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Marzo 2, 2026

Alexandra Leal Castellanos: liderazgo con vocación de servicio

Alexandra Leal Castellanos trabajó casi 40 años en la Javeriana, de los cuales estuvo al frente de la Dirección de Servicios Universitarios los últimos 19. Bajo su liderazgo creció y se fortalecieron dependencias como Servicios de Alimentación, la Tienda Javeriana, el servicio de Parqueadero, entre otros servicios generales. 

A finales de 2025 llegó el momento de culminar su vida laboral, de recoger y disfrutar los frutos que cosechó, ahora al lado de su familia, su mascota y sin dejar de poner en práctica su conocimiento a través del coaching. Hoy en la Javeriana conversó con ella. 

“Entré a la Javeriana el 15 de febrero de 1989 y lo tengo clarísimo”, recuerda Alexandra Leal con una sonrisa que se percibe incluso en la voz. “Llegué gracias a una persona que ha sido muy especial en mi vida y que dejó mucha huella: el ingeniero Carlos Cuartas”. En ese momento, él era decano de la Facultad de Ingeniería y la llamó para acompañarlo en proyectos de investigación. Sin saberlo, ese día marcó el inicio de una historia profesional que se extendería por 37 años.  
 

Alexandra Leal Castellanos en la Dirección de Servicios Universitarios


“Yo llegué a la Facultad de Ingeniería, que era un edificio pequeñito, de dos pisos. Era el mismo edificio donde yo había estudiado”, cuenta. Las oficinas eran pequeñas y compartidas, un espacio que no se compara con lo que es hoy en día las instalaciones de una de las facultades más grandes de la Javeriana. “Era un campus muy distinto, no tenía todas las facilidades que tiene ahora. Yo vi crecer a la Universidad en estos años”.  

Cuando se le pregunta qué siente al escuchar la palabra Javeriana, asegura: “Una gratitud inmensa”, y explica por qué: “Prácticamente toda mi vida laboral estuvo aquí. La Universidad me permitió crecer como persona, pero también profesionalmente. Pasé por diversos cargos, llegué a cargos directivos, me formé, aprendí de gente grande, conocí otras universidades”.  

A esa gratitud se suma el orgullo. “Es un orgullo muy grande haber pertenecido a una institución referente en la educación superior en Colombia. Fueron años intensos, con momentos mejores que otros, como en todo trabajo, pero fue una organización que me dio libertad para innovar, para generar cosas diferentes y llevarlas a cabo. Eso me da una sensación de plenitud profesional”. 

Uno de los capítulos más significativos de su trayectoria fue la Dirección de Servicios Universitarios, donde estuvo cerca de 20 años. “Servicio es la palabra que debe caracterizar a las personas que trabajamos en la Universidad. Estamos aquí para servir al estudiante, al profesor, al personal administrativo. Esa dirección me permitió poner en práctica una vocación de servicio que siempre he tenido. Fui muy feliz allí”.  
 

Recuerda con cariño los comienzos, cuando la Dirección apenas nacía. “Era muy pequeña, y desde ahí pudimos imaginar muchos de los servicios que hoy están funcionando”. Bajo su liderazgo, el equipo creció hasta convertirse en un grupo de casi 400 personas.  


Entre las anécdotas que atesora, hay dos que marcaron giros inesperados en su carrera. La primera ocurrió recién llegada, cuando le pidieron recibir el cargo de Educación Continua en la Facultad de Ingeniería. “Era algo temporal y terminé quedándome 14 años”. La segunda fue cuando la invitaron a asumir la Dirección de Servicios Universitarios. “Me dijeron que tenía que organizar las cafeterías y yo respondí: ¡Pero si no tengo ni idea del negocio de alimentos!’. Llegué sin saber nada, solo con ganas y compromiso. Y me enamoré profundamente de ese mundo”.  

Sobre los Servicios de Alimentación de la Javeriana, reconoce que fueron un reto especialmente estimulante. “Me divertía muchísimo. Teníamos la posibilidad de innovar, de probar cosas nuevas, de salir de los esquemas tradicionales. Fue un espacio muy creativo”.  

Al despedirse de su equipo, les dejó un mensaje que hoy repite: “Sigan haciendo las cosas con la pasión, el cariño y la entrega con que las hacen. Es un equipo muy comprometido, que trabaja con amor”.  

“Me dijeron que me recordaban como una persona que hizo crecer la Dirección, pero que creció con ella y con ellos; como una líder empática, cercana, que los hizo crecer como personas. Eso para mí fue muy grato”.  

Hoy, ya pensionada, vive una etapa distinta. “Me fui con gratitud, con la seguridad del deber cumplido. Me fui feliz y estoy muy feliz”. Disfruta viajar, especialmente porque sus dos hijos viven fuera del país, compartir con la familia y los amigos, hacer ejercicio y pasear a su perro. Además, continúa ejerciendo como coach, ofreciendo cursos y acompañando equipos, “pero en mi tiempo y a mi ritmo”.  

Después de casi cuatro décadas de entrega, Alexandra Leal cierra su ciclo laboral con la misma palabra que lo abrió: servicio. “Fueron años intensos, retadores y profundamente felices. Y me quedo, sobre todo, con la gratitud”.