Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Así son las sinergias investigativas entre las ciencias sociales y naturales

Uno de los retos centrales del encuentro de Exposemilleros, organizado por la Vicerrectoría de Investigación de la Pontificia Universidad Javeriana, es formular un proyecto de investigación en el que se aborde una problemática a través de la unión de diferentes disciplinas.

Con la propuesta Minería e incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS): Un estudio interdisciplinar en dos departamentos de Colombia (Antioquia y Boyacá), los semilleros Estudios estructuralistas, de la Facultad de Antropología, e ISPOR Javeriana Student Chapter, del Departamento de Epidemiología Clínica y Bioestadística, lograron unir las ciencias sociales y las de la salud para profundizar sobre las infecciones de transmisión sexual de los trabajadores de las minas.

Este es un logro más de los investigadores del grupo de Estudios estructuralistas, quienes ya han presentado sus resultados académicos en ciudades como Paris, Filadelfia, Atenas, Zaragoza, Bogotá, México, Buenos Aires, entre otros. Sus nombres ya figuran en algunos capítulos de libros, sus artículos académicos han sido publicados en revistas indexadas y otros en grandes medios del país. Así lo informó a Pesquisa Javeriana el profesor Jairo Clavijo Poveda, líder del semillero de Antropología.

¿Cómo lo hacen?

Las ciencias no solo son biología, química, física o exactas; y no todos los científicos pasan sus días en laboratorios, con bata, gafas de protección y el ojo puesto en la lente de un microscopio. Según Clavijo, el semillero de Estudios estructuralistas es muestra de ello pues los antropólogos se dedican a investigar el mundo desde otro punto de vista: el del “macroscopio”. Día a día se encargan de demostrar que la ciencia va más allá de un laboratorio o de los lugares donde se hacen las salidas de campo, pues “el campo de estudio se construye a partir de lo que nos interesa saber del mundo”, complementa Juan Camilo Ospina Deaza, coordinador del grupo.

Para seleccionar los temas, sus integrantes tienen un único filtro: “Por extrañas que puedan llegar a ser las cosas que deseamos indagar, deben despertar un interés personal para que cada uno de los miembros del equipo disfrute la experiencia investigativa y que ésta sea una completa aventura para escudriñar los insumos que dan respuesta a las preguntas que nos planteamos”, complementa el profesor Clavijo.

En el proceso, los investigadores centran su labor en la puesta en práctica de las teorías estructuralistas de diferentes pensadores, para comprender problemáticas sociales que están presentes a diario. Ejemplo de ello es que empiecen a proponer pesquisas que pueden ir desde la política hasta series de la plataforma Netflix, que posteriormente son analizados desde estas posturas teóricas.
Clavijo Poveda propone “entender las teorías estructuralistas y posestructuralistas como un medio para observar el mundo social desde sus relaciones complejas”. En sus proyectos se encuentran análisis de la serie americana Doctor House, Star Wars, el videojuego Pokémon Go, la tauromaquia, la mitología y otros temas pocas veces estudiados en el país.

Además, lo que este profesor destaca del proceso del semillero es el modelo pedagógico que utilizan como guía, el cual toma varios aspectos de la misma teoría que ha inspirado su camino como la pedagogía participativa y la producción colectiva del conocimiento. “El trabajo en equipo es fundamental. Investigando en las biografías de Pierre Bourdieu, Michel Foucault y Lévi Strauss, nos dimos cuenta que ellos nunca trabajaron solos. A pesar de que los antropólogos tienden a ser muy individualistas, en nuestra pedagogía tratamos de no dejarnos llevar por eso”, asegura.

Los integrantes de este semillero han logrado profundizar en diferentes temáticas, han viajado por diferentes partes del mundo para mostrar sus hallazgos y han demostrado la capacidad de unir esfuerzos para hacer de la ciencia un trabajo colectivo. Hoy en día son un espacio que reafirma las diversas posibilidades para investigar más allá de las ciencias naturales, para cuestionarse, para tener en cuenta el contenido teórico y aplicarlo en la marcha. Muestra de ello es el planteamiento metodológico para indagar sobre las enfermedades de transmisión sexual en el sector minero, lo que los hizo ganadores de Exposemilleros 2019.

“La ciencia no fracasa”

“La ciencia no fracasa”

El talento y el saber son el verdadero poder. Esta es una de las premisas universales de la academia. ¿Y poder para qué? Para cambiar entornos, impactar positivamente la vida de las personas, trascender. Hoy, la universidad ya no solo es un espacio de enseñanza y aprendizaje como lo fue en sus estertores—, sino también de evolución. Se iza la bandera de la innovación como estandarte del progreso, pero ésta no ocurre de la noche a la mañana, no necesariamente debe ser radical (hay innovaciones graduales y con impacto incremental) y siempre supone evaluar sus consecuencias.  

Desde el 2005, se empezó a gestar el ecosistema innovador de la Universidad Javeriana, y en el 2012 se constituyó formalmente la Dirección de Innovación, que creó y puso en marcha el programa De la Academia al Mercado, un modelo de transferencia del conocimiento que hoy tiene múltiples frutos y es referencia nacional. En él se identifica un resultado de investigación promisorio, se evalúa, se valida, se protege con alguna modalidad de propiedad intelectual y se estructura en un producto o servicio para llevarlo al mercado. Aquí, algunas visiones de su directora sobre este proceso.

Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá).
Fanny Almario, directora de Innovación de la Pontificia Universidad Javeriana (sede Bogotá)

PESQUISA: ¿Por qué para las universidades ha sido difícil vincular la investigación con la sociedad?  

Fanny Almario: Puede haber un grado de dificultad pero también de invisibilidad. En las universidades primero se dio la enseñanza hasta madurarse y después vino la investigación, que ha tenido impacto social. El proceso de apropiación y transferencia de conocimiento no es tan sistemático ni inmediato porque las universidades están hechas para generarlo, no necesariamente comercializarloy para innovar se requieren unas competencias que ahora estamos incentivando y fortaleciendo, como la creatividad, el liderazgo, la resiliencia y el trabajo en equipo. Entre empresa y universidad hay que trabajar colaborativamente 

PESQUISA: ¿Qué hace falta para que se consolide ese engranaje? 

FA: Debe haber interés, confianza y unidades de interfaz que promuevan estas relaciones. En la década de 1990 surgieron los comités universidad-empresa. Hoy, además de entidades tipo cámaras de comercio o agremiaciones como la ANDIConnect Bogotá Región, que ayudan en ese propósito, también hay compañías que se dedican a identificar oportunidades en los distintos ecosistemas. Pero difícilmente esta construcción colectiva se puede dar si no hay una muy buena investigación de base.  El conocimiento no necesariamente es mediáticopero sí debe ser robusto e ir madurando para que no se agote.   

PESQUISA: ¿Qué mecanismos han empleado para atraer a los académicos a la cultura de la innovación? 

FA: Lo primero que hicimos fue encontrarnos con esos profesores que tenían la inquietud de saber cómo su conocimiento le podría servir a alguien y de qué manera se podría utilizar con un valor diferencial. Algunos tocaron nuestra puerta y otros los buscamos cuando advertimos investigaciones, patentes y tecnologías que podían ser atractivas para el mercado. Ellos fueron nuestros primeros promotores de la innovación y, con su espíritu, aunado a casos de éxitos que hallamos dentro de la universidad, empezamos a animar a otros docentes en esa vía. Después, visitamos cada facultad explicando qué estábamos haciendo desde la Dirección de Innovación, por qué era un gana-gana para todos (comunidad no académica, investigador y universidad) y comenzamos a divulgar, a través de congresos de investigación, asistencia a ruedas de innovación con empresas, actividades de promoción y foros, todo el andamiaje de directrices y reglamentaciones construidas para transferir el conocimiento e impulsar el emprendimiento. Trabajamos muy de la mano con la Dirección de Investigación para evaluar proyectos con potencial innovador y con los Comités de Investigación y Ética, a donde llegan los proyectos en ciernes que a mediano y largo plazo pueden tener procesos de transferencia interesantes.  

PESQUISA: ¿Cómo se incuba la innovación para que sea transversal a toda la academia? 

FA: Creando cultura de innovación y emprendimiento. Ese fue nuestro primer reto y aún continúa siéndolo. Para ello dictamos cursos, talleres y hacemos visitas focalizadas a los grupos de investigación. Desde nuestra dirección, identificamos el conocimiento con potencial de ser transferido y determinamos qué modalidad de propiedad intelectual emplear para protegerlo. Así mismo, estructuramos proyectos universidad-empresa y ayudamos a darle valor a una propuesta para que sea atractiva para el mercado, bien sea para licenciarla, venderla, patentarla o crear una nueva empresa basada en el conocimiento académico conocidas spinoff Adicionalmente, incentivamos dos ideas fundamentales: la primera, que la innovación no solo parte de la investigación, también se da en la docencia y el servicio; la segunda, la importancia de desarrollar la innovación social, es decir, crear metodologías y formas de hacer o trabajar con las comunidades, derivadas de una actividad investigativa, y que resultan en procesos de acción social y transferencia y apropiación de conocimiento con gran impacto comunitario.

PESQUISA: ¿De qué manera la Universidad ha desarrollado la innovación social? 

FA: Por su carácter misional, desde hace muchos años la Javeriana ha ejecutado proyectos centrados en aprovechar el conocimiento generado para impactar positivamente a las comunidades, vinculándolas en ese proceso. Organizaciones internas como Prosofi y Vidas Móviles, junto con las Convocatorias San Francisco Javier son, entre otros, espacios para apropiar socialmente el conocimiento en soluciones específicas. Nuestro siguiente paso será articular muchas unidades javerianas que trabajan en ello construir una directriz especialmente sobre innovación social en la que se definan parámetros y metodologías de intervención y medición del impacto de los proyectos.

PESQUISA: ¿La ciencia fracasa? 

FA: Si fracasar es tener un resultado negativo, eso no es fracaso, porque les permite a  otros investigadores advertir que no deben seguir por esa ruta. La ciencia y la investigación te ofrecen muchocaminos para descubrir algo y encontrar soluciones, pero aún basado en criterios científicos se puede llegar, inesperadamente, a una vía cerrada.

PESQUISA: ¿Qué ha sido lo más difícil en la creación de este ecosistema innovador? 

FA: Lo más complejo  como en cualquier proceso de estos es la articulación y definición de roles, es decir, saber quién está haciendo qué y cómo se pueden unir esfuerzos. Otro desafío ha sido aprender a ser muy dinámicos y versátiles para estar a la altura de lo que sucede afuera. Para que la Universidad se inserte al ecosistema de innovación nacional y regional debe tener una capacidad de respuesta acorde con los tiempos y los espacios, y eso lo hemos ido ajustando en estos años.

PESQUISA: ¿Por qué la Universidad ha sido líder en la transferencia de conocimiento? 

FA: Primero, porque ha tenido directivas no solo rectores y vicerrectores, sino otras unidades como la jurídica y financiera conscientes del rol de la academia para hacer viables soluciones, en lo posible articuladas entre varios actores de la comunidad académicaSegundo, porque la Universidad tiene muy claro que la innovación para ella no solo se mide desde el componente productivo, sino también social y la transformación de realidades de los más vulnerables. Tercero, porque se ha mantenido el apoyo continuamente y hemos sido conscientes de que este no es un proceso mediático. Cuarto, porque hemos estimulado las relaciones y el trabajo interdisciplinario consensuado para lograr que las soluciones sean más compactas y completas. Y quinto, porque hemos entendido las potencialidades del talento humano en casa y gozado de una gran materia prima (conocimiento) para trabajar. Pero en el fondo de todo esto subyace un elemento esencial: el espíritu misional de la Universidad, en el que se tiene muy claro la conciencia sobre el otro y la necesidad de buscar mecanismos para mejorar su vida. Ese compromiso social, que está en el ADN de esta alma máter, ha sido una ventaja para consolidar este ecosistema innovador.

PESQUISA: ¿En qué referentes internacionales se han inspirado? 

FA: Tenemos varios referentes porque hemos identificado y conocido sus modelos de gestión del conocimiento, en buena medida gracias al apoyo de InnpulsaEntre las universidades visitadas están Oxford, Utah, Stanford, Católica de Chile, Tec de Monterrey, Hebraica de Jerusalén y Santiago de Compostella.

Impuestos al capital en la era de la robotización

Impuestos al capital en la era de la robotización

 

Por años, economistas de todo el mundo han defendido la idea de que no es necesario ponerle un impuesto al capital. Es decir, si usted es dueño de una empresa, no tendría por qué contribuir monetariamente al Estado por sus activos (maquinarias, instalaciones, materias primas, trabajo, entre otros). Sin embargo, investigaciones recientes sobre el tema, han demostrado que en algunos casos podría ser apropiado, tal y como lo afirmó el profesor Iván Werning, durante su visita con motivo del evento de lanzamiento del programa de doctorado en economía de la Pontificia Universidad Javeriana.

Para comprender este argumento, Werning, quien es reconocido como uno de los economistas jóvenes más influyentes en el escenario mundial, según la revista The Economist, señaló la diferencia entre los conceptos capital y trabajo. Si los impuestos a los ingresos laborales son comunes, ¿por qué debería ser diferente con los derivados del rendimiento del capital? Por un lado, los impuestos a los ingresos juegan un rol redistributivo más directo, lo que ayudaría a mejorar la distribución de los ingresos. Por otro, la acumulación de capital proviene de ahorros e inversiones pasados. Impuestos al capital podrían generar distorsiones indeseadas que afecten negativamente al crecimiento de la economía. En estos argumentos se escudaban los economistas que recomendaban no gravar al capital, pero sí a los ingresos laborales.

Sin embargo, hay razones para reconsiderar este antiguo consenso. Si la consolidación de las firmas más exitosas se debe al esfuerzo y trabajo de los empresarios, entonces el valor de estas empresas proviene del fruto del trabajo y, como tal, debería ser gravado como los demás salarios.

Otro argumento a favor de los impuestos al capital es que, al ser utilizados para evitar que la riqueza de un país termine concentrada en pocas manos, pueden contribuir a que por la vía democrática no ascienda al poder algún gobierno con la bandera de expropiar las grandes fortunas. Esto sería aún peor para los incentivos al ahorro y al emprendimiento.

“La propuesta que estamos escuchando en los países de Latinoamérica es ponerle impuestos a la riqueza, en algunos casos hasta el 6% del patrimonio. Si no tuviéramos ningún impuesto al capital, la desigualdad en la riqueza sería muy grande e incluso crecería en el futuro”, afirmó Werning.

Iván Werning
Iván Werning. Impuestos en tiempos modernos: robots, riqueza y comercio

Impuestos a los robots

Por su parte, la utilización de robots en el proceso productivo de las empresas modernas es una forma de progreso tecnológico al que se enfrentan las economías de hoy. ¿Son bienvenidas estas tecnologías a pesar de realizar las tareas tradicionalmente a cargo de los trabajadores? ¿Deberían ser reguladas? ¿De qué forma? Los resultados de las investigaciones más recientes del profesor Werning son concluyentes en afirmar que las sociedades deberían abrazar las nuevas tecnologías, y que su efecto sobre la distribución del ingreso puede ser contrarrestado con un sistema óptimo de impuestos sobre las empresas que se beneficien de ellas. Argumentos similares pueden ser aplicados a la regulación del comercio internacional frente a la globalización.

Cabe mencionar que la participación de Werning en el lanzamiento del Doctorado en Economía busca incentivar en los candidatos a este programa el poder abordar durante el desarrollo de sus agendas de investigación, este y otros temas de relevancia social. Al respecto, el profesor Werning lamenta la escasez de doctorados en América Latina “…porque hay muchas preguntas de investigación que son particulares a los países, a sus instituciones y a su situación […] Muchas veces se ha dicho que es muy difícil competir con el resto del mundo, pero no hay que quedarse con la idea de que hay que competir en la misma dimensión, en el mismo margen; hay otras dimensiones donde los posgrados locales pueden agregar valor”, concluye.

Para conocer más remas relacionados con el impuesto al capital y la economía colombiana, lo invitamos a visitar los siguientes artículos:

La reforma tributaria que no se vio

¿Cómo va la economía en el contexto global?

Un año con Iván Duque

¿Qué es la clase media en Colombia?

Del salario mínimo y la Ley de Financiamiento

Producción Académica Javier Maldonado

PRODUCCIÓN BIBLIOGRÁFICA

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

ARTÍCULOS CIENTÍFICOS

Variation in freshwater fish assemblages along a regional elevation gradient in the northern Andes, Colombia

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Climbing behaviour of Cordylancistrus sp. in the Colombian Andes

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA

Opinion Paper: how vulnerable are Amazonian freshwater fishes to ongoing climate change?

FERNANDO CARVAJAL VALLEJOS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN ORTEGA

Peces de la zona hidrogeográfica de la Amazonia, Colombia. Biota colombiana

JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Akawaio penak, a new genus and species of Neotropical electric fish (Gymnotiformes, Hypopomidae) endemic to the upper Mazaruni River in the Guiana Shield

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, HERNAN LOPEZ FERNANDEZ, DONALD C. TAPHORN, CALVIN BERNARD, WILLIAM G.R. CRAMPTON, NATHAN R. LOVEJOY

Peces de la cuenca del río Pauto, Orinoquia colombiana

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER VICENTE PRECIADO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY

Returning to the Colombian Amazon

LIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del Oriente de Antioquia, Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Abundancia relativa y dieta de Grundulus bogotensis (Characiformes: Characidae) en el altiplano Cundiboyacense, Colombia

CAMILO ROA, SAUL PRADA PEDREROS, RICARDO ALVAREZ ZAMORA, CARLOS RIVERA RONDON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Checklist of the freshwater fishes of Colombia: a Darwin Core alternative to the updating problem

CARLOS DONASCIMENTO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, ARMANDO ORTEGA LARA, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JOSE SAULO USMA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Fishes of the Cusiana River (Meta River basin, Colombia), with a key to its species

ALEX URBANO BONILLA, GUSTAVO ADOLFO BALLEN CHAPARRO, GUIDO ALBERTO HERRERA RODRIGUEZ, JHON ZAMUDIO, EDGAR ESTEBAN HERRERA COLLAZOS, CARLOS DONASCIMENTO, SAUL PRADA PEDREROS, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Two new trans-­‐Andean species of Imparfinis (Siluriformes: Heptapteridae) from Colombia

ARMANDO ORTEGA LARA, NADIA MILANI, CARLOS DONASCIMENTO, FRANCISCO ANTONIO VILLA NAVARRO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Altitudinal variation in fish assemblage diversity in streams of the Central Andes of Colombia

URSULA JARAMILLO VILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, FEDERICO ESCOBAR SARRIA

Peces del departamento de Santander, Colombia

CESAR A. CASTELLANO MORALES, LAURA L. MARINO ZAMUDIO, LERNEY GUERRERO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

A regional perspective on the diversity and conservation of tropical Andean fishes

ELIZABETH P. ANDERSON, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Peces del piedemonte del departamento del Casanare, Colombia

JHON ZAMUDIO, ALEX URBANO BONILLA, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, JUAN DAVID BOGOTA GREGORY, GILBERTO CORTES MILLAN

Checklist of the freshwater fishes from Colombia

JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO, RICHARD P. VARI, JOSE SAULO USMA

Damming Fragments Species. Ranges and Heightens Extinction Risk

JUAN DAVID CARVAJAL QUINTERO, TIANXIN CAI, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Effects of Aquatic Vegetation on the Spatial Distribution of Grundulus bogotensis, Humboldt 1821 (Pisces: Characidae)

CARLOS RIVERA RONDON, SAUL PRADA PEDREROS, DIANA GALINDO, JAVIER ALEJANDRO MALDONADO OCAMPO

Valorar las artes para transformar la academia

Valorar las artes para transformar la academia

Hay un inefable proceso de atracción, conexión, repulsión y diálogo entre el arte y la ciencia. ¿Cómo sería viajar en el tiempo a través del —hasta ahora teórico— agujero de gusano? Esta y muchas otras preguntas que se formulan desde el campo de la ciencia son, en principio, imaginadas desde el arte. Pero también desde el arte se hace uso de la ciencia cuando es necesario encontrar respuestas para producir una creación artística, como lo hizo Leonardo dVinci. 

Este fructífero diálogo ha resultado en hallazgos y creaciones memorables. ¿Cómo viaja un impulso neuronal a través del cerebro? Sin este intercambio entre lenguajes y lógicas, tanto las neurociencias como la pintura se habrían perdido de la producción intelectual de Santiago Ramón y Cajal. 

Y aunque algunas veces parece obvia esta conexión, en otras ocasiones ciencia y arte se observan mutuamente con sospecha, como si se tratara de universos irreconciliables. Sobre todo en lo tocante al arte en la academia. 

En Colombia, hasta hace pocos años los artistas ubicados dentro de las universidades no encontraban su lugar, pues el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI) medía la producción académica bajo lógicas que excluían la producción artística. Esta situación tuvo un giro paradigmático gracias a largas, profundas y difíciles discusiones, producto de las cuales hoy en día el SNCTI contempla criterios para evaluar la producción artística dentro de las métricas académicas. 

Para comprender mejor cómo se produjo este cambio, en qué consiste y cuáles han sido sus implicaciones, PESQUISA JAVERIANA dialogó con Óscar Andrés Hernández Salgar, asistente para la creación artística de la Pontificia Universidad Javeriana, quien fue una de las voces más activas para lograr esta transformación. 

Óscar Andrés Hernández Salgar
Óscar Andrés Hernández Salgar

PESQUISA JAVERIANA: ¿Qué era lo que ocurría en el contexto educativo y de investigación académica en el país antes de que se produjera el cambio en el Sistema? 

Óscar Andrés Hernández Salgar: Hay dos grandes sistemas que cobijan a las universidades: el sistema educativo, con el Ministerio de Educación a la cabeza, y el SNCTI. Lo raro es que cada uno de esos dos sistemas corresponde a paradigmas distintos de universidad. Como está planteado, mucho de lo que define al sistema educativo corresponde a un paradigma de universidad que está centrado en la formación de profesionales para reproducir una fuerza de trabajo, en el que el conocimiento es más algo que se reproduce, no algo que se produce. 

Por otro lado, para el SNCTI lo importante es que las universidades produzcan conocimiento nuevo que llegue al sector productivo. Entonces ¿qué pasa? Que las funciones universitarias —que son docencia, investigación y extensión— empiezan a cambiar sus pesos: antes docencia era el gran foco y las universidades que formaban profesionales hacían además investigación. Ahora cada vez más se les pide que enseñen y transfieran lo que investigan. 

¿Qué pasaba con los artistas dentro del SNCTI? El arte no tenía ninguna cabida, porque se asumía que las artes y las humanidades no producían conocimiento capaz de impactar el sector productivo, lo cual no es cierto. Esta exclusión parte de una idea de conocimiento en la que las ciencias naturales, las ingenierías y las ciencias de la salud son las únicas que realmente pueden impactar las dinámicas económicas a través de una idea más bien lineal de innovación. Es una visión muy economicista. 

PJ: ¿De qué maneras la producción artística impacta el sector productivo? 

ÓAHS: Esto se explica comprendiendo cómo las industrias creativas y culturales se vuelven competitivas: esto ocurre, no por su infraestructura, sino por la originalidad de los contenidos. Y quienes crean contenidos originales son diseñadores, músicos, artistas plásticos, etcétera. La sociedad necesita que haya un aparato de producción de contenidos que conecte la diversidad cultural con procesos de generación de valor económico para darles mayor competitividad a las empresas. Si no, lo que pasa es que se copian fórmulas. 

Ahora, obviamente no todo el arte es para vender. Para que existan contenidos que renueven la industria se necesita que haya experimentación y creación libre, no orientada a públicos (al igual que para que exista investigación aplicada se necesita investigación básica). Por fuera de la universidad los productores de contenidos no tienen espacio para experimentar. Una empresa que produce contenido audiovisual, por ejemplo, no se puede dar el lujo de estar ensayando narrativas, formatos, sensibilidades; esto hace que se reduzca la diversidad. 

De manera que lo que nosotros sustentamos es que las universidades son espacios privilegiados de experimentación. Es ahí donde se vuelve importante la investigacióncreación. Entonces lo que logramos en Colciencias fue empezar a posicionar la investigacióncreación como una forma de generación de valor cultural, estético y eventualmente económico, desde las disciplinas artísticas. 

PJ: ¿Qué ocurría con los docentes-artistas antes de que los criterios cambiaran? 

ÓAHS: Se quedaban rezagados en la carrera académica porque toda la estructura de incentivos se enfocaba en la producción intelectual escrita, en la producción de investigación. Por esa razón la ‘pelea’ en Colombia fue la de reconozcamos la producción artística como producción intelectual. No había unos criterios claros de evaluación y, como consecuencia, se detuvo la evaluación de producción intelectual artística de profesores durante varios años. Entonces, en la Javeriana se creó un comité de valoración de producción artística que empezó a definir unos criterios, que fueron los que llevé a la mesa de Artes, Arquitectura y Diseño, en Colciencias, para ver en qué casos se puede reconocer la creación artística como conocimiento nuevo y cómo se puede valorar: no desde cero, sino acudiendo a las mismas instancias de legitimación que reconocen los actores del campo del arte. 

PJ: ¿En qué consiste esta ‘homologación’ de criterios que ya existían con respecto a los que se produjeron para evaluar la investigación-creación? 

ÓAHS: Nosotros presentamos el modelo de valoración que se había creado dentro de la Universidad. Propusimos que se aprovecharan las instancias en las que ya circula el arte. Ocurre de forma similar a como es valorado un artículo académico: si el artículo fue evaluado para publicarse en una revista que está en cuartil uno en Scopus, entonces se deduce que es un indicador de calidad y no hay que volver a evaluarlo. Con el mismo nivel de estructuración existen unos circuitos que legitiman la carrera académica de los artistas. Por ejemplo, si yo soy un artista y puse una instalación en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, se deduce que allí hay un reconocimiento de la calidad. Hay unas instancias por las que el arte va circulando y que tienen procesos de curaduría, arbitraje o selección, y, existiendo esto, no tenía sentido que nosotros nos enfrentáramos a una evaluación adicional. 

PJ: ¿Qué retos o contradicciones afronta la puesta en marcha de estos criterios de valoración para las creaciones artísticas? 

ÓAHS: Este modelo de medición es automático y no tiene gente de carne y hueso detrás pensando. Es un algoritmo: uno presiona un botón y ya. No hay paneles, no hay pares. Entonces debimos parametrizar todo y eso nos obligó a tomar decisiones difíciles, por ejemplo, que la trayectoria del espacio que tuviera 10 años de existencia era mejor que la que tuviera ocho. Y esto es muy problemático, porque esa lógica termina privilegiando los circuitos tradicionales del arte, y el arte más disruptivo, que realmente ha producido cambios en la sensibilidad y que ha hecho cosas diferentes, ocurre por canales emergentes. 

PJ: ¿Qué transformaciones se han producido dentro de la Javeriana a raíz de este cambio? 

ÓAHS: Ha permitido que los grupos de investigación e investigadores que estaban muy mal escalonados en Colciencias suban su clasificación, haciendo lo que hacen: creación en su ámbito académico. El incremento en el volumen de los productos registrados es brutal. En las últimas tres convocatorias es muy, muy pronunciado. Pero, por otro lado, también ha hecho que la gente empiece a hablar más en términos de investigacióncreación. Hay un auge de la investigacióncreación en las áreas artísticas y en el diseño. 

Esto ha hecho que se empiece a ver que estamos generando una nueva dinámica académica alrededor de las artes, que la gente hasta ahora está empezando a vislumbrar. También han ocurrido otras cosas, por ejemplo, empieza a haber más cruces entre departamentos y entre disciplinas para generar proyectos de creación cada vez más ambiciosos. Todo esto apenas está empezando, pero definitivamente promete transformar el entorno académico. 

Transmilenio, tensión entre cobertura y calidad

Transmilenio, tensión entre cobertura y calidad

“Bogotá, como se cree, no es necesariamente la peor ciudad del mundo en términos de transporte. Cualquiera con cierta población y con algunas zonas de alta densidad tiene problemas de movilidad. La mejor solución es con infraestructura muy costosa, la cual no podemos pagar”, afirma Daniel Jaramillo, que como docente javeriano se ha dedicado a estudiar el sistema de transporte de la ciudad, planteando tecnologías que puedan ser útiles para mejorar el sistema.

Pesquisa Javeriana dialogó con este Ph.D. en telecomunicaciones y magíster en ingeniería electrónica, quien pone sobre la mesa varias opciones para mejorar la movilidad de la ciudad, de la cual resalta que tiene un cuello de botella: su alta densidad poblacional.

Densidad poblacional de ciudades.
Comparativo de densidades poblacionales.

 

Pesquisa Javeriana: Una de las quejas al sistema de transporte público de la ciudad es la calidad del servicio y la congestión que se genera. Usted hizo un estudio para probar técnicas de medición de congestión en Transmilenio. ¿Cuáles son los principales hallazgos de su investigación?

Daniel Jaramillo: Una conclusión directa del estudio que va en sintonía con el espíritu de haber hecho ese esfuerzo es que Transmilenio no es una tecnología desarrollada ni estable, sino que es un gran experimento. Para el año 2000 ninguna ciudad había intentado mover tanta gente a través de un sistema de buses como el plan que tenía Bogotá.

La conclusión más importante es que el sistema está diseñado y planeado sobre muchos supuestos y pocas certezas. Por ejemplo, ¿cómo se mueve una persona dentro del sistema para ir de Soacha a San Victorino? Transmilenio supone que la persona toma un servicio, pero si la persona toma otro y después hace un transbordo, eso no lo sabe el sistema. Esa información es vital para que el sistema funcione mejor. Tampoco evalúa la cantidad de rutas que hay en una sola puerta, en donde pueden encontrar soluciones para reducir la fricción entre pasajeros que aparece cuando llega un bus que no es para quienes están frente a la puerta. Eso mejoraría la calidad del servicio. Hay mucha incertidumbre interna en el sistema que se suma a la falta de infraestructura, lo que impide que este sea estable, confiable y preste mejor servicio.

 

PJ: Lo que usted hizo fue justamente eso, tratar de medir la congestión a través de sistemas que puedan ser utilizados más adelante por el sistema, implementando sus debidas mejoras.

DJ: Exacto. Yo utilicé tres técnicas. La primera: con una computadora, cámaras y un algoritmo hicimos detección y seguimiento de cabezas para tratar de contar las personas y medir la congestión. La segunda: un ‘Sniffer Wi-Fi’ (fisgón en español), que iba pegado en algunas partes de la estación y en el bus para capturar los mensajes Wi-Fi que hay en el aire y estimar el número de personas que hay en los alrededores del lugar. Tercera: es la técnica que utiliza Transmilenio actualmente para hacer algunas de sus mediciones de congestión, a través de un equipo aforos, es decir, personas encargadas de monitorear con lápiz y papel el movimiento de los buses y estimado de personas que se suben en ellos. Nosotros les propusimos hacer grabaciones de voz en vez de escribir, pasamos la voz a texto y el texto a datos, para que la información fuera más precisa y fácil de procesar.

La idea es evaluar qué tan efectivas y escalables son estas técnicas para que en el futuro Transmilenio mida mejor su congestión interna y tome mejores decisiones en su planeación y despacho de buses. En síntesis, el mal funcionamiento no es porque los ingenieros sean malos sino porque la incertidumbre del sistema lo hace malo.

 

En el sistema hay 5.201 buses de SITP, 1.984 Transmilenios, 812 alimentadores y 4.500 provisionales.

 

PJ: Transmilenio ha sido referente para otros países, pero ¿cuál es el verdadero problema del modelo?

DJ: Transmilenio es una paradoja muy rara; es un orgullo de ingeniería por su eficiencia económica, por los bajos costos de infraestructura, pues estamos hablando de una quinta, una décima o una vigésima parte de lo que vale hacer los mismos kilómetros de un metro sobre la cobertura que tiene el sistema. No conozco el primer sistema de transporte en el mundo que mueva tanta gente por tan bajo costo como lo hace Transmilenio, por lo que ha sido copiado en más de 180 ciudades. No obstante, la gente aquí sufre el sistema por su calidad.

 

PJ: ¿Es decir que la tensión aquí está entre la cobertura y la calidad?

DJ: Claro. Si yo doy mucha calidad me gasto todo el dinero en dar un transporte con esa característica y probablemente no doy buena cobertura; si yo doy mucha cobertura probablemente no dé calidad. Es muy difícil dar las dos cosas a la vez. En Medellín hay mucha calidad, pero hay poca cobertura. Entre estas dos, como investigador en transporte, considero que para un país en vía de desarrollo y con altos índices de pobreza es más importante la cobertura que la calidad. Esto no quiere decir que haya que invertir solo en la cobertura. La posibilidad de ampliar Transmilenio, que sería mejorar la cobertura, se pierde si el sistema no se reivindica con la ciudad, y la única forma de hacer eso es invertir también en calidad.

 

PJ: ¿Por qué los buses azules (SITP) causan tanto revuelo en los usuarios? 

DJ: Los buses azules tienen mucha más cobertura que Transmilenio, pero la gente usa mucho más los buses rojos porque está dispuesta a transar su comodidad por su tiempo. Transmilenio, a pesar de las frecuencias o la congestión, en promedio es más rápido que las otras opciones. ¿Por qué los buses azules son tan malos? Hay tres razones: una, el esquema financiero fue presionado por un paro y quedó mal hecho; segundo, los diseños de las rutas no cumplen con ningún criterio de ingeniería, es más un legado de rutas históricas del transporte colectivo antiguo; y la tercera razón, que tal vez es la principal, es la velocidad en los carriles por donde van los buses. Si el bus va despacio nadie se sube, y si nadie se sube el sistema se quiebra. Eso además de otras razones: la gente no sabe dónde recargar, no conoce bien las rutas, la información no es suficiente, las frecuencias no son las adecuadas.

 

El SITP tiene 2009 km, mientras que Transmilenio 114 km. + 442 de las rutas alimentadoras.
El SITP tiene 2.009 Km., mientras que Transmilenio 114, más 442 de las rutas alimentadoras.

 

PJ: ¿Cuál es el panorama actual del sistema de transporte público en la ciudad?

DJ: Hay que tener algo en cuenta: si Bogotá en vez de tener 114 kilómetros de Transmilenio tuviera 114 kilómetros de metro, no se acabaría el trancón. El metro puede tener una capacidad muy similar a Transmilenio, sólo que la calidad del servicio en un metro sería mucho mejor. Pero Bogotá sería la misma ciudad congestionada de siempre. Ahora, otra cosa que pasaría es que nos costaría mucho más el transporte público, entonces habría que subsidiarlo de alguna manera. Analicemos ciudades con metro y nos damos cuenta de que su congestión es muy alta, similar a Bogotá. Ciudad de México tiene 12 líneas de metro, Santiago de Chile posee 6, Moscú tiene 17, y son ciudades muy congestionadas.

Hay que aumentar la infraestructura tanto en el metro como en Transmilenio. Hay muchos actores políticos que han sido muy exitosos en decirnos que Transmilenio representa el mal y el metro representa el bien, y no es así.

 

PJ: Después de que la propuesta de Transmilenio por la séptima fuera revocada, ¿cuáles son las soluciones más acertadas desde su punto de vista para mejorar la movilidad? 

DJ: Lo que más quiere la gente en la carrera séptima es un tranvía, pero necesita tener trenes cortos para no bloquear las intersecciones y, además, la frecuencia no puede ser alta por los semáforos. Esa combinación hace que tenga muy baja capacidad. Por otro lado, Transmilenio sí puede tener la capacidad de movilizar a los más de 20 mil pasajeros/hora/sentido que pasan por la séptima, pero su impacto en la ciudad no sería tan bueno. La tercera opción es hacer un tren por la carrera novena, que venga desde Zipaquirá. Si es un tren como el recientemente adjudicado Regiotram, llegaría lleno a Bogotá y nadie de la ciudad lo podría usar. Si aumentan su capacidad sería bueno, pero no importa si parte de la demanda de la séptima baja a la novena: darles un carril a los buses sobre la séptima representa una enorme justicia social: significa darle más espacio a quienes más lo necesitan y a quienes mejor usan el poco espacio de la ciudad.

Una opción equitativa y justa socialmente es hacer Transmilenio porque la gente que no tiene carro tiene derecho a moverse rápido. Una propuesta intermedia para satisfacer ambas posiciones puede ser la de hacer un tranvía que tiene ruedas de caucho. Son llamados ‘trambuses’ o tranvías sin rieles.

 

El pasaje es más barato en SITP ($2.300), no obstante la gente usa más Transmilenio ($2.500).

 

PJ: Después de que se adjudicara el proyecto de Transmilenio por la Avenida 68, ¿cómo ve esta alternativa de movilidad?

D: La demanda del corredor de la 68 es de unos 33 mil pasajeros por hora por sentido. Por eso la propuesta anterior de un tren ligero con capacidad para 10 mil pasajeros no cubriría la demanda. Por motivos de capacidad lo único que podríamos hacer en vez de Transmilenio es un metro y no hay recursos para eso. En este momento el único medio que puede cubrir la demanda es Transmilenio.

Especial Javier Maldonado

Especial Javier Maldonado

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

Tras un año de su fallecimiento, Pesquisa Javeriana hace un homenaje a este ictiólogo que se convirtió en un referente por el conocimiento de los peces que nadan por los ríos del país.

SU TRAYECTORIA CIENTÍFICA

Además de su experiencia como profesor universitario, su paso por el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander Von Humboldt, entre otras entidades con fines de conservación e investigación natural, Javier Maldonado dedicó parte de su vida a estudiar ecosistemas y la interacción humana con estos. A continuación, encontrará un repositorio de sus más de 50 investigaciones en revistas indexadas y libros desde 1999 hasta 2019, con aportes y avances para la ictiología nacional e internacional.

UN RECORRIDO DE ENSEÑANZA

Bajo el calor del Magdalena Medio, en lo que fue un trabajo de campo con cuatro comunidades olvidadas de la cartografía del país (Bocas del Carare, Las Islas, Barbacoas y San Rafael de Chucurí), Javier Maldonado recorrió la zona con el fin de trabajar con los niños y niñas que la habitan y así transmitir sus conocimientos acerca de la taxonomía y conservación del bagre rayado.

EL LEGADO DEL ICTIÓLOGO

Se cumple un año del fallecimiento del ecólogo y doctor en Zoología Javier Maldonado. Por eso, Pesquisa Javeriana destaca sus aportes y trayectoria académica, además de un sinnúmero de contribuciones a la apropiación social del conocimiento científico en zonas vulnerables del país y comunidades rivereñas.

ARTÍCULOS PESQUISA

La divulgación de la ciencia fue uno de los compromisos que el investigador asumió, lo cual lo llevó a hacer parte del proyecto periodístico Pesquisa Javeriana, en el que a través de un trabajo conjunto se publicaron más de 10 artículos alrededor de sus proyectos y aportes científicos. Encuentre aquí las notas del ecólogo.

JAVIER MALDONADO: EL CIENTÍFICO DE LOS PECES EN COLOMBIA

¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

¿Una nueva era de ciencia en Colombia?

Tener un ministerio de ciencia es una gran oportunidad para que finalmente todas las recomendaciones y propuestas plasmadas en varios documentos, y mencionadas en muchos escenarios desde hace décadas, se vuelvan realidad y se concreten en acciones y costumbres de los ciudadanos. Basta dar una rápida lectura a las políticas de ciencia, tecnología e innovación que han sido propuestas en diferentes momentos por Colciencias ―el organismo rector del sector durante 51 años―, o por entidades externas contratadas con el fin de pensar dichas políticas, para notar que las recomendaciones son iterativas y obvias: un país equitativo, en paz, donde sus ciudadanos tengan acceso a la educación ―“desde la cuna hasta la tumba”, decía el escritor Gabriel García Márquez―, gocen de una cultura científica, se proteja y aproveche sus recursos naturales, y se promuevan la investigación científica y el desarrollo tecnológico, por mencionar algunas.

Con la creación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación (Minciencias), de acuerdo con la Ley 1951 de 2019, el nuevo ente asume las funciones que venía realizando Colciencias, con una ventaja: el director, que ahora será ministro, tiene asiento obligado en el Consejo de Ministros y eso eleva el estatus de la entidad. “Ha sido una entidad ejemplar que ha dejado una gran huella con limitaciones presupuestales enormes”, dice Eduardo Posada, presidente de la Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia (ACAC), quien tuvo relación con Colciencias desde 1975.

Moisés Wasserman, quien, como Posada, fue miembro de la Misión Internacional de Sabios de 2019, lo secunda: “El Ministerio tendrá más potencia que Colciencias”, afirma. Sin embargo, plantea una inquietud: “el Ministerio no puede ser ejecutor y la idea es que el Fondo Francisco José de Caldas [fondo de financiamiento]se convierta en la agencia ejecutora de proyectos”.

Por ese proceso han pasado Chile y Argentina, por ejemplo, con la diferencia de que esos países crearon su Ministerio de Ciencia sin eliminar su organismo nacional de ciencia y tecnología ―la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (Conicyt) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), respectivamente―. Esa fue la primera sorpresa de la comunidad científica con la Ley 1951, mientras el senador Iván Darío Agudelo, gestor de la nueva directriz que fue aprobada por unanimidad en el Congreso de la República, argumentaba que no se trataba simplemente de “un cambio de nombre”.

“Ojala las políticas sean más ambiciosas y más concertadas con los investigadores”, manifestó Juan Manuel Anaya, médico reumatólogo del Centro de Estudios de Enfermedades Autoinmunes de la Universidad del Rosario, y quien también perteneció a la Misión de 2019.

Por ahora, sin embargo, poco cambia, excepto el letrero del edificio y la URL del portal. La transición tomará tiempo, porque el Ministerio funcionará con el presupuesto asignado a Colciencias (392 362 millones) y será ―como lo venía siendo esta entidad―, el ente rector de la política de ciencia, tecnología e innovación. Pero, como dice Wasserman, el Ministerio “no puede dedicarse a leer y calificar proyectos”.

Fotografía: Cortesía Minciencias
Fotografía: Cortesía Minciencias

La apuesta de la Misión Internacional de Sabios

En 2019 no solamente se creó el Minciencias, sino que el Gobierno del presidente Iván Duque convocó a más de 40 personas para integrar la Misión Internacional de Sabios. En épocas recientes ha habido tres misiones: la de Ciencia y Tecnología (1988) en el Gobierno de Virgilio Barco Vargas, la de Ciencia, Educación y Desarrollo (1994) en el Gobierno de César Gaviria Trujillo y la Misión Internacional de Sabios, a cargo de la vicepresidenta Marta Lucía Ramírez. La primera dio lugar al Año Nacional de la Ciencia y la Tecnología, a la Ley 29 de 1990 ―que fomenta “la investigación científica y el desarrollo tecnológico”― y oficializó el Sistema Nacional de Ciencia y Tecnología. La segunda misión recomendó fortalecer este sistema, pero, de acuerdo con el balance realizado por algunos de sus miembros, la transformación de Colciencias de instituto a departamento administrativo hizo que la entidad fuese “más atractiva desde el punto de vista político y en los últimos dos periodos su dirección ha sido entregada a representantes de un partido de la coalición del Gobierno”. Concluyen que en lugar de fortalecer a la institución, se volvió “más débil que nunca”. Algunas de las ocho recomendaciones realizadas por los diez integrantes de esta misión fueron tenidas en cuenta, pero el sector ha seguido siendo la cenicienta del presupuesto general de la Nación. Ha habido muchas promesas de aumentar el porcentaje del PIB para la ciencia, la tecnología y la innovación, sin que realmente se llegue al menos al 1 % del PIB, sugerido y prometido por diferentes gobernantes desde hace años.

En el documento entregado el 5 de diciembre de 2019 al presidente Duque, titulado “Colombia hacia una sociedad del conocimiento”, la Misión Internacional de Sabios de 2019 propone un aumento incremental que a 2028 llegue al “1,20 % de inversión total en Investigación y Desarrollo como porcentaje del PIB (donde la inversión pública debe ser 0,80 % y la privada sería 0,40%)”.

En relación con el Minciencias, este documento es enfático en proponer que la formulación de las políticas debe recaer en el Ministerio y su ejecución, en otra entidad. También se explaya en recomendaciones concretas muchas de las cuales fueron asumidas en el decreto que le dio estructura a la nueva entidad. Así mismo, promueve una “economía sustentada en el conocimiento”; propone que “todas las niñas y niños que vivan en Colombia accedan a una educación de calidad complementada con nutrición, salud, cuidado y afecto”, con una transformación pedagógica que reconozca las diferencias y promueva la capacidad de aprender; pide “una educación pertinente para el futuro”, que forme para un sistema productivo, pero también “vincule los desafíos de sostenibilidad ambiental y social que enfrentan nuestras sociedades”; y señala la necesidad de darle un vuelco a la formación de maestros.

El documento aboga por que las universidades continúen impulsando el desarrollo de la ciencia y propongan respuestas a las preguntas que formula la sociedad; por la consolidación e integración de institutos y centros de investigación que trabajen colaborativamente, con facilidades en su financiación; por la unión de universidades, emprendedores, empresarios, entidades públicas y organizaciones de la sociedad civil en espacios físicos como laboratorios de creación, incubadoras de emprendimientos, y proyectos creativos y culturales ―centros abiertos a todo tipo de público―, de modo que se logre la retroalimentación entre los diferentes actores; por conseguir finalmente equidad en las capacidades y el desarrollo de las diferentes regiones del país; por fortalecer las redes de conocimiento con actores internacionales; y por involucrar al ciudadano común y corriente en la senda de la ciencia para que comprenda el quehacer del científico como una profesión importante y necesaria.

Por encima de todas estas propuestas, sobresalen el vehemente pedido de eliminar las trabas burocráticas que se presentan en los procesos administrativos, aplicando “el régimen privado de contratación a los proyectos de CTI”; facilitar la importación de equipos y reactivos para laboratorio; entender que la ciencia no tiene vigencias de un año; revisar directrices y normas que van en contra de la investigación científica ―por ejemplo, en lo que tiene que ver con acceso a recursos genéticos y permisos de recolección de especímenes―; y promover la investigación científica en todas las entidades públicas.

Si bien 2019 fue un año que puso a hablar al país sobre ciencia, tecnología e innovación, el año 2020 tiene el reto de lucirse con un Ministerio ágil y competente, y una decisión política que ponga en marcha las recomendaciones de la Misión, de modo que lo planteado en el papel se convierta en realidad.

Retos planteados por la Misión Internacional de Sabios

  • Colombia Bio-Diversa: para conocer y aprovechar las diversidades cultural y natural del país, e impulsar la bioeconomía y la economía creativa.
  • Colombia productiva y sostenible: para transformar la estructura productiva del país, y promover industrias y servicios con alto contenido tecnológico y ambientalmente sostenibles.
  • Colombia equitativa: para lograr una ciudadanía educada y saludable.

 

Ilustración_MinCiencia

 

Para leer más:

VV AA. Colombia hacia una sociedad del conocimiento – Informe de la Misión Internacional de Sabios 2019 por la educación, la ciencia, la tecnología y la innovación, 2019. Disponible en: https://bit.ly/3ajBByS

Procuraduría General de la Nación, Instituto de Estudios del Ministerio Público y Asociación Colombiana para el Avance de la Ciencia, “Misión de Ciencia, Educación y Desarrollo. Balance 20 años después”, 2015. Disponible en: https://bit.ly/30u4GmE

Ciencia colombiana, en manos de los más pequeños

Ciencia colombiana, en manos de los más pequeños

También hay científicos que van al colegio, salen a recreo y comparten la lonchera con sus amigos en diferentes rincones del país.

En el marco del IX Encuentro Nacional Ondas 4.0, celebrado del 6 al 8 de noviembre, alrededor de 90 niños pertenecientes a 36 grupos de investigación dieron a conocer los resultados de sus proyectos, que más allá de mostrar estadísticas y teorías, evidenciaron la solidaridad y compromiso que la infancia y la juventud tienen con sus comunidades.

El evento contó con la participación de 9 delegaciones internacionales provenientes de Costa Rica, Panamá, México y Ecuador.

“Queremos que nuestros padres sepan que podemos aportarles, ayudarles y demostrar que la juventud de ahora también puede seguir adelante”, afirma Valentina Rodas, estudiante de La Unión (Valle del Cauca) y protagonista de dicho evento, celebrado en la Pontificia Universidad Javeriana.

Pesquisa Javeriana decidió mirar desde la perspectiva de los futuros científicos del país y saber qué los está motivando a investigar. Por eso esta serie de fotografías no solo muestra proyectos; también revela los rostros de estos pequeños que dejaron volar su imaginación para responder preguntas que para algunos resultan ‘bobas ’ pero que para ellos significaría solucionar grandes problemas de salud pública, agricultura y medio ambiente, entre otros.

Proyecto de investigación: Diseño de estrategias para disminuir el índice de consumo de cocaína en estudiantes de la institución basándose en el uso ancestral de la coca de la cultura Murui.

Foto 6

En Puerto Leguízamo (Putumayo), el 80% de la población es indígena y por eso la coca se considera una planta tradicional y medicinal capaz de curar dolores, que ha sido utilizada de generación en generación. Cristian Cortés y Fernanda Medina hacen parte de un grupo de 15 estudiantes que buscan resignificar la coca mientras dan a conocer la ritualidad de su uso y disminuyen el consumo de estupefacientes entre sus compañeros.


Proyecto de investigación: Kispichidurkuna Sachakunata “Protectores de la plantas”.

Foto 1

Luis Becerra mezcla 70 gramos de barbasco, 60 de ortiga y 50 de ají picante en un frasco de un litro para crear un insecticida natural que elimina las plagas de un vivero de su resguardo. Para ello se basaron en la sabiduría de los mayores sabios y así preservar el conocimiento ancestral. Él trabaja con otros 14 compañeros y una docente en Yurayaco (Caquetá) y al graduarse del colegio quiere estudiar ingeniería ambiental, ayudar a su comunidad y validar los productos que hace.


Proyecto de investigación: Hallazgo de un método de clonación in vitro de una especie frutal en condiciones de manejo de laboratorio.

Foto 2

La Unión (Valle del Cauca) es un municipio dedicado a la agricultura. Valentina Rodas, como sus amigos, tiene padres que cultivan la papaya y por eso sabe que el cultivo de esta fruta les puede generar pérdidas, pues solo una de cada 15 cumple con los estándares de exportación. Con este antecedente decidió crear un método de clonación para que los cultivos mejoren y este fruto también deleite paladares en otros países.


Proyecto de investigación: Robot Hydrocleaner.

Foto 3

En Cartago (Valle del Cauca) hay un parque. En el parque hay un lago. Y en el lago hay basura. “Ahora, ¿cómo la sacamos?” Con esta pregunta Luna Chaverra creó Hydrocleaner, un robot que remueve los residuos sólidos del lago hasta la orilla para mejorar la calidad del agua y la supervivencia de tortugas, peces, patos y otros animales que viven en este hábitat. Ella, al graduarse, quiere seguir con sus pasiones: la mecatrónica y la química.


Proyecto de investigación: Significado de la simbología en los tejidos artesanales de la comunidad Inga, del municipio de Colón.

Foto 4

Reconocer el sol, una rana, un colibrí y hasta la figura de una mujer en los tejidos artesanales impulsó a estos niños investigadores a conocer y difundir el significado de los 12 símbolos más representativos del pueblo iInga en el municipio de Colón (Putumayo). Así, los más pequeños de la comunidad están recuperando las tradiciones milenarias y generando apropiación en las nuevas generaciones.


Proyecto de investigación: Diseño de un dispositivo electrónico basado en lenguaje braille.

Foto 5

En Atlántico, María Camila Puello y su grupo de investigación piensan que la discapacidad no se puede ver como una barrera de comunicación y por eso trabajan en un dispositivo electrónico efectivo, económico y portátil, basado en el lenguaje braille, que le permite a una de sus compañeras de colegio, con discapacidad auditiva y visual, una comunicación más asertiva.


Proyecto de investigación: Patrones ecoepidemiológicos que determinan la distribución espacio temporal del aedes aegypti del sector urbano del municipio de Soledad, Atlántico.

Foto 7

¿La cámara de un celular y una aplicación sirven para prevenir el dengue? Pues sí. Luego de observar y clasificar más de 2.500 larvas en parques, viviendas y espacios públicos de Soledad (Atlántico) pequeños científicos detectaron en su barrio la presencia del Aedes aegypti, el mosquito portador del virus de esta enfermedad. Desde ese momento se dedican a combatir este problema de salud pública por medio de campañas de prevención e información sobre los posibles criaderos del insecto.

Conozca los ganadores del evento aquí.

Reviva los mejores momentos del IX Encuentro Nacional Ondas 4.0

 

Hipopótamos en Colombia: un problema de enormes dimensiones

Hipopótamos en Colombia: un problema de enormes dimensiones

Salta el polvo sobre la tierra, el agua se mueve turbulenta sobre un estanque y lo que pareciera ser una estampida se aproxima con fuerza. Son más de cuatro toneladas de carne y huesos galopando, es un animal rígido, de piel gruesa que viaja a 25 kilómetros por hora sobre el noroeste de Colombia. Se trata del hipopótamo Hippopotamus amphibius, uno de los cerca de 70 ejemplares que están sueltos en el Magdalena Medio y por el cual biólogos, comunidades de la región, ambientalistas y entidades gubernamentales están seriamente alarmados.

Este animal es una especie invasora que llegó a Colombia hacia los años 80, cuando Pablo Escobar trajo de África cuatro especímenes —una hembra y tres machos—. Aunque para ese momento su intención era recrear la fauna salvaje del continente africano en su hacienda ubicada en Puerto Triunfo, en el departamento de Antioquia, años más tarde y luego de la expropiación de sus bienes, leones, jirafas y los exóticos hipopótamos terminaron conformando el Parque Temático Hacienda Nápoles, un atractivo turístico que abrió sus puertas al público en 2007 como un recinto para la conservación de especies amenazadas y en peligro de extinción.

Sin embargo, desde 2006, las especulaciones sobre encuentros entre hipopótamos y la comunidad del suroriente de Antioquia, y su posible creciente reproducción, llamó la atención de los biólogos David Echeverri de la Corporación Autónoma Regional de las Cuencas de los Ríos Negro y Nare –Cornare-, encargada de implementar políticas ambientales en la región; Elizabeth Anderson, codirectora del Departamento de la Tierra y el Ambiente, Instituto del Agua y el Ambiente en la Universidad Internacional de La Florida, y Germán Jiménez, docente  del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana.

Según recuerda Jiménez, su primer acercamiento al tema ocurrió en 2015 cuando cruzó palabras con Anderson en un congreso de conservación en Bolivia. Allí descubrió que esta apasionada por la fauna salvaje estudiaba la misma especie que llegó a Colombia a finales de siglo XX desde el valle del Masái Mara, en África, debido a su latente riesgo de extinción. En la conversación, Anderson le comentó a Jiménez que esta no era su única preocupación ya que, producto de sus investigaciones con su colega Amanda Subalusky, encontraron que los hipopótamos eran unas máquinas demoledoras, unos voraces ingenieros de los ecosistemas que consumen más de 70 kilogramos de pasto al día para alimentarse. Aproximadamente, el 5% de su peso.

De este encuentro surgió la inquietud por recoger información sobre la biología, la ecología y las interacciones de los hipopótamos con los colombianos, y crear estrategias de conservación para el tratamiento de esta poderosa especie. Pasados algunos meses, Anderson volvió a comunicarse con Jiménez, esta vez para comunicarle excelentes noticias: National Geographic había decidido financiar su investigación —Introduced Hippos in Colombia: Consequences for Human and Natural Systems— junto con la participación de varios colegas más como Amanda Subalusky y Ana Rojas de la Universidad Internacional de La Florida;  Juan Felipe Reátiga y Laura Nova, egresados de la facultad de Ciencias de la Universidad Javeriana, y Sebastián García, de la Universidad de Antioquia.

Hipo 1


Las dimensiones del problema

Un viaje de 170 kilómetros en línea recta, 1.500 encuestas a comunidades y visitas a 10 localidades fue el resultado que dejó el recorrido de este equipo interdisciplinar entre Doradal, donde se ubica el Parque Temático Hacienda Nápoles, hasta Puerto Berrío en busca de evidencia histórica que diera cuenta de la presencia de los hipopótamos “prófugos”. La región es ambiente ideal para la supervivencia de estos voraces herbívoros por sus pozos, ríos y caños, temperaturas de 24 a 27 grados centígrados y una humedad relativa de más del 90%.

“La gente nos reportó hipopótamos que habían visto desde 2006 hasta 2016, fueron 10 años de registros históricos. Tomamos varios registros en total, de los cuales validamos 26 mediante fotografías, avistamientos, huellas y la relación con ambientes potencialmente propicios para estos animales”, afirma Germán Jiménez, quien también es miembro de la Unidad de Ecología y Sistemática (Unesis) de la Javeriana.

Una vez procesada la información y validados los registros, el Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt contactó a los investigadores con una propuesta inesperada: trabajar mano a mano en el estudio de especies invasoras biológicas a través de la creación de un biomodelo que presentara la distribución del hipopótamo en Colombia; es decir, un sistema que permitiera graficar la ubicación estimada de estos animales para esta cuenca. Esta información también permitiría incluir los datos del visitante africano en la ficha Reporte del Estado y Tendencia de la Biodiversidad (RET 2018).

/ Cortesía.
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Los hallazgos

¡Enormes! De gran magnitud fueron los retos que los investigadores encontraron con el proyecto, ya que evidenciaron que la tendencia de reproducción de los hipopótamos ha ido en ascenso, según datos de Cornare, porque de los cuatro ejemplares iniciales que llegaron a la Hacienda Nápoles en 1980 actualmente hay 28; y de los cerca de 70 hipopótamos que están deambulando por los alrededores de la finca actualmente, se espera que para 2050 lleguen a una cifra de aproximadamente unos 400 animales más.

Así mismo, la vegetación aportó su cuota de vulnerabilidad con graves consecuencias como el daño a ecosistemas que producen estos animales con su fuerte pisoteo, la disminución de pastos respecto a su alto requerimiento alimenticio y la contaminación de afluentes que generan los hipopótamos durante sus periodos de apareamiento dado que expulsan altas cantidades de materia orgánica que luego esparcen con su cola a manera de ventilador, proceso también conocido como eutrofización.

“El desplazamiento de la fauna nativa es una consecuencia debido a que los hipopótamos van a estar ocupando un nicho que antes estaba reservado a las especies nativas, y dado que estos animales presentan mejores adaptaciones, los hace una especie supremamente tolerante y resistente a las condiciones ambientales de la región. Esto va a desplazar a otras poblaciones como el manatí del Magdalena Medio, la nutria, el chigüiro y el caimán”, explica Echeverry, de Cornare.

Con esto en mente y el latente riesgo al que estarían enfrentadas las poblaciones aledañas a Doradal al encontrarse con estos corpulentos y territoriales animales, urge la necesidad de buscar alternativas viables para su control, pues acuerdos internacionales como The Convention on International Trade in Endangered Species of Wild Fauna and Flora —CITES—, así como los riesgos biológicos restringen el regreso de los hipopótamos a su lugar de origen debido a la importancia de conservar su material genético en el territorio en el que nacen; alternativas como la castración química o física son altamente costosas, al alcanzar valores de más de 20 millones de pesos por animal, y poco eficientes pues los hipopótamos continuarían afectando la vegetación, y la posibilidad de hacer control poblacional ha sido un asunto altamente debatido tras el fallo de la Corte Constitucional de prohibir su caza en la sentencia C-283/14.

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Y ahora, ¿qué sigue?

El grupo de investigadores se prepara para recibir en diciembre la primera publicación de los resultados de su investigación en la revista Oryx (Cambridge University Press), artículo que podrá ser consultado con el título Potential Ecological and Socioeconomic Effects of a Novel Mega Herbivore Introduction: the Hippopotamus in Colombia.

Sin embargo, los investigadores buscan abordar una segunda fase del proyecto para determinar cuáles especies estarían siendo afectadas por la presencia de este pesado mamífero y trabajar con inteligencia artificial en la simulación de escenarios futuros de los hipopótamos en terreno colombiano, en caso de que ambientes ideales, similares a los de África en temperatura, humedad y pastos, les sigan facilitando la vida a estos animales.

“Toda esta investigación evidencia la necesidad de levantar una alerta nacional que motive a organizaciones y corporaciones a financiar esta investigación para mirar cómo detener el problema. Nosotros conocemos las herramientas, sabemos cómo potencialmente detener el movimiento de los hipopótamos y su crecimiento, pero necesitamos la información de base: dónde están y cuántos hay”, puntualiza Jiménez.