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Marzo 5, 2026

Especial 8M | Ciencia e investigación: el talento abunda, pero el sistema falla

Camila Medina Posada
Profesional relacionamiento y prensa, Dirección de Comunicaciones 

A escala global, la presencia femenina en la ciencia sigue estancada: según los más recientes datos de la UNESCO (2024–2025), solo una de cada tres personas investigadoras en el mundo es mujer —entre 31,7% y 33% dependiendo de la serie de datos—, una cifra prácticamente inalterada en la última década. En América Latina y el Caribe, el indicador es apenas un poco más alto, rondando el 33–35% de participación. En Colombia, los avances recientes son significativos: para febrero de 2026, el Ministerio de Ciencia reportó 10.471 investigadoras reconocidas, además de 2.267 mujeres liderando grupos de investigación.  

Sin embargo, “la investigación en Colombia sigue operando con sesgos culturales: tenemos menos mujeres con doctorado en ciertas áreas como ingeniería y matemáticas, más barreras para ascender, trayectorias interrumpidas por maternidad y cargas de cuidado; y además persiste ese trabajo invisible de ‘cuidado universitario’ —acompañamiento a estudiantes, participación en comités y tareas de gestión— que recae más en profesoras y les quita tiempo para publicar”, señala Liliana Sánchez, vicerrectora de Investigación de la Javeriana. 

“En la Universidad Javeriana, aunque aún tenemos brechas por cerrar, hay señales alentadoras: en semilleros de investigación, la participación femenina es de 58%, un dato esperanzador de relevo generacional”, afirma Sánchez.  

La subrepresentación también se ve en liderazgo científico. “En Colombia, tenemos más mujeres como ‘junior’ que como ‘senior’ en la clasificación de MinCiencias; y cuando miras tiempos de productividad, las interrupciones por cuidado se notan en las curvas de publicación”, apunta Sánchez. Por eso valora medidas recientes implementadas por MinCiencias como la ventana de evaluación diferenciada para investigadoras con maternidad y la política de diversidad en convocatorias, pues reconocen trayectorias no lineales sin penalizarlas.  

En el frente de fomento, el programa “Orquídeas: Mujeres en la Ciencia” ha demostrado funcionar. En 2024 se financiaron 123 proyectos (con la participación de 246 científicas) y en 2025 el programa anunció más de $38 mil millones para 300 investigadoras y 150 proyectos, con énfasis en IA y tecnologías cuánticas. “Las cuotas o programas dirigidos a mujeres tienen detractores, pero la evidencia muestra que aumentan la participación; no podemos esperar a que la paridad llegue sola”, dice Sánchez.  

Lo que está en juego no es solo justicia: es calidad del conocimiento. “Equipos diversos hacen mejores preguntas y obtienen resultados más aplicables; es claro en salud: cuando hay más investigadoras, aumenta la inclusión de mujeres como participantes y mejoran los diagnósticos en problemas con expresiones distintas por sexo”, resalta la vicerrectora.