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Prevención
Febrero 23, 2026

Sexto Día Internacional Antifraude en la Javeriana: del diagnóstico a las soluciones colectivas

Karem Priscila Díaz Díaz
Coordinadora de comunicación institucional, Dirección de Comunicaciones 

El fraude ya no se limita al “engaño” que deja una pérdida contable. Hoy se mueve con rapidez, se camufla en trámites cotidianos y, con frecuencia, se enlaza con redes de ilegalidad que buscan controlar mercados, capturar rentas públicas y debilitar la confianza ciudadana. 

La Pontificia Universidad Javeriana fue sede del Sexto Día Internacional Antifraude —organizado por el Instituto Nacional de Investigación y Prevención del Fraude (INIF) y la Escuela Javeriana de Gobierno y Ética Pública— El objetivo fue mirar más allá de lo visible para entender cómo el fraude se entrelaza con el crimen organizado y qué hacer, desde la academia, el sector público y el privado, para prevenirlo, detectarlo y responder con eficacia. 


Luis Fernando Múnera Congote SJ, rector de la Universidad Javeriana


Bajo esta premisa, la conversación partió de una idea simple: si el fraude evoluciona, la prevención también debe hacerlo. INIF lo sintetizó así: “El fraude evoluciona, se camufla y se transforma”. Por ello el encuentro convocó a expertos y líderes como Gerardo Hernández Montes, director ejecutivo de Transparencia por Colombia; Helber Alonso Melo Hernández, vicepresidente de Riesgos del Banco Popular, y a Jorge Mario Eastman, director de la Fundación Consigna. 

“El fraude ha dejado de ser una conducta aislada para convertirse en muchos casos en un mecanismo de financiación, expansión y legitimación de redes criminales”, afirmó el rector de la Pontificia Universidad Javeriana, P. Luis Fernando Múnera Congote, SJ, en la apertura del encuentro, e invitó a mirar el fraude con mayor profundidad, pues “cuando no hay estrategias robustas, el fraude se repite, se normaliza y el daño trasciende lo económico”, e insistió en que la respuesta debe ir más allá de controles técnicos: “requiere liderazgos éticos visibles y creíbles”. Este es un fenómeno que afecta la confianza, la estabilidad institucional y la justicia social. 

Fue así como el 18 de febrero en el auditorio Alfonso Quintana, SJ, se desarrollaron tres conversatorios enfocados en la transparencia en el sistema de salud colombiano; la lucha contra el fraude desde una visión multisectorial; y los riesgos de la ilegalidad para el sector minero energético. 

Gerardo Hernández presentó los datos del Índice de Percepción de la Corrupción con el que señaló que el instrumento analiza 180 países y los clasifica en una escala de cero a cien, donde cero es completamente corrupto y cien completamente transparente. “Más de dos tercios de países en el mundo obtuvieron una puntuación inferior a 50 puntos, lo que los ubica con niveles significativos de corrupción en el sector público (…) Colombia obtuvo 37/100, con una caída reciente en el escalafón internacional. Ya hay países que han mejorado. Construir integridad y transparencia es desafiante, pero renunciar a esta tarea no es una opción (…) Sabemos lo que hay que hacer: el reto es liderazgo y articulación, actuemos conjuntamente”, expresó el director de Transparencia por Colombia. 

Transparencia para reconstruir el sistema de salud 

En el panel “La transparencia como pilar para reconstruir el sistema de salud en Colombia”, moderado por Carlos Humberto Tobar González, director general de JaveSalud, participaron Alba Alicia Trespalacios Rangel, decana de la Facultad de Ciencias de la Javeriana; el doctor Reinaldo Grueso, director general del Hospital Universitario San Ignacio; el doctor Juan Carlos Giraldo, director de la Asociación Colombiana de Hospitales y Clínicas; y Ana María Vesga, presidenta ejecutiva de Asemi. Aquí los invitados estuvieron de acuerdo en que cada peso mal gastado es un tratamiento de salud que no llega. La transparencia no es un atributo extra, sino el mecanismo operativo para proteger vida y recursos públicos. 

Para el doctor Grueso, integrar lo clínico y lo administrativo con métricas concurrentes reduce glosas y asegura que cada decisión clínica tenga trazabilidad operativa y financiera. Por ello destacó la facturación electrónica como palanca de transparencia. Por su parte Juan Carlos Giraldo conectó el desempeño en salud con integridad: “los sistemas más sólidos del mundo muestran bajos niveles de corrupción”. Su opinión es que a través de sistemas automáticos, auditorías inteligentes y evaluación por resultados se puede avanzar hacia un sistema de salud basado en valor. Finalmente, la decana de Ciencias, Alba Alicia, llamó a formar talento que lea críticamente la evidencia, con método científico y estadística robusta, para evitar sesgos y decisiones influenciadas por intereses y publicidad. 

Minería y luz ilegal 

En el panel sobre ilegalidad y mercados, Francisco José Lloreda Mera, rector de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, puso sobre la mesa la siguiente cifra: “Según la Contraloría entre el 75 y el 85% del oro que sale del país es ilegal”, con efectos ambientales, fiscales y de orden público. Lo llamó “fraude contra el ambiente” y contra los colombianos, y describió cómo la ilegalidad deja huella al mencionar la trazabilidad del mercurio que llega incluso a espacios escolares, “si se una toma muestras en los pupitres y ahí está la trazabilidad de ese mercurio”.  

Durante su intervención, Lloreda sumó otro dato: “el 97% del país no tiene exploración minera”, lo que impide conocer la riqueza mineral y abre oportunidades para que grupos ilegales exploten recursos de manera irresponsable.  

Con respecto al consumo de energía, Juan Ricardo Ortega, presidente del Grupo Energía Bogotá, comentó ejemplos concretos de cómo el fraude se camufla en reglas de mercado y en consumos “anómalos”. Describió el valor de los puntos de conexión en el sistema eléctrico y advirtió sobre un cuello de botella: “Colombia hoy en día tiene una cola como 16 GB de potencia en solares que solo se han desarrollado dos, mientras proyectos grandes quedan frenados”. Luego se refirió a un fraude menos visible para muchos usuarios: el de la contribución del 20% en la Costa Caribe. Su ejemplo fue directo: “tienes estratos uno con consumos de 3000 kW/h. Eso no es azar, pues los consumos domésticos típicos no pasan de 200”. Afirmó que es necesario introducir tecnologías y controles para la formación de precios”. 
 

Este es un fenómeno que afecta la confianza, la estabilidad institucional y la justicia social. 


La conferencia de cierre a cargo de Jorge Mario Eastman, director de la Fundación Consigna, relacionó el fraude, con el crimen organizado y el debilitamiento democrático, haciendo énfasis en cómo la manipulación digital puede terminar afectando decisiones colectivas y procesos electorales. “Hoy el riesgo no es solo convencer votantes, sino alterar emocionalmente el debate público. Hoy tenemos actores especializados que logran convertir la ira en un algoritmo, aprovechando la soledad y el nuevo relacionamiento humano mediado por redes”.  

Con relación al proceso electoral que está viviendo Colombia comentó que “durante años la mayor preocupación era el hackeo técnico del sistema electoral, pero ahora hay una amenaza más profunda: nos están hackeando el espíritu, es decir, la confianza y el criterio ciudadano”. Con esto, hizo un llamado a los ciudadanos a no caer en la “sociedad del miedo”, y reconocer que existen instituciones serias y capacidades en el país. Su recomendación final fue actuar con corresponsabilidad. 

Al cierre del Sexto Día Internacional Antifraude quedó la siguiente conclusión: el fraude no es un problema “de otros”. Afecta servicios, decisiones y vidas. Y enfrentarlo exige ver más allá de lo evidente: conectar datos, escuchar alertas tempranas, fortalecer instituciones y sostener una ética que no se negocia. La Javeriana y el INIF dejaron claro que educación, evidencia y cooperación son el camino para una sociedad más transparente, justa y confiable.