Articulo: Uno no puede quedarse igual Cesar Tulio - Hoy en la Javeriana
"Uno no puede quedarse igual", César Tulio Ossa
Por: Melissa De La Hoz P.
Periodista de la Dirección de Comunicaciones
Después de casi tres décadas en la Universidad Javeriana, César Tulio Ossa cierra una etapa seguro de que la innovación nace de la capacidad de escuchar, adaptarse y volver a empezar. En este perfil recuerda los proyectos, las personas y las lecciones que marcaron su trayectoria.
Cuando César Tulio Ossa asumió la Dirección de Educación Continua en 2013, llegó convencido de que había mucho por hacer. El entonces rector, el padre Joaquín Sánchez, SJ, le planteó tres desafíos concretos: regionalizar, virtualizar y unificar una unidad que hasta ese momento funcionaba de manera independiente en cada facultad. "Si yo hubiera sabido lo que era Educación Continua, no le hubiera dicho que sí", recuerda entre risas. "Cuando empecé a entender cómo funcionaba, presenté una propuesta de reestructuración ese mismo año. Mucha gente decía que eso no iba a pasar, que no era viable, pero en noviembre de 2013 el Comité de Rectoría la aprobó y comenzamos el cambio".
No era la primera vez que asumía un reto de ese tamaño.
Su historia en la Javeriana había comenzado años atrás como estudiante de Comunicación Social. Después regresó como profesor y, desde entonces, fue ocupando distintos roles que lo llevaron a impulsar algunos de los proyectos que transformaron la comunicación y la educación en la Universidad.
Un proyecto pensado para trabajar juntos
Uno de sus primeros destinos fue el entonces Centro de Medios Audiovisuales, en 1998, ubicado en el sótano de la Biblioteca General. "Yo llego ahí y no pasaba absolutamente nada. El estudio de televisión era donde jugaban ping-pong. Yo decía: 'Esto no puede ser'".
Lejos de resignarse, comenzó a investigar cómo estaban cambiando las tecnologías para radio y televisión y buscó alianzas con empresas internacionales para modernizar la infraestructura de la Universidad. "Si eso se podía hacer con radio, se podía hacer con todo". Así consiguió las primeras donaciones de equipos y software que acercaron a los estudiantes a tecnologías utilizadas por la industria audiovisual y que, años después, abrirían la puerta a un proyecto mucho más ambicioso.
Mientras gestionaba esas alianzas, identificó una situación: distintas facultades estaban haciendo esfuerzos similares sin encontrarse entre sí. "No podía ser que Artes comprara una cosa, Comunicación otra y Arquitectura otra. Había que unirnos".
La idea dio origen a un trabajo académico de cerca de dos años en el que participaron profesores de Comunicación, Artes, Arquitectura y Diseño e Ingeniería para imaginar un espacio interdisciplinario. Así nació el Centro Ático, concebido como un espacio para el trabajo interdisciplinario que promueve la innovación y la creación al reunir en un mismo lugar a estudiantes, profesores y tecnologías de diferentes áreas del conocimiento.
"Si alguien hacía un documental, la música podía hacerla un estudiante de Música y la animación, uno de Diseño. Eso era lo que buscábamos con Ático".
El proyecto también implicó recorrer universidades, visitar empresas de tecnología en distintos países y gestionar alianzas internacionales que hicieron posible una infraestructura de vanguardia para la época.
Tras haber sido el primer director del Centro Ático y acompañar su consolidación, llegó un nuevo desafío: asumir la dirección de Educación Continua. Aceptó: "Los proyectos no son de uno; son de la Universidad. Uno trabaja para una institución y tiene que saber soltar".
Una transformación que empezó antes de la pandemia
Al llegar a Educación Continua encontró una dirección con cerca de 200 programas y más de veinte áreas que funcionaban de manera independiente. "Fue duro, no fue fácil. Hubo dolores, cambios y un clima organizacional complejo, pero creo que fue lo mejor que pudo haber hecho la Javeriana". La reestructuración permitió unificar procesos, fortalecer la relación con empresas y ampliar la oferta académica hasta superar los mil programas.
"Recibimos una dirección con cerca de 200 programas. Hoy Educación Continua tiene más de 1.000 programas y una estructura mucho más integrada".
Pero uno de los cambios más importantes ocurrió varios años antes de que el mundo hablara de confinamientos y clases remotas. "En 2015 hicimos un convenio con MIT y Harvard para trabajar con la plataforma edX. Fuimos la primera universidad de América Latina en estar en edX y la primera en Colombia. Empezamos a aprender cómo hacer virtualización y a desarrollar nuestros propios cursos".
Ese trabajo, que en su momento parecía una apuesta de largo plazo, terminó siendo decisivo en 2020. "Tuvimos la fortuna de que nos habíamos preparado sin saberlo. Cuando llegó la pandemia ya teníamos cursos virtuales y sabíamos cómo hacerlo. Claro que nos golpeó, pero estábamos preparados".
Mientras muchas instituciones apenas comenzaban a explorar la virtualidad, el equipo de Educación Continua de la Javeriana ya había recorrido parte del camino.
"Profesores que decían que eso no se podía virtualizar, veinte días después estaban preguntando cómo hacerlo".
Para César Tulio, la pandemia aceleró transformaciones que probablemente habrían tardado años.
"Creo que ayudó muchísimo a democratizar la educación. Hoy una persona en Leticia, en Riohacha, en Buenaventura o incluso fuera del país puede estudiar en la Javeriana sin tener que desplazarse. Eso cambió para siempre la forma de aprender", y l.
La experiencia también impulsó nuevas maneras de trabajar.
"Implementamos un modelo de trabajo por proyectos que veníamos preparando desde antes de la pandemia. Dijimos: este es el momento de hacerlo. Hoy la Universidad sigue trabajando de esa manera".
Escuchar antes que dirigir
Cuando habla de liderazgo, César Tulio no menciona indicadores ni metodologías, sino de "Escuchar".
Para él, dirigir un equipo significó comprender que detrás de cada persona había una historia diferente.
"Todos tenemos una historia. Escuchar hace que el otro se sienta escuchado".
Durante la pandemia buscó que las conversaciones con su equipo no giraran únicamente alrededor del trabajo. Organizó espacios para cocinar juntos de manera virtual, compartir un helado o simplemente conversar.
"También entendí que no todos somos fuertes para lo mismo. Entonces, ¿para qué desgastarme intentando que alguien haga bien algo en lo que no es fuerte? Lo importante era potenciar aquello en lo que cada uno podía aportar más".
La jubilación es un nuevo comienzo
Después de casi tres décadas en la Universidad, César Tulio habla de la jubilación como el inicio de otra etapa.
"No me veo levantándome, tomándome un tinto, leyendo el periódico y ya. Creo que me enfermaría".
Su interés ahora está puesto en las regiones.
"Aprendí mucho y siento que todavía puedo aportar. Me gustaría acompañar proyectos, trabajar con universidades pequeñas o volver a las raíces de la comunicación. No con el ritmo que llevaba antes, pero sí poniendo la experiencia al servicio de otros".
Ese deseo de seguir construyendo refleja una idea que atraviesa toda su trayectoria: entender cada cambio como una oportunidad para volver a empezar.











