Articulo: Educacion acceso logrado, igualdad todavía no - Hoy en la Javeriana
Especial 8M | Educación: acceso logrado, igualdad todavía no
Camila Medina Posada
Profesional relacionamiento y prensa, Dirección de Comunicaciones
En Colombia, las niñas y jóvenes ya no enfrentan un acceso desigual a la educación. De hecho, hoy las mujeres representan más del 51 % de la matrícula universitaria. Sin embargo, la fotografía cambia cuando se revisa qué estudian y qué oportunidades derivan de esas trayectorias.
Gloria Bernal, directora del Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Javeriana, lo explica: “Hoy las brechas no están en entrar a la universidad. Están en qué estudian las mujeres, cuándo desertan y qué obstáculos culturales enfrentan para permanecer en áreas STEM”. Aunque más mujeres ingresan a la universidad, solo el 31% de las personas inscritas en programas STEM son mujeres, y el porcentaje cae al 16 % en maestrías de estas áreas, que suelen ser las mejor remuneradas y con mayor demanda laboral.
Los datos del LEE muestran un patrón consistente: en primaria las niñas y los niños tienen desempeños similares en matemáticas, pero la brecha se amplía con la edad, especialmente en colegios oficiales. La evidencia sugiere que no hay diferencias de capacidad, sino entornos y expectativas que deterioran la autoconfianza de las niñas: estereotipos tempranos, climas escolares poco inclusivos, sesgos en la orientación vocacional y menor exposición a referentes femeninos en ciencia.
La deserción también tiene mecanismos de género distintos. Aunque los niños desertan más, las niñas abandonan en momentos críticos (secundaria y media) por razones diferentes: cuidado de hermanos y personas mayores, trabajo doméstico no remunerado, embarazo adolescente y normas que las “ubican” en tareas del hogar. Este retiro, subraya Bernal, no siempre aparece de inmediato en las tasas, pero debilita las trayectorias: menos horas de estudio, más interrupciones y menor probabilidad de saltar a áreas de alto retorno.
En contextos rurales y vulnerables, este patrón se acentúa: desde los 10–12 años, muchas niñas asumen responsabilidades de cuidado que compiten directamente con la escuela, generando rezagos silenciosos que más tarde se traducen en menos opciones de becas y menor acceso a STEM.
Para revertir esta inercia, Bernal insiste en intervenir temprano y acompañar la transición a secundaria y media con estrategias de mentorías, docentes sensibilizados, orientación vocacional sin sesgos y referentes femeninos visibles.

