Institucional
Democracia
Mayo 4, 2026

Educar para la democracia: un diálogo regional sobre elecciones, ciudadanía y confianza 

Por: Melissa De La Hoz P.
Periodista Dirección de Comunicaciones

Durante dos días, académicos, estudiantes y líderes de Colombia, Chile y Perú se reunieron en la Javeriana para analizar los desafíos democráticos de la región y el papel de la educación en su fortalecimiento.  

Los días 20 y 21 de abril, en Bogotá, la Pontificia Universidad Javeriana fue escenario de la quinta versión del Simposio Permanente Educar para la Democracia, un espacio que reunió a la Pontificia Universidad Católica del Perú y a la Pontificia Universidad Católica de Chile para reflexionar sobre los retos democráticos en América Latina, en un contexto marcado por las elecciones de 2025–2026.  

Bajo el título “Elecciones 2025–2026 en Chile, Perú y Colombia: retos para fortalecer la democracia”, el encuentro propuso una mirada comparada sobre los sistemas políticos de la región y puso en el centro una pregunta clave: ¿cómo formar ciudadanos en medio de la desconfianza, la polarización y la transformación institucional?  
 

  

Desde la apertura, el rector de la Javeriana, P. Luis Fernando Múnera Congote, SJ, planteó que “la democracia no es solamente una estructura política o una estructura electoral”, sino “un modo de vida en el que reconocemos, en medio de una enorme pluralidad, la igual dignidad de las personas”. En ese sentido, advirtió que el desafío actual no se limita a garantizar elecciones, sino a “construir sociedades democráticas”. 

 

Rector de la Javeriana, P. Luis Fernando Múnera Congote, SJ.


Una preocupación transversal fue el debilitamiento de la confianza ciudadana. Para Julio del Valle, rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú, las universidades deben “defender probablemente lo más valioso que tenemos, que es educar buenas personas, buenos ciudadanos y no solamente buenos profesionales”. Por su parte, Mariane Krause, prorrectora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, subrayó que este reto también implica coherencia interna: “tenemos que, al interior de la universidad, vivir aquello que queremos transmitir hacia el exterior”. 
 

Mariane Krause; Prorrectora de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Julio del Valle Ballón; Rector de la Pontificia Universidad Católica del Perú y Sebastián Líppez de Castro; decano Facultad Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de la Pontificia Universidad Javeriana.

  
Leer aquí lo ocurrido en la apertura, en el coloquio y la conferencia Inaugural.

Sistemas políticos y contexto electoral  

La primera mesa se centró en el análisis comparado de Chile, Perú y Colombia, abordando la fragmentación política, las transformaciones institucionales y la incertidumbre electoral.  

Desde Chile, el académico David Altman señaló que el sistema político atraviesa un momento de quiebre tras el estallido social de 2019, marcado por “sensaciones de miedo, bronca e inestabilidad”, y por la pérdida de capacidad de los clivajes tradicionales para ordenar la política.  
 

 

En el caso peruano, Eduardo Dargent explicó que la fragmentación electoral ha impedido la consolidación de mayorías claras, generando un Congreso disperso y un “debilitamiento lento” del Estado. Según advirtió, el sistema actual favorece más a actores informales y grupos de interés que a la representación ciudadana.  

Para Colombia, el profesor Andrés Dávila describió un escenario de alta incertidumbre electoral: “cuando me preguntan quién va a ganar las próximas elecciones presidenciales, solo puedo decir no sé”. Destacó además la fragmentación partidista y la ausencia de mayorías, lo que obliga a coaliciones inestables.  

 
Mutaciones del sistema político y conflictos entre poderes  

La segunda mesa abordó las tensiones entre el Ejecutivo, el Legislativo y el sistema judicial en los tres países.  

El sociólogo Nicolás Somma analizó el caso chileno como un proceso de “desacralización de la política”, evidenciado en la caída de la confianza y la desidentificación con los partidos. “La pregunta es cuánto puede durar en pie una democracia desacralizada”, planteó.  


 

Desde Perú, Iván Lanegra explicó el paso hacia un “parlamentarismo desformal”, en el que el Congreso ha ganado poder sin asumir plenamente sus responsabilidades. Según señaló, herramientas diseñadas para enfrentar crisis se han convertido en mecanismos de confrontación política permanente.  

En Colombia, la profesora Tania Luna propuso entender el derecho como “una arquitectura del poder”, cuestionando la idea de que sea un árbitro neutral. “Cada búsqueda de paz deja sedimentos institucionales con costos y beneficios desiguales”, afirmó, invitando a analizar la democracia desde sus efectos concretos.  

 
Formación ciudadana y papel de la universidad  

La tercera mesa giró en torno a una pregunta central: ¿cómo formar ciudadanos en contextos de desconfianza democrática?  

Las intervenciones destacaron la importancia de la participación estudiantil, el liderazgo juvenil y las experiencias formativas dentro de las universidades.  

Sylvana Valdivia subrayó la necesidad de fortalecer el acompañamiento a representantes estudiantiles, especialmente en un contexto de disminución de la participación tras la pandemia. En esa línea, María Fernanda Fuentes destacó el valor de los espacios de liderazgo: “el hecho de poder tener espacios de diálogo con otros representantes y reconocernos es muy valioso”.  
 


Desde Chile, Patricio Bernedo presentó el curso Voces: diálogo ciudadano y bien común, una iniciativa que busca desarrollar competencias ciudadanas a partir de valores como el respeto, la dignidad y la solidaridad.  

Por su parte, el profesor Carlos Moreno, de la Javeriana, expuso la iniciativa Colombia 2050, orientada a promover el diálogo entre ciudadanía y actores políticos sobre los retos del país a largo plazo. “La idea es construir un marco común que permita el diálogo”, explicó. 

  
 Profundiza en lo ocurrido en la mesa 1, 2 y 3 aquí.
 

Desinformación, medios y elecciones  

La cuarta mesa se enfocó en el impacto de la desinformación, las redes sociales y la inteligencia artificial en los procesos electorales.  

El profesor Jorge Acevedo analizó el caso peruano tras las elecciones de 2021, señalando que las denuncias de fraude, aunque no comprobadas, lograron amplificarse: “el sistema de prensa sirvió de cámara de eco”, lo que contribuyó a aumentar la desconfianza institucional.  

 

Liliana Gómez presentó un estudio sobre campañas presidenciales en Colombia, destacando que “la ira está siendo la emoción más relevante para los candidatos”, debido a su capacidad de generar visibilidad en entornos digitales.  

Por su parte, Ingrid Bachmann advirtió que “nunca habíamos tenido una tecnología tan efectiva para difundir desinformación tan rápidamente”, subrayando que estos contenidos apelan a emociones y se viralizan con mayor facilidad que la información verificada.  

 
Violencia, crimen y democracia  

La quinta mesa abordó la relación entre democracia, violencia y economías ilícitas.  

Ulda Figueroa presentó el modelo chileno ECOH, enfocado en la atención temprana a víctimas, destacando que “potenciar la atención a víctimas puede transformarse en un catalizador de la confianza en la justicia”.  


 

En el caso colombiano, Alejandro Sánchez advirtió que la violencia electoral ha aumentado significativamente y que “la interacción entre élites legales e ilegales es un rasgo estructural” en algunos territorios.  

Desde Perú, Zaraí Toledo explicó que las economías ilícitas han ganado influencia política: “han ido participando en política abiertamente”, generando presión sobre autoridades y afectando la calidad de la democracia.  

Mesa 4 y 5 en detalle acá. 

 

Confianza, valores y futuro democrático  

El cierre del simposio estuvo marcado por una reflexión sobre la crisis de confianza en la región. El expresidente del Perú, Francisco Sagasti, advirtió que la democracia enfrenta problemas de representatividad y legitimidad: “quienes gobiernan no realmente representan la voluntad ciudadana mayoritaria”.  

El expresidente del Perú, Francisco Sagasti.


Por su parte, el exvicepresidente colombiano Humberto de la Calle subrayó que esta crisis también es ética y política: “la separación de poderes es un delicadísimo mecanismo de protección del ciudadano para evitar la autocracia”. Asimismo, alertó sobre los efectos de la polarización digital: “cada vez más uno busca en las redes los mensajes que reafirman sus propias ideas”.  


El exvicepresidente colombiano Humberto de la Calle.


En este escenario, la educación aparece como un factor determinante. Para Sagasti, es fundamental “enseñar pensamiento crítico, capacidad de acceder a evidencia confiable y valores de servicio público”, especialmente en un contexto de transformaciones tecnológicas y sociales.  

El Simposio Permanente Educar para la Democracia concluyó con un llamado a fortalecer la educación cívica y a consolidar a las universidades como espacios de encuentro. En palabras de sus participantes, el futuro de la democracia no depende únicamente de las instituciones, sino de la capacidad de formar ciudadanos que la comprendan, la ejerzan y la defiendan.  

Encuentra aquí el artículo sobre el cierre de la quinta versión de Educar para la Democracia.   

Revive la transmisión de la clausura de este encuentro trinacional acá.