Articulo: Megas que movilizan la transformacion de realidades - Hoy en la Javeriana
Megas que movilizan la transformación de realidades
Luis Fernando Múnera Congote, SJ, rector de la Pontificia Universidad Javeriana
Recibimos hace apenas unos días la primera cohorte de neojaverianos y neojaverianas que, junto con los demás estudiantes de nuestra Universidad, con sus profesores y con los equipos administrativos, dará impulso y encarnará los caminos que nos hemos propuesto para el periodo 2026-2030 en nuestro nuevo ciclo de planeación institucional.
En la bienvenida que les dimos, nos preguntábamos qué tienen que ver, para quienes apenas se vinculan a nuestra Universidad, estas cuatro megas: Una casa para siempre, un Ecosistema Javeriano de Conocimiento y Formación Integral, una Universidad en salida para el mundo o una Cultura y ética del cuidado.
Planear la Universidad, compartíamos ese día, es dejarnos interpelar por la Javeriana que queremos y necesitamos para este tiempo y por dotar de sentido cómo la construimos juntos. Lo que piensan, sienten, proponen y viven nuestros estudiantes con su talento, su creatividad, su sensibilidad, su disciplina y su esperanza aporta, junto con el resto de la comunidad, a la construcción de Universidad y, desde ahí, es que aportamos sociedad.
Quiero detenerme brevemente en cada una de las megas que orientarán nuestros esfuerzos como comunidad universitaria en el inmediato futuro.
La primera gran apuesta es Una casa para siempre. Esto significa asegurar la sostenibilidad integral de la Universidad: no solo financiera, sino institucional, humana, ambiental, social y digital.
¿Qué tiene que ver Una casa para siempre con cada uno de los miembros de esta comunidad universitaria? Todo. Porque cada uno de nosotros desea y es responsable de que la Universidad se fortalezca cada día, sea cuidada, evolucione. Cuando, desde nuestros distintos lugares, participamos, proponemos, ayudamos a hacer virtuosa la relación entre profesores y estudiantes, apropiamos y protegemos los espacios y recursos, cuando respetamos a las personas, cuando hacemos buen uso de las tecnologías digitales, cuando construimos comunidad, estamos dando vida a esta casa para siempre: para nuestras generaciones y para las generaciones que vendrán. Por ello, la corresponsabilidad es una vivencia clave en esta mega de la planeación institucional.
La segunda es el Ecosistema Javeriano de Conocimiento y Formación Integral. Hay en ella una palabra clave: ecosistema, con la que muchos de nosotros estamos familiarizados.
Un ecosistema es algo vivo. No es, en nuestro caso, un conjunto ordenado de asignaturas, proyectos y procesos, ni un campus estructurado con espacios diversos. Un ecosistema nos habla de conexiones, de que todo se conecta: personas, procesos, ideas, experiencias formativas, aprendizajes, innovación, investigación, creación, proyección social. Cuando todo se conecta, suceden cosas increíbles. Eso es parte de lo que queremos: una Universidad donde el conocimiento no esté fragmentado, donde no seamos islas, donde las conexiones produzcan nuevas posibilidades y den respuesta a los retos locales y globales.
Reconoce esta mega que el mundo se nos presenta hoy con problemas complejos: salud, clima, desigualdad, debilidad de la democracia, usos poco éticos de la tecnología, falta de compromiso con el bien común, confrontaciones políticas y culturales, déficit de empleo, cuestionamientos al sentido de la vida. En este panorama entra con fuerza la inteligencia artificial; una tecnología que puede acelerar tareas, resumir información, generar textos, imágenes, códigos, pero que no puede reemplazar el sentido, la ética, el juicio, la empatía y la responsabilidad por los efectos nocivos que ella puede tener.
Pensar con rigor, crear con audacia, colaborar, dialogar con quien es distinto, aprender a aprender, destinar tiempo para comprender y discernir, resultan claves frente a estas nuevas realidades. Y esto es lo que en esencia aportan la vida universitaria y un ecosistema de conocimiento y formación integral como el de la Javeriana.
Como tercera mega, impulsamos el compromiso de ser Universidad en salida para el mundo. Este foco con el que ella nos desafía tiene un significado especial porque implica que nuestro conocimiento no se queda en las aulas o en los laboratorios. Significa que los javerianos y las javerianas, para construir soluciones, trabajamos con comunidades, con organizaciones, con territorios, con empresas, con entidades gubernamentales, con pares y siempre con una mentalidad abierta al mundo.
No se trata de ir a decirle a la sociedad qué hacer. Se trata de encontrarnos: escuchar, colaborar, tejer confianza y valor compartido. Esto es clave en un mundo polarizado, atravesado por tensiones sociales y políticas, y por nuevas formas de interacción. Por eso son fundamentales las personas que trabajan con otros, con quienes piensan distinto, y lo hacen con un profundo sentido de humanismo solidario.
La cuarta mega está en el corazón de nuestra comunidad educativa: Cultura y ética del cuidado. ¿Qué significa eso en la vida cotidiana? Que en la Javeriana promovemos y consolidamos intencionalmente relaciones solidarias, esperanzadoras, responsables y respetuosas entre todas las personas de la comunidad y con quienes interactuamos en la sociedad.
Cuidar es tomarnos en serio la vida y a las personas: la salud física, mental, emocional, espiritual y social. Cuidar es crear una atmósfera donde la inclusión se vive; donde pedir ayuda no es un acto de valentía; donde el acompañamiento es real; donde nadie se reduce a una etiqueta; donde nos escuchamos; donde la diferencia no es amenaza, sino posibilidad; y donde los acuerdos se convierten en fuerza movilizadora. Cuidar y cuidarse no es un lujo: es una responsabilidad y una vivencia que nos hace humanos. Por eso, debemos cuidarnos mutuamente en el aula, en los grupos, en las conversaciones y también en el mundo digital.
La fraternidad y la amistad social ─legado que nos deja el papa Francisco─, hacen parte de una manera de habitar el mundo que promueve, precisamente, el diálogo, la inclusión, el encuentro y la participación. Representan una fuerza transformadora que hace florecer las cualidades más nobles del ser humano y actúan como antídoto contra la indiferencia. Apropiarlas como parte de lo que somos, tiene mucho que ver con la cultura del encuentro, un rasgo que nos hemos propuesto profundizar en nuestra comunidad educativa.
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Iniciamos 2026 con la fuerza movilizadora de cuatro megas y de un propósito superior que es promesa, invitación y compromiso: “En la tradición educativa jesuita, somos comunidad universitaria, transformamos realidades con sentido y esperanza, articulando formación, conocimiento y solidaridad”. Transformemos realidades no desde la arrogancia, sino desde el sentido; no desde el pesimismo, sino desde la esperanza. Comprometámonos juntos a hacerlo conectando formación, conocimiento y solidaridad.
Quisiera terminar con una pregunta: ¿cómo, desde nuestro lugar y el quehacer de cada día, estamos contribuyendo a este propósito superior y a estas megas? La Universidad y la sociedad que soñamos y buscamos no depende de unos proyectos, sino de la convicción y del compromiso de cada uno de nosotros.

