{"id":11337,"date":"2018-06-05T09:56:01","date_gmt":"2018-06-05T14:56:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/?p=11337"},"modified":"2022-05-16T22:42:07","modified_gmt":"2022-05-17T03:42:07","slug":"ser-o-no-ser-complice","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/ser-o-no-ser-complice\/","title":{"rendered":"Ser o no ser c\u00f3mplice"},"content":{"rendered":"<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-11341\" src=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-169x300.jpg\" alt=\"Fernando Ara\u00fajo Col\" width=\"169\" height=\"300\" srcset=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-169x300.jpg 169w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-576x1024.jpg 576w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-864x1536.jpg 864w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-150x267.jpg 150w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-450x800.jpg 450w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col-768x1365.jpg 768w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Fernando-Ara\u00fajo-Col.jpg 1080w\" sizes=\"(max-width: 169px) 100vw, 169px\" \/><\/p>\n<p>Como usted y como aqu\u00e9l, yo tambi\u00e9n fui hincha de la Selecci\u00f3n Colombia. Y como usted y como aqu\u00e9l, llor\u00e9 cuando perd\u00eda y celebr\u00e9 sus pocas victorias. Eran los a\u00f1os 70 y 80. Willington Ortiz, V\u00edctor Campaz, Diego Uma\u00f1a, Jairo Arboleda, Pedro Zape y Alejandro Brand, por nombrar solo algunos, eran esa magia que me hac\u00eda falta para vivir. Los d\u00edas de una semana estaban marcados por los partidos de f\u00fatbol, o el f\u00fatbol era la puerta abierta a la vida. Pero luego fueron sucediendo hechos oscuros y fui conociendo lo que ocurr\u00eda, o lo que hab\u00eda empezado a ocurrir con el f\u00fatbol en Colombia.<\/p>\n<p>Trabajaba ya en un peri\u00f3dico y all\u00ed escrib\u00eda sobre f\u00fatbol. En <em>La Prensa<\/em> empec\u00e9 a comprender que el resultado de un juego, o lo que ve\u00edamos sobre un campo de f\u00fatbol, era consecuencia de mil circunstancias, de personajes sombr\u00edos, siniestros, de historias te\u00f1idas de sangre, de mucha sangre, de mentiras y robos, de resultados ama\u00f1ados en un escritorio. Hab\u00eda un f\u00fatbol detr\u00e1s del f\u00fatbol.<\/p>\n<p>Ese f\u00fatbol se me present\u00f3 completo el 5 de septiembre del 93, luego del legendario 5-0 sobre Argentina en las Eliminatorias para el Mundial del 94. Ese d\u00eda, esa noche, vi que el f\u00fatbol iba de la mano de la muerte, y que algunos de los jugadores que tanto admiraba eran c\u00f3mplices de quienes hab\u00edan tomado el poder del f\u00fatbol en Colombia a punta de bala y picana. El 6 de septiembre aterric\u00e9 en Bogot\u00e1, ignorante de lo que hab\u00eda ocurrido. Y poco a poco, con estupor, y luego con p\u00e1nico, me fui enterando de los cien muertos que hab\u00eda dejado la celebraci\u00f3n del 5-0. Vi la ciudad regada de botellas y de banderas quemadas y de harina y colillas de cigarrillos. En fin, restos de la alegr\u00eda de una simple victoria.<\/p>\n<p>Restos de la alegr\u00eda de una simple victoria en un pa\u00eds como Colombia, donde la vida no vale nada y donde una simple discusi\u00f3n puede terminar con una cuchillada o un tiro en la frente. No hab\u00eda taxis. No hab\u00eda buses. El pa\u00eds hab\u00eda dejado de funcionar sobre el dolor de las familias de las v\u00edctimas. Una hora m\u00e1s tarde lleg\u00f3 la Selecci\u00f3n de Colombia. El desfile, el himno, el patrioterismo, los pol\u00edticos subidos al carro de la victoria, igual que los empresarios y los periodistas, los miles de lagartos y uno que otro hincha. Era el baile del oportunismo, al ritmo de los arribistas.<\/p>\n<p>Desde ese d\u00eda, Colombia fue el centro de cientos de miles de mentiras; el aficionado, el centro del enga\u00f1o. Quien osara decir que el equipo no iba a quedar campe\u00f3n del mundo en Estados Unidos, era considerado enemigo p\u00fablico de la naci\u00f3n. Un ap\u00e1trida. Y lleg\u00f3 el Mundial. Y el equipo perdi\u00f3. Y de ese perder, de las mentiras, del enga\u00f1o, de la estupidez, de los periodistas vendidos, de los empresarios vendedores, de la desorganizaci\u00f3n, de la vanidad de los l\u00edderes del equipo, y tantas y tantas cosas m\u00e1s, surgi\u00f3 una noche de s\u00e1bado un pistolero en un restaurante de Medell\u00edn y acribill\u00f3 a Andr\u00e9s Escobar. Jam\u00e1s en la historia del f\u00fatbol un jugador hab\u00eda sido asesinado por sus actuaciones en una copa del mundo. Escobar fue el primero.<\/p>\n<p>El 2 de julio del 94 termin\u00e9 de decidir que yo no quer\u00eda hacer parte de aquel baile multicolor y sangriento. Comprend\u00ed que con nuestro silencio, con nuestro apoyo, nuestro mirar hacia otro lado, nuestro dejarnos llevar por las multitudes, \u00e9ramos c\u00f3mplices de todos los cr\u00edmenes del f\u00fatbol. \u00c9ramos, de alguna manera, criminales.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr>\n<p>*Escritor y periodista, editor cultural del diario <em><a href=\"https:\/\/www.elespectador.com\/noticias\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">El Espectador<\/a><\/em>. En sus libros de no ficci\u00f3n, como <em>P<\/em><em>ena m\u00e1xima<\/em> (1995) y <em>No era f\u00fatbol, era fraude<\/em> (2016), denuncia al f\u00fatbol como un deporte que ha dejado de ser transparente. Fue estudiante javeriano, y a la universidad ha regresado a dictar clases y conferencias. Sobre sus d\u00edas de pregrado, recuerda: \u201cMi relaci\u00f3n con el f\u00fatbol en la Javeriana se inici\u00f3 desde que comenc\u00e9 a estudiar all\u00e1, pues lo primero que hice una vez me matricul\u00e9 fue subir a la cancha de f\u00fatbol. Desde entonces, me dediqu\u00e9 a armar el equipo de la facultad todos los a\u00f1os, a comprar los uniformes \u2013incluso con mi dinero\u2013 y a ver a cuanto prospecto aparec\u00eda en primer semestre. En mis ratos libres, el tinto era en las grader\u00edas de la cancha de f\u00fatbol, y en mis tiempos de clase, el estudio era con diagramas para definir c\u00f3mo jugar\u00eda nuestro equipo el siguiente partido\u201d.<\/p>\n<p>**Fotograf\u00eda obtenida de <a href=\"https:\/\/www.maxpixel.net\/Field-Ball-Grass-Close-Earth-Summer-Nature-3294591\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Max Pixel<\/a> (CC0).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El f\u00fatbol es un deporte que genera pasiones y alegr\u00edas, pero tambi\u00e9n inmensos dolores hasta el punto de querer tirar la toalla por lo que un d\u00eda se am\u00f3, se quiso y se sigui\u00f3 con el alma. Primera entrega de un especial sobre este deporte, en los d\u00edas previos al Mundial de Rusia 2018.<\/p>\n","protected":false},"author":103,"featured_media":21051,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[372,471],"tags":[1325,1327,1324,1322,1326,1323,605],"class_list":{"0":"post-11337","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-opinion","8":"category-columnistas","9":"tag-andres-escobar","10":"tag-desamor","11":"tag-estados-unidos","12":"tag-futbol","13":"tag-hincha","14":"tag-mundial-de-futbol","15":"tag-violencia"},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11337","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/103"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11337"}],"version-history":[{"count":9,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11337\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31328,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11337\/revisions\/31328"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21051"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11337"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11337"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11337"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}