Bioeconomía, una apuesta al futuro inmediato de América Latina

Bioeconomía, una apuesta al futuro inmediato de América Latina

Puede sonar algo extraño, incluso un concepto altamente innovador, pero la bioeconomía está mucho más presente en nuestras vidas de lo que imaginamos: desde el mismo momento en que tanqueamos un carro en una estación de gasolina, cuando escogemos los mejores cortes en la carnicería o cuando tomamos vitaminas provenientes de fuentes vegetales o animales.

Aunque no es una novedad, sus alcances han sido vastamente documentados por la academia pero se han quedado cortos en la aplicación por parte de los gobiernos. Prueba de ello es el foco temático en Biotecnología, Bioeconomía y Medio Ambiente que congrega a nueve expertos dentro de la Misión Internacional de Sabios, el cuerpo consultivo convocado por el gobierno colombiano para recabar ideas sobre la política pública que debe implementarse en ocho áreas sensibles de la economía en el futuro inmediato; uno de esos sabios en la materia es la investigadora javeriana Elizabeth Hodson, quien, a propósito, acaba de obtener la cátedra en Bioeconomía del Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA).

Sin embargo, las constantes alertas de organismos internacionales, como la ONU, sobre el veloz deterioro del medio ambiente en el mundo han vuelto a resaltar la importancia de buscar nuevos modelos sostenibles, en los cuales la bioeconomía comienza a tomar protagonismo.

Prueba de ello es la publicación de La bioeconomía: Nuevo marco para el crecimiento sostenible en América Latina, el libro que próximamente lanzará la Editorial Javeriana en el que se recogen las experiencias de los diversos programas sobre la materia adoptados en los últimos años con el apoyo de la Comisión Europea, el IICA y el Centro de Cooperación Internacional en investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD).

Para entender los conceptos básicos y los alcances de esta ciencia, Pesquisa Javeriana conversó con el académico argentino Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, consultor internacional y uno de los editores académicos de esta publicación. En su concepto, aunque en la América Latina se han impulsado múltiples experiencias, aún queda mucho camino por recorrer, en especial en el campo de políticas públicas de fondo que impulsen y transformen las actuales economías de la región.


Pesquisa Javeriana: ¿Qué es la bioeconomía y qué se busca con ella?

Eduardo Trigo: En su esencia, se trata de un concepto muy antiguo: es el uso de los recursos biológicos para la producción de bienes y servicios en distintos sectores de la economía, pero cobra particular importancia en los últimos 50 años en los que ha crecido la preocupación a nivel global por los límites al crecimiento, sobre cómo se acerca peligrosamente a ciertos límites del mundo natural. Por otra parte, la bioeconomía cobra fuerza gracias a que en las últimas décadas hemos tenido avances tecnológicos que nos permiten pensar en caminos y productos que eran totalmente impensados hasta hace muy poco, particularmente a partir del descubrimiento de la doble hélice y de la genética moderna, de la genómica y todo lo que viene luego.

La bioeconomía es un tema muy antiguo pero es absolutamente de nuestro tiempo. Vivimos de ella pero solo aprovechamos una parte muy pequeña del potencial de los recursos biológicos.


PJ: ¿Cuáles han sido los grandes hitos de la bioeconomía?

ET: El descubrimiento del código genético, de la doble hélice y de lo que hoy conocemos como biología molecular fue un quiebre porque cambió la forma en que podemos vincular los recursos biológicos a las actividades productivas, algo que era parte de la vida diaria desde el origen de la humanidad pero que estaba encasillado en los límites que imponían las estructuras económicas y los cultivos. A partir del desarrollo de la biotecnología comienza una época en que podemos aprovechar los recursos de manera distinta, y los podemos producir, encarar rutas productivas diferentes.

Otro hito es el desarrollo de los biocombustibles a partir de los años 70. Si uno quiere ver un hito en proyección política, sin duda que debe referirse al programa Proálcool en Brasil, que se dio luego de la crisis del petróleo. Y luego podríamos identificar una serie de otros procesos de transformación, como la aparición de los cultivos genéticamente modificados y el impacto que han tenido en la agricultura moderna en países como Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay, sin duda Estados Unidos, Australia, Canadá, transformaciones que tienen una escala global en el sentido de que es difícil imaginar los escenarios actuales sin su existencia. Por ejemplo, ¿cómo serían los mercados internacionales si hoy limitamos la oferta de proteína vegetal para la alimentación animal?

Para desarrollar la bioeconomía, los países latinoamericanos deben fomentar políticas de inversión y fomento a la ciencia y el desarrollo. /Ricardo Pinzón
Para desarrollar la bioeconomía, los países latinoamericanos deben impulsar políticas de inversión y fomento a la ciencia y el desarrollo. /Ricardo Pinzón


PJ: ¿Puede considerarse a la Revolución verde
de la India como un hito?

ET: El 90% de los expertos a los que se les haga esa pregunta va a decir que no. Hay que decir que en su origen no hubo un objetivo precisamente ambiental sino de seguridad alimentaria, pues India venía sufriendo una hambruna muy grande y era imposible pensar en alimentar a toda esa cantidad de gente con la colaboración del Banco Mundial de Alimentos o la ayuda externa; la única forma de resolver este problema era mediante una transformación productiva, y eso no es muy distinto de lo que ocurre muchos años después con las variedades de alimentos genéticamente modificados, porque se aplicó el conocimiento de punta en esa época para la producción de genética superior para aumentar la productividad frente a restricciones o estreses muy específicos.

Después tenemos toda una discusión ambiental asociada al uso de agroquímicos y a otro tipo de cuestiones, pero en esencia la Revolución Verde tiene los mismos principios de la bioeconomía, que se trata básicamente de aprovechar mejor los recursos biológicos; todavía en esa época no estaban desarrolladas las nuevas tecnologías genéticas, los nuevos bancos de información, la genómica y los datos de información genética que se tienen hoy, y se trabajaba de una forma más artesanal, pero ya se empezaban a incorporar principios de estadística en la genética cuantitativa en el desarrollo de nuevas variedades.

El principio siempre es el mismo. El estado del arte va avanzando y va abriendo nuevas fronteras tecnológicas y productivas para aprovechar los recursos biológicos, y la bioeconomía es el aprovechamiento de ese concepto en el contexto de la época. En los últimos tiempos quizá cobra una dimensión particular frente a las preocupaciones ambientales. No vamos a entrar a discutir cuán cerca o lejos estamos, porque es una discusión que no vale la pena, pero todos están de acuerdo en que el modelo de la Revolución industrial, tan intensivo en recursos fósiles, no puede crecer ad infinitum porque el impacto que tiene sobre el ambiente global se está empezando a notar, estamos empezando a recibir retroalimentación de que esto tiene un límite.


PJ: ¿Están los gobiernos latinoamericanos comprometidos con la bioeconomía?

ET: La diversidad de recursos que se pueden incorporar al concepto de la bioeconomía es muy grande. Ahora, difícilmente esto ocurre sin la participación activa de los gobiernos y de las políticas públicas. Los gobiernos de América Latina han venido haciendo eso, tanto desde sus ministerios y estructuras de ciencia y tecnología como de sus políticas públicas, como lo ejemplifica el aporte obligatorio en el caso de los biocombustibles. Quizás no hay grandes discusiones estratégicas en políticas de bioeconomía, pero de una manera menos rimbombante se ha venido construyendo la base de una bioeconomía importante. Buena parte de lo que consideramos como agroindustria es parte de la bioeconomía.

El desarrollo de todas estas estrategias integrales, de circularidad de las estructuras empresariales con los procesos agroindustriales, a través del uso de recursos para la producción de biogás, o para la producción de energía eléctrica, son estrategias que caen definitivamente en el concepto de bioeconomía. Quizás, el paso de la discusión de estrategias formales de bioeconomía es un paso relativamente reciente, pero lo que encontramos es que casi todos los países empiezan a avanzar en la discusión. En Colombia se ha avanzado al respecto, ya hubo un foro bastante importante hace un par de años, y la participación de la oficina de planeación en algunos estudios. Y bueno, en la Misión Internacional de Sabios ya empieza a aparecer el tema porque es una realidad en la economía de los países, pero esto no quiere decir que estemos aprovechando todo su potencial. Si queremos hacerlo, tenemos que empezar con políticas proactivas que tienen que ver con el mercado, con regulaciones, con una serie de cuestiones propias de una visión diferente con las tradicionales.


PJ: ¿Hay algún país de la región que esté tomando mejores decisiones para potenciar la bioeconomía dentro de sus fronteras?

ET: Debería decir que Brasil y Argentina son los que han hecho más cuestiones a nivel institucional y por más tiempo, pero no veo un país que se destaque. Lo digo porque son países que empezaron temprano, hace mucho tiempo, con el aprovechamiento de nuevas oportunidades y fueron adecuando sus políticas específicas, como la energética en Brasil o los temas regulatorios de biotecnología en Argentina, pero como bioeconomía propiamente dicha todos están navegando las mismas aguas.

La verdad es que cuando uno se pone a discutir en Ecuador, en Colombia, en Costa Rica, en México, se encuentra que hay mucho más en marcha, no hay una estrategia formal de bioeconomía adoptada por todos los mecanismos institucionales. Pero al mirar más de cerca encontramos que muchas de las cosas con las que ya nos hemos acostumbrado y damos como parte de lo tradicional son bioeconomía. Hay cuestiones muy avanzadas sin ningún lugar a dudas en el sector energético. Y cuando uno empieza a pensar en el desarrollo de estrategias más amplias, como la agricultura baja en carbono o similares, llegamos a la conclusión de que dentro de la región hay muchos desarrollos. Quizás lo que falta, y es lo que creo que viene, es el salto a estrategias formales que se reflejen en la orientación de las políticas públicas, de las inversiones en investigación, en el desarrollo de mercados, en las negociaciones internacionales, porque en muchos casos, para aprovechar adecuadamente todo este potencial, hay que empezar a negociar temas de comercio internacional, como el acceso a mercados, y en eso la región está menos desarrollada.

Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, ha sido asesor y consultor de bioeconomía para el gobierno argentino y diversos organismos multilaterales. /Mincyt.gob.ar
Eduardo Trigo, doctor en Economía Agraria, ha sido asesor y consultor de bioeconomía para el gobierno argentino y diversos organismos multilaterales. /Mincyt.gob.ar


PJ: En los últimos 30 años Colombia ha privilegiado una economía extractivista. ¿Estamos listos para dar el salto a la bioeconomía?

ET: A pesar de que hay una política extractivista que ha vivido de la ilusión del boom del petróleo y del carbón, y de otros sectores minerales, en el caso colombiano sí se han desarrollado los sectores de la bioeconomía. Y esto quiere decir que existe una competitividad estructural de la bioeconomía colombiana que progresa a pesar de las políticas públicas que le han dado mayores ventajas a los sectores extractivos, pero también es un indicador de lo que se podría lograr si uno piensa en tener realmente un planteamiento económico que tome más en cuenta las necesidades o características particulares de los sectores bioeconómicos. Toda visión nueva de la organización económica se tiene que traducir en un planteamiento institucional y de políticas que lo promuevan y lo contengan, porque hay que pensar que los productos de la bioeconomía vienen a competir y a remplazar productos que vienen de industrias maduras con capital tecnológico ya amortizado.

Los biocombustibles quizás son el caso más evidente, pues no se pudieron desarrollar sin marcos regulatorios y promocionales, entre otras cosas porque se compite en desigualdad de condiciones. Otro caso es el de la bioenergía, que tiene toda una serie de ventajas para nuestros países. En última instancia no importa que Colombia sea un país petrolero, porque en los próximos 30 o 40 años va a continuar existiendo un mercado petrolero, y lo que le conviene a largo plazo es colocar sus recursos en el mercado internacional y construir una matriz energética de carbono amigable, en base a sus recursos naturales, bioenergéticos principalmente. Es una cuestión de ganar-ganar.


PJ: ¿Qué decisiones debe tomar Colombia como país para consolidar su potencial en biodiversidad?

ET: Hablamos de un proceso de innovación, de transformación de la estructura industrial. Lo más fácil es decir que hay que invertir en tecnología, porque es lo que hace falta, pero ahora tenemos herramientas que permiten conocer y ver cuáles son los desarrollos tecnológicos y de producto que se pueden generar a partir de la biodiversidad, la cual se ha usado poco porque hemos sido poco capaces en generar productos de valor económico originados en ella. Yo creo que en el estado de las artes hay un espacio muy importante para desarrollar, y lo que está haciendo Colombia con su nueva Misión Internacional de Sabios es un paso muy importante, porque está discutiendo el desarrollo desde la visión del estado del arte.

Después viene el clima de negocios que se quiere construir, y uno debe construirlo sabiendo que las actividades que se van a desarrollar son de riesgo: es más arriesgado empezar una industria de bioenergía hoy que poner una gasolinera, porque ya se sabe cuánto consume la gente, los ciclos de tiempo, y no se depende de los desastres naturales o cambios de clima.


PJ: En los últimos años, América Latina está viviendo un resurgimiento del populismo. ¿Puede la política convertirse en un obstáculo para el desarrollo de la bioeconomía?

ET: El populismo, en cualquiera de sus versiones, es un problema para los países, no para la bioeconomía. El populismo es una visión de corto plazo. Se define por lo inmediato, por lo que la gente quiere hoy, y es una visión corta del mundo. La bioeconomía se fortalece a partir de una  visión larga, por ello no es circunstancial que los populismos minimicen el tema del cambio climático.

No creo que los populismos de hoy se diferencien demasiado, pero me preocupa el futuro si nuestra región se vuelve populista, y lo hablo con conocimiento de causa. Es una tragedia más amplia, porque no se piensa en las generaciones futuras.

Libro co-editado académicamente por Trigo, Elizabeth Hodson y Guy Henry. /Editorial Javeriana
Libro co-editado académicamente por Trigo, Elizabeth Hodson y Guy Henry. /Editorial Javeriana
Novedades Editoriales

Novedades Editoriales

Arrullos y currulaos. Material para abordar el estudio de la música tradicional del Pacífico sur colombiano

Ochoa, Juan Sebastián; Convers, Leonor; Hernández, Oscar. Arrullos y currulaos. Material para abordar el estudio de la música tradicional del Pacífico sur colombiano. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014.  Tomo I: 138 páginas; Tomo II: 162 páginas.

Esta obra es una investigación sobre la música tradicional del litoral pacífico sur colombiano, desde Buenaventura hasta Tumaco aproximadamente, que consta de texto y archivos de audio y video. A partir de la interrelación del texto escrito con el material audiovisual ―que se puede encontrar en arrullosycurrulaos.tumblr.com―, el trabajo propone un puente entre las formas tradicionales de aprendizaje de músicas regionales y las herramientas pedagógicas tomadas de la tradición académica.

El texto consta de dos tomos: el primero muestra el contexto social e histórico en el cual surge y tiene sentido esta práctica musical, y presenta una introducción al formato y a los géneros más representativos. El segundo corresponde a la propuesta pedagógica para aprender a interpretar los instrumentos tradicionales: bombos, cununos, guasás y marimba de chonta, con algunos comentarios sobre la interpretación vocal.

Hasta ahora son pocos los trabajos investigativos de largo alcance que se han publicado en Colombia acerca de tradiciones musicales regionales, y menos aún desde enfoques pedagógicos como el que aquí se propone. En este sentido, Arrullos y currulaos marca un aporte significativo a la investigación musical en el país, y contribuye a la difusión y el conocimiento de una tradición musical y de toda una región que tiene aún mucho por mostrar y que hace falta conocer y reconocer.

Juegos masivos multijugador en línea. Arquitectura, identidades e hipermediación

González-Romero, Nadya; Castañeda-Peña, Harold; Sierra-Gutiérrez, Luis Ignacio; Salazar-Sierra, Adriana; Menéndez-Echavarría, Alfredo Luis. Juegos masivos multijugador en línea.Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014. 268 páginas.

Este libro ofrece una visión panorámica, y al mismo tiempo detallada, sobre lo que implican los juegos masivos multijugadoren línea (JMML), con respecto a prácticas investigativas que conllevan innovación y trazan derroteros para investigaciones futuras desde distintas disciplinas en un contexto bien delimitado.
El espacio virtual se ha convertido en un ámbito conversacional donde es posible dialogar con otros jugadores, crear alianzas, definir estrategias comunes y complementar la experiencia lúdica con una práctica social. Aquí se presenta un estado del arte completo de los juegos masivos de rol, investigación que abarca desde sus principales teorías hasta los estudios de sus participantes, pasando por sus lógicas creativas y de innovación.

Tubérculos andinos: conservación y uso desde una perspectiva

Clavijo Ponce, Neidy,autora; Barón, María Teresa; Combariza, Juliana Andrea, colaboradoras. Tubérculos andinos: conservación y uso desde una perspectiva agroecológica. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014. 228 páginas.

Este libro plasma los resultados de un proceso de investigación participativa, que, desde una perspectiva agroecológica (tanto en las precisiones conceptuales como en las orientaciones metodológicas que configuraron este trabajo), tuvo como propósito fomentar la conservación y uso de tres especies nativas de la zona andina: la ibia, el cubio y la ruba. Estos tubérculos han persistido desde la época precolombina en sistemas productivos indígenas y campesinos, y hoy forman parte de las denominadas especies infrautilizadas, dada la marginalidad a la cual han sido sometidas durante el último siglo, no obstante su importancia en la diversificación alimentaria y el sustento de poblaciones locales en los Andes.

En Turmequé y Ventaquemada, dos municipios del departamento de Boyacá (Colombia), un grupo de familias agricultoras, junto con la Pontificia Universidad Javeriana y la Corporación para el Desarrollo Participativo y Sostenible de los Pequeños Productores (Corporación PBA), emprendieron un trabajo que permitió reconocer la variabilidad morfológica de estas especies, así como las características de los sistemas productivos diversificados en los cuales se encuentran inmersas, además de sus prácticas de cultivo, sus usos y valoraciones respecto a nutrición y seguridad alimentaria, aspectos que los agricultores consideran bastión principal para su conservación.

Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en asociación con Europa

Hodson de Jaramillo, Elizabeth, editora. Hacia una bioeconomía en América Latina y el Caribe en asociación con Europa. Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana, 2014. 294 páginas.

Los contenidos de este libro hacenparte de un proyecto de cooperación birregional entre América Latina y el Caribe (ALC) y la Unión Europea, el cual buscaba contribuir al desarrollo de la bioeconomía en ALC. Este libro presenta un panorama general de la bioeconomía, en relación con la región ALC; analiza los recursos naturales de esta; estudia los marcos político e institucionales para el crecimiento de la bioeconomía en ALC; ofrece una perspectiva sobre los impactos socioeconómicos y ambientales que esto conlleva; evalúa el estado actual de las capacidades técnicas y de innovación relacionadas con este tema; y por último, hace una valoración del desarrollo inicial en bioeconomía, plantea lecciones aprendidas y buenas prácticas.


Descargar artículo