Diálogo – El llamado

El papa Francisco en su encíclica Laudato Si’, ha hecho un llamado a toda la humanidad el cual se encuentra en los numerales 13 al 15, y que pueden ser resumidos de la siguiente manera:

El desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar” (No. 13). Por eso “hago una invitación urgente a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta. Necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos” (No. 14).

Estoy convencido de que todo cambio necesita motivaciones y un camino educativo, (por lo que) propondré algunas líneas de maduración humana inspiradas en el tesoro de la experiencia espiritual cristiana” (No. 15) ya que tengo “la convicción de que en el mundo todo está conectado” (No. 16).

Luego de leer esta primera parte de la encíclica y ver el video, se evidencia que para el Papa Francisco es clara la conexión que existe entre la degradación ambiental y la injusticia social. Para empezar a ser parte del dialogo que propone el Sumo Pontífice, los invitamos a compartir la manera como se entiende esta interconexión. Para esto se sugiere volver al numeral 16 y de acuerdo a su opinión, ¿cuáles son los más importantes?

Tu participación es muy importante, esperamos tus respuestas y comentarios.

30 Comments

  1. Para comenzar quiero proponer que se dé una mayor publicidad dentro de la universidad a simposios de temas trascendentales para todos, porque a ninguno en absoluto se le excluye de esta crisis, ya sea ingeniero, arquitecto, politólogo o teólogo. Y por tanto, todos debemos ser activos para generar e implementar una solución.

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    • Hola Mileydy. Gracias por tu reflexión, porque esta me hace recordar el texto de Mateo 5,45 en donde se nos dice que Dios “hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”, razón más que suficiente para entender la insistencia del papa cuando en el numeral 16 afirma que “en el mundo todo está conectado”, algo que repite otras 4 veces de manera textual en los numerales 91, 117, 138 y 240.

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  2. Sin duda el llamado que hace el Papa Francisco es fundamental para el mundo que enfrentamos hoy en día. Considero que TODOS los puntos del numeral 16 son importantes pues precisamente como él plantea, y también menciona el rector, TODO está conectado y hay que trabajar por todos los aspectos en conjunto. Es necesario encontrar un nuevo diálogo y una nueva consciencia que parta de lo individual y del cambio que puede generar cada uno, así como la responsabilidad que tenemos como comunidad que debe tomar desiciones conscientes y responsables, pues como nos ha planteado el Magisterio constantemente la crisis ecológica es un problema moral. Siento que el llamado del Papa es un llamado más que todo a “abrir los ojos” y dejar a un lado la indiferencia. La parte que más me llamó la atención y me hizo sentirme aludida está en el numeral 14 cuando dice: “Las actitudes que obstruyen
    los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación
    del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la
    confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad
    universal nueva.”

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    • Hola María Paula. Comienzas tu compartir señalando la importancia de todo lo que el papa dice en el numeral 16. Y esto resulta grato, porque es precisamente un numeral que se presenta como resumen y a la vez abrebocas de lo que se aborda en la encíclica.

      Respecto a lo de sentirte aludida, creo que somos muchos los que así nos sentimos, cuando nos tomamos en serio las palabras que dirige el papa, como lo señala explícitamente en el numeral 3, “a cada persona que habita este planeta”. Porque como dice Francisco al inicio de ese numeral que te impacto, “necesitamos una conversación que nos una a todos, porque el desafío ambiental que vivimos, y sus raíces humanas, nos interesan y nos impactan a todos”.

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  3. Encuentro una reflexión excepcional que me plantea el Diálogo – El llamado, de la encíclica Laudato Si, el cual nos muestra a todos los seres humanos que El atentar contra la naturaleza es atentar contra la creación De Dios y a su vez dentro de esta contra el prójimo puesto a que este no podrá gozar de las libertades y regalos que la naturaleza nos ofrece. Por esto reflexionó que el cuidado la tierra debería ser la base de toda sociedad , puesto que se necesita la unidad , el compromiso y la colaboración de todos para reparará el daño causado por el ser humano a su hermana, la naturaleza. Y para lograr este propósito , No encuentro una mejor conversación de unión que la misma religión, para afrontar la problemática ambiental y a su vez generar un equilibrio en el ser humano ,entre la preocupación por la naturaleza, la justicia por los menos favorecidos (el prójimo) , el compromiso con la sociedad y La Paz interior.

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    • Hola Oscar. El 18 de junio de 2015, casi un mes después de haberse publicado la encíclica, el papa Francisco en un Twitter publicado en @Pontifex_es, dijo: “Decir «creación» es más que decir naturaleza, porque tiene que ver con un proyecto del amor de Dios”. De ahí que tenga sentido tu afirmación: “el atentar contra la naturaleza es atentar contra la creación”. Y aquí el punto de unión que haces con la religión, porque como dice el papa en el numeral 7 “la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas –como también otras religiones– han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos”.

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  4. El Papa Francisco hace un llamado al cuidado de la casa común, es decir, a la preservación de la creación, la cual, corre un grave peligro a causa de la crisis planetaria que el hombre ha provocado. Considerando que todo está conectado y que la problemática actual no puede ser comprendida desde un solo saber, se haya en la interdisciplinariedad, una posible solución para crear una ecología integral e innovadora que atienda los asuntos ambientales, económicos, sociales y éticos. Adicionalmente, el sumo pontífice propone una nueva unión y un nuevo dialogo entre todos, que tenga como fin generar una solidaridad universal, dejando de lado la excesiva confianza en las soluciones técnicas.

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    • Hola Juan Sebastián. Es interesante empezar a ver cómo la interdisciplinariedad, que es un tema que el papa aborda en el tercer capítulo de la encíclica, ya empieza a visualizarse como necesidad desde este primer momento. Igualmente intuir que esta mirada es la que permitirá como dices crear una ecología integral a la que el papa le dedica todo el tercer capítulo, permite afirmar que el llamado del papa ha empezado a surtir efecto en una “humanidad (que) aún posee la capacidad de colaborar para construir nuestra casa común” (No. 13).

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  5. El llamado del Papa nos invita a hacer conciencia de el papel que jugamos dentro de una sola familia, como habitantes del planeta tierra tenemos una responsabilidad frente al problema ambiental, es por eso que los puntos expuestos en este llamado son de igual importancia y todos apuntan a esa conciencia individual para generar cambios contundentes.

    Es importante ser critico a la problemática, es importante asumir dicha responsabilidad y buscar un nuevo estilo de vida, y así encontrar un lugar como seres vivos dentro de esta “Casa común”

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    • Hola Andrés Felipe. “Lo que le está pasando a nuestra casa común”, que es el título de este primer capítulo de la encíclica, es algo que puede considerarse como sobre-diagnosticado. Sin embargo, como nos lo compartes, la situación sigue siendo crítica precisamente por no tomarnos en serio nuestra responsabilidad frente a la situación.

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  6. El llamado nos invita a reflexionar sobre los órdenes sociales, económicos y políticos que rigen nuestra vida día a día, los cuales tienen por prioridad la satisfacción de ideales consumistas que terminan desfigurando el medio ambiente que a su vez terminan asesinando a nuestra hermana tierra, por otra parte cada uno de nosotros es consciente de los daños y los aportes al planeta con nuestras acciones, las cuales deberíamos de realizar con cierta mística que nos permita la comunicación con la gran creación de forma que el aprovechamiento de los recursos de los cuales nos vemos como propietarios sean objetó de una explotación responsable y sostenible (esto desde el nivel de aplicación personal al industrial).

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    • Hola Juan José. Quiero resaltar de tu compartir, la invitación para hacer las cosas “con cierta mística”, lo cual finalmente hace referencia a la vida espiritual y con ello se puede hacer referencia a la espiritualidad. Una como la que nos ofrece a manera de ejemplo el mismo papa Francisco, en los numerales 10 a 12, al reconocer el valor de una vida como la de San Francisco de Asís, en donde, tal como afirmas al final de tu comentario, todo parte de la voluntad personal hasta trascender a la casa común.

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  7. -Es de suma importancia este primer capítulo de la enciclica, ya que deja ver como desde hace bastante tiempo se esta haciendo un grito de aviso, a las instituciones internacionales, a los gobiernos para que implementen estrategias contra la crisis económica, las cuales no fueron escuchadas, tal vez porque no existían los estudios suficientes de los impactos, o tal vez porque es más fácil dejar de lado una problemática cuyo efecto no es tan grande.
    El cuidado de la casa es vital para poder preservar los beneficios que tenemos en el momento y asegurarlos para nuestros descendientes. Debemos acatar el llamado que se nos hace, cuestionarnos si los modelos de desarrollo que se implementan son los correctos, y principalmente que estrategias podríamos implementar para hacer un cambio.

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    • Hola Laura. Tal como lo señalas, es muy importante este primer capítulo, porque allí se nos indica precisamente en el título: “Lo que le está pasando a nuestra casa”. Cuando planteas tu comentario respecto a los modelos de desarrollo que deben asegurar la calidad de vida para nuestros descendientes, cobra importancia precisamente el llamado el papa en el numeral 3 cuando dice que “frente al deterioro ambiental global, quiero dirigirme a cada persona que habita este planeta”, porque precisamente el reto de conservar nuestra casa común, supera los límites de la Iglesia Católica, y como lo presenta en el numeral 13 “el desafío urgente de proteger nuestra casa común incluye la preocupación de unir a toda la familia humana en la búsqueda de un desarrollo sostenible e integral, pues sabemos que las cosas pueden cambiar”.

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  8. Esta parte de la encíclica me resultó muy linda, muy inspiradora y muy conmovedora. Hay dos cosas que me parecen especialmente importantes. La primera es muy clara y es que el Papa plantea que todo se encuentra interconectado, que hablar del ambiente es hablar a la larga de nuestro bienestar; asimismo, esa interconexión se empieza a presentar entre saberes: ya no se trata más de compartimentalizar el conocimiento, sino de crear y descubrir puentes entre disciplinas, de manera que podamos tener una visión más holística de la realidad. La segunda es que se plantea una relación entre la injusticia ambiental y social. Listo, podríamos decir que nada nuevo porque en el concepto de sostenibilidad tenemos que esos pilares van juntos, pero acá se señala que la sostenibilidad es en la vasta mayoría de casos una ilusión. Incluso se va más lejos, se señalan (aunque a mi juicio, tímidamente) las causas macro de que la sostenibilidad sea sólo un concepto.

    Tengo también que criticar, por supuesto en aras de construir, el hecho de que el contenido teórico desarrollado por parte de las ciencias naturales dentro de la encíclica, es mínimo. Tener estas dos visiones superpuestas aumentaría notablemente la potencia del documento. Sin embargo entiendo que la integración y construcción de puentes no es nada fácil. Segundo, me queda un “sabor” ambiguo respecto al lugar de la humanidad en la naturaleza. ¿Somos naturaleza? o ¿somos naturales, pero diferentes de la naturaleza? ¿Se soluciona o no la ruptura entre humanos y naturaleza?

    Al final, lo que veo es que el documento nos confronta con una serie de problemas que ya existen y nos plantea una cantidad de retos en aras de solucionarlos a partir tanto de lo teórico como de lo práctico.

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    • Hola Ma. José. En primer lugar, muchas gracias por tu participación. La idea de compartir consiste precisamente en poder aportar impresiones y miradas que a veces otros no tenemos por estar inmersos en el problema. Esto que planteas acerca de la manera como se desarrolla el contenido teórico de las ciencias naturales, es interesante, ya que, desde el punto de vista de algunos científicos, la mirada es insuficiente, mientras que para algunos creyentes es excesiva. Lo cierto, es que los argumentos presentados son serios y sustentados, quedando la tarea de seguir integrando estos saberes, desde nuestra experiencia y creencia.

      Muy interesante la pregunta por si somos naturaleza… la invitación como yo la entiendo, es precisamente a reconocernos parte de la creación, lo cual no difiere con la mirada evolutiva, porque en el conjunto podría afirmarse que todo lo que existe ha llegado a este punto gracias a dicho proceso. Y en cualquiera de los dos casos, seguimos siendo la especie que, por su condición, se constituye en la conciencia de la casa común.

      Efectivamente nos quedan retos y en eso consiste la riqueza de nuestra existencia, en descubrir, como lo afirma el papa, al citar al patriarca ecuménico Bartolomé, la mejor forma de “encontrar soluciones no sólo en la técnica sino en un cambio del ser humano, porque de otro modo afrontaríamos sólo los síntomas”.

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  9. Al leer la enciclica la parte que mas llama mi atención es ver todos los aportes de los papas al recoger la reflexión de distintos grupos tales como filósofos, teólogos, y organizaciones sociales. Desde el principio de la pagina la imagen o el mensaje que desean dar es que estamos en un lugar el cual todo el mundo comparte y por tal es como decir que todos vivimos debajo del techo de una casa, y por tal la casa beneficia para muchas cosas, ya sea alimentación, aseo, descansar etc, es igual que la casa que es nuestro mundo ya que nos beneficia en millones de cosas y como lo decía el papa Benedicto XI en la encíclica, el ser humano ve al mundo con ojos de fines de uso inmediato y de consumo en vez de verlo con ojos de una creación de Dios la cual hay que cuidar, por al fin y al cabo el mundo no va ser para siempre por que si el hombre que es el mismo habitante lo daña pues lo mas seguro es que el mundo no dure para siempre. Al hacer referencia a la casa tomo como conclusión que el mundo es nuestra casa, y como ella nos beneficia a nosotros, nosotros deberíamos hacer lo mismo y cuidar de ella.

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    • Hola Ma. Alejandra. Solo para precisar, efectivamente el papa Francisco cita a su predecesor el papa Benedicto XVI en el numeral 6, haciendo explicito eso que comentas: “el ambiente natural está lleno de heridas producidas por nuestro comportamiento irresponsable. También el ambiente social tiene sus heridas. Pero todas ellas se deben en el fondo al mismo mal”. Este es el reto que tenemos todos y cada uno, el de asumir nuestra libertad en favor de nuestra casa común.

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  10. La filosofía plantea que el hombre es un sujeto radicalmente autónomo y fundador de su ser y por tanto de lo que lo rodea; la sociología define como la sociedad, que en esencia es “anti-natural” lo propio del hombre y la antropología precisa que es la cultura o la creación de sistemas simbólicos, lo que lo distancia de lo natural. Esta distinción trajo efectos epistemológicos que generaron pérdida de conexión entre la naturaleza y el ser humano, lo que guarda una profunda relación con la problemática ambiental actual. Para que se dé la re-construcción del yo humano es fundamental que los paradigmas de turno evolucionen, especialmente aquellos que nos atan a la idea de nuestro ser. Por causa de estas producciones de la razón, pondríamos en riego nuestra existencia si dejamos por fuera del análisis a la naturaleza. Esto hoy es innegable. La pregunta que me embarga es ¿cómo hacerlo masivamente, en el plazo que la situación demanda y con resultados eficaces?

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    • Hola Julio César. Tu pregunta me lleva de inmediato al numeral 13 de la encíclica: “Los jóvenes nos reclaman un cambio”. Y esto es algo en lo que el papa insiste al menos cinco veces haciendo referencia al beato Pablo VI cuando en su discurso a la FAO en su 25 aniversario en 1970 habla de “la «urgencia y la necesidad de un cambio radical en el comportamiento de la humanidad»” (No. 4). Cuando retoma las palabras de San Juan Pablo II en su encíclica Centesimus annus: “Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad»” (No. 5). E incluso haciendo eco a las palabras de Bartolomé I, Patriarca de Constantinopla, cuando nos invita a “encontrar soluciones no sólo en la técnica sino en un cambio del ser humano” (No. 9).
      Por tanto, tu pregunta encuentra respuesta en la voluntad humana que debe decidirse a dar el primer paso, que es individual: empezar por un cambio.

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  11. A pesar de la gran cantidad de aportes que ofrece no solo la Encìclica, sino también las campañas ecológicas que se han formado a lo largo de los años, la falta de conciencia y discernimiento frente al tema es aún muy común en la sociedad en comparación a la proporción de esta. Cualquiera que haga parte de una comunidad activa puede notar la carencia de inquietud que tienen las personas frente al tema del cuidado de la casa común; muchas personas aún no somos conscientes, y me incluyo, de que la coexistencia de ambos elementos, tanto la naturaleza que conforma al planeta como los seres humanos, son fundamentales para la subsistencia de los mismos.
    Mas allá de los esfuerzos de las grandes entidades, como este organismo de congregación, lograr que todos los habitantes del planeta contribuyan a su cuidado, a mi parecer, es mas complicado que plasmar en un documento lo que “se tiene que hacer”; es necesario hallar la forma, y no digo que yo la tenga, efectiva de que de alguna u otra manera empecemos a actuar en beneficio a nuestro único hogar, lo cual es indispensable iniciar desde este momento.

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    • Hola Christy, muchas gracias por tu comentario, el cual se presenta en un momento coyuntural, porque efectivamente tal como lo afirmas, se “puede notar la carencia de inquietud que tienen las personas frente al tema del cuidado de la casa común”. Este también es el lamento de Francisco, cuando afirma que “muchos esfuerzos para buscar soluciones concretas a la crisis ambiental suelen ser frustrados no sólo por el rechazo de los poderosos, sino también por la falta de interés de los demás. Las actitudes que obstruyen los caminos de solución, aun entre los creyentes, van de la negación del problema a la indiferencia, la resignación cómoda o la confianza ciega en las soluciones técnicas. Necesitamos una solidaridad universal nueva” (No. 14). Y aunque afirmas que “muchas personas aún no somos conscientes, y me incluyo”, esa mirada autoevaluativa es el primer paso para alcanzar la solidaridad de la que habla el papa al final de este apartado.

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  12. Este capitulo cero nos invita a todos por igual a hacer frente al gran problema ecológico que tenemos en nuestras manos, que llego hasta este punto por el poco cuidado y el despilfarro de los recursos naturales por parte de nuestros antepasados, esto nos conlleva a decir que nuestro compromiso va mas allá del cuidado de no botar basura y de reciclar , ya que el daño ya esta hecho y lastimosamente se sigue agrandando; esto no solo nos indica un cambio radical en nuestro modo de vivir sino en nuestra forma de vivir, cambiar de un pensamiento consumista a uno mas sensible hacia el medio ambiente y al de nuestros hermanos, al cambio de pensamiento meramente economice a uno que valore de forma intrínseca todas las cosas; ya para esto lo mejor que podemos hacer ademas de campañas y de promoción de esta nueva forma de vida que nos exige nuestro planeta es enseñar y ejecutar acciones pequeñas que de poco a poco cambien nuestra forma de ver el mundo.

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    • Hola Joan Gabriel, un saludo y agradecer tu comentario que permite ampliar la mirada sobre el uso y el abuso que ha realizado la especie humana de los bienes que gratuitamente nos ofrece el planeta (casa común) y que tu asocias al “despilfarro de los recursos naturales por parte de nuestros antepasados”. Es un tema álgido que merece ser abordado a profundidad, ya que como lo afirma el papa Francisco, “Toda pretensión de cuidar y mejorar el mundo supone cambios profundos en «los estilos de vida, los modelos de producción y de consumo, las estructuras consolidadas de poder que rigen hoy la sociedad»” (No. 5).

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  13. Me llamó mucho la atención en esta primera carta encíclica cómo se relaciona esa libertad totalmente desbordada del ser humano con la falta de reconocimiento de Dios por parte de este lo cual le hace creer al ser humano que es dueño de todo y, por ende puede actuar tal cual le plazca. Creo que este es un tema que poco se trata ya que todos hablan de las bondades de la libertad del ser humano pero nadie se da cuenta que dicha libertad se nos salió de las manos y ahora solo nos gobierna el desorden y la avaricia. El ser humano debe seguir reglas para lograr una convivencia sana, estas reglas pueden provenir de una tradición religiosa o del Estado, no es realmente importante de donde provengan sino que sirvan para el bien de la humanidad entera.

    A este mismo punto quiero conectar ese cambio de estilo de vida y modelos de producción del que habla Juan Pablo II, y es que es precisamente que esa nueva libertad que se le dio al ser humano desde la entrada del renacimiento se entendió como libertad egoísta, es decir libertad de hacer todo por sí y para sí mismo por lo cual por siglos hemos venido practicando estilos de vida pro-individuo pero en contra de la humanidad, y a tal punto ha llegado nuestro egoísmo que a pesar de todos los movimientos y campañas por el medio ambiente y de los mismos síntomas de enfermedad que nos muestra la tierra seguimos pensando solo en nosotros mismos, y es más, me pregunto si en nuestros tiempos pensar primero en el beneficio del común no terminaría por perjudicarnos en lo personal, cambiar esta realidad es un reto demasiado grande, pues se propone la reestructuración de la sociedad y el individuo.

    Quizá podríamos iniciar dicha reestructuración a través de la enseñanza de San Fransisco de Asís, que nos invita a ver y a tratar la naturaleza como nuestra hermana con el fin de que al entablar una relación de amor y respeto podamos sentirnos iguales a ella y abandonar nuestros deseos de dominación y explotación.

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    • Hola Laura, un cordial saludo. Gracias por recordarnos el tema de la libertad unido a la norma. Es algo que efectivamente se ha abordado a conveniencia, cayendo en lo que insistiera muchas veces el papa Benedicto XVI, en un relativismo.

      En este momento de la encíclica, en el cual hasta ahora se propone una ruta, ya se esboza que “no podemos ignorar que, también fuera de la Iglesia Católica, otras Iglesias y Comunidades cristianas –como también otras religiones– han desarrollado una amplia preocupación y una valiosa reflexión sobre estos temas que nos preocupan a todos” (No. 7). Y dirá Francisco más adelante, que no debemos apresurarnos a desechar las normas solo por el hecho de estar en el ámbito de lo religioso, lo cual es algo que resaltas en tu comentario y en lo que coincidimos con Juan Pablo II, cuando afirma que a todos nos interesa proteger la naturaleza, pero esto es algo que al creyente le debería preocupar más si la considera como creación de Dios.

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  14. Al leer “El Llamado” he tenido una mezcla de sensaciones y sentimientos. Mi primera sensación fue la culpabilidad. En efecto, me considero consciente de la problemática actual frente al medio ambiente y siento que a pesar de estar consciente no tengo una participación activa en la resolución de está pero más que una culpabilidad individual, sentí una culpabilidad colectiva. Al reflexionar sobre esta culpabilidad colectiva, me llegó un sentimiento de impotencia. Claramente, hoy en día, la mayoría de las personas están conscientes de la situación ecológica precaria en la cual vivemos y de manera más precisa, diría que las personas influyentes de este mundo, más que cualquiera otra persona del común, saben de esta situación porque en parte la causaron o lo permitieron ( me refiero a lo político y al gran Capital). Además, mi sensación de impotencia creció porque estamos integrado en un sistema social, económico y político donde predominan los valores de consumo e individualismo, aquellos valores opuestos a lo que se necesita para lograr un cambio sostenible a escala mundial (solidaridad y vivir en buena inteligencia). Aquí fue donde recorde una citación de un filósofo Francés llamado Michel Eyquem de Montaigne que decía: ” A nadie le va mal mucho tiempo sin que él mismo tenga la culpa”. Otra vez me llegó un sentimiento de culpabilidad pero a la vez de Esperanza porque los mismos avances tecnológicos que se desarrollaron y que se encargan de destruir a nuestra Hermana, la Naturaleza, pueden ser utilizados como motor de cambio y de unión de todas las almas activistas que solo buscan una manera de poder actuar más eficientemente para salvar a nuestra Hermana y por ende a la humanidad. Lo tecnológico debe ser una herramienta para educar a las nuevas generaciones y para unir nuestros esfuerzos todavía demasiados aislados para lograr cambiar la tendencia actual. Terminare este comentario emitiendo una parentsis que me parece de interés. En mi percepción, al entender el Porque, Comó y Cuando de un problema, esto genera una perspectiva más holística de este y por consiguiente le da un mayor entendimiento a lo planteado. Un problema salido de su contexto, dificílmente encontrará una respuesta adecuada. Por esto, Llamo al entender cuales fueron las condiciones del cambio catastrófico que la humanidad tuvo en su relación con la Naturaleza para tener una mejor perspectiva del problema y tomar decisiones más acertadas para solucionar este drama.

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    • Hola Maxime, te agradecemos el que nos digas con tus propias palabras, lo que te inspira la lectura de este abrebocas a la encíclica, muchas gracias.

      Tu sentir muestra lo que el papa ya presenta en el numeral 15 de la encíclica: “la convicción de que en el mundo todo está conectado”. Es en este sentido, que se puede “proponer una ecología que, entre sus distintas dimensiones, incorpore el lugar peculiar del ser humano en este mundo y sus relaciones con la realidad que lo rodea” (No. 15). De ahí el valor y la validez de tu comentario, cuando afirmas que: “En mi percepción, al entender el Porque, Comó y Cuando de un problema, esto genera una perspectiva más holística de este y por consiguiente le da un mayor entendimiento a lo planteado. Un problema salido de su contexto, dificílmente encontrará una respuesta adecuada”.

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  15. Según los postulados expuestos en esta página me gustaría recalcar a la ecología integral como aquella que nos ayuda a entender la relación que existe entre el ser humano y el planeta en que habitamos. Pues debemos entender y respetar no sólo al planeta sino del mismo modo entender a los otros seres humanos que nos rodean como semejantes, y en ninguno de los dos casos ser inconscientes del daño que podemos generarles tanto así como a la naturaleza, como a todos los que nos rodean. Es importante que la ecología integral más que un postulado teórico sea un estilo de vida que apropiamos y accionamos en nuestro diario vivir con el fin de preservar el planeta para las nuevas generaciones que vienen en camino, y del mismo modo pensar en el ser humano como un ser sensible, frágil y vulnerable. Lleno de cualidades y defectos. Por ende los invito a todos a generar esta reflexión y así mismo aportar algo al mundo en el que vivimos

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    • Hola Alejandra, muchas gracias por hacernos partícipes de tu posición frente al tema. Tu invitación “a generar esta reflexión y así mismo aportar algo al mundo en el que vivimos” es un eco que se suma a las tres invitaciones que hace Francisco en esta primera parte de la encíclica:

      • “a «eliminar las causas estructurales de las disfunciones de la economía mundial y corregir los modelos de crecimiento que parecen incapaces de garantizar el respeto del medio ambiente»” (No. 6).

      • “a un nuevo diálogo sobre el modo como estamos construyendo el futuro del planeta” (No. 14).

      • Y “a buscar otros modos de entender la economía y el progreso, el valor propio de cada criatura, el sentido humano de la ecología, la necesidad de debates sinceros y honestos, la grave responsabilidad de la política internacional y local, la cultura del descarte y la propuesta de un nuevo estilo de vida” (No. 16)

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