{"id":12875,"date":"2011-08-01T21:19:32","date_gmt":"2011-08-02T02:19:32","guid":{"rendered":"http:\/\/www.javeriana.edu.co\/hoy-en-la-javeriana?p=12875"},"modified":"2020-02-25T21:37:14","modified_gmt":"2020-02-26T02:37:14","slug":"la-educacion-superior-jesuita-en-estados-unidos-logros-y-retos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.javeriana.edu.co\/repositorio-hoy-en-la-javeriana\/la-educacion-superior-jesuita-en-estados-unidos-logros-y-retos\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n superior jesuita   en Estados Unidos: logros y retos"},"content":{"rendered":"<p><span>Es el mejor de los tiempos y el peor de ellos: con esta par\u00e1frasis del comienzo de la Historia de dos ciudades de Charles Dickens (1812-1870) describo en breve, lo que, considero, es el estado de la educaci\u00f3n superior de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en los Estados Unidos. Es el mejor de los tiempos porque nunca antes esta red de universidades jesuitas ha sido de mejor calidad educativa, ha estado en mejor situaci\u00f3n econ\u00f3mica, con m\u00e1s prestigio nacional e internacional y formando a m\u00e1s estudiantes. Sin embargo, es el peor de los tiempos porque ese \u00e9xito y otros factores, los cuales tratar\u00e9 m\u00e1s adelante, han alzado serias preguntas acerca de la identidad cat\u00f3lica e ignaciana en el provenir de esos centros. Antes de continuar convendr\u00eda dejar claro que la red de las 28 universidades fundadas por la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas no son propiamente centros de la propiedad de los jesuitas. Desde el fin de los sesenta y comienzo de los setenta del siglo pasado, estos centros, que eran propiedad en aquel entonces de las diez provincias jesuitas norteamericanas, se separaron jur\u00eddicamente de las mismas y se incorporaron como universidades privadas de orientaci\u00f3n ignaciana o tradici\u00f3n jesuita, como suele decirse en Estados Unidos. Son centros superiores dirigidos por mesas directivas compuestas principalmente de laicos y laicas, antiguos alumnos de las mismas. Hasta hace una d\u00e9cada, la mayor\u00eda de los rectores o presidentes de esas universidades eran jesuitas, pero esto est\u00e1 cambiando, y aunque los rectores jesuitas siguen predominando, ya hay varios hombres y mujeres laicos, incluso un no-cat\u00f3lico, que son presidentes de estas universidades. Entonces, cuando hablamos de la red de universidades jesuitas en Estados Unidos, propiamente nos referimos a centros ignacianos, para utilizar la distinci\u00f3n que hace el Padre General Adolfo Nicol\u00e1s entre obras ignacianas y obras jesuitas. O sea, instituciones educativas inspiradas por la espiritualidad de San Ignacio y el legado pedag\u00f3gico de la Compa\u00f1\u00eda, pero no centros que son propiedad de la Compa\u00f1\u00eda como tales, donde \u00e9sta es responsable de su administraci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p><span>Sigamos con una breve composici\u00f3n de lugar ignaciana del panorama universitario de la Compa\u00f1\u00eda en Estados Unidos, que revela las caracter\u00edsticas espec\u00edficas de esa impresionante red ignaciana, de 28 universidades extendidas por todo el pa\u00eds. Estos centros cubren una extensa gama de instituciones educativas de diferentes tipos y tama\u00f1os: desde universidades peque\u00f1as locales, llamadas \u201ccolleges,\u201d con alumnado entre 1.000 y 5.000 estudiantes (por ejemplo, St. Peter\u2019s College en Nueva Jersey y Spring Hill College en Alabama), a universidades medianas regionales, entre 6.000 y 10.000 estudiantes (por ejemplo, la Universidad Loyola-Marymount en Los \u00c1ngeles y la Universidad Creighton en Nebraska), y centros relativamente grandes con alcance nacional e internacional, entre 11.000 y 15.600 estudiantes (por ejemplo, la Universidad Georgetown en Washington, D.C, Boston College, la Universidad Fordham en Nueva York, la Universidad Loyola en Chicago). La m\u00e1s antigua de \u00e9stas es Georgetown, fundada en 1789, pero la mayor\u00eda que se encuentran en la parte oriental de pa\u00eds se fundaron en el siglo XIX, y las m\u00e1s recientes son la Universidad Wheeling Jesuit de Virginia Occidental (1954) y LeMoyne College en el norte del estado de Nueva York (1946). Las estad\u00edsticas que siguen son para el a\u00f1o escolar 2009-2010:[1]<\/span><\/p>\n<p><span><strong><span style=\"color: #000000\">Perfil estudiantil:<\/span><\/strong> Se educaron 213.711 alumnos y alumnas, de los cuales 132.972 eran estudiantes de pregrado. De esos estudiantes de pregrado, el 57% eran mujeres y solamente el 7,49% de todos los estudiantes de pregrado proven\u00edan de colegios jesuitas. En ese mismo per\u00edodo se retuvo el 86% de los estudiantes de primero de pregrado (la media nacional fue de 72%) y la taza de graduaci\u00f3n para los estudiantes de pregrado del curso del 2003 fue del 62,3% (la media nacional fue de 51%). 25% de los estudiantes de pregrado proven\u00edan de minor\u00edas \u00e9tnicas y raciales. El 54,3% de los estudiantes de pregrado se identificaron como cat\u00f3licos; 15,1%, como otros cristianos; 1,1%, como jud\u00edos; 1,0%, como musulmanes; 21,5% no se identificaron y el 6,9%, como \u201cotros.\u201d Los estudiantes de pregrado completaron unas 3,1 mill\u00f3n de horas de servicio comunitario. Se calcula que el 58% de estudiantes de pregrado participaron en alguna forma de servicio comunitario y que en el semestre de oto\u00f1o del 2009, el 17,2% de estudiantes de pregrado particip\u00f3 en programas que integran el servicio comunitario con el curr\u00edculo acad\u00e9mico de pregrado. <\/span><\/p>\n<p><span><strong><span style=\"color: #000000\">Perfil del profesorado, mesas directivas y antiguos alumnos:<\/span><\/strong> <\/span><\/p>\n<p><span>En las 28 universidades jesuitas de Estados Unidos ense\u00f1an unos 21.162 profesores y profesoras; el 12,1% de estos son minor\u00edas \u00e9tnicas o raciales. El 45,9% del profesorado son mujeres y la proporci\u00f3n de estudiantes por profesores fue de 12,1. La taza de profesores jesuitas fue del 1,7%. Hay 1.895.940 antiguos alumnos vivos. Y la media en las mesas directivas de las universidades fue de 36 personas, de las cuales 7 son jesuitas y 8 son mujeres. <\/span><\/p>\n<p><span><strong><span style=\"color: #000000\">Perfil financiero:<\/span><\/strong> La suma de los gastos de 26 [2] de las 28 universidades fue de $6,3 mil millones y la suma de los ingresos fue de $6,7 mil millones. Las dotaciones financieras para 26 de las 28 instituciones sumaban $7,5 mil millones, con una dotaci\u00f3n promedia de $290 millones. El porcentaje promedio de antiguos alumnos que contribuyen a las universidades fue del 17,4% (el promedio nacional es del 9,8%). El costo promedio anual para los estudiantes pregrado fue de $32.682 en 2010-11, que cubre la gama desde $24.630 hasta $40.542 (sin embargo, el promedio nacional para universidades privadas en el mismo per\u00edodo fue de $27.293). El descuento financiero promedio para los estudiantes de primer a\u00f1o de pregrado fue del 42,5% en 2009-10. Las asignaciones totales del gobierno federal norteamericano para las 28 universidades jesuitas fue de $134.928.811, y el total de asignaciones institucionales proporcionadas a estudiantes de primer a\u00f1o de pregrado fue de $1,18 mil millones.<\/span><\/p>\n<p><span>Por impresionantes que sean, estas estad\u00edsticas no cuentan todos los \u00e9xitos de la red ignaciana de universidades en Estados Unidos. No explican c\u00f3mo en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, impulsado por las reformas del Segundo Concilio Vaticano y los cambios demogr\u00e1ficos de la poblaci\u00f3n cat\u00f3lica de Estados Unidos, estos centros se transformaron de peque\u00f1os \u201ccolleges\u201d, compuestos de profesorados exclusivamente jesuitas y educando a los hijos de inmigrantes cat\u00f3licos, a universidades de tama\u00f1o mediano, integradas por profesorados laicos de diversas confesiones y educando a hombres y mujeres de diferentes religiones y de todos los estratos socio-econ\u00f3micos del pa\u00eds. En particular, el crecimiento y diversificaci\u00f3n del cuerpo docente de las universidades ignacianas norteamericanas, e impulsado tambi\u00e9n por las orientaciones de Ex Corde Ecclesiae, la constituci\u00f3n apost\u00f3lica para universidades cat\u00f3licas del Beato Juan Pablo II que pidi\u00f3 que las universidades cat\u00f3licas mantengan e intensifiquen su propia identidad y misi\u00f3n,<br \/>\ninspiradas por el Evangelio, han hecho un gran esfuerzo en las \u00faltimas dos d\u00e9cadas de concientizar a los miembros de sus comunidades docentes y estudiantiles de las caracter\u00edsticas que deben se\u00f1alar su ser y misi\u00f3n ignaciana. Hoy, m\u00e1s que nunca, estas comunidades universitarias han logrado crear conciencia de una nueva identidad ignaciana laica en el medio universitario, a trav\u00e9s de programas para profesores y estudiantes de formaci\u00f3n ignaciana, retiros, oportunidades de servicio comunitario, conferencistas invitados, etc. En las palabras de la fallecida te\u00f3loga anglo-holandesa Monika Hellwig (1929-2005) y presidente em\u00e9rita de la Asociaci\u00f3n de Universidades Cat\u00f3licas de los Estados Unidos, este tipo de iniciativa es algo completamente nuevo en la historia de la Iglesia.<\/span><span>Sin embargo, tambi\u00e9n es el peor de los tiempos para esta red ignaciana. A pesar de los \u00e9xitos en transmitir la identidad y misi\u00f3n ignaciana a nuevas generaciones de estudiantes y profesores, preocupa la prolongaci\u00f3n de estos esfuerzos en el futuro. La primera generaci\u00f3n de profesores laicos que abraz\u00f3 el reto de formarse en el esp\u00edritu y misi\u00f3n de la Compa\u00f1\u00eda eran en su gran parte cat\u00f3licos practicantes que se formaron en centros cat\u00f3licos e incluso jesuitas. Conocieron y trataron con jesuitas que tuvieron un gran impacto en su formaci\u00f3n personal y espiritual. Sin embargo, las nuevas generaciones de profesores no provienen de la misma cultura cat\u00f3lica y pocos han tenido contacto directo con jesuitas. Su formaci\u00f3n y perspectiva se ha dado en centros estatales donde el matrimonio entre la fe y la raz\u00f3n es considerado un postulado raro e incluso imposible. Adem\u00e1s, entre algunos profesores y estudiantes se da el fen\u00f3meno de estar atra\u00eddos por valores jesuitas como la espiritualidad y el fomento de la justicia social, pero rechazan valores cat\u00f3licos que se consideran contrapuestos a sus perspectivas m\u00e1s progresistas, como por ejemplo, la ense\u00f1anza tanto doctrinal como moral de la Iglesia. Se oye entre muchos de ellos el lema: jesuita s\u00ed, cat\u00f3lico no, referente a la identidad y misi\u00f3n de los centros superiores de la Compa\u00f1\u00eda. A pesar de programas de reclutamiento de las nuevas generaciones docentes que hacen hincapi\u00e9 en la misi\u00f3n ignaciana de la universidad, las leyes norteamericanas que presuponen una estricta separaci\u00f3n entre Iglesia y Estado y protegen los derechos de libertad de culto y privacidad de los ciudadanos hacen muy dif\u00edcil este esfuerzo de reclutamiento que pregunta sobre la simpat\u00eda de nuevos profesores por la identidad y misi\u00f3n ignaciana de los centros de la Compa\u00f1\u00eda. <\/span><\/p>\n<p>Facilmente <span>los administradores y otros que preguntan acerca de esa simpat\u00eda en los procesos de reclutamiento pueden ser acusados de discriminaci\u00f3n y abrirse a reclamaciones legales por haber violados los derechos constitucionales del otro. Sin ser pesimista, me parece que una perspectiva realista a cerca del futuro de esta red ignaciana universitaria estadounidense tendr\u00eda que esperar que no todas de las 28 universidades que ahora la conforman mantengan sus identidades ignacianas en el futuro. Es un provenir que ya se observa en los centros superiores de otras comunidades religiosas norteamericanas. Al no poder mantener la identidad de los centros que \u00e9stas fundaron, han decidido terminar su afiliaci\u00f3n con los mismos. De hecho, los provinciales jesuitas norteamericanos parecen haber adoptado una pol\u00edtica que permitir\u00e1 similares determinaciones. En su plan apost\u00f3lico del 2009 acordaron comenzar una nueva manera de relacionarse con las universidades jesuitas del pa\u00eds. En ese plan apost\u00f3lico se habla de crear v\u00ednculos m\u00e1s jur\u00eddicos entre las universidades y las provincias jesuitas en la que est\u00e1n situadas. Se propone un proceso, todav\u00eda por elaborarse, donde cada centro universitario pasar\u00eda por una acreditaci\u00f3n que evaluar\u00eda c\u00f3mo \u00e9ste est\u00e1 desarrollando su identidad y misi\u00f3n ignaciana. Este proceso ser\u00eda un di\u00e1logo entre el presidente y la mesa directiva de los centros y los respectivos provinciales y comunidades jesuitas que laboran en la misma.<\/span><\/p>\n<p><span>Otro reto que enfrenta la educaci\u00f3n superior de la Compa\u00f1\u00eda de los Estados Unidos es c\u00f3mo mantenerse fiel a sus ra\u00edces de ayuda a inmigrantes cat\u00f3licos pobres. En la medida que estos centros jesuitas han crecido y han tenido \u00e9xitos educacionales y financieros, se han convertido en centros caros que educan a la clase media y alta del pa\u00eds. Sin duda las mesas directivas y presidentes se han preocupado de ofrecer becas y otras formas de asistencia para atraer y retener a estudiantes minoritarios y pobres. Sin embargo, con unas pocas excepciones, la cultura y composici\u00f3n estudiantil de los centros ha cambiado y ya no son universidades que existen principalmente para proporcionarles a los nuevos inmigrantes la educaci\u00f3n necesaria para auto-realizarse e integrarse a la sociedad y econom\u00eda norteamericana. Las universidades jesuitas se han convertido en centros educativos de \u00e9lite donde si la cultura oficial no es clasista y consumista, \u00e9sta juega un papel en la vida de los estudiantes y muchos de los docentes, que es muy pronunciada. El realizar la situaci\u00f3n de servicio a los nuevos inmigrantes cat\u00f3licos a Estados Unidos, en su gran mayor\u00eda mexicanos y asi\u00e1ticos, hace m\u00e1s dif\u00edcil el problema de la ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica de la mayor\u00eda de las universidades jesuitas. Aunque est\u00e1n extendidas por todo el pa\u00eds, predominan en el norte y la costa este del mismo. Sin embargo, los nuevos inmigrantes, y de hecho el crecimiento mayor entre los cat\u00f3licos del pa\u00eds se est\u00e1 dando en el sureste, sur y oeste del pa\u00eds, donde existen el menor n\u00famero de universidades jesuitas.<\/span><\/p>\n<p><span>La red ignaciana de universidades norteamericanas es una de las m\u00e1s grandes en la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas. Los logros estad\u00edsticos y esfuerzos por mantenerse fiel a la identidad y misi\u00f3n ignaciana en un entorno, donde los docentes y administradores jesuitas son m\u00e1s bien escasos, han sido admirables e impresionantes. Sin embargo, los desaf\u00edos que esa red enfrenta en el siglo XXI son complicados y numerosos. Ser\u00eda de un optimismo poco realista esperar que todos los centros superiores que ahora comprenden esa red ignaciana universitaria norteamericana continuaran en el futuro. No obstante, hay indicaciones que aquellas instituciones que s\u00ed logren mantener su identidad y misi\u00f3n ignaciana podr\u00edan hacerlo, motivadas por un m\u00e1s profundo convencimiento y preclara opci\u00f3n de ejercer una labor intelectual y religiosa en uno de los \u00e1mbitos predilectos de encrucijada para la fe con la cultura contempor\u00e1nea. Pienso que San Ignacio estar\u00eda complacido y orgulloso de tal esfuerzo y oportunidad apost\u00f3lica.\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es el mejor de los tiempos y el peor de ellos: con esta par\u00e1frasis del comienzo de la Historia de dos ciudades de Charles Dickens (1812-1870) describo en breve, lo que, considero, es el estado de la educaci\u00f3n superior de la Compa\u00f1\u00eda de Jes\u00fas en los Estados Unidos. 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