{"id":23630,"date":"2021-11-16T07:00:10","date_gmt":"2021-11-16T12:00:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/?p=23630"},"modified":"2024-05-03T18:00:25","modified_gmt":"2024-05-03T23:00:25","slug":"exiliados-y-excluidos-asi-viven-los-venezolanos-lgbti-en-las-carceles-de-colombia","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/exiliados-y-excluidos-asi-viven-los-venezolanos-lgbti-en-las-carceles-de-colombia\/","title":{"rendered":"Exiliados y excluidos: as\u00ed viven los venezolanos LGBTI en las c\u00e1rceles de Colombia"},"content":{"rendered":"<p><a class=\"post-meta\" style=\"text-transform: uppercase; color: var(--c-main); font-weight: 400; letter-spacing: .04em; font-size: 10px;\">Por: Mar\u00eda Ximena Monta\u00f1o, Nicol\u00e1s Mart\u00ednez y Claudia Marcela Mej\u00eda<\/a><\/p>\n<p>Es un triple estigma: ser migrante, venezolano y pertenecer a la poblaci\u00f3n LGBTI en una c\u00e1rcel de Colombia. La cruda realidad tras las rejas, en un pa\u00eds con 96.386 prisioneros \u2013a julio de 2021, seg\u00fan el informe estad\u00edstico del Inpec\u2013 api\u00f1ados por los excesos del delito. Un entorno que se hace m\u00e1s azaroso cuando el recluso cumple esa triple condici\u00f3n.<\/p>\n<p>Cifras del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (Inpec) indican que, de 1.995 venezolanos presos en el pa\u00eds, 33 se reconocen como poblaci\u00f3n diversa. El dato, sin embargo, no refleja toda la realidad, pues muchos prefieren esconder su orientaci\u00f3n sexual para no lidiar con nuevas violencias. Pero m\u00e1s all\u00e1 de los n\u00fameros, las historias de estas personas encarnan dramas que apenas est\u00e1n empezando a contarse.<\/p>\n<p>Hace unas d\u00e9cadas eran los colombianos los que migraban hacia Venezuela a causa del conflicto armado o en busca de mejores oportunidades en una naci\u00f3n boyante, gracias al petr\u00f3leo. De acuerdo con expertos, fueron alrededor de cinco millones de colombianos los que se instalaron all\u00e1. Pero la actual realidad social y pol\u00edtica del vecino pa\u00eds le dio la vuelta a esa moneda y ahora la di\u00e1spora venezolana suma 5,4 millones de migrantes, de los cuales casi dos millones se han asentado en Colombia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23631\" aria-describedby=\"caption-attachment-23631\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-23631 size-full\" src=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas.jpg 900w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-150x100.jpg 150w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-450x300.jpg 450w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-768x512.jpg 768w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-600x400.jpg 600w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/venezolanos-lgbti-carceles-colombianas-272x182.jpg 272w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23631\" class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda: Mar\u00eda Paula Dur\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Los testimonios<\/h3>\n<p>Su inserci\u00f3n no ha sido f\u00e1cil y menos a una sociedad donde la discriminaci\u00f3n aparece en cualquier momento. Yahir P\u00e9rez* lo sabe y lo ha padecido, porque adem\u00e1s de ser venezolano, es gay y est\u00e1 detenido en la c\u00e1rcel La Modelo de Bogot\u00e1, que alberga otros 174 reclusos oriundos de su pa\u00eds.<\/p>\n<p>P\u00e9rez naci\u00f3 en el Estado Lara, noroccidente de Venezuela. En medio de la asfixia econ\u00f3mica de su familia y agobiado por la discriminaci\u00f3n en su tierra dada su orientaci\u00f3n sexual, se vino a Colombia hace tres a\u00f1os. Apenas llevaba unos meses cuando cay\u00f3 preso.<\/p>\n<p>La mayor parte de su encierro la pas\u00f3 en la Unidad de Reacci\u00f3n Inmediata (URI) de la localidad de Kennedy, sur de Bogot\u00e1. All\u00ed sufri\u00f3 m\u00e1s de la cuenta. Si en las c\u00e1rceles regulares existe hacinamiento \u2013a julio de este a\u00f1o rondaba el 18%, con una sobrepoblaci\u00f3n de casi 14.800 personas\u2013 en esa URI pod\u00eda multiplicarse por cinco, explica Yahir.<\/p>\n<p>Cuando lo trasladaron a la c\u00e1rcel La Modelo pas\u00f3 tres d\u00edas deambulando entre pasillos, sin ning\u00fan patio asignado y recibiendo todos los insultos imaginados por su orientaci\u00f3n sexual. \u201cCuando llegu\u00e9 me ofend\u00edan mucho, me insultaban, no me dejaban entrar. Casi todos los d\u00edas me dec\u00edan groser\u00edas y eso que hoy estoy en el patio de convivencia, pero parece que no fuera as\u00ed\u201d, relata.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, es com\u00fan que a la comunidad LGBTI no le dejen entrar encomiendas o ropa \u00edntima femenina, para quienes se reconocen como mujeres transexuales. La vida detr\u00e1s de los barrotes ya es suficientemente dif\u00edcil, pero lo es m\u00e1s si eres venezolano y de orientaci\u00f3n sexual diversa. Es como un doble est\u00e1ndar xen\u00f3fobo.<\/p>\n<p>Alicia Bustos* tambi\u00e9n lo padeci\u00f3. Tiene 27 a\u00f1os, es venezolana, madre de dos hijos y bisexual. Lleg\u00f3 a Colombia en 2015 y termin\u00f3 detenida al intentar transportar droga a Brasil, por lo que ya completa seis a\u00f1os en la C\u00e1rcel de Mujeres El Buen Pastor, en Bogot\u00e1.<\/p>\n<p>Bustos se mueve con propiedad en ese lugar, que no est\u00e1 exento del hacinamiento estructural de las c\u00e1rceles colombianas: con capacidad para 1.246 reclusas, en agosto de 2021 albergaba 1.785.<\/p>\n<p>Esta penitenciar\u00eda cuenta con m\u00e1s de medio siglo de historia, tiene hasta cinco pisos y en el centro de esa mole abigarrada hay una cancha de baloncesto y unos juegos infantiles para atender a los hijos de las internas, que est\u00e1n enrejados y sin uso por la pandemia. Por su antig\u00fcedad en la c\u00e1rcel, Alicia duerme en la cama de arriba del camarote.<\/p>\n<figure id=\"attachment_23632\" aria-describedby=\"caption-attachment-23632\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-23632 size-full\" src=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia.jpg 900w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-300x200.jpg 300w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-150x100.jpg 150w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-450x300.jpg 450w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-768x512.jpg 768w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-600x400.jpg 600w, http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-content\/uploads\/2021\/11\/migracion-venezolana-colombia-272x182.jpg 272w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><figcaption id=\"caption-attachment-23632\" class=\"wp-caption-text\">Fotograf\u00eda: Mar\u00eda Paula Dur\u00e1n<\/figcaption><\/figure>\n<p>Son cerca de las nueve de la noche y el pabell\u00f3n en el que ella se encuentra empieza a moverse de forma convulsionada. El bullicio de fondo es evidente.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 est\u00e1 pasando en este momento?, le preguntamos.<\/p>\n<p>\u2013Estamos haciendo aseo, lavando ropa, ba\u00f1\u00e1ndonos, algunas est\u00e1n haciendo arepas y otras por aqu\u00ed est\u00e1n bailando.<\/p>\n<p>Suena de fondo m\u00fasica festiva.<\/p>\n<p>\u2013\u00bfY por qu\u00e9 tan activas en este momento?<\/p>\n<p>\u2013Porque solo a esta hora sube el agua al piso en el que estoy. Si uno quiere hacer estas cosas en otro momento no se puede, porque no llega el agua.<\/p>\n<p>A pesar de las rutinas de la c\u00e1rcel, de estar muy lejos de sus hijos y sentirse ajena como migrante, Alicia reconoce que aun con las carencias, el Inpec le ha ayudado con lo m\u00ednimo en aseo. \u201cEllos les colaboran a los migrantes con un kit cada tres meses, que consta de dos rollos de papel higi\u00e9nico, una afeitadora, un jab\u00f3n de ba\u00f1o, una crema y un cepillo de dientes. La embajada de Venezuela en Bogot\u00e1 solo vino una vez, en 2015, y no volvi\u00f3. Los venezolanos estamos abandonados\u201d, dice.<\/p>\n<h3>Hacinamiento<\/h3>\n<p>Los n\u00fameros de la sobrepoblaci\u00f3n carcelaria en Colombia no son nuevos. Estas condiciones derivaron en reportes de organismos nacionales e internacionales sobre permanentes violaciones a los derechos humanos y tratos indignos, hasta llegar a la declaratoria del estado de cosas inconstitucional en materia penitenciaria que decret\u00f3 la Corte Constitucional desde 1998, en la Sentencia T-153\/98. Desde entonces ha habido m\u00faltiples pronunciamientos del alto tribunal de seguimiento a esta cr\u00edtica situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pese a ello, el pa\u00eds alcanz\u00f3 un hacinamiento m\u00e1ximo hist\u00f3rico del 55% en 2016 y 2019, seg\u00fan datos de los investigadores colombianos Manuel Iturralde, Nicol\u00e1s Santamar\u00eda y Juan Pablo Uribe, rese\u00f1ados en su informe \u201cCovid-19 y la crisis estructural de las prisiones de Colombia: diagn\u00f3stico y propuestas de soluci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<blockquote><p>Las condiciones de sobrepoblaci\u00f3n se han sostenido en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas.<\/p><\/blockquote>\n<p>Esto sigue siendo un problema may\u00fasculo y se acent\u00faa en algunas regiones, como en los distintos centros penitenciarios del noroccidente del pa\u00eds, donde se reporta en el informe estad\u00edstico del Inpec divulgado en julio de 2021, un hacinamiento del 42,3 %, con 3.451 reclusos sin cama. La cifra contrasta con los centros del viejo Caldas, donde apenas es del 5,1 %, con 568 internos sin d\u00f3nde dormir.<\/p>\n<h3>Discriminaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Aunque los venezolanos son los extranjeros con mayor presencia en estos establecimientos (pues 8 de cada 10 migrantes provienen del pa\u00eds vecino, seguidos por los ecuatorianos con 4,9% y otros pa\u00edses como M\u00e9xico, Costa Rica y Nicaragua, que no llegan al 2 por ciento), hasta el 26 de agosto sumaban 1.995 presos. La mayor\u00eda por delitos como tr\u00e1fico de estupefacientes, hurto y porte ilegal de armas. Lo que representa una porci\u00f3n \u00ednfima frente a los casi dos millones de migrantes que viven en el pa\u00eds.<\/p>\n<blockquote><p>Esas cifras muestran que los migrantes est\u00e1n lejos de ser los principales responsables de la inseguridad en Colombia.<\/p><\/blockquote>\n<p>No obstante, cada vez que las autoridades se enfocan en la nacionalidad de un detenido, refuerzan un peligroso imaginario cargado de xenofobia, que no solo lo deben soportar los migrantes en las calles, sino en las c\u00e1rceles, y con mayor intensidad si hacen parte de la poblaci\u00f3n LGBTI.<\/p>\n<p>Ulises Miranda es cale\u00f1a, transexual y defensora de derechos humanos de la comunidad diversa. A sus 50 a\u00f1os de edad, acaba de recuperar su libertad y ha sido testigo de todas las complejidades que ha tenido que afrontar la poblaci\u00f3n diversa en c\u00e1rceles como La Modelo en Bogot\u00e1 o Jamund\u00ed, en el Valle del Cauca.<\/p>\n<p>Seg\u00fan ella, cuando estuvo recluida en la capital de la Rep\u00fablica la ultrajaron m\u00e1s. La pandemia del coronavirus SARS-COV-2 atiz\u00f3 el estr\u00e9s de los internos y los guardias, siempre hacinados, pero la discriminaci\u00f3n permaneci\u00f3 intacta.<\/p>\n<p>Como representante de la comunidad LGBTI en La Modelo tuvo que soportar toda suerte de vej\u00e1menes. \u201cSent\u00eda mucho temor. Por ser de derechos humanos me dec\u00edan: \u00bfderechos humanos?, \u00bfun travesti, negro y cale\u00f1o?\u201d. \u201cAdem\u00e1s, me tiraban esti\u00e9rcol con orines\u201d.<\/p>\n<p>Ulises dice que a los venezolanos diversos les iba peor: \u201cHay mucha xenofobia hacia ellos, incluso de paname\u00f1os, mexicanos y guatemaltecos. Son muy agresivos. En Jamund\u00ed tambi\u00e9n vi mucho trato despectivo, un desprecio por los venezolanos y ahora en la calle lo veo m\u00e1s: muchas chicas venezolanas trans en la calle sufren agresiones f\u00edsicas y verbales permanentemente\u201d.<\/p>\n<p>Por su parte, la mexicana Alejandra Mart\u00ednez, exreclusa de El Buen Pastor, es enf\u00e1tica en decir que a los venezolanos los agreden mucho m\u00e1s. \u201cComo mexicana nunca sufr\u00ed discriminaci\u00f3n\u201d, dice, y recuerda que ser migrante en una c\u00e1rcel es sufrir la soledad del encierro sin el consuelo de su familia porque no pueden visitarlas. Adem\u00e1s, \u201ca los migrantes nos cobran m\u00e1s caro los tr\u00e1mites judiciales por el solo hecho de no ser de este pa\u00eds\u201d.<\/p>\n<p>Alicia complementa: \u201cA nosotras las venezolanas nos dan muy duro. Hoy, por ejemplo, estaba en la pasarela en un evento de modelaje y lleg\u00f3 una venezolana que baila muy bien y es muy bonita. Cuando la vi, ten\u00eda morados. No me acerqu\u00e9 a ella, porque no me gusta, como se dice ac\u00e1, &#8216;comprar problemas&#8217;. Simplemente observ\u00e9 todo y le pregunt\u00e9 qu\u00e9 le hab\u00eda pasado y me respondi\u00f3: que por ser venezolana, que por perra, que porque las venezolanas son perras\u201d.<\/p>\n<p>La rutina del vilipendio, se dir\u00eda. Pero es apenas una situaci\u00f3n de las tantas que deben encarar los migrantes venezolanos detenidos. Sin plata, lejos de casa, sin un gobierno que se preocupe por ellos, sin embajada que los represente y con el estigma en 33 de los casos de ser miembros de una comunidad hist\u00f3ricamente excluida.<\/p>\n<h3>Reclusi\u00f3n en pandemia<\/h3>\n<p>De vuelta al hacinamiento, que todo lo complejiza, Ulises sostiene que en la c\u00e1rcel a veces la cama es lo de menos, pues hay otras condiciones de indignidad que van en contrav\u00eda de cualquier resocializaci\u00f3n posible. La investigaci\u00f3n de Iturralde, Santamar\u00eda y Uribe aporta ideas para entender lo que ocurre en la mitad de una pandemia. Su conclusi\u00f3n es que el sistema penitenciario no cuenta \u201ccon las condiciones m\u00ednimas para garantizar los derechos de la poblaci\u00f3n privada de la libertad y para propiciar su reintegraci\u00f3n a la sociedad, que es su fin primordial\u201d.<\/p>\n<p>En esa l\u00ednea, Leonardo Rodr\u00edguez Cely, psic\u00f3logo, doctor en criminolog\u00eda y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana, a\u00f1ade que el hacinamiento, la deficiente atenci\u00f3n en salud, la escasa oferta de programas especializados para la reintegraci\u00f3n y el masificado trato inhumano contribuye a que los niveles de reincidencia sean muy altos. Un contexto que agrava las vulneraciones a la comunidad LGBTI y a los migrantes detenidos.<\/p>\n<p>Linda Teresa Orcasita, psic\u00f3loga y experta en temas de g\u00e9nero, pone el foco en otros asuntos claves: \u201cLa atenci\u00f3n diferencial es necesaria en el contexto carcelario y m\u00e1s si estamos hablando de poblaci\u00f3n migrante, pues all\u00ed existen diversas vulneraciones asociadas a diversos estereotipos vinculados al estigma y prejuicio sobre la poblaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Para ella ha venido aumentando el lenguaje discriminatorio y extendido, seg\u00fan el cual son los venezolanos el enemigo de hoy, lo cual refuerza las agresiones hacia esa poblaci\u00f3n dentro de la c\u00e1rcel. Y si esa poblaci\u00f3n, adem\u00e1s se reconoce diversa, todo se complica m\u00e1s.<\/p>\n<p>En muchos casos la poblaci\u00f3n LGBTI es v\u00edctima de abusos sexuales de internos, que err\u00f3neamente consideran dichas pr\u00e1cticas como \u201ccorrectivas\u201d de esas entidades de g\u00e9nero y orientaci\u00f3n sexual.<\/p>\n<p>&#8220;Eso lamentablemente es una de las vulneraciones a los derechos humanos m\u00e1s graves que se comete contra ellos. La gente cree que eso se quita, que ser diverso es una moda o que se les va a pasar\u201d, asegura la psic\u00f3loga de la Pontificia Universidad Javeriana, Seccional Cali.<\/p>\n<h3>Salud y hormonizaci\u00f3n<\/h3>\n<p>Como respuesta a las dificultades de la poblaci\u00f3n LGBTI, en el informe de julio 2021 del Inpec asegura que ha venido trabajando en desarrollo de un enfoque diferencial que garantice la vida y la dignidad de esta poblaci\u00f3n, tal como se promulg\u00f3 en la Ley 1709 de 2014.<\/p>\n<p>\u201cEn materia normativa y de jurisprudencia para el reconocimiento y la protecci\u00f3n de las personas con orientaciones sexuales e identidades diversas privadas de la libertad se han logrado varios avances\u201d, dicta el documento al referirse a la Sentencia T-062\/11 de la Corte Constitucional, por la cual se proh\u00edbe a las instituciones penitenciarias restringir visitas \u00edntimas, el corte de cabello, la tenencia de utensilios de belleza, entre otras disposiciones y sentencias.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, la Resoluci\u00f3n 6349 de 2016 dio un mandato claro para la implementaci\u00f3n de medidas especiales que permitan brindar condiciones de equidad y acceso a sus derechos en los centros penitenciarios. Frente a ello, la Direcci\u00f3n de Derechos Humanos y Enfoque Diferencial del Inpec explica que en el a\u00f1o 2019 los 132 establecimientos de reclusi\u00f3n del pa\u00eds elaboraron un reglamento interno, en consonancia con el enfoque diferencial.<\/p>\n<p>En concreto, a trav\u00e9s de la Direcci\u00f3n de Atenci\u00f3n y Tratamiento \u2013a\u00f1adi\u00f3 la entidad en respuesta a una solicitud de informaci\u00f3n\u2013 desarrollan jornadas de autorreconocimiento dos veces por a\u00f1o en los establecimientos para identificar sus necesidades espec\u00edficas y \u201cadoptar programas y decisiones m\u00e1s acertadas para garantizar sus derechos fundamentales\u201d.<\/p>\n<p>Asimismo, la entidad sostiene que ha implementado medidas tendientes a \u201cla visibilizaci\u00f3n, protecci\u00f3n y garant\u00eda de los derechos de aquellas personas con orientaci\u00f3n sexual e identidad de g\u00e9nero diversa, espec\u00edficamente en tem\u00e1ticas relacionadas con elementos de belleza, prendas de vestir y corte de cabello, criterios de clasificaci\u00f3n para la ubicaci\u00f3n, identificaci\u00f3n, participaci\u00f3n, requisas, tr\u00e1mite de quejas, reclamos y denuncias y visitas \u00edntimas\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, los testimonios recogidos para esta investigaci\u00f3n period\u00edstica contradicen la versi\u00f3n institucional y, al contrario, evidencian un largo listado de vac\u00edos por resolver que se vuelve m\u00e1s complejo cuando los internos son migrantes venezolanos. Gaby Luzardo, una mujer trans venezolana de 40 a\u00f1os, a quien capturaron llevando c\u00e1psulas de coca\u00edna en su est\u00f3mago y que estuvo detenida por cuatro a\u00f1os en las c\u00e1rceles La Modelo, la Distrital de Bogot\u00e1 y la de Acac\u00edas (Meta), advierte que la salud para la poblaci\u00f3n LGBTI en Colombia es calamitosa.<\/p>\n<p>En el famoso \u201cpatio milenio\u201d de la c\u00e1rcel bogotana, \u201cdec\u00edan que uno ten\u00eda que estarse muriendo m\u00e1s o menos para que lo sacaran del patio y si era de poblaci\u00f3n LGBTI, peor\u201d, afirma. As\u00ed lo vivi\u00f3 ella cuando se enferm\u00f3 y recuerda que tuvo que pagar veinte mil pesos a un dragoneante para que la auxiliara. En la c\u00e1rcel todo tiene un precio. Y s\u00ed que lo sabe la comunidad diversa, particularmente quienes est\u00e1n en proceso de transici\u00f3n de g\u00e9nero.<\/p>\n<p>Gaby, por ejemplo, no inici\u00f3 su proceso de hormonizaci\u00f3n en La Modelo pues este tratamiento, basado en el uso de medicaci\u00f3n para modificar el cuerpo en funci\u00f3n de la identidad de g\u00e9nero autoreconocida, le sal\u00eda demasiado caro. Las pastillas Activia 21, indicadas para ese proceso, le costaban en la c\u00e1rcel cincuenta mil pesos, pero en la calle su costo promedio era de seis mil. Por ello, su \u201ciniciaci\u00f3n\u201d se qued\u00f3 en el maquillaje, el perfume, los tacones y la ropa femenina. Adem\u00e1s, asegura que no tuvo asesor\u00eda ni acompa\u00f1amiento para empezar este proceso, por ello lo hizo al salir de prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Ulises Miranda agrega que en la c\u00e1rcel de Jamund\u00ed su proceso de hormonizaci\u00f3n fue m\u00e1s ben\u00e9volo. \u201cCuando se me olvidaba la cita m\u00e9dica, llegaba una enfermera al patio a decirme: vamos a que le den su medicaci\u00f3n\u201d. En cambio, cuenta que en La Modelo el trato fue siempre denigrante e indigno y que el c\u00e1ncer de est\u00f3mago que padec\u00eda apenas fue tratado con acetaminof\u00e9n. \u201cEso es lo que hay, si quiere bien y si no de malas\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>Pedro Ramos*, uno de los guardias del Inpec, sostiene que ellos tambi\u00e9n sufren por el hacinamiento y las precarias condiciones de las c\u00e1rceles que custodian. \u201cNosotros trabajamos con las u\u00f1as, pero a pesar de eso a los internos se les acompa\u00f1a en sus procesos de salud, en la medida de lo posible. Hay cosas de recursos que nosotros no podemos controlar\u201d, y explica que los procedimientos quir\u00fargicos y hormonales para la poblaci\u00f3n diversa no est\u00e1n incluidos en el Plan Obligatorio de Salud, lo que dificulta los procesos de transici\u00f3n al interior de la c\u00e1rcel: \u201cEso ha cambiado un poco, hoy en d\u00eda las personas pueden acceder m\u00e1s f\u00e1cil a estos servicios y hay casos de internos que han logrado hasta cirug\u00edas de senos despu\u00e9s de interponer acciones legales\u201d.<\/p>\n<p>La psic\u00f3loga Orcasita se\u00f1ala que urgen medidas estructurales para atender a la poblaci\u00f3n LGBTI que est\u00e1 en tr\u00e1nsito de su g\u00e9nero. Si un sistema penitenciario como el colombiano no permite hacer las consultas m\u00e9dicas necesarias para desarrollar bien la hormonizaci\u00f3n de estos pacientes, eso puede derivar en efectos negativos para su salud.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la importancia, para Orcasita, de que los internos puedan tener un monitoreo real de sus procesos, no solo de hormonizaci\u00f3n, sino de pruebas de VIH, educaci\u00f3n positiva en pr\u00e1cticas sexuales y dotaci\u00f3n de preservativos. \u201cNo se trata de un acompa\u00f1amiento a algo cosm\u00e9tico, es un asunto de salud desde una perspectiva sist\u00e9mica\u201d, puntualiza.<\/p>\n<p>Y en esa mirada redonda sobre esta comunidad, no pueden perderse de vista los estragos del maltrato diario por su condici\u00f3n sexual. Ulises cuenta que alguna vez su amiga Alana fue ultrajada por la guardia, porque su nombre en la c\u00e9dula era Eduardo. \u201c\u00a1Que yo soy Alana!\u201d, les gritaba ella con voz fuerte e indignada, mientras sorteaba una requisa en su celda. \u201cCu\u00e1l Alana ni qu\u00e9 mierda, usted se llama Eduardo. Lo que pasa es que no tiene las g\u00fcevas bien puestas. Usted es un pobre g\u00fcev\u00f3n vestido de mujer\u201d, le contestaban y, enseguida, un bolillazo.<\/p>\n<h3>Un trato diferente<\/h3>\n<p>Ulises y Alana coincidieron en 2020 en la c\u00e1rcel de Jamund\u00ed. Apenas una historia m\u00e1s de las m\u00faltiples que no trascienden m\u00e1s all\u00e1 de los barrotes, con sutiles o sustanciales diferencias, dependiendo de las diversas identidades sexuales que se autorreconocen en prisi\u00f3n. \u201cEl hombre gay no sufre tanta discriminaci\u00f3n como nos toca a las chicas trans\u201d, asegura Gaby Luzardo.<\/p>\n<p>Estudios de g\u00e9nero son concluyentes en que la diferenciaci\u00f3n entre el trato dirigido por hombres y mujeres que se autodenominan LGBTI puede atribuirse a la legitimaci\u00f3n social de los afectos que se les ha dado a las mujeres y que hist\u00f3ricamente se les ha negado a los hombres, centrada en las relaciones de poder.<\/p>\n<p>\u201cSi voy tomada de la mano de una mujer en las calles, seguramente se va a asociar con que es mi mam\u00e1, mi hermana o mi amiga. Es decir, que no atenta tanto contra ese mundo hegem\u00f3nico que existe, porque a las mujeres se nos permite socialmente la expresi\u00f3n afectiva mediada por los abrazos, los afectos y los besos. Pero, en los hombres es diferente. La norma social les ense\u00f1a que deben distanciarse del afecto y validar socialmente su masculinidad que, en muchos casos, incluye denigrar y estereotipar\u201d, dice la psic\u00f3loga Orcasita.<\/p>\n<p>Y en un contexto carcelario, normalizar estos comportamientos de maltrato hacia la poblaci\u00f3n diversa es la regla en las c\u00e1rceles de hombres. Ulises lo dice mejor: \u201cEl problema es que quien se atreve a exigir respeto o a luchar por unas condiciones b\u00e1sicas de bienestar, tiene que atenerse a las consecuencias. Por eso muchas personas prefieren callar, aguantarse u ocultar su identidad para evitar m\u00e1s maltratos y violencia\u201d.<\/p>\n<p>La crisis se agrava m\u00e1s para los venezolanos que hacen parte de la poblaci\u00f3n LGBTI privados de la libertad en Colombia, pues adem\u00e1s tienen que sortear la ausencia de sus familias y los l\u00edos econ\u00f3micos de la supervivencia misma en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>\u201cCuando no ten\u00eda ropa ni trabajaba haciendo u\u00f1as y tintes ac\u00e1, me vest\u00eda con lo que me regalaban las visitas. A veces los que ven\u00edan a visitar a mis compa\u00f1eras tra\u00edan ropita de m\u00e1s y me regalaban\u201d, cuenta Alicia Bustos.<\/p>\n<p>En la otra orilla, Pedro, el guardia del Inpec, asegura que no todo es tan rotundo: \u201cA las personas LGBTI les preguntamos qui\u00e9n quiere que las requise. Eso lo respetamos y si tienen sus citas m\u00e9dicas o procesos de hormonizaci\u00f3n, h\u00e1gale. Pero hay muchas cosas del otro lado que no se ven\u201d.<\/p>\n<p>Y agrega que son se\u00f1alados permanentemente de ser \u201clos malos\u201d, y comprende que piensen as\u00ed: \u201cNadie quiere vivir la experiencia de estar privado de la libertad y bajo las condiciones que implica estarlo. Pero lo que no dicen es que algunos utilizan su identidad diversa para ponernos al l\u00edmite y a nosotros nos toca aguantarnos. Por poner un ejemplo, cuando vamos a hacer requisas, como a ellos no se les puede tocar, muchas veces son los que se encargan de encaletar cosas en su \u2018caj\u00f3n\u2019 [partes \u00edntimas]. O cuando se cortan y nos amenazan con la sangre diciendo que tienen VIH y que nos van a contagiar\u201d.<\/p>\n<h3>Avances insuficientes<\/h3>\n<p>La tutela ha sido un instrumento legal frecuente para tratar de balancear la reiterada violaci\u00f3n a los derechos de la poblaci\u00f3n carcelaria. Uno de los antecedentes hist\u00f3ricos que marc\u00f3 el rumbo de los reclusos LGBTI en Colombia fue el caso de Marta Luc\u00eda \u00c1lvarez.<\/p>\n<p>Desde 1994, a pesar de sus leg\u00edtimos requerimientos, le fue negado el derecho a la visita \u00edntima por ser lesbiana. Como reclam\u00f3 sus derechos, la humillaron, golpearon y trasladaron a doce c\u00e1rceles del pa\u00eds, as\u00ed queda documentado a lo largo de su libro \u201cMi historia la cuento yo\u201d.<\/p>\n<p>En mayo de 1996 acudi\u00f3 al Sistema Interamericano de Derechos Humanos de la OEA que despu\u00e9s de analizar el proceso determin\u00f3, en 2014, que el Estado colombiano deb\u00eda eliminar toda forma de discriminaci\u00f3n contra las personas LGBTI privadas de su libertad, al tiempo que reconoci\u00f3 la extensa cadena de violaciones a los derechos de lesbianas, gays, bisexuales y transg\u00e9nero.<\/p>\n<p>En 2016, ante la comunidad internacional, el Estado aprovech\u00f3 la oportunidad para pedir perd\u00f3n a la se\u00f1ora Marta Luc\u00eda \u00c1lvarez Giraldo por las afectaciones causadas, manifest\u00e1ndole adem\u00e1s el compromiso y voluntad de repararla integralmente, as\u00ed como para que hechos como estos no tengan ocurrencia en el futuro.<\/p>\n<p>En 2017 se acordaron las medidas de reparaci\u00f3n: compensaci\u00f3n que incluye la indemnizaci\u00f3n tanto por da\u00f1o material e inmaterial; un acto de reconocimiento de responsabilidad y disculpas p\u00fablicas; la publicaci\u00f3n y difusi\u00f3n del diario de la v\u00edctima \u201cMi historia la cuento yo\u201d, y medidas de no repetici\u00f3n que incluyen la modificaci\u00f3n del Reglamento General Penitenciario y de los reglamentos internos de cada establecimiento de reclusi\u00f3n, entre otras.<\/p>\n<p>Este pleito internacional abri\u00f3 la puerta para que el Estado colombiano tratara de responder a los est\u00e1ndares de derechos humanos a nivel global, en relaci\u00f3n con la poblaci\u00f3n LGBTI detenida en c\u00e1rceles.<\/p>\n<p>Gustavo P\u00e9rez, representante de la Mesa de Seguimiento del caso \u00c1lvarez y miembro de Colombia Diversa, dice que, a pesar de m\u00faltiples retrasos, en 2019 por fin el Inpec adecu\u00f3 su reglamento interno para atender esta obligaci\u00f3n internacional y avanzar en los procesos de formaci\u00f3n a sus funcionarios. \u201cEstamos dise\u00f1ando una metodolog\u00eda para hacer un seguimiento m\u00e1s sistem\u00e1tico de la situaci\u00f3n de las personas LGBTI privadas de la libertad y, de este modo, medir el impacto real del cambio de los reglamentos y procesos de formaci\u00f3n\u201d, cuenta.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 de lo que dicen los nuevos reglamentos del Inpec o los avances en materia de sentencias de tutela proferidas por la Corte Constitucional \u2013en 2013, por ejemplo, reafirm\u00f3 la visita \u00edntima como un derecho fundamental\u2013, lo cierto es que la discriminaci\u00f3n abismal contra esta poblaci\u00f3n no cesa.<\/p>\n<p>As\u00ed lo revelan tambi\u00e9n los testimonios que fueron recogidos en diferentes centros penitenciarios de Colombia durante esta investigaci\u00f3n period\u00edstica. En lugar de la protecci\u00f3n que deber\u00edan tener, algunos internos manifiestan que los tipos y escalas de violencia se mantienen y var\u00edan seg\u00fan la c\u00e1rcel, el patio o el sector en el que se encuentren o los niveles de hacinamiento, las jerarqu\u00edas de poder entre unos internos y otros y si son hombres o mujeres.<\/p>\n<p>Se trata de una normalizaci\u00f3n de la humillaci\u00f3n por su identidad sexual o su lugar de origen. Y los venezolanos migrantes, diversos y detenidos s\u00ed que saben de ello.<\/p>\n<p><strong>* Nombres modificados para reservar la seguridad de las fuentes.<\/strong><\/p>\n<p><strong>** Los datos entregados por el INPEC corresponden a agosto de 2021.<\/strong><\/p>\n<p><strong>*** Nota: Esta investigaci\u00f3n fue realizada como parte del especial period\u00edstico de Consejo de Redacci\u00f3n: Salud en el exilio. <a href=\"https:\/\/consejoderedaccion.org\/Especiales\/salud-en-el-exilio\/Exiliados-excluidos-viven-venezolanos-LGBTI-carceles-Colombia.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Vea el art\u00edculo completo aqu\u00ed.<\/a><\/strong><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/consejoderedaccion.org\/Especiales\/salud-en-el-exilio\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">https:\/\/consejoderedaccion.org\/Especiales\/salud-en-el-exilio\/<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Gaby, Alicia y Yahir, autorreconocidos como poblaci\u00f3n diversa que vienen del pa\u00eds vecino, relatan su d\u00eda a d\u00eda y c\u00f3mo defender su identidad sexual aumenta la estigmatizaci\u00f3n mientras cumplen sus condenas.<\/p>\n","protected":false},"author":45,"featured_media":23633,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3690,373],"tags":[1779,3499,371,2498,3498,663,2955,3497,2325,3494,3496,3495],"class_list":{"0":"post-23630","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-genero","8":"category-sociedad","9":"tag-carceles","10":"tag-carceles-en-colombia","11":"tag-colombia","12":"tag-discriminacion","13":"tag-el-buen-pastor","14":"tag-genero","15":"tag-igualdad","16":"tag-inpec","17":"tag-lgbti","18":"tag-migracion-venezolana","19":"tag-migrantes","20":"tag-migrantes-venezolanos"},"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23630","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/users\/45"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=23630"}],"version-history":[{"count":24,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23630\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":39027,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/23630\/revisions\/39027"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media\/23633"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=23630"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=23630"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/pesquisa\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=23630"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}