El gigante mundo microbiológico

El gigante mundo microbiológico

Col Marcela Franco

Cuando se escucha la palabra “microbiología”, la primera expresión es: ¿Micro qué? ¿Qué es eso? ¿Para qué sirve? Es, en realidad, un área de las ciencias biológicas que ha permitido entender muchos comportamientos de la vida en general. Un mundo gigante, invisible a nuestros ojos. Un mundo que nos protege de enfermedades, aunque creamos que todos los microorganismos son los que las causan, debido a que la microbiología tradicional se dedicó a estudiar solamente aquellos que nos enferman.

Con el fin de profundizar en los aspectos positivos de estos seres tan minúsculos, de la Pontificia Universidad Javeriana realizó una exposición en la Biblioteca General Alfonso Borrero Cabal, S.J., del campus universitario, presentando los múltiples beneficios que traen los microorganismos a nuestras vidas, aspectos que se estudian en los énfasis de la carrera. . Son muchas las investigaciones que se realizan con los microorganismos, poniendo al servicio de la industria (farmacéutica, agrícola, de alimentos, entre otras) o del medio ambiente, los compuestos que ellos producen o sus mismas células para un desarrollo a nivel biotecnológico.

Aunque los científicos llevan más de tres siglos estudiando los microorganismos, aún falta mucho por conocer, teniendo en nuestras manos la capacidad de investigar e innovar en diferentes aspectos de desarrollo y beneficios que se pueden obtener a partir de estos seres microscópicos. Se estima que solamente conocemos el 1% de los microorganismos, y tenemos la posibilidad de explorar el otro 99%.

En el marco de la celebración del día del microbiólogo, la exposición honró las primeras publicaciones de Anthon van Leeuwenhoek sobre los animáculos , como él mismo los denominó, o microorganismos que observó en unas lentes improvisadas que fueron el arranque del desarrollo del microscopio. Sin la existencia de estos microrganismos efectivamente no tendríamos muchas enfermedades, pero tampoco tendríamos antibióticos, antitumorales, inmunoestimuladores, etanol, cerveza, vino, pan, vacunas, quesos madurados, yogurt, probióticos, vitaminas, ácidos orgánicos, entre otros; no contaríamos con un potencial para descontaminar las aguas residuales o los derrames de petróleo en nuestros suelos y aguas, para disminuir agroquímicos en los cultivos; no entenderíamos las diversas posibilidades que existen de adaptarse a condiciones medio ambientales extremas que presentan algunos microorganismos y que nos permiten determinar formas alternas de vida o soluciones a situaciones adversas.

La Javeriana cuenta con la Colección de Microrganismos, donde se conservan los hongos y las bacterias de interés clínico, biotecnológico, industrial y ambiental. Es un espacio que permite garantizar la viabilidad de las cepas obtenidas en investigación y docencia por largos periodos de tiempo.

Tener la posibilidad de que nuestros estudiantes, basados en los conocimientos adquiridos, se diviertan generando dibujos a partir del crecimiento de las bacterias en diferentes medios de cultivo, o produzcan tejidos que visualicen los hongos o las rutas metabólicas, demuestra la pasión que genera la microbiología en cada una de las áreas en que se puede estudiar, llegando a convertirse en grandes científicos/investigadores, ejemplificado en muchos de nuestros egresados que continuamente nos remiten sus logros profesionales.

 


* Microbióloga, PhD. Directora Carrera de Microbiología Industrial.

Encontrándole respuestas a la locura

Encontrándole respuestas a la locura

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”

Este es el inicio de una de las obras maestras de la literatura que narra la locura de Don Quijote de la Mancha, un hombre sinrazón que envuelve y encanta a Sancho Panza para que lo acompañe en sus aventuras, a Miguel de Cervantes para que narre el cuento, y al lector para que lo lea. Desde que yo leí ese libro, la locura como concepto me llenó de curiosidad y comencé a leer sobre el tema y tratar de encontrarle una explicación.

Hallé que la locura se define como el pensamiento o juicio que “no es normal”, por lo que la gente le teme, pero a mí me trajo más preguntas sobre la mente, el pensamiento, la conciencia y el comportamiento, temas que investigamos en el grupo de investigación de psiquiatría Medicina y Nuevas Tecnologías (MNT).

Explicar qué es el grupo para mí es una tarea difícil ya que le he dado todo mi cariño y esfuerzo para que crezca en este tiempo, me ha enseñado a dinamizar, organizar y trabajar con mis pares y con mis superiores. También ha traído cambios en mi vida personal, como la posibilidad de no estigmatizar a los pacientes con enfermedades mentales, entenderlos y comprender que la insania no es algo ajeno a nosotros y que, por el contrario, es cotidiana, hace parte de nuestros cuerpos.

MNT se creó hace cuatro años por el estudiante Daniel Solarte Bothe y el doctor Germán Casas, quienes, con la misma curiosidad mía y, tal vez, mayor, lo fundaron como un espacio para liberar todas las ideas singulares que relacionan las mentes de las personas con sus contextos sociales como, por ejemplo: ¿los niños pueden cambiar su comportamiento por un juego? ¿Los sueños se relacionan con la creatividad? ¿En la demencia cambian nuestras emociones?

A partir de eso, el doctor Hernando Santamaría tomó la tutoría del grupo y se multiplicaron los proyectos de investigación centrados en buscar y entender diferentes comportamientos y relacionarlos con el medio, utilizando inicialmente como muestras a los estudiantes de nuestra universidad. Lo que es más interesante es que es un grupo que viene de la iniciativa de estudiantes, la toma de decisiones y los proyectos los hacemos los estudiantes dándole a las personas de pregrado la oportunidad de ser investigadores. El doctor Hernando Santamaría García, Ph.D, y el Departamento de Psiquiatría del Hospital San Ignacio, a cargo del  doctor Carlos Filizzola, nos guían en los diversos pasos de la investigación sin opacar nuestro trabajo.

Fueron tantos los hallazgos hace tres años que nos obligaron a hacer un evento académico para presentar todas las novedades que habíamos encontrado. Así se realizó el primer Simposio de Neurociencias, Cognición y Sociedad en 2016, en el que se ofrecieron charlas con expertos sobre las nuevas investigaciones y hallazgos respecto a las ciencias de la mente; además, se brindó el espacio para exponer posters y hacer explicaciones rápidas de otros grupos de investigación.

Para la edición de 2017, y tras casi un año de correos electrónicos, mensajes, reuniones y largas noches de preparación, logramos un evento extraordinario. Con más de 1.000 interesados por redes sociales, aproximadamente 500 asistentes y 20 charlas con expertos en áreas de la psiquiatría, neurociencia, economía, filosofía y antropología, fueron dos días con muchos aprendizajes y demostraciones de dominio de las temáticas.

Los días 9 y 10 de noviembre de este año se realizará la tercera edición del Simposio, con tres invitados internacionales y una nueva modalidad de talleres de uso e interpretación de diferentes herramientas en la investigación de cognición, como la resonancia magnética funcional, el eye tracker y la creación de paradigmas, sumado a las charlas.

Los simposios han requerido un arduo trabajo, pero son una marca del grupo y de nuestra capacidad; lo que más disfruto es el día a día con los integrantes del grupo, ya que se han convertido en mis grandes amigos, todos unidos por los mismos gustos. Los viernes nos reunimos estudiantes de primer a doceavo semestre para discutir y hablar sobre los temas que nos interesan o sobre el desarrollo de los proyectos; en este espacio también damos clases para repasar o aprender lo que propongamos.

Este año me retiro como coordinadora y, aunque es triste, creo que es el momento oportuno. Este es un grupo que, como mencioné antes, es de estudiantes para estudiantes de todas las carreras. La capacidad de un joven para investigar es increíble y con grandes proyecciones. Por eso, el MNT tiene un futuro y puede crecer aún más.

 


* Estudiante VIII semestre de Medicina de la Pontificia Universidad Javeriana. Desde hace dos años coordina el grupo de investigación de psiquiatría Medicina y Nuevas Tecnologías, adscrito a la Facultad de Medicina, departamento de Psiquiatría.

A cultivar frutas de calidad desde el laboratorio

A cultivar frutas de calidad desde el laboratorio

Agricultores del departamento de Huila llevan puestas batas, guantes y gorros; algunos cargan mochilas con esferos y libretas para apuntar su experiencia como investigadores javerianos. No es la primera vez que pisan un laboratorio, pero sí es su día de debut como científicos extrayendo el material genético de hojas de maracuyá. ¿Su objetivo? Conocer la importancia de un buen ADN en semillas de frutas como granadilla, gulupa, cholupa y maracuyá.

Este ejercicio surgió del proyecto Desarrollo de estrategias para la certificación de semillas y plántulas de  frutales pasifloráceos del departamento del Huila, Neiva Huila, Centro Oriente, iniciativa financiada con recursos de regalías que busca alternativas para que los viveristas de municipios como La Plata, Santa María, Isnos, San Agustín, Suaza, Rivera y Campoalegre, entre otros, obtengan semillas de buena calidad y las usen en sus cultivos de passifloras  o ‘pasionarias’, como conocen a esta familia de plantas en la región.

Desde 2017, Claudia Ramírez Sandoval, María del Pilar Márquez, Loyla Rodríguez Pérez y Wilson Terán Pérez, profesores del Departamento de Biología de la Pontificia Universidad Javeriana, han trabajado de la mano con la Gobernación del Huila, la Corporación CEPASS, Corporación PBA, SAT (Fruticultores del Occidente del Huila), ACHOLJURI (Grupo Asociativo) y ASPPASAM (Asociación de Productores de Pasifloras del Municipio de Santa María) para determinar la calidad de estas semillas e identificar sus características con el fin de definir criterios que certifiquen su calidad. Esto con el propósito de implementarlas en el sistema productivo huilense.

Durante el primer semestre de 2018, los investigadores se encargaron de levantar información sobre la diversidad y disponibilidad de semillas de estos frutos y de definir los protocolos para su certificación a partir de un análisis fisiológicos, bioquímicos y moleculares. Además, se han encargado de implementar talleres con los cultivadores (multiplicadores) de estas frutas para fortalecer sus hábitos y capacidades empresariales.

Viveristas huilenses durante la actividad en la Javeriana.
Viveristas huilenses durante la actividad en la Javeriana.

En ese sentido, el pasado mes de septiembre, la Pontificia Universidad Javeriana recibió a alrededor de 30 productores rurales que participaron en una actividad de apropiación social del conocimiento junto a los docentes javerianos. En ella, los multiplicadores realizaron procedimientos comunes del quehacer científico para vivir de primera mano este ejercicio y así contar con nociones básicas de lo que se está llevando a cabo en el proyecto desde los laboratorios.

Pesquisa Javeriana estuvo presente en su visita y conversó con ellos sobre las implicaciones de este ejercicio en sus prácticas de cultivo, sus motivaciones para participar de él y algunos retos a los que se enfrentarán en el futuro.

Escribiendo la historia de científicos nobeles

Escribiendo la historia de científicos nobeles

¿Qué es lo que hace a un científico digno del Premio Nobel? Luis Alejandro Barrera lleva varios años intuyéndolo. Doctor en bioquímica, actual coordinador de la Clínica de Errores Innatos del Metabolismo (CEIM) del Hospital Universitario San Ignacio, y considerado como el impulsor de la investigación y la legislación  en Colombia  en favor de los pacientes de las llamadas ‘enfermedades raras’, ha llegado a una conclusión: un Nobel no es un investigador común.

“Son pertinaces: plantean hipótesis, formulan teorías, se lanzan obsesivamente a confirmarlas  nada los hace echar para atrás. Cuando encuentran una dificultad, la  superan buscando nuevas rutas y métodos que otras disciplinas han desarrollado, y sobre todo tienen la firme convicción de que pueden triunfar donde otros no han tenido éxito. Esas son características esenciales”, responde después de revisar en la pantalla de su computador, en su oficina, las vidas de los científicos que de una u otra manera, con su investigación, su trabajo, sus obsesiones han contribuido a mejorar la vida de los pacientes que sufren los errores innatos del metabolismo, enfermedades de cuyo estudio se han derivado grandes aportes a la ciencia y a la medicina.

Aquellas historias y personajes se encuentran en varios archivos de Word, uno de los proyectos a los que este científico le ha dedicado los más recientes años de su vida. Allí, le ha rastreado los pasos a, por ejemplo, Sir Archibald Edward Garrod, el médico británico que en los últimos días del siglo XIX se lanzó a investigar por qué los pañales de algunos bebés se ennegrecían al contacto con la luz. Aunque no ganó el premio Nobel, su trabajo en la alcaptonuria (la enfermedad de la orina negra) abrió un nuevo campo de la ciencia: los errores innatos del metabolismo, enfermedades que se originan en un error genético que muchos  padres trasmiten a sus hijos.

Garrod predijo a comienzos del siglo XX que el defecto se debía a un gen defectuoso que producía una enzima inactiva; en 1958 descubrieron que el problema de la alcaptonuria (una de las tres enfermedades genéticas estudiadas originalmente por él) se daba por deficiencia de la enzima homogenístico oxidasa, que hacía que se acumulara ácido homogenístico responsable de la coloración negra de la orina en los pacientes alcaptonuricos. Mucho más tarde, en 1996, se   descubrieron las mutaciones del gen HGD, confirmando así, un siglo después, las predicciones del científico británico.

Con ese ejemplo, Barrera explica otra particularidad de este tipo de investigadores: “Son universales y están prestos a aprender de otras ciencias, es decir, utilizan los avances y nuevos desarrollos en otros campos como la física, la química, la bioinformática o en la biología para avanzar en sus investigaciones.

En las más de 300 páginas que ha sumado hasta el momento, y que sigue corrigiendo y poniendo a punto, Barrera ha dado con la vida y las historias de algunos de ellos. Muchos de esos encuentros los ha revivido en su memoria. Como el de Earl Sutherland, Nobel de Medicina en 1971 por su descubrimiento de los mecanismos de acción de las hormonas, tema que lo cautivó cuando cursó en los años 70 su maestría en Ciencias en EE.UU. A mediados de esa década, Barrera se trasladó a Miami para estudiar su doctorado solo unos meses después del fallecimiento de Sutherland, pero con su coinvestigador pudo continuar el tema que lo ocupaba en su mismo laboratorio y también tuvo el privilegio de tener acceso a lo que eran sus bitácoras diarias de investigación.

En su manuscrito, Barrera también ha dado con historias que reflejan desigualdades sociales, como la de los esposos Carl Ferdinad y Gerty Cori, científicos checos que llegaron a EE.UU. en los años 20 para continuar con sus investigaciones en medicina. “En algún centro de investigación les permitieron trabajar juntos, pero ella ganaba 10 veces menos que él y hacía lo mismo”, recuerda Barrera sobre la pareja que ganó el Nobel de Medicina en 1947 por el descubrimiento de la conversión catalítica del glucógeno; a pesar de este detalle, resalta que sus logros se obtuvieron en parte por su complementariedad  en todos los espacios de sus vidas: “Oyendo al hijo, uno entiende que eran el complemento perfecto: a ella  le gustaba la antropología y las biografías, a él la poesía y el arte. Uno empezaba un frase y el otro la completaba”.

Esa desventaja también la sintió en carne propia Rosalyn Yalow, Nobel de Medicina en 1977 por el desarrollo del inmunoensayo para la cuantificación de las hormonas péptidas. Un logro que casi no se da por ser una científica trabajando en los años 50, cuando la investigación científica era dominada casi exclusivamente  por hombres:. Para poder aproximarse a la escuela de posgrado ’por la puerta de atrás’, como ella misma decía,  aceptó ser secretaria de un notable bioquímico para lo cual tuvo que aprender taquigrafía. Posteriormente la invitaron  en la Universidad de Illinois para dictar cursos de pregrado donde era la única mujer entre 400 compañeros varones. Yalow afirmaba: ’Cualquier cosa que haga la mujer debe hacerlo dos veces mejor que un hombre para que sea considerada la mitad de buena’”.

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Rosalyn Yalow (izq.) y Gerty Cori (der.) ganaron el Premio Nobel sobreponiéndose a un campo dominado casi que exclusivamente por hombres.

¿Cómo surgen los científicos que ganan el Nobel? Una mirada rápida a la vasta historia del premio en las categorías de Medicina y Química (se entrega desde 1901) señala que lo han recibido, hasta la edición de 2017, unas 418 personas de 29 universidades, de las cuales 21 son de Estados Unidos sin que todos los investigadores hayan nacido en ese país; de hecho, hubo una época en que la mayoría eran inmigrantes que huían de la persecución nazi.

Estos datos no son ajenos en las extensas sesiones de escritura de Barrera; de hecho, ha creado su propia explicación del fenómeno: “Una proporción muy grande de investigadores los concentran universidades como Harvard, Cambridge, Chicago, Columbia, Oxford, MIT, Caltech, Humboldt, Paris, porque allí se privilegia la investigación de frontera y, para ello, concentran recursos físicos y humanos de las más alta calidad y pagan bien. Por otra parte, una buena universidad atrae ya ganadores de premios Nobel o candidatos en potencia, porque los escalafones y el prestigio moderno se basan también en cuántos Nobel tiene una universidad”.

Por otra parte, el apoyo  de los padres y maestros en los primeros años suele ser fundamental en la carrera de un investigador: “La mayoría de los grandes científicos recuerdan a uno de sus maestros en los primeros  años de escuela o en la adolescencia que los marcó con su entusiasmo y amor por la ciencia”, asegura Barrera. Excepcionalmente, el ejemplo viene de casa como lo demuestra la historia de la francesa Irène Joliot-Curie, que ganó el Nobel de Química en 1935 por el descubrimiento de la radiactividad artificial; ella aprendió la pasión por la investigación de sus padres, los científicos —y también nobeles— Pierre y Marie Curie.

Para Barrera, quien se concentra en la etapa final de edición de su libro y en escoger de entre la lista de diez títulos el indicado, son la disciplina, la inspiración y algo de suerte los factores que pueden convertir a un niño curioso en un científico de renombre. Suele explicarlo a través de una cita de Pasteur que frecuentemente recordaba Sir Hans Adolf Krebs —por supuesto, Nobel de Medicina en 1953 por describir el ciclo que lleva su nombre—: “La suerte es necesaria pero solo favorece a la mente preparada”.

“A todos nos llegan momentos de inspiración, unos los utilizan y otros no… A uno la vida le ofrece una cantidad de buenas  oportunidades, pero si las deja pasar…”, concluye Barrera con una carcajada, no sin antes volver la mirada a la pantalla de su computador para sumergirse de nuevo en la historia que está a punto de terminar.

Ciencia javeriana llega a semillero estudiantil en Usme

Ciencia javeriana llega a semillero estudiantil en Usme

La localidad del Usme, ubicada en la periferia del casco urbano de Bogotá, tiene un ecosistema privilegiado debido a sus quebradas (Fucha, Chuniza y Santa Librada), a zonas verdes como el Parque Ecológico Distrital Entrenubes y el Parque Cantarrana, y por lindar con uno de los páramos más grandes del mundo: el Sumapaz; sin embargo, esta zona es el hogar de una de las especies invasoras más agresivas del mundo, el retamo espinoso.

De origen europeo, esta planta llegó a Colombia a mediados del siglo XIX para levantar cercas naturales, pero con el tiempo se convirtió en un dolor de cabeza para los habitantes del altiplano cundiboyacense dadas sus propiedades incendiarias.

Viviana Garzón Espinoza, estudiante de grado 11 del Colegio Rural El Uval en Usme, no solo la ve a diario, sino que es testigo de su poder invasor: cada vez hay más retamo espinoso en el sur de su localidad.

Fue a través del artículo Científicos restauran paisaje del Neusa, publicado en la página web de Pesquisa Javeriana, que esta joven, con carismática sonrisa y un profundo deseo por aprender, descubrió las investigaciones que la Escuela de Restauración Ecológica (ERE) adelanta en lugares como el Embalse del Neusa para rehabilitar los ecosistemas afectados con el crecimiento del retamo espinoso. No lo dudó un minuto; contactó a Sandra Contreras Rodríguez y Ana Carolina Moreno, investigadoras de la Pontificia Universidad Javeriana para conversar con ellas acerca del manejo de este arbusto foráneo.

Viviana quería erradicar esta especie y reducir el impacto que ocasiona en los frailejones del Sumapaz por ser una planta con alta absorción de agua. Hasta su colegio llegaron las investigadoras javerianas para conversar acerca de algunas estrategias para contener su propagación.

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Lo hicieron a través de ejercicios prácticos en donde los estudiantes respondieron desde preguntas técnicas como cuál es el orden, familia o nombre de las especie a la que pertenece el retamo espinoso, hasta cotidianas como la diferencia con el retamo liso, cómo erradicarla y cuál es la distancia que alcanzan sus semillas una vez se incendian sus hojas.

¿El resultado? “Seguir avanzando en el desarrollo del proyecto, hacer estudios, saber cómo erradicar la planta y cómo tratarla de la forma en que la Javeriana la trata”, dice Jonathan Estiven Cristancho, compañero de estudios de Viviana.

A sus 16 años Viviana no solo es una joven apasionada por la investigación y la biología, también ve en esta planta una materia prima para la producción de combustible y aceites y lidera el grupo de investigación ‘Retamo muere ya’, un semillero conformado por estudiantes de grado Once con el fin de buscar estrategias para eliminar esta especie de su región.

Pesquisa Javeriana acompañó este ejercicio de apropiación social del conocimiento. Descubre aquí cómo las prácticas de comunicación y divulgación de la ciencia han generado efectos positivos en los estudiantes y docentes de la comunidad educativa Colegio Rural El Uval IED.

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Arte, creación e investigación, protagonistas de lujo

Los procesos de investigación-creación se toman las páginas de la edición 45 de Pesquisa Javeriana, que en esta ocasión, y con motivo del III Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad que se inaugura mañana a las 5:00 p.m. en el Coliseo del campus universitario, presenta dos proyectos artísticos que abordan problemas como el desarraigo por el conflicto armado y la inmigración desde Venezuela.

Encuentre en nuestras páginas:

  • Informe especial sobre Hermana República, obra que, desde las artes escénicas, aborda el drama de los venezolanos que dejan todo atrás para buscar fortuna en otro país.
  • Reportaje sobre Recetario de sabores lejanos, novela gráfica creada por artistas javerianos que trata los lazos sentimentales y culturales en las comunidades desarraigadas por la violencia.
  • La investigación internacional, con apoyo de investigadores javerianos, que busca una cura par el alzhéimer a partir de la nanotecnología.
  • El estudio sobre la vivienda de interés social que critica la calidad que ofrecen hoy los constructores con la reducción del área habitable.
  • Análisis sobre el proyecto de política pública que impulsa la Javeriana para reforzar la ética al interior del sector científico colombiano.
  • Reportaje sobre el software desarrollado por científicos que simula las condiciones de un desastre natural y así preparar a las poblaciones vulnerables.
  • Perfil de Paula Andrea Lucio, joven investigadora en educación que aplica técnicas de la neurociencia a su trabajo con niños.
  • Con el apoyo de la Oficina de Innovación de la Vicerrectoría de Investigación, ingenieros y médicos crearon un software que permite agilizar la atención a pacientes en las salas de urgencias.
  • Partiendo de los datos de la Encuesta de Salud Mental, investigadores javerianos recorrieron el país para verificar qué tanto tiene que ver la calidad de la vivienda en la depresión o ansiedad sufridas por sus moradores.
  • Humboldtiana neogranadina, la obra de Alberto Gómez, director del Instituto de Genética Humana de la Pontificia Universidad Javeriana, que reconstruye el paso de Alexander von Humboldt a inicios del siglo XIX por los paisajes que hoy conforman el territorio colombiano.
  • Infografía sobre la clasificación de los grupos de investigación javerianos en el ranking de Colciencias.

Los interesados en asistir al Tercer Encuentro Javeriano de Arte y Creatividad, que se realizará entre el 10 y el 14 de septiembre en el campus universitario de Bogotá, pueden inscribirse en la página del evento.

Si usted desea consultar el contenido de nuestra edición impresa y no es suscriptor de El Espectador, puede acceder a la versión digital de la revista, en formato PDF, por medio de este enlace.

Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Hablar e investigar sobre el cáncer de pulmón

Comienza como una tos latosa, persistente, que lentamente va generando un dolor constante en el pecho. Progresivamente, a medida que estos síntomas se van agravando, pueden aparecer trazas de sangre al toser, se hace cada vez más difícil respirar y suelen presentarse inflamaciones tanto en el cuello como en la cara.

Aquellos primeros síntomas, de no ser tratados a tiempo, pueden derivarse en una noticia peor: el padecimiento del cáncer pulmonar, enfermedad que en el mundo cobra la vida de 1,59 millones de personas al año (se estima que en Colombia, 4.000 pacientes mueren debido a ella).

Con el objetivo de encontrar respuestas ante esta enfermedad desde la perspectiva de la epigenética (la ciencia que estudia la expresión de elementos fundamentales, como las proteínas, en el genoma humano), la Pontificia Universidad Javeriana acogerá, el 9 y 10 de agosto, el simposio internacional II Taller de Control Epigenético: Mecanismos y Aplicaciones, liderado por el Grupo de Epigenética y Cáncer de Pulmón de la universidad, el Instituto de Genética Humana y el Hospital San Ignacio. Allí se presentarán los resultados de investigaciones realizadas en Chile, Argentina y Colombia.

El evento, en el cual también se realizará el Simposio de Cáncer de Pulmón, contará con la participación de invitados internacionales como Gertrud Lund, investigadora del Centro de Investigación y Estudios Avanzados de México; Brigitte van Zundert, miembro del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; Martín Montecino, director del Centro de Investigaciones Biomédicas de la Universidad Andrés Bello, en Chile; y Eduardo Cánepa, director del Laboratorio de Neuroepigenética y Adversidades Tempranas, de la Universidad de Buenos Aires, en Argentina.

La agenda se llevará a cabo en el auditorio Félix Restrepo S.J., de la Javeriana, con entrada libre.

Sobre los distintos temas que se tratarán en el evento, Pesquisa Javeriana habló con  Van Zundert, Montecino y Adriana Patricia Rojas, profesora del Instituto de Genética Humana, sobre el trabajo en epigenética desarrollado durante los últimos años por investigadores suramericanos.

 

Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

Medicina e ingeniería se unen para salvar vidas

El pecho de SimMan se mueve con el latido de su corazón, sus pupilas se contraen cuando el doctor Adalberto Amaya, especialista en educación médica, pone sobre ellas una linterna con luz blanca. Aunque su piel es pálida y tiene cejas cafés sutilmente delineadas sobre su frente, lo que realmente llama la atención de este peculiar paciente es que está hecho de plástico, caucho, cables y un software inteligente que reproduce las funciones fisiológicas del ser humano .

SimMan tiene forma de hombre. Es capaz de llorar, respirar, hablar, expulsar sangre e incluso fingir taquicardia, paros cardiacos, arritmias o hipertensión para poner a prueba a estudiantes y profesionales médicos en situaciones clínicas reales. Pero no está solo. SimMom, por ejemplo, es una tecnología que recrea el comportamiento de una mujer en condición de parto y las complicaciones obstétricas que pueden presentarse; LapSim , emula procedimientos laparoscópicos para mejorar las habilidades psicomotoras de los especialistas en quirófanos a través de realidad virtual, y SimBaby  es un dispositivo a escala diseñado para practicar procesos de entubación, desfibrilación y tratamientos intravenosos.

Estas novedosas herramientas hacen parte del Centro de Simulación Clínica  de la Pontificia Universidad Javeriana, una institución creada en el 2007 para facilitar procesos de aprendizaje y fortalecer las competencias médicas. En ese sentido, y teniendo en cuenta el interés de la comunidad académica por desarrollar instrumentos biomédicos para el trabajo hospitalario, Martha Lucía Zequera, diseñadora industrial javeriana y doctora en ingeniería biomédica, se interesó en crear un curso de verano para formar a estudiantes de posgrado y doctorado en el desarrollo de tecnologías emergentes, creadas para asistir a los adultos mayores.

Así nació el primer Summer School: “Emerging Technologies to Support Health Care and Independent Living ” en 2017, un evento diseñado por la Facultad de Ingeniería y la Facultad de Medicina de la Universidad Javeriana, la International Federation for Medical and Biological Engineering (IFMBE ) y la Engineering in Medicine Biology Society (IEEE).

Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para atención del adulto mayor.
Participantes del curso de verano en la Pontificia Universidad Javeriana sobre tecnologías emergentes para la atención del adulto mayor.

Pesquisa Javeriana estuvo presente durante la segunda versión del encuentro, del 25 al 29 de junio, al que asistieron 12 conferencistas internacionales como: Ratko Magjarevic, profesor titular de la Facultad de Ingeniería Eléctrica y Computación de la Universidad de Zagreb, Croacia; Kang-Ping Lin  Ph.D., profesor de la Universidad Cristiana Chung-Yuan de Taiwán, y  Andrew Laine, profesor de radiología de la Universidad de Columbia en Nueva York, quien destacó el trabajo que ha venido desarrollando el Centro de Simulación Clínica con los estudiantes javerianos.

Martha Lucía Zequera, coordinadora del curso de verano, le cuenta a Pesquisa Javeriana cómo desarrolla el plan de trabajo académico que tiene con los estudiantes, de qué tratan sus investigaciones y los retos que se presentan de cara al futuro.

Pesquisa Javeriana: ¿Cómo surge esta investigación?

Martha Lucía Zequera: En Latinoamérica no teníamos un curso de alto estándar para estudiantes de posgrado y doctorado en ingeniería biomédica y para hacerlo necesitábamos tener el aval de IFMBRE, IEEE y el Consejo Regional de Ingeniería Biomédica para América Latina (CORAL). Por eso, empezamos a consolidar un grupo interdisciplinario entre estas redes en 2014 con el apoyo del vicerrector académico de la Universidad Javeriana, Luis David Prieto Martínez, y el decano de la Facultad de Ingeniería, Jorge Sánchez. A la primera reunión asistieron representantes de cada entidad, de países como México, Argentina y Ecuador. Con ellos empezamos a fortalecer la idea.

PJ: ¿Qué entender por ingeniería biomédica?

MLZ: La ingeniería biomédica es la implementación de soluciones  o invenciones de ingeniería aplicadas a la medicina para preservar la vida humana y proteger el medio ambiente. Esa es la filosofía de este concepto y su aplicación en el área de la salud.

PJ: ¿Por qué decidieron orientar esta iniciativa en torno al adulto mayor?

MLZ: Tomamos como tema emergente al adulto mayor porque es una población frágil, es una población afectada, lo cual es común en América Latina. A pesar de ser una población muchas veces despreciada por su vejez, tiene mucho por contar, mucha sabiduría, por eso queremos enseñarles a los ingenieros la importancia que tiene el ser humano y cómo las tecnologías son medios que facilitan mejores diagnósticos y su calidad de vida e independencia.

PJ: En ese sentido, ¿cuál es la metodología de trabajo con los estudiantes?

MLZ: Decidimos trabajar dos grandes temas en este summer: el primero es rehabilitación porque las personas mayores están propensas a caerse e incluso tienen muchas alteraciones del equilibrio, y por otro lado las enfermedades cardiológicas. Durante las clases les enseñamos qué es, por ejemplo, un infarto y lo que se hace cuando esto ocurre para que empiecen a construir conocimiento […] Luego, durante el cierre del evento ante el Vicerrector de Investigación de la Universidad Javeriana y el grupo de profesores invitados, los estudiantes presentan una propuesta de  investigación real, clara, a partir de una señal cuantitativa.

PJ: Explíquenos un poco sobre el concepto ‘investigación real’.

MLZ: Esto significa que cada grupo de estudiantes tiene un padrino profesor de las organizaciones invitadas, quienes conforman el comité académico. Primero les presentamos a médicos quienes les cuentan sobre las características del adulto mayor, lo que en términos clínicos es normalidad y anormalidad, para que luego ellos apliquen esos conocimientos en su ingeniería a través del procesamiento de señales biológicas. Así, el ingeniero empieza a entender la fisiología desde la óptica médica y no solo desde la ingeniería para hacer un trabajo de investigación más sólido.

Ahora tenemos cuatro grupos de investigación que van a trabajar en problemas específicos; nosotros les enseñamos a manejar ‘key words’ en los cuatro casos para que ellos desarrollen la bibliografía, el estado del arte y entiendan desde la ingeniería qué es la fisiología, qué es normal y qué no lo es.

PJ: ¿Cuáles son esos problemas?

MLZ: Sus investigaciones surgen de los talleres que les presentamos. Por ejemplo, uno es sobre el análisis de la huella plantal. Allí los estudiantes deben descubrir con las técnicas de ingeniería y con los algoritmos cómo caracterizar las diferencias entre las morfologías de los pies para que un médico, en este caso, pueda diagnosticar el equilibrio de un paciente y predecir caídas a partir de sus patrones de presión.

También les presentamos talleres sobre exoesqueletos: estos son dispositivos para asistir a las personas que tienen problemas músculoesqueléticos como en el caso de los adultos mayores que tienen problemas de desviación de columna, de cadera, desgaste de meniscos o que requieren trasplante de rodilla.

Con esta información y sus inquietudes, un estudiante de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Javeriana propuso mostrar cómo un atleta de alto rendimiento puede variar su capacidad de respiración o de movilidad de acuerdo con la ubicación del sillín de su bicicleta.

PJ: ¿Qué diferencia a este encuentro de otros cursos sobre ingeniería biomédica?

MLZ: Nuestro interés es que este summer sea una red para desarrollar, innovar y hacer investigación y docencia en grupo; la diferencia es que formamos una red de ingenieros humanizados por las tecnologías, es decir que no desarrollan tecnología per se, sino una que sea incluyente y que pueda ser activa en el adulto mayor para que le garantice una mejor calidad de vida.

PJ: Una vez finalizado este encuentro, ¿cuáles son sus metas a corto plazo?

MLZ: Esperamos hacer un tercer summer. Cuando este esté maduro esperamos publicarlo en una revista especializada en ciencia, tecnología e innovación como Springer  y luego rotarlo por toda Latinoamérica. Esta es la idea, que salga de la Javeriana, que empiece a rodar y que se implementen todas las metodologías que trabajamos aquí.

También quiero decir que la oficina de Innovación de la Universidad Javeriana nos ha propuesto para el próximo año hacer un workshop de nuevas prácticas de transferencia de tecnología e innovación. Paralelamente, con IBM nos propuso hacer una maratón de nuevas ideas usando las técnicas que dimos en este encuentro.

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Las universidades tienen la responsabilidad de trascender los muros de sus aulas para dialogar con las comunidades, con la empresa y con la sociedad en general. En esta conversación, la búsqueda de soluciones a necesidades que enfrentamos a diario se sustenta en el conocimiento crítico y el desarrollo de nueva tecnología, es decir, en la movilidad del conocimiento. Esta apuesta histórica de la Pontificia Universidad Javeriana, en sus sedes de Bogotá y Cali, nos hizo ganadores de dos de los cuatro proyectos que aprobó el programa Colombia Científica, articulado por el Banco Mundial, Colciencias, Icetex y los ministerios de Educación Nacional y de Comercio, Industria y Turismo.

Sin duda, los dos ecosistemas científicos que liderará la Javeriana en este programa responderán también de manera natural a la inspiración de nuestra misión, que concibe “la creación y el desarrollo de conocimiento y de cultura en una perspectiva crítica e innovadora, para el logro de una sociedad justa, sostenible, incluyente, democrática, solidaria y respetuosa de la dignidad humana”: una sintonía armoniosa, además, entre nuestras funciones sustantivas de realizar docencia, investigación y servicio con excelencia y perspectiva global e interdisciplinar. Una parte de esto se refleja en los dos proyectos que lideraremos. Me explico a continuación.

Por los próximos cuatro años, la sede Bogotá de la Javeriana tendrá la responsabilidad de indagar y explorar terapias alternativas contra diferentes enfermedades, entre ellas el cáncer, a partir de fitomedicamentos procesados de más de 20 plantas, algunas nativas, como el anamú, el dividivi o la guanábana. Este proyecto estará en cabeza de la bacterióloga Susana Fiorentino, investigadora con posdoctorado en inmunoterapia antitumoral. Para ello, 17 entidades nacionales e internacionales vigorizarán sus redes académicas, generarán acciones con el sector industrial y fortalecerán instituciones educativas.

Además, con un proyecto que coordina el ingeniero electrónico Andrés Jaramillo, con posdoctorado en ciencia e ingeniería de nanoescala, nuestra seccional de Cali tendrá el reto de transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y la caña de azúcar para producir semillas más resistentes a los cambios del clima. Esta apuesta científica espera impactar positivamente en el rendimiento de la cosecha y en la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.

Más de 100 investigadores con doctorado estarán aportando desde sus experticias a la comprensión de los fenómenos que buscamos transformar: por un lado tenemos una enfermedad como el cáncer y, por el otro, una forma de aprovechar mejor nuestros recursos naturales para proponerle alternativas de seguridad alimentaria al país. Entre los resultados esperados se encuentran 156 artículos científicos, desarrollos que permitan la solicitud de diez patentes, la formación de más de 50 estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, y el fortalecimiento institucional de universidades con menores estándares de calidad: muchos logros para las academias. Pero allí no termina el impacto de estos proyectos.

Una convocatoria como Colombia Científica es una oportunidad para robustecer capacidades y consolidar redes de trabajo, no solo en el interior de la academia sino en ese tridente de universidad-empresa-Estado, que debería ser constante. Gracias al manejo de recursos por más de $18.000 millones por proyecto, nunca antes vistos en convocatorias nacionales de investigación en el país, podemos pasar de proyectos puntuales de corto aliento a una concepción de ciencia vigorosa, rigurosa y de talla internacional.

No desconocemos que estas son apuestas ambiciosas, que plantean retos innumerables en cuanto a coordinación institucional y manejo de estos recursos públicos que, en últimas, vienen de su bolsillo y del mío. Pero reconocemos, sobre todo, que trazan inmensos desafíos en esta idea de hacer ciencia pertinente para nuestra sociedad, que brinde soluciones concretas a necesidades latentes y actuales, como la salud y la seguridad alimentaria. Así pues, confirmamos que tenemos la camiseta puesta para hacer ciencia y fortalecer la academia, para cumplirle a la sociedad colombiana.


Luis Miguel Renjifo Martínez

Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

Javeriana da la bienvenida a nueva rectora de la Nacional

Javeriana da la bienvenida a nueva rectora de la Nacional

El próximo miércoles 2 de mayo se posesiona la investigadora Dolly Montoya Castaño como nueva rectora de la Universidad Nacional de Colombia. Es la primera mujer que llega a ese cargo en los 150 años de esta institución pública colombiana.

Cuando termine su mandato, o sea, en 2021, Montoya espera dejar “una universidad que haya rescatado nuestra cultura institucional de trabajo colectivo”, y consolidar una Red de cultura, ciencia y tecnología para la paz activa “porque hay que bajar [la paz]de los escritorios a los territorios”, dice.

Trabajará por erradicar la corrupción del ADN de muchos colombianos, para lo cual propone una red que piense y proponga una educación centrada en el estudiante más que en el maestro desde los primeros años escolares. Una red que trabaje para “desarrollar en todos los estudiantes del país actitudes ciudadanas en un medio de innovación, siempre cambiando y transformando”.

En diálogo con Pesquisa Javeriana, dijo que asume “una responsabilidad enorme no solo con la universidad sino con el país y con el mundo. Somos un proyecto cultural de Nación”.

Montoya ha estado en la Nacional durante 35 años. Creó y dirigió el Instituto de Biotecnología (IBUN), tema al que ha dedicado su quehacer profesional. Esa iniciativa implicó aprender a conseguir fondos de cooperación internacional, crear grupos interdisciplinarios e interfacultades, diseñar y armar más de 16 laboratorios, entre otras labores. También ha ocupado cargos administrativos como Vicerrectora de Investigación, donde se dedicó a armonizar las tres funciones misionales de la Universidad –investigación, docencia y extensión–, lo que ella denomina “arquitectura organizacional”, y buscó hacerlo no solamente desde el nivel central sino con el aporte y la actividad de las sedes en todo el país. Uno de los logros que destaca es la gestión para crear el Centro de Excelencia en Geociencias, en colaboración con el Servicio Geológico Colombiano (SGC) y la creación de “25 centros de pensamiento donde se reúnen profesores para pensar problemas nacionales y hacer política pública”.

Como buena investigadora, cree en la investigación científica. Propone “soportar la investigación básica de manera fuerte porque de ahí sale la innovación disruptiva; los grandes descubrimientos se hacen en los laboratorios, los que cambian los paradigmas de la sociedad”, y menciona el diseño de hamacas y carpas contra rayos, una innovación reciente de la Nacional que obtuvo dos patentes por los dispositivos insertados en su tejido con el fin de desviar las corrientes eléctricas y proteger a quienes las usan.

“Si no hacemos investigación básica no podemos hacer desarrollo tecnológico ni podemos hacer innovación”. Reforzó su respuesta así:

El Congreso de la República inicia el próximo jueves 3 de mayo un debate sobre la propuesta de Iván Darío Agudelo Zapata, representante a la Cámara por el Partido Liberal, de crear el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

La profesora Montoya no está muy convencida de la necesidad de crearlo: “¿Qué ganaríamos? Lo primero es ponernos de acuerdo en lo que queremos hacer. Yo creo que es la voluntad de los pueblos la que define qué hacer, la voluntad de los equipos y actores para construir. Primero saber qué hacer y luego qué estructura montar”.

Esa respuesta llevó a a la pregunta: ¿Cómo convencer a los tomadores de decisión de la importancia de la ciencia, la tecnología y la innovación?

Y remata: “Convencer a los tomadores de decisión a través de proyectos, no de carreta ni de críticas. Tenemos tantos y diversos problemas de acuerdo con la región que, por lo menos, debemos establecer unos con fuerza nacional para poder hacer desarrollo económico también”.

Inicia pues una nueva era en la Universidad Nacional de Colombia con visión femenina. Es la segunda vez que Montoya participa en las elecciones para Rector y pasará a la historia como la primera mujer elegida para el cargo. “Serán tres años como rectora, pero lo importante es sembrar semillas y que ellas vayan germinando”.