Algunos análisis de relatos digitales

PLACING: UNA CRÍTICA AL MERCADO
www.placing.com

Diseñado por Carl Steadman, placing es conjunto sencillo de textos enlazados que vehiculan una interesante reflexión artística sobre una problemática muy particular: la manera como el mercado afecta nuestra subjetividad

La interfaz que encuentra el usuario se puede describir de la siguiente forma: cada vez que hacemos click en alguna de las flechas, aparece un nuevo fragmento compuesto por la misma estructura: Un logo de placing, una foto de un producto, el nombre del producto que vemos, una frase relativa al producto que casi siempre viene escrita en alguna parte del empaque y, finalmente, un pequeño texto escrito completamente en minúsculas que cuenta una anécdota. Ocasionalmente, después de navegar durante cierto tiempo, aparece una interfaz donde se invita al usuario a enviar su propio placing, para lo cual se añade un conjunto de cajas que el screener debe llenar con los datos que cada placing tiene. El diseñador del hipertexto advierte que en la próxima edición de placing probablemente nos podemos encontrar con el fragmento que hemos enviado.

El hipertexto está compuesto por 26 nodos, uno por cada letra del alfabeto. Mediante una fórmula que escoge aleatoriamente el texto por el cual cada usuario comienza a leer, se logra que cada vez que un lector se conecta a Internet la narración se inicie en un punto distinto.

Los fragmentos que componen placing no tienen más conexión que la transversal que el diseñador ha trazado y que configura la naturaleza misma del hipertexto. No encontramos una "historia", ni es posible establecer una articulación entre los fragmentos que delimite una totalidad que daría cuenta del objeto que experimentamos. Pero esta fragmentariedad produce un efecto interesante: la sensación de que, al comenzar a leer un nodo, se encuentra una historia que parece haber "comenzado antes" y de la cual, se ofrece apenas una parte.

El tiempo narrativo de Placing parece coincidir con el de la vida de un hombre. Hay un narrador bastante difuso que cuenta pequeñas epifanías relativas, apenas tangencialmente, a un producto. No se narra una anécdota sobre el objeto, tanto como un acontecimiento en el cual se vio trastornada la subjetividad de alguien en el encuentro con un producto cotidiano. No se trata de cambios severos, sino de "iluminaciones" con las que se hace evidente que, en gran medida, nuestra subjetividad le debe más a las relaciones que tenemos con los objetos que a las relaciones que tenemos con las demás personas. Es debido a esta característica de placing que la narración puede llegar a ser divertida, pero a la vez fría e inhumana. A esto debemos sumarle que no es para nada raro que, en ocasiones, parece como si placing fuera en realidad una estrategia alternativa de mercadeo, en la que se aprovecha nuestra cotidianidad para investir a un objeto de una extraña fuerza que nos lo hace más cercano y personal. Y es que placing puede definirse —tal como el autor lo subraya— como una nueva forma que tiene el mercado de entrometerse en nuestras vidas, es el síntoma de una nueva subjetividad en la que las marcas no hacen parte de una imagen corporativa sino de los flujos más cotidianos de nuestra vida diaria. 

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Universidad Javeriana - El relato digital - Jaime Alejandro Rodríguez - Foro abierto