Investigación
Salud
Abril 17, 2026

La Javeriana, líder científica del nuevo ecosistema para producir soluciones en salud en Bogotá

Edward Alejandro Díaz Rincón
Periodista de Pesquisa Javeriana 

Bogotá quiere desarrollar sus propias soluciones en salud. Para lograrlo, el pasado lunes 13 de abril, en la Pontificia Universidad Javeriana, se inauguró el Ecosistema Distrital de Innovación en Biotecnología y Salud Digital para la Soberanía Sanitaria y el Desarrollo Sostenible Global. 

El ecosistema conecta universidades, entidades públicas y empresas, con el fin de reducir la dependencia externa y avanzar en el desarrollo de diagnósticos, tratamientos, terapias avanzadas y herramientas para detectar y hacer seguimiento a enfermedades de manera oportuna. La pandemia del covid 19 dejó en evidencia la dependencia de Colombia de otros países para acceder a diagnósticos, tratamientos y vacunas, lo que afectó la capacidad de respuesta en momentos críticos. Ahora Bogotá camina hacia construir sus propias soluciones.  

“En nuestro país, en nuestra ciudad, tenemos el enorme reto de cambiar cómo hacemos posible la aplicabilidad de la ciencia y la tecnología, para que nuestras comunidades accedan a un conocimiento estructurado cada vez más democrático”, afirmó Adriana Marcela Gutiérrez Castañeda, gerente de Ciencia, Tecnología e Innovación en la Agencia Atenea. 

 

Capacidades que buscan traducirse en soluciones 

Bogotá parte de una base sólida, pues concentra entre el 20 % y el 25 % de la capacidad científica del país en salud y biotecnología, reúne más de 1.300 investigadores y cerca de 400 grupos de investigación. Además, genera alrededor del 40 % de las patentes en temas farmacéuticos y de salud. A esto se suman más de 18.000 empresas del sector. 

Estas condiciones permiten avanzar hacia una agenda más articulada, donde la investigación y el desarrollo tecnológico se conecten con necesidades concretas del sistema de salud. “El desafío, tal vez más importante, es el tamaño del ecosistema. No se trata de proyectos aislados, sino de iniciativas que implican muchas instituciones, un número importante de investigadores y la administración de recursos; por ello, mantener todo cohesionado es clave”, afirmó Carlos Alméciga, director científico del ecosistema. 

La Pontificia Universidad Javeriana llega a este ecosistema con una trayectoria consolidada en investigación en salud. Doce facultades y 81 grupos de investigación trabajan en áreas como biomedicina, biotecnología, terapias avanzadas, salud pública, salud digital y biodiversidad aplicada. Esa base fue determinante para asumir el liderazgo del proyecto, con la expectativa de que ese conocimiento se conecte de manera más directa con las demandas del sistema de salud y los retos de la ciudad. 

“Esta iniciativa nos permite, como universidad, aportar a una investigación con impacto académico de alto nivel en consonancia con las expectativas de la sociedad y trascenderlo hacia un impacto integral que abarca, entre otras dimensiones, la salud, el bienestar social y la toma de decisiones informadas en políticas públicas”, afirmó el rector, P. Luis Fernando Múnera Congote, SJ 

 El trabajo se organiza en tres frentes: salud digital e inteligencia epidemiológica, biodiversidad en salud y terapias avanzadas. En total, integra nueve proyectos orientados al desarrollo de herramientas diagnósticas, terapéuticas y de seguimiento. 

 

 

La presentación del ecosistema se realizó en el auditorio Alejandro Novoa, SJ.  
 

 

El ecosistema está conformado por una red de 13 entidades y cuenta con una inversión de $9.232 millones de la Agencia Atenea, entidad del Distrito encargada de fortalecer el acceso y la calidad de la educación superior y de impulsar la ciencia, la tecnología y la innovación. 

Participan, además: la Universidad de los Andes y la Universidad Nacional de Colombia; BogotáBio y el Instituto Distrital de Ciencia, Biotecnología e Innovación en Salud; el Laboratorio de Salud Pública de la Secretaría Distrital de Salud; la IPS Javesalud, el Hospital Universitario San Ignacio y el Instituto Nacional de Cancerología; además de startups nacidas de la comunidad javeriana, como DreemBio y CellRep, y aliados internacionales como el Harvard Data Science Institute y la Universidade Federal do Rio Grande do Sul. 

El trabajo se organiza en tres frentes: salud digital e inteligencia epidemiológica, biodiversidad en salud y terapias avanzadas. En total, integra nueve proyectos orientados al desarrollo de herramientas diagnósticas, terapéuticas y de seguimiento. Uno de ellos es PRETEP, una prueba para detectar el riesgo de preeclampsia antes de la semana 20 de gestación. 

A mediano plazo, la expectativa es que parte de esas tecnologías logren implementarse en el sistema de salud bogotano. “Algunas tecnologías tomarán más tiempo, especialmente los desarrollos farmacéuticos, que requieren más años y fases; sin embargo, para 2031 esperamos tener varias de ellas implementadas y al servicio de la sociedad”, afirmó Alméciga. 

La jornada de inauguración se desarrolló como un espacio de encuentro y articulación entre actores clave del ecosistema. Inició con un desayuno de relacionamiento estratégico entre invitados del sector académico, público y empresarial, seguido de la apertura institucional con intervenciones del rector de la Pontificia Universidad Javeriana, Luis Fernando Múnera Congote, SJ; y representantes de la Agencia Atenea y la Secretaría Distrital de Salud.  

A lo largo de la mañana se alternaron presentaciones del ecosistema, videos breves de proyectos y un panel de conversación que reunió investigadores, sector productivo y entidades del Distrito, lo que permitió mostrar tanto las capacidades instaladas como las apuestas en curso. El evento cerró con ponencias centradas en soberanía sanitaria y una intervención final orientada a proyectar los retos y alcances del ecosistema. 

El ecosistema propone una forma distinta de producir y usar el conocimiento en salud. Su alcance está en lograr que la investigación avance hacia soluciones concretas, sostenidas en el tiempo y alineadas con las necesidades del sistema. Si esa articulación se mantiene, Bogotá no solo reducirá su dependencia tecnológica, sino que podrá consolidar un modelo en el que la ciencia se traduzca en decisiones públicas mejor informadas, en oportunidades para el talento local y en tecnologías que efectivamente lleguen a quienes las necesitan.