{"id":16253,"date":"2020-09-04T08:27:37","date_gmt":"2020-09-04T13:27:37","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/?p=16253"},"modified":"2022-06-21T14:19:40","modified_gmt":"2022-06-21T19:19:40","slug":"el-castigo-fisico-no-es-una-opcion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/el-castigo-fisico-no-es-una-opcion\/","title":{"rendered":"El castigo f\u00edsico no es una opci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p>No es extra\u00f1o que a\u00fan se escuchen frases como \u201cla letra con sangre entra\u201d, \u201cle pegu\u00e9 para que aprenda. Es por su bien\u201d, \u201cyo soy el pap\u00e1 y puedo criarlo como quiera\u201d. \u00a0Generalmente son usadas para reforzar castigos que van desde gritos y palmadas, hasta el uso extremo de la violencia: quemaduras, encierros prolongados, correazos, fuertes golpizas, entre otros actos que, en las peores circunstancias, terminan con da\u00f1os f\u00edsicos permanentes en los menores.<\/p>\n<p>Seg\u00fan cifras de la <a href=\"https:\/\/www.who.int\/es\/news-room\/fact-sheets\/detail\/violence-against-children\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud (OMS)<\/a>, en el \u00faltimo a\u00f1o 1.000 millones de ni\u00f1os y j\u00f3venes entre los 2 y 17 a\u00f1os en todo el mundo fueron v\u00edctimas de abusos f\u00edsicos, sexuales, emocionales o abandono. Como indica la Alianza por la Ni\u00f1ez Colombiana, estos n\u00fameros tienden a aumentar en tiempos de cuarentena por el estr\u00e9s de la crianza en confinamiento. Aun as\u00ed, las evidencias cient\u00edficas demuestran que la creencia que tienen algunos padres de educar con estos m\u00e9todos correctivos, en realidad produce todo lo contrario.<\/p>\n<p>Actualmente, se discute en el Congreso de la Rep\u00fablica una iniciativa para prohibir el maltrato f\u00edsico, la cual busca detener los tratos crueles, humillantes o degradantes y cualquier tipo de violencia como m\u00e9todo de correcci\u00f3n contra ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes.<\/p>\n<h3><strong>Colombia, un pa\u00eds que no se escapa de la violencia infantil <\/strong><\/h3>\n<p>Blanca Gil* tiene 76 a\u00f1os. Ella curs\u00f3 hasta tercero de primaria en su pueblo natal en el departamento de Cundinamarca, y cuenta con tristeza la raz\u00f3n por la que no quiso seguir estudiando: \u201cMi maestra me arrancaba los pedazos de piel a pellizcos cuando yo no entend\u00eda algo, y es que la verdad yo no daba ni pa\u2019 delante, ni pa\u2019 atr\u00e1s y pues menos as\u00ed, a punta de reglazos\u201d, recuerda. Esta mujer le contaba a su mam\u00e1, y aunque ella nunca le peg\u00f3, tampoco criticaba lo que le hac\u00edan en el colegio. Simplemente lo dejaba pasar \u201cy pues yo la entiendo. Qu\u00e9 iba a hacer si era una campesina con otras preocupaciones m\u00e1s importantes\u201d, complementa.<\/p>\n<p>Hay que tener en cuenta que, como lo indica la OMS, la violencia contra los ni\u00f1os no solo hace referencia al castigo f\u00edsico, tambi\u00e9n al emocional y psicol\u00f3gico que le pueden infringir sus padres u otras personas que los cuidan como los profesores. En ese sentido, Blanca, que para ese momento ten\u00eda nueve a\u00f1os, ya habr\u00eda experimentado la violencia f\u00edsica y psicol\u00f3gica en el colegio, adem\u00e1s de la emocional por parte de su madre.<\/p>\n<p>Hoy, con cinco hijos y ocho nietos, asegura que lo que vivi\u00f3 fue suficiente para no repetir la historia. Por eso, sus hijos fueron criados de manera diferente, sin castigo f\u00edsico o psicol\u00f3gico. Pero el caso de Blanca es m\u00e1s la excepci\u00f3n que la regla. Para Olga Alicia Carbonell, psic\u00f3loga javeriana y doctora en desarrollo infantil y familia, y quien ha estudiado el tema de la calidad del cuidado infantil y las relaciones afectivas en la familia por m\u00e1s de 15 a\u00f1os, es un error pensar que somos violentos por naturaleza: \u201cevidentemente lo somos de crianza porque hemos tenido contextos familiares que han legitimado estos modelos para, supuestamente, educar\u201d.<\/p>\n<p>Juan Fernando G\u00f3mez, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatr\u00eda, agrega que \u201cel castigo f\u00edsico repetido constituye muchas veces el primer eslab\u00f3n de una cadena creciente de maltrato infantil, ya que las violencias las aprendemos y las replicamos y entre m\u00e1s violencia se experimente en la infancia hay m\u00e1s posibilidades de entrar en relaciones violentas en el transcurso de la vida\u201d.<\/p>\n<p>Las cifras parecen darle la raz\u00f3n a esa repetici\u00f3n de violencia de la que hablan los expertos. Entre 2015 y 2019, seg\u00fan un informe de la Alianza por la Ni\u00f1ez Colombiana, se reportaron m\u00e1s de 50 mil casos de violencia contra ni\u00f1as, ni\u00f1os y j\u00f3venes en todo el pa\u00eds. El 68% de las agresiones fueron golpes contundentes, es decir, con objetos que tienen peso por s\u00ed solo, como un palo, una piedra, un martillo, etc., y en menor medida agresiones con objetos cortopunzantes. Gloria Carvalho, secretaria ejecutiva de la entidad, agrega que el 60% de los agresores fueron el padre o la madre de los ni\u00f1os o ni\u00f1as afectados. Y es que hist\u00f3ricamente estas pr\u00e1cticas se han transmitido de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n con la idea de que los hijos son propiedad de los padres y que por eso tienen el derecho de corregirlos como lo consideren conveniente, as\u00ed incluya la violencia.<\/p>\n<h3><strong>\u00bfCu\u00e1les son las consecuencias del castigo f\u00edsico y el trato humillante?<\/strong><\/h3>\n<p>Hay suficiente evidencia cient\u00edfica que demuestra que no existe ni un solo beneficio del castigo y trato humillante en el desarrollo de los ni\u00f1os, ni\u00f1as y adolescentes educados con estos m\u00e9todos. Por el contrario, los resultados investigativos apuntan a que son m\u00e1s los riesgos que se corren al ejecutar estas pr\u00e1cticas. Seg\u00fan Carbonell, el m\u00e1s grave de todos es que se puede da\u00f1ar el desarrollo moral de los menores afectados. Es decir, \u201ccuando a un ni\u00f1o se le castiga f\u00edsicamente, con gritos o tratos humillantes, obedece por temor, pero no interioriza los valores, no aprende las normas, no comprende el porqu\u00e9 eso que hizo no es correcto y las consecuencias que tienen sus actos sobre s\u00ed mismo y sobre los otros\u201d, dice la experta, quien asegura que esto solo se logra a trav\u00e9s de la explicaci\u00f3n, el afecto y el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Esta investigadora javeriana complementa que cuando los padres atemorizan a los ni\u00f1os con el castigo f\u00edsico, los gritos y los tratos humillantes, el ni\u00f1o no habla con ellos y hay una p\u00e9rdida total de confianza. \u201cVan a terminar actuando a escondidas\u201d, agrega. A esto se suma la dificultad que tienen los menores para controlar sus emociones porque es algo que se aprende en casa, viendo a los padres. \u201cSi yo veo que mis pap\u00e1s solucionan los conflictos con gritos y golpes, es lo mismo que yo voy a hacer en el colegio con mis compa\u00f1eros, luego en mis relaciones sociales y posteriormente con mi pareja y la futura familia que conforme\u201d, comenta la psic\u00f3loga, que define este comportamiento como \u2018transmisi\u00f3n generacional de patrones de crianza\u2019.<\/p>\n<p>Con respecto a los cuidadores, Carbonell afirma que si estos logran relaciones basadas en el amor, la confianza, el respeto mutuo y el di\u00e1logo, hay mayor tendencia a que los ni\u00f1os quieran obedecer a sus padres, porque la relaci\u00f3n no est\u00e1 basada en el conflicto. \u201cNo se trata de no poner normas. Hay que hacerlo, pero en un clima de confianza y afecto\u201d, explica.<\/p>\n<p>Pero tal vez lo m\u00e1s impactante es que el castigo f\u00edsico y humillante tambi\u00e9n puede producir da\u00f1os neurol\u00f3gicos. Jorge Cuartas, investigador de la Universidad de Harvard, que desde hace unos a\u00f1os convoca esfuerzos para atacar la problem\u00e1tica de la violencia contra los menores a nivel nacional, insiste en que los estudios de neuroimagen de los cerebros de ni\u00f1os maltratados revelan que hay afectaciones en la corteza prefrontal, aquella encargada de regular procesos cognitivos referentes a la inteligencia, la memoria, el raciocinio, la capacidad de planear y la regulaci\u00f3n emocional. \u201cEsto no significa de ninguna manera que todos los que han sido castigados f\u00edsicamente van a tener un problema cognitivo o socioemocional\u201d, aclara Cuartas. \u201cPero, s\u00ed es un riesgo al que estamos expuestos\u201d, dice.<\/p>\n<h3><strong>Pol\u00edticas p\u00fablicas <\/strong><\/h3>\n<p>Podr\u00eda esperarse que las conductas que impliquen usar el castigo como pr\u00e1ctica de crianza para corregir a los menores no pasen en un Estado de derecho como el colombiano. Y m\u00e1s teniendo en cuenta que en 1989 firm\u00f3 lo acordado en la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o, que deja claro que los ni\u00f1os y las ni\u00f1as deben crecer en familias con ambientes de felicidad, amor y comprensi\u00f3n. Pero claramente la violencia contra ellos persiste.<\/p>\n<p>Por eso, el 10 de junio de 2020, la plenaria de la C\u00e1mara de Representantes aprob\u00f3 la propuesta del proyecto de ley que proh\u00edbe el uso del castigo f\u00edsico. A\u00fan faltan dos debates en el Congreso \u2013 uno en la Comisi\u00f3n Primera del Senado y otro en la Plenaria de\u00a0Senado &#8211; para que la ley sea aprobada, pero es una demostraci\u00f3n importante de la necesidad de poner fin a la cultura y legitimaci\u00f3n de la violencia infantil en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Este proyecto, que tiene un enfoque completamente pedag\u00f3gico y no penal, deja intacta la autonom\u00eda de las familias, pero hace \u00e9nfasis en que la vigilancia, correcci\u00f3n y sanci\u00f3n de los menores de edad debe ser sin violencia. El objetivo no es que los padres dejen de ejercer la disciplina a sus hijos ni ponerles l\u00edmites, normas y ense\u00f1arles valores, sino que haya pol\u00edticas p\u00fablicas que promuevan el acompa\u00f1amiento pedag\u00f3gico a las familias en temas de crianza no violenta y de prevenci\u00f3n del castigo f\u00edsico y el trato humillante.<\/p>\n<p>* Nombre cambiado por solicitud de la fuente<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los golpes, el escarmiento  f\u00edsico y las humillaciones, que eran vistas por los padres o cuidadores como una opci\u00f3n para educar a los hijos, no han desaparecido. Investigadores insisten en que los castigos severos acarrean graves secuelas en el desarrollo y la salud mental que pueden prolongarse hasta la adultez.<\/p>\n","protected":false},"author":27,"featured_media":22290,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3692,373],"tags":[1118,1234,833,1782,118,548,1531,1836,2098,518,790,400,1120,2086,1115,1119,319,401,369,605],"class_list":{"0":"post-16253","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-paz-y-conflicto","8":"category-sociedad","9":"tag-adolescente","10":"tag-adolescentes","11":"tag-cuidado","12":"tag-derechos","13":"tag-desarrollo-infantil","14":"tag-dialogo","15":"tag-disciplina","16":"tag-emociones","17":"tag-hijos","18":"tag-infancia","19":"tag-maltrato","20":"tag-menores","21":"tag-nina","22":"tag-ninas","23":"tag-ninez","24":"tag-nino","25":"tag-ninos","26":"tag-victima","27":"tag-victimas","28":"tag-violencia"},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16253","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/27"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=16253"}],"version-history":[{"count":3,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16253\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":31470,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/16253\/revisions\/31470"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media\/22290"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=16253"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=16253"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=16253"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}