Para Gianfranco García, surfear no es solo un deporte. Es una tabla de salvación en medio de un contexto hostil en Alto Perú, el barrio donde vive, en Lima, una zona marcada por la violencia, la incertidumbre y la escasez de oportunidades para los jóvenes que allí residen. Cuando entra al mar, dice, la ansiedad se aquieta y baja el volumen del ruido de sus problemas. Su historia no es excepcional: refleja la experiencia de muchos jóvenes latinoamericanos que han encontrado en el deporte, el arte y los espacios comunitarios formas concretas de maniobrar su bienestar emocional.

Con una mirada innovadora, el ‘proyecto OLA Investigando la salud mental en jóvenes’ no se limita a identificar los riesgos de ansiedad o depresión, sino que pone el foco en los recursos, capacidades y formas de resiliencia que los jóvenes utilizan para afrontar el malestar emocional. Se trata de una investigación interdisciplinar desarrollada en Buenos Aires, Bogotá y Lima, que busca comprender los procesos de cambio, recuperación y adaptación a lo largo del tiempo, así como el papel de los contextos familiares, comunitarios y sociales, explica Carlos Gómez-Restrepo, investigador principal para Colombia del proyecto y decano de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana. Para ello, el proyecto articula metodologías cuantitativas y cualitativas que permiten medir el malestar y, al mismo tiempo, conocer la experiencia de jóvenes como Gianfranco.
Un enfoque cualitativo centrado en las voces juveniles
El componente cualitativo del proyecto OLA se desarrolló entre 2022 y 2024, a partir de entrevistas en profundidad a 112 jóvenes que habían participado previamente en el estudio longitudinal un tipo de investigación que observa y recopila datos de los mismos individuos o grupo a lo largo de un periodo prolongado de tiempo,y que presentaron sintomas de ansiedad o depresión, o ambos, en la medición inicial. Se tuvo en cuenta la diversidad de género, de edad y de las trayectorias de recuperación después de un año de seguimiento. La metodología siguió un enfoque inductivo, gracias al cual los equipos de investigación construyeron de manera conjunta un sistema de categorías a partir de las narrativas de los propios participantes.
Las entrevistas exploraron preguntas clave, como: ¿qué recursos utilizan los jóvenes cuando se sienten mal?, ¿qué funciones cumplen esos recursos?, ¿qué barreras enfrentan? y ¿cómo explican ellos mismos los cambios en su bienestar emocional a lo largo del tiempo?
“Este enfoque permitió identificar patrones comunes, pero también una gran heterogeneidad en las estrategias de afrontamiento”, explica Karen Ariza-Salazar, trabajadora social con experiencia en educación socioafectiva desde lenguajes lúdicos y artísticos e investigadora del proyecto OLA y de la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana.
Cuando las herramientas funcionan… y cuando van y vienen

Las estrategias que usan los jóvenes para enfrentar el malestar emocional no son fórmulas mágicas ni funcionan de manera lineal. Gianfranco lo explica con claridad: “Hay días en que el surf me ayuda mucho, y otros en que vuelvo a sentirme mal igual”. Esa experiencia de avances y retrocesos es común. Érika Martínez, campeona sordolimpica colombiana de 800 metros, tiene como tabla de salvación el atletismo: “A veces hablar con alguien me calma, pero otras prefiero estar sola y distraerme con otra cosa, como el deporte, correr”. Sus testimonios muestran que las herramientas no operan de la misma manera para todos ni en todo momento, y que la heterogeneidad es una característica central del afrontamiento emocional juvenil.
Aun así, el deporte o las actividades físicas aparecen de manera reiterada entre los nueve tipos de recursos que más eligen los jóvenes de OLA para regular su estado emocional, fortalecer sus vínculos y recuperar la sensación de control sobre sus vidas. Concretamente, incluían un amplio repertorio de acciones, como practicar deportes o disciplinas artisticas, escuchar música, buscar apoyo en amigos o familiares, aislarse temporalmente, reflexionar o intentar resolver el problema de fondo, entre otras. Y, por último, identificaron que estas estrategias suelen combinarse y no responden a una lógica única. Además, estas actividades complementan —pero no reemplazan necesariamente—otras formas de atención cuando el malestar se intensifica.

La mirada cualitativa del proyecto OLA recogió estos resultados en dos artículos publicados en las revistas científicas BMC Psychology y Discover Mental Health, en los que se presentan tres grandes funciones mayormente reportadas por los jóvenes entrevistados, que se traslapan entre sí: afrontar el malestar, sentirse apoyados y distraerse o tomar distancia temporal del problema. Las conclusiones de la investigación destacan que la resiliencia no depende de una sola herramienta, sino de la posibilidad de activar distintas funciones según el momento y el contexto. Este concepto —resiliencia — cobra un sentido profundo y, como lo define Francisco Diez-Canseco, investigador principal de OLA para Perú y asociado del Centro de Excelencia en Enfermedades Crónicas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, es la capacidad —no fija ni innata— de adaptarse y seguir proyectándose a pesar de contextos adversos. No implica la ausencia de sufrimiento, sino la posibilidad de regularlo y darle un lugar en la propia historia.
Organizaciones que hacen la diferencia
Otra línea de trabajo del proyecto OLA consistió en el desarrollo de estudios de caso sobre seis organizaciones comunitarias en Colombia y Perú que trabajan con jóvenes en contextos de vulnerabilidad y que se destacaron por su impacto en el bienestar emocional de dicha población. En Colombia se estudiaron iniciativas comunitarias como La Pelota Rebelde, Fundación Pepaso y Perros Sin Raza; en Perú se abordaron el Proyecto Alto Perú, Sinfonía por el Perú y Comunidad. Ninguna de ellas nació necesariamente con el objetivo explícito de “tratar la salud mental”, pero todas generan beneficios claros en el bienestar emocional de los niños, jóvenes y adultos a los que impactan.
A través de la observación participativa y de entrevistas ajóvenes, familias y equipos de trabajo en estas organizaciones, los investigadores identificaron prácticas comunes para la promoción del bienestar juvenil: vínculos de confianza, actividades grupales no competitivas, liderazgo juvenil y fuerte anclaje comunitario. Es en estos espacios donde historias como las de Gianfranco y Érika encuentran asidero.

De esta manera, los investigadores reconocen la necesidad de dar solución, desde la política pública, a las barreras de acceso a recursos empleados por los jóvenes. Por eso, insiste Gómez-Restrepo, es importante invertir en el fortalecimiento de espacios colectivos —deportivos, artísticos y culturales — como parte de una estrategia integral de salud mental juvenil. Finalmente, el estudio refuerza la necesidad de políticas basadas en evidencia científica, pero también en experiencias como las de Gianfranco y Érika.
TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Building resilience and resources to overcome depression and anxiety in young people from urban neighbourhoods in Latin America (OLA)
CONSORCIO DE LA INVESTIGACIÓN: Queen Mary Universit. Universidad de Buenos aires. Universidad Peruana Cayetano Heredia, Pontificia Universidad Javeriana
INVESTIGADORES EN JEFE: Stefan Priebe y Victoria Bird
INVESTIGADOR PRINCIPAL EN COLOMBIA: Carlos Gómez-Restrepo
Grupo de investigación Departamento de Epidemiología
Clínica y Bioestadistica
Facultad de Medicina
Pontificia Universidad Javeriana
PERIODO DE LA INVESTIGACION: 2020-2025
Para leer más:
• Caja de herramientas y recursos del proyecto OLA: https://theolastudy.com/es/otros-resultados/
• Corredor, k. (2025). Lo normal (no) es sentirse mal. Pesquisa Javeriana. https://www.javeriana.edu.co/pesquisa/lo-normal-no-es-sentirse-mal-jovenes/
• Osorio Jaramillo, I., Gómez-Restrepo, C., Brusco, L. I.,Diez-Canseco, F., Fung, C.,Ariza-Salazar, K. Olivar, N., Toyama, M., Carbonetti, F.L, Vilela-Estrada, A. L. y Priebe, S. (2025).Role of strategies used by young people for dealing with emotional distress: a qualitative studv in deprived urban neighborhoods in Latin America. Discover Mental Health, 5(1),14.https://doi.org/10.1007/s44192-025-00143-3
• Toyama, M., Vilela-Estrada, A. L., Ariza-Salazar, K., Osorio Jaramillo, I., Ramirez-Meneses, D., Flores, S., Carbonel, A., Olivar, N., Carbonetti, F. L., Fung, C., Stanilaus Sureshkumar, D., Brusco, L. I., Gómez-Restrepo, C., Diez-Canseco, F. y Priebe, S.(2025). Recursos utilizados por jóvenes para superar el sufrimiento mental en entornos desfavorecidos de América Latina: un estudio cualitativo. BMC Psychology, 13, 727. https://doi.org/10.1186/s40359-025-02830-w
• Toyama, M., Vilela-Estrada, A. L, Ramirez-Meneses, D., Flores, S., Carbonel, A., Ariza-Salazar, K., Osorio, I., Barbosa, I.Stanislaus Sureshkumar, D. y Fung, C. (2025). Construyendo espacios seguros: experiencias de organizaciones comunitarias para jóvenes. Queen Mary University of London; Pontificia Universidad Javeriana; Universidad Peruana Cayetano Heredia. https://doi.org/10.6084/m9.figshare.28869374.v2



