La ciudad de múltiples miradas

La ciudad de múltiples miradas

Montado a caballo y con su espada desenvainada, seguido de cerca por las miradas aterradas de indígenas y rodeado de frases entrecortadas en muysccubun, el idioma nativo. Así, el 6 de agosto de 1538, en nombre del emperador Carlos V, el conquistador español Gonzalo Jiménez de Quesada tomó un pequeño asentamiento en medio de las montañas, y en una ceremonia religiosa frente a 12 bohíos, dirigida por el fraile Domingo de las Casas, le entregaba a la Corona y al catolicismo la que sería la punta de lanza de un nuevo Virreinato. La llamó Santa Fe, y para reclamarla como suya y diferenciarla de los poblados que iban surgiendo en el nuevo continente, la bautizó también “de Bogotá”.

Aquel villorrio, que el 27 de abril de 1539 recibiría su fundación jurídica, no ha parado de crecer. Hoy, 481 años después, se ha convertido en una urbe que va devorando poblados vecinos, que para 2018 sumaba 7,18 millones de personas, de acuerdo a cifras del DANE, y, para el mismo año, produjo una riqueza conjunta de más de $250.500 millones, aportando el 25,6% del Producto Interno Bruto de toda Colombia.

Bogotá es también una ciudad de continuos choques, de diferencias culturales, políticas, ideológicas, religiosas, etc. Una ciudad que le muestra una cara al ciudadano que reside en ella, otra al empleado o empresario que se gana la vida entre sus límites, otra al turista que quiere conocerla, otra a quien llega a ella buscando refugio.

Pesquisa Javeriana le ha seguido la pista a estas múltiples facetas de Bogotá, la capital colombiana, desde las investigaciones que la academia ha producido para descifrar sus secretos. Hoy, cuando conmemoramos un año más de su fundación, compartimos con ustedes nuestra visión de esta ciudad que evoluciona año a año y se muestra muy diferente a lo que creemos que es.

Esta es una pequeña lista de las diferentes caras de Bogotá:

  • Movilidad social: Cómo los estratos dividieron para siempre a la capital y a sus habitantes.
  • Salud y desplazamiento: Diferentes ideas sobre cómo atender a una población vulnerable.
  • Industria y diseño: La unión de pymes de marroquinería y calzado para potenciar sus diseños y venderlos en el exterior.
  • Historia industrial: La reconstrucción de una de las primeras fábricas de loza en la ciudad.
  • Trancones: El proyecto que, a través del conteo, propone solucionar los problemas del tráfico vehicular.
  • Le Corbusier: Así fue la capital que imaginó el afamado arquitecto belga a mediados del siglo XX.
  • Teatros: Los lugares donde los bogotanos construyeron su visión de lo público en los siglos XIX y XX.
  • Clima: Una investigación conjunta de las universidades Javeriana y Nacional para predecir mejor el clima bogotano.
  • Guapucha: La investigación liderada por el desaparecido ictiólogo Javier Maldonado para salvar a un pez endémico del rio Bogotá.
  • Paisaje sonoro: Así suena la capital colombiana desde sus cerros orientales.
  • Monumentos: Recorrido por las esculturas que le dan forma e identidad a la ciudad.
  • Vallenato: La historia de cómo uno de los ritmos más representativos de Colombia encontró su audiencia, y su impulso musical, en Bogotá.
Aprender y jugar: cómo lograr diagnósticos de atención en salud divirtiéndose

Aprender y jugar: cómo lograr diagnósticos de atención en salud divirtiéndose

“En un mundo inundado de información irrelevante, la claridad es poder”. Es la primera frase ―que funciona a modo de sentencia― que ha escogido el autor israelí Yuval Noah Harari en su reciente libro 21 lecciones para el siglo XXI. Y desde esta perspectiva se puede iniciar el recorrido por el trabajo de un grupo interdisciplinario de ocho investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana. El objetivo que los convocó fue contribuir al desarrollo de capacidades en los médicos y otros profesionales de la salud que tienen la responsabilidad en Colombia de registrar o codificar los diagnósticos y los problemas de salud que afectan a la población, por medio de una aplicación didáctica móvil.

El reto que afrontó esta investigación no se limitaba solo a resolver un asunto relacionado con el aprendizaje o la memoria. Se trataba de responder una pregunta: ¿cómo registrar un diagnóstico acertado cuando el médico u otro profesional de la salud se enfrenta a una extensa información distribuida en 21 capítulos de patologías del ser humano que se traducen en más de 2.000 categorías de enfermedades y 20.000 códigos alfanuméricos de los posibles diagnósticos de enfermedades y problemas relacionados con la salud?

En 2015 se conformó este grupo interdisciplinario que asumió el desarrollo de una aplicación didáctica móvil, llamada Codifico, con una perspectiva transdisciplinar. Sandra Milena Agudelo-Londoño, experta en gerencia de sistemas de información en salud, lideró este trabajo en compañía de otros siete investigadores provenientes de campos como administración, economía, medicina e ingeniería de sistemas, con la asesoría inicial de una especialista de la Facultad de Educación.


De casos reales a juegos serios

El día de la madre de 2018, un paciente de 91 años llega al servicio de urgencias de una institución de salud mental en Bogotá, acompañado de su esposa e hija, porque sufre síntomas de un trastorno mental. La historia clínica no está en la institución, pero su familia suele llevar una carpeta con los diagnósticos y tratamientos previos, generados por diversos médicos e instituciones.

En un apartado, se lee que presenta insuficiencia cardíaca crónica, insuficiencia renal, hipertensión arterial, enfermedad respiratoria crónica e hipotiroidismo, entre las más relevantes que fueron codificadas. Pero ese día se confirma el diagnóstico de una demencia senil vascular. Y se verifica que el paciente no ha recibido atención y tratamiento integral por sus diversas enfermedades. A los dos meses, este paciente fallece en su casa con varios procedimientos de atención pendientes y otro diagnóstico probable, consignado en otra historia clínica: demencia senil tipo alzhéimer.

Este caso demuestra la importancia de un diagnóstico integral que permita el tratamiento no solo de los síntomas evidentes sino de otras patologías que pudiera tener el paciente. Así, la codificación sistemática de las enfermedades beneficia diagnósticos correctos, la elaboración de una adecuada historia clínica, la formulación acertada de medicamentos y su administración en los diversos niveles del sistema de salud.

Para cumplir con un apropiado registro o codificación, los médicos y otros profesionales de la salud utilizan el sistema denominado Clasificación Internacional de Enfermedades y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10), adoptado por 110 países y traducido a 40 idiomas. En la actualidad, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene a su cargo su revisión y actualización. En Colombia se implementó su uso obligatorio en el sistema de salud a partir del 2003.

¿Cómo el grupo llegó al desarrollo de una aplicación educativa móvil a partir de los casos reales y cotidianos que tienen rostros en el sistema de salud? En este trayecto, el Hospital Universitario San Ignacio, en Bogotá, que en 2017 atendió más de 171.000 citas, se convirtió en el escenario de esta investigación. El grupo consideró que el paso decisivo era incursionar en los juegos serios como estrategia del aprendizaje de los médicos y otros profesionales de la salud.


Innovar en el aprendizaje: los videojuegos

Los investigadores identificaron alternativas, antes de llegar al diseño de la aplicación móvil Codifico, en el rango de los juegos serios. Como lo precisa Agudelo, esta denominación comprende una aplicación interactiva que tiene el desafío de ser divertida para jugar y que incorpore criterios de aprendizaje. Además, debe comunicar al usuario una habilidad, un conocimiento o una actitud que puedan ser aplicados en el mundo real. La atribución de ser ‘serio’ tiene lugar cuando el juego cuenta con un propósito pedagógico.

La humanidad enfrenta múltiples cambios culturales, sociales y empresariales producidos por la revolución tecnológica. Comprenderlos, aceptarlos y adaptarse a ellos depende en gran medida de la educación y la investigación que pueda generarse en los centros educativos de enseñanza superior.

Iñigo Pradal Aguinaga
Dirección Comercial Iberoamérica, Gestionet

El desarrollo del videojuego Codifico es sencillo pero contundente. En el primer nivel, el jugador se encuentra en espacios de la ciudad, la playa o la selva. Un equipo de tres médicos, que conoce los secretos del sistema internacional de clasificación de enfermedades, va recibiendo a diversos pacientes (por sexo, edad, grado de extensión de la enfermedad y patologías diferentes) que buscan un diagnóstico preciso y, además, obtener un registro de calidad. Al contacto del usuario con la pantalla, los pacientes manifiestan sus signos y síntomas, y son objeto de exámenes y análisis clínicos que le permiten al médico seleccionar, entre tres patologías probables, el diagnóstico certero y su respectivo código CIE-10.

Perder o ganar, vida o muerte, dependen de esta elección. Así como en el mundo real, los profesionales de la salud siguen, en contra del reloj, lógicas múltiples de criterio y de pacientes. Al final, si la elección es correcta, la tensión del juego no se detiene, porque aparecen sucesivos pacientes que demandarán su atención. En el segundo nivel, de mayor complejidad, el jugador debe analizar la evolución de la atención de los pacientes y su historia clínica, simulando el tiempo que estos permanecen en un centro de atención médica.

En la actualidad, la aplicación Codifico se encuentra en las tiendas en línea de Android e iOS, y se ha iniciado una segunda etapa que se convierte en otro reto para la universidad: ingresar a una fase de comercialización de una herramienta tecnológica. Como señala Norma Constanza Moreno Rodríguez, de la Dirección de Innovación, desde la perspectiva de la política de investigación de la universidad, “estos resultados contribuyen a la apropiación y circulación del conocimiento, reconociendo que la retribución redundará en el propio fomento de la investigación que impulsa la institución en la sociedad”.

El desarrollo de una aplicación como Codifico potencia la investigación y la solución a problemas fundamentales de la sociedad, como la salud. Pero el reto podría continuar con el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial. En ello coincide con la reflexión de Yuval Noah Harari, cuando señala que las herramientas de inteligencia artificial en ciencias de la salud “podrían proporcionar una atención sanitaria mucho mejor y más barata a miles de millones de personas, en particular a las que normalmente no reciben ningún tipo de atención sanitaria”.


Para leer más:

  • Gorbanev, I., Agudelo-Londoño, S., González, R., Cortes, A., Pomares, A., Delgadillo, V., Muñoz, Ó. A systematic review of serious games in medical education: quality of evidence and pedagogical strategy. Medical Education Online, 2018, 23(1), pp. 1-9.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: APP Codifico. Aplicación didáctica móvil para desarrollar capacidades de codificación diagnóstica CIE-10 en profesionales de medicina y codificadores en salud
INVESTIGADORA PRINCIPAL: Sandra Milena Agudelo-Londoño
COINVESTIGADORES: Iouri Gorvanev, Rafael A. González, Ariel Cortés, Alexandra Pomares, Vivian Delgadillo, Óscar Muñoz, Francisco J. Yepes
Instituto de Salud Pública, grupo Gerencia y Políticas de Salud
Facultad de Medicina y Hospital Universitario San Ignacio, Departamento de Medicina Interna
Facultad de Ingeniería, grupo de investigación Istar
Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas, Grupo de Estudios sobre Dirección Estratégica y Organizaciones (Gedeo)
PERIODO DE INVESTIGACIÓN: 2015-2017

Un aceite ‘soyado’

Un aceite ‘soyado’

Adivina, adivinador: ¿cuál es el nutriente más escaso en el organismo humano? De acuerdo con la Encuesta Nacional de Consumo de Alimentos de Estados Unidos, citada en el libro La revolución de las grasas, el 95 % de la población urbana obtiene menos de la dosis diaria recomendada de un ácido graso esencial, el cual, según la agencia estadounidense de Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por su sigla en inglés), hace parte de los casi 50 nutrientes fundamentales para la salud, a saber: luz, oxígeno, agua, 20 minerales, 13 vitaminas, proteínas (ocho aminoácidos en adultos, 10 en niños), carbohidratos, omega 6 y omega 3, que resulta ser el más escaso.

Como señala el libro, “los ácidos grasos esenciales son fundamentales para muchos procesos metabólicos y funciones vitales del cerebro, el corazón, el sistema inmunológico, además de la producción de hormonas, grasas cerebrales y prostaglandinas”, que son sustancias lipídicas con efectos similares a las hormonas. La deficiencia particular de ácido alfalinolénico —conocido como omega 3 y presente, principalmente, en linaza, chía, pescados de aguas profundas, mariscos, frutos secos y aguacate— genera, entre otros problemas, retraso de crecimiento y aprendizaje, mala coordinación motriz, debilidad, alteración comportamental, defensas bajas, adormecimiento de extremidades, sequedad de la piel, bajo ritmo metabólico y niveles altos de triglicéridos. De ahí que su consumo sea tan apremiante, particularmente durante la infancia y la adolescencia.

Sin embargo, Colombia es la nación del continente americano con menor ingesta de ácidos grasos poliinsaturados —a los que pertenece el omega 3— como fuente de la energía total que necesita el organismo. Esta situación fue el motivo para desarrollar un proyecto sobre el tema, en aras de identificar qué podría contribuir a subsanar esta deficiencia. Las nutricionistas Mercedes Mora-Plazas y Luz Nayibe Vargas, junto con otros investigadores, llevaron a cabo un estudio —liderado por Eduardo Villamor, de la Universidad de Michigan— con aceite de soya y de girasol, tras haber determinado, en una investigación previa, que estos dos eran los más usados en la cocción de alimentos por familias de los estratos bajo y medio en Bogotá.

Su objetivo era evaluar el efecto de los aceites de soya y girasol sobre los niveles de omega 3 en la sangre de niños entre 11 y 18 años. Para el estudio, seleccionaron 60 familias (todas con un solo hijo), y a cada una se le entregó uno u otro aceite, de forma aleatoria y sin que supiera qué tipo estaba recibiendo. “En la primera visita preguntamos qué habían consumido en las últimas 24 horas, obtuvimos datos antropométricos y tomamos una muestra de sangre a los niños para medir sus niveles lipídicos. Adicionalmente, se determinó la cantidad de aceite que cada hogar venía utilizando”, explica Mora-Plazas.

Al cabo de un seguimiento de cuatro semanas, “los resultados mostraron un aumento modesto pero significativo de omega 3 en pruebas sanguíneas realizadas a los menores”, añade. La investigación, publicada en 2015 en la revista Public Health Nutrition, concluye que “la concentración de ácido alfalinolénico en la sangre aumentó 0,05 puntos porcentuales del total de ácidos grasos séricos, mientras que el aceite de girasol lo decreció en 0,12 puntos porcentuales”.

Para el pediatra Germán Silva, especialista en medicina interna pediátrica y nutrición, “el aumento que sugiere este estudio no es muy significativo, porque solo entre el 15% y el 25% de ácido alfalinolénico se convierte en ácidos grasos poliinsaturados, lo que sugiere que el incremento no es de 0,05 puntos porcentuales sino, máximo, de 0,01 punto porcentual”. Para que los resultados sean contundentes, dice, habría que ampliar el estudio en tiempo y cobertura poblacional, y realizarlo en comunidades distintas.

Por su parte, Sacha Barrio Healey, autor del libro La revolución de las grasas, considera que los aceites comerciales pasan por unos procesos de extracción y refinamiento a altas temperaturas que los “desnaturalizan por completo, destruyen sus enzimas y […] retiran sus minerales y vitaminas. El resultado final es un aceite muerto, insaboro e inodoro, sin ningún poder nutritivo, al que la industria tiene que ponerle antioxidantes artificiales para que no se vuelva rancio”.

En ese sentido, los mejores aceites son los prensados en frío, y la mejor forma de obtener omega 3 es comiendo directamente los alimentos ricos en este nutriente, algo en lo que concuerdan Mora-Plazas y Vargas.

En Colombia, la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional de 2015 indica que, aunque la ingesta de grasas está dentro del rango adecuado, la relación de omega 3, 6 y 9 no es equilibrada, pues es muy alta en omega 6 y grasas saturadas, pero muy baja en omega 3. De acuerdo con la nutricionista Claudia Angarita, la relación de omega 6 y 3 debe ser de 5:1, pero en nuestro país es de 20:1, y eso está ligado directamente con las enfermedades crónicas que ocupan los primeros puestos de morbilidad.

Adicionalmente, según Angarita, el exceso de omega 6 puede bajar los niveles de omega 3, de ahí que, si se van a consumir aceites vegetales, lo fundamental es hacerlo con moderación, y evitar su reutilización y humeo. “Aunque el incremento que demuestra el estudio es poco, puede mejorar la situación nutricional y de salud de los niños y de la población en general”, continúa, y sugiere consumir cerca de 60 gramos de alimentos ricos en grasas esenciales al día.

Para Mora-Plazas y Vargas, es importante continuar con esta línea de investigación para fomentar el desarrollo de políticas públicas de nutrición infantil. De hecho, este estudio en cuestión se sustenta en un gran proyecto titulado “Estudio de cohorte de niños escolares de Bogotá”, que iniciaron las universidades de Harvard y Nacional de Colombia —posteriormente, se sumaría la de Michigan—, y la Secretaría de Educación de Bogotá. El estudio acogió una cohorte de 3.202 niños de 5 a 12 años de colegios públicos de estratos 1, 2 y 3, para medir y evaluar diferentes aspectos de nutrición y salud por medio de análisis de sangre, medición de peso y talla, recolección de datos antropométricos y encuestas sociodemográfica, de consumo y de actividad física, entre otros instrumentos, y como resultado se han escrito hasta la fecha 37 artículos científicos, publicados en revistas indexadas.


Para leer más:

  • Villamor, E., Marín, C., Mora-Plazas, M., Casale, M. Vargas, L. N., y Baylin, A. Cooking with soyabean oil increases whole-blood α-linolenic acid in school-aged children: results from a randomized trial. Public Health Nutrition, 18 (18), 2015, pp. 3420-3428
  • The Bogotá School Children Cohort. School of Public Healt. University of Minesotta. (Portal web)
  • Enlace externo.

 


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Cooking with soyabean oil increases whole-blood α-linolenic acid in school-aged children: results from a randomized trial
INVESTIGADORAS: Mercedes Mora-Plazas, Luz Nayibe Vargas y otros
Facultad de Ciencias
Departamento de Nutrición y Bioquímica
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2012-2015

‘Top 3’ de artículos en salud

‘Top 3’ de artículos en salud

Durante décadas, organizaciones nacionales e internacionales se han dedicado a la investigación científica en salud para resolver las crisis sanitarias, promover buenas prácticas para el cuidado de la vida y garantizar que, a través de avances académicos, destaquen alternativas capaces de mitigar enfermedades que ponen en riesgo la humanidad.

No es extraño encontrar informes que sugieren, por ejemplo, que los casos de sarampión han aumentado a escala global debido a la poca cobertura vacunal, que diariamente cerca del 90% de los niños respiran aire contaminado, o que “los niños que viven en los países con mayores tasas de mortalidad tienen hasta 60 veces más probabilidades de morir en los primeros cinco años de vida que los de países donde la mortalidad es menor”, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud.

Con esto en mente, escogimos nuestros tres artículos más destacados en 2018 en la sección Salud. Encuentren aquí los hallazgos científicos más relevantes producidos por investigadores de la Pontificia Universidad Javeriana.


1. ¡Mosca con el autismo!

/ Miguel Ángel Sánchez Labrada.
/ Miguel Ángel Sánchez Labrada.

De acuerdo con el Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC), uno de cada 68 niños en Estados Unidos sufre de trastornos como el autismo o síndrome de Asperger. Sin embargo, investigadores de la Javeriana (sede Cali) y la ICESI encontraron que es posible intervenir esta enfermedad a partir del estudio de moscas silvestres y mutadas de la especie Drosophila melanogaster.


2. Desde la primera vez, siempre sí al preservativo

/iStock.
/iStock.

Los problemas de comunicación entre padres e hijos a la hora de hablar de sexo, la violencia de género en el hogar y las dinámicas asociadas a situaciones de convivencia, son algunas características que condicionan las prácticas sexuales de los jóvenes. Ante esto, investigadores de la Javeriana, sede Cali, estudiaron las lógicas sobre la adopción de prácticas protectoras y preventivas frente al VIH en jóvenes.


3.Nanotecnología para combatir el alzhéimer

Alzheimer P
/iStock.

Según la organización Alzheimer’s Disease International, el alzhéimer afectó a 46,8 millones de personas en el mundo en 2015, y se estima que 221.000 colombianos la padecen. Investigadores javerianos, con el apoyo de científicos internacionales, han encontrado en la nanotecnología una primera propuesta para tratar esta forma de demencia.


…Y una mención especial

2018 VPH
/Felipe Abondano.

El virus del papiloma humano (VPH) y el cáncer de cuello uterino se han convertido en una dolorosa y trágica enfermedad para miles de mujeres colombianas que la padecen, y sufren los vericuetos de nuestro sistema de salud para tratarla. En este reportaje, de la mano de investigadores y médicos javerianos, abordamos las implicaciones biológicas, sociales y culturales de la llamada “enfermedad silenciosa”.

Tecnologías javerianas le apuestan a mejorar la salud

Tecnologías javerianas le apuestan a mejorar la salud

La segunda edición del Open Innovation Summit (OIS) abre sus puertas hoy, en el auditorio Compensar de la Avenida 68, en Bogotá. Este evento, organizado por Connect Bogotá Región, genera espacios de encuentro entre los diferentes innovadores del país, ofreciendo la oportunidad de desarrollar proyectos de investigación, desarrollo e innovación (I+D+i).

En forma paralela, los visitantes podrán asistir a tres espacios: agenda académica, rueda de negocios y galería de innovación, en la cual participará la Pontificia Universidad Javeriana con cuatro de las cinco tecnologías postuladas por sus profesores investigadores:

PhairiLab

Open Ph 5

Iniciativa empresarial con más de diez años de experiencia en el desarrollo de fitomedicamentos coadyuvantes en el tratamiento del cáncer y enfermedades con componente inmunológico. Sus productos se obtienen a partir de extractos de plantas estandarizados química y biológicamente, cumpliendo así con los más altos estándares internacionales de calidad. Uno de sus diferenciales es un incremento en la eficacia de los tratamientos convencionales, la disminución en los efectos colaterales y la reducción en costos asociados a las terapias.


DUBSA

Open I2018 1

Dispositivo intraoral personalizado que ayuda en el tratamiento de la apnea del sueño y ronquido leve y moderado. Su diseño permite un avance de la mandíbula y de la lengua, mejorando el paso de aire a los pulmones; asimismo, facilita movimientos laterales de la mandíbula, los cuales proporcionan mayor comodidad durante el sueño y disminuye los espasmos de cabeza y cuello, generando una mejor calidad de vida de los pacientes que padecen este trastorno.


Control Vit:

Open I2018 2

Plataforma digital para el seguimiento al tratamiento y evolución de los pacientes con falla cardiaca, el cual recopila y maneja estadísticamente su información con el propósito de apoyarlos oportunamente en la adopción de su tratamiento. El objetivo de esta tecnología es Prevenir y disminuir las consultas por urgencias, al igual que mejorar la calidad de vida de pacientes cardiacos


Codifico:

Open I2018 3

Aplicación móvil que desarrolla competencias para reconocer y seleccionar el código relacionado con el diagnóstico primario de atención en salud, enseñando a los estudiantes y profesionales a identificar y clasificar de manera correcta las enfermedades a partir de la codificación internacional CIE-10.

Estas propuestas pertenecen del área de la salud, confirmando el posicionamiento que la Javeriana ha logrado en los últimos años como un referente regional en investigación con tecnologías innovadoras. Varios grupos de investigación, centros e institutos javerianos también estarán presentes en la rueda de negocios, un espacio en donde se encontrarán con más de 30 empresas colombianas que buscan soluciones a los más de 70 retos propuestos por los organizadores para la rueda de este año.

El año pasado la Javeriana se destacó por  su alto número de citas con empresas como la Federación Nacional de Cafeteros, Casa Editorial El Tiempo, Protección, Claro, Grupo Bolivar, entre otras; adicionalmente contó con dos tecnologías reconocidas por los participantes, como Checking Design y Lumiere, ambas exhibidas en la galería de Innovación.

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Colombia Científica, una apuesta más allá de la academia

Las universidades tienen la responsabilidad de trascender los muros de sus aulas para dialogar con las comunidades, con la empresa y con la sociedad en general. En esta conversación, la búsqueda de soluciones a necesidades que enfrentamos a diario se sustenta en el conocimiento crítico y el desarrollo de nueva tecnología, es decir, en la movilidad del conocimiento. Esta apuesta histórica de la Pontificia Universidad Javeriana, en sus sedes de Bogotá y Cali, nos hizo ganadores de dos de los cuatro proyectos que aprobó el programa Colombia Científica, articulado por el Banco Mundial, Colciencias, Icetex y los ministerios de Educación Nacional y de Comercio, Industria y Turismo.

Sin duda, los dos ecosistemas científicos que liderará la Javeriana en este programa responderán también de manera natural a la inspiración de nuestra misión, que concibe “la creación y el desarrollo de conocimiento y de cultura en una perspectiva crítica e innovadora, para el logro de una sociedad justa, sostenible, incluyente, democrática, solidaria y respetuosa de la dignidad humana”: una sintonía armoniosa, además, entre nuestras funciones sustantivas de realizar docencia, investigación y servicio con excelencia y perspectiva global e interdisciplinar. Una parte de esto se refleja en los dos proyectos que lideraremos. Me explico a continuación.

Por los próximos cuatro años, la sede Bogotá de la Javeriana tendrá la responsabilidad de indagar y explorar terapias alternativas contra diferentes enfermedades, entre ellas el cáncer, a partir de fitomedicamentos procesados de más de 20 plantas, algunas nativas, como el anamú, el dividivi o la guanábana. Este proyecto estará en cabeza de la bacterióloga Susana Fiorentino, investigadora con posdoctorado en inmunoterapia antitumoral. Para ello, 17 entidades nacionales e internacionales vigorizarán sus redes académicas, generarán acciones con el sector industrial y fortalecerán instituciones educativas.

Además, con un proyecto que coordina el ingeniero electrónico Andrés Jaramillo, con posdoctorado en ciencia e ingeniería de nanoescala, nuestra seccional de Cali tendrá el reto de transformar los componentes epigenéticos, genéticos, metabólicos y proteicos del arroz y la caña de azúcar para producir semillas más resistentes a los cambios del clima. Esta apuesta científica espera impactar positivamente en el rendimiento de la cosecha y en la disminución de emisiones de gases de efecto invernadero.

Más de 100 investigadores con doctorado estarán aportando desde sus experticias a la comprensión de los fenómenos que buscamos transformar: por un lado tenemos una enfermedad como el cáncer y, por el otro, una forma de aprovechar mejor nuestros recursos naturales para proponerle alternativas de seguridad alimentaria al país. Entre los resultados esperados se encuentran 156 artículos científicos, desarrollos que permitan la solicitud de diez patentes, la formación de más de 50 estudiantes de pregrado, maestría y doctorado, y el fortalecimiento institucional de universidades con menores estándares de calidad: muchos logros para las academias. Pero allí no termina el impacto de estos proyectos.

Una convocatoria como Colombia Científica es una oportunidad para robustecer capacidades y consolidar redes de trabajo, no solo en el interior de la academia sino en ese tridente de universidad-empresa-Estado, que debería ser constante. Gracias al manejo de recursos por más de $18.000 millones por proyecto, nunca antes vistos en convocatorias nacionales de investigación en el país, podemos pasar de proyectos puntuales de corto aliento a una concepción de ciencia vigorosa, rigurosa y de talla internacional.

No desconocemos que estas son apuestas ambiciosas, que plantean retos innumerables en cuanto a coordinación institucional y manejo de estos recursos públicos que, en últimas, vienen de su bolsillo y del mío. Pero reconocemos, sobre todo, que trazan inmensos desafíos en esta idea de hacer ciencia pertinente para nuestra sociedad, que brinde soluciones concretas a necesidades latentes y actuales, como la salud y la seguridad alimentaria. Así pues, confirmamos que tenemos la camiseta puesta para hacer ciencia y fortalecer la academia, para cumplirle a la sociedad colombiana.


Luis Miguel Renjifo Martínez

Vicerrector de Investigación
Pontificia Universidad Javeriana

El lugar de la salud al comunicar ciencia

El lugar de la salud al comunicar ciencia

La escasa promoción de temas científicos por cuenta de las entidades públicas, y el hecho de que los colombianos no las identifiquen como promotoras ni referentes de este tema, fue el principal tema de conversación que convocó a académicos y servidores públicos en la Pontificia Universidad Javeriana, con la intención de buscarle una salida a uno de los inconvenientes más relevantes del sector de ciencia y tecnología en la actualidad. Esta charla tuvo lugar durante el primer foro de ILSI Latinoamérica sobre Comunicación responsable en ciencia, nutrición y alimentos, celebrado en febrero de 2018 en la capital colombiana.

En torno a este debate, moderado por Carlos Francisco Fernández, médico, docente y periodista de El Tiempo Casa Editorial, se discutió cómo afrontar el reto que significa hablar de ciencia en Colombia, particularmente cuando la producción de noticias no es rigurosa en un contexto de producción de contenidos mediáticos. En la conversación participaron Sergio Troncoso, director del área de alimentos del Invima; Ángela Patricia Bonilla, asesora del área de Apropiación social de la ciencia, tecnología e innovación en Colciencias; Ricardo Amórtegui, coordinador del Grupo de comunicaciones del Ministerio de Salud y Protección Social; y Carlos Lugo, director técnico del Ministerio de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC).

“Hablar de ciencia en un contexto técnico, responsable y de servicio, que es el papel que tenemos, es un asunto subalterno porque, lamentablemente, la ciencia en un país como éste no vende”, mencionó Fernández, quien además abrió el panel con preguntas como la forma en la que se está comunicando la ciencia en el país desde las instituciones públicas y su grado de compromiso con las comunidades.

Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.
Académicos, comunicadores y servidores públicos lideraron la discusión en torno al papel de las entidades y la comunicación de temas de salud.

Amórtegui fue el primero en reconocer la complejidad enorme actual al comunicar temas de salud porque “en el Ministerio trabajan muchas personas expertas en sus temas pero sin habilidades para comunicar, y hay una barrera del lenguaje, no se saben comunicar datos entre técnicos y comunicadores. Nos enfrentarnos a la realidad fiscal del gobierno y la escasez de los recursos”; también indicó que parte de los problemas de la comunicación de estos temas radica en los periodistas, quienes, según él, “se quedan con ‘la fácil’ de registrar los casos en los que las personas son las víctimas y eso se vuelve una mina de noticias”.

Durante la jornada de discusión académica se hizo énfasis  que  los retos a los que se enfrentan tanto la comunidad académica como los comunicadores, periodistas e instituciones públicas para lograr una efectiva y responsable comunicación de la ciencia son el desarrollo de una alfabetización digital fundamentada en el acceso a las tecnologías y el uso de los dispositivos, la gestión de procesos de apropiación del conocimiento y el empoderamiento para transformar el entorno; la formación de periodistas, investigadores y ciudadanos interesados en construir una cultura científica; la articulación entre productores del conocimiento y comunicadores para producir contenidos de calidad y la participación de la academia en los debates sobre comunicación asertiva respecto a la cantidad de información falsa que navega en internet.

Las estrategias para trabajar con datos técnicos y luego convertirlos en contenidos atractivos, sin dejar procesos de rigurosidad y calidad periodística, fue otro asunto controvertido durante este foro dada la necesidad de conformar una cultura científica nacional ante la desinformación y malformación, un problema de ‘salud pública’ cada vez más latente. En la jornada, liderada por Olga Lucía Mora, representante de la organización ILSI Nor-Andino, la Facultad de Comunicación y Dietética y la Pontificia Universidad Javeriana, también se discutieron los enfoques, dimensiones y estrategias de comunicación para trabajar responsablemente en la comunicación de la ciencia; los comportamientos de las audiencias en la era de la red; y la gravedad de las noticias falsas que se propagan por los medios sociales.

Finalmente, la Pontificia Universidad Javeriana, interesada en el desarrollo del país y una comunicación efectiva de la ciencia, se propuso apostarle a la formación de profesionales capaces de transmitir contenidos científicos de alta calidad y veracidad. Por eso, el docente José Miguel Pereira aprovechó este espacio para anunciar que la Facultad de Comunicación y Lenguaje abrirá la nueva maestría en Periodismo Científico, que entrará en vigencia a partir del 2019. Una excelente noticia no solo para la comunidad científica, sino para profesionales de cada una de las áreas del saber, quienes podrán tener acceso a herramientas efectivas para lograr una comunicación responsable de la ciencia.

Midiendo la vejez saludable

Midiendo la vejez saludable

Cuando se piensa en el ocaso de la vida seguramente se imagina lo que conlleva años de experiencia, años que se ven reflejados tanto física como mental o emocionalmente. El envejecimiento es algo irreversible, sin embargo, puede planearse para que su impacto no sea negativo. De eso se encarga la herramienta digital elaborada por la ONG HelpAge International y validada por el Instituto de Envejecimiento, la cual mide la calidad de vida de acuerdo con ciertos factores, como el buen estado funcional o el acceso de una persona mayor a los servicios de salud.

“La herramienta para validar el envejecimiento saludable tiene tres componentes principales: la primera, la caracterización de las personas mayores que entran en la valoración, esto es: sexo, edad, educación, nupcialidad, actividad laboral; la segunda, la percepción del estado de salud, los niveles de tensión arterial, la valoración de la funcionalidad y la fragilidad, el auto-cuidado, la valoración del estado nutricional y la presencia de enfermedades crónicas; la tercera, el acceso a servicios de salud, la cobertura del SGSSS (Sistema General de Seguridad Social en Salud), la percepción sobre costos y calidad así como la atención de las enfermedades crónicas’’, explica Margarita Medina, economista, doctora en Demografía y líder del proyecto ‘’Construcción de una herramienta para validar el envejecimiento saludable. Validación de la herramienta para Colombia 2014-2016’’.

Para establecer la capacidad del instrumento y valorar los cambios del proceso de envejecimiento, los investigadores hicieron tres aplicaciones de muestras en dos grupos de población mayor muy distintos: uno residente en Bogotá y el otro en un corregimiento del municipio de Tolú Viejo, Sucre. El estudio se realizó con el apoyo de HelpAge International, que ha impulsado el mismo programa y sus mediciones en países como Bolivia, Tanzania, Kenya, Uganda, India, entre otros. Los datos recabados alimentaron una plataforma que permite valorar los diferentes aspectos del envejecimiento saludable e intervenciones en salud.

Según cifras reveladas por el DANE, en Colombia para 2020 habitarán aproximadamente 50’911.747 personas, de las cuales 6’441.110 se encontrarán en un rango de edad entre los 60 y 80 años. Por su parte, la información obtenida por los investigadores javerianos resalta lo que vale la pena tener en cuenta si se desea una vejez más saludable, dependiendo de la situación geográfica: “El dispositivo encontró que el envejecimiento saludable va mucho más allá de la funcionalidad, que es un problema más integral y, por ello, se debe estar trabajando permanentemente en dimensiones sociales, de servicios de salud y en aspectos del autocuidado y situación emocional y psicosocial’’, asegura Medina.

Según proyecciones del DANE, en 2020 habitarán en Colombia 6,4 millones de personas entre los 60 y 80 años.
Según proyecciones del DANE, en 2020 habitarán en Colombia 6,4 millones de personas entre los 60 y 80 años.

En Bogotá, el ritmo de vida y las costumbres impiden, en la mayoría de los casos, que los adultos mayores compartan su vejez al lado de sus hijos o nietos. Esto deja, como resultado final, que estas personas residan en apartamentos o casas en soledad cuando su pareja conyugal falta, generando así más sedentarismo y déficit en la situación psicosocial; en cambio, en Tolú Viejo, son una parte importante en los planes de apoyo social, participan de las decisiones que se toman en todos los ámbitos y se sienten incluidas en su entorno: todo esto permitió concluir que la compañía es factor vital para una vejez saludable debido a su impacto emocional y de interacción, pues, al ser un municipio, el constante contacto entre los habitantes se torna fundamental, cuestión que en una gran ciudad como Bogotá no se ve.

En contraste, los servicios de salud en la capital presentan una situación más reconfortante puesto que los hospitales están más cercanos y el acceso es casi inmediato, mientras que, para llegar a un centro médico en Tolú Viejo, se debe caminar kilómetros y lo que se encuentra son estructuras en condiciones desfavorables y sistemas poco efectivos para tratar enfermedades. Son justamente estos accesos a los servicios de salud los que llegan a abastecer o no la calidad del tratamiento según la enfermedad que se padezca.

Por otra parte, como en el campo el trabajo es de sol a sol, eso hace que la gente labore hasta edades muy avanzadas en los cultivos o en el ganado, convirtiéndolos en personas funcionales y conformes de su estado emocional; asimismo, el hecho de que cultiven su propia comida genera una dieta más saludable, mientras que en la capital el sedentarismo tiene mayor porcentaje y la alimentación es un factor que demuestra una decadencia de autocuidado.

Estos y más resultados reflejados en un grupo de 85 personas en la primera muestra (2014), se constituyen en información valiosa para que los gobiernos creen nuevos planes de inclusión social, con la esperanza de que persigan una vejez saludable. ‘’Si se trata de evaluar el envejecimiento, hay que ver los cambios en el tiempo’’, concluye Medina.

Combatiendo al virus silencioso

Combatiendo al virus silencioso

Tras cumplir los 45 años, toda mujer enfrenta una fase de alto peligro para su salud. Esto no se debe a cambios hormonales en su cuerpo o a una baja de defensas, sino a que en esta etapa es más propensa a sufrir una de las enfermedades que, en Colombia, más vidas femeninas cobra. Según el estudio Globocan 2012, de la Organización Mundial de la Salud, el cáncer cervical ocupa el segundo lugar de incidencia y mortalidad por cáncer en mujeres; los expertos calculan que alrededor de 500 casos se reportan al año.

Lo más preocupante es que este cáncer es sumamente difícil de predecir, en esencia porque es asintomático. La forma de prevenirlo es a través de una citología, prueba que los expertos recomiendan a todas las mujeres hacerse anualmente tan pronto inicien su vida sexual. Es gracias a este procedimiento que se pueden evidenciar las lesiones que, de no tratarse, derivarían en cáncer.

“La mujer no siente nada: son lesiones silenciosas, muy diferente a una gonorrea u otra infección donde hay evidencia de un síntoma”, explica Adriana García, doctora en Ciencias Biológicas y docente de Odontología de la Pontificia Universidad Javeriana, quien desde el inicio de su doctorado en 2011 investiga el papel que juega el virus del papiloma humano (VPH) en esta enfermedad y las formas de prevenirlo.

El VPH es, de hecho, un serio problema para la salud sexual. Aparece debido a una infección del aparato reproductor, tanto masculino como femenino, pero en éste último encuentra las condiciones óptimas para que ocasione lesiones. Los científicos han determinado 100 tipos virales distintos de este virus y consideran que son 15 los más propensos a ocasionar cáncer.

Aunque se han encontrado casos en los que el VPH ha derivado en cáncer de pene y anal en hombres (asociado por relaciones homosexuales), en Colombia las mujeres son sus principales víctimas debido al alto número de casos reportados de cáncer cervical y de cuello uterino (el 99% de esta estadística se debe al virus).

Por eso es tan importante la práctica de la citología. Según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud de 2015, promovida por Profamilia y el Ministerio de Salud y Protección Social, en Colombia el 94,6% de las mujeres entre los 21 y los 69 años se ha realizado una en algún momento de sus vidas.

Pero más allá de esta realidad, el peligro se mantiene latente. “Tal vez una de las causas por las que la incidencia de cáncer cervical no ha disminuido es que la lectura de lesiones tiene un 60%, o menos, de sensibilidad. O sea, una mujer puede ir cada año a la citología y le pueden decir que es negativa cuando, en realidad, es positiva”, afirma García, cuya tesis doctoral se centró en la búsqueda de biomarcadores genéticos más precisos que indiquen la presencia de esta enfermedad.

Años más tarde, cuando entró a trabajar en la Javeriana, su trabajo de investigación se centró en un área menos documentada: la incidencia del VPH en el cáncer de cabeza y cuello.

Desde 2014, y gracias a una convocatoria de la Universidad Javeriana, la doctora García, en conjunto con Alveiro Erira, magíster en Bioquímica y docente de posgrado de Odontología, y Fredy Gamboa, doctor y docente de Microbiología, iniciaron su trabajo de investigación sobre esta materia.

Tras publicar algunos artículos sobre el estado del arte de esta enfermedad, donde encontraron unos 200 casos reportados en el país y una incidencia del 30% relacionada con VPH, se dieron a la tarea de contactar a los 21 cirujanos que en todo el territorio atienden a quienes la padecen, pues se considera que la intervención quirúrgica es la primera línea para tratarla antes que la quimio y la radioterapia.

Este tipo de cáncer suele presentarse por la aparición de pequeñas masas en la cavidad oral. “Si está presente en la encía, amigdala y ha comprometido el hueso, hay que quitarla. Por eso muchas veces se debe remover media mandíbula o el paladar; en ocasiones, por cercanía al pulmón, puede hacer metástasis”, explica Erira.

De igual manera que el cáncer cervical, el de cabeza y cuello es mucho más difícil de detectar en su forma temprana porque los odontólogos no suelen tener protocolos de identificación y tratamiento de estas lesiones. Por esta razón es muy poco lo que se sabe sobre su origen, salvo que, en los casos en los que está relacionado con el VPH, se debe a prácticas de sexo oral. Pero no es la única causa: las bacterias, la ingesta de alcohol y el consumo del cigarrillo también pueden generarlo.

En su investigación, los docentes recolectaron pruebas de pacientes con esta enfermedad en Bogotá, Manizales y Bucaramanga, en las cuales, tras un análisis genético, determinaron que en cáncer de cabeza y cuello el 24% era positivo para la infección con VPH. Además, consultaron la expresión genética del virus e identificaron su presencia en las células de forma mixta: integrado (como parte del cromosoma) y episomal.

Aún en sus fases iniciales, los cinetíficos esperan que estas investigaciones les permitan halar biomarcadores para, en el futuro, prevenir eficazmente el cáncer de cabeza y cuello asociado a VPH.
Aún en sus fases iniciales, los científicos esperan que estas investigaciones les permitan halar biomarcadores para, en el futuro, prevenir eficazmente el cáncer de cabeza y cuello asociado a VPH.

Estos hallazgos quedaron registrados en la revista indexada Universitas Odontologica, de la Universidad Javeriana y en la revista Biomédica. Sin embargo, el interés de los autores persiste en un proyecto derivado, cuyo principal objetivo es el hallazgo de biomarcadores para predecir la presencia de cáncer de cabeza y cuello en pacientes.

El proyecto aún se encuentra en fase de investigación, pero de momento han identificado tres genes estadísticamente significativos para la enfermedad, los cuales esperan estudiar a fondo en Alemania, donde realizarán pruebas de metilación de ADN para entender, y tal vez proponer, un set de genes como marcadores para predecir qué pacientes tienen mayor probabilidad de desarrollar el cáncer. Asimismo, Erira trabaja en el hallazgo de biomarcadores para la saliva: “Cuando las células se vuelven cancerígenas, malignas, comienzan a secretar unas proteínas. Posiblemente ellas puedan detectarse tempranamente”, explica.

A futuro, esperan que los pacientes puedan contar con un método acertado y rápido para detectar el cáncer de cabeza y cuello, el cual podría manifestarse en una plataforma que leyera los biomarcadores de la saliva o, incluso, proponer el uso de la vacuna que inhiba el VPH también en los hombres, pues la actual está diseñada para mujeres debido a los altos casos reportados de cáncer cervical.

Pero se trata de un futuro muy lejano. Por eso, para concentrarse en la problemática del presente, ambos investigadores coinciden en la importancia de la medicina preventiva: por un lado, que el paciente tome conciencia de que ciertos hábitos, como el consumo del cigarrillo, son mucho más dañinos de lo que cree; y por otro, entrenar muy bien al personal médico y odontológico en formas efectivas de detectar los primeros indicios de la enfermedad.

“El equipo médico también debe tomar conciencia de que su paciente debe hacerse la prueba de VPH, y hacer fuerza para que la vacuna cobije a hombres”, resume García.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN (1): Genotipificación, niveles de expresión y estado de integración del virus del papiloma humano en el carcinoma orofaríngeo de células escamosas.
INVESTIGADORA: Adriana García.
COINVESTIGADORES: Leidy Angélica Motta, Alveiro Erira y Andrés Chalá.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-2016.

TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN (2): Evaluación de biomarcadores pronósticos en cáncer cervical y carcinomas orofaríngeos de células escamosas asociados a infección por Virus de Papiloma Humano(VPH) en población colombiana.
INVESTIGADORA: Adriana García.
COINVESTIGADORES: Alveiro Erira y Fredy Gamboa.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2015-actual.

Facultad de Odontología.
Pontificia Universidad Javeriana.

La ciencia del sueño: efectos y consejos

La ciencia del sueño: efectos y consejos

A pesar de que un adulto debería dormir entre siete y ocho horas aproximadamente, la rutina y la sociedad que no duerme impiden que esta sugerencia, casi tratamiento, se cumpla a cabalidad. Es decir, más allá de un tema biológico o genético, factores como los turnos laborales o los centros comerciales 24 horas están llevándonos directo al camino de la carencia de energía.

Lo verdaderamente preocupante sale a la luz a través de dos aspectos significativos: por una parte, el peligro que corre la salud del paciente, pues aquel que no concilia un sueño reparador en el número suficiente de horas “es más propenso a asociarse con eventos como mortalidad temprana, hipertensión arterial y generación de diabetes; por otra, el hecho de no dormir bien conlleva a un déficit en el desempeño diario, somnolencia diurna excesiva y baja productividad, ya que el cuerpo está sufriendo por la energía que debió recuperar’’, asegura Patricia Hidalgo, investigadora, médica internista, neumóloga y somnóloga del Hospital Universitario San Ignacio (HUSI) y de la Pontificia Universidad Javeriana.

Los seres humanos, en promedio, gastan la tercera parte de su vida durmiendo. Sin embargo, muchas veces lo hacen de manera incorrecta. “En Colombia, el trastorno de sueño es muy alto, significa que no le estamos poniendo todo el cuidado a la calidad de nuestro sueño’’, agrega Hidalgo, quien hace parte del grupo de investigadores de la Universidad Javeriana que está tratando uno de los trastornos menos documentados en Colombia: la apnea del sueño.

¿Imagina dejar de respirar involuntariamente algunos segundos? Pues eso es, básicamente, lo que viven los pacientes que sufren apnea del sueño. Después de este episodio, su cuerpo reacciona desenfrenadamente en busca de esa bocanada de aire hasta que vuelve a tomar el control de sí mismo. Ese dejar de respirar puede ser central, cuando, desde el cerebro, no se manda una orden a los músculos para ejercer la respiración, u obstructivo si hay algo que impide el flujo de aire a través de las vías respiratorias. Así lo explica Liliana Otero, odontóloga, doctora en Ciencias Biológicas e investigadora líder del programa de ‘Prevalencia y pruebas diagnósticas de trastorno de sueño y su relación con riesgo cardiovascular en Colombia a diferentes altitudes’, que trata este trastorno y ha desarrollado un dispositivo oral en proceso de patente.

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La apnea del sueño se produce por una obstrucción en las vías respiratorias cuando el paciente duerme.

Desde 2011 ha venido trabajando junto a sus co-investigadores en una posible solución a este trastorno produciendo pruebas piloto de biomarcadores genéticos para esta condición con 340 personas en tres ciudades del país (Bucaramanga, Santa Marta y Bogotá), razón por la cual sus conclusiones no son definitivas. Sin embargo, los resultados demostraron que, por un lado, el paciente con apnea del sueño es más propenso a padecer enfermedades como trombosis cerebral, infarto o hipertensión pulmonar. La situación en niños y en adultos no se presenta de igual manera: dependiendo de la ciudad en la que se encuentren, su prevalencia de tiempo de sueño es menor o mayor. Las pruebas mostraron que en Santa Marta y Bogotá dormían en una menor calidad que en Bucaramanga.

“Generalmente es más prevalente en hombres mayores de 40 años y en mujeres después de la menopausia”, asegura Otero. La verdadera cuestión es que la apnea se presenta de acuerdo a la edad en diferentes tipos: una, de los 0 a los 2 años; otra, de los 2 a los 12; y otra, de los 12 a los 18. Así mismo, las asociaciones que se puedan hacer dependen de la edad. Por ejemplo, en el caso de los niños se puede relacionar con hiperactividad o con diferentes síndromes, pero, en general, nadie está exento de sufrir apnea del sueño.

Patricia Panqueva, neumóloga, somnóloga y pediatra del HUSI, aclara que, de acuerdo a la edad, los niños deben dormir cierta cantidad de horas. Por ejemplo, el tiempo ideal de un lactante sería entre 14 y 16 horas al día con siestas, y, a medida que crece, esa cantidad disminuye. “Es importante que los niños duerman la cantidad adecuada de horas, pues se asocia con la liberación de hormonas de crecimiento’’, asegura.

Las pruebas realizadas a 340 personas revelaron que duermen mejor en Bucaramanga que en Bogotá y en Santa Marta.
Las pruebas realizadas a 340 personas revelaron que duermen mejor en Bucaramanga que en Bogotá y en Santa Marta.

Después de todo el desarrollo que ha tenido el programa, el dispositivo pensado ya está siendo validado en varios pacientes con apnea del sueño. Sin embargo, el proceso de patentarlo tarda aproximadamente uno o dos años y, por lo tanto, el equipo de investigadores está a la espera de ayudar a los pacientes que padecen la enfermedad para mejorar su calidad de descanso a través de esta alternativa, la primera de su clase en Colombia. “De esos dispositivos, la mayoría de patentes son de Estados Unidos. Pero también las hay chinas, japonesas, de Brasil, de otras partes del mundo. El nuestro se encuentra en ese proceso’’, comenta Otero.

“Es muy importante la parte de la higiene del sueño, que la gente sepa que lo ideal es dormir ocho horas, levantar la cabecera de la cama, tener un peso óptimo, evitar la ingesta de alcohol, el tinto, las bebidas energizantes, las comidas copiosas, el ejercicio después de las tres de la tarde. También se debe procurar despertar y acostarse a la misma hora, evitar la cercanía de aparatos electrónicos a la cama. Se debe descansar’’, dice Hidalgo, dejando a su paso la invitación abierta a tomar conciencia de la calidad del sueño y la relevancia del mismo para la salud.


TÍTULO DE LA INVESTIGACIÓN: Prevalencia y pruebas diagnósticas de trastornos de sueño y su relación con riesgo cardiovascular en Colombia a diferentes altitudes.
INVESTIGADORA: Liliana Otero.
COINVESTIGADORES: Patricia Hidalgo, Patricia Panqueva, Álvaro Ruiz, Martín Rondón, Martín Cañón, Juan Camilo Ospina y Luis Felipe Uriza.
PERIODO DE LA INVESTIGACIÓN: 2014-actualidad.
Facultad de Medicina.
Pontificia Universidad Javeriana.