Con un poco más 730 inscripciones y la asistencia de 242 participantes, este jueves 11 de agosto se llevó a cabo el Simposio de investigación en cáncer: Medicina integrativa y Deterioro cognitivo organizado por un grupo de seis jóvenes investigadores de las ciencias básicas y las ciencias de la salud, vinculados a la convocatoria 874 de Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

El Simposio, que constituye uno de los resultados arrojados por la iniciativa Jóvenes Investigadores de Minciencias, corresponde al trabajo integrado llevado a cabo durante el último año en el marco de las acciones de dos proyectos del Programa GAT -Colombia Científica-, así como del Centro Javeriano de Oncología, el Hospital Universitario San Ignacio y las facultades de Ciencias y Medicina de la Universidad Javeriana.

Los proyectos Frecuencia de uso de medicinas alternativas y terapias complementarias en pacientes con cáncer (P1) y Efecto neuroprotector de extractos vegetales (P7) del Programa GAT, acogieron el interés de los jóvenes investigadores e hicieron posible el diseño y realización de una agenda de actividades científicas y de apropiación social del conocimiento en un entorno de diálogo académico.

Dr. Jorge Enrique Duque

Precisamente el Simposio es una de ellas, un encuentro que a lo largo de media jornada de exposiciones, sesiones de preguntas y respuestas, vinculó también presentación sobre medicina integrativa en cáncer, a cargo del Dr. Jorge Enrique Duque Gil, oncólogo clínico vinculado al Centro Médico Imbanaco de Cali, gestor de oncología integrativa del programa CENIT de la Fundación Programa de Vida e investigador del centro Imbanaco y de la Universidad del Valle.

Refiriéndose a este ámbito el Dr. Duque, destacó el contenido y alcance de los trabajos expuestos en el Simposio: “están al nivel de cualquier parte del mundo”, dijo elogiando la calidad del análisis en los estudios presentados. Entre otros temas, llamó la atención sobre la importancia de dar continuidad a escenarios en los cuales se produzca el encuentro necesario entre las ciencias básicas y el trabajo clínico, así como la capacidad de intercambiar información y diversos enfoques.

“El esfuerzo de articular la medicina integrativa al trabajo oncológico ha sido colosal, es importante continuar y romper el hielo en relación con el desconocimiento de las medicinas alternativas; avanzar para que se conozcan las herramientas y por su puesto, desmontar las prevenciones. Aún falta mucho por hacer para alcanzar lo que vemos en otros países”, puntualizó.

Por su parte, el Dr. Raúl Hernando Murillo, investigador principal del proyecto Frecuencias de uso de medicinas alternativas y terapias complementarias en pacientes con cáncer, reconoció la importancia de dar un mayor impulso a la investigación realizada desde las universidades, al responder una pregunta del auditorio en relación con el origen de la investigación que se lleva a cabo en el país.

Michelle Ortiz

La investigación en desarrollo de medicamentos, en gran medida, es liderada por la industria farmacéutica, sostuvo Murillo. “En la mayoría de casos la participación se circunscribe a la búsqueda de pacientes, en algunos casos los investigadores locales son invitados a la revisión y publicación de resultados, y en muy pocos, participan en el diseño de los estudios”.

Al entregar su balance del simposio, la Dra. Sonia Luz Albarracín, investigadora principal del proyecto Efecto neuroprotector de extractos vegetales, señaló el valor de trabajar en forma articulada, “somos más eficientes en grupo, integrando esfuerzos; para mi esta es la lección más importante de los últimos cuatro años.”

Albarracín reconoce la importancia de articular, por un lado, la clínica, el abordaje del paciente con cáncer desde la óptica integrativa, y por otro la investigación adelantada desde ciencias básicas sobre el deterioro cognitivo asociado a cáncer. A su juicio, el resultado más relevante se refleja en el acercamiento a la dimensión humana del trabajo científico, las historias que hacen parte de la vida del paciente.

Lina Ávila

Este enfoque se corrobora en la opinión de Michelle Ortíz, una de las profesionales del grupo de jóvenes investigadores, para quien la iniciativa les permitió humanizar el trabajo de investigación, entender que más allá de los resultados alcanzados en un laboratorio, las actividades presuponen tener clara la respuesta a la pregunta de para quién van esos resultados.

A lo cual, su compañera Lina Avila agrega “hacemos lo que hacemos, no para estar distantes de los problemas y las respuestas planteadas, sino para transformar; este fue un espacio estratégico para generar una red de profesionales de las disciplinas de la salud y las ciencias básicas en el abordaje de temas complejos.

El epílogo de la experiencia bien puede estar en el hecho de que el 50% de los integrantes del grupo de jóvenes investigadores muestran un claro interés en avanzar en el campo de la investigación, concluye Sonia Luz Albarracín.

 

 

Contacto: Camilo Palacios Ávila – comunicaciongat@javeriana.edu.co

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