clavijo Ponce, profesora de la Universidad Javeriana e investigadora principal del proyecto titulado “Diseño participativo de alternativas sostenibles de manejo y conservación de la agrobiodiversidad de tubérculos andinos en la provincia de Márquez, departamento de Boyacá, Colombia”, explica a Pesquisa los detalles de un trabajo cuyo éxito principal radicó, según sus palabras, en que “fue un proceso participativo en el que todo se construyó de la mano con los agricultores”.

No resultaba fácil en Colombia la tarea de impulsar un proyecto de investigación sobre unos productos que no han sido priorizados en el país dentro de las cadenas productivas. Sin embargo, la trayectoria de Clavijo en el estudio de tubérculos andinos en Ecuador, su conocimiento de los trabajos realizados en Perú y Bolivia, y haber identificado algunas zonas de Colombia en las que su cultivo persistía hicieron que continuara en su empeño de aportar conocimiento sobre unos productos esenciales para las culturas precolombinas, domesticados hace más de ocho mil años, pero que por desgracia cargan con el estigma que los españoles les pusieron de ser comida de pobres y de indios. Ella veía que en municipios como Ventaquemada y Turmequé las ibias, los cubios y las rubas eran considerados cultivos sanos, patrimonio de los ancianos, símbolo de la cultura, base de la alimentación, y que era palpable el riesgo de que quedaran en el olvido si no se les prestaba una atención integral.

El salto de 9 a 41 morfotipos

Con el apoyo de la Corporación para el Desarrollo Participativo y Sostenible de los Pequeños Agricultores Colombianos (Corporación PBA), la Universidad Javeriana conformó en 2008 un equipo en el que participaron, además de los 35 agricultores de la provincia de Márquez, la nutricionista María Teresa Barón, la ingeniera agrónoma Juliana Combariza y la profesora Diana Maya con la idea de fomentar alternativas de uso y conservación de la agrobiodiversidad del cubio, la ibia y la ruba, a partir del trabajo investigativo.

Clavijo cuenta que decidieron adelantar la pesquisa definiendo tres componentes. El primero respondía a la necesidad de hacer una caracterización agroecológica, económica y tecnológica de los sistemas de producción de tubérculos andinos en Turmequé y Ventaquemada, con lo que podrían identificar las implicaciones que su cultivo tiene para las familias campesinas y las formas actuales de uso y consumo. El segundo consistía en promover procesos locales participativos que permitieran la recolección, identificación y conservación in situ del germoplasma existente; en este aspecto jugaron un papel determinante las actividades de intercambio de semillas. Y el tercero buscaba encontrar formas alternativas innovadoras para la preparación de estos tubérculos, con lo que sería posible impulsar su consumo, especialmente entre las poblaciones de jóvenes y de niños. Este enfoque respondía a líneas de acción como la “Agroecología andina” y la “Facilitación de procesos de desarrollo sostenible con comunidades campesinas”, en las que trabaja la Facultad de Estudios Ambientales y Rurales de la Pontificia Universidad Javeriana, y en las que la innovación y la Investigación Acción Participativa cobran relevancia.

Encontraron que estos tubérculos se siembran en fincas pequeñas, menores de tres hectáreas, que se caracterizan curiosamente por una altísima variedad de cultivos, muchos de ellos para el autoconsumo. Al inicio del proceso identificaron la existencia de dos tipos de rubas (una roja y una blanca), tres de ibias (rosada, amarilla, roja) y cuatro de cubios (amarillo, blanco, rojo largo y blanco morado). Sin embargo, tenían la hipótesis de que no eran los únicos que se cultivaban en la zona. Por eso, el grupo decidió organizar la primera Feria de Agrodiversidad de Tubérculos Andinos de Boyacá, con Turmequé como sede del evento. Más de 550 personas entre agricultores, lugareños, autoridades locales, investigadores, profesores y estudiantes acudieron a una cita que fue rica en resultados, ya que con las semillas aportadas por los campesinos lograron identificar 15 tipos de ruba, 7 tipos de ibia y 19 tipos de cubio.

En la intimidad del grupo de 35 campesinos participantes en el proyecto, explica Clavijo, socializaron los morfotipos y decidieron crear bancos de conservación in situ, es decir, fomentar el intercambio de semillas y el diseño de parcelas o núcleos de conservación para la siembra y multiplicación de las variedades encontradas. Así, los agricultores fueron llevando el registro del comportamiento de cada variedad, se fue
estimulando la multiplicación de la diversidad y se produjo un catálogo con la caracterización morfológica (tamaño, forma y color) de 41 tubérculos andinos de la zona; una cifra que contrasta con los primeros 9 identificados al inicio del proceso. Queda para una nueva fase de la investigación la caracterización molecular genética a partir de la cual se podrá determinar si la diversidad de morfotipos corresponde a la existencia de variedades en estos productos o si las diferencias que se manifiestan responden únicamente a las modificaciones que se producen por el tipo de suelos o de zonas en donde se cultivan.

Arepuelas de ibia, rubas pasas o puré de cubios

Si a los jóvenes y los niños no les llama la atención comer cubios, ibias y rubas, si les parecen amargos y agridulces, si su aspecto les produce rechazo, los esfuerzos de conservación podrían no ser exitosos. De ahí
que el equipo se propusiera encontrar formas alternativas de uso y de consumo de los tubérculos andinos.
Durante cuatro meses, cada quince días, los sábados de nueve de la mañana a dos de la tarde, la atención del grupo estaba puesta en temas de alimentación, nutrición y gastronomía. Era el momento de recopilar recetas tradicionales, de validar otras y de innovar con nuevas preparaciones. Los niños y los jóvenes terminaron siendo los jueces de las tortas, las mermeladas, las arepuelas, las croquetas, las cremas, el masato, las
frituras y muchas otras combinaciones que permitieron transformar la deteriorada imagen de los cubios, las ibias y las rubas. Quedó para los interesados un rico recetario con veintisiete preparaciones entre las que no podía faltar el famoso cocido boyacense y, para los participantes en el proceso, el compromiso de preparar, una vez a la semana, alguna de las recetas incluidas en él.

Para Clavijo, esta investigación ha dejado otro tipo de resultados significativos. Por ejemplo, una transformación importante para los campesinos en términos de cohesión social; la creación de una red de cultivadores de tubérculos andinos que se mantiene activa y que empieza a incursionar en temas de biocomercio; el nacimiento de un colectivo de niños y jóvenes llamado Guardianes de los Tubérculos Andinos, inspirado en un intercambio que se hizo con agricultores de Nariño; y un primer estado del arte de los tubérculos andinos en Colombia.

Razones estas para que el equipo de profesores de la Javeriana crea en la investigación aplicada que produce nuevo conocimiento, aporta información valiosa y, fundamentalmente, beneficia a las comunidades.


Para leer más…
<style=”color: #999999;”>+Barón, M.; Clavijo, N. & Combariza, J. (2010). “Recetario. Tubérculos andinos de Turmequé y Ventaquemada. Departamento de Boyacá, Colombia”. Pontificia Universidad Javeriana. Disponible en: https://www.corporacionpba.org/swf/tuberculos-andinos-flash/RECETARIO.pdf. Recuperado en: 10/05/2012.
+Programa Andino de Innovación Tecnológica, Corporación PBA. (2008). “Diseño participativo de alternativas sostenibles de manejo y conservación de la agrobiodiversidad de tubérculos andinos en la provincia de Márquez, departamento de Boyacá, Colombia”. Disponible en: https://www.corporacionpba.org/swf/tuberculos-
andinos-flash/Proyecto_Raices_Tuberculos_Andinos.pdf
. Recuperado en: 10/05/2012.

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Narratopedia: experiencias de expresión colectiva en la web

Narratopedia: experiencias de expresión colectiva en la web

Narratopedia fue creada hace algo más de tres años por un grupo interdisciplinario conformado por un pedagogo, un comunicador, un ingeniero, un investigador de la cibercultura y un escritor, y liderada por Jaime Alejandro Rodríguez, literato y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. El propósito del proyecto fue poner en funcionamiento las herramientas necesarias para propiciar la creación colectiva en el campo de la narración, sacando provecho de las posibilidades que ofrece la web.

Los productos consolidados grupalmente en Narratopedia no son historias tradicionales. Son algo muy distinto, nos explica Jaime Alejandro Rodríguez, y no podrían juzgarse bajo los criterios de calidad con los que se valora un trabajo literario. La obra literaria se califica por su cierre; las obras de la cibercultura son metamórficas, en ellas lo que se examina es el proceso. También son fluidas y nunca se cierran definitivamente, y son obras-acontecimiento, es decir, que convocan a la comunidad a que se involucre. Observar y potenciar ese proceso fue uno de los objetivos al crear Narratopedia, puntualiza el profesor.

De Gabriella infinita a Narratopedia

Jaime Alejandro Rodríguez ubica los orígenes de Narratopedia en su primera novela, Gabriella infinita, que no gozó de mayor acogida pero que, debido precisamente a sus características de fragmentación y de excesiva demanda de participación del lector, se prestó para el desarrollo de varias versiones hipermediales. Las obras digitales son hipermedias cuando articulan cuatro componentes, explica Rodríguez, “funcionan con base en el hipertexto (expresión no lineal del discurso), integran multimedia (utilizan diferentes morfologías de la comunicación: animaciones, audio, video, etcétera); requieren interactividad (capacidad del usuario para ejecutar el sistema a partir de sus acciones) y están abiertas a la conectividad (es decir, a la comunicación on-line, ya sea porque incluyen enlaces a la red y/o porque su acceso se hace por medio de ella)”.

De las dos versiones de Gabriella infinita el grupo aprendió todo lo que luego vino a poner en práctica en la construcción colectiva de Golpe de gracia, un hipermedia que permitió diversos grados de interacción, desde tomar decisiones para realizar los recorridos hasta la construcción colec­tiva de texto, pasando por la participación en varios juegos interactivos. Golpe de gracia obtuvo el premio Literaturas en Español, del Texto al Hipermedia, de la Universidad Complutense de Madrid.

Narratopedia vino después. Jaime Alejandro Rodríguez define la transición así: “A partir de Golpe de gracia nos encontramos con un punto de quiebre. O nos dedicábamos a producir obras del modo en que lo veníamos haciendo (es decir, reuniendo ad hoc equipos especializados, al estilo de los equipos cinematográficos), lo que resultaba en obras de ‘autor’ para ser usadas más o menos pasivamente, más o menos interactivamente, o nos lanzábamos a un cambio de paradigma: la creación colectiva, máxima expresión de la interactividad participa­tiva. Abandonamos entonces el esquema de la creación de autor para disponer ahora los medios de la expresión colectiva”.

La plataforma tecnológica sobre la que fue construida Narratopedia debía facilitar no solo la publicación de contenidos digitales, sino además permitir su ordenamiento y propiciar el trabajo colaborativo. Fue así como se eligió un software social, el Cyn.in Community Edition, un sistema de gestión de conocimiento de código abierto distribuido bajo la Licencia Pública General (GNU) o General Public License (GPL), versión 3. Se trata de una tecnología hindú muy poco conocida en Colombia, anota Rodríguez, pero que tiene la ventaja de que el código puede ser producido colectivamente y está abierto para que sea posible hacerle mejoras en función de las necesidades del usuario.

Licencia de autor Creative Commons, no Copyright

Tanto esta dimensión técnica como la de producción de contenidos están sustentadas sobre la base de compartir los contenidos. Por ello Narratopedia se guía por un tipo de licencia Creative Commons, totalmente distinta a los derechos de autor Copyright. De acuerdo con ella el usuario autoriza que sus contribuciones (textos, imágenes, audios, videos, entre otros) se puedan copiar, distribuir, modificar y comunicar públicamente, siempre que se reconozcan los créditos del autor o autores. Y, paralelamente a los trabajos de tecnología y diseño de la plataforma ―y de convocatoria al grupo de usuarios―, se hizo también una reflexión de lo que significa no solo narrar, sino crear e interactuar y comunicarse en ese tipo de espacios.

Teniendo como sustento tales reflexiones, el proyecto ha generado una tesis de maestría y cuatro de pregrado así como varios artículos publicados, una cartilla técnica y varias ponencias en ámbitos nacionales e internacionales y algunas asignaturas en pregrado, posgrado y doctorado que atienden y profundizan en los temas de la cibercultura.

Mención especial merece el libro Narratopedia: reflexiones sobre narrativa digital, creación colectiva y cibercultura, publicado en marzo de 2011 por la Editorial Pontificia Universidad Javeriana, con la colaboración de Colciencias. En él, además de dar cuenta de los resultados académicos de la investigación desarrollada con Narratopedia, se encuentran reseñadas varias experiencias nacionales e internacionales de
creación colectiva en la web, espacios como Tierra de Extracción, Literatrónica, Two, Five, Three (253) or Tube Theatre, Wikinovela, Don Juan en la Frontera del Espíritu, Sunshine 69, Más Respeto que Soy tu Madre y muchos otros, todos menos famosos que Facebook, Twitter y Youtube, pero en los que las plataformas no se apropian de los contenidos de los usuarios ya que no están atados a un interés comercial. Además de los profesores del proyecto Narratopedia, invitados nacionales y extranjeros relatan en el libro sus experiencias creativas y académicas.

Una nueva etapa para el proyecto

Tal como nos comenta Jaime Alejando Rodríguez, uno de los grandes retos de una experiencia como esta es, aparte de ofrecer el dispositivo, establecer una dinámica continuada de participación. Es muy importante acoger a una comunidad de práctica que realmente quiera apropiarse del dispositivo; de lo contrario, la dinámica puede verse interrumpida, lo que lamentablemente sucedió con Narratopedia, que ha estado fuera del aire por un año y medio debido a falta de recursos. Sin embargo, la solicitud del profesor para que trasladen la plataforma a los servidores de la universidad ha tenido eco y Rodríguez nos anuncia que ya hay una persona encargada de la instalación de Narratopedia, lo que permitirá que a la publicación de este artículo podamos apreciar los productos que ha dejado la experiencia, como son Ciudad Universitaria y Señora X.

Y es que, dadas sus capacidades para la publicación de contenidos digitales y sus herramientas de trabajo colaborativo, Narratopedia es aplicable no solo en la publicación de narrativas sino que puede servir para trabajos didácticos y como plataforma de encuentro para el desarrollo de proyectos de investigación, propuesta que ya fue presentada por Rodríguez y que forma parte de la nueva agenda de actividades proyectadas para la plataforma en los próximos meses.


Para leer más…
+Casacuberta, D. (2003). Creación colectiva: en Internet el creador es el público. Barcelona: Editorial Gedisa.
+Morales, M. (2010, julio-diciembre). “Hacia la democratización narrativa: del hipertexto a la creación colectiva”. Signo y Pensamiento XXIX (57): 192-215.
+Rodríguez, J. A.; Casacuberta, D.; Díaz Chaparro, L.C.; Soriano Lindín, C.; Luna Cárdenas, O.; Morales, M.; Muñoz, J.A.; Pérez Rubio, J.A. & Valencia, L. (2011). Narratopedia: reflexiones sobre narrativa digital, creación colectiva y cibercultura. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

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Juan Sebastián Correa Moreno

Juan Sebastián Correa Moreno

Paciente, observador y reflexivo. Para Jorge Alberto Restrepo Torres, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad Javeriana, esas son las características que hacen de Juan Sebastián Correa Moreno, un exitoso investigador en ciencias económicas. El profesor Restrepo, hoy colega de Juan Sebastián, fue durante 2009 el tutor del trabajo de Correa como Joven Investigador de Colciencias.

Para este joven economista egresado en 2008, la investigación, más que una elección, fue el resultado de una suma de factores. Muy temprano, como estudiante de pregrado, fue monitor y luego, al avanzar en su carrera, se unió a un proyecto como asistente de investigación. Eso, sumado a su buen promedio y a su gusto por el ambiente académico, definió la ruta de Juan Sebastián hacia la investigación.

Así, después de hacer su práctica profesional, presentó ante Colciencias, con el apoyo de su facultad, el proyecto: “¿Aprendizaje en el Beauty Contest?”, por el que fue becado por un año como Joven Investigador. El trabajo consistió en mirar los niveles de razonamiento de las personas con un juego que propuso John Keynes en 1936 conocido como Beauty Contest, que buscaba explicar las fluctuaciones de precios en el mercado de valores, y que sugiere que, en el contexto de un juego en el que hay un premio de por medio, las personas basan sus respuestas en lo que sospechan que los otros concursantes van a decir.

El experimento consistió en pedirle a un grupo de estudiantes que cada uno escogiera un número entre cero y cien. Quien escogiera el número más cercano a los dos tercios del promedio de las decisiones de todos los participantes ganaría el juego y recibiría una retribución. Juan Sebastián explica que si todo el mundo fuera perfectamente racional, que es lo que dice la teoría, todo el mundo habría escogido el cero, o el mínimo valor posible, y todos habrían ganado. Sin embargo, el ejercicio permitió identificar que nadie es infinitamente racional, sino que existen dos etapas de racionalidad, en las que las personas anticipan lo que piensan que los demás concursantes van a decir. Pese a que el ejercicio se repetía hasta quince veces, muy poca gente escogía el cero.

Este trabajo se enmarca en lo que se denomina economía experimental, uno de los principales intereses de investigación de Juan Sebastián, y que consiste en “encontrar evidencia a favor o en contra de diferentes teorías económicas”. En este campo se usan métodos experimentales, bien sea en el laboratorio o directamente en campo, para intentar explicar cómo y por qué la gente toma determinadas decisiones.

Hoy Juan Sebastián es profesor de tiempo completo de la Facultad de Economía de la Universidad Javeriana y trabaja en su tesis de Maestría en Economía. Sigue explorando la economía experimental y su próximo proyecto es una investigación que busca analizar de qué forma las normas sociales afectan lo que la gente registra en su declaración de impuestos, es decir, si en el momento de declarar impuestos los ciudadanos se preocupan por lo que piensan de ellos, o si independientemente de la norma social, hacen lo que consideran más conveniente para sí mismos.

Desde el aula, en sus clases de Principios de Economía, Microeconomía Intermedia y Teoría de Juegos, Juan Sebastián trata de motivar a sus alumnos para que reconozcan el valor de la investigación en economía. “Ese es un poco el sentido de lo que uno está haciendo ahí”, señala. Sin embargo, tanto Juan Sebastián como el profesor Restrepo coinciden en que es difícil atraer a los estudiantes a la investigación.

“Los estudiantes de economía, como muchos jóvenes, son relativamente cortoplacistas y buscan retribuciones monetarias mayores a las que ofrece la investigación. No existe demasiado apoyo en Colombia para la investigación, hay que decirlo. Además, la investigación exige preparación, sacrificios y dedicación. No todos están dispuestos a dar eso”, asegura Restrepo.

Pese a esa dificultad, Juan Sebastián le apuesta a que cada vez más estudiantes se interesen por la investigación. La libertad y la posibilidad de ser creativo que le brindan esta actividad y la docencia son lo que más valora del área profesional por la que optó. Su recomendación para los más jóvenes es que se mantengan conectados con la academia y estén en permanente contacto con los temas de economía que se están debatiendo, tanto en Colombia como en el resto del mundo.


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