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4. MARCO TEÓRICO

El Pluralismo Religioso, será analizado en profundidad, desde el ámbito de La Licenciatura en Ciencias Religiosas, porque él constituye un locus teológico vivencial propio de nuestro acontecer histórico; un signo de los tiempos. Él representa aquella realidad próxima, social e histórica de hombres y mujeres, donde vamos en la búsqueda, de la experiencia de Dios o la idea de Dios, a partir de la praxis, del quehacer docente: la ERE, presente en los contextos escolares, familiares y pastorales, principalmente, una realidad social- religiosa colombiana, de la cual ya hacen parte nuestros futuros estudiantes y la comunidad educativa en general. Siendo común encontrar familias, cuya confesionalidad responde al carácter de mixtas; de inmediato se comprende, la necesidad de acoger, investigar, indagar, definir, teorizar y re contextualizar, el Pluralismo Religioso, como un hecho socio cultural irreversible, que afrontamos cotidianamente desde el seno de la “Iglesia doméstica”, y que se refleja en la Escuela; de manera tal, que desde estos espacios humanos, que también son espacios eclesiales y cristológicos, va proyectándose a toda la sociedad misma, democráticamente amparada, dentro del marco legal de la Constitución Nacional Colombiana, desde el año 1991. En virtud de lo expuesto, habrá de darnos a la tarea de: identificar nociones, características, revisar la perspectiva latinoamericana del Pluralismo Religioso, a través de algunos de sus exponentes, los autores propuestos. Y al estudiar sus postulados desde la fenomenología misma de la religión, en cuanto a teología y pedagogía, compararlos, establecer acuerdos y disidencias en relación al tema, para observar su repercusión notoria en la ERE, a través del ejercicio hermenéutico de nuestros contextos, que han de ser revisados a la luz de la revelación.

Será este, el principal propósito por el cual, hacer una reflexión del Pluralismo Religioso, como lugar teológico, permite ir en la identificación de posibles soluciones, ante el gran reto, de hacer lectura de los signos de los tiempos: leer y volver a re- leer, la realidad misma, la historia, y la pertinente elaboración de herramientas de estudio, que faciliten su caracterización, argumentación, comprensión y fundamentación teórica, desde la licenciatura, y respectiva aplicación en la ERE, identificando así, las mejores, pautas para asimilarlo, practicarlo y vivenciarlo, analizando atentamente, algunos contextos de la realidad religiosa colombiana.

En los años ’60 del siglo XX cuando triunfa, en este país, definitivamente la cultura de la modernidad, purgada y asumida eclesiásticamente por el Vaticano II y Medellín, y establecida políticamente en Colombia por la Constitución del 1991, que asume los ideales de la modernidad democrática, reemplazando a la Constitución de 1886 que era la de la Colombia tradicional hispana. En esos años ’60 ocurrieron muchas cosas para la Iglesia y para la Iglesia colombiana en particular: desde el ’59 había empezado la revolución cubana que ha tenido mucho impacto, y luego la invasión del secularismo, de la filosofía marxista, la escuela de Fráncfort, muerte del papa Juan XXIII (1963) y clausura del Vaticano II (1965), muerte de Camilo Torres (1966), encíclica Populorum progressio del papa Paulo VI (1967), encíclica Humanae Vitae, también de Paulo VI (1968), Medellín (1968) y nacimiento de la Teología de la Liberación, aparición de los distintos grupos guerrilleros. En el mismo año ’68 tres acontecimientos internacionales van a influir también en Colombia y en toda América Latina: El asesinato de Martin Luther King, la invasión rusa de Checoslovaquia, y la Revolución cultural China.

Analizando, esta serie de hechos socio-históricos en Colombia, y en relación con el mundo, es evidente que Dios, actúa incidencialmente en la realidad histórica humana (la fundamenta), el Dios inmanente- trascendente “en” todo lo creado, cuya economía trinitaria acompaña a toda la humanidad, a todos los pueblos de la tierra; es el Dios de nuestra realidad histórica, cada acontecimiento, está finamente tejido y eslabonado con otro, con total sentido; pese a la adversidad, y en medio de estas realidades palpitantes, donde se alternan sucesos de: “nacimiento, vida y muerte”, se hace más que evidente la manera, como una realidad, impulsa la siguiente; hasta permitirle a los hombres y mujeres, encontrar experiencias liberadoras, que rompan realidades opresoras, a partir de su espiritualidad; ese, caer en cuenta; articulado desde la educación como experiencia pedagógica y desde la religión como una cosmovisión plural, de nuestros estados de fe. Constituyen los ámbitos, que han servido de abono, al nacimiento de una nueva forma de entender y hacer la teología contemporánea; que hoy sigue instalando su tienda de inclusión, sentido socio-crítico, anuncio/denuncia y exhortación de justicia entre nosotros; La Teología de la Liberación. Una experiencia teológica que intenta, tal vez, dar respuestas a preguntas como esta: ¿Puede considerarse, la experiencia del Pluralismo Religioso colombiano, un nuevo lugar teológico (otro nivel de la realidad), donde hemos de encontrar, la experiencia de Dios, en medio de la vida? Para lograr una estimable respuesta a esta pregunta, e intentar observar, la transformación histórica de un paradigma, inclu-exclusivista del cristianismo, que ya pasó por el ejercicio de la liberación, se hace necesario, construir un camino de estudio, a través de los siguientes cuatro capítulos, tratados a continuación.

4.1 CAPÍTULO I: NOCIONES PRELIMINARES Una aproximación a la noción de religión en perspectiva de pluralismo religioso: Al pretender hablar de la noción de religión, siempre se hará en el sentido de una experiencia tipo: intento de aproximación, en virtud de la complejidad, propia de la naturaleza humana, la pluralidad cultural de los pueblos, sumada a las eternas dinámicas y tensiones históricas: hombre>cultura>sociedad, que en últimas, son las responsables de un acercamiento tímido a la noción del hecho religioso en sí; en virtud de ello, antes de indagar por la noción de religión, surge la imperante necesidad, de hacerlo a partir de: “La idea de Dios”. No obstante al abordar, la idea de Dios, hay que aceptar, al menos uno, de los fundamentos teóricos presentes, en el desarrollo histórico de la teología contemporánea: En vez de conocer a Dios, uno conoce la conciencia moral de uno mismo. En vez de hablar de Dios, uno está hablando de una idea universal o de algunos hechos históricos que ni siquiera son confiables. (…) Barth enfatiza la imposibilidad de todo camino del hombre a Dios y habla de que el único camino posible es: de Dios al hombre. La única forma en la que podemos conocer a Dios, es por la auto-revelación de Dios. Solamente cuando Dios, por iniciativa propia, se da a conocer es posible conocerle y hablar de él. Además Barth enfatiza que esta auto-revelación se da en la Palabra de Dios, en Jesucristo, Dios en la carne, y además en las Escrituras y en la proclamación de la Iglesia. Considerando, la eterna pregunta por Dios, a partir de la Teología Contemporánea, como un sólido argumento teórico, se puede decir que: Dios es un ser sobrenatural, creador y dueño del universo y de los destinos humanos, a quien se rinde culto religioso. Muchas religiones creen en varios dioses (politeísmo), otras en un solo Dios (monoteísmo). En el cristianismo conocemos a Dios mediante Jesucristo. Ya desde la antigüedad, los hombres, poetas, sacerdotes y filósofos, han querido explicar la naturaleza de Dios. La iglesia católica se basa en las sagradas escrituras (especialmente el Nuevo Testamento) y en las explicaciones del magisterio ordinario (concilios, papas y obispos) y en los estudios de los teólogos. San Agustín de Hipona y Santo Tomás de Aquino han tenido gran influjo en la teología católica. En la explicación dada por el filósofo español X. Zubiri , quien habla de Dios como una “realidad- fundamento”, un fundamento al que estamos “religados”. De hecho, dice el filósofo, estamos religados a la realidad ya que ésta se nos impone como experiencia última, posibilitante e impelente. Esta experiencia de la realidad es experiencia para el ateo, el teísta, el agnóstico o quienquiera que sea. Para el teísta, la experiencia del fundamento es experiencia de Dios, un Dios que no es trascendente “a” las cosas sino trascendente “en” las cosas. Para encontrar a Dios no hay que abandonar el mundo, sino todo lo contrario, adentrarse en él, llegar hasta su fondo. Dios está en el fondo de las cosas como fundamento, y en la experiencia de las cosas el hombre vive la experiencia fundamental de Dios. Por eso, el campesino que trabaja la tierra, el obrero que transforma el mineral, el técnico que facilita el bienestar, etc., si viven su trabajo como participación de la obra creadora y transformadora de Dios, realizan un “verdadero ofertorio” de su vida a Dios, al servicio de la humanidad. Se comprende ahora, que el ser humano, siempre hará grandes esfuerzos por intentar explicar la naturaleza de Dios, a partir de su realidad cultural, pero de igual forma nos quedaremos eternamente cortos, en plena lucha, porque obviamente la idea de Dios, va más allá de simples expresiones y conceptos producidos por la razón humana, porque nuestras mentes, simplemente son: mentes creadas, por un Dios que lo fundamenta todo, la vida, la historia, la realidad, el mundo, la corporalidad misma. Hace poco, la revista Time propició un debate sobre el tema de Dios y ciencia entre dos grandes científicos: Richard Dawkins, ateo; profesor de la Universidad de Oxford, y Francis Collins, creyente; director del proyecto “Genoma humano”. El debate lo termina Dawkins diciendo: “Yo no creo en Dios. Pero si existiera un Dios, sería mucho más grande, maravilloso e incompresible de todo cuanto afirman los teólogos” . Nosotros los católicos podríamos añadir: “No sólo más grande, maravilloso e incomprensible, sino extraordinariamente más amoroso y tierno de cuanto nos han enseñado”. Una vez expuesta la idea de Dios; idea que se puede enseñar y transmitir de generación en generación, a partir de la pregunta por Dios, se valora el sentido y el por qué de la búsqueda de una noción, que nos dé aproximación a lo que se entiende por religión, una realidad particularmente humana, que se puede definir así: Religión como el conjunto de creencias, prácticas y ritos que definen la relación del ser humano con un ser superior de tipo trascendente, llamado Dios. La mayoría de los estudiosos afirman que el ser humano es esencialmente religioso y que todas las culturas humanas manifiestan algún tipo de religión. Etimológicamente, se discute si la palabra viene del latín re-ligare (unir, vincular) o re-legere (escoger, distinguir, leer con atención). Hay una religión natural que se basa en lo argumentos por la razón y la conciencia, y una religión sobrenatural que tiene además en cuenta los datos de la “revelación”. El cristianismo es una religión revelada. Muy cercano al significado de religión, encontramos el término sentimiento religioso como un estado fundamental del ánimo que nace cuando el individuo experimenta su propia finitud e imperfección, pero se dirige hacia un ser superior y perfecto con el cual se relaciona. También muy cercana está la palabra religiosidad como actitud de comunicación con Dios y de observancia de los preceptos y prácticas religiosas. El Concilio Vaticano II afirma: “El ejercicio de la religión, por su misma naturaleza, consiste principalmente en actos internos voluntarios y libres, con los cuales el ser humano se dirige inmediatamente hacia Dios”. Ahora, analizando la noción de Dios y religión, cabe aquí otra inquietud, a partir de este fundamento de comunicación y relación: Dios>creación>comunicación>creatura, tratando de ubicar un perfil de ser humano, propio del tiempo histórico, que atravesaba la humanidad cuando el Concilio Vaticano II, se celebró en el pasado siglo XX, un siglo de grandes cambios y revoluciones tanto científicas, como técnicas, tecnológicas, morales y religiosas. El hombre de la segunda mitad del siglo XX encara como en ningún tiempo anterior el problema de su propia comprensión. “La nuestra es, sin duda, dice Juan Pablo II, la época de “los humanismos y antropocentrismos”. Sin embargo, paradójicamente, es también la época de las más hondas angustias del hombre a niveles antes insospechados, época de valores humanos conculcados como jamás lo fueron antes”. Sumido así en una compleja crisis de valores, desemboca en un sinsentido que afecta a su propia naturaleza humana, y que es en el fondo el drama de ver mutilada su auténtica razón de ser. Porque, si de una parte se sacrifica su trascendencia en aras de un materialismo absorbente, de otra se minusvalora y condena su ser material en aras de un exagerado y falso espiritualismo. Ante lo anterior, el hombre suele asumir diferentes posturas. Para unos, todo le es posible al hombre, y abrigan por ello una esperanza, en muchos casos sin mayor fundamento: para otros, el mundo es una estrecha realidad que imposibilita toda realización; algunos otros creen que todo está permitido al hombre, justificando todas las injusticias desde su cómoda posición; pero no faltan quienes creen en sí mismos y su mundo, asumiendo la urgente tarea de humanizarlo. Seguramente aproximarnos a una noción de religión, sería también, aproximarnos a un cuestionamiento profundo por - el ser humano > por la persona - en sí misma y sus relaciones con los otros (humanización), lo otro (el mundo) y el totalmente otro (Dios), que anhela una experiencia trascendente, a partir de su propia contingencia de la gracia divina. El tema de persona es uno de los problemas capitales del pensamiento actual, afirma Zubiri. De hecho, siempre que se habla del hombre se tiene que hacer desde su dimensión personal. Problemas como los derechos, deberes, ley, historia, política, economía, desarrollo, cultura, etc. Sólo adquieren su verdadera comprensión cuando su punto de partida es el hombre en su compleja y dinámica realidad. “Supuesto el fundamento de todo lo existente “en” Dios y concebido el mundo como creación, el hombre es persona por cuanto criatura hecha a “imagen de Dios” (Gen, 1, 26-30). La doctrina de la redención que llena todo el Nuevo Testamento, confirma y da amplitud sin límites al personalismo que se desprende del creacionismo subrayado por el Antiguo Testamento. El hombre, hecho “a imagen de Dios”, está llamado a participar de su vida íntima, declarándose “hijo adoptivo” por la gracia, por la “nova creatio” siendo él “renacido” en Cristo a la participación de la vida de un Dios a quien puede llamar Padre (Gal 4, 4-7).

Descrito esto, ahora, con un poco más de claridad y búsqueda de profundidad de la noción de religión, a partir de la revelación, y en perspectiva del pluralismo religioso, se puede decir qué:

Religión es un “cuerpo de creencias” y comportamientos en torno a seres, fuerzas, poderes o potencias supra humanas, que una persona o comunidad mantiene con el universo o con una estancia mayor que puede ser definida como Dios, como varios dioses, o como una fuerza creadora inteligente, que le aporta sentido o que al menos le provee determinadas características a su modo de vida. Así elaborando en distintas sociedades, diferentes normas y ritos, que componen su doctrina, su práctica religiosa, pero el fondo común de las religiones es; la espiritualidad que trasciende la vida material. De este modo sistemas tan diferentes, como budismo, cristianismo, islamismo, hinduismo, pueden considerarse religiones. Cumpliendo funciones: teórica, explicativa y otra práctica. Por un lado contiene una cosmogonía: nos informamos sobre el origen del mundo, y los seres. Por otro lado, las normas que rigen la comunidad, y el establecimiento de las funciones dentro de la religión. En todas las religiones aparece la oposición entre lo profano y lo sagrado que es muy difícil de delimitar. Presentes, en ritos, mitos, templos, animales, objetos, piedras, lugares, el culto a la madre tierra etc.

Entiéndase, que Dios, se ha revelado a toda la humanidad, sin hacer distinciones, cada cultura, hace de la religión una de las cosmovisiones socio antropológicas por excelencia, la primera, la que realmente hace de él, su fundamento (su razón de ser, sentido existencial), y le permite al ser humano, actuar directamente sobre su realidad social e histórica (el mundo); reconocerla, enseñarla, transmitirla, asumirla, y /o trascenderla, más allá del simple materialismo de las cosas; que no son más, que simples objetos, que el hombre domina y transforma, por tanto, la religión es un espíritu común amoroso, a toda sociedad humana, que anhela la esperanza , donde el sufrimiento, la celebración, la gratitud, el culto, el misterio vida/muerte, el nacimiento, la experiencia sensible, la moral, el signo, el símbolo y el mismo lenguaje humano, la oración balbuceante que apenas pronunciamos, es un acto exclusivo de los seres humanos, que parece encantar, seducir y enamorar por igual, a creyentes, agnósticos e incluso ateos. Obviamente, nadie puede renunciar a la pregunta por Dios, que permanece potencialmente oculta en toda sociedad humana, como hecho socio antropológico, (solamente el ser humano, se cuestiona por él mismo, por los objetos y por Dios, los animales, no lo hacen, no son religiosos y no cuentan con, el don de la palabra/lenguaje).

Desde la existencia primitiva del ser humano, y  en estrecha relación con todo lo creado,  evidentemente por una inteligencia superior; en relación con nuestras finitas mentes, que hacen de la experiencia religiosa, un campo vivencial de la misma  espiritualidad, en  medio de la cruda realidad de la vida.  Vida impulsada escatológicamente en la búsqueda de;  un camino, una verdad, una luz, una plenitud esquiva, dentro  de la realidad sórdida;  en medio de la  oscuridad, la desigualdad, la injusticia, la inmoralidad y la ignorancia del mundo   re - recreado, por una sociedad de  hombres y mujeres  imperfectos, pero libres para equivocarse o socorrerse mutuamente, según lo dicte, la buena voluntad del corazón.  

La religión está aquí para asumir su responsabilidad y compromiso de solidaridad y buena esperanza, con la familia humana, puntualmente con los más débiles; los “pequeñitos”, tal como lo dice un fragmento del refrán, y famoso himno de Surdas (India) , “Nirbala ke bala rama”: Él, es el amparo, de los desamparados, la fuerza, de los débiles… es decir: “Él”, es, Dios. El pluralismo religioso como noción de indagación: Se entenderá, al hablar de Pluralismo Religioso, qué: no se está hablando estrictamente de algo contemporáneo, nuevo, o reciente, que se acaba de descubrir o de inventar, es decir de algo alusivo exclusivamente, a nuestra realidad histórica contemporánea; en tiempos de post modernidad y una sociedad globalizada, el tiempo de las tics. Entonces, es considerable asumir, que la naturaleza y la complejidad del ser humano, es una realidad propia de lo distinto, lo diverso, lo diferente, lo alter, lo complemento. Y en ocasiones, dichas diferencias, tan naturales, básicas, biológicas y universales, como: la elemental relación de género: “hombre/mujer”, circunstancialmente pueden acarrear, situaciones adversas, tan negativas y marcadas; que corresponden a realidades sociales de desigualdad, en el orden socio antropológico de la opresión del otro, en razón de: La discriminación socio- cultural, la exclusión, el sometimiento por el uso de la violencia, el abuso de autoridad, de la fuerza, el poder - económico adquisitivo y la desigualdad en términos de remuneración salarial, relacionados con la condición de su género - o los reduccionismos socio- antropológicos en virtud, a su condición de lo femenino, y de lo masculino; que pone en desventaja, y en estado de victimización, al uno en relación con el otro; pero dicha relación, es precisamente el campo socio antropológico donde surge, el ser humano concientizado, el tercer elemento, necesario para un proceso liberador, cuando se habla, como en este caso, de experiencias culturales, tan profundas como la religión, cabe aquí recordar que: La relación, opresor-oprimido es una relación bipolar cerrada: el opresor oprime al oprimido y el oprimido es oprimido por el opresor. Para romper esta relación circular es necesario introducir un tercer elemento que no sea ni opresor, ni oprimido, es decir que no esté configurado en su ser por la opresión sino por su opuesto la liberación. Vamos a denominar a este tercer elemento, el concientizado. Concientizado, en primer lugar, porque tiene conciencia de otra forma de relación que puede cambiar la relación de opresión. Y en segundo lugar, porque ha tomado conciencia de la situación de opresión como situación de alienación: el oprimido y el opresor están alienados en su ser. De tal modo que una de las primordiales tareas asignadas a los maestros-as de la ERE, obliga a la formación de personas concientizadas, y que teniendo en cuenta la pluralidad cultural, como característica típica, propia de la naturaleza humana y paradójicamente su contraste con toda realidad de: unicidad, identidad, único, auténtico; como noción de persona, desde la interioridad misteriosa del ser humano, en permanente comunicación con lo trascendente, con el mundo y consigo mismo, estimará valioso re-leer la historia del cristianismo desde el principio. Para retornar aquel instante, donde el gran caudal, del río gigante de la humanidad, tomó diversas y pequeñas vertientes, que tarde o temprano, retornan al océano, de la inmensidad amorosa del Padre. 11,1: El mundo entero hablaba la misma lengua con las mismas palabras. 11,2: Al emigrar de oriente, encontraron una llanura en el país de Senaar, y se establecieron allí. 11,3: Y se dijeron unos a otros: —Vamos a preparar ladrillos y a cocerlos —empleando ladrillos en vez de piedras y alquitrán en vez de cemento—. 11,4: Y dijeron: —Vamos a construir una ciudad y una torre que alcance al cielo, para hacernos famosos y para no dispersarnos por la superficie de la tierra. 11,5: El Señor bajó a ver la ciudad y la torre que estaban construyendo los hombres; 11,6: y se dijo: —Son un solo pueblo con una sola lengua. Si esto no es más que el comienzo de su actividad, nada de lo que decidan hacer, les resultará imposible. 11,7: Vamos a bajar y a confundir su lengua, de modo que uno no entienda la lengua del prójimo. 11,8: El Señor los dispersó por la superficie de la tierra y dejaron de construir la ciudad. 11,9: Por eso se llama Babel, porque allí confundió el Señor la lengua de toda la tierra, y desde allí los dispersó por la superficie de la tierra. (Gn 11, 1-9). ¿Qué le sucedió a la humanidad? Y desde aquel instante, qué nos revela el Génesis; ¿realmente qué nos está pasando hoy por hoy?, en la sociedad del siglo XXI, nuestros encuentros sociales, ameritan de un diálogo, sincero, profundo, franco, pacificador, ese diálogo tierno y amoroso de quien ha -de mirar a los ojos, del prójimo, buscando verse reflejado en ellos- socializador y que saliendo honestamente del corazón, llegue al corazón del otro, lo impacte profundamente, generando una “experiencia de encuentro”, logrando ser integrador de comunidades, siguiendo el ejemplo, de quien pasó por este mundo haciendo el bien , y que de no ser así, simplemente ahondará en la herida de la humanidad, su condición de:

Ser y estar confundido en medio de su mundo, su realidad próxima, su historia.  Vagando desorientado,  evasivo, con sentimientos de ser juzgados, criticados  y señalados  por  otros, alejado de la búsqueda de la verdad, disperso, tan distraído, tan ocupados se asumen y se reconocen,  pero sin duda; tristes, desmotivados, desconsolados, vacíos, apartados de ella: -de la espiritualidad-, es decir; sin sentido moral-existencial coherente, entre aquello que: dice, piensa y hace el hombre.  Espiritualidad que constituye la raíz, de todo fundamento ético, que dé o refleje verdaderas evidencias de la praxis de la fe.  Ante lo cual es importante revisar la reflexión exegética del Gn 11, 1-9, para  hacer una lectura hermenéutica, de nuestros actuales contextos socio históricos educativos, de realidad plural, cultural y religiosa; otra realidad, que bien, puede ser llamada: “La nueva Babel, de nuestros días”, cuyo imaginario social, perfectamente hace valido el hecho de  que ésta, pueda asociarse, como una  particular noción de indagación por el Pluralismo Religioso. 

Gn 11,1-9 La Torre de Babel (…) Ahora se cuestiona por medio de este relato el papel de las estructuras política y religiosa en la historia. Una interpretación tradicional y simplista nos enseñó que este pasaje explica el origen de la diversidad de los pueblos, culturas y lenguas como un castigo de Dios contra quienes supuestamente <<hablaban una sola lengua>>. En realidad, el texto es más profundo de lo que parece y puede ser de gran actualidad si lo leemos a la luz de las circunstancias socio histórico en que se escribió. (…) Nuestro relato denuncia y corrige dicha creencia. El Señor desciende desde el cielo, pero no para unirse al poder que ha construido la torre; baja para destruirla y, de paso, liberar a los pueblos del sometimiento y de la servidumbre. No se trata, pues, de un castigo, sino de un acto liberador de Dios. A la luz del profundo sentido que encierra esta historia, el creyente de hoy tiene la herramienta apropiada para re-leer críticamente la realidad político-religiosa que vive. Desde hace algunos años, el mundo camina hacia una forma de globalización. Pero, ¿se trata de un proyecto que de veras beneficia a todos los pueblos por igual? ¿Qué papel está jugando en este proceso las estructuras económica, política y religiosa, y al servicio de quién se encuentran? ¿De los más débiles? ¿Respeta el proyecto de globalización la identidad cultural, política, económica, religiosa, y nacional de cada pueblo? El papel de la religión es decisivo, tanto en los procesos de concienciación como de alienación del pueblo, así que deberíamos utilizar este pasaje para enjuiciar la globalización actual y no tener que lamentarlo más adelante. Reflexionando un poco más, aquí y ahora; tomando considerable distancia, por algunos momentos del Génesis, se ha de decir qué: tal vez, algún día, el mundo habló la misma lengua; - el lenguaje del amor -: escuchaban a Dios, se escuchaban a sí mismos y se escuchaban entre ellos. Al parecer, sí se entendían a partir de ese diálogo, unos a otros, como evidencia de la existencia de un reconocimiento por el otro y valor por la dignidad propia y la dignidad del prójimo; pero desde su libertad de hombres; concedida por Dios, y en el afán de construir una ciudad, distinta a lo que se puede entender por el proyecto : del Reino de Dios, y de espaldas a ese Dios. Ellos pretendían hacer una torre; un camino fácil, una ruta rápida, tan similar al facilismo de nuestro tiempo, cada vez más atomizado, más light, y comparable al instante de un clic, en nuestro mouse; un camino -rosadito-, confortable, lleno de conveniencias, de prebendas, de comodidades tal, que no implique sufrimiento, mayor esfuerzo, renuncia, cambio, quiebre, desajuste, muerte, dolor o cruz; para llegar más rápido al –cielo-. Cielo, que bien, puede hoy, estar representado, ¿por qué no? en: nuestros marcados egoísmos, apegos, placeres, individualismos y deseos de figurar, excesivo protagonismo, sed de sobresalir , de poder y de vanagloria, atropellando a quien sea y al precio que sea, algo que sucede con frecuencia en la sociedad colombiana. “Para ello, es condición inaplazable empezar por desaprender la mentalidad de “avivato” que llevamos en el alma. Este tipo de mentalidad empieza por el que en nombre de la viveza hace de la trampa un modo de vida” ; impulsados por el más -vil- de los propósitos humanos; el propósito de saborear las mieles, de la vanidad a través del poder y la fama. En aras de esta última, seguramente evitar, el no dispersarse por el orbe. Orbe tal vez, comparable hoy con nuestro imaginario social de: “aldea global”, ¡actualmente vivimos, siempre conectados! Pero, ¿en verdad - estamos - tan conectados? O mejor será decir verdaderos esclavos del celular, del Ipod, Ipad, la televisión, el portátil, etc. A manera de ejemplo, haciendo un simple ejercicio hermenéutico, de la realidad (virtual), próxima, común y familiar a todos los estudiantes de La Licenciatura en Ciencias Religiosas, es importante aceptar y reconocer que hoy nosotros, hacemos parte de un selecto grupo de “famosos”, porque nosotros:

Sí tenemos computador en casa, en la escuela y en  la oficina, además  de variados, dispositivos móviles, de alta gama, y  última generación; servicio de energía eléctrica, un servidor de internet y no conforme a todo esto, un trabajo digno, que nos proporciona el dinero necesario, para pagar el servicio de internet.  Sin dejar de contar que,  “gracias a Dios”, no  sumamos filas, en el grupo social emergente de los:   - analfabetas digitales -, ciudadanos  anónimos,  e invisibles, los  rezagados de nuestro tiempo;  los  “otros” ,nuevos excluidos, producto, de nuestra rimbombante, sociedad  globalizada.

A diferencia de la gran mayoría conformada por ellas y ellos, nosotros disfrutamos del poder y la divulgación de los mass medias, al figurar en fotos y videos en las redes sociales y tener acceso a ellos, a través de una innovadora metodología de educación. ¿Acaso tener membrecía en este selecto grupo de - ciudadanos digitales -, La Comunidad Virtual de Aprendizaje (CVA- LCRV), tan privilegiados, no resulta en algo similar a ese: supuestamente <<hablaban una sola lengua>> que ciertamente suena muy familiar, en la voz del Antiguo Testamento?

¿No, es paradójico, que a veces, el tiempo constituye  una realidad socio- histórica, que chocantemente repite, más, de lo mismo?,  el mismo cochambre de nuestros defectos y  aires de superioridad, pero ahora, en versión “mejorada”, renovada, actualizada, transformada, y re-contextualizada, de acuerdo a los  progresos tecnológicos de la humanidad, durante todos estos siglos, que nos separan de aquellos bellos y  míticos  eventos narrados en el Génesis, la voz del pueblo de Israel.  Así también, hoy  Colombia escribe su acontecer histórico, siendo uno de los países latinoamericanos con mayor conectividad,  además se distingue por contar, con los computadores más económicos  de esta parte del mundo  y cuenta con los mejores servicios de internet.   

Es impresionante, la facilidad con la cual, vamos haciendo de nuestros imaginarios sociales, prolongaciones y casi construcciones, de una especie de “religiones seculares”, donde una vez más, surgen así las eternas problemáticas de convivencia humana, de exclusión, marginación, de ese persistente mirar distinto al otro y estimarlo menos, donde no le permitimos a Dios ser, Dios. Concediéndole el protagonismo, una vez más, a nuestro eterno, natural, inconsciente y casi desapercibido, religiocentrismo de las cosas:

La conciencia de superioridad de cada religión es una amenaza para todos los fanatismos posibles, de cualquier confesión religiosa. No habrá paz en el mundo mientras las religiones no sean capaces de asumir un autocontrol sobre esa posibilidad; y este autocontrol no será posible mientras las religiones acaricien dentro de sí, aunque sea secretamente, el “mito de la superioridad religiosa”; mientras no “acepten sinceramente el pluralismo religioso”, o sea, la hermandad de todas las religiones; mientras no otorguen a las demás religiones la misma presunción de verdad y de validez salvífica que reclaman para sí mismas.

Pero, con lo que no contaba el hombre  y aún parece no estimar, es  con la perenne fuerza - instructiva/correctiva- del “Espíritu Santo”,  fue el  Dios trinitario, quien bajó a ver, lo que estaba aconteciendo: “vamos a bajar y confundir su lengua”, y afirmando que: “son un solo pueblo” el suyo. 

Seguramente aún lo somos, somos el pueblo de Dios, el pueblo peregrino ¿o el pueblo del ciberespacio? ¡Pues sí!, indistintamente, ya sea el uno, ya sea el otro, seamos de ojos rasgados o no; de piel oscura o no, aún, somos su pueblo, y entiéndase, por pueblo a: todos los pueblos de la tierra, lo somos, tal como siempre lo anunció Pablo, a la sociedad pagana, de su tiempo. Pero, de no detener su actividad, en el acontecer de ese preciso momento, que nos narra el Gn 11,1-9, seguramente para ellos, no existiría nada imposible de construir, y de hacer…pese a la intervención divina de aquel instante, quien quiso romper con la chocante exclusividad, inclusividad o -la unicidad - de unos pocos, y recalcó en su acto, la sana, necesaria y conveniente pluralidad de todo su pueblo. El hombre, efectivamente, hoy lo está demostrando (poco es imposible para el hombre), y sus inventos científicos, lo ratifican por completo, es un hecho, que actualmente los avances científicos y tecnológicos alcanzados por la humanidad, nos llevan, desde un extremo de - la luna -, hasta el centro mismo, del -genoma humano -; nada ha sido imposible, para nosotros, y ahí, justo ahí, tiene que resurgir nuestra esperanza; en nuestra “insistencia y resistencia a estimar que tarea, empresa o lucha alguna, sea realmente imposible”. La esperanza de llegar a construir, una Teología del Pluralismo Religioso, una reflexión “intra -religiosa/intra personal”, que nos exhorta a ser, cada día más humildes y verdaderos hermanos, de quienes, no abrazan la misma confesionalidad y no tienen por qué hacerlo, necesariamente. Desde entonces (Gn, 11, 1-9) el estado de caos, aún confuso, vive con nosotros, y no permite la cohesión social, la convivencia, política, económica, religiosa afectiva, del Reino de Dios; especialmente en virtud de los intereses económicos y políticos de nuestros gobiernos y el sistema social capitalista, el actual “imperialismo” que hoy nos envuelve y nos somete a todos por igual, especialmente a nuestro continente tercermundista, Latinoamericano. Si se pudiera decir, algo más puntual, justificando la constante e histórica ruptura de los diálogos humanos, en relación a todo proyecto que se anhela emprender y construir, de espaldas al creador. Entonces de lo aquí dicho, se ha de sumar, la reflexión exegética de éste bello episodio del Génesis, que concretamente nos plantea a los creyentes, este nuevo desafío, de un Pluralismo Religioso, en el tiempo, de la globalización. El desafío de vivir en “La nueva Babel de nuestros días”, lo constituye indudablemente, la experiencia de interculturalidad, donde todo escenario y todo campo, incluido el ciberespacio que configura, la aldea global y que se nos propone, como un nuevo modelo de imaginario social, no es ajeno, a la posibilidad de migrar a ellos, también, las situaciones de conflicto, el quiebre de lo ético, que sumado a la complejidad de la relación tolerante y la actitud dialógica en el orden de lo inter-religioso e intra- religioso. Representan aquellos “campos religiosos abiertos”, referenciados por Ameigeiras, donde es urgente, reformar y practicar, un sano ambiente de Pluralidad Religiosa, en favor del respeto por la diversidad y la vida de quienes formamos parte de ese universo distinto, en el tiempo de las nuevas ciudadanías digitales y las Tics, que permiten a su vez, la inmediatez del encuentro y la divulgación, entre culturas y religiones. Una existencia de la diversidad y el pluralismo religioso enmarcado en la llamada cultura postmoderna y atravesada de pleno por la globalización cultural, donde el reconocimiento de la diferencia, el énfasis en la heterogeneidad y multiculturalidad de las sociedades, la relevancia del campo simbólico, emergen como un soporte fundamental que facilita y contribuye a la aceptación y consolidación de lo diverso y plural. Una situación que en última instancia es la que posibilita un cierto pasaje de “campos religiosos cerrados a campos religiosos abiertos”, sin implicar esto, la eliminación del conflicto ni la complejidad de la interrelación religiosa. Pero veamos, ¿Qué nos propone, la vivencia del pluralismo religioso en Colombia, y cómo amerita ser asumida esta realidad, por parte del creyente? Para ir reconociendo actitudes dialógicas realistas y concretas, frente a esta nueva realidad plural y religiosa, vale la pena, analizar el pensamiento de la colombiana, teóloga javeriana: la doctora Olga Consuelo Vélez.

Pluralismo religioso; Desafío y oportunidad:

Colombia está pasando de ser un país mayoritariamente católico a reconocer en su seno la existencia del pluralismo religioso en el que otras denominaciones cristianas y no cristianas se consolidan. Tan real es el cambio, que Benedicto XVI en la visita “ad limina” que realizaron los obispos colombianos el pasado mes de junio, se refirió, entre otros aspectos, a esa situación. Así se expresó el Pontífice: “el creciente pluralismo religioso es un factor que exige una seria consideración. La presencia cada vez más activa de comunidades pentecostales y evangélicas, no sólo en Colombia, sino también en muchas regiones de América Latina, no puede ser ignorada o minusvalorada”.

¿Qué hacer ante este nuevo fenómeno? ¿Cómo responder a ese movimiento que podríamos llamar “irreversible”? En primer lugar hemos de asumir esta realidad como un signo de los tiempos para acoger e interpretar. Estamos en la era del pluralismo religioso (que no significa relativismo, aunque exige un serio discernimiento para no caer en él) donde reconocemos el derecho a tener expresiones culturales particulares, con todo lo que ello implica: una manera propia de ver, sentir, juzgar, pensar, expresar, reconocer, amar y, por lo tanto. En este último aspecto, amar a Dios y acoger su revelación desde las propias visiones culturales. Es decir, hoy es imposible no aceptar la existencia del pluralismo cultural y religioso. En segundo lugar, hemos de tomar conciencia de una realidad fundamental: el pluralismo religioso no significa que Dios, el que invocamos los católicos, se ha ido de la historia o ésta se le ha escapado de las manos. Nuestro Dios no ha perdido su capacidad de convocar y reunir en torno suyo. Por el contrario, Dios sigue vivo y actuando. Pero hemos de cambiar nosotros para saber afrontar este momento y entender lo que verdaderamente significa. ¿Qué cambios se nos exigen? Por una parte, cambiar nuestra manera de comprender a Dios y la forma como él se hace presente en la historia humana. El pluralismo religioso deja en evidencia que nuestro Dios, revelado plenamente en Jesucristo, rebasa las fronteras de nuestra iglesia y su presencia es acogía y vivida en diversidad de comunidades con sus propias comprensiones, doctrinas, ritos, celebraciones, compromisos. No es que esto sea nuevo para nosotros pero aún falta asumirlo y actuar en consecuencia con ello. Por otra parte, esta situación nos invita a ser humildes para aprender de los demás, para dejarnos interpelar por las otras confesiones de fe. Abiertos a corregir los errores, pasividades, rutinas, cerrazones, que arrastramos en nuestra propia experiencia. No es solo la increencia la que lleva a algunos católicos a dejar el catolicismo, sino que muchos no encuentran en la mediación eclesial un horizonte adecuado para vivir su fe y hacerla significativa para los desarrollos actuales. Lógicamente esto no significa, que las demás religiones viven mejor que nosotros su fe y todos los errores están de nuestra parte. En toda experiencia religiosa hay inautenticidad y necesidad de purificación. Y lo que es peor, muchos grupos engañan a las personas en nombre de Dios y se aprovechan de sus inmadureces para reunirlas bajo una supuesta experiencia religiosa. Pero esto sucede en todas las religiones, incluida la nuestra. Y por eso la actitud de humildad es necesaria. No olvidemos que la humildad es propia de los que viven el evangelio a diferencia de la autosuficiencia y la prepotencia que lamentablemente tantas veces acompaña a los que se dicen seguir a Jesús. Y lo más importante de esta nueva realidad es aprovechar lo que tenemos y ofrecerlo con novedad y audacia a la comunidad humana, considerada hoy definitivamente plural. (…) Jesús trajo buenas noticias, y especialmente, noticias de liberación para los suyos. No condenó ni se escandalizó frente a la diferencia, más bien desconcertó a los que lo escuchaban por la libertad que proclamaba, rompiendo el orden establecido en su tiempo. (…) En otras palabras, acoger hoy el pluralismo religioso ha de ser connatural a nuestro seguimiento de Jesús porque Él está ahí, en esa realidad. Implica desafíos, porque exige discernimiento, nuevas comprensiones teológicas y experiencias vitales, para responder a este nuevo momento. Pero nos brinda también la oportunidad de centrarnos en lo fundamental, de reencontrarnos con el don que se nos ha dado y ofrecerlo gratuitamente a los demás para, entre todos, seguir construyendo valores y significados religiosos que puedan responder hoy a los interrogantes humanos y revelan a ese Dios de Jesús que nos llama a la unidad desde la diversidad

Dicho esto, honestamente es poco lo que se puede agregar, pero la humildad es determinante a la persona cristiana, y como valor de valores, la vida misma. Si Jesús, no hubiese sido humilde, y tan de carne y hueso, como tú y yo; no tendría sentido la Cristología, del Jesús histórico que describen los teólogos de la liberación, por eso, “La pluralidad se inscribe de esta manera en el fundamento de la cristología misma, porque ella reflexiona sobre una persona histórica, real, multifacética y plural, atestiguada por diferentes autores, de diferentes maneras y en diferentes circunstancias, y reconocida y experimentada por diferentes y diversos sujetos reales a través de la historia y hasta el presente”



4.2 CAPITULO II: TEOLOGÍA DEL PLURALISMO RELIGIOSO EN 

PERSPECTIVA LATINOAMERICANA Ser Cristiana-o, cuestiona lo siguiente: ¿acaso, existe un desafío más grande, en un proyecto de vida de la mujer y del hombre, como aquel, al cual estamos constantemente exhortadas-os, los cristianos-as de todos los tiempos? Juan 3, 31-36 en su reflexión exegética, dice: “Un cristiano tiene la obligación de dar testimonio de los dones recibidos de Dios. Existe una estrecha correspondencia entre el escuchar y el recibir testimonio. La fe es un don del Padre que viene por Jesús y se recibe con el Espíritu. Dios obra todo, en todos”. En este orden de ideas a partir de una reflexión, iluminada desde el horizonte de la revelación, se hace menos complejo, asumir que un teólogo como José María Vigil, antes de dar argumentos desde una perspectiva contemporánea de la Teología del Pluralismo Religioso, hubo de procesar con gran profundidad, sus raíces cristianas, como hombre consagrado al ejercicio teológico, experimentando la Cristología de la liberación. “La urgencia y el deber de expresarnos no era sólo la solidaridad para con un compañero, sino la responsabilidad de quien siente cuestionada públicamente la teología a la que ha consagrado su vida y en la que expresa y vive su fe. Se trataba de la cristología de la liberación, una rama al fin y al cabo de la ya veterana y perseguida Teología de la Liberación. Un teólogo/a responsable, no puede callarse, o mirar para otro lado, cuando un nuevo cuestionamiento se hace a su teología - y a su fe, de la que, aquélla no puede ser separada”-. Lo que está reflejando el pensamiento de un teólogo de éste tiempo, se orienta hacia la necesidad de abordar la experiencia del Pluralismo Religioso, desde un proceso, que se puede entender, como una: “actitud dialógica, que surge, a partir de sí mismo, el yo cristiano”, desde la propia concepción de la persona, ya sea la mujer o el hombre, o ya sea el teólogo o la teóloga, el ciudadano, o la ciudadana de andar a pie. Responder a estos nuevos cambios, implica un origen básico, desde nuestra interioridad, pero en permanente comunicación y comunión con nuestra idea de Dios, observando detalladamente: ¿a qué nos está llamando?, ésta nueva sociedad globalizada, que emerge dentro de un mundo capitalista, cabalmente empoderado.

Pluralismo religioso en José María Vigil:

Previo a revisar el pensamiento de éste importante teólogo, y procurando resaltar el valor de la humildad cristiana, sería interesante traer a consideración, las palabras del Concilio Vaticano II, en su Constitución Pastoral “Gaudium et spes” sobre la iglesia y el mundo de hoy, ya que identificando la realidad contemporánea que nos compete, se hace algo relativamente, menos álgido, reconocernos “humildes seres plurales”, y a su vez, llenos de desequilibrios, donde la teología es uno de esos campos, que tampoco se exime de esta verdad, que la impulsa a las continuas tensiones y transformaciones a lo largo de toda la historia.

Desequilibrios del mundo actual 8. Una tan rápida evolución, que avanza casi siempre en modo desordenado, y con ella la conciencia moderna, más sensible a las discrepancias que se advierten en el mundo, engendran y acrecientan contradicciones y desequilibrios. Desequilibrio frecuentísimo en el interior de la persona, entre la inteligencia práctica, moderna, y una forma de conocimiento teórico que no llega a dominar la suma de las nociones ni a ordenarlas en síntesis satisfactorias. Desequilibrio entre la preocupación por la eficiencia práctica y las exigencias de una conciencia moral: incluso muchas veces, entre las condiciones colectivas de la vida y las exigencias de un pensamiento personal o incluso la sed de contemplación. Desequilibrio, por fin, entre la actividad humana, frecuentemente especializada, y una concepción global del mundo. Surgen también discrepancias en la familia debidas a presiones de las condiciones demográficas, económicas y sociales, o a los conflictos entre generaciones que se van dando el relevo, o a las nuevas formas de relación social entre hombre y mujer. Nacen también discrepancias enormes ente las diversas razas y, más todavía, entre las categorías sociales de diverso género, y entre los países ricos y las naciones menos capaces y pobres, finalmente, choques entre instituciones internacionales creadas por un deseo de paz entre los pueblos y el proselitismo con que se difunden ciertas ideologías o los intereses colectivos que nacen del seno de las naciones o de otras agrupaciones. De ahí la mutua desconfianza y enemistad, los conflictos, y sinsabores, de los que el hombre resulta, a la vez, causa y víctima.

Aquí, emerge una realidad que no se puede ocultar y se hace presente en todas las dimensiones humanas, está en nosotros (intra), ahí donde recae la responsabilidad de “las causas” en las problemáticas sociales y “los procesos de victimización”, que una vez más, terminan por situarnos en el terreno de “los oprimidos y los excluidos”. Ese tiempo que ni aquí, ni allá, ni en este monte, ni en aquella ciudad, sino en Espíritu y Verdad. Espíritu y Verdad que constituyen la esperanza de re - pensar el pluralismo religioso como un “locus” teológico, que precisamente, busca a Dios, a pesar de las dinámicas humanas que rompen diálogos y abren abismos sociales, políticos y económicos a veces insalvables. La humanidad está sedienta, de un manantial definitivo de agua nueva, que permita inundar de amor; y que no represe más egoísmos, todos estos ámbitos culturales, del quehacer humano que permanecen secos, y áridos al extremo, porque el hombre y la mujer, al no hacer las cosas con amor, simplemente “cosificamos” a los sujetos, desvirtuándolos como objetos de nuestra cotidianidad, haciendo de ellos, un elemento más del común, en los procesos de la vida, que no, se quieren asumir, y las faltas que no se quieren reconocer, ante la apatía por la caridad, y la poca práctica de la humildad humana. Juan 4, 15-24. En el diálogo de la mujer y el “Señor”, nos insinúa, a través de la reflexión exegética, dónde está, aquel sentido valioso de una actitud dialógica que a la manera pedagógica de Jesús, le muestra a la humanidad, representada en la “Samaritana”, cuál es esa clase de agua, y esa clase de renovación que ameritamos los pueblos de la tierra, para abrirnos a la experiencia de la pluralidad, pero con “actitud dialógica”, y el poder de una “gran humildad”; que no permita estancarnos en los desequilibrios y discriminaciones tan comunes, como las que nacen, a partir de la llana comunicación entre, hombre y mujer.

4,15: Le dice la mujer: -Señor, dame de esa agua, para que no tenga sed y no tenga que venir acá a sacarla.

	4,16: Le	dice:
 	-Ve, llama a tu marido y vuelve acá.

4,17: Le contestó la mujer: -No tengo marido. Le dice Jesús: -Tienes razón al decir que no tienes marido; 4,18: pues has tenido cinco hombres, y el de ahora tampoco es tu marido. En eso has dicho la verdad. 4,19: Le dice la mujer: -Señor, veo que eres profeta. 4,20: Nuestros padres daban culto en este monte; vosotros en cambio decís que es en Jerusalén donde hay que dar culto. 4,21: Le dice Jesús: -Créeme, mujer, llega la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén se dará culto al Padre. 4,22: Vosotros dais culto a lo que desconocéis, nosotros damos culto a lo que conocemos; pues la salvación procede de los judíos. 4,23: Pero llega la hora, ya ha llegado, en que los que dan culto auténtico darán culto al Padre en espíritu y de verdad. Tal es el culto que busca el Padre. 4,24: Dios es Espíritu y lo que le dan culto deben hacerlo en espíritu y de verdad.

Ahora, se hace necesario revisar el texto desde la reflexión exegética, para comprender, a qué hace referencia éste diálogo lleno de la pluralidad étnica, el origen socio cultural de una humilde, excluida y despreciada mujer “Samaritana” en virtud de su género y las cosmovisiones sociales y religiosas de su tiempo, estructuras humanas, que solían ser, muy radicales y ortodoxas, con ellas:

Juan 4, 15-24. Teniendo en cuenta que en la biblia la mujer es símbolo y encarnación de su pueblo, esta narración debe enfocarse en el pueblo samaritano. Según datos del Antiguo Testamento, éste se había formado con cinco tribus que repoblaron Samaría después de ser conquistada por Asiria. Cada tribu trajo sus propios dioses, aunque después aceptaron el culto a Yahvé. La narración es una historia de la conversión de este pueblo más que de la mujer. (…) cuando Jesús le habla de sus cinco maridos – los cinco dioses originales de los samaritanos- , la mujer se reconoce pecadora al reconocer a Jesús como verdadero profeta. (…) Jesús le anuncia a la mujer que en el futuro la adoración no está ligada a lugares sino a una persona, a Él mismo, el nuevo Templo de Dios, y será un culto en espíritu y verdad, algo que proviene del corazón movido por Dios y que se revelará en acciones concretas de la vida.

Este es el punto a donde se debe llegar, aquel punto, donde todo hombre y toda mujer de éste tiempo, han de auto - cuestionarse como teístas, revisarse a sí mismos y determinar ¿cuáles son aquellas: “acciones concretas de la vida”?, donde realmente se está revelando el amor incondicional por los otros, por lo otro y por el totalmente otro. Es decir haciendo una profunda reflexión sobre el pluralismo religioso, a partir de José María Vigil, el hombre teológico, se puede decir que:

Vigil parte de una base, donde estima el supuesto de la Teología del Pluralismo religioso (TPR), como una realidad que ya, está dando sus primeros pasos, precisando que lo hace, lentamente pero con seguridad, dentro del pensamiento teológico actual. Contando con ésto, el autor, hace consideraciones importantes; que se han de estimar paulatinamente, desde la Cristología, la Eclesiología, la Sacramentología. Ante la estimación y el riesgo, de que la (TPR) sea tenida en cuenta, simplemente, como una nueva rama de la teología actual, él precisa lo siguiente: “La TPR es una teología nueva. No cambia solo de tema, sino de supuestos profundos. En muchos casos produce una fricción y hasta resulta incompatible con la teología clásica. Sufre por eso el ataque de las posiciones teológicas, jerárquicas o no.”

Algo que resulta particularmente interesante, son los cuestionamientos tales como: ¿De qué habla TPR? ¿De pluralidad de religiones? No. Habla de todos los mismos temas que habla la teología clásica, solo que lo hace desde una perspectiva nueva: el Pluralismo Religioso asumido como principio. Otros aspectos a considerar, se plasman en su expresión de transversalidad de la TPR, ante la no postura de una teología –sectorial- sino de la urgente necesidad de re-convertir, toda la teología, señalada por él, como “la vieja teología”. Si desde lo aquí expuesto, se pueden hacer cambios en la visión teológica del mundo católico cristiano, ahora es innegable que estos cambios, inician desde la propia persona que se hace llamar teísta, cristiano o creyente, ya sea, hombre o mujer.

¿Cuántos procesos de fe, no depurados viven como eternos paradigmas arraigados al interior de nosotros?, pretendiendo defender posturas y – verdades tan relativas, tan subjetivas-, que no son más que el producto de una experiencia de - fe inmadura -, que aún balbucea, y se desplaza con las muletas oscuras de, un Dios, que construimos a la medida de nuestras necesidades, un Dios; - subjetivamente caprichoso y pequeño -. “(…) Tal vez pueda ayudarnos lo que algunos llaman “mística de los ojos abiertos”, es decir, un recuperar el sentido trascendente o un volver a lo sagrado o un despertar espiritual pero desde el centro del mundo, no fuera de él, no recurriendo a seres extra - mundanos, ni invocando al Dios de poder, sino leyendo los signos de los tiempos y respondiendo a ellos” Por ejemplo para la sociedad Europea, vivir actualmente es hacerlo de un modo secular de espaldas a Dios, no faltan quienes anuncian el fin de toda religión y en tal caso, lo único que permanece es un estado de espiritualidad, y unas creencias que divagan por el mundo de manera superficial, pero ya sea de una forma o de otra, este acontecer histórico inestable y al extremo sensible, aunque margine la idea de Dios y lo eclipse por transitorios momentos de la historia humana, vuelve a sentirse orientado hacia ella –la espiritualidad-; una vez más ella, porque el mundo tiene una sed insaciable de Dios, “Muchas veces se ha invocado al conocido teólogo Karl Rahner por sus palabras sobre los cristianos del siglo XXI: “serán místicos o no serán cristianos”. La frase es muy positiva y es buenísimo que así sea porque cuando se creía que el secularismos iba a terminar con la religión, se reconoce una “vuelta a lo sagrado”. . Este retorno a lo sagrado, es bien asimilado por José María Vigil: “(…) Por otra parte, hay que recordar que en la teología y en la espiritualidad, los paradigmas no son necesariamente sustitutivos, sino adicionales. Con frecuencia se suman y se entremezclan. Así el paradigma liberador, no pretendía sustituir al paradigma conciliar, sino, al contrario aplicarlo con fidelidad y profundidad, prolongarlo” Gracias a este proceso de entremezcla de paradigmas, se dan las mutaciones propias a estos.

Por lo tanto, Vigil, complementa lo anterior, haciendo referencia de la TPR, como una gran mutación de nuestro tiempo:

“Podemos afirmar que se trata de una gran mutación, en el caso de la TPR, porque comporta la superación de elementos profundos y estructurales que afectan a todo el conjunto del patrimonio simbólico del cristianismo de un modo decisivo. La TPR, inaugura un tipo nuevo de cristianismo que nunca antes se dio. Con la modalidad de cristianismo que la TPR, introduce una nueva época, tras diecinueve siglos y medio vividos en el exclusivismo, más el escaso medio siglo que llevamos en el inclusivismo, (…) la TPR supone la superación de de los veinte siglos de ex/inclusivismo, y el pasaje a un cristianismo “pluralista”, un cristianismo nunca vivido hasta ahora, que -podríamos decir- aún está por inventar”

Hablar de paradigmas, hablar de mutaciones y hablar del Concilio Vaticano II y la oferta de una Iglesia que se hace servidora de todos los pueblos de la tierra, desde su orientación –cristocéntrica- a toda la familia humana; significa que este tiempo de profundas transformaciones, sensibilidades y cambios, demanda de la mujer y del hombre cristianos, desafíos que aún están por brotar desde lo más profundo de la razón, la conciencia, y el corazón humano, al hacerlo, aquel mundo de tradiciones institucionales, cúlticas y simbólicas, también se desajustan, en la medida que entramos en relación con una sociedad globalizada de espacios cada día más abiertos, para vivir y practicar la experiencia de fe, en escenarios antes insospechados. ¿Pero exactamente, hacia dónde apunta, la TPR, sobre nosotros, a qué nos está convocando fuertemente hoy?

 Asumir, el fin del “mito de la superioridad religiosa”: adiós a ese complejo de superioridad cristiana, que se hace perceptible en el evento que logremos desarrollar una conciencia crítica, y a su vez, contemos con un conocimiento formalmente mínimo de otras religiones, para ello es necesario creer des tronadamente, bajarnos de esas cúspides que durante siglos, hacen pensar que Dios lo quiso así, elegirnos como la religión verdadera y asumir con humildad que en estos tiempos de las tics, y la visión de un planeta, estilo “aldea globalizada”, es cada día más fácil, indagar por otros sistemas de creencias, otras culturas y otras religiones, que hacen de su espiritualidad, válidos caminos de evolución, nirvana, o salvación, muy respetables de por sí.  Con todo y esto, seguir alegres, no somos el centro de una religión (cristianismo), ese centro le corresponde, exclusivamente a Dios, y abrazar nuestra cruz de auto-alienación, con la determinación de hacer de ella, un árbol acogedor y más amoroso, donde cualquier ave, logre posar, y cantarnos con nuevas melodías, las cuales al no formar parte del mismo, género musical, no por ello, dejan de ser, también música y además bella. Aceptando con la misma alegría, esos sonidos que nos hablan, de la magnanimidad de Dios y su pluriformidad asombrosa “ Aceptar con alegría la pluriformidad de la gracia de Dios, que ha provocado - ella sino la maldad del pecado de Babel – la pluralidad religiosa, y gozarnos de esa inabarcable riqueza plural “querida por Dios”  Una vez, el cristiano haya logrado “desentronizarse”, ha de dar paso a un “Cristianismo Pluralista”: cuyas inevitables renuncias, hacen parte de asumirlo como tal, a lo que no basta con dejar de sentirse superiores, sino dejar de disfrutar, esa superioridad, renunciando a sus ventajas o privilegios a pesar que sea una situación en parte dolorosa, porque demanda marginarse de ese aire de poder, que imprime la misma condición de superioridad. Esta sacudida, ésta conmoción de casi dos milenios, de “elección” tan judaíza, a sentirnos el único pueblo elegido por El Señor, a sentirnos dueños de Jesús de Nazaret. “Dios, elige a todos los pueblos. Todos los pueblos son pueblos de Dios, elegidos suyos, con misión universal ( no proselitista, sino para compartir las múltiples riquezas de Dios)  La experiencia del pluralismo religioso, como una experiencia fuente, como la llegada de un nuevo hermanito a la familia según John Hick, utilizando una metáfora y como una experiencia estructuralmente semejante en otros campos; “mientras unos cuantos países que se consideran superiores – tal vez no solo por tener desarrollo, poder y dinero, sino por creer que son “los buenos”- los demócratas, los elegidos por Dios, o dotados de un “destino manifiesto” porque las religiones indudablemente están hoy presentes, “virtualmente” ante todas las demás. Es decir, todo obedece en relación con un proceso humano socio-cultural, evolutivo complejo, donde se desarrollan los lenguajes, se implementan las técnicas y se acrecienta de la misma forma la complejidad de las instituciones, según lo señala Pierre Levy. “Según las sociedades se van haciendo más complejas, el contrato (o la ley, o el rito) supone la traslación de las relaciones de fuerza o violencia a un plano en que quedan suspendidas (virtualizadas) como muestras efectivas de agresión. Para evitar, cederle terreno a esta potencial virtualización de la agresión, ya sea desde la ley o desde el rito; hablando de instituciones, una de ellas, en su más alto sentido eclesial, es importante mirar el catolicismo y las renuncias presentes en ésta iglesia institución de origen patriarcal, una vez concluye el Sacrosanto Concilio Vaticano II, para seguir reforzando la actualidad profética del Vaticano II, tal como lo enfatiza la teóloga Olga Consuelo Vélez.

Muchas y variadas han sido las celebraciones de los 50 años del Vaticano II. Y es que celebrar ese acontecimiento eclesial es necesario porque el cambio que éste Concilio introdujo en la vida de la iglesia, en la renovación litúrgica y pastoral, en la concepción del mundo, de ser humano, de iglesia, de teología, etc., ha de seguir afirmándose y poniéndose en práctica en nuestra comunidad eclesial, si queremos responder a los desafíos actuales y caminar con referencia a los orígenes, a ese modelo de iglesia de los primeros cristianos.

Atendiendo la sabia recomendación de la doctora Vélez, y revisando, el contenido del Concilio Vaticano II; tenemos:

a) Cambio de modelo eclesial. Cuando los padres conciliares llegaron a Roma, recibieron unos esquemas previamente elaborados por una comisión teológica romana. Estos esquemas fueron rechazados por los obispos, y se nombraron nuevas comisiones para su reelaboración. También los esquemas de eclesiología fueron rechazados, y las razones del rechazo fueron, en boca de monseñor, Smedt, porque aquellos esquemas (previamente elaborados por Ottaviani y Tromp) ofrecían un modelo de Iglesia triunfalista, clerical y juridicista. Formulado con otras palabras, los esquemas previos prolongaban el modelo eclesiológico del Vaticano I, que era el mismo modelo de la cristiandad medieval y de la Contra- reforma. Este modelo se cambia en el curso del Vaticano II: - Frente a la eclesiología triunfalista, el Vaticano II proclama una iglesia servidora de la humanidad (GS 40-43), que sigue el camino de Jesús pobre y humilde (LG8) y que camina hacia la escatología (LG VII). No es una iglesia identificada con el reino, sino sólo una semilla en la tierra (LG5), atenta a los signos de los tiempos (GS 4, 11,44). -Frente a una iglesia clerical, el Vaticano II introduce el concepto bíblico de pueblo de Dios. (…) – Frente a la concepción de Iglesia juridicista, el Vaticano II destaca la dimensión de misterio (LG I), Iglesia de la Trinidad, que nade del Padre, está animada por el Espíritu (LG 4) y refleja la luz de Cristo (LG1). Se manifiesta como una muchedumbre reunida por la unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (LG 4). b) Iglesia sacramento. A un nivel ya más técnico, podemos decir que el cambio de modelo eclesial supone un cambio teológico: la iglesia pasa de ser sociedad perfecta (definición belarminiana) a ser sacramento universal de salvación, sacramento de la unidad con Dios y entre los hombres (LG1, 9,48; GS 45; AG 1,5; SC 5) es decir, signo e instrumento de la salvación de Dios en la historia. - Esta nueva noción supone: - Que la iglesia es un misterio, es decir, forma parte del misterio de salvación, del plan trinitario de salvación del mundo, en Cristo. - Que este misterio está presente en la historia como pueblo de Dios y por tanto posee las notas de visibilidad, historicidad, concreación, signo. - Que la iglesia no es la totalidad de la salvación, sino sólo su sacramento, su signo; no es el reino, sino su sacramento. - Que por ser sacramento, es eficaz, es decir, fermento de salvación, principio vivificador, como el alma al cuerpo (LG 38). - Que el horizonte último de la iglesia no es ella misma, sino el reino, la unión con Dios y con los hombres. De este modo, el axioma clásico: <<Fuera de la iglesia no hay salvación>> queda reformulado desde otra perspectiva, más positiva: la iglesia es el sacramento universal de salvación. Este hecho insólito, por lo novedoso, hace exclamar a Rahner que, si en el futuro, sólo tuviesen que quedar de la constitución Lumen Gentium del Vaticano II unas pocas frases, la definición de iglesia como sacramento de salvación sería una de ellas. Ahora, la iglesia no es la comunidad de los únicos que se salvan, sino el signo de salvación, incluso de aquellos que no pertenecen a ella: <<La iglesia es ya sacramento de la salvación del mundo allí donde el mundo todavía no es iglesia y quizá nunca llegue a serlo. Es signo y sacramento de la gracia de Dios que opera por doquier, que a nadie excluye, que se ofrece a todos, que otorga a cada realidad humana una finalidad secreta que la orienta a la plenitud divina (…) así la iglesia no solo es el signo de la misericordia de Dios para los que pertenecen a ella expresamente, sino que es la proclamación poderosa de la gracia, dada ya al mundo, de la victoria de esa gracia del mundo, que tiene una dinámica interna que se manifiesta con perceptibilidad histórica en la iglesia>>.

Contamos con un compromiso socio histórico, perfectamente delimitado a partir del Concilio Vaticano II, la Eclesiología, abordada por José María Vigil a través de su vivencia de la Cristología de la liberación, reitera que –la actitud dialógica de humildad- es nuestro heraldo como hombres y mujeres de fe; no somos el centro de una religión, pues ese lugar lo ocupa y corresponde, al mismo Señor, dueño de la historicidad, dueño del tiempo y Padre de toda la familia humana. Pero, sí estamos constantemente exhortados y comprometidos, a demostrarle al mundo que la “Teología del Pluralismo Religioso”, se está construyendo, es un nuevo lugar socio histórico, para encontrar la misma revelación a partir de las diferencias presentes, en todos los pueblos de la tierra, y desde la realidad latinoamericana.

El regreso al Jesús histórico en la cristología latinoamericana y caribeña, apunta para algunas adquisiciones, (…) Con la entrada de cristianos y cristianas en la lucha política de la liberación de los pobres y excluidos en América Latina, Caribe y concretamente Brasil, y con el surgimientos de las Comunidades Eclesiales de Base (CEBs), de las <<pastorales sociales>>, de la teología de la liberación…hubo un proceso de reconstrucción de la imagen despedazada de Jesús. La presencia de los pobres como centro de la reflexión terminó posibilitando la reaproximación con Jesús de Nazaret, pobre con los pobres y luchador contra las injusticias, como muchos aquellos /as que comenzaron a participar de la experiencia eclesial nacida del Vaticano II y Medellín. (…) Como claramente nos ha demostrado Jon Sobrino, tanto en lo que ha escrito sobre Jesús con en la forma cómo él mismo ha intentado seguirle, el centro de la predicación y la vida de Jesús no era Dios, precisamente, sino el Reino de Dios. En otras palabras, un Dios sin reino, no es el Dios de Jesús. Semejante Dios hubiera sido un <<Dios falso>> para Jesús. Lo prioritario para Jesús, lo que más le importaba, no era que la gente alcanzara un conocimiento de Dios claro y teológicamente ortodoxo, sino que la misma gente llegara a ver que, sea cual fuere el contenido del Misterio de Dios, este mismo contenido misterioso llama indudablemente a comprometerse, a trabajar por el Reino de Dios, es decir, a edificar comunidades en las que sus miembros se preocupen y cuiden verdaderamente unos de otros, como Dios se preocupa y cuida de ellos. En otras palabras, el <<Reino de Dios>> se conformaría como un orden social verdaderamente nuevo, edificado tanto sobre la compasión como sobre la justicia para todos. Y así vemos por qué tal entendimiento liberador de Cristo, de la vida cristiana, y de la iglesia cristiana, es esencial e ineludiblemente pluralista. Este entendimiento de Cristo está abierto a cualquier otra religión (o, en su caso, a cualquier otro movimiento secular), la valora positivamente, predispone a trabajar con ella y aprender de ella cuando ésta intenta promover en este mundo una forma o estilo de vida que aseguraría mayor compasión y mayor justicia para todos. En la perspectiva de una cristología y teología liberadoras, el criterio primario para determinar el valor – sí, el valor salvífico- de otra religión, no es verificar si tiene el mismo entendimiento que nosotros de lo Divino, ni si creen en el mismo tipo de <<más allá>> que nosotros, ni siquiera si pueden confesar a Jesús como Hijo de Dios. Lo primero de todo es verificar si están buscando – por caminos quizás nuevos e inesperados para nosotros – promover lo que podemos identificar como el Reino de Dios. Si ese elemento está presente, entonces tenemos una base para hablar con ellos sobre cómo entendemos a Dios, la vida del <<más allá>>, y a Jesús como Cristo, el Ungido.

¿Quién soy yo, para desconocer, descalificar, juzgar y restarles “valoración” a todas las personas que no conocen al Dios que yo entiendo, como tal? Como teísta, gracias a la experiencia que trae el paso amable de los años, aprendí que de la misma manera que sale todos los días el sol, y calienta sobre, “buenos y malos”; y seguramente pueda yo contarme; en el grupo de los segundos. De esa misma manera mi alma está exhortada, a buscar en mis semejantes, la gracia, que ilumina cada rayo de esa luz celestial, que llega a los hombres y mujeres de la tierra, todos los días de la vida. La TPR, amerita el estudio profundo de La Teología de la Liberación, en ella, encuentra la cristología y la eclesiología necesaria, para evolucionar –paulatinamente hacia - un nuevo paradigma teológico (TPR), que va más allá de la religión y dándole valoración justa a: la cultura, la interculturalidad, las estructuras sociales – injustas que ejercen los Estados, el capitalismo reinante y los efectos cuestionables, o el impacto cultural, de la misma globalización.





El pluralismo religioso en Paulo Freire:

“Mi hambre de libertad para mi pueblo se ha convertido en hambre de libertad para todos, blancos y negros. Un hombre que priva a otro hombre de su libertad, es prisionero del odio” Nelson Mandela, ex presidente de Sudáfrica y Premio Nobel de Paz.

El jueves, 5 de diciembre de 2013; falleció “Nelson Mandela”; él alguna vez, estimó que la mejor forma de motivar a las personas a realizar actos buenos, actos humanizantes, llenos de esperanza, ética y libertad, que promovieran la unidad de los pueblos, la convivencia y la paz, a pesar de las diferencias; (aquí las raciales, primordialmente), era a través del ejemplo de otros, del trabajo ejemplar, bien hecho por otros; el cual Mandela, tomaba como referente para compartirlo con la sociedad sudafricana. Cuando él fue presidente, en el año 1990. El ingenio de Mandela, lo llevó a construir una alianza con el capitán del equipo de rugby de su país, y así en el año 1995, el equipo gana la copa mundial de rugby y el pueblo sudafricano aprende a relacionarse desde la tolerancia, la hermandad, teniendo muy claras las reglas del juego, de la paz. Tal vez algo similar repercutió en José María Vigil y los teólogos de Medellín; cuando escucharon hablar de un gran referente humano, llamado Paulo Freire, lo que él estaba haciendo, desde la educación liberadora, su amor al trabajo del quehacer docente, logró impactar en las ideas de su tiempo, de la manera más positiva, jamás imaginada por el mismo Freire.

Fue el pensamiento de un importante educador, como Paulo Freire, el que ayudó a impulsar La Teología de la Liberación, así gracias al ejercicio pedagógico de una experiencia innovadora de Educación Liberadora, llega hasta los oídos, de la conferencia episcopal de Medellín , aquel trabajo ejemplar, de un hombre humilde, universitario, estudioso y consagrado a transformar sus contextos sociales, históricos, políticos y económicos, a partir de las realidades próximas, y “las acciones concretas de vida”, donde el sistema educativo mediante el poder del Estado Brasileño, marginaba a los más pobres y analfabetas de su tiempo, en este país. Una realidad muy común a todos los pueblos de la tierra, donde ya sea el Estado, el sistema educativo o las políticas propias de estos, quienes terminan por marginar, oprimir y excluir algún porcentaje de la población, en virtud de alguna carencia, diferencia o desigualdad, y con esto, hurtándoles el derecho y la libertad que tenemos todos los seres humanos, para desarrollar nuestras potencialidades, desde la justicia social gestionable desde los entornos educativos.

Es obligado referirse al importante papel jugado por la educación liberadora (…), del pensador brasileño Paulo Freire, que tuvo una amplia y profunda penetración en todo el sub continente e influyó sobremanera en el paradigma de Evangelización liberadora propuesto por Medellín y desarrollado posteriormente por una parte de la iglesia latinoamericana (…). Se trata de una pedagogía orientada a construir el hombre nuevo y la sociedad nueva.

Paulo Freire remontó las cúspides humildes del poder de la educación, gracias a su gran sentido de compromiso, valoración, pertenencia y responsabilidad con sus estudiantes, él siendo laico, se animó a vivir su vocación, con la pedagogía más amorosa que logró encontrar, a partir de sí mismo y especialmente a partir de las realidades más sórdidas que fue descubriendo a lo largo de su experiencia docente, una realidad latinoamericana, que los obispos en Medellín, habían definido con total perfección.

Recordemos, una vez más, las características del momento actual de nuestros pueblos en el orden social: desde el punto de vista objetivo, una situación de subdesarrollo, delatada por los fenómenos masivos de marginalidad, alienación y pobreza, y condicionada en última instancia, por estructuras de dependencia económica, política y cultural con respecto a las metrópolis industrializadas que detentan el monopolio de la tecnología y de la ciencia (neo – colonialismo). Desde el punto de vista subjetivo, la toma de conciencia de esta misma situación, que provoca en amplios sectores de la población latinoamericana actitudes de protesta y aspiraciones de liberación, desarrollo y justicia social. Esta compleja realidad sitúa históricamente a los laicos latinoamericanos ante el desafío de un compromiso liberador y humanizante.

Como toda liberación es ya un anticipo de la plena redención de Cristo, La iglesia de América Latina se siente particularmente solidaria con todo esfuerzo educativo tendiente a liberar a nuestros pueblos (…). Todos los cristianos sumaran sus esfuerzos con humildad, desinterés y deseo de servir, a la tarea de crear la nueva educación que requieren nuestros pueblos, en este despertar de un nuevo mundo.

El autor Pablo Freire, nos aproxima al horizonte del Pluralismo Religioso, a diferencia de José María Vigil quien lo ha hecho, desde una experiencia teológica personal, que evolucionó a partir de la teología de la Liberación y el nuevo aire que imprimió El Sacrosanto Concilio Vaticano II; Freire en cambio, lo hace, desde la perspectiva pedagógica de una educación liberadora, desde la praxis misma de su profesión; que a la manera de Jesús, y la revelación misma, quiere sacar de las tinieblas de la ignorancia (en éste caso el analfabetismo) al pueblo oprimido ( de Brasil), que por falta de oportunidades educativas, termina siendo excluido y marginado por el Estado y las instituciones de su tiempo, cuyo momento histórico atravesaba por una crisis política y una fuerte dictadura. Paulo Freire (1921-1997) fue uno de los mayores y más significativos pedagogos del siglo XX. Con un principio de diálogo, enseñó un nuevo camino para la relación entre profesores y alumnos. Sus ideas influenciaron e influencian los procesos democráticos por todo el mundo. Fue el pedagogo de los oprimidos y en su trabajo transmitió la pedagogía de la esperanza. Influyó en las nuevas ideas liberadoras en América Latina y en la teología de la liberación, en las renovaciones pedagógicas europeas y africanas, y su figura es referente constante en la política liberadora y en la educación. Fue emigrante y exiliado por razones políticas por causa de las dictaduras. Por mucho tiempo su domicilio fue el Consejo Mundial de las Iglesias de Ginebra, Suiza. El imaginario de aldea global, o sociedad globalizada, ha generado un nuevo grupo social de oprimidos, marginados, “analfabetas digitales”; si se pudiera decir; como aquellos que en su momento Paulo Freire, denominó, “los desarrapados del mundo” (por ser no letrados ,analfabetas); en la medida que una sociedad se impulsa y se desarrolla culturalmente, al no tomar todas las medidas sociales y políticas del caso, y hacerlo de forma improvisada, desordenada y caótica, tristemente termina por cubrir las necesidades de unos (pocos privilegiados) y ahondar las eternas, carencias de otros (mayormente desamparados) por el Estado, a través de las políticas educativas, administrativas que realmente no logran cobijar a todos los ciudadanos colombianos, con equidad.

No es un secreto que el Estado colombiano, su deficiente y cuestionable  administración pública,  el avance de la corrupción  en la aplicación de sus políticas  en distribución de las regalías, apenas hasta éste año 2013, logró llevar acueducto al Municipio de  (Aracataca)  y fluido eléctrico, en algunas  regiones de Colombia, que aún en pleno siglo XXI, tenían que hacer  grandes malabares para  conseguir el líquido vital, gracias a “los totumeros”, o iluminar su historia con velas y lámparas de kerosene.  Entonces se puede decir que nuestros pueblos latinoamericanos, han sido proféticamente señalados por Freire, como pueblos donde la presencia de “desarrapados”; sigue siendo una constante reiterativa de la historia,  ya sea en virtud de no tener acceso  al fluido eléctrico, al agua, a la internet, a un puente, a una carretera, a una escuela, o    al mismo  universo de las letras y la educación.


El pensamiento de Paulo Freire Paulo Freire se ocupó de hombres y mujeres “no letrados”, de aquellos llamados “los desarrapados del mundo”, de aquellos que no podían construirse un mundo de signos escritos y abrirse otros mundos, entre ellos, el mundo del conocimiento (sistematizado) y el mundo de la conciencia (crítica). Porque para Freire el conocimiento no se transmite, se “está construyendo”: el acto educativo no consiste en una transmisión de conocimientos, es el goce de la construcción de un mundo común. Deshumanización La “deshumanización” es la consecuencia de la opresión, y afecta a los oprimidos y a quienes oprimen. Los oprimidos, en reacción contra los opresores, a quienes idealizan, desean convertirse en opresores. Es una gran contradicción, que desafía al oprimido proponiéndole una nueva fórmula, transformarse en los restauradores de la libertad de ambos. De esta forma, debería nacer un hombre nuevo que supere la contradicción: ni opresor ni oprimido: un hombre liberándose, humanizándose. Los aportes, desde el pensamiento de Freire para una Evangelización Liberadora, permiten asimilar que hablar de pluralismo religioso es hablar de la importancia de identificar, un desequilibrio social latinoamericano, donde se desatienden las necesidades del otro, a tal punto que lo marginan y le restan su mínimo metro cuadro de libertad política para, empoderarse de ese derecho, y emancipar el estado de desigualdad, al cual se ha visto sometido, porque la educación bancaria tradicional, lo acostumbró, a ser una persona pasiva, de sentimientos paternalistas, dependiente, que solamente se limita a recibir educación, orientación, auxilios, y ayudas del Estado o de otros opresores, que figura y estima muy superiores a él, ya sea en virtud del nivel académico, político o económico. Tal como se experimenta al interior de los procesos académicos de La Licenciatura en Ciencias Religiosas; nuestros procesos académicos y nuestras experiencias socializadoras, hacen parte de una experiencia liberadora y profunda “actitud dialógica”, donde las relaciones docentes-estudiantes, y estudiantes-estudiantes; permiten a todos y todas construir conocimiento de manera colaborativa; es decir: no existe nadie tan inteligente que no tenga nada que decir , y no existe nadie tan sesgado en conocimientos, que no tenga nada que aportar, a la construcción del mismo, especialmente desde la identidad cultural, su región geográfica; donde habita y desde su misma experiencia religiosa que comparte en comunidad virtual de aprendizaje, semestre a semestre; en cada momento de los procesos virtuales, que se llevan a cabo al interior de éste consolidado programa.

Educación Problematizadora: diálogo liberador La propuesta de Freire es la “Educación Problematizadora” que niega el sistema unidireccional propuesto por la “Educación Bancaria” ya que da existencia a una comunicación de ida y vuelta, y elimina la contradicción entre educadores y educandos. Ambos, educador y educandos, se educan entre sí mientras se establece el diálogo en el cual tiene lugar el proceso educativo. Con la “Educación Problematizadora” se apunta claramente hacia la liberación y la independencia, pues destruye la pasividad del educando y lo incita a la búsqueda de la transformación de la realidad, en la que el opresor y oprimido encontrará la liberación humanizándose. La dialogicidad: Esencia de la educación como práctica de libertad El diálogo es un fenómeno humano por el cual se nos revela la palabra, de la que podemos decir que es diálogo mismo. Por ello hay que buscar la palabra y sus elementos constitutivos. Descubrimos así que no hay palabra verdadera que no sea una unión inquebrantable entre acción y reflexión y, por ende, que no sea praxis. De ahí que decir la palabra verdadera sea transformar el mundo. La palabra inauténtica no puede transformar la realidad, pues de su dimensión activa, se transforma en palabrería, en mero verbalismo, palabra alienada y alienante, de la que no hay que esperar la denuncia del mundo, pues no posee compromiso al no haber acción. Sin embardo cuando la palabra hace exclusiva referencia a la acción, se convierte en activismo, minimiza la reflexión, niega la praxis verdadera e imposibilita el diálogo. Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acción, en la reflexión. El diálogo implica un encuentro de los hombres para la transformación del mundo por lo que se convierte en una exigencia existencial. Y no podemos dejar de recordar que para Freire, la palabra tiene dos fases constitutivas indisolubles: acción y reflexión. Ambas en relación dialéctica establecen la praxis del proceso transformador. La reflexión sin acción, se reduce al verbalismo estéril y la acción sin reflexión es activismo. La palabra verdadera es la praxis, porque los hombres deben actuar en el mundo para humanizarlo, transformarlo y liberarlo

Freire, se atrevió a pensar su quehacer docente, haciendo de él un heraldo de sabiduría e investigación pedagógica, una de las responsabilidades más grandes de un laico, consiste en realizar su trabajo con profunda mística, acorde a su vocación (los místicos de ojos abiertos a los que hace referencia la doctora Olga Consuelo Vélez) , en actos concretos de la realidad y la cotidianidad, así Freire, buscó en el mundo que lo rodeaba, en la proximidad de su historia de su pueblo, en eso que palpó de la esencia de su gente. Esa “realidad” que nos toca, que nos cuestiona y que nos reclama por un estado superior de justicia, ¿qué podemos hacer para mejorar, el estado alterado de las cosas? ¡Una misión, de todo maestro, de todo laico!, buscar dónde está la oportunidad (esa luz) de construir otros mundos posibles, que promuevan al ser humano, pese a la existencia de aquella realidad de opresión, a veces simplemente llena de carencias espirituales, sumadas a las morales y materiales y un sinfín de dificultades, pero que en últimas nos está exhortando, al compromiso, a la solidaridad y a la innovación socio cultural, para transforma, al ser humano, y por ende al mundo desde los escenarios educativos y pastorales. Es inevitable estudiar a José María Vigil y a Paulo Freire, y no intentar hacer un cuadro comparativo de sus más valiosos aportes al pensamiento del pluralismo religioso, lo aquí descrito, pretende hacer menos complejo el proceso de comprensión de sus postulados teóricos, cuya visión transdisciplinar, articula magistralmente, la historia Latinoamérica que se re- lee a partir del Concilio Vaticano II, Medellín y la misma revelación de Jesús en la historia humana. Cabe señalar que el propósito académico de éste cuadro comparativo, busca más que disidencias, por el contrario las correlaciones y correspondencias de actos concretos que influenciaron sus vidas, respectivamente:

AUTORES APORTES AL PENSAMIENTO DEL PLURALISMO RELIGIOSO JOSÉ MARÍA VIGIL Aportes desde la Teología (cristología, eclesiología) de la Liberación -Pensamiento influenciado por la experiencia cristiana de la Teología de la Liberación (la cual fue a su vez, inspirada por el pensamiento de Paulo Freire); sumado esto la Eclesiología y la Cristología de la liberación, la cual se estima, como el principio de evolución para llegar a la nueva TPR. “Como toda liberación es ya un anticipo de la plena redención en Cristo, La Iglesia de América Latina se siente particularmente solidaria con todo esfuerzo educativo tendiente a liberar a nuestros pueblos (…). Todos los cristianos sumaran sus esfuerzos con humildad, desinterés y deseo de servir, a la tarea de crear la nueva educación que requieren nuestros pueblos, en este despertar de un nuevo mundo”. -Sensible a la invitación de Paulo Freire, los teólogos de la liberación, les ha llevado también a ser muy auto - críticos con su propia iglesia católica; gracias a la propuesta de Freire: La pedagogía del oprimido. “Nosotros no vamos a hacer la revolución. Las iglesias cristianas pertenecen hoy como instituciones a las clases medias o altas. Se encuentran más o menos en armonía con el statu-quo. Prueba de ello, es que a pesar de nuestro lema “la iglesia de los pobres”, la situación se presenta más bien, como la iglesia que “va a los pobres”. Y esto es una confesión alarmante de que no ha surgido todavía, una iglesia en el centro de la opresión y de la marginalidad.” Reflexión del teólogo Pedro Negre, en 1970 -Vigil, expone la TPR: no como una nueva rama de la teología, sino una nueva teología, a la cual le antecedió la Teología de la Liberación. -TPR: “un cambio de paradigma”, que según Vigil, surge a partir de la anterior experiencia histórica de la teología de la liberación, lo que denota su progreso social e histórico. -TPR: una gran mutación, a partir del concilio Vaticano II, Medellín, la Teología de la Liberación, procesos que han transformado la relación de la iglesia católica con la realidad social y global del mundo. Pasar de un paradigma exclusivista e inclusivista, el paso de un cristianismo pluralista, que consta de grandes esfuerzos. -TPR: fin del mito “mito de la superioridad religiosa” renunciar al complejo de superioridad, distintivo de siglos al interior de la institución católica. -El paso a un cristianismo pluralista, implica inevitables renuncias a: posiciones superiores, posiciones de poder o de privilegio, proselitismo religioso, pese a que todo esto, resulte en parte doloroso (concientización del sujeto religioso). Ni pueblo elegido, ni religión centro de todas las religiones, ni Jesús de Nazaret “objeto” exclusivo de nuestros intereses personales. La iglesia católica se transforma, desaparece o muere… -El gran gesto que nos pide TPR, es la renuncia a todos estos aspectos mencionados; es decir –vestirnos de HUMILDAD, porque de no hacerlo, esto no permite, cambiar de mentalidad, mutar el paradigma tradicionalista hermético, ortodoxo. -Experiencia de la pluralidad: experiencia fuente: el mundo se ha globalizado, las tics permiten la exploración, indagación, interacción y estudio de otras culturas, de otras religiones, lo que las hace más visibles y más próximas a todas las naciones del mundo, comunicaciones entre los pueblos, la web, la red, la navegación, el ciberespacio, los nuevos escenarios abiertos, donde se vive la espiritualidad. -TPR; una experiencia, estructuralmente semejante en otros campos, no se limita a lo religioso, sino que hace parte también de la convivencia y la evolución humana, la búsqueda de la paz, la libertad, la esperanza, la igualdad, la justicia. En virtud que las relaciones humanas, ya sea entre países, o al interior del mismo país, se tornan complejas, por esa actitud humana de “eterno complejo de superioridad”, donde no dejan de hacerse comparaciones en virtud, al poder económico, político, militar, bélico, los recursos naturales, etc. -Vigil concluye que: la TPR, tiene un camino difícil, porque la iglesia católica como institución, aún no se despoja del dogmatismo, la irreformabilidad, la infalibilidad, la búsqueda sincera de la verdad, en una institución donde históricamente se respira el peso, de la teología doctrinaria, la ortodoxia intransigente; que solamente permite plasmar en sus escritos, aquello que no rompa el orden “oficial”. En éste sentido TPR tiene difícil el porvenir, pero sabe que la verdad, siempre viva y cambiante en la historia, siempre acaba resucitando y triunfando sobre su propio cadáver.

PAULO FREIRE Aportes desde la “Pedagogía liberadora”, al pensamiento de los teólogos en la II Conferencia Episcopal, celebrada en Medellín en el año 1968 -Pensamiento pedagógico, que influencia a: el desarrollo, de la Teología de la Liberación. -Aportes al paradigma de la Evangelización Liberadora a Medellín (1968). -Fuerte solidaridad y comunidad de sueños y proyectos; lenguaje compartido como fruto de las influencias recíprocas. -Análisis y visión crítica de la realidad social Latinoamericana; que a manera de diagnóstico, descubre la urgencia de: Cambio social, realidad de pueblo oprimido, toma de conciencia, compromiso liberador humanizante. - Desarrolla un lenguaje específico en torno a: conciencia social, proceso de “concientización”, sujeto concientizado; es el sujeto que no es, ni opresor ni oprimido. -Concientización para anunciar y denunciar la necesidad del cambio de estructuras y la vigencia de la injusticia. -Introduce el concepto de “Educación Liberadora” convertir al educando en sujeto de su propio desarrollo. -En éste sentido la Iglesia Latinoamericana acuerda “promover” los proyectos educativos que conciben esta realidad de hombre. -Freire aboga por la inserción de intelectuales, teólogos y líderes políticos, en el mundo popular, para desde allí; construir colectivamente un proyecto de cambio social. -La Utopía, como horizonte, como telón de fondo de sus propuestas pedagógicas; futuro aún no logrado, pero principio orientador de la acción. -denuncia y anuncio de la realidad social, política e histórica concreta. -dicha denuncia y anuncio, solo se puede establecer en la praxis, para Freire se entiende como el tiempo de la construcción. -Reconocer la alteridad, como válida y legitima; un valor respaldado por Dussel, quien está de acuerdo con el pensamiento de Freire. Como exigencia de apertura y confianza. -La pedagogía Problematizadora de Freire, es una pedagogía profética, pedagogía del respeto, por el otro, quien es respetado y aceptado en su alteridad, pero que no debe ser usado, asumido como , uno más de lo mismo, o intencionado. -Valoración del lenguaje, como uno de los espejos de su historicidad. Donde se da la interpretación del hombre, la respuesta del hombre. -Finalmente Freire señala la Trascendencia; como un valor de la Educación como práctica de la libertad, que gracias a la Trascendencia y la genuina religiosidad humana, es consecutiva del fenómeno humano. Para Freire, la Trascendencia es un fenómeno auténticamente humano, y por lo tanto, no puede ser utilizado, sino para la plenitud y la realización del “ser más”. -De acuerdo con ello, se plantea la necesidad de una fe, realmente comprometida con el hombre, con la vida; una fe que colabore con la transformación de las estructuras injustas, que no permiten la plenitud de la vida humana.

Conclusiones: Se dará conclusión a este capítulo, exclusivamente a partir de dos aspectos fundamentales para la viabilidad de una Teología y una Pedagogía del Pluralismo Religioso, a partir –solamente <<de dos>> de los elementos más comunes, a los hombres que integran, todos los pueblos de la tierra, ya que gracias a estas dos virtudes; se hace esperanzadora La Teología del Pluralismo Religioso, porque no existe un ser humano, o una persona sobre la tierra, que no cuente en mayor o en menor grado, al menos con uno, de estos <<dos dones>> humanizantes, promotores de la “actitud dialógica humilde”: El primero: <<el amor>>, cada una de las ideas fruto del pensamiento de José María Vigil, están llenas del amor que necesita “urgentemente”, la institución católica, para sobreponerse con humildad, a la arrogancia, al proselitismo, al totalitarismo producto de una condición religiosa privilegiada que se añejó, en el seno de nuestras comunidades, durante siglos, especialmente durante los años de “La Cristiandad”, a tal punto, que asimilar esta oferta de “Cristianismo Pluralista”, no puede ser una aceptación, que no pase irremediablemente, por el dolor y el quiebre existencial que esto implica, un asunto que es inevitable dilatar, y de no hacerlo, simplemente enrarece el aire que respiramos, los cristianos-as en un mundo, casi completamente globalizado, donde poco escapa a la voz populi, a los escándalos y al conocimiento de la opinión pública; porque en la web, todos nos ven y todo se conoce. “Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros.”(1Jn 4,12).

El segundo: <<la valoración del lenguaje humano>>, y aquí, todo el reconocimiento histórico se lo lleva Freire, es indudable que los maestros, asumen un compromiso de dimensiones insospechadas, al recibirse como tales. Pero es, aún más comprometedor, saber que evadimos dicha responsabilidad al “no valorar”, el quehacer docente como experiencia de comunicación, a través del cual, estamos llamados a cooperar en la construcción del Reino de Dios, ese que es comunión, comunidad y comunicación con nuestros pares, y alumnos. Un maestro, que evite mirar la realidad de sus estudiantes, la ignore, y no intente hacer de ella, una oportunidad de transformación de la persona y a partir de ella, del ámbito de ésta. Será un maestro cuya motivación laboral, no trascienda a rituales tan comunes y triviales, que obedecen a un ejercicio - autómata y plano - de su actividad profesional, en éste orden: Trabajar, cumplir un horario, devengar un salario, cumplir una carga curricular y académica, dictar un seminario o clase magistral, entregar unas calificaciones y transferir unos conocimientos; con apatía e indiferencia, de manera rutinaria. Esta no pasividad, que nos interpela, ésta oportunidad de seguir ¡Adelante! , y nos impulsa, siempre un poco más allá, haciendo de la pedagogía una experiencia liberadora, Problematizadora, democrática, participativa, activa, socio crítica, cuestionable e inacabada, fue el desarrollo alcanzado por Freire, a partir de su aplicación de las formas de conocimiento y el lenguaje del pueblo. Cuando Freire lo propone así, es imposible no añorar, el amor de un maestro como el padre Mario Gutiérrez: La Formación Integral de los estudiantes es una “finalidad que se construye” en el proceso de la historia del desarrollo humano. Supone una concepción antropológica básica y propia: el ser humano en su unidad constitutiva en la necesaria dualidad (no dualismo) de dimensiones. Es el misterio y la originalidad humana, un ser limitado y finito, necesitado de relacionarse con los demás, que se desarrolla en el camino, mediante opciones libres, pero al mismo tiempo un ser abierto a la trascendencia; un ser insatisfecho, perpetuo buscador de más y más, inquieto en continuo proceso de auto trascenderse. El padre Mario Gutiérrez, como maestro, al mejor estilo de Freire, le dio una justa valoración al programa Licenciatura en Ciencias Religiosas. No fue más, tampoco fue menos; “él fue sencillamente, humilde”, nunca demarcó unos –límites mentales- entre lo virtual y lo real, y menos a manera de juicios; de lo que era y lo que en verdad significa, está metodología de aprendizaje javeriana… él simplemente:

“Fluyó con la virtualidad”, se animó a aprender nuestro lenguaje, propio de la comunidad virtual de  aprendizaje (CVA- LCR), lo que seguramente  le exigió a sí mismo:
“des – aprender, lo que él conoció, como metodología presencial”;  y pese a que su mayor experiencia académica/laboral; la vivió desde la citada modalidad;  durante buen tiempo de su quehacer docente.  Gracias a  su “actitud dialógica, definitivamente amorosa”, aquella que salió al encuentro personal, de cada uno de sus “estudiantes virtuales”,  y al mejor estilo de la pedagogía de Jesús.  Mario se  re-ajustó existencialmente, se acomodó e inclinó su oído, al balbuceo existencial de  todos sus alumnos; como aquella maestra de “jardín” que debe sentarse en la banquita de su párvulo, para atender sus comentarios, en virtud de lo pequeñito “corporalmente” que es su pupilo.

Colombia y Latinoamérica están exhortados a “valorar el lenguaje” de su cultura, valorar su pueblo y corresponder con amor a sus vocaciones, la docencia, la más noble de ellas, indudablemente sí; la pedagogía liberadora del amor, tan plural y tan religioso, como la misma cruda realidad de nuestros pueblos, aún oprimidos en pleno siglo XXI.

La valoración de Freire, de las formas de conocimiento y del lenguaje del pueblo: (…) hay que conocer como el pueblo conoce, hay que saber como el pueblo sabe. Hay que saber como el pueblo siente, como el pueblo piensa, como el pueblo habla. El lenguaje popular tiene una sintaxis, una estructura de pensamiento, una semántica, una significación de los significados que no puede ser, no es igual a la nuestra, de universitarios. Y hay que conocer esto. (…) Las masas populares brasileñas, los niños populares tienen que aprender la sintaxis dominante para poder luchar mejor contra la clase dominante. No porque sea más bella la sintaxis dominante, no porque sea mejor y más correcta, porque yo te diría un poco enfáticamente que para mí el lenguaje popular, tanto allá, como acá, es muy rico, precisamente por el uso de las metáforas, de la simbología. El lenguaje popular es mucho más poético, porque necesita ampliar el vocabulario y lo hace a través de la metáfora. (…) quiero defender el derecho que el pueblo tiene a ser respetado en su sintaxis y en su estructura de pensamiento. Esta es una de mis luchas. “Nadie educa a nadie – nadie se educa a sí mismo – los hombres se educan entre sí mediatizados por el mundo”


4.3 CAPÍTULO III: EL PLURALISMO RELIGIOSO COMO LUGAR TEOLÓGICO

Los lugares de la teología La religión como lugar teológico


4.4 CAPÍTULO IV: EDUCACIÓN RELIGIOSA ESCOLAR

La Educación Religiosa Escolar, en adelante (ERE), no puede comprenderse sin un telón socio cultural de trasfondo, que permita contextualizar, los actos humanos, y las estructuras sociales, políticas, religiosas y económicas; sobre las cuales se desarrolla la población y por ende la comunidad en particular, a la cual, se le ha de brindar esta, “revolucionaria oferta educativa” llamada ERE, que hace parte de la formación integral de la persona, promoviendo en ella, la dignidad y los valores de la misma, como “sujeto” activo-crítico-participativo de una sociedad, para ejercer responsablemente los deberes y los derechos, contraídos en el ejercicio de la libre ciudadanía y dar carácter a su identidad profundamente humana, espiritual y religiosa; invitado a co-crear (en el evento que lleguen a ser padres) y re-crear el mundo, sea cual sea , su idea de Dios, siempre abierto a las transformaciones y cambios más positivos, apropiados para su cultura. De ahí la importancia de pensar en un “Cristianismo Pluralista”, al momento de la praxis de la ERE, que siendo tal en realidad, sin prejuicios, opresiones, exclusiones, o reduccionismos socio antropológicos, se aproxime al otro, con humildad y respeto por sus diferencias, libre de cualquier religiocentrismo, con un mínimo código ético, para “fermentar la espiritualidad de hombres y mujeres”, inscritos para participar con entusiasmo en la clase de ERE. En otras palabras, el maestro y la maestra de ERE, están convocados a ser luz, y sal del mundo…levadura si así se quiere también, que fermente esa masa llamada –espiritualidad- el verdadero sentido y fundamento de toda la existencia humana, corresponder al llamado, de lo transcendente. De tal manera que no hablaré de la ERE, hasta dejar de lado, algunos paradigmas , sobre el Cristianismo, y usar por algunos instantes; los “ante-ojos” de un ciudadano; (al cual admiro profundamente, tanto como al mismo Jesús), perteneciente a otra cultura, cuya religión no abraza mi fe, pero sus coordenadas históricas de vida, de alguna forma, transformaron al mundo, despiertan admiración y aún hacen profunda resonancia histórica, ética y religiosa, en nuestra sociedad, especialmente en una tan violenta, como la nuestra:

Fermento Religioso

Es hora de que vuelva a hablar sobre las experiencias con mis amigos cristianos. Mr. Baker se inquietaba cada día más por mi futuro. Me llevó a la Convención de Wellington. Los cristianos organizan estas reuniones, cada tres o cuatro años, para iluminarse en religión o, mejor dicho, para auto purificarse. Podríamos calificar esto de restauración o renovación religiosa. (…). El presidente era el famoso reverendo Andrew Murray. Mr. Baker confiaba en que la exaltación religiosa de la convención y el entusiasmo y pasión de los concurrentes, me conducirían inevitablemente a abrazar el Cristianismo. Pero su esperanza final consistía en la eficacia de la plegaria. Él tenía una fe ilimitada en el poder de la oración y estaba firmemente convencido de que Dios siempre escuchaba las plegarias pronunciadas con fervor. (…). La convención duró tres días. Pude apreciar y comprender la devoción de aquellos que concurrieron a Wellington. Pero no vi razón alguna para cambiar mi modo de pensar y sentir, es decir, mis creencias religiosas. Me resultaba imposible creer que podía ir al cielo o alcanzar la salvación por el mero hecho de hacerme cristiano. Y cuando dije eso mismo con toda franqueza a algunos amigos, cristianos, se quedaron muy sorprendidos. Pero no había nada que hacer en ese sentido. Mis dificultades eran más profundas. Yo no podía creer que Jesús fuera la única encarnación del hijo de Dios, y que solamente los que creyeran en él alcanzarían la vida eterna. Si Dios podía tener hijos, todos nosotros éramos Sus hijos. Si Jesús era como Dios, o Dios mismo, entonces todos los hombres eran como Dios, o Dios mismo. Mi razón no aceptaba a Jesús, con su muerte y su sangre, redimiera al mundo de sus pecados. Metafóricamente podía haber parte de verdad en ello. Por otra parte, según el Cristianismo, sólo los seres humanos tienen alma; en cambio no la tienen los demás seres vivos, para los cuales la muerte significa una extinción absoluta. A este respecto, creo lo contrario. Yo podía aceptar a Jesús como un mártir, como la encarnación del sacrificio, como un divino maestro, pero no como el hombre más perfecto que hubiera nacido jamás. Su muerte en la Cruz es un gran ejemplo para el mundo, pero mi corazón no podía aceptar que hubiera en ella nada misterioso ni ninguna virtud milagrosa. La vida piadosa de los cristianos, no me ofrecía nada, que las vidas piadosas de los hombres de otros credos no me hubieran ofrecido ya. Desde el punto de vista filosófico no había nada extraordinario en los principios cristianos. Y respecto al sacrificio, para mí los hindúes superaban ampliamente a los cristianos. Era imposible para mí contemplar el Cristianismo como una religión perfecta, o la más grande de todas las religiones. Siempre que pude, manifesté estas consideraciones a mis amigos cristianos y ninguna de las respuestas que me dieron logró satisfacerme. Por consiguiente, si bien no podía aceptar el Cristianismo como perfecto, o como la más grande de las religiones existentes, tampoco estaba convencido de que el Hinduismo lo fuera. (…). Aun cuando yo seguí un camino distinto al que pretendían mis amigos cristianos, siempre me sentí y me sigo sintiendo en deuda con ellos por las inquietudes religiosas que estimularon en mí, y siempre veneraré la memoria de nuestra amistad. Los años siguientes me tenían reservadas muchas más de estas relaciones tan dulces y sagradas para mí.

Bajo el telón de fondo, de la vida, de éste hombre ejemplar, llamado Gandhi, se hace relevante limpiar, los pequeños “ante – ojos” de nuestros petrificados paradigmas Cristianos, aún empañados con un humo lejano, de Cristiandad, para reconocer con humildad, ¿cómo –realmente- somos observados, juzgados y analizados, por hombres y mujeres de otras culturas? En este caso por un hombre Hindú, que pasó por éste mundo, haciendo el bien, a través de su “revolución o resistencia pacífica”. En verdad, es simple, y no estima el darle tantas vueltas: el maestro de ERE, jamás hará uso de ésta cátedra, para catequizar, adoctrinar, evangelizar, o en resumidas cuentas hacer proselitismo religioso de su propio credo, pese a: que le preocupa, el futuro de sus estudiantes, pese a que se sienta convencido que los actos religiosos, que se celebran al interior, de la comunidad parroquial o congregación cristiana, llenos de exaltación religiosa, entusiasmo, pasión, fe, se estimen como -la cuota suficiente- para “encaminar o perfilar” a otros, a través de sus famosos, referentes o jerarcas; donde esto de ser y hacer famosos a ciertos individuos, al interior de las comunidades religiosas, desde tiempos de “La torre de Babel” sigue aquí entre nosotros, como un estigma de superioridad, publicidad y divulgación mediática, muy bien aprovechada, por el - marketing religioso- que se vive, en nuestro tiempo.

El poder de la oración es incuestionable; ciertamente lo es, pero eso de usarla con intenciones tan puntuales, tan circunscritas en relación con una sola persona, tal vez resulta ser decepcionante, o en algunos casos completamente infructuoso. Bien lo dijo Gandhi, él jamás encontró “una oferta” interesante en el Cristianismo, al menos, no una lo suficientemente atractiva, para acreditarnos durante siglos, con aquel rótulo de: “la más grande religión, la más importante del mundo” a Gandhi ese - entronamiento y ese inclusivismo católico, con mágico aire de superioridad y ese exclusivismo por Jesús - , no le fue suficiente, ni visiblemente, tan extra ordinario, para hacerlo abrazar nuestra fe, y hemos de tener en cuenta que corría más allá del año 1893 (posteridades del siglo XIX), cuando escribió, todo esto, en su autobiografía, hecha libro.

Pero hoy, aquí y ahora, en pleno siglo XXI, con el boom de la tecnología en auge, y con una sociedad colombiana, tan vulnerada y a su vez tan globalizada; parece que se amerita, más que fe, pasión, devoción; más que anunciar a un mártir, hablar de milagros, encarnación y sacrificios. La sociedad colombiana espera de nosotros los hombres y las mujeres, los docentes de ERE, que elegimos voluntariamente éste destino, espera algo más que citar aquellos nombres, que se le dan a Jesús, como –divino maestro-, porque ya todos, los nombres que el Evangelio le ha dado, son suficientes y aún así, no se puede negar, que: seguimos ignorando ¿quién es Jesús?...

¿Quién es, Él, para nosotros?,  ya todos esos nombres, están ahí escritos, y tal vez, lo único  que hace falta es salir al mundo,  para buscar y  reconocer  ese rostro de Jesús, en  los rostros y los nombres de nuestros  estudiantes: ¡Sí, en sus nombres!,  en sus cruces, en  sus luchas diarias,  en sus sufrimientos, en los rostros de  una juventud, que crece llena de objetos y juguetes tecnológicos, pero tan falta de sujetos,  que al interior de sus familias tan plurales y diversas, donde  a veces no encuentran un amigo o el menor vestigio de amor al interior de ellas.  “Ahora que la familia no cubre plenamente su papel socializador, la escuela no sólo no puede efectuar su tarea específica con la tarea del pasado, sino que comienza a ser objeto de nuevas demandas para las cuales no está preparada”. 

Los cristianos y cristianas convocados a ser los futuros docentes de la ERE, si en realidad, no somos sinceramente “amigos edificantes”, motivadores, constructores de relaciones humanas - dulces y sagradas -, dispuestos al menos a remover la tierra, el abono de la higuera estéril, para oxigenar y re- sembrar, aquellas -inquietudes religiosas, -que los amigos cristianos de Gandhi removieron en él, para darle una oportunidad más, de vida a ese árbol que no da frutos, antes que el dueño de la vida lo lance al fuego…

¡Con humildad!

Realmente, se hace urgente reconocer, que estamos aquí para “construir puentes” para no tenerle miedo a la ternura, como lo ha dicho Francisco , y saltar los muros imaginarios, cuyas simientes a veces pueden estar escondidas, en lo recóndito de nuestros corazones o en nuestros razonamientos obtusos. Porque ese fue Jesús, él jamás hizo una oferta diferente, a la que se entiende por “el Reino de Dios”; puente definitivo, para cruzar el mar negro de nuestros egoísmos y en ese reino, de hombres y mujeres imperfectos que somos todos, pues el mismo Gandhi, también lo sintió así, al admitir con - sentida humildad- que el Hinduismo, tampoco es la religión. Pero en ese reino, donde cabemos todos, existe una mesa de comensalía abierta, como familia humana. Solamente anhelamos que: aquellos y aquellas que han de pasar por nuestras manos, también aniden en nuestros corazones y nosotros en los corazones, de ellas y ellos, que valoren “la amistad cristiana” la misma que veneró Gandhi al pensar en sus amigos cristianos. Como la urgente necesidad de enderezar el rumbo, de un mundo que puede ser transformado, con el amor, la fuerza, la educación, el trabajo y la belleza de nuestras nuevas generaciones colombianas, quienes tienen derecho “hacer lío” , quienes crecen al ritmo de la sociedad de la información y el conocimiento, por lo tanto ameritan ser más críticos y selectivos, del conocimiento que les ofrece esta enramada intercultural mediática, tan absorbente.

Si al creernos hijos e hijas de Dios, por algunos momentos de la historia nos hemos creído, que somos, Dios o Dios mismo. Si por no contar con las almas, de los otros seres vivientes, nos sentimos con todo el derecho a destruir la naturaleza, hasta llevarla hoy a los niveles más altos, en vía de extinción y contaminación ambiental. De ese modo, realmente:

¡No vale la pena!, ni pensarnos, ni sentirnos, ni llamarnos cristianos y menos aún maestros para la ERE.
 ¿Cuántos cristianos/as (de esos que además, se declaran devotos Marianos) en este momento, están procediendo injustamente contra su hermano/a, cegando la vida de algún animal, o simplemente chismoseando, juzgando y criticando al otro, o peor aún, sintiendo envidia?,  haciendo alianzas oscuras, con personajes y  estructuras corruptas del Estado colombiano, para destituir y  decretar <<arbitrariamente>> la muerte política de quince años de sentencia, al ciudadano colombiano, que siendo, tan imperfecto como ellos, quiso soñar con  un “distrito capital” depurado,  porque, ese, está lleno de personajes políticos,  quienes se creen,  el Dios mismo de nuestra sociedad.

Sociedad indolente, que mira para otro lado, como jamás lo haría Vigil en medio de sus teólogos; una Colombia indiferente al extremo, que permite toda esta atmósfera de injusticias políticas y estructuras que se burlan y violan nuestro derecho ciudadano y constitucional al voto. Por qué se nos olvidó que el cristianismo está llamado también, a anunciar desde la denuncia; “a la participación ciudadana”, en todo tiempo, en todo lugar, y nos acostumbramos a permitir estas cosas, con una pasividad morbosa, fomentando el mal ejemplo en nuestra sociedad, donde todo lo volvemos “jocosidad”, porque hasta se nos olvidó, el impacto de las noticias, que de manera instantánea, le están dando la vuelta al mundo a través de la web, la misma web, donde navegan los jóvenes de Colombia, gracias al gran auge de las tics, en la mejor esquina geográfica del mundo, es decir, este hermoso país suramericano.

Así las cosas, entonces ¡Qué difícil es contar con un amigo (tesoro) en estos tiempos! Más allá de la superficialidad existencial de las redes sociales. “6,14: El amigo fiel es refugio seguro; quien lo encuentra, encuentra un tesoro; 6,15: un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; 6,16: un amigo fiel es remedio de vida: quien respeta al Señor lo consigue; 6,17: quien respeta al Señor consolida su amistad, porque su amigo será como sea él” (Eclo 6, 14-17). , si se contara al menos con uno, al interior de la propia familia; al menos con uno, en el trabajo, en la escuela, en la parroquia, en la comunidad pastoral; si se contara con uno o una, al menos de tú propio genero… Como también, qué complejo es creer en el Estado y sus instituciones tanto públicas, como privadas. En nuestro país y sus organismos o entes “de control” (descontrolados), en sus líderes políticos, ciudadanos que se escudan detrás del nombre de Dios, de un “dios”, que cabe en “sus bolsillos” (haciendo estos abundantes) de manera caprichosa y vergonzosa, no conforme con ello, llamando a cualquier tipo de adhesión, fe.

Implicaciones de la crisis de legitimidad y gobernabilidad del Estado en Colombia

Para muchos analistas la raíz de la violencia actual se encuentra precisamente en un proceso histórico que ha llevado a una pérdida de legitimidad del Estado y falta de gobernabilidad. La precariedad del Estado colombiano se manifiesta no sólo en lo relacionado con la situación de impunidad, sino derivada de la tendencia histórica de parcialidad de las instituciones estatales en contra de los intereses de los sectores mayoritarios de la sociedad; el ciudadano común no lo percibe como el representante del interés general sino subordinado a los intereses de los segmentos más poderosos e identificado con corrupción, burocracia, ineficiencia, manipulación de la opinión pública y malos manejos administrativos. En otras palabras, los ciudadanos no ven en las instituciones estatales un espacio público propicio para la resolución de conflictos. Esto se refleja en parte, en el ascenso vertiginoso de las tasas de homicidios, que no son otra cosa que la aplicación de la justicia por cuenta propia.

¡Sí, ¿cómo la ves?! Este es el mundo que nos espera allá afuera, el mundo pluralista de los “anti-valores” sociales, la Colombia, que construye ídolos con pies de barro, y catapulta avivatos políticos, en cada tiempo de elecciones, la Colombia que no valora, y no defiende sus riquezas: étnicas, humanas, científicas, culturales y naturales, la Colombia que otros… se están llevando a pedazos, los poderosos de las transnacionales. Como esa, que está enloquecida por El Páramo <<Santandereano, Colombiano>>, de San Turban.

Un escenario paradisiaco, un edén colombiano, lleno de vida y  para la vida, una tierra prometida, rebosante de agua pura, que bien puede ser referenciado  como  paisaje de estudio, para sensibilizarnos en una clase de ERE,  en la lucha para defender la vida de los ecosistemas, y anteponerla como el valor de valores, que  está por encima de  cualquier “ley” de regalías constitucionales, porque el oro y el petróleo, no son elementos actos para el consumo de los seres humanos, y la sed solamente se sacia, con el agua pura y natural que brota de nuestros páramos.  

“Nadie me la quita, yo la doy voluntariamente” (Juan 10, 18).

Seguramente el papa Francisco tiene razón, es necesario que el pastor, salga al mundo a buscar a sus ovejas, y aproximándose a ellas, pues también huela a ovejas . Eso han de ser los estudiantes de ERE, para nosotros los maestros de ERE, aquel “redil sagrado de vidas” que Dios nos ha encomendado, porque en medio de esta cruda realidad del mundo y de la sociedad colombiana violenta, la praxis de una pedagogía “Cristiana Pluralista”, continua siendo, la única luz, de nuestra Esperanza, para no volver a repetir lo acontecido en Auschwitz, Hiroshima, ni aquel “11 de septiembre del 2001”. Como afirma Heschel: “La generación actual, que ha contemplado los más inconfesables horrores cometidos por el hombre y promovidos por una nación extremadamente civilizada, está empezando a comprender cuán monstruosa fue la ilusión de sustituir la fe en Dios, por la fe en el hombre” .

Una cosa queda clara, aunque parece que la lección no la hemos aprendido, que progreso técnico-científico no es igual a progreso moral. Porque no solo fue Auschwitz, éste es el símbolo, y como tal tiene una significación inmensa, como lo tiene la Cruz. Auschwitz es el símbolo de la crueldad humana. En palabras de Imre Kertész: “Dios creó el mundo y el ser humano creó Auschwitz” . La cruz simboliza mucho más: la crueldad humana, pero también la bondad divina; la injusticia humana, pero también la justicia divina; la perdición del hombre y la salvación de Dios; la condena que el hombre hace a su prójimo y el perdón que brota del corazón de Dios. Pero además la cruz, es el símbolo de la transvaloración de los valores antiguos que realizó el cristianismo. (…). Auschwitz, como lo han dicho tantos pensadores de nuestro tiempo, es el fracaso de la razón, pero es también la prueba de que el hombre es el creador del infierno. Él es el que arroja a su prójimo a un lugar desprovisto de misericordia. Auschwitz ha demostrado que el hombre tiene la capacidad de crear un lugar en el que la misericordia para con el prójimo está completamente ausente.

Concluyo, ya que citado esto, queda muy claro, que maestros y maestras de la ERE, estamos convocados a entregar generosamente lo mejor de nuestras vidas, en favor de la praxis del quehacer docente, y la ética como praxis de nuestra fe, en pos que las culturas humanas, eviten seguir cometiendo pecados sociales, de lesa humanidad que azotan la realidad del conflicto colombiano, en nombre de algún “dios” o mínima “ idea de dios”, concebidos, a una estrecha medida de la razón humana, que no les permite convivir como hermanos, de una sola la familia, destinada a salvaguardar la paz, la convivencia y la sostenibilidad misma, de este planeta, para las futuras generaciones.


Educación religiosa escolar en perspectiva del pluralismo religioso:

Se abrirá el horizonte de la (ERE) en perspectiva del Pluralismo Religioso, a partir de un modelo de hombre, como Pablo, aquel prototipo de cristiano converso, hombre nuevo, renacido en el Espíritu, que nos propone, aquella comunidad amiga de Jesús, que se relacionó con él, a pesar que éste último, no conoció a Jesús. Entonces ¿quién si no él, el mismo Pablo? Permite la comprensión del Pluralismo Religioso, como una realidad social histórica cercana; una “actitud dialógica” fundamental, donde vamos a buscar la revelación, es decir al mismo Cristo, el Cristo que Pablo encontraba en las Escrituras del pueblo judío, hallando en ellas, todo el poder y la fuerza para anunciarlo y ofrecerlo al paganismo de su tiempo, con una actitud dialógica abierta, a otras ideas de dios y otros dioses.

Rm 15,4-9: Hermanos; todo lo que en el pasado ha sido escrito en los libros santos, se escribió para instrucción nuestra, a fin de que, por la paciencia y el consuelo que dan las Escrituras, mantengamos la esperanza. Que Dios, fuente de toda paciencia y consuelo, les conceda a ustedes vivir en perfecta armonía unos con otros, conforme al Espíritu de Cristo Jesús, para que, con un solo corazón y una sola voz alaben a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo.

Por lo tanto, acójanse los unos a los otros como Cristo los acogió a ustedes, para gloria de Dios. Quiero decir con esto, que Cristo se puso al servicio del pueblo judío, para demostrar la fidelidad de Dios, cumpliendo las promesas hechas a los patriarcas y que por su misericordia los paganos alaban a Dios, según aquello que dice la Escritura: Por eso te alabaré y cantaré himnos a tu nombre.

Gracias a la visión veterotestamentaria de Pablo en éste pasaje de la Carta a los Romanos, haciendo alusión al Salmo 18,50 “por eso te alabaré y cantaré himnos a tu nombre” es importante ahora, revisar, parte de la reflexión exegética del mismo pasaje.

Jesús es para el apóstol el ejemplo y modelo para la convivencia humana en comunidad. Aceptó nuestra condición humana como propia, en todo, en la alegría, y en el dolor, así en un intercambio de dones, nos abrió a todos la posibilidad de ser como Él: hijos e hijas de Dios. ¿Qué fuerza hará posible una convivencia humana fraterna como tarea diaria de cargar con la flaquezas de nuestros hermanos y hermanas (cfr. Gál 6,2)? La palabra de Dios, dice Pablo, pues es el único <<poder>> que convoca, une en mutuo acuerdo, consuela a la comunidad cristiana y la inspira a glorificar a Dios con un solo corazón y una sola lengua .

Ahora teniendo en cuenta la reflexión exegética, que permite ver, la comprensión que tenía Pablo de Cristo, de Jesús el hombre, modelo de convivencia humana, se puede hacer un estudio transversal a partir de los aportes del doctor Mafla, referenciando en su artículo: Finalidad de la educación religiosa escolar (ERE), a los autores Rafael Campo y Mariluz Restrepo, quienes nos dicen:

(…) cada ser humano que llega a este mundo le corresponde hacerse humano y al hacerse humano continuar el proyecto de la humanidad en el que está inscrito. En este sentido, el ser humano es un ser no terminado; una permanente y continúa tarea –por- hacer para sí mismo y de sí mismo (…) Su ser es ser “pro – yecto”, siempre lanzado hacia adelante. Su horizonte es siempre aquello que está más allá y que jamás es alcanzado, aun cuando siempre se camine hacia él.


La ERE parte de la persona, como antropología de lo teológico, es decir se fundamenta en el “ser” creado a imagen, y semejanza de Dios, un ser, que al ser inacabado y estar inquieto por la trascendencia, necesita conocer otras cosmovisiones de lo diversamente religioso a partir de su entorno socio cultural, la religión hace parte de todas las manifestaciones de las sociedades humanas y sus estructuras ético morales. Ahí encuentra la ERE una de sus tareas primordiales, tener en cuenta a los que pertenecen a diferentes iglesias y a los no creyentes también; para enriquecer el diálogo, la reflexión y el análisis, con universos paralelos, o considerablemente distintos, en relación al misterio de lo trascendente.

Es tarea humilde también aceptar, que los tiempos de Pablo, no son distintos substancialmente, a estos tiempos de post modernidad propios de nuestra contemporaneidad cristiana, de hecho las “Cartas Paulinas” aún tienen ese sabor actual y vigente; pues las grandes divisiones y las grandes dificultades dialógicas y de convivencia humana, están presentes en primer lugar al seno, o al interior mismo del cristianismo. “Todas aquellas posturas cerradas, apologéticas, conservadoras son contrarias al mismo cristianismo, y todo aquello que permita el diálogo y la apertura es querido por el Dios de Jesús” Esto en cuanto a los credos que hacen parte del mismo cristianismo.

En segundo lugar la ERE, está aquí también para hacer visible y válida las religiones no cristianas, lo que correspondería en el tiempo de Pablo, al paganismo greco-romano. La ERE contemplará un espacio también, para ellas, para todas las culturas y todas las religiones del planeta, que no pueden excluirse de una reflexión teológica y antropológica de los otros pueblos de la tierra, que interactúan con la fe cristiana, y miembros de la familia humana.

“En cuanto a los no creyentes, ya sean ateos, agnósticos o simplemente indiferentes a lo religioso, es necesario entrar también en procesos de diálogo y permitir la confrontación y la duda como un espacio de aprendizaje significativo” En tercer lugar, -estos últimos-, serán también altamente estimados en la ERE, en virtud, que los jóvenes pueden eventualmente sentir apatía, rechazo, rabia, o cultivar sentimientos de no adhesión a lo religioso, no porque ellos sientan realmente indiferencia con el valor de la trascendencia, valor que históricamente permea todo corazón de la existencia humana, impulsándolo a cuestionarse por la idea de Dios. Sino porque, ellos como jóvenes, no están exentos de sentir, alguna animadversión al rigor de las tradiciones, los ritos, lenguaje, signos, símbolos, o prácticas de la institucionalidad, que abunda en el oficialismo católico, que no se renuevan o actualizan aún, o aquellos espejos de la sociedad misma, donde las estructuras políticas, económicas, o religiosas, no funcionan “coherentemente” en favor de los más necesitados.

Los ateos tienen una idea de Dios, una idea que no es nada bonita, o si no creerían. Qué más quisiera un ateo que poder creer en un Dios luminoso, libre, acogedor, bello. Pero no, ellos están convencidos de que Dios es un invento del hombre para declinar sus responsabilidades, para declinarse ante la miseria en vez de dar la guerra y liberarse. (…) un Dios creado por los poderosos para acallar los gritos de los pobres, por los curas para mantener la opresión religiosa de las masas, por las masas para no pensar (…) comprendo la postura de quienes se niegan a creer, su ateísmo es una fe muy hermosa, y seguro que Dios ama su rabia, una rabia que sería muy distinta si quienes defendemos la causa de Dios fuéramos creyentes menos crédulos.

Ciertamente la praxis de la ERE, debe fomentar entre ateos, agnósticos y teístas, la opción de ser sujetos menos crédulos del Estado colombiano y los acontecimientos mundiales, menos crédulos también de “los mass madias” y “las redes sociales”, porque cuando aceptamos los acontecimientos y las injusticias de este mundo con tanta pasividad, frivolidad, ingenuidad o ignorancia; como si eso que padece mi hermano, no fuese conmigo, es decir, miramos hacia otro lado y no alzamos la vista un poco más allá de los oasis y falsos espejismos, que nos ofrecen las estructuras políticas de nuestro tiempo. Se termina por asimilar mentiras e imaginarios sociales ficticios, a cambio de la verdad, realidades que no son tales y paralizan nuestra conciencia crítica a tal punto que impida una sana orientación, hacia la justicia.

(…) la formación como proceso posibilita que el sujeto se abra y asimile la cultura. Por ser un proceso incansable de edificación propia y de hallazgo de nuevas formas de hablar acordes con las exigencias de los nuevos retos que imprime la sociedad, el sujeto está abierto y abocado al cambio permanente, a los nuevos puntos de vista, y desde un punto de vista histórico, la formación posibilita la asimilación de toda la empresa humana en permanente construcción. De acuerdo con este marco de referencia se entiende que la formación religiosa del sujeto le da identidad y orientación específica para empuñar la vida ante un proyecto humano basado en la dignidad, la libertad, la justicia, la igualdad y la concordia. Por la formación, el sujeto está abocado a transitar su egoísmo para convertir su existencia en un irreversible viaje hacia el saber y la verdad.

Sería interesante, tener en cuenta un cuarto elemento, propio de la (ERE) en la perspectiva de un Cristianismo Pluralista y este correspondería, a “La espiritualidad, lugar teológico en el nuevo tipo de cultura y sociedad, la espiritualidad, en la medida en que ésta es expresada, simbólica y sólo simbólicamente. Porque sólo en la experiencia espiritual genuinamente tal, se revela eso que simbólicamente llamamos Dios” .

¿Cómo sabremos que es Él? ¿Cómo es que Él se nos revela? Lo sabremos porque se trata de la experiencia última, última en calidad humana, experiencia total, literalmente inefable, que realmente no se puede expresar, sólo, y no sin dolor, simbólicamente, mediante símbolos o metáforas. Lo sabremos porque, al ser experiencia total, no habrá nada fuera de ella o más allá de ella, ni sujeto que conoce, ni objeto conocido, sino puro acto de conocimiento en el que, como dicen los maestros orientales taoístas y budistas, el que conoce, lo que conoce y el acto de conocer son la misma cosa. Lo sabremos porque no lo sabemos, porque en la experiencia todo ha sido uno, nosotros también. En esa unidad total sabremos que es Él y sabremos que así es como se revela. En cierta manera, no revelándose, más bien siendo nosotros Él, sin ningún contenido, sin ninguna forma. Porque contenidos y formas, por divinos que sean, no serían Dios. (…) ¿Cómo sabremos que es Dios el que se nos revela? Porque en esa revelación encontraremos, por así decir, descanso total, pues será fin en sí misma, de ningún modo medio para nada. Porque no revela verdades, voluntad, proyectos. Porque no nos dice de dónde venimos y a dónde vamos, cuál es el sentido de la historia humana, cómo hay que construirla, qué opciones hay que hacer, cómo hay que vivir la sexualidad y la moral en general, qué tipo de sociedad hay que construir, ni si hay vida después de la muerte. La espiritualidad no sabe nada de estas cosas, Dios tampoco. Dios no sabe nada de sexualidad, de moral, de la historia humana, de los actores y luchas de ésta, ni de vida del más allá. Dios, lo que llamamos Dios, sólo sabe lo que es, gratuidad plena total. Y eso fue lo único que supo Jesús más allá de las creencias en las que como hombre de su cultura judía necesariamente se tuvo que expresar. (…). No hay nicho humano por inhumano que sea que no pueda ser lugar de experiencia espiritual, de plenitud y de totalidad .

Con la misma gratuidad que Dios se ha revelado a hombres y mujeres, con esa misma gratuidad, habrá de disponernos a la experiencia espiritual, aquel lenguaje lleno de símbolos y voces diversas que no deben retenerlo, al imprimirle a “nuestras acciones concretas de vida”, la fuerza del Espíritu, ¡que se nos note, el Espíritu Santo!, ya que todo lo que hacemos, lo hacemos, para la mayor gloria Dios.

Fundamentos teológicos de la educación religiosa escolar:

La roca de la (ERE) sin lugar a dudas lo constituye la Antropología Teológica, todo el hombre, toda la mujer, están llamados a construir y recrear el mundo, para la mayor gloria de Dios, en el Génesis, se encuentra el “más principal” de los fundamentos teológicos de la (ERE), el hombre y la mujer.


Gn 2, 18; 21-23: 18 El Señor dijo: -No está bien que el hombre esté solo; voy a hacerle una ayuda adecuada. 21 Entonces el Señor Dios hizo caer sobre el hombre un profundo sueño, y el hombre se durmió. Luego sacó una costilla y llenó con carne el lugar vacío. 22 De la costilla que le había sacado el hombre, el Señor Dios formó una mujer y se la presentó al hombre. 23 El hombre exclamó: -¡Está sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Su nombre será Mujer, porque la han sacado del Hombre.

Revisando la reflexión exegética de este pasaje, aquí se dice que:

(…) Así pues, el ser humano no es humano sólo por el hecho de tener cuerpo; lo específico del ser humano acaece en él cuando el Espíritu de Dios lo inhabita, lo hace apto para ser alguien humanizado. Dicho de otro modo: lo humano acontece en el hombre y en la mujer cuando su materialidad -<<adamacidad>>- demuestra estar ocupada por el Espíritu de Dios. Así pues, supera la literalidad con que nos enseñaron a ver estos textos, es posible extraer de ellos –también ahora- inmensas riquezas para nuestra fe y crecimiento personal. Basta con echarle una mirada a las actuales relaciones sociales, al orden internacional, para darnos cuenta de la tremenda actualidad que cobra este relato. También nuestros fracasos, la violencia y la injusticia que rigen en nuestro mundo tienen que ver con esta tendencia natural a atrapar y a eliminar a quien se atreviese en nuestro camino. Este texto nos invita hoy a tomar conciencia de nuestra natural <<adamacidad>>, pero también a darnos cuenta de que dentro de cada uno se encuentra la presencia del Espíritu que sólo espera la oportunidad que nosotros le demos para humanizarnos, y así poder soñar con una sociedad nueva, gracias a nuestro esfuerzo colectivo.”


¿Por qué el hombre y la mujer? Este pasaje bíblico del génesis, es conciso, gracias al Espíritu que Dios insufla en nosotros, obtenemos la oportunidad de humanizarnos, si le damos la oportunidad al don de la <<adamacidad>> para limar las históricas asperezas entre la relación hombre y mujer; por lo tanto la (ERE) colombiana está concebida desde la visión de lo socio antropológico.

Lo antropológico es el punto de partida en cualquier reflexión donde los protagonistas sean los seres humanos, en este caso la educación. Ya los modelos pedagógicos donde se montan los diferentes proyectos educativos apuntan a rescatar el valor de la persona con todo lo que es y lo que sabe. Para la pedagogía actual, el ser humano, el hombre y la mujer, es el centro del proceso enseñanza-aprendizaje y no un simple receptor pasivo del mensaje que se le quiere transmitir. (…). Entonces él es el protagonista del proceso y, por tanto, lo antropológico se convierte en el fundamento principal en una reflexión educativa. (…) cuando se habla de educación religiosa escolar, obligadamente se habla de su base o fundamento específico que es el ser humano, por lo que es importante establecer primero el fundamento antropológico antes que la reflexión pedagógica y teológica.

Los estudiantes a cargo del maestro y la maestra de (ERE) representan el fundamento teológico de la misma, en cada una de “sus dulces caritas”, encontraré algo de la gracia divina, esa luz, ese carisma, ese ángel, esos dones, ese misterio encarnado. Porque todos y todas estamos, llenos del Espíritu de Dios, por tanto, soñaré con ellos/as, hasta ese día que los tenga justo en frente de mí, en el primer día de labores, para dedicarles este poema, que nos ayudará a re-pensarnos a nosotros mismos y nuestro lugar y actuar en el mundo. Aguardando por ese día y con el permiso de ustedes, mis compañeros y compañeras de tesis, aspirantes al grado de Licenciados/as en Ciencias Religiosas, hoy lo dedico a ustedes mis compañeros/as de experiencia académica virtual, una innovadora metodología que nos permite, ser y hacer verdadera presencia, en la educación concebida de manera humanizante:

HUMANIDAD

Por cada mujer fuerte, cansada de aparentar debilidad, hay un hombre débil cansado de parecer fuerte. Por cada mujer cansada de tener que actuar como una tonta, hay un hombre agobiado por tener que aparentar saberlo todo. Por cada mujer cansada de ser calificada como “hembra emocional”, hay un hombre a quien se le ha negado el derecho a llorar y ser “delicado”. Por cada mujer catalogada como poco femenina cuando compite, hay un hombre obligado a competir para que no se dude de su masculinidad. Por cada mujer cansada de ser un objeto sexual, hay un hombre preocupado por su potencia sexual. Por cada mujer que no ha tenido acceso a un trabajo o a un salario satisfactorio, hay un hombre que debe asumir la responsabilidad económica de otro ser humano. Por cada mujer que desconoce los mecanismos del automóvil, hay un hombre que no ha aprendido los secretos del arte de cocinar. Por cada mujer que da un paso hacia su propia liberación, hay un hombre que redescubre el camino hacia la libertad. La humanidad posee dos alas: una es la mujer, la otra el hombre. Hasta que las dos alas no estén igualmente desarrolladas, la humanidad no podrá volar… Necesitamos una nueva HUMANIDAD. Ahora más que nunca, la causa de la mujer es la causa de toda la humanidad.

Siendo la persona, el centro de nuestro quehacer docente, cabe recordar que cada persona es única, apta para vivir en relación con los otros, en sociedad; el hecho de ser única significa que en medio de esas relaciones cada persona manifiesta, diferentes maneras de vivir, pensar, sentir, de ser, de creer. Dadas estas características en vano se puede pretender encasillarlos en modelos totalitarios, ya sean políticos, económicos, religiosos, sociales.

Esa persona, posee una corporalidad, un cuerpo creado, para relacionarse con las demás personas, “el cuerpo de la mujer y del hombre son, en Cortés, el instrumento divino, y sublime con el que cuentan para crearse a imagen de Dios” y en este sentido puede entenderse la razón de ser de nuestra sexualidad. Gracias a la sexualidad humana, estamos abiertos e impulsados a la experiencia del amor, la proximidad, la procuración del uno por el “otro”, el encuentro de los cuerpos, de un par de seres humanos que desean salir de sí mismos, donarse, darse mutuamente en un sí y abandonarse en la experiencia de la bondad y la ternura infinita, que sigue generando más vidas. Por tanto la (ERE) está llamada a acompañar al ser humano a descubrir este tipo de experiencia fuente de lo humano.

(…) para Cortés, ellos no son receptores de una cultura religiosa sin más, son constructores de su historia con unas características concretas en el mundo juvenil y en el mundo infantil, son quienes enseñan hoy y siempre a la Iglesia a mantener vivo el mensaje. Los niños, con su descubrimiento del mundo tan inocente, tan claro, tan sincero, con tantas ganas de aprender, y los jóvenes, con sus búsquedas, con sus múltiples intentos, con sus preguntas y respuestas, con todo lo que experimentan en su propia carne y que los hacen tan ellos, tan auténticos, tan distintos. La (ERE) necesita comprender que los niños y los jóvenes son protagonistas de su propia historia de salvación.

Es en el cuerpo de la persona, en su historia y en sus coordenadas de vida, donde se hará la vivencia de la experiencia religiosa, el misterio, y esos actos de la cotidianidad, esa realidad palpitante que lo trata de manera justa o injusta, que lo expone al dolor, a la alegría, a la esperanzan, a la gratitud o al resentimiento social, es el caldo de cultivo por excelencia donde los hombres y mujeres reconocerán la presencia de Dios. “La gente dedica muy poco tiempo a la “religión”; dedica mucho más a vivir, a vivir normalmente” en esa cotidianidad, en ese día a día, se nos revela la acción amorosa de Dios, en medio de las cosas que sorteamos, capoteamos y sacamos a flote, construyendo puentes sobre aguas turbulentas o en muchos casos contra la corriente, ahí donde hay gozo, penas y alegrías, ahí donde me tomas de la mano, me miras a los ojos y me sonríes, ahí está actuando Dios.

(…). Lo que yo he querido transmitir es que el tiempo que la gente dedica a vivir, si es a vivir a fondo, es religión, no pocas veces, tiene que ver más con el psicoanálisis o con los hermanos Grima. Los cristianos no tenemos una religión, sino una revelación: la de que Dios actúa en el mundo real, y que nuestra vida vivida en plenitud en este mundo es el culto que quiere Dios.

La vida en plenitud, se dará en la medida que hombres y mujeres de nuestra sociedad, desarrollemos el potencial de la inclusión social, Colombia, es un país pluralista, no solamente en el aspecto religioso, también lo somos en diversidad étnica, cultural, géneros, tendencias, diferenciación de clases sociales, en virtud de su nivel económico, esto nos constituye en una sociedad compleja, que no puede limitarse en atizar las diferencias y ahondar divisiones, sino que debe abrirse a la experiencia y actitud generosa de puntos de acuerdo, el diálogo, la resolución de conflictos, procurando convergencias, evitando posiciones totalitarias, o al extremo rígidas.

La tensión entre las diferentes percepciones del mundo En el caso colombiano se observan numerosas tensiones culturales. Varias sentencias de la Corte Constitucional hacen explicitas estos conflictos. Los enfrentamientos entre la comunidad Uwa y las empresas petroleras ilustran muy bien las dificultades que se derivan de la heterogeneidad cultural. Si el Estado respeta la cosmogonía indígena no puede permitir la exploración. Pero ésta decisión es costosa en términos financieros porque el gobierno deja de percibir un volumen significativo de recursos. El análisis se complica si estos dineros estaban destinados, por ejemplo, a financiar programas sociales que beneficiarían a los habitantes pobres de las ciudades. En estas circunstancias se produce un choque ente los derechos fundamentales de la comunidad Uwa y los de la población urbana que vive en condición de pobreza. No hay un criterio acabado para determinar cuáles de los derechos universales que predominan sobre los otros. Quizás nunca lo haya. Lo importante es la existencia de condiciones institucionales apropiadas, para que las comunidades, nacional e internacional, puedan participar en la definición de tales derechos y en los indicadores más apropiados para juzgar su cumplimiento.

Esta es apenas la punta del ice-berg en relación a una comunidad indígena de nuestro país, pero también cabe decir a partir de esta realidad compleja de legitimidad de los derechos de unos, sobre los derechos de otros, que la (ERE), teniendo como fundamento la antropología teológica, no puede dejar de contar en su haber, a los colombianos al extremo pobres, en condición de miseria, a los desplazados en situación de conflicto interno colombiano, a los marginados, y además de la minorías étnicas y culturales, también se valorará a las mujeres de estas minorías étnicas, a las mujeres cabeza de familia que cada día abundan más en nuestra sociedad, a las mujeres maltratadas, a los no nacidos, enfermos en condición de calamidad, rechazo y abandono SIDA, cáncer, etc., ancianos, sordos, ciegos, discapacitados, y los homosexuales o la denominada comunidad LGTB.

En una sociedad que ha sido en gran parte de la historia masculina, burguesa y blanca es importante establecer como espacios de inclusión aquellos que favorezcan el reconocimiento de las minorías, ya sea por su número o por subvaloración; de ésta última, el mayor ejemplo son las mujeres. En Colombia, las mujeres, hasta hace muy poco, ni siquiera eran consideradas ciudadanas. Nuestra cultura las ha relegado al campo de los oficios domésticos y la crianza de los hijos, por tanto, su vida, su palabra, su aporte a la sociedad han sido subvalorados. Solo en los últimos tiempos la mujer ha llegado a ser reconocida en la sociedad con todas sus capacidades y tratada en términos de igualdad con relación al hombre. Sin embargo, en algunos ámbitos, este reconocimiento no pasa de ser algo teórico, y en la práctica se desconfía de sus capacidades, de su responsabilidad, incluso de que sea digna de liderazgo; estos ámbitos, tristemente, son muchos de ellos religiosos, donde la mujer, en el pensamiento de algunos y en la práctica sigue comprendiéndose como una copia imperfecta del hombre.

Desde esta humilde y digna condición de mujer cristiana, he de concluir con estos últimos fundamentos teológicos y socio antropológicos de la (ERE). La persona de Jesús, las religiones no cristianas, los cristianos de otras confesionalidades, los indiferentes, no creyentes, ateos, agnósticos y la indivisible relación “religión-vida”.

¿A qué me está llamando hoy, el Dios de la vida? Desde mi realidad de mujer cristiana, realidad que atraviesa mi cuerpo, y padece en mi carne, mi sentir, mi pensar, mi historia, tengo una responsabilidad de leer los signos de los tiempos, e identificar aquellos desafíos históricos presentes en estructuras injustas de nuestra sociedad colombiana (opresión de la mujer, opresión del hombre, cultura totalitarista de la no vida y de la anomia absoluta). “La vida de Jesús deja muy claro que el amor está por encima de la ley y que el culto que quiere Dios es la vida misma en plenitud, que el Reino de Dios sucede cuando los pobres tienen vida en abundancia y cuando la religión sirve a las personas para ser más felices y más justas” y por ende podemos decir, que en una sociedad globalizada, donde “la cultura no vida”, seduce cada día más a hombres y mujeres por igual; trayendo a este marco de relaciones socio antropológicas, también: la legalización del aborto, la eutanasia, la polémica del matrimonio igualitario, la píldora del día después, la manipulación genética, la vida desenfrenada, sin sentido llena de experiencias extremas y arriesgadas con actitud de desprecio a la vida misma – no valoración de ésta y actitud desafiante de arrojo ante la muerte-, el abuso de substancias psicoactivas, el tráfico o trata de personas, especialmente mujeres y niños, los atentados contra los ecosistemas y especies en vía de extinción, el adiós al proyecto de vida, a la utopía, a los sueños, a la planeación organizada de la existencia misma, etc. “La (ERE), entonces, tendrá que brindar horizontes antropológicos desde lo religioso al sentido de la vida para lograr que niños y jóvenes vivan en abundancia y plenitud totalmente encarnados en su propia cultura, así como Jesús”. Pero se ha de tener en cuenta que Jesús, nunca se quedó callado ante las injusticias de su tiempo, de tal forma que anunciando y sacando a la luz, toda denuncia de la verdad; promovió la buena noticia del amor, de los unos a los otros, de lo valioso y dignos que somos todos, lo que precisamente amerita ser aplicado en la “cultura no vida” contemporánea, para volver a proteger y defender al ser humano, de los unos contra los otros, a la persona, a quien en últimas, ni el propio Estado colombiano garantiza plenamente, sus derechos constitucionales; entre ellos la educación integral , asequible y de calidad que merecemos, a pesar que durante años la “democracia” imperante en éste país ha estado a cargo exclusivamente de presidentes de la república “varones”.

Lo cual deja mucho que decir de  nosotros como  sociedad, francamente poco culta, desarrollada y machista, machismo ampliamente fomentado por la mujer.  Una sociedad que aún no asimila la  pluralidad  cultural y   por ende tampoco aún, la religiosa;  lo que es notorio incluso, en comunidades religiosas  como “universidades pontificias”; donde  la mayoría de sus docentes teólogos de vinculación directa en nómina,  pertenecientes a  “ la compañía”, doctores e investigadores, son, varones...  Por eso en cuanto a opresión de la mujer y del hombre tenemos:

Factores determinantes de la opresión

¿Las causas de todo esto? La mujer ha sido oprimida como otros tantos, por un dominador autócrata e injusto, por una totalidad sin alteridad. La mujer no es la única oprimida, sino que hay muchos oprimidos, muchos varones oprimidos por estructuras totalizantes, por esto la liberación de la mujer no se va a dar sólo por la mujer, sino va a ser una liberación integral del hombre, donde también el varón se va a liberar, porque no debe creerse que está en mejor situación. El varón también se ha hecho “un burro de trabajo”, tiene dos empleos y trabaja dieciséis horas por día; no puede tener la satisfacción de estar en su casa y no puede llorar cuando está triste porque “no es de hombre el llorar”; es decir, él también está alienado (…). Es la sociedad total la que es injusta y es una sociedad totalitaria que no permite la irrupción “del Otro” como otro, porque el Otro me puede increpar sus exigencias de justicia. Si “al Otro” lo tengo “metido” dentro del Todo nada sabe de su opresión, tal como Fierro decía: “en mi ignorancia sé que nada valgo”. Si sé que no valgo, nada tengo para decir, y el estado de opresión en que me encuentro es natural; y, como es natural, no puedo moverme. Ahora si se me ocurre que no es natural, que en vez de no valer, valgo algo, si en vez de “rascarme en el palenque del juez”, yo sé que puedo “rascarme” solo, en ese día el hombre emergería como otro y se enfrentaría al antiguo opresor. Este trayecto no solamente la mujer lo tendrá que hacer, sino toda la sociedad.

Para concluir y entender a qué se hace referencia, cuando se habla de “realidad totalizante o totalitarismo”, veamos qué papel tan fundamental corresponde a la (ERE), en una sociedad que realmente, no está - educada culturalmente - para hacer valer la ciudadanía de los hombres y las mujeres que la integran, sino que por el contrario, la desampara a su suerte, en medio de la ignorancia, la desorientación socio cultural reinante, una Colombia que aún, no sabe para dónde va y navega con la brújula rota; llena de viudas y huérfanos:

El hombre, creador de cultura

Gracias a la inteligencia el hombre crea la cultura. La inteligencia le permite trascender las limitaciones de la naturaleza. Podemos decir que la humanización es el proceso de liberación del hombre con respecto a la naturaleza. Al utilizar las múltiples realidades de su entorno natural como medios de trascendimiento, crea un mundo de posibilidades, que es la cultura. No se pueden oponer naturaleza y cultura como realidades antagónicas. Diremos más bien que la naturaleza al ser asumida por el hombre se vuelve cultura. Todos somos conscientes que nos enfrentamos a las cosas con un sistema de pensamiento que confiere significado a todo lo real conocido. Genéticamente, la propia estructura cerebral del niño condiciona a tal punto sus relaciones en el medio, que en pocos años deja patente una capacidad creativa que le diferencia esencialmente del resto de los animales. El niño mientras es “in infante” (que no habla) vive ocupado en desarrollar sus capacidades sensoriales motrices. Un continuo movimiento de ojos, boca, brazos, cabeza, piernas y todo su cuerpo le va permitiendo relaciones cada vez más armónicas con el entorno. El desarrollo del lenguaje revela una ampliación simultánea del campo de relaciones. Dicha ampliación es acompañada por una profundización de esas mismas relaciones. Las cosas cobran sentido cada vez más profundo y cambian de sentido a medida que son sometidas a nuevas relaciones. Así se amplía el campo de lo conocido, gracias a ese esfuerzo “intencional” por hacer familiar, claro y seguro todo lo que se descubre como extraño, oscuro o inquietante. El mundo del sentido amplía sus horizontes a medida que incorpora nuevos campos de conocimiento. Al lado íntimamente, e íntimamente ligado con este mundo que conocemos, se da ese otro mundo que hacemos. Todo lo que hacemos conscientemente ha sido antes imaginado, planeado, “pre-tendido”, “pro-yectado”. La intencionalidad, que es comunicación de sentido, está presente en el obrar humano. Todo ese mundo añadido al mundo natural, el mundo artificial, el mundo de lo hecho por el hombre, la cultura, es el resultado de un esfuerzo continuado por “hacer sentido” nuevo.

Este obrar del hombre, además de transformar el mundo exterior, transforma al hombre mismo. El proceso educativo es buena muestra de ello. El sujeto se va modelando de acuerdo a unas aspiraciones e inquietudes determinadas. Se descubre a sí mismo como un ser con capacidad de sentido. Y lucha por conferirle aquel sentido o intencionalidad que descubre más maravilloso de acuerdo a las necesidades sentidas. Así organiza no sólo su propia vida, sino la vida del grupo a través de unas instituciones con sentido: religión, familia, Estado, economía, etc. Todo cambio intencional en la vida personal o en la vida social, obedece a una nueva valoración de relaciones, tiene un sentido. Basados en las relaciones de sentido que captamos entre los seres, creamos sistemas de pensamiento más o menos estructurados y reflexionados. El conjunto de seres que se comprenden relacionados con sentido constituye nuestro “mundo”, esa “totalidad de sentido” u “horizonte de comprensión” en el que podemos situar, valorar y organizar cada ser conocido.

La cultura, como mundo del hombre, es fruto de su actividad formalizadora. Este, al enfrentarse a la naturaleza, consciente de sus necesidades y del valor mediador que poseen las realidades que le rodean, proyecta sobre ella las relaciones formales de su mente. De este modo convierta las cosas en medios útiles, en prolongaciones recursivas de sus propias potencias. Así convierte el entorno en mundo. El hombre crea su mundo en la naturaleza dándole a esta forma racional.

Una comprensión del conocimiento del mismo hombre y su producto: “la cultura”, ayudará a entender el pluralismo cultural y religioso, como la oportunidad de asimilar el mundo y sus realidades próximas, a partir de la verdad y no así, desde imaginarios sociales, impuestos a través de estructuras económicas, políticas, del Estado y del sistema capitalista, promovidos y ampliamente divulgados gracias a los medios de comunicación y/o la web. Políticas socio económicas, que llevan a la desesperanza y la resignación, de asumir una realidad inmutable, intransigente, radical, que insiste en la no utopía, de intentar pensar en un mundo más justo y equitativo para todos los hombres y mujeres de la tierra. “(…) es deplorable que hoy en día se haya diluido casi toda preocupación por el más allá, según Horkheimer, porque las sociedades modernas - en sus versiones capitalistas y socialistas- , que florecen sin creencias religiosas y construyen paraísos materialistas, se alejan, del designio de hacer más llevadera la vida en la tierra.” Pero aún sumado, todo esto, cuestiono interesante, llevar el nivel de esta reflexión, hacia el don del “perdón”; (una vez cumplido, el primer año de diálogos de paz), entre otras competencias, pues una anécdota docente, dice: ¿Cuál creen ustedes que es el motivo de este fracaso y cómo solucionarlo? Expone un maestro, haciendo alusión, a aquellos estudiantes brillantes que una vez culmina la universidad, se quedan sentados en una acera, con el diploma bajo el brazo. A lo que un colega le responde:

- “Mi opinión es que en el colegio y en la universidad nos hemos dedicado a enseñar materias básicas, a llenar  el cerebro de los estudiantes de conceptos finales, de cifras y de fechas preconcebidas (para el caso de la cátedra de historia) pero, nos olvidamos de entrenarlos para la lucha de la vida”

Ni más ni menos. El gran fracaso educativo latinoamericano tiene que ver con que nos hemos llenado de conceptos y no aprendimos a ser emprendedores ni proactivos. Según esto la comunidad Europea dio a conocer los resultados de un estudio. Investigación que buscaba identificar; qué debe “saber” un profesional para enfrentar el siglo XXI. Se destacó la necesidad de ciertas competencias, para mantenerse en “la pista de la súper competencia mundial, de roles y funciones en la sociedad”; competencias como: -Inteligencia Emocional, control del carácter, reconocimiento de nuestras debilidades, manejo de emociones en situaciones adversas, el don de “perdonar” y continuar adelante “sin rencores” a cuestas. El trilinguismo, manejo y conocimiento de tres idiomas. -Intuitividad tecnológica, el don con el que ya nacen los niños de hoy, cuya capacidad para manejar la tecnología no amerita de cursos extensos, ni leer manuales de instrucciones; basta con observar a un niño de ocho o nueve años manejando el celular, los adolescentes disfrutando divertidamente con la tecnología, como si esta fuese parte de su ser; a diferencia de los adultos llenos de pánico ante los equipos tecnológicos, anotando aún sus asuntos en “papelitos”, e incluso gran mayoría de profesores de escuela, poco o nada saben de la internet y su uso en la educación. No pueden ser culpados, porque en su niñez jamás jugaron con tecnología, ya que no existía, esa es la gran diferencia, fueron análogos. Por último la investigación Europea apunta a: -La capacidad para trabajar en equipo; ¡sí la capacidad de construir, trabajo colaborativo! Porque gracias a esta capacidad; los seres humanos, logramos obtener suficiente madurez, y nos hacemos más razonables en la consecución de objetivos comunes “sin mezquindad”, sin absolutismos, fomentando la comunicación de manera asertiva, constructiva con los demás miembros del equipo, sin pasar por el rencor. Asumiendo las pasiones personales que surgen, ante las expectativas de la nueva meta, amando apasionadamente tanto su labor, al punto de hacerla respetar a cualquier costo, protegiéndola de la deshonestidad (plagio y el copy - page) entre otras formas de corrupción. Comprometidos en llegar al objetivo propuesto, para ir detrás del éxito, poniendo lo mejor de sí, con una gran convicción, por su actividad, su empresa, sus compañeros, su país, y su comunidad virtual de aprendizaje.

Diríamos, que estos tres puntos primordialmente, representan el clímax concreto ante el desafiante reto, del quehacer docente, de los maestros del siglo XXI (nacidos en el siglo XX, y exhortados al cambio de las teorías, que heredadas del siglo XIX), van formando generaciones en el siglo XXI, donde des- aprender, aprender y enseñar competencias, más allá de una elemental información racional, útil, para formar seres humanos que sueñen y anhelen cambio y progreso para su nación. Bibliografía

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-La Biblia reconoce que esta “adamacidad” está presente tanto en el hombre como en la mujer y que tanto el uno como el otro son imagen y semejanza de Dios. Esto nivela responsabilidades frente a la historia y da igualdad en lo bueno y en lo malo. Así no se cae ni en el machismo dominador, ni en el feminismo amargado y vengativo, que siempre ven “mala o defectuosa” a la contraparte. Hombre y mujer comparten una responsabilidad común, porque ambos comparten tanto las tendencias atrapadoras de la creación, como la semejanza dadivosa de Dios.

Pierre Lévy parte de la premisa de que la virtualización en realidad expresa una continuidad en el largo proceso de la hominización. Según su argumento, la especie humana ha surgido a través de tres procesos de virtualización: el desarrollo de los lenguajes, la abundancia de las técnicas y la creciente complejidad de las instituciones. https://www.utpl.edu.ec/ried/images/pdfs/vol4-1/que-es-lo-virtual.pdf


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Estatutos del CELAM, artículo 20, parágrafo 5. La II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano se celebró en Medellín en agosto de 1968. La conferencia fue propuesta por primera vez en la IX reunión del C E L AM que tuvo lugar en Roma con ocasión de la última sesión del Concilio Vaticano II. El objetivo primordial era la aplicación del Concilio a la realidad de América Latina. Nuevamente se insistió en su realización en la X reunión del CELAM, celebrada en Mar del Plata, Argentina, en octubre de 1966. El 2 de diciembre de ese año se expresó tal propósito al Papa, a quien correspondía convocar la conferencia de acuerdo con los estatutos del CELAM. (Consultado diciembre 12 de 2013) https://dspace.unav.es/dspace/bitstream/10171/11431/1/AH%C3%8D_V_CR%C3%93NICAS_21.pdf

-Cristianos y cristianas que no tengan miedo a la bondad y a la ternura, a esto nos invita a reflexionar, el papa Francisco https://www.rtve.es/noticias/20130319/misa-inicio-pontificado-papa-francisco/620140.shtml

-"Espero que salgan a las calles y que hagan lío. Quiero que la Iglesia salga a la calle, que nos defendamos de lo acomodaticio, de la inmovilidad y el clericalismo. Si la Iglesia no sale a las calles se convierte en una ONG, y la Iglesia no es una ONG". https://www.cooperativa.cl/noticias/mundo/vaticano/papa-francisco/papa-francisco-llamo-a-los-jovenes-a-salir-a-la-calle-a-armar-lios/2013-07-26/093209.html -Pastores con personalidad, que salgan a la calle, que no tengan miedo de relacionarse con sus ovejas y compartir sus penas y alegrías, que no se instalen en sus palacios, que dejen sus grandes coches y sus chóferes. Pastores que sean párrocos, pendientes de sus fieles y tan preocupados por su rebaño que "huelan a oveja". https://www.elmundo.es/elmundo/2013/03/30/internacional/1364664208.ht

Sal 18, 50 https://www.bibliacatolica.com.br/la-biblia-de-jerusalen/romanos/15/

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