{"id":11927,"date":"2018-08-29T05:51:52","date_gmt":"2018-08-29T10:51:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/?p=11927"},"modified":"2022-06-21T18:09:22","modified_gmt":"2022-06-21T23:09:22","slug":"historia-corta-de-novela","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/historia-corta-de-novela\/","title":{"rendered":"Historia corta\u2026 de novela"},"content":{"rendered":"<p><strong>Pr\u00f3logo<\/strong><\/p>\n<p>La llamada le quit\u00f3 el aliento.<br \/>\n\u2014Es para contarte que se muri\u00f3 Miguel\u2026<\/p>\n<p>Aquella noticia a inicios de 2006 alter\u00f3 por completo el d\u00eda de Guido Tamayo. El hilo de sus clases de escritura comenz\u00f3 a diluirse, al igual que los temas que hab\u00eda preparado para esa sesi\u00f3n; por su mente iba y ven\u00eda una pregunta constantemente: \u00bfpor qu\u00e9 dej\u00e9 de hablarme con Miguel? Sin respuesta, una imagen comenz\u00f3 a intrigarlo, a obsesionarlo.<br \/>\n\u2014Me lo imagin\u00e9 en el momento de su muerte \u2014recuerda hoy, al ritmo de un caf\u00e9. Con la poca informaci\u00f3n que le hab\u00edan dado, vio a Miguel de Francisco, su gran amigo de los a\u00f1os 80, moverse con dificultad por su apartamento de Par\u00eds, enfrentando con dignidad el c\u00e1ncer que le estaba ganando la pelea. Lo vio dirigirse a la cocina por un caf\u00e9 y caer all\u00ed, dar el \u00faltimo respiro sobre el piso\u2026 Tres d\u00edas despu\u00e9s un vecino encontrar\u00eda su cuerpo sin vida.<\/p>\n<p>Esa imagen que va y viene en la mente de Tamayo, lo ataca en los recesos entre clases, a la hora del almuerzo, antes de dormirse. Y solo encuentra la paz cuando, en un cuaderno al azar, se dedica a capturar los pocos recuerdos que le quedan de la vida con aquel escritor colombiano olvidado por su propio pa\u00eds, que en los a\u00f1os 80 le ense\u00f1\u00f3 las venas profundas de Barcelona, sus sombras, sus excesos.<\/p>\n<p>As\u00ed, Guido Tamayo reviv\u00eda en el recuerdo al hombre que le ense\u00f1\u00f3 lo que implica la rutina del escritor.<br \/>\n\u2014Fue el momento en que el material documental, el material memor\u00edstico y la investigaci\u00f3n comenzaron a juntarse con la ficci\u00f3n, que es la que lo molde\u00f3 todo \u2014dice hoy, 12 a\u00f1os m\u00e1s tarde, la mirada puesta en un punto que no existe.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nCap\u00edtulo 1<\/strong><\/p>\n<p>Un lugar com\u00fan: una ma\u00f1ana fr\u00eda en Bogot\u00e1. M\u00e1s all\u00e1 de la ventana, los carros avanzan con prisa por la Avenida Circunvalar pero no se escuchan: adentro, en la oficina de dos ambientes de la Pontificia Universidad Javeriana, el silencio reina. Perfecto para pasarse todo el d\u00eda leyendo.<\/p>\n<p>Claro que ese silencio no es constante: se interrumpe con la voz fuerte, profunda de Cristo Figueroa. Sus palabras traen el sonido de las sabanas de C\u00f3rdoba, se adue\u00f1an del escritorio repleto con peque\u00f1os papeles y art\u00edculos acad\u00e9micos, rebotan en el estante donde reposan los libros de consulta frecuente, se posan sobre la mesa auxiliar, all\u00ed donde m\u00e1s de 150 documentos anillados esperan ser le\u00eddos.<\/p>\n<p>Y el silencio se rompe con una confesi\u00f3n.<br \/>\n\u2014Todo el grupo de profesores ten\u00edamos nostalgia de que se nos haya ido la creaci\u00f3n por las orillas, si siempre la hemos cultivado.<br \/>\nFigueroa es un testigo de lujo. Fue estudiante javeriano de arquitectura a inicios de los a\u00f1os 70, cuando el fr\u00edo de las ma\u00f1anas se colaba hasta los huesos, pero eso es solo un dato menor: su verdadera historia inicia en el segundo semestre de 1971, cuando cambi\u00f3 las reglas y las maquetas por la filosof\u00eda y las letras, pero, en esencia, por la palabra escrita. Y as\u00ed se fue convirtiendo en una voz autorizada de ese intrincado camino que el estudio literario ha tenido con la Javeriana, en especial desde que el padre jesuita Enrique Gait\u00e1n regres\u00f3 de la Sorbona para fundar lo que hoy es el Departamento de Literatura y ense\u00f1ar a leer m\u00e1s all\u00e1 del p\u00e1rrafo.<\/p>\n<p>Si bien en la Javeriana se hab\u00eda impulsado desde el principio el estudio de las obras publicadas, tambi\u00e9n se hab\u00eda animado a sus estudiantes a incursionar en la creaci\u00f3n de textos escritos. Pero con el paso de los a\u00f1os, esa labor se hab\u00eda ido perdiendo en la memoria colectiva; en parte, por pensar demasiado las cosas.<br \/>\n\u2014No s\u00e9 si fue una especie de timidez o que nosotros todo lo decant\u00e1bamos, el caso es que la Universidad de Antioquia se nos adelant\u00f3 con el Premio Nacional de Poes\u00eda. M\u00e1s tarde, el Externado organiz\u00f3 su concurso de cuento y el Ministerio de Cultura lanz\u00f3 el Premio Nacional de Novela\u2026 Y de pronto un d\u00eda reaccionamos.<\/p>\n<p>Tampoco fue un proceso \u00fanico, inmediato. Ocurri\u00f3 en 1998, cuando ya Figueroa se hab\u00eda convertido en uno de los directores del departamento, que ese a\u00f1o invit\u00f3 al escritor puertorrique\u00f1o Luis Rafael S\u00e1nchez a dictar una serie de seminarios sobre el oficio de escribir. A \u00e9l le escuch\u00f3 por primera vez que hab\u00eda que ponerle cuidado a la novela corta, que era su obsesi\u00f3n personal: sol\u00eda diseccionarla en los cursos de doctorado que dictaba en Nueva York, en Miami, en San Francisco, en Washington.<\/p>\n<p>\u2014Nos coment\u00f3 que implicaba una mirada peculiar y que era un g\u00e9nero que ten\u00eda que ver con las urgencias del tiempo. Es una mirada que contrae y dilata. No es un cuento, de una concentraci\u00f3n espec\u00edfica, pero tampoco hace suya la ampliaci\u00f3n que implica la novela \u2014explica Figueroa entornando los ojos, reviviendo en su memoria aquellos d\u00edas en que la propuesta fue calando lentamente en todo el cuerpo profesoral\u2014. Eso el pa\u00eds no lo ten\u00eda, hab\u00eda que crear una sensibilidad y una praxis, y para eso lo mejor era un concurso.<\/p>\n<p>Aunque la decisi\u00f3n estaba tomada, pasaron muchos a\u00f1os para que se concretara: en el camino hab\u00eda que consolidar econ\u00f3micamente al departamento, fundar la revista especializada <em>Cuadernos de literatura<\/em> para publicar las investigaciones que se produc\u00edan cada semestre, becar a los mejores estudiantes para que desarrollaran su obra acad\u00e9mica en la Javeriana. Por supuesto, tambi\u00e9n hab\u00eda que investigar sobre aquello que se llama novela corta\u2026<\/p>\n<p>M\u00e1s adelante, en 2010, el premio se materializ\u00f3. Con una partida del presupuesto central lo lanzaron al p\u00fablico, destinaron $10 millones al ganador y, por medio de la Editorial Javeriana, consiguieron que Random House Mondadori publicara la obra ganadora (el segundo lugar ver\u00eda la luz con el sello javeriano). As\u00ed fue como Colombia cont\u00f3 con un nuevo premio literario.<\/p>\n<p><strong><br \/>\nCap\u00edtulo 2<\/strong><\/p>\n<p>Miguel de Francisco segu\u00eda con vida. M\u00e1s all\u00e1 de los recuerdos de quienes lo conocieron y de sus libros, como las novelas <em>Amigos del alma<\/em>, <em>Armario de solterones<\/em> o <em>El enano y el tr\u00e9bol<\/em>, ausentes en el mercado editorial colombiano, \u00e9l respiraba, actuaba, se quejaba, deambulaba.<\/p>\n<p>Ahora se llamaba Miguel de Narv\u00e1ez y transitaba las calles de Barcelona, entraba al Marsella, un bar donde beb\u00eda absenta, ahuyentaba su soledad por breves momentos en el cuerpo de Encarna, la heroin\u00f3mana que se vend\u00eda a quien pudiera costearle su adicci\u00f3n, se lamentaba por la muerte de la mujer que no complet\u00f3 la traducci\u00f3n de sus libros al franc\u00e9s, trataba de olvidar la herencia que su familia colombiana le hab\u00eda impedido cobrar. Y, por encima de esas tragedias, escrib\u00eda. Golpeaba con fuerza las teclas de su m\u00e1quina de escribir para olvidar que era v\u00edctima del c\u00e1ncer de pulm\u00f3n, un recordatorio inc\u00f3modo de los bellos a\u00f1os que pas\u00f3 prendiendo f\u00f3sforos y aspirando humo.<\/p>\n<p>Eso suced\u00eda en los m\u00faltiples cuadernos que Guido Tamayo hab\u00eda venido acumulando por cerca de cuatro a\u00f1os, en el cuaderno rojo en el que trataba de organizar sus recuerdos, en la pantalla del computador donde intentaba darle un orden a todo, hasta el punto de sumar m\u00e1s de 200 p\u00e1ginas.<\/p>\n<p>As\u00ed, se dio cuenta de que el texto que a\u00fan no ten\u00eda nombre ni identidad, era una historia sobre su amigo, sobre \u00e9l, sobre el mundo que compartieron.<br \/>\n\u2014La novela es muy sobre Barcelona, que cambi\u00f3 tanto con las Olimpiadas de 1992. Es mi testimonio sobre la ciudad que ya no encuentro. Como el caf\u00e9 Marsella, que era tan ex\u00f3tico y se volvi\u00f3 un punto tur\u00edstico espantoso \u2014confiesa.<\/p>\n<p>Entre p\u00e1rrafos y hojas fue recuperando la Barcelona de los a\u00f1os 80, a la que lleg\u00f3 siendo un periodista reci\u00e9n graduado de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, la ciudad en que iba a doctorarse de Ciencias de la Informaci\u00f3n en la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, en la que dej\u00f3 a un lado sus sue\u00f1os de investigador para crear unos m\u00e1s literarios gracias a sus reuniones con escritores latinoamericanos exiliados y olvidados, a las presentaciones de libros, a las novelas en las que se sumerg\u00eda, a las funciones de cine donde se permit\u00eda so\u00f1ar. Fue una d\u00e9cada intensa, que termin\u00f3 en octubre de 1990 cuando regres\u00f3 a Bogot\u00e1 sin su t\u00edtulo de posgrado pero decidido a jug\u00e1rsela toda por la gesti\u00f3n cultural. Y por supuesto, por la literatura.<\/p>\n<p>Ya en 2010, Tamayo se encontr\u00f3 con la convocatoria al Primer Premio de Novela Corta de la Javeriana. La condici\u00f3n de entregar un m\u00ednimo de 50 p\u00e1ginas y un m\u00e1ximo de 100 (posteriormente, en esa edici\u00f3n, se ampliaron a 120) lo oblig\u00f3 a convertirse en su propio editor. Recort\u00f3 los recuerdos excesivos para privilegiar escenas concretas, significativas, y tambi\u00e9n le dio mayor profundidad al diario de Miguel de Narv\u00e1ez, narrado en una tercera persona extra\u00f1a que, sin embargo, le permite al lector ir entendiendo cada pliegue de su vida.<\/p>\n<p>Al final, Tamayo obtuvo la extensi\u00f3n requerida a pesar de cierto temor en el resultado final.<br \/>\n\u2014La novela est\u00e1 al borde del lugar com\u00fan absoluto: del romanticismo, el escritor maldito, la ciudad, la absenta, la puta. Y yo era consciente de que todos ellos amenazaban a la novela.<\/p>\n<p>La titul\u00f3 <em>El inquilino<\/em> y envi\u00f3 las tres copias reglamentarias al Departamento de Literatura javeriano. Su nombre en un sobre sellado; un augurio en la portada: Miguel de Camus.<\/p>\n<p><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11924\" src=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1.png\" alt=\"Novela 1\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1.png 900w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-300x200.png 300w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-150x100.png 150w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-450x300.png 450w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-768x512.png 768w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-600x400.png 600w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-1-272x182.png 272w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p><strong><br \/>\nCap\u00edtulo 3<\/strong><\/p>\n<p>En la ma\u00f1ana del 18 de noviembre de 2010 se entreg\u00f3 el premio. Al auditorio F\u00e9lix Restrepo acudieron los seis finalistas escogidos por los escritores Roberto Burgos Cantor, Luz Mery Giraldo y Rodrigo Parra, los jurados. Su veredicto: <em>El inquilino<\/em> hab\u00eda sido la novela m\u00e1s destacada de entre los 68 manuscritos recibidos. Guido Tamayo recibi\u00f3 el aplauso del ganador.<\/p>\n<p>Un a\u00f1o despu\u00e9s <em>El inquilino<\/em> ver\u00eda la luz en una primera edici\u00f3n a cargo de Random House Mondadori, como se hab\u00eda convenido; <em>Malditos hermosos<\/em>, de Miguel Mendoza Luna, recibi\u00f3 el segundo lugar y fue editada por la Editorial Javeriana. As\u00ed se inici\u00f3 la tradici\u00f3n: el premio se entregar\u00eda cada dos a\u00f1os a la mejor obra in\u00e9dita escrita en espa\u00f1ol por un colombiano (en 2014 ese requisito se elimin\u00f3), que ser\u00eda publicada por una editorial reconocida; el segundo lugar se sumar\u00eda al cat\u00e1logo literario de la Javeriana.<\/p>\n<p>El ganador tambi\u00e9n se convertir\u00eda en jurado de la siguiente edici\u00f3n, salvo contratiempos de fuerza mayor.<\/p>\n<p>Esa tradici\u00f3n ha dejado otros tres premios de novela corta, ganados en 2012 por Carlos Castillo con su relato <em>Alicia Cocaine<\/em> (por diferencias editoriales fue publicado en 2016 por E-ditorial), en 2014 por el ecuatoriano Ra\u00fal Vallejo con <em>Marilyn en el Caribe<\/em> (Mondadori, 2015), y en 2016 por Marcela Villegas con su \u00f3pera prima <em>Camposanto <\/em>(otras diferencias editoriales la llevaron a ser publicada por S\u00edlaba Editores en 2018); a la par, la Editorial Javeriana ha editado a los segundos lugares:<em> El atajo<\/em>, de Mery Yolanda S\u00e1nchez (2014); <em>El museo de la calle Donceles<\/em>, de Rigoberto Gil (2015); y <em>Morderse las u\u00f1as<\/em>, de la mexicana Itzel Guevara (2017).<\/p>\n<p>Durante todo este tiempo, <em>El inquilino<\/em> ha ido conquistando lectores en Estados Unidos, M\u00e9xico y Per\u00fa, al igual que en Colombia, en las seis ediciones que han salido a librer\u00edas (la m\u00e1s reciente, de Tusquets, se dio en 2017); asimismo, Random House Mondadori public\u00f3 <em>Juego de ni\u00f1os<\/em>, la segunda novela de Tamayo, en 2016, a la cual le seguir\u00e1 otra que hoy atraviesa el mismo camino entre los cuadernos sueltos, el cuaderno rojo que ordena la historia y el computador.<\/p>\n<p>As\u00ed ha sido desde entonces. Eso lo acepta Guido Tamayo, quien no duda en afirmar que el Premio de Novela Corta de la Javeriana le torci\u00f3 el rumbo.<br \/>\n\u2014Sin ninguna ret\u00f3rica, el premio lo pone a uno en un lugar que no es esquivo: el de admitir que tiene que dedicarse a la literatura.<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-11925\" src=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2.png\" alt=\"Novela 2\" width=\"900\" height=\"963\" srcset=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2.png 900w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2-280x300.png 280w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2-150x161.png 150w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2-450x482.png 450w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2018\/08\/Novela-2-768x822.png 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/p>\n<p><strong><br \/>\nCap\u00edtulo 4<\/strong><\/p>\n<p>La ma\u00f1ana ha avanzado un poco, ahora los carros corren con menor prisa por la Circunvalar. Afuera, el sol ha comenzado a asomarse de manera t\u00edmida; adentro, Cristo Figueroa sigue rememorando lo que han sido estos \u00faltimos ocho a\u00f1os coordinando la log\u00edstica del premio.<br \/>\n\u2014Aprendimos que la recurrencia de calidad hace que la gente empiece a ver que la novela corta no es un juego \u2014asegura, y su voz envuelve a los 52 manuscritos (cada uno con tres copias, una por jurado) que descansan sobre una mesa en el ambiente contiguo de su oficina\u2014. Esa dimensi\u00f3n de la complejidad de la trama narrativa ha ido <em>in crescendo<\/em>.<\/p>\n<p>Mucho m\u00e1s tarde, despu\u00e9s de que cada copia fue entregada y le\u00edda por los acad\u00e9micos Mar\u00eda Piedad Quevedo y Jeffrey Cede\u00f1o, al igual que por el escritor Giuseppe Caputo, se decidi\u00f3 que los finalistas de la edici\u00f3n 2018 fueron:<\/p>\n<ul>\n<li><em>Siempre nos quedar\u00e1 Bogot\u00e1<\/em>, de Nina Murray.<\/li>\n<li><em>Una camisa invisible<\/em>, por Thackeray.<\/li>\n<li><em>La superficie del d\u00eda<\/em>, de A. Madero.<\/li>\n<li><em>Si es que el sur es un lugar abajo<\/em>, escrita por Est\u00e9fano Tsitsipas.<\/li>\n<\/ul>\n<p>Los propietarios de cada seud\u00f3nimo descansan en un sobre que solo conocen los jurados y el propio Figueroa. El ganador ser\u00e1 anunciado el 12 de septiembre, durante la celebraci\u00f3n del Tercer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad.<\/p>\n<p>Pero mientras llega ese d\u00eda, Figueroa, hoy como profesor pensionado, se aventura a delinear lo que puede venir.<br \/>\n\u2014Ya est\u00e1 decidido que el premio tiene que ser bienal, pero echo de menos si no ser\u00e1 necesario crear unos talleres espec\u00edficos para novela corta como forma de praxis \u2014afirma, y sus ojos se clavan en el estante con sus libros de cabecera \u2014. Tendr\u00edamos que volver a hacer un estudio, porque la brevedad tambi\u00e9n se estira.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La Pontificia Universidad Javeriana anuncia esta semana a los finalistas de su Premio Bienal de Novela Corta, el cual es entregado por el Departamento de Literatura desde 2010 y ha estimulado la creaci\u00f3n y publicaci\u00f3n de obras in\u00e9ditas. Breve historia de un reconocimiento que parti\u00f3 de m\u00faltiples dudas.<\/p>\n","protected":false},"author":34,"featured_media":21250,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[199,3695],"tags":[1479,1478,1475,1476,1477],"class_list":{"0":"post-11927","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-cultura","8":"category-literatura","9":"tag-brevedad","10":"tag-creacion-literaria","11":"tag-literatura","12":"tag-novela-corta","13":"tag-premio-bienal-de-novela-corta"},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11927","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/34"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11927"}],"version-history":[{"count":5,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11927\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31359,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11927\/revisions\/31359"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media\/21250"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11927"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11927"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11927"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}