Articulo: Francisco un anio despues el legado a la Javeriana - Hoy en la Javeriana
Francisco, un año después: el legado que sigue interpelando a la Javeriana
Karem Priscila Díaz Díaz, coordinadora de comunicación institucional – Dirección de Comunicaciones
En el primer aniversario de la muerte del papa Francisco, ocurrida el 21 de abril de 2025, su memoria sigue viva no solo en la Iglesia católica, sino también en la Javeriana, donde su pensamiento dejó preguntas, tareas y horizontes. El especial ‘In memoria papa Francico: el primer papa jesuita’ que Hoy en la Javeriana publicó entre el 30 de abril y el 23 de mayo de 2025 reunió entrevistas, columnas y reflexiones que permiten volver sobre una idea central: Francisco no fue solo un líder religioso de alcance mundial; fue también un inspirador de la vida universitaria, de su sentido público y de su responsabilidad ética frente al país y al mundo.
En esa memoria aparece, primero, un rasgo que atraviesa casi todos los textos del especial: la cercanía. El padre Luis Fernando Múnera Congote, S.J., rector de la Javeriana, recordó a Francisco como un líder de “talante universal”, capaz de conmoverse por los problemas del mundo y de acompañar, de manera particular, a migrantes, víctimas, pobres y marginados. Esa imagen ayuda a entender por qué su figura trascendió lo confesional y alcanzó a tocar a personas de distintas culturas y creencias. Para la comunidad universitaria, su legado no se reduce a documentos o discursos; también está en su manera de ejercer el liderazgo desde la humildad, la hospitalidad y el encuentro.
Pero si hubiera que nombrar el legado más decisivo de Francisco para la Javeriana, varias voces del especial apuntan hacia el mismo lugar: Laudato Si’. En la entrevista del especial con Jairo Cifuentes Madrid, secretario general de la Universidad, se plantea que esa encíclica transformó la manera de leer las crisis contemporáneas: ya no como problemas separados, uno social y otro ambiental, sino como una sola crisis socioambiental. Allí aparece, además, una de las intuiciones más fértiles del pontificado: comprender que “todo está conectado” obliga a pensar la pobreza, la exclusión, la sostenibilidad y la dignidad humana como asuntos inseparables. En esa misma entrevista, Cifuentes sostiene que este enfoque incidió en la manera como la Javeriana concibe hoy su proyecto educativo, su investigación y su proyección social.
Ese aporte, sin embargo, no se queda en el lenguaje ambiental. En la misma conversación, el secretario general de la Universidad explica que Francisco ayudó a instalar una comprensión más amplia de la ecología: una ecología integral, con dimensiones ambientales, económicas, sociales, culturales y cotidianas. Por eso, el Papa no solo dejó a la Javeriana una agenda verde, sino una invitación más exigente: formar personas capaces de relacionar saberes, de leer críticamente el paradigma tecnocrático y de comprometerse con el bien común. De ahí que el propio Cifuentes conecte la encíclica Laudato Si’ con otros legados del pontífice, como Evangelii Gaudium, Fratelli Tutti, el Pacto Educativo Global y la idea de una “universidad en salida”, abierta al diálogo con la sociedad y atenta a las realidades del país.
Otro hilo del especial que ayuda a comprender por qué Francisco sigue siendo una referencia tan poderosa es la misericordia. El padre Carlos Novoa, SJ, escribió que el pontífice puso en el centro una revolución de la compasión, entendida no como sentimentalismo, sino como la capacidad de sentir con el otro y actuar en consecuencia. Desde esa lectura, Francisco aparece como un pastor que insistió en que la autoridad debía ser servicio y que el poder solo tenía sentido si se ejercía desde la entrega. Esa insistencia en los heridos, los excluidos y los descartados también dejó una huella profunda en la Javeriana, porque recordó que el conocimiento pierde sentido cuando se desconecta del sufrimiento humano y de la obligación de responder a él.
Hoy también recordamos su legado sobre la comunicación. Marisol Cano Busquets, asesora del rector y doctora en comunicación, subraya que Francisco soñó con una comunicación capaz de hacernos compañeros de camino, de hablar al corazón y de no “vender ilusiones o temores”. En tiempos de desinformación, agresividad digital y polarización, esa propuesta resulta especialmente actual para la vida universitaria. Marisol recuerda, además, que el Papa pidió “desarmar” la comunicación y defender una palabra no hostil, responsable y orientada al bien común. En una época marcada por el ruido y el juicio rápido, esa es, quizás, una de sus enseñanzas más urgentes para estudiantes, profesores, directivos y ciudadanos.
Visto en conjunto, el papa Francisco fue un pontífice que invitó a educar desde la esperanza, transformar desde el cuidado y dialogar en medio de la diferencia. El padre Múnera recuerda que su paso por Colombia en 2017 dejó huellas hondas por su cercanía con las víctimas, su mensaje a los jóvenes y su confianza en las potencialidades del país. Jairo Cifuentes, por su parte, insiste en que su herencia jesuita se expresó en la atención a las periferias, en la alegría serena y en la invitación final a ser “poetas sociales”, es decir, personas capaces de imaginar formas nuevas de fraternidad y justicia.
Un año después, tal vez esa sea la mejor manera de recordar a Francisco en la Javeriana: no solo evocarlo, sino preguntarnos qué hacemos con lo que nos dejó. Su legado sigue vivo cada vez que la Universidad forma para el servicio, cuida la casa común, defiende la dignidad humana, promueve el diálogo y se niega a separar el conocimiento de la compasión. Como escribió el padre Luis Fernando Múnera, quizá el mejor homenaje sea renovar el compromiso con la formación integral, la justicia social, la verdad y la esperanza; y, como sugiere Marisol Cano, hacerlo también con una comunicación más humana, más ética y más fraterna.
Foto: Felippo Monteforte, AFP











