Las historias más leídas de PESQUISA JAVERIANA

Las historias más leídas de PESQUISA JAVERIANA

Anamú: ciencia que se vuelve empresa

Ya han pasado 42 ediciones desde que PESQUISA JAVERIANA publicó el artículo “El anamú, la inmunología y el cáncer” (edición 8, diciembre de 2008). Y este texto sigue siendo el rey de las visitas en nuestra página web. ¿Por qué? Para Susana Fiorentino, la investigadora que con su grupo de trabajo continúa analizando los efectos antitumorales de esta planta ―utilizada tradicionalmente en la medicina indígena―, “lo publicado en PESQUISA abrió la puerta para que en el país se comience a hablar de la importancia de las plantas en el control del cáncer. Lo primero que hacen las personas con la enfermedad es mirar en internet. Cuando buscan se encuentran con publicaciones de la Pontificia Universidad Javeriana, que están indexadas, validadas por pares, en donde hay datos científicos”.

Fiorentino comenta que aún contesta mensualmente gran cantidad de correos electrónicos que contienen preguntas sobre el diagnóstico, manejo y cura del cáncer. “Después de varios años trabajando en esto, me he dado cuenta de que la aproximación de nuestro grupo al estudio de las plantas era muy diferente a la de otros investigadores. Nosotros incorporamos el concepto de la respuesta inmune, las plantas y el cáncer, y eso fue lo que cambió el horizonte de los fitomedicamentos en esta área del continente. Así, nos acercamos a la medicina de oriente y eso puso en la mira algo: hay un conocimiento tradicional en nuestras comunidades que no está estudiado ni explotado”, explica esta científica bogotana que finalizó dos posdoctorados en Francia.

A su investigación se han unido otros actores. Uno de ellos fue el Hospital San Ignacio, con el que actualmente realiza un estudio clínico para determinar la seguridad de otro fitomedicamento, obtenido esta vez del divi-divi. “Aunque el artículo más visitado es el del anamú, el medicamento más adelantado es el divi-divi”, afirma de manera orgullosa. Esto se debe a que el rendimiento en la obtención del medicamento a partir de la planta fue mejor y la caracterización de las moléculas fue más rápida.

La cofinanciación por parte de Colciencias ha sido vital para dar continuidad a los proyectos. “Un proyecto de regalías de 3500 millones de pesos nos permitió avanzar hasta estudios clínicos para desarrollar el divi-divi”, explica Fiorentino. Lograron “avanzar en toda la cadena de valor y fortalecer todos los insumos para migrar al proyecto Colombia Científica, que nos acaba de dar 18.000 millones de pesos para estudiar 30 plantas más y terminar el desarrollo del anamú”.

En abril de 2019 esta investigadora fundó, junto con otros emprendedores, una empresa basada en este conocimiento, con el apoyo de la Pontificia Universidad Javeriana, que licenció la propiedad intelectual a esta startup, para avanzar en el escalamiento y comercialización de sus fitomedicamentos, que provienen del aprovechamiento sostenible de la diversidad de plantas locales. Y se van cumpliendo las metas. “Hay que hablar de ciencia en revistas como PESQUISA para que la gente sepa que en el país se hace ciencia y que esta aporta en la construcción de una verdadera bioeconomía basada en el conocimiento”, concluye.

El ‘barrismo’, un fenómeno que sigue bajo la lupa

Cuando se trata de fútbol, el sentido de pertenencia por una camiseta, un escudo y unos colores se ha convertido en estilo de vida para miles de colombianos. Y esa misma realidad se refleja en las visitas a la página web de PESQUISA JAVERIANA.

El artículo “Barras de fútbol: violencia, identidad y territorialidad” (edición 4, de octubre de 2007) es uno de los textos más vistos en nuestro ecosistema digital. De acuerdo con Jairo Clavijo, quien realizó la investigación de su tesis doctoral en antropología sobre la naturaleza de las prácticas sociales de los barristas, este tema nunca pasará inadvertido, porque desde las ciencias sociales su análisis es novedoso y heterodoxo.

“El primer efecto de nuestra investigación es que hay unos estudios sobre el estado del arte que ya han sido publicados, donde se reconoce nuestra investigación como uno de los trabajos iniciales sobre barras bravas”, dice este profesor del Departamento de Antropología de la Pontificia Universidad Javeriana.

Otra de las huellas que cree que ha dejado su publicación es el camino que se abre a los científicos sociales sobre los fenómenos derivados del deporte, como el caso de la tesis de grado que dirigió sobre cómo se forman los jóvenes en las escuelas deportivas, teniendo en cuenta su entorno social.

Clavijo deduce que los comportamientos de las barras de fútbol que analizó en su momento se siguen repitiendo en la actualidad. Uno de ellos, por ejemplo, es la presencia de barras de equipos de fútbol en los paros de finales de 2019. En su argumentación defiende la tesis de que hay una condición de desigualdad social y marginalidad sobre los jóvenes, por lo que ellos acuden a espacios masivos de protesta para tratar de ser escuchados. “Las barras bravas del fútbol encarnan la angustia de unas personas que no tienen ‘existencia’ por fuera de ese espacio”, sentencia.

La educación religiosa liberadora, un modelo que se replica

“Si la educación religiosa no se hubiera quedado en algo memorístico, sino que realmente hubiese sido una experiencia de formación, este país sería diferente”, afirmó el experto en estudios religiosos José Luis Meza Rueda, en el artículo “De la clase de religión a una educación religiosa liberadora”, publicado en la edición 34, de noviembre de 2015.

Tres años después, este doctor en Teología continúa insistiendo en la importancia de que los estudiantes generen un sentido crítico con respecto a la educación religiosa, es decir, “que sea liberadora”, para entender otros puntos de vista y de esa manera poder resolver conflictos.

“Tenemos que ser conscientes de que cuando uno propone una educación religiosa liberadora, va en contra de lo establecido, y hay ciertas instituciones a las que no les interesa que el sujeto tome consciencia, reflexione, se empodere y deje de ser un sujeto pasivo, que no sea un ‘lactante religioso’”, afirma el profesor de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Javeriana.

Gracias a su persistencia y a la continuidad de la temática investigativa, ya recoge los frutos de su iniciativa. Uno de ellos es la publicación del libro Educar para la libertad, que ya se utiliza en las aulas de clase de diferentes instituciones. Esta publicación, estructurada en tres capítulos, reflexiona sobre la educación religiosa escolar en la perspectiva de la liberación como propuesta de formación.

El modelo propuesto por Meza y su equipo, que él califica como un ejemplo para aprender a solucionar los conflictos que ha vivido el país durante décadas, ya se ha implementado en municipios de los departamentos de Bolívar, Nariño, Putumayo y Cundinamarca. “Nos alegramos de que la propuesta haya llegado a instituciones de la ‘Colombia profunda’, que vive realidades dramáticas de pobreza, inequidad y violencia”, afirma.

Educación: un campo natural para la innovación y la investigación

En el mundo de la educación, la reflexión sobre cuál debe ser el rol de los profesores es uno de los ejes permanentes de las propuestas que quieren transformar la enseñanza en el país. Y no es para menos. Quizá por esta y otras razones, el artículo “¿Maestros investigadores e innovadores?” (edición 30, de noviembre de 2015) ha sido uno de los más consultados en la página web de PESQUISA JAVERIANA.

El artículo presentó el proyecto de investigación “Formación en investigación e innovación pedagógica en programas de licenciatura en ciencias naturales, ciencias sociales, artes y humanidades, y educación y pedagogía”, coordinado por los investigadores Fabiola Cabra-Torres y José Darío Herrera González.

“La investigación realizada constituyó un aporte significativo a la discusión sobre los procesos de formación de los licenciados, así como a la identificación de sus retos más importantes. Se buscó que los resultados llegaran directamente a profesores y estudiantes como una forma de enriquecer y retroalimentar las prácticas formativas de los programas analizados. Así mismo, más de una veintena de estudios sobre la formación inicial de maestros ha citado la investigación, para seguir problematizando la noción de maestro investigador e innovador”, manifiesta Cabra-Torres, profesora de la Facultad de Educación.

Además, señala que actualmente es fundamental que los maestros dejen de ser receptores de teorías o modas pedagógicas, para convertirse en participantes activos de la transformación social y educativa, mediante la reflexión y la investigación pedagógicas.

Incluso sugiere que más allá de alcanzar acreditaciones, la coexistencia natural de la enseñanza, la investigación y la innovación pedagógica en espacios formativos es clave para los desafíos que tienen los sistemas educativos y la formación docente.

¿Cuál es el camino? Para la investigadora, debe haber más autonomía, formación permanente y condiciones para que el profesor innove en sus métodos. También señala la necesidad de generar estrategias para que, después de egresar de sus facultades, los profesores sigan vinculados a redes de maestros, grupos de investigación y semilleros, de manera que enriquezcan su ejercicio docente. Hay que examinar con profundidad algunos de los estereotipos que circulan actualmente sobre la investigación y la innovación.

“También se debe fortalecer una idea de investigación como experiencia crítica que genera condiciones para pensarse a sí mismo y a la comunidad educativa circundante; una investigación que pueda contribuir a la justicia social desde su compromiso con la formación de educadores e investigadores educativos, atendiendo a su reconocimiento y participación en la sociedad”, agrega.

Pesquisa Javeriana conecta la ciencia con la sociedad

Pesquisa Javeriana conecta la ciencia con la sociedad

Producir nuevo conocimiento requiere, entre otras cosas, de tiempo, esfuerzo, paciencia e inversión de recursos. Contar los resultados de esos esfuerzos de una manera clara y lograr que la sociedad se apropie de ellos exige una estrategia contundente.

En 13 años de existencia, PESQUISA JAVERIANA ha ayudado a que comunidades a lo largo y ancho del país se apropien de los resultados de investigaciones llevadas a cabo en la Pontificia Universidad Javeriana para transformar sus entornos y mejorar sus vidas. Algunas veces, esta publicación incluso ha aportado en el diseño de políticas públicas.

Pensar nuevas formas y medios para contar las investigaciones, diseñar estrategias para que la revista impresa llegue a un mayor número de personas, buscar aliados para generar escenarios en los que se hable de ciencia en el país, y poner el conocimiento de los investigadores a disposición de los medios y de la agenda periodística nacional sobre diversos temas, son algunas de las formas en las que se ha aprovechado el conocimiento producido.

¿Qué pasó con algunos de los artículos que ha publicado PESQUISA JAVERIANA a lo largo de estos años? A continuación presentamos varios casos:

El conocimiento llega a las comunidades

“PESQUISA ha cumplido una labor importante: ha llegado a las comunidades”, aseguró José Ignacio Barrera, profesor del Departamento de Biología de la Facultad de Ciencias e integrante de la Escuela de Restauración Ecológica de la Javeriana. Por esa razón, continúa, la revista se ha convertido casi que en un consultorio en el que las comunidades buscan las soluciones para sus problemas medioambientales.

Barrera resalta el acompañamiento de la revista a los procesos de investigación de la Universidad, sobre todo a los grupos que hacen proyección hacia las comunidades: “se muestra cómo la universidad se sale de las aulas y acompaña los procesos comunitarios”, destacó el profesor.

Fue por el artículo ”Científicos restauran paisaje del Neusa”, publicado en la web de PESQUISA en junio de 2016, que una estudiante del Colegio Rural El Uval, en Usme, contactó al grupo de investigación Unidad de Ecología y Sistemática (Unesis).

Hasta el colegio llegaron investigadores del grupo para ayudarlos a contener la propagación del retamo espinoso ―una de las especies invasoras más agresivas del mundo― en el Páramo de Sumapaz.

“Lo más importante que nos enseñaron es que no se debía quemar ni cortar [el retamo espinoso], porque eso era lo que estaban haciendo en la vereda y eso lo propaga. También que había que tener cuidado porque las semillas se extienden por el contacto con los zapatos. Eso nos sirvió bastante para atacar esta planta”, aseguró Viviana Garzón Espinoza, la estudiante del Colegio Rural El Uval que, el año pasado, mientras cursaba grado once, contactó a la Escuela de Restauración Ecológica.

Viviana contó que estudiantes y campesinos de la vereda recibieron una charla en la que profesores investigadores de la Javeriana les mostraron las afectaciones que causa la planta, el estudio que se ha hecho, y les indicaron cómo erradicarla. Para ella, lo más valioso fue la disposición de los investigadores para ir hasta el lugar sin pedir nada a cambio.

“Es de acuerdo con las necesidades de las comunidades que se plantean soluciones y que se trabajan con ellas, en la medida en que los proyectos lo permitan, de tal manera que sean ellas quienes ejecuten las acciones, y eso es maravilloso”, aseguró Barrera, quién además señaló que “divulgar los proyectos y que la comunidad se sienta importante y participe de un proceso posibilita el diálogo de saberes, que es importante y hace que las comunidades se abran más”.

La estudiante Viviana Garzón Espinoza explica sobre los riesgos del retamo espinoso.
La estudiante Viviana Garzón Espinoza explica sobre los riesgos del retamo espinoso.

Investigadores encuentran el lenguaje adecuado para contar sus historias

Al profesor Juan Samuel Santos, de la Facultad de Filosofía de la Universidad Javeriana, no se le había ocurrido que hubiera un medio distinto para publicar sus investigaciones que las revistas académicas dirigidas a sus colegas, pero que no alcanzan a un público amplio. Santos hizo un curso de divulgación científica que ofreció PESQUISA JAVERIANA y ahí se dio cuenta de que sus investigaciones podían publicarse en otros medios.

En el taller, con el apoyo de comunicadores de la revista, produjo un podcast que explica con un ejemplo de la vida real su investigación: qué se puede entender como mentira política y qué consecuencias se derivan de este tipo de engaño. Previamente a las elecciones de octubre de 2019, la revista publicó además un artículo sobre el mismo tema en su versión web, y a raíz de eso la revista Dinero entrevistó al profesor para tratar de explicar el fenómeno en general y publicó el artículo titulado “¿Por qué votamos por políticos mentirosos?”.

Así, la investigación, que pretendía aportar elementos de análisis para la época electoral que se vivió en el país, logró llegar a un público más extenso.

Para el profesor Santos, la retroalimentación que se puede lograr a partir de la publicación en medios “es muy importante, porque es una forma de cumplir una de las tareas de la filosofía: que no sea solo un asunto de especialistas o de los profesores de esta facultad, sino que pueda interesar a otras personas en la sociedad”.

“PESQUISA es una forma de despertar el interés de otras personas y conducirlas a investigaciones más complejas o, por lo menos, a que se interesen en el problema que estamos tratando, eso es importante”. Además, “es una revista que llega a gente a la que no llegaríamos de ninguna otra manera”, concluyó Santos.

Al profesor Carlos Rivera, director del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, la revista le ha dado confianza para relacionarse con periodistas, le ha ayudado a utilizar un lenguaje atractivo para comunicar su trabajo y le ha sugerido nuevas formas para contarlo. Luego de que se publicó en junio de 2019 el artículo “Algas microscópicas para entender a los homínidos” (las diatomeas son algas que ofrecen información sobre los ambientes donde vivieron nuestros antepasados), lo entrevistaron en el programa Planeta Caracol, de Caracol Radio, y publicaron su historia en El Tiempo. “Eso me mostró cómo es la interacción directa con los periodistas sin tanto miedo, porque puede dar un poco de miedo cuando no los conoces”.

Esa experiencia con medios le hizo caer en cuenta de los impactos que pueden tener las historias científicas escritas en lenguaje sencillo: por esas casualidades de la vida se enteró de que una prima segunda, que se desempeña como docente y con la que hacía rato no conversaba, utilizó su investigación en un ejercicio de clase porque un alumno suyo lo escuchó en Planeta Caracol.

“PESQUISA es un medio de divulgación eficiente que nos facilita ponernos en el contexto del país. Cada vez que publican algo nos acercan a la gente; eso es valioso para la universidad”, señaló Rivera.

La revista publicó en noviembre de 2018 el artículo “Que los eventos naturales no causen desastres”, que cuenta cómo científicos javerianos desarrollaron una metodología y un software que simula las condiciones de vulnerabilidad de las comunidades antes ciertos fenómenos naturales. Semana Sostenible replicó la nota y el Instituto Nacional de Vías contactó a los investigadores para que implementaran la plataforma desarrollada en el campo de la infraestructura vial.

Paula Andrea Villegas González, coinvestigadora del proyecto y estudiante del Doctorado en Ingeniería de la Javeriana, destacó el enfoque social de la investigación y resaltó la importancia de que los medios amplíen estos temas, pues así se le da visibilidad al problema a nivel nacional.

El profesor de Filosofía Juan Samuel Santos se estrena produciendo un podcast sobre su investigación.
El profesor de Filosofía Juan Samuel Santos se estrena produciendo un podcast sobre su investigación.

Los medios republican porque es “información de calidad”

“Tenemos interés en ayudar a divulgar la ciencia en Colombia. Cada vez que detectamos un esfuerzo desde universidades estamos abiertos a ver la calidad de lo que hacen y si vemos que el tema puede tener interés nacional o impacto en audiencias más grandes, lo republicamos dando el crédito”, indicó Pablo Correa, editor de temas ambientales, salud y ciencia de El Espectador.

En los últimos años ese periódico ha republicado seis artículos de PESQUISA. Uno de los más recientes es el titulado “Un sistema para fotografiar peces ‘made in Colombia’”, en mayo de 2019, que cuenta cómo investigadores javerianos y de la Universidad del Tolima crearon un sistema para fotografiar peces y lograr imágenes con la calidad necesaria para su estudio.

“Las universidades en Colombia son las casas de los investigadores, ahí está la mayor concentración y esas instituciones necesitan tener iniciativas como Pesquisa, para que ese conocimiento valioso que se produce, pero que se encierra ahí, salga. En la medida en que las instituciones grandes, productivas y poderosas en términos de generación del conocimiento hagan esfuerzos como ese, ese conocimiento empieza a impactar en la sociedad”, concluyó Correa.

Publicaciones de contenido producido en Pesquisa Javeriana, en medios de comunicación.
Publicaciones de contenido producido en Pesquisa Javeriana, en medios de comunicación.
¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

Tener un ministerio de ciencia es una gran oportunidad para que finalmente todas las recomendaciones y propuestas plasmadas en varios documentos, y mencionadas en muchos escenarios desde hace décadas, se vuelvan realidad y se concreten en acciones y costumbres de los ciudadanos. Basta dar una rápida lectura a las políticas de ciencia, tecnología e innovación que han sido propuestas en diferentes momentos por Colciencias ―el organismo rector del sector durante 51 años―, o por entidades externas contratadas con el fin de pensar dichas políticas, para notar que las recomendaciones son iterativas y obvias: un país equitativo, en paz, donde sus ciudadanos tengan acceso a la educación ―“desde la cuna hasta la tumba”, decía el escritor Gabriel García Márquez―, gocen de una cultura científica, se proteja y aproveche sus recursos naturales, y se promuevan la investigación científica y el desarrollo tecnológico, por mencionar algunas.

Con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), de acuerdo con la Ley 1951 de 2019, el nuevo ente asume las funciones que venía realizando Colciencias, con una ventaja: el director, que ahora será ministro, tiene asiento obligado en el Consejo de Ministros y eso eleva el estatus de la entidad. “Ha sido una entidad ejemplar que ha dejado una gran huella con limitaciones presupuestales enormes”, dice Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), quien tuvo relación con Colciencias desde 1975.

Moisés Wasserman, quien, como Posada, fue miembro de la Misión Internacional de Sabios de 2019, lo secunda: “El Ministerio tendrá más potencia que Colciencias”, afirma. Sin embargo, plantea una inquietud: “el Ministerio no puede ser ejecutor y la idea es que el Fondo Francisco José de Caldas [fondo de financiamiento]se convierta en la agencia ejecutora de proyectos”.

Por ese proceso han pasado Chile y Argentina, por ejemplo, con la diferencia de que esos países crearon su Ministerio de Ciencia sin eliminar su organismo nacional de ciencia y tecnología ―la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), respectivamente―. Esa fue la primera sorpresa de la comunidad científica con la Ley 1951, mientras el senador Iván Darío Agudelo, gestor de la nueva directriz que fue aprobada por unanimidad en el Congreso de la República, argumentaba que no se trataba simplemente de “un cambio de nombre”.

“Ojala las políticas sean más ambiciosas y más concertadas con los investigadores”, manifestó Juan Manuel Anaya, médico reumatólogo del Centro de Estudios de Enfermedades Autoinmunes de la Universidad del Rosario, y quien también perteneció a la Misión de 2019.

Por ahora, sin embargo, poco cambia, excepto el letrero del edificio y la URL del portal. La transición tomará tiempo, porque el Ministerio funcionará con el presupuesto asignado a Colciencias (392 362 millones) y será ―como lo venía siendo esta entidad―, el ente rector de la política de ciencia, tecnología e innovación. Pero, como dice Wasserman, el Ministerio “no puede dedicarse a leer y calificar proyectos”.

Fotografía: Cortesía Minciencias
Fotografía: Cortesía Minciencias

La apuesta de la Misión Internacional de Sabios

En 2019 no solamente se creó el Minciencias, sino que el Gobierno del presidente Iván Duque convocó a más de 40 personas para integrar la Misión Internacional de Sabios. En épocas recientes ha habido tres misiones: la de Ciencia y Tecnología (1988) en el Gobierno de Virgilio Barco Vargas, la de Ciencia, Educación y Desarrollo (1994) en el Gobierno de César Gaviria Trujillo y la Misión Internacional de Sabios, a cargo de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. La primera dio lugar al Año Nacional de la Ciencia y la Tecnología, a la Ley 29 de 1990 ―que fomenta “la investigación científica y el desarrollo tecnológico”― y oficializó el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. La segunda misión recomendó fortalecer este sistema, pero, de acuerdo con el balance realizado por algunos de sus miembros, la transformación de Colciencias de instituto a departamento administrativo hizo que la entidad fuese “más atractiva desde el punto de vista político y en los últimos dos periodos su dirección ha sido entregada a representantes de un partido de la coalición del Gobierno”. Concluyen que en lugar de fortalecer a la institución, se volvió “más débil que nunca”. Algunas de las ocho recomendaciones realizadas por los diez integrantes de esta misión fueron tenidas en cuenta, pero el sector ha seguido siendo la cenicienta del presupuesto general de la Nación. Ha habido muchas promesas de aumentar el porcentaje del PIB para la ciencia, la tecnología y la innovación, sin que realmente se llegue al menos al 1 % del PIB, sugerido y prometido por diferentes gobernantes desde hace años.

En el documento entregado el 5 de diciembre de 2019 al presidente Duque, titulado “Colombia hacia una sociedad del conocimiento”, la Misión Internacional de Sabios de 2019 propone un aumento incremental que a 2028 llegue al “1,20 % de inversión total en Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB (donde la inversión pública debe ser 0,80 % y la privada sería 0,40%)”.

En relación con el Minciencias, este documento es enfático en proponer que la formulación de las políticas debe recaer en el Ministerio y su ejecución, en otra entidad. También se explaya en recomendaciones concretas muchas de las cuales fueron asumidas en el decreto que le dio estructura a la nueva entidad. Así mismo, promueve una “economía sustentada en el conocimiento”; propone que “todas las niñas y niños que vivan en Colombia accedan a una educación de calidad complementada con nutrición, salud, cuidado y afecto”, con una transformación pedagógica que reconozca las diferencias y promueva la capacidad de aprender; pide “una educación pertinente para el futuro”, que forme para un sistema productivo, pero también “vincule los desafíos de sostenibilidad ambiental y social que enfrentan nuestras sociedades”; y señala la necesidad de darle un vuelco a la formación de maestros.

El documento aboga por que las universidades continúen impulsando el desarrollo de la ciencia y propongan respuestas a las preguntas que formula la sociedad; por la consolidación e integración de institutos y centros de investigación que trabajen colaborativamente, con facilidades en su financiación; por la unión de universidades, emprendedores, empresarios, entidades públicas y organizaciones de la sociedad civil en espacios físicos como laboratorios de creación, incubadoras de emprendimientos, y proyectos creativos y culturales ―centros abiertos a todo tipo de público―, de modo que se logre la retroalimentación entre los diferentes actores; por conseguir finalmente equidad en las capacidades y el desarrollo de las diferentes regiones del país; por fortalecer las redes de conocimiento con actores internacionales; y por involucrar al ciudadano común y corriente en la senda de la ciencia para que comprenda el quehacer del científico como una profesión importante y necesaria.

Por encima de todas estas propuestas, sobresalen el vehemente pedido de eliminar las trabas burocráticas que se presentan en los procesos administrativos, aplicando “el régimen privado de contratación a los proyectos de CTI”; facilitar la importación de equipos y reactivos para laboratorio; entender que la ciencia no tiene vigencias de un año; revisar directrices y normas que van en contra de la investigación científica ―por ejemplo, en lo que tiene que ver con acceso a recursos genéticos y permisos de recolección de especímenes―; y promover la investigación científica en todas las entidades públicas.

Si bien 2019 fue un año que puso a hablar al país sobre ciencia, tecnología e innovación, el año 2020 tiene el reto de lucirse con un Ministerio ágil y competente, y una decisión política que ponga en marcha las recomendaciones de la Misión, de modo que lo planteado en el papel se convierta en realidad.

Retos planteados por la Misión Internacional de Sabios

  • Colombia Bio-Diversa: para conocer y aprovechar las diversidades cultural y natural del país, e impulsar la bioeconomía y la economía creativa.
  • Colombia productiva y sostenible: para transformar la estructura productiva del país, y promover industrias y servicios con alto contenido tecnológico y ambientalmente sostenibles.
  • Colombia equitativa: para lograr una ciudadanía educada y saludable.

 

Ilustración_MinCiencia

 

Para leer más:

VV AA. Colombia hacia una sociedad del conocimiento – Informe de la Misión Internacional de Sabios 2019 por la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, 2019. Disponible en: https://bit.ly/3ajBByS

Procuraduría General de la Nación, Instituto de Estudios del Ministerio Público y Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, “Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo. Balance 20 años después”, 2015. Disponible en: https://bit.ly/30u4GmE