Articulo: La Javeriana rindio homenaje a Jorge Enrique Ibanez - Hoy en la Javeriana
La Javeriana rindió homenaje al jurista Jorge Enrique Ibáñez
Karem Priscila Díaz Díaz, coordinadora de Comunicación Institucional
La Pontificia Universidad Javeriana reconoció a Jorge Enrique Ibáñez por una vida dedicada al derecho, a la docencia y al servicio público. El homenaje, encabezado por el rector, padre Luis Fernando Múnera Congote, SJ, y por el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas, Juan Carlos Botero Navia, destacó no solo la dimensión profesional del jurista, sino también su ética y su legado en la formación de varias generaciones de abogados.
El homenaje se llevó a cabo el 3 de marzo en la Sala San Ignacio de la Universidad. Allí, en su intervención, el rector propuso leer la trayectoria del homenajeado desde una idea central: la ética constitucional. Más allá de sus méritos como jurista, afirmó que Ibáñez ha encarnado valores decisivos para la vida democrática. “La Universidad Javeriana seguirá destacando la ética constitucional, como también sabemos que el magistrado Ibáñez seguirá representándola”, expresó el padre Múnera. Y finalizó con una frase que condensó el sentido del acto: “El doctor Ibáñez es un ejemplo para nosotros de la ética constitucional”.
Esa lectura institucional se sostuvo en tres rasgos subrayados por el rector: la lealtad constitucional, la ética deliberativa y la constancia. En su discurso, destacó que Ibáñez ha sido “un defensor enérgico de nuestras instituciones constitucionales” y valoró su capacidad para intervenir en la esfera pública “con decoro y responsabilidad”, así como su perseverancia en el estudio, la enseñanza y la argumentación jurídica.
El decano Juan Carlos Botero Navia, por su parte, enmarcó el homenaje en un sentimiento de gratitud de la comunidad académica. “Hoy nos reunimos con un profundo sentimiento de gratitud y admiración para rendir homenaje al magistrado”, dijo, antes de definirlo como “un ejemplo del rigor académico y de integridad profesional”. En su semblanza, recorrió su formación como abogado javeriano, su trayectoria como profesor y directivo académico, y su papel como magistrado y presidente de la Corte Constitucional.
Botero también insistió en la huella que Ibáñez ha dejado en la Universidad como maestro de derecho constitucional, administrativo y económico, así como en la consolidación de programas de posgrado en derecho público. Recordó, además, una anécdota de juventud para ilustrar lo que describió como su “entereza intelectual”, su “claridad de carácter” y su fortaleza interior, cualidades que, según dijo, han acompañado toda su vida profesional.
La placa que el rector entregó al magistrado expresa el reconocimiento a su vocación de servicio inspirado en los valores javerianos, en favor de la Universidad y del país. La entrega fue hecha ante directivos, profesores, colegas, familiares, magistrados e invitados especiales.
Luego de recibir la placa, Jorge Enrique Ibáñez respondió con un discurso de gratitud, memoria y defensa de la institucionalidad. Recordó su llegada a la Javeriana hace 48 años, cuando el decano de la Facultad de Ciencias Jurídicas era el padre Gabriel Giraldo, SJ, y evocó a sus maestros, compañeros y colegas como parte esencial de su formación. “Como me siento orgulloso de ser colombiano, al mismo tiempo me siento muy orgulloso de ser javeriano”, afirmó, al subrayar el vínculo profundo que mantiene con su alma mater y con la promoción que compartió sus años de formación.
Ibáñez repasó también su recorrido docente y académico en la Universidad. Recordó que comenzó a dictar clases en 1990 y que luego participó en la creación y consolidación de programas que hoy integran la escuela de derecho público de la Javeriana. En ese contexto, agradeció el homenaje con una frase que resumió el tono de su intervención: “Lo recibo como una invitación para seguir trabajando con honestidad, pulcritud, disciplina, entrega y voluntad de servicio por Colombia”.
Sin embargo, el homenajeado fue más allá del agradecimiento personal. En uno de los pasajes más significativos de la noche, reivindicó el papel de la universidad y de la justicia en la defensa de la democracia. “La universidad, el centro de pensamiento, la cátedra y el seminario no son espacios periféricos de la República, son su sistema nervioso”, sostuvo. Y añadió que allí “se forma ciudadanía, se aprende a discutir sin destruir”, en una afirmación que conectó la misión universitaria con el cuidado de la vida democrática.
Desde esa perspectiva, Ibáñez definió la justicia como un “muro de contención” frente a la arbitrariedad y como una garantía de libertad, derechos y convivencia. Señaló que la democracia constitucional exige límites al poder, independencia judicial, responsabilidad pública y una ciudadanía capaz de deliberar con argumentos y no con eslóganes. Su intervención convirtió el homenaje en una reflexión de fondo sobre el presente institucional del país y sobre la responsabilidad de la academia en tiempos de incertidumbre.

