Editorial: Construir confianza, participar y cuidar la democracia desde la Universidad - Hoy en la Javeriana
Construir confianza, participar y cuidar la democracia desde la Universidad
Luis Fernando Múnera Congote SJ
Rector Pontificia Universidad Javeriana
Los procesos electorales son un examen de confianza pública. En este ciclo, con elecciones de Congreso el 8 de marzo y primera vuelta presidencial el 31 de mayo, los colombianos estamos ante un ejercicio en el que participar es, fundamentalmente, asumir una responsabilidad por lo común.
Desde la Universidad entendemos que el voto es indispensable y que este debe estar acompañado de una cultura cívica y política. Cuidar la democracia y profundizarla, conlleva una serie de hábitos individuales y colectivos que es determinante cultivar: respeto por reglas comunes, reconocimiento de la dignidad de todas las personas, disposición a escuchar y a debatir, informarse con rigor, aportar y exigir argumentos. Cuando esos hábitos se deterioran, se debilita el debate, la convivencia se menoscaba y aumenta la desconfianza.
Como comunidad universitaria y como ciudadanos estamos llamados a fomentar la formación de criterio, a fortalecer el debate informado y a defender el valor de la verdad. En una sociedad saturada de mensajes diseñados para desinformar, distorsionar y estigmatizar, somos importantes agentes al propiciar una conversación pública regida por estándares de calidad y respeto, capaz de tramitar el disenso, formular preguntas difíciles y poner en el centro el bien común. La participación política se degrada, entre otras situaciones, cuando la emoción reemplaza la evidencia o cuando se cuestiona la integridad del proceso electoral.
La democracia se cuida participando. Nos preocupa que se fomente la desconfianza en la integridad de los procesos electorales y se hagan cuestionamientos sobre la legitimidad electoral, algo cada vez más frecuente en todo el mundo, tal como lo evidencian los informes del Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA), con sede en Estocolmo. Los datos son elocuentes: en los últimos 15 años, el promedio mundial de participación en procesos electorales ha caído 10 puntos (del 65,2% al 55,5%) y han aumentado significativamente las protestas posteriores a los eventos electorales pasando de un 3,8 % en 1975 a 27,6 % en 2025. El llamado de atención que hace esta organización intergubernamental es que para mantener viva la democracia resulta fundamental preservar la confianza pública en las vías electorales.
Las democracias occidentales, lo sabemos, experimentan una crisis de legitimidad en la representación política, lo que ha derivado en corrientes autoritarias y excluyentes, en ciudadanos que ya no sienten que las instituciones les pertenecen y en una tendencia a considerar que el modelo democrático es incapaz de responder a los desafíos actuales. La alianza “Cuidar la democracia”, liderada por once universidades de las que hace parte la Javeriana, realizó una amplia encuesta que muestra cómo el 62 % de los consultados estima que la democracia se está debilitando y que los factores que más influyen frente a la no satisfacción con la democracia son la corrupción, la desigualdad o los enfrentamientos políticos.i
La misma encuesta da cuenta de que el 60 % de los consultados considera que entre las mayores amenazas para la democracia están la información falsa o engañosa y la falta de conocimiento democrático. De ahí que iniciativas como “Detectores de mentiras: laboratorio de fact-checking para jóvenes”, impulsada por nuestra Universidad en alianza con La Silla Vacía, son un magnífico ejemplo de los aportes que podemos hacer para contribuir en la formación de cultura política al fortalecer en los jóvenes de colegio el pensamiento crítico, la alfabetización mediática y la capacidad de verificar información en medio de la polarización y la sobreinformación. Con ciudadanos más conscientes, capaces de leer los contextos, reconocer los intereses detrás de los mensajes y participar de manera ética e informada en la vida democrática, crecemos como país. En un contexto electoral desafiante para Colombia, este tipo de apuestas aporta al debate público y fortalece una democracia más crítica, plural e íntegra.
El llamado, entonces, es doble. En lo personal a asumir la participación política como responsabilidad cotidiana —informarse, contrastar, argumentar, votar, vigilar, exigir—. Como Universidad a activar espacios de deliberación con rigor, a promover debates con reglas claras, a ofrecer contexto desde la investigación y la docencia, y a profundizar los procesos de educación para la democracia. Escenarios como “Colombia 2050: propuestas de país”, que venimos desarrollando desde marzo de 2025, son ejemplo de cómo se despliega la responsabilidad institucional de fomentar el debate público informado a través del sostenimiento sistemático de escenarios de diálogo que contribuyen al fortalecimiento de la democracia, el debate público de calidad y la formación de ciudadanos informados que comprenden los retos del país y participan activamente en su transformación.
En el trasfondo de los procesos electorales subyace también la pregunta: “¿cómo queremos vivir juntos?”. Simple y exigente en medio de un clima de país fragmentado, con heridas abiertas, desconfianzas acumuladas y un debate público empobrecido. Esta pregunta está estrechamente ligada a la enorme responsabilidad que tenemos de cuidar la democracia.
La Universidad es un espacio de escucha y diálogo que permite reconocer matices y propiciar puntos de encuentro, que genera y fomenta el valor público del conocimiento al ofrecer contexto, datos, análisis, y al hacerlo con responsabilidad ética, lo que resulta fundamental para construir y reconstruir confianza. Tenemos la certeza que la democracia se cuida desde las instituciones y desde la ciudadanía, reforzando el Estado de derecho, la calidad de la información y la participación política cotidiana.
Si bien la historia no se define únicamente en las urnas, el tipo de ciudadanía que se ejerce antes, durante y después de votar puede marcar grandes diferencias.
Es un momento para abrazar la responsabilidad democrática.

